El multiverso no resuelve el problema del ajuste fino

spaceLos ateos recurren a las teorías del multiverso para escapar de la necesidad de aceptar la existencia de Dios como causa de un universo que parece diseñado para que sea posible la vida (ajuste fino). Al hacerlo, entran en contradicción con uno de los argumentos más empleados desde el siglo XIX para negar la existencia de Dios. Dicho argumento decía lo siguiente:

La hipótesis teísta ofrece una explicación del origen del mundo basada en dos entidades: Dios y el universo.

La hipótesis atea sólo precisa de una única entidad: el universo.

Luego la navaja de Occam favorece la explicación atea.

Como se sabe, el principio de la parsimonia, también llamado navaja de Occam, una de las bases fundamentales del método científico, afirma que, cuando hay que elegir entre dos teorías, debe preferirse la que necesite recurrir al menor número de entidades.

Pero la situación actual es muy diferente. Ahora la alternativa a la hipótesis teísta no es una única entidad, el universo, sino muchas (entre 10500 e infinitos universos). Es preciso, pues, reescribir el argumento, que ahora queda así:

La hipótesis teísta ofrece una explicación del origen del mundo basada en dos entidades: Dios y el universo.

La hipótesis atea precisa postular la existencia de entre 10500 e infinitas entidades: todos los universos del multiverso.

Luego la navaja de Occam favorece la explicación teísta.

Esto lo reconocen los propios ateos. ¿Cuál es su respuesta? Veámoslo (M.Rees, Just six numbers: the deep forces that shape the universe, pg. 156):

I’m inclined to go easy with Okham’s razor.

Con otras palabras: si la navaja de Occam va a nuestro favor, la utilizamos; si va en contra nuestra, diremos que es posible que la navaja de Occam no se aplique al universo. O sea:si sale cara, gano yo. Si sale cruz, pierdes tú. ¿Esto es jugar limpio? Como diría el filósofo Antony Flew, hay que seguir los argumentos hasta donde nos lleven.

Lo más curioso es que multiverso y Dios no son incompatibles. Si existe Dios y ha creado un universo, nada podría impedirle crear dos, diez, o 10500. Si fuese posible demostrar científicamente la existencia del multiverso (ahora mismo no lo es, y no creo que lo sea en mucho tiempo), eso tampoco demostraría que Dios no exista.

Por otra parte, si existiese el multiverso, aún quedaría pendiente la pregunta más importante que se ha hecho el hombre a lo largo de la historia de la filosofía:

¿Por qué hay algo en lugar de nada?

Por otra parte, las teorías del multiverso no consiguen resolver el problema del ajuste fino. De las seis teorías mencionadas en el artículo anterior, las cinco primeras se basan en la mecánica cuántica. Ahora bien: entre todos los multiversos posibles, los basados en la mecánica cuántica son una minoría. Pues bien, la mecánica cuántica parece ser un requisito indispensable para que sea posible la vida. En un universo clásico, newtoniano, la vida no sería posible, porque no habría estrellas. Terminamos, por tanto, en la misma situación en que empezamos: estos multiversos, si alguno de ellos existe realmente, parecen haber sido diseñados para que sea posible la vida. Con ellos, el problema del ajuste fino no desparece, sólo se traslada del universo al multiverso.

En cuanto al sexto multiverso, el matemático de Tegmark, falla por el otro extremo: es demasiado grande. Aunque en las cinco primeras versiones del multiverso es imposible experimentar con otros universos, es curioso que con éste, el más general de todos, esos experimentos sí son posibles. Un autómata celular (por ejemplo) es una estructura matemática coherente, y por tanto, según Tegmark, debería ser también un universo que existe en algún sitio. Si experimentamos con autómatas celulares, estamos experimentando con otros universos.

Una imagen del Juego de la Vida,  autómata celular de John Horton Conway

Una imagen del Juego de la Vida,
autómata celular de John Horton Conway

Francisco José Soler Gil y yo hemos demostrado que la complejidad de los autómatas celulares computacionalmente completos (los más complejos que existen) se mantiene aunque algunos de sus parámetros no sean constantes. Estableciendo un paralelo con nuestro universo, nuestras constantes fundamentales podrían no ser exactamente constantes, sin que eso afectara a nuestra existencia.

El propio Tegmark afirmó que nuestro universo, si forma parte del multiverso matemático, debería ser lo más normal posible. Sin embargo, no parece que sea así. Los universos posibles con parámetros fundamentales variables serían mucho más abundantes que los que las tienen constantes. Nuestro universo no sería típico. Luego el multiverso matemático tampoco resuelve el problema del ajuste fino.

El mismo artículo en inglés

Fuente: http://divulciencia.blogspot.com/2014/11/el-multiverso-no-resuelve-el-problema.html

El orden en la naturaleza no es “ilusorio”. La proporción áurea

 

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Aunque ya hablamos brevemente en esta otra entrada sobre la posibilidad o no de que el orden del universo y la naturaleza sean sólo “aparentes”, ampliamos el tema hoy por ser éste un argumento recurrente en el debate Ciencia-Fe.

Es curioso que, cada vez que los creyentes invocamos ese orden, claramente observable en todo cuanto nos rodea y en nosotros mismos, como una posible prueba de una inteligencia primordial, los ateos insisten en que ese orden en realidad “no existe”, que “sólo nos parece que existe” porque “deseamos verlo así” (??). Y es curioso, sobre todo, porque, al postular que ese “orden aparente” es sólo caos mal interpretado, deben aceptar también que sus cerebros, esos mismos que les están indicando que el orden es sólo aparente, están gobernados también por el caos, pues esto es lo único que el azar puede producir. Aquí se da una curiosa paradoja, una contradicción que no todos los ateos consiguen captar cuando intentamos explicársela: para sostener con tanta rotundidad que el mundo natural es un producto caótico del azar ciego, deben sostener también, como una derivación lógica, que esta conclusión suya tiene muchas posibilidades de ser errónea, puesto que esta conclusión es un producto de sus cerebros, a su vez productos arbitrarios del azar. En otras palabras, cuando los ateos atribuyen esa infalibilidad a sus procesos mentales están, en realidad, alimentando una fe irracional (tan irracional o más que la que reprochan a los teístas :-)) en que sus cerebros están excluidos de la arbitrariedad general del mundo.

John F. Haught explica mejor que yo esta paradoja en los siguientes párrafos:

(Sam) Harris (neurocientífico y escritor americano, autor de “El fin de la fe”) pone una enorme confianza en su propio poder de razonamiento… Hace un tácito acto de fe en su propia inteligencia crítica. Pero nunca nos ofrece una buena razón de por qué deberíamos confiar en que su mente le conducirá -y nos conducirá- a la verdad. En otras palabras, Harris jamás justifica su desmesurada arrogancia cognitiva.Sencillamente cree a ciegas en la superior capacidad de su mente para encontrar la verdad con una facilidad y una certeza inalcanzables para las personas mal orientadas por la fe religiosa. Si quiere ser para nosotros un guía fiable, ha de confiar en que su mente es capaz de ponernos en contacto con el mundo real. Pero, ¿por qué habría de confiar en su mente, dada sobre todo la visión del mundo natural a partir del cual, según se afirma, ha evolucionado la mente humana, la de Harris igual que la de cada uno de nosotros?.. Si la evolución es el (único) factor causal último involucrado en la formación de la mente humana, lo normal sería que desconfiáramos de nuestra actividad cognitiva. Puesto que es entendida como un proceso desprovisto de sentido y propósito, ¿por qué confía el naturalista científico en que la evolución sea eficiente en algo distinto de las adaptaciones? Para justificar nuestra confianza cognitiva es necesario que, aparte de la evolución, algo más opere en el gradual surgimiento de la mente en el curso de la historia natural. Pues, si nuestras mentes no son más que el resultado accidental de un proceso evolutivo sin sentido ni propósito, ¿por qué deberíamos confiar en ellas?

Ninguna interpretación puramente naturalista ofrece razones suficientes para confiar en nuestras mentes.

Una explicación darwinista de las facultades críticas de la mente no es suficiente para fundamentar la confianza que depositamos en nuestros poderes cognitivos. El propio Darwin estaría de acuerdo con esta observación”

Así es, Charles Darwin lo expresaba así en una carta dirigida a W. Graham, fechada el 3 de julio de 1881:

“De continuo surge en mí la horrenda duda de si las convicciones de la mente humana, que se ha desarrollado a partir de la mente de animales inferiores, tienen algún valor, si son verdaderamente dignas de confianza. ¿Confiaría alguien en las convicciones de la mente de un mono, suponiendo que una mente así pueda albergar algún tipo de convicción?”

Evidentemente, Darwin sí había captado la paradoja 🙂

El único modo posible de apuntalar esta tesis de que el orden natural es “ilusorio” es sostener que el mundo, la naturaleza, el universo todo, podría haber sido distinto, que antes del comienzo había un sin fin de posibilidades y que nuestro “error”, el error de los teístas, es contemplar el mundo desde la perspectiva equivocada (la perspectiva acertada es la del ateo, claro :-)) Observamos el mundo, dicen, desde del “diseño acabado”, por eso nos parece “ordenado”. No entendemos, continúan los escépticos, que ese diseño no es tal porque la evolución, tanto cosmológica como biológica, podría haber transcurrido siguiendo cualquier otro cauce que el que tomó. Unos cauces -siempre, por supuesto, erráticos y arbitrarios- “podrían” haber llevado a un buen fin y otros no. Eso, nos conceden nuestros ateos, nunca lo sabremos, pero sí sabemos que tuvimos una gran suerte ya que el cauce elegido caprichosamente por la evolución funcionó y dio origen a la vida organizada y, en última instancia, a la aparición del ser humano y su prodigioso cerebro.

Suertudos que somos 🙂

El problema cuando se postula un “podría haber sido”, es que apelamos a un escenario virtual no verificable que, además, excluye el escenario real desde el cual hacemos esa apelación. El “podría haber sido” es un comodín útil para salir del paso si tu oponente en el debate te empieza a acorralar, pero carente de un valor argumental real, pues sostiene como una opción válida lo que es sólo una afirmación indemostrable. Se trata, pues, de una falacia, de la misma categoría que esas de las que suelen acusar los ateos a los creyentes. El “podría haber sido” es un condicional, estamos elucubrando desde el momento presente sobre un pasado que no llegó a ser precisamente porque, si ese pasado hubiera sido, no habría sido nuestro presente. Por eso, detrás de las palabras “podría haber sido” puedes añadir lo que gustes, tenga o no sentido, sea o no una estulticia, y no habrá manera de refutarlo. Un chiste muy viejo cuenta cómo un anciano le confiesa a un amigo: “Yo podría haberme casado con Sofía Loren”, el otro contesta escéptico,“sí, claro”, “te lo digo en serio”, insiste el primero, “estuve a punto: yo le pedí que se casara conmigo y ella me dijo que no” :-).

Yo “podría haber sido” gobernadora de Atlanta, pues sí, claro que sí, “podría”, y “podría” haber nacido en Katmandú y la vida “podría” estar basada en el bismuto en lugar del carbono. ¿Quién puede demostrar lo contrario? Pero me temo que, si alguien esgrime el argumento de la no falsabilidad para anular la hipótesis Dios, no sería muy honesto por su parte esconder ese mismo argumento en el fondo del cajón cuando se trata de aplicarlo a la falsabilidad de su propia hipótesis.

La naturaleza es como es actualmente y a partir de ahí debemos partir. El mundo natural es una gigantesca, variada y asombrosa maquinaria perfectamente eficaz y debemos basar nuestros argumentos en lo que sí es verificable desde donde estamos, y lo verificable es que en el cosmos existe un orden visible. Un orden real, objetivo, medible, no ilusorio o aparente. Si no existiera, como afirma el físico Paul Davies en el primer enlace que ofrecemos en esta entrada,“la Ciencia quedaría reducida a una farsa sin contenido”, puesto que toda ella basa su formidable andamiaje en la robusta realidad de ese orden. Si no hubiera orden en la naturaleza, las matemáticas, concebidas para describirlo, serían imposibles y, sin matemáticas, no habría Ciencia.

Azar es sinónimo de caos y el caos, por definición, no sigue normas o rígidas pautas, propias o ajenas, no elabora patrones ni dicta leyes inamovibles. Ni en uno ni en un millón de años. El ateo, leal como nadie a su compromiso con el materialismo, puede declarar si lo desea que el azar es el único autor de todo lo que vemos, pero afirmando esto, se verá abocado a admitir que ese azar, en el que confía tan ciegamente, y al que cree capaz de realizar -como escribió el biólogo Javier Sampedro “escalofriantes contorsiones”, no es el azar cotidiano que experimenta a diario y al que, como mucho, nuestro ateo sólo confiaría su deseo de que le toque la lotería :-). El azar en el que cree el ateo, no es el azar que opera en la naturaleza. El azar que opera en la naturaleza no es estéril ni errático, es un “azar” anómalo, excepcional, que escribe sus designios sobre papel pautado y los ejecuta en la naturaleza con una precisión matemática. En tres palabras: no es azar.

“La enorme utilidad de las matemáticas en las ciencias naturales es algo que roza lo misterioso, y no hay explicación para ello. No es en absoluto natural que existan ‘leyes de la naturaleza’, y mucho menos que el hombre sea capaz de descubrirlas. El milagro de lo apropiado que resulta el lenguaje de las matemáticas para la formulación de las leyes de la física es un regalo maravilloso que no comprendemos ni nos merecemos”.

Eugene Paul Wigner  
Físico y matemático húngaro
Premio Nobel de Física en 1963

En este caso, los creyentes tenemos todo el derecho a preguntar “qué” o “quién” ha pautado el papel.

Recordamos, una vez más, que el materialismo es una corriente filosófica que surgió antes del s. XIX, a rebufo del espíritu de los tiempos y cuando la Ciencia todavía no sabía qué era esa materia a la que estaba concediendo un poder cuasi omnímodo (aún hoy no lo sabemos con seguridad). Una doctrina surgida, en buena parte, como oposición a la concepción religiosa del mundo y no como resultado de los descubrimientos científicos. Si apelamos a la materia como única realidad, no queda otra opción que atribuir al azar todo lo que no sabemos cómo ocurrió. “No es que sea así, es que tiene que ser así, porque fuera del materialismo no encontramos ninguna otra explicación” aseguraba ingenuamente un divulgador en cierto debate televisivo evidentemente sin entender el alcance de lo que decía. Y así ha ocurrido desde entonces, cada nuevo descubrimiento fue “embutido” a empujones en el molde del fisicalismo y lo que no cabía en ese molde, simplemente fue ignorado o tachado de “fraude”, lo fuera o no. Así hasta el día de hoy.

Los ateos acusan a muchos grupos religiosos (en muchas casiones con razón) de “retorcer” los descubrimientos de la Ciencia para que encajen en sus libros sagrados… Esta táctica, deshonesta venga de donde venga, no difiere demasiado de lo que hacen los fisicalistas: retorcer esos mismos hechos para que encajen en su estrecha concepción materialista del universo. Como consecuencia de una de esas fantásticas piruetas de acomodación, nació en el siglo XIX una nueva versión del azar: el habilidoso, concienzudo, inteligentísimo y, esta vez sí, “ilusorio”,  azar de los huecos 😉 

***

A continuación les invito a leer unos párrafos de un artículo aparecido en la revista National Geographic Historia, nº 129, firmado por el matemático y periodista científico Enrique Gracián. El artículo está dedicado a la proporción de Fibonacci, y el “mágico” número áureo que se repite una y otra vez, casi obsesivamente, tanto en la Tierra como en el resto del universo. Una de las muchas pruebas de que la naturaleza, lejos de ser una amalgama informe y sin sentido (lo que esperaríamos de la actuación errática del azar), sigue unas rígidas normas matemáticamente estructuradas. Es un artículo excelente, no se lo pierdan:

“Se suele simbolizar con la letra griega Φ (phi) y su valor aproximado es 1,6180. Lo encontramos definido por primera vez en el libro VI de los Elementos del matemático y geómetra griego Euclides; allí aparece descrito como una relación entre longitudes, lo que sugiere que está asociado con la idea de proporción. La figura geométrica más sencilla que se puede construir manteniendo esta proporción es un rectángulo. Para ello basta con que el lado más pequeño mida 1, y el más largo, 1,6180. Esta sencilla figura es un rectángulo áureo, adjetivo que introdujo en la década de 1830 el matemático alemán Martin Ohm. ¿Qué tiene de especial? Que está en todas partes.

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regla aurea

dios y la regla aurea .

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numero sagrado

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En los cánones estéticos de la antigua Grecia representaba las proporciones perfectas y se utilizaba en la mayoría de las construcciones arquitectónicas: fue patrón de belleza para los artistas del Renacimiento, aparece en la mayoría de las catedrales góticas y en el edificio de la ONU de Nueva York (…) (El arte imitando a la naturaleza :-)) La proporción áurea está presente en la arquitectura del ADN, el crecimiento de multitud de organismos o la distribución de los planetas del sistema solar.

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(Y, por supuesto, en el cuerpo humano :-))

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En el cuerpo humano la proporción áurea se presenta de diferentes maneras:

– La relación entre la altura de un ser humano y la altura a la que se encuentra su ombligo.
– La relación entre la distancia del hombro a los dedos y la distancia del codo a los dedos.
– La relación entre la altura de la cadera y la altura de la rodilla.
– La relación entre las divisiones vertebrales.
– La relación entre las articulaciones de las manos y los pies… Entre otras.

Leonardo de Pisa, conocido como Fibonacci, fue uno de los matemáticos más destacados de la Edad Media. En su obra más relevante, El libro del ábaco, de 1202, expone un problema sobre la reproducción de conejos cuya solución le da pie a representar una sucesión infinita de números naturales (pueden consultar una explicación detallada de este problema de Fibonacci en el enlace anterior). La posibilidad de ir añadiendo elementos mediante una suma, pero sin alterar la forma, da lugar a una pauta de crecimiento que podemos observar en estructuras de la naturaleza tan diversas como el desarrollo espiral de una galaxia,

dios y la regla aurea  .

las huellas dactilares,

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o la distribución de los pétalos de las flores.

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(Y no sólo en los pétalos :-))

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En la Italia renacentista, el número de oro fue retomado por Luca Pacioli(matemático y sacerdote franciscano, por cierto) quién llevó a cabo un exhaustivo estudio del mismo en una de sus obras más influyentes: De la divina proporción. Ilustrada con dibujos de Leonardo da Vinci, en ella explicaba las relaciones existentes entre el número áureo y la sucesión de Fibonacci: cualquier término de ésta se obtiene multiplicando el anterior por el número áureo…

Las espirales son líneas curvas que se generan a partir de un punto y se alejan del centro a la vez que giran a su alrededor. Esta curva ha fascinado desde antiguo a artistas y científicos; es un símbolo ornamental y religioso presente en muchas culturas, y una de las formas más frecuentes en el mundo natural. Entre los genios que aunaron las cualidades del artista y conocedor de las leyes de la geometría destaca el pintor Alberto Durero, quien en uno de sus libros sobre medición explicacómo dibujar una espiral a partir del rectángulo áureo. Si construimos un cuadrado en la izquierda de dicho rectángulo, a la derecha nos quedará un rectángulo más pequeño. Y resulta que este nuevo rectángulo también guarda las proporciones áureas. Este proceso se puede repetir hasta el infinito, con lo cual obtendremos una sucesión de rectángulos áureos y cuadrados cada vez más pequeños.

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(Utilizando un compás, a partir de este “rectángulo áureo” se puede dibujar una espiral que tiende al infinito, la llamada “espiral de Durero”).

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En términos matemáticos no es una auténtica espiral, pero es una buena aproximación a la espiral logarítmica que el matemático suizo Jakob Bernoulli bautizó como Spira mirabilis, ‘la espiral maravillosa’. El número áureo forma parte intrínseca tanto de la serie de Fibonacci como de la espiral logarítmica, dos conceptos matemáticos que se combinan en la formación de elementos tan dispares como plantas,

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regla aurea  flor

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regla aurea     .-

huracanes,

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o galaxias.

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(La relación entre las nervaduras de las hojas de los árboles, la relación entre el grosor de las ramas principales y el tronco y la relación entre las ramas principales y las secundarias también obedecen a la proporción áurea).

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Así pues, el número Φ … gobierna el desarrollo de distintos seres vivos. La distribución de las escamas en una piña tropical,

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el desarrollo de la concha de los caracoles,

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o la forma en que se agrupan las semillas de las plantas son algunos ejemplos de la presencia del número áureo en la naturaleza, lo que lleva a pensar que obedece a algún tipo de funcionalidad que aún desconocemos”.

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El número áureo y la proporción de Fibonacci aparecen, como venimos diciendo, en la descripción de las órbitas planetarias, está involucrado en las distancias entre los planetas y sus períodos, en la reflexión de la luz en el cristal, en las células del sistema nervioso, etc. Es decir, abarca un terreno demasiado amplio como para adjudicarlo exclusivamente a las instrucciones encriptadas en el ADN. Aunque así fuera, aunque la proporción áurea resultara ser sólo la resolución física de una de las innumerables instrucciones inscritas en el libro de de la vida, aún quedaría mucho campo para abonarlo con preguntas. Pero no es así.

Resumiendo, amigo ateo, usted puede -adornando al azar con el ingenio que necesite para que el argumento le funcione- creer que el orden de la naturaleza surgió y se desarrolló por sí solo, de acuerdo, pero no puede negar que ese orden existe. 

Puede hacerlo, claro, nadie se lo impide, pero sería como negar que existen las estrellas, los océanos, el Cañón del Colorado y el cordero a la riojana.

 😉

***

“El matemático juega a un juego en el que él mismo inventa las reglas, mientras que el físico juega a un juego en el que las reglas son proporcionadas por la naturaleza; pero a medida que pasa el tiempo se hace cada vez más evidente que las reglas que el matemático encuentra interesantes son las mismas que las que ha escogido la naturaleza”.

Paul Adrien Maurice Dirac
Físico teórico inglés
Premio Nobel de Física en 1933 
***
“Entre los seres vivos resulta patente el orden, obra de un Poder superior al que yo llamo Dios. Es en este punto donde coinciden la fe y la verdad científica. La primera de ningún modo contradice a la segunda, sino que la completa al aportar una comprensión más sencilla del universo”
Jean Dorst
Biólogo, ornitólogo, paleontólogo francés
Formado en la Universidad de París
Miembro de la Academia de las Ciencias 
*** 
 
“El mundo es racional… El orden del mundo refleja el orden de la mente suprema que lo gobierna”
 
Kurt Gödel
Lógico, matemático y filósofo austriaco
Doctor por la Universidad de Viena
Considerado uno de los más importantes lógicos de todos los tiempos
Célebre por sus dos Teoremas de la Incompletitud

FUENTE: http://frasesdedios.blogspot.com/2015/01/el-orden-en-la-naturaleza-no-es.html

 

¿Dios existe? La ciencia lo defiende cada vez más

cosmoslounge.com

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Muchas personas creían que a medida que la ciencia avanzara, habría menos necesidad de recurrir al argumento de que existe Dios para explicar el universo. Sin embargo, “los rumores de la muerte de Dios eran prematuros “, apunta el escritor estadounidense Eric Metaxas.

En 1966, el astrónomo Carl Sagan afirmó que había dos criterios importantes para que un planeta pudiera sustentar vida: la estrella adecuada y un planeta situado a la distancia correcta de la estrella. No obstante, a medida que nuestro conocimiento sobre el universo aumentó, se hizo evidente que eran necesarios muchos más factores para que la vida fuera posible.

“Las probabilidades indican que ni siquiera nosotros deberíamos estar aquí”, recalca Metaxas en un artículo publicado en ‘The Wall Street Journal‘. De hecho, actualmente hay más de 200 parámetros conocidos que son necesarios para que un planeta pueda sustentar vida. Debe estar presente cada uno de ellos, de lo contrario todo se cae a pedazos.

Sin un planeta masivo como Júpiter cercano, cuya gravedad va a arrastrar a los asteroides, mil veces más asteroides habrían golpeado la superficie de la Tierra. Las probabilidades en contra de la vida en el universo son simplemente asombrosas. Sin embargo, aquí estamos, no sólo existimos , sino hablando de nuestra existencia. ¿Qué puede explicar esto? ¿Puede cada uno de esos muchos parámetros haber sido perfeccionado por alguien o se dieron  por accidente? ¿En qué punto es justo admitir que la ciencia sugiere que no podemos ser el resultado de fuerzas aleatorias? Acaso  no asumir que una inteligencia creó estas condiciones perfectas requiere mucho menos  fe que creer que la vida en la Tierra se genero venciendo probabilidades inconcebibles para llegar a existir? Hay más. La afinación de condiciones necesaria para que exista la vida en un planeta no es nada comparado con la afinación necesaria de condiciones para que el universo exista. Por ejemplo, los astrofísicos saben ahora que los valores de la cuatro fuerzas fundamentales, la gravedad, la fuerza electromagnética, y las fuerzas “fuertes” y “débiles” nucleares fueron determinadas por menos de una millonésima de segundo después del inicio del universo (Big Bang). Con una mínima alteración de cualquier valor y el universo no podría existir. Por ejemplo, si la relación entre la fuerza nuclear fuerte y la fuerza electromagnética hubiera sido diferente por una fracción más pequeña de que la más pequeña fracción de una sola parte en 100,000,000,000,000,000-entonces las estrellas no podrían haberse formado nunca en absoluto. Sorprendente verdad?. Multiplique ese parámetro sencillo de todas las demás condiciones necesarias, y las probabilidades en contra del universo existente son tan sorprendentemente astronómicas que la idea de que todo “pasa al azar” desafía el sentido común.

“¿Es posible que cada uno de esos parámetros haya sido perfecto por accidente? ¿No les parece que asumir que una inteligencia creara estas perfectas condiciones requiere mucha menos fe que creer que la vida en la Tierra superó por casualidad probabilidades inconcebibles para llegar a existir? “, cuestiona el escritor, que añade que la idea de que todo “simplemente ocurrió desafía el sentido común”.

Según Metaxas, puede que el profesor de Matemáticas de la Universidad de Oxford John Lennox tenga razón al decir que “cuanto más conocemos nuestro universo, más credibilidad gana la hipótesis de que hay un creador“.

Visto en: http://actualidad.rt.com/ciencias/161584-ciencia-dios-existe

Comentario de laverdadysololaverdad:

Suelo leer en grupos ateos, grupos escépticos o como suelen auto denominarse: “libre pensadores”, que Carl Sagan era un gran defensor del ateísmo, como lo es hoy en día el pseudo intelectual Richard Dawkins, ampliamente criticado por la comunidad científica.  Pero la verdad es que estas son simplemente un conjunto de mentiras propagadas por fanáticos que en realidad no son ateos, sino que anti-religiosos.  Tal y como se menciona en el siguiente extracto.

De hecho, Sagan tuvo algunas críticas serias del ateísmo.  Dijo:

“… un ateo tiene que saber mucho más que lo que yo sé. Un ateo es alguien que sabe que no existe un dios. Según algunas definiciones, el ateísmo es muy estúpido“.  Según cita en “A tribute to Carl Sagan: A Sagan File” por Joel Achenbach en Skeptic Magazine, Vol 13, No. 1 (2006)

Me quedo con esta reflexión:

“Si encontráramos una palabra escrita en la arena de la playa, la impresión inmediata es reconocer el trabajo de un agente inteligente. ¿Cuánto más probable es, por tanto, que haya un creador inteligente detrás del ADN humano, una colosal base de datos biológica que contiene no menos de tres mil millones de ‘letras’?

“Los nuevos ateos nos quieren hacer creer que no somos más que una colección aleatoria de moléculas, el producto final de un proceso sin guía. Esto, de ser cierto, socavaría la racionalidad que necesitamos para estudiar la Ciencia. Si el cerebro fuera en realidad el resultado de un proceso sin guía, entonces no hay razón para creer en su capacidad de decirnos la verdad

“Cuanto más comprendo la Ciencia, más creo en Dios por la maravilla de la amplitud, sofisticación e integridad de su creación”

No hay que caer en la falsa idea de que no puedes ser una persona inteligente y aún así creer en la existencia de Dios. El ateísmo es el verdadero engaño

John Lennox 

Filósofo de la Ciencia, matemático, conferenciante, divulgador y escritor inglés
Profesor de Matemáticas en la Universidad de Oxford
Autor de “A la caza de Dios. Una crítica al nuevo ateísmo”, 2011

http://frasesdedios.blogspot.com/

Mucho más compleja es la vida que un reloj y, sin embargo, aún hay necios que sostienen que no hay Dios: “Dijo el necio en su corazón: No hay Dios” (Salmos, 53).

Los ateos no existen y todos creemos en Dios de forma innata, aseguran científicos

En un artículo, Vittachi cita los trabajos de varios investigadores, como Graham Lawton y Pascal Boyer, quienes sostienen que la creencia en Dios es inculcada de forma natural en todas las personas.

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Un número de científicos en los últimos años han señalado que podrían no existir realmente los ateos, y que la creencia en Dios es inculcada de forma natural en todas las personas, según un artículo reciente publicado que está provocando el debate en todo el mundo.

La semana pasada, Nury Vittachi publicó un artículo titulado: “Científicos descubren que los ateos podrían no existir, y eso no es una broma”.

En el artículo, Vittachi cita los trabajos de varios investigadores, como Graham Lawton y Pascal Boyer, quienes sostienen que la creencia en Dios es inculcada de forma natural en todas las personas.

“Los científicos cognitivos son cada vez más conscientes de que una perspectiva metafísica puede ser tan profundamente arraigada en los procesos de pensamiento humano que no puede ser borrado”, escribe Vittachi.

“Por supuesto que estos resultados no prueban que es imposible dejar de creer en Dios”, señala Vittachi. “Lo que sí indican, es que podemos estar engañándonos a nosotros mismos si pensamos que estamos haciendo las decisiones claves sobre lo que creemos, y si pensamos que nuestros puntos de vista impregnan nuestras conciencias”.

Incluso los autodenominados “ateos” son incapaces de separarse fácilmente a sí mismos de las creencias en lo sobrenatural, explica, Vittachi.

“La diferencia entre el ateo y el punto de vista no-ateo es mucho más pequeño que probablemente es percibido por cualquier lado”, escribió. “Ambos grupos tienen conciencias que crean por sí mismos realidades que incluyen elementos tangibles e intangibles muy similares. Puede ser simplemente que sus niveles de conciencia y de interpretación de ciertos detalles de superficie difieren”.

“Todos podemos ser un poco más espirituales de lo que pensamos”, concluyó Vittachi.

Aunque los ateos no pueden estar satisfechos con el razonamiento de Vittachi, otros científicos han llegado a conclusiones similares.

“Cuando la gente ya no cree en Dios, eso no quiere decir que no tienen intuiciones que están fuertemente conectadas con lo sobrenatural”, dijo Ara Norenzayan, psicóloga de la Universidad de British Columbia en Vancouver, Canadá, en un artículo para New Scientist.

“Incluso en las sociedades que son ateas la mayoría, encuentran un montón de creencias paranormales”.

Del mismo modo, Pascal Boyer de la Universidad de Washington en St. Louis argumentó que “una gran cantidad de rasgos cognitivos nos predisponen a la fe”.

“Por el momento”, declaró Boyer, “los datos apoyan una conclusión más modesta: Los pensamientos religiosos parecen ser una propiedad emergente de nuestras capacidades cognitivas normales”.

Aunque muchas personas hoy en día niegan que Dios exista, Boyer, dice que esta creencia se opone fundamentalmente a las disposiciones naturales de los humanos.

“Por el contrario, la incredulidad es generalmente el resultado de la deliberación, porque es un esfuerzo contra nuestros recursos naturales cognitivos, la ideología más fácil de propagar”.

El astrónomo cristiano Dr. Jason Lisle argumenta que todo el mundo, incluidos los “ateos”, intuitivamente entienden que Dios existe.

“De acuerdo a Romanos 1:18-20, cada uno tiene un conocimiento innato de Dios y de la creación”.

“El problema no es que la gente carece de pruebas de que Dios exista, el problema es que suprimen la verdad en la injusticia. Niegan lo que saben en su corazón”.

http://www.noticiacristiana.com/ciencia_tecnologia/2014/07/los-ateos-no-existen-y-todos-creemos-en-dios-innatamente-aseguran-cientificos.html

http://www.science20.com/writer_on_the_edge/blog/scientists_discover_that_atheists_might_not_exist_and_thats_not_a_joke-139982

http://www.wnd.com/2014/07/science-writer-atheists-might-not-exist/

http://unsettledchristianity.com/tag/nury-vittachi/

La Biblia y los viajes en el tiempo

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Un mensaje de entrada de laverdadysololaverdad: ante todo tengan una mente abierta a esta información.  No crean en nada de lo que acá se dice a menos que puedan ustedes corroborarlo a través de su propia investigación.  Si la información que se proporciona aquí es falsa, debe desecharla inmediatamente.  Recuerde que soy humano y como tal puedo tener en efecto una tendencia al error.  Considere esto como un punto de partida quizás para abrir nuevos campos de investigación con temas relacionados, de ante mano muchas gracias y también al autor del artículo original (cito al final la fuente) y que tengan una buena lectura.  Que Dios los bendiga.

Todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido fascinados con las propiedades del tiempo.  Los escritores de libros y de películas se sienten obsesionados con este tema, por sus cualidades inescrutables.

En la novela y subsecuente película Tiempo cambiante, un ministro cristiano en el siglo XIX, encuentra una máquina del tiempo y viaja 110 años en el futuro, es decir hasta nuestro presente.  El hombre queda escandalizado al encontrarse con una sociedad  insolente, hostil, que se ha apartado de sus creencias espirituales.  Es una historia de ciencia-ficción muy bien hecha, una que entretiene la imaginación.  En la actualidad, son muchas las películas y series de televisión, cuyo argumento principal es los viajes a través del tiempo, y es así porque al reflexionar sobre este asunto, estas jornadas teóricas hacen que uno se pregunte si será posible realizarlas.

En una serie muy popular en Estados Unidos titulada Quantum Leap – Salto Cuántico, su protagonista el doctor Sam Beckett viaja en el tiempo teniendo como guía a un holograma, decidido a cambiar el pasado por algo mejor.  En otra serie que se titulara Seven days – Siete días, el protagonista Frank Parker viaja en una máquina del tiempo, siete días en el pasado, siempre para impedir tragedias o acontecimientos terribles.

¿Quién no ha soñado en algún momento de su vida con trasladarse a otra época, ya sea pasada o futura? ¿No cree que sería maravilloso poder ir al pasado y ver los grandes momentos históricos de la humanidad?  Para los cristianos, los grandes eventos de la Biblia serían los primeros en esta lista: Ver el arca de Noé, a Moisés delante de Faraón, o a José confrontando a sus hermanos, a no dudar nos proveería revelaciones maravillosas.

Quizá la lista de deseos estaría encabezada por los grandes milagros, tales como las diez plagas de Egipto, o la división del mar Rojo.  En la historia del Nuevo Testamento, los milagros del Señor Jesucristo y los eventos de su crucifixión profundizarían grandemente la comprensión de esos que hemos confiado en su nombre.

Las visiones, sonidos y olores de la historia secular, serían igualmente fascinantes, eso sin mencionar el aspecto educativo. ¿No le parece que sería increíble poder saber cuál fue la verdadera relación que existió entre Alejandro el Grande y su padre Filipo?  ¿Cómo lucían Nabucodonosor, Jerjes, Nerón o Poncio Pilato? ¿Cómo se construyó la Gran Pirámide?  Poder ver la época de oro de Grecia y Roma, le proveería revelaciones asombrosas al estudiante de historia.  Y uno se pregunta, pero… ¿será que ya pasó la grandeza de ellos para siempre y nunca se verá nuevamente?

El pasado es una cosa, pero… ¿qué con respecto al futuro?  Esta generación  de hecho ha visto 50 años de avances tecnológicos de importancia.  El siglo XX fue testigo de la transición del caballo hasta las naves espaciales, de la pluma de escribir a las super computadoras.

Pensando en estas cosas, uno se siente sobrecogido en ocasiones, sintiendo el deseo de ver qué será lo próximo en el futuro.  Es imposible dejar de especular y preguntarse… ¿Será tal vez un vehículo impulsado por una celdilla de poder con capacidad para levitarse, que no contamine ni tampoco precise de las autopistas pavimentadas?   Que no se necesiten carreteras que tengan que ser reparadas a cada rato por el paso constante de las ruedas de los vehículos.  Que no haya necesidad de llantas, engranajes o motores que requieran gasolina.

Automóviles controlados por computadora, capaces de evitar las colisiones y con sistema de auto navegación, serían el complemento para los hogares computarizados y los sistemas de comunicación.  La comida podría ser sintetizada. ¡También podríamos usar sistemas personales de anti-gravedad!  Los robots podrían hacerse cargo de las labores domésticas.  Prácticamente se turba nuestra imaginación al pensar en todas estas posibilidades.

Luego experimentamos temor, y nos preguntamos: ¿Reemplazará la tecnología a Dios en las mentes de las personas de la próxima generación? ¿Corromperá la ingeniería genética a los hombres convirtiéndolos en esclavos que trabajan bajo las órdenes de unos pocos jefes supremos? ¿Terminará la vigilancia universal eliminando por completo la privacidad y permitiendo que los déspotas reinen libremente?

¿Acabarán esas computadoras y robots que fueron creados como siervos, siendo los amos?  Esos que estudiamos la profecía bíblica sabemos que la Escritura sugiere este tenebroso escenario.  La imagen de la bestia y la marca asociada con el Anticristo involucra cierta forma de alta tecnología.  Al repasar la historia de la humanidad, uno no puede escapar del hecho simple de que los hombres siempre han abusado de la tecnología.

Tales pensamientos nos turban con temor.  Pero pronto llega el alivio cuando recordamos que es imposible viajar en el tiempo. ¡Gracias a Dios que es así!  El viajar al pasado podría alterar el presente y el futuro.  Sólo piense en la posibilidad de que un pícaro pudiera viajar al pasado y cambiar las cosas a su favor.  Si cometiera un crimen en una época diferente a la suya propia, podría alterar catastróficamente el futuro.  Y para crímenes cometidos en el tiempo se necesitarían igualmente policías que pudieran viajar a través de él.  Ellos no sólo sabrían lo que usted hizo, sino lo que está haciendo y lo que hará.

Dado que vivimos en un mundo de seres humanos falibles y pecadores, los viajes en el tiempo representan una multitud de horrores.  Viajar al pasado sería provocar un desastre, el sólo hecho de estar allí sería alterar la historia.  Ir al futuro, sería saltar hacia un mundo de tecnocracia, despotismo, perversidad y super armas.  Al menos así es como ven el futuro casi todos los escritores de ciencia-ficción.  Este es el punto de vista secular del futuro, pero no porque estén convencidos en realidad que es posible viajar a través del tiempo.  Pese a todo sus especulaciones son interminables.

El punto de vista secular

La máquina del tiempo del escritor Herbert G. Wells, es el modelo final para tales conjeturas.  El héroe de su novela viaja al futuro, sólo para encontrar que el hombre se ha destruido a sí mismo en una serie de guerras, emergiendo finalmente en un futuro sombrío de tribalismo primitivo y degeneración genética.

De hecho, tal pesimismo se convirtió en el sello de la ciencia-ficción del siglo XX que siguió al trabajo original de Wells.  Las incursiones de ficción hacia el futuro describen invariablemente el rompimiento de la sociedad, unido con la locura científica.  La auto destrucción y los desastres naturales son los temas gemelos de los autores visionarios que imaginan varios métodos de viajes en el tiempo.

Los caracteres de ficción que viajan al pasado están preocupados con alterar la línea de tiempo ya sea en forma accidental o a propósito.  Sus jornadas están colmadas con desastres, dilemas y finalmente aniquilación.

Para la mente secular, los viajes en el tiempo son fantasía, comedia, o caos anárquico.  En la serie Viaje a las estrellas se presentan las numerosas paradojas  que enfrentan los viajeros en el tiempo.  Stephen W Hawking, autor del libro Historia del tiempo, escribe: “Una forma posible de explicar la ausencia de visitantes del futuro, sería decir que el pasado ya está determinado porque hemos observado y visto que no tiene la clase de curvatura necesaria para permitir viajar retrospectivamente desde el futuro.  Por otra parte, el futuro es desconocido y está abierto, de tal manera que bien podría tener la curvatura requerida.  Esto significaría que cualquier viaje en el tiempo estará confinado al futuro.  Que no habría oportunidad alguna de que el capitán Kirk, el protagonista de la serie Viaje a las estrellas, y su nave espacial Enterprise regresen al tiempo presente”.

“Esto explicaría por qué no hemos sido invadidos todavía por turistas del futuro, pero no evitaría el problema que surgiría si uno pudiera ir al pasado y cambiar la historia.  Supóngase por ejemplo, que fuese posible regresar y asesinar a su bisabuelo mientras todavía es un niño.  Hay muchas versiones de esta paradoja, pero son esencialmente equivalentes: uno tendría contradicciones si tuviera libertad para cambiar el pasado”.

El señor Hawking pasa a decir que una explicación para esta paradoja es la consistencia física, según él la física no permitirá que alguien regrese en el tiempo, a menos que la historia demuestre que ya había llegado al pasado.

Alternativamente, postula que los visitantes del pasado podrían participar en “… historias alternativas las cuales difieren de la historia registrada.  De tal manera que podrían actuar libremente, sin la restricción de consistencia con la historia previa”.  Y sigue diciendo: “El productor de cine Steven Spielberg se divirtió con la noción presentada en las películas ‘De regreso al futuro’ en las cuales, el protagonista Marty McFly regresa al pasado y cambia el ‘romance’ de sus padres, transformándolo en una historia mucho más satisfactoria”.

Hawking y los otros físicos que siguen los pasos de Albert Einsten, postulan que hay una gran diversidad de dimensiones, puentes de tiempo, agujeros negros, de gusanos y casi una serie inimaginable de hileras de energía y partículas energéticas.  Gran parte de su trabajo hace referencia al concepto del agujero negro.  Su investigación indica que la relatividad general, si es cierta, apoya la teoría de que la creación del universo tuvo su origen a partir de una Gran Explosión o Big Bang, surgida de una singularidad o un punto de distorsión infinita del espacio y el tiempo. Más tarde depuró este concepto considerando todas estas hipótesis como intentos secundarios de describir una realidad, en la que conceptos como la singularidad no tienen sentido y donde el espacio y el tiempo forman una superficie cerrada sin fronteras.

El brillante físico Michio Kaku, es profesor de física teórica en el CUNY Graduate Center y el CCNY.  Él deja que su mente vague mucho más allá de los límites de la gran mayoría.  Razona que las civilizaciones avanzadas, tal vez ya han perfeccionado los viajes en el tiempo, pero que para hacerlo deben tener acceso a cantidades masivas de energía.  Queriendo implicar con eso, al poder de la entera galaxia.

Y dice en una porción de su best-seller Hiperespacio: Una Odisea Científica a través de universos paralelos, curvas del tiempo y la décima dimensión: “¿Existen dimensiones superiores?  ¿Están los mundos invisibles más allá de nuestro alcance, más allá de las leyes corrientes de la física? Aunque las dimensiones superiores hayan sido históricamente cosa de charlatanes, místicos y de escritores de ciencia-ficción, muchos físicos teóricos creen ahora, no sólo que las dimensiones superiores existen, sino que además pueden llegar a explicar algunos de los más profundos secretos de la naturaleza.  Aunque hay que aclarar que no existen evidencias experimentales…’

“Para ser expertos en la décima dimensión, o encontramos vida inteligente dentro de la galaxia que ya haya utilizado estos niveles astronómicos de energía, o luchamos por varios miles de años antes de alcanzar esta habilidad por nosotros mismos.  Por ejemplo, nuestros actuales colisionadores de átomos o aceleradores de partículas, pueden aumentar la energía de una partícula a más de un billón de voltios electrones – lo cual equivale a la energía que se crearía si se acelera un electrón por un billón de voltios.  El acelerador de partículas más grande se encuentra localizado en la actualidad en Ginebra, Suiza y es operado por un consorcio de 14 naciones europeas.  Pero esta energía es nada ante la energía necesaria para explorar el hiperespacio que sería equivalente a diez elevado a la diecinueveava potencia de mil millones de voltios electrones, o mil billones de veces más grande que la energía que podría producir el super colisionador”.

Es así como los viajes en el tiempo están limitados en dos formas – a las aterradoras paradojas y a la falta de habilidad para encontrar la potencia suficiente para realizarlos.  No obstante, por decirlo de alguna forma, eso no impide que la mente curiosa explore las formas de salir de la caja.  En las principales universidades alrededor del mundo, muchos físicos andan en busca de una solución respecto a lo que Einsten llamó “la teoría del campo unificado” – una forma matemática de explicar el universo.  Para los iniciados, su mundo de electrones, anti-electrones, positrones, quarks, anillos, hileras, vórtices y una miríada de otros términos descriptivos, raya en lo sobrenatural.

El punto de vista bíblico

En realidad, lo que todos estos científicos están tratando de hacer, es querer tocar el rostro de Dios.  Esto nos lleva de regreso a una pregunta básica: ¿Qué es realmente un viaje en el tiempo?  Como ya hemos visto, según el punto de vista secular es penetrar el muro entre nuestra dimensión y otras dimensiones.  De acuerdo con los físicos hay como diez dimensiones… o tal vez más.

La Biblia describe exactamente la misma idea estructural.  Pero esto no debe sorprendernos, dado que es el manual que nos ofrece el Creador del universo.  Tal vez la verdad más fundamental de nuestra existencia, es que Dios se encuentra fuera de los muros dimensionales de nuestro mundo.  Está más allá del largo, ancho, alto, tiempo, o cualquier otra dimensión que los matemáticos o científicos puedan descubrir, ya que hizo todas las dimensiones.  Es el Creador y puede viajar a través de ellas libremente.

Si el viajar en el tiempo, es como crear una especie de túnel entre dimensiones paralelas, entonces, si se cuenta con el poder suficiente, es posible dar un salto en el tiempo.  Dios sí tiene ese poder, asimismo se encuentra más allá de lo que se conoce como “línea del tiempo”, mientras que nosotros estamos, o sobre la línea, o dentro de ella.  Dios está afuera y declara con claridad que puede ver cualquier parte del tiempo, conforme le plazca: “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero” (Isaías 46:9,10).

En su famosa exhortación a Israel, Dios les pide que recuerden todo lo que ha hecho por ellos.  No sólo eso, se declara a sí mismo como el Señor del tiempo.  Aquí, amablemente le suplica a Israel que recuerde “las cosas pasadas desde los tiempos antiguos”, refiriéndose con eso a las cosas de la eternidad, representadas por la palabra hebrea olam.  El Señor le dice a Israel que recuerde lo eterno, no los ídolos transitorios de esta tierra.  Declara que es el principio y el fin, como lo afirma Génesis 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

Desde nuestra perspectiva, el Señor está hablando de una línea de tiempo, mientras que desde su punto de vista, los elementos a lo largo de esa línea, son sólo aspectos de un propósito mayor.  Como es el Creador, puede aparecer en cualquier parte a lo largo de la línea que llamamos “tiempo”.  Es decir, que mientras permanece en su dimensión natural, puede penetrar y colocarse en cualquier punto, cosa que nosotros no podemos hacer.  Él es único, es quien define el universo, quien lo origina.

Además, declara los eventos redentores de nuestro mundo, desde la historia más antigua hasta el futuro más distante.  Su propósito se cumplirá y su deseo prevalecerá.  Como Señor del tiempo, puede “viajar” a cualquier punto en la historia: pasado, presente o futuro.  De hecho, no tiene que desplazarse de un sitio a otro, porque está omnipresente en todas partes al mismo tiempo.

En un sentido real y verdadero, el punto de vista bíblico de los viajes en el tiempo, es simplemente otra opinión de Dios.  Poniéndolo en otra forma, para poder viajar en el tiempo, es necesario que se nos permita hacerlo porque es Dios quien guarda las puertas del tiempo.

El plan redentor

Mientras el hombre secular puede especular acerca de los viajes inter-dimensionales, de hecho está omitiendo la parte más importante de la fórmula, que es el propósito de la línea de tiempo de Dios.  La historia de nuestro universo hasta donde se nos ha permitido ver, está dedicada a la redención y restauración.

Pero… ¿de dónde sacó el hombre la idea de viajar en el tiempo?  ¡La inspiración provino de la Biblia!  Moisés y otros profetas del antiguo Israel, demostraron una y otra vez que había un futuro discernible.  Por medio de ellos, el Señor también se declaró a sí mismo como el Dios que vive por la eternidad.  Los sacerdotes de la antigüedad declararon en sus rollos, que el pasado lejano y el futuro distante, estaban unidos por el propósito de Dios.  Incluso los antiguos sabían de los “viajes en el tiempo”.

Hoy, al tener la Santa Biblia en nuestras manos, nos damos cuenta que en ella tenemos el único vínculo verdadero en el mundo con esa línea del tiempo.  Sólo la Escritura retiene la filosofía correcta de la historia.  Y sólo la Biblia, al narrar el recuento de los nuevos cielos y la nueva tierra, presenta el resultado final de este universo.

El principio primordial de toda la creación es rectificar la destrucción que se inició cuando el dragón antiguo, Satanás, trastornó el orden celestial.  Su rebelión provocó oleadas de destrucción que se propagaron en todas las direcciones, incluyendo la Tierra.  En un sentido bien real, la línea de tiempo que comienza con la creación y finaliza con la perfección, existe sólo para satisfacer el propósito de Dios.

El hombre secular no puede ver esta verdad.  Su visión y propósito no es seguir al Creador sino asumir el papel de Dios.  El hombre egotista anhela ser el amo y controlar las dimensiones de tiempo y espacio, sin reconocer que sólo le pertenecen al Creador.  El Señor declara que son inseparables de Él. “Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad.  Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce, te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas. Lo oíste, y lo viste todo; ¿y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías.  Ahora han sido creadas, no en días pasados, ni antes de este día las habías oído, para que no digas: He aquí que yo lo sabía” (Isaías 48:3-7).

En esta afirmación, el Señor desea que Israel sepa que Él y sólo Él, es el Dios de la historia, no un ídolo falso.  Desde tiempos inmemoriales, los hombres han intentado atribuir la obra del Creador a varias ideas falsas.  Algunas veces esos conceptos son filosofías, otras religiones y en ocasiones la “ciencia”.  Sea lo que fuere, la realidad es que son formas de remover a Dios de la causa central del universo.  La Biblia nos dice, que Dios es tanto Creador como Consumador, el Alfa y la Omega – el Aleph y el Tahv.

Adán como viajero del tiempo

En la Biblia es mucho lo que se habla sobre viajes en el tiempo.  Pero como veremos, siempre es con un propósito, nunca se hace a la ligera, siempre se lleva a cabo con miras hacia el futuro. Algo interesante es que no encontramos un solo ejemplo en la Escritura, de que Dios haya llevado a alguien al pasado.

Antes de examinar a algunos de los viajeros en el tiempo, debemos reiterar que desde el punto de vista del hombre, el futuro todavía no ha ocurrido.  Al intentar ver hacia adelante, el hombre no puede ver nada, sólo vacío.  Los adivinos, videntes y médiums, a menudo obtienen grandes sumas de dinero con sus reclamos de que pueden predecir el futuro.  Sus intentos casi siempre están acompañados por una serie interminable de fallas.

Para viajar en un reino que sólo le pertenece a Dios, uno debe conocer al Amo de la eternidad.  Los profetas falsos, siguen o sus propias urgencias carnales o los susurros que escuchan desde el reino de las tinieblas.  De ninguna manera están conectados con la fuente real de información.

Eruditos de la antigüedad dicen que el primer hombre, Adán, vio el futuro.  Un comentario judío del Tora, de los primeros cinco libros de la Biblia, declara que Dios le dio a Adán la oportunidad de mirar hacia el futuro.  Estos sabios afirman, que en los momentos que siguieron a su pecado, a Adán le fue permitido ver las páginas de la historia futura, ver a Aquel que sería el adecuado para actuar como líder, quien llevaría al mundo de regreso al estado de perfección que Dios intentó en el principio.

Adán fue condenado a morir el día que pecó.  Dice la Escritura que tenía 130 años cuando nació Set y que vivió otros 800 años después de eso.  Murió a la edad de 930 años.  Le faltaron 70 años para cumplir su día completo.  2 Pedro 3:8 nos dice: “Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”.  Lo cual implica que un día de acuerdo con la perspectiva de Dios, bien pueden ser mil años.

Según los eruditos judíos, Adán pudo mirar hacia el futuro y ver que David estaba destinado a llevar a cabo el propósito que le había asignado Dios, aunque aparentemente también observó que viviría sólo por un corto período de tiempo.  Ellos declaran, que entonces Adán le cedió a David los 70 años de su propia vida para que pudiera llevar a cabo su misión.

Ahora, esta historia no se encuentra en la Biblia, pero así sea verdad o mentira, ilustra el punto, de que la eternidad no es algo que yace más allá de la humanidad, sino que se encuentra dentro del hombre de Dios. De tal manera, que la verdadera visión profética es simplemente la habilidad dada por el Señor para mirar a través de la pared dimensional.  Así sea que de hecho se viaje corporalmente o simplemente en el Espíritu de Dios, es algo inmaterial.

Los hijos de Set

Hay otra evidencia de que Adán viajó en el futuro.  Set nació después de la muerte de Abel.  En su genealogía se encuentra el piadoso Noé, luego Sem, Abraham, Isaac, Jacob y las 12 tribus de Israel.  Los hijos de Set, incluyendo Enoc y Matusalén, también fueron hombres que vivieron en comunión íntima con Dios.  Algunos de ellos probablemente también viajaron en el tiempo.  Cuando uno mira retrospectivamente a la forma cómo vivieron sus vidas, la conclusión es ineludible.

Refiriéndose a los hijos de Set, el historiador judío Flavio Josefo escribió: “Fueron también los inventores de esa especie particular de sabiduría relativa a los cuerpos celestes y su orden”.  En otras palabras, estos hombres primitivos eran astrónomos y matemáticos.  Tenemos evidencia contemporánea de esta verdad en la gran pirámide, respecto a la cual matemáticos teóricos han declarado que refleja el conocimiento de nuestro sistema solar y la física de nuestro planeta.  Pero… ¿construyeron los hijos de Set la pirámide?  Josefo afirma que sí.  Dice en su obra Antigüedades de los judíos, libro 1, capítulo 2, parágrafo 3: “Y para que sus invenciones no se perdieran antes de ser ampliamente difundidas, como según la predicción de Adán todas las cosas serían destruidas primero por el fuego y luego por la violencia de una gran cantidad de agua, construyeron dos columnas, una de ladrillos y otra de piedra, e inscribieron en ellas sus invenciones; si la de ladrillos era derribada por la inundación, quedaría la de piedra para exhibir al mundo sus descubrimientos, y le informaría que había otra columna de ladrillos.  Hasta el día de hoy han quedado en la tierra de Siriad [Egipto]”.

En esta declaración podemos ver dos cosas: Adán tenía conocimiento del mañana, por consiguiente debió haber viajado al futuro.  Sabía del diluvio que habría de venir, también de la fiereza del “día del Señor”.  Adán lo había visto todo.  El peso del futuro de la humanidad estaba sobre él.  Sus hijos también sentían la carga y querían preservar tanto conocimiento como fuese posible.

En nuestro día, los llamados expertos en pirámides estudian la gran pirámide esperando discernir el futuro profético del hombre, pero hasta ahora no han podido  hacerlo.  Se sienten motivados por el conocimiento de que los hijos de Set, de hecho registraron la historia futura.

Enoc el hombre inter-dimensional

¿Quién no ha especulado acerca de la declaración bíblica encontrada en Génesis 5:24 que dice:“Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”?

Enoc tenía una relación tan íntima con Dios, que de hecho literalmente pudo traspasar la pared dimensional.  Como ya hemos visto, por definición, esto quiere decir que viajó a través del tiempo.  Desde el otro lado de esa barrera dimensional, Enoc pudo viajar en el Espíritu del Señor, hasta cualquier punto a lo largo de la línea del tiempo de la redención.

Además, tenemos pruebas bíblicas de su visión del futuro: “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares” (Judas 14).  ¡Enoc de hecho fue testigo de la segunda venida de Cristo!  Pero… ¿estaba allí?  ¡Sí!  Dios lo llevó allí.  Y usted se preguntara:“¿Estaba físicamente o sólo en su espíritu?”.  Hablando en términos generales esto realmente no importa, pero en el caso particular de Enoc, por seguro que estaba corporalmente en la dimensión del Señor, donde el viajar en el tiempo es un hecho.

La torre de Babel

Siguiendo al diluvio anticipado por Adán, los hijos de Noé descendieron a la llanura de Sinar, el lugar que más tarde llegaría a ser conocido como Mesopotamia.  Allí se dispusieron a edificar una torre, la que en alguna forma que ignoramos, les iba a permitir “llegar al cielo”.  Aparentemente, ellos retuvieron conocimiento suficiente desde antes del diluvio, ya que estaban convencidos que podían traspasar la barrera dimensional.

Desde la perspectiva celestial, la reacción fue rápida y cierta: “Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.  Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.  Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.  Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad” (Génesis 11:5-8).

Lo que esos hombres de Sinar querían hacer, era nada más y nada menos que escalar la barrera dimensional.  Estaban convencidos que una vez allí, podrían controlar el tiempo y el espacio.  En efecto, deseaban tener acceso al cielo.  A no dudar, conocían las profecías de Adán, el traslado de Enoc y las columnas edificadas por los hijos de Set.

Estaban intentando con su propia fuerza, ocupar la posición de Dios.  Trataban de hacer lo mismo que intentan hacer los teóricos de hoy por medio de los principios de la ciencia moderna.  Pero entonces como ahora, los viajes en el tiempo son algo prohibido.  Si los científicos hoy, estuvieran un día a punto de alcanzar esta meta, Dios confundiría sus esfuerzos tal como hizo en Babel.

Moisés el Libertador

Moisés fue quien escribió el Tora, los primeros cinco libros de la Biblia.  En una ocasión en que condenaba a los líderes de Israel, Jesús afirmó este hecho: “No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza.  Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.  Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?” (Juan 5:45-47).

Pero… ¿Fue Moisés un viajero en el tiempo?  Debemos responder esta pregunta afirmativamente.  Si hubo un hombre que tuvo el privilegio de trasponer la barrera dimensional, ese fue Moisés.  Sus cinco libros abarcan un período que va desde la creación de la tierra hasta el establecimiento del Reino.

Sus palabras en Génesis 1:1 hablan de ese día en el pasado distante cuando Dios hizo la luz de la creación.  Su “cántico” en el libro de Deuteronomio, anticipa ese bendito día cuando la “Roca” de Israel, el Señor Jesucristo, finamente vengue la sangre de los profetas y de Israel.

Pero más que eso, las palabras del Tora están encubiertas con significado interno.  Los llamados“códigos de la Biblia” de los que tanto se habla hoy, no son más que la reflexión actual de una verdad conocida por los eruditos de Israel durante un número incontable de generaciones, desde el tiempo de Moisés: Que esta verdad  eterna, universal, infinita está programada en la propia secuencia de las letras del Tora.  Un sabio del siglo XVIII, conocido como Vilna Gaon, escribió estas palabras:  “La regla es que todo lo que fue, es y será ‘hasta el tiempo del fin’ se encuentra incluido en el Tora, desde la primera palabra hasta la última.  Y no simplemente en un sentido general, sino hasta los detalles de cada especie y cada una individualmente, y detalles de detalles de todo lo que le ocurrió a él desde el día de su nacimiento hasta su fin”.

Este rabino no es el único en afirmar esto.  Con sus palabras sólo está declarando un principio general.  Note la frase “hasta el tiempo del fin”, refiriéndose aquí a la línea de tiempo redentora.  El doctor Eliyahu Rips, matemático de la Universidad Hebrea, ha llevado a cabo una investigación sobre los códigos del Tora, reafirmando las creencias de los eruditos de la antigüedad.

Sólo el Espíritu de Dios en unión con el espíritu de Moisés, pudo haber producido un documento tan trascendental.  Es de hecho eterno, en el sentido que sobrepasa el tiempo y espacio de nuestra dimensión.  Moisés se comunicaba directamente con Jehová.  Pudo ver cosas que van más allá de nuestro conocimiento.  Fue infundido con la luz de Dios.  Mantuvo intacta su vitalidad, incluso hasta la edad de 120 años, cuando fue llevado al lugar donde iba a ser sepultado gozando de perfecta salud.  “Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor” (Deuteronomio 34:7).

En el Nuevo Testamento, Moisés apareció junto con Elías ante el Señor Jesucristo y sus discípulos. “Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos.  Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos.  Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús” (Marcos 9:2-4).  Ellos tuvieron el privilegio de ver anticipadamente la edad del Reino.  Si tal como muchos estudiosos de las profecías creemos, Moisés es uno de los dos testigos de Apocalipsis, entonces es obvio que volverá a presentarse nuevamente en otro tiempo futuro.  Es así como en un sentido bien real, Moisés es un viajero en el tiempo.  Pero una vez más debemos decir que sus viajes no fueron arbitrarios, porque los mismos tenían un propósito específico como parte de la línea de tiempo redentora.

Elías contra Acab y el Anticristo

Dios le dio el profeta Elías a Israel a fin de ofrecerle esperanza durante el perverso reinado del rey Acab, hijo de Omri.  Acab levantó estatuas e imágenes de Asera, la diosa de la fertilidad, y de Baal, en todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso.  “E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria. Hizo también Acab una imagen de Asera, haciendo así Acab más que todos los reyes de Israel que reinaron antes que él, para provocar la ira de Jehová Dios de Israel” (1 Reyes 16:32,33).

Juntos, Acab y su esposa Jezabel, eran completamente malvados.  Trataban de convertir a Israel en un imperio caananita, pero Elías llegó ante el rey como vocero del Señor y le declaró que debido a su pecado no volvería a llover por tres años y medio.  “Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra” (1 Reyes 17:1).

Más tarde, en una disputa con los sacerdotes de Baal, Elías demostró que Jehová era el Dios del universo.  “Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.  Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos.  Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.  Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!” (1 Reyes 18:36-39).

Como Enoc, Elías caminó en tal comunión con Dios, que fue arrebatado vivo al cielo: “Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino” (2 Reyes 2:11).  Elías partió, pero no fue olvidado.  En el siglo V antes de Cristo, el profeta Malaquías profetizó, que Elías regresaría a su pueblo: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.  Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición” (Malaquías 4:5,6).

Las palabras finales del Antiguo Testamento presentan a Elías como el precursor de la fe en los terribles días de la tribulación.  Como dijera anteriormente, se hizo presente durante la transfiguración del Señor Jesucristo, y según el libro de Apocalipsis se hará presente una vez más en un futuro distante como uno de los dos testigos de la tribulación.  Así como hiciera en el tiempo de Acab, Elías una vez más retendrá la lluvia por tres años y medio.  “Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía…” (Apocalipsis 11:6).  Además, de la misma forma como un día se opuso a los sacerdotes de Baal, también le hará frente a los espíritus malignos que son las potencias detrás del trono del Anticristo.

En un sentido más real, Elías se convirtió en un viajero del tiempo en el momento en que abordó el carro de fuego con caballos de fuego.  Desde que entró a la dimensión celestial ha tenido acceso a la entera línea del tiempo, disponible para el servicio de Dios y para quienes Él designa.

Malaquías, el último en el orden de los 12 profetas menores, vio el futuro.  “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Malaquías 3:1).

Oseas por su parte profetizó de la apostasía de Israel y su restauración final.  “Sacerdotes, oíd esto, y estad atentos, casa de Israel, y casa del rey, escuchad; porque para vosotros es el juicio, pues habéis sido lazo en Mizpa, y red tendida sobre Tabor” (Oseas 5:1).  “Porque yo seré como león a Efraín, y como cachorro de león a la casa de Judá; yo, yo arrebataré, y me iré; tomaré, y no habrá quien liberte.   Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán” (Oseas 5:14,15).

Joel vio las visiones horribles del día del Señor. “¡Ay del día! Porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso” (Joel 1:15).

Amós vio anticipadamente el juicio que le sobrevendría a Israel, al igual que su restauración final.  “Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos” (Amós 2:6).  “En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace esto” (Amós 9:11,12).

Abdías recibió una visión del destino final de Edom “¿No haré que perezcan en aquel día, dice Jehová, los sabios de Edom, y la prudencia del monte de Esaú?” (Abdías 8).

Miqueas vio el nacimiento del Mesías, su obra y su rechazo, también vio el establecimiento del Reino. “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2).  “El remanente de Jacob será en medio de muchos pueblos como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan a varón, ni aguardan a hijos de hombres.  Asimismo el remanente de Jacob será entre las naciones, en medio de muchos pueblos, como el león entre las bestias de la selva, como el cachorro del león entre las manadas de las ovejas, el cual si pasare, y hollare, y arrebatare, no hay quien escape” (Miqueas 5:7,8).

Sofonías vio los horrores del período de la tribulación, el juicio de los enemigos de Israel y su reunificación.  “Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente.  Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, día de trompeta y de algazara sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres” (Sofonías 1:14-16).  “En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento” (Sofonías 3:9).

Hageo y Zacarías profetizaron específicamente que el templo del Señor sería reconstruido en los días del Reino futuro.  “Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.  La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos” (Hageo 2:8,9).   Zacarías de hecho vio el asedio final de Jerusalén y su liberación.  “Y en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella” (Zacarías 12:3).

Todos estos profetas, cada uno de los cuales ha sido motivo de muchos tratados analíticos, vio el futuro.  Más que eso, cada uno de ellos lo experimentó.

Los profetas mayores

Tanto Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, vieron el futuro, precisamente en la misma forma que todos los otros profetas.  Es imposible tratar de condensar sus escritos en esta serie de mensajes, sólo puedo decir que cada uno de ellos experimentó una visita celestial que estuvo seguida por una serie de revelaciones acerca de la futura línea de tiempo de Israel.

Isaías fue visitado en el templo por impresionantes serafines: “En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.  Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban”(Isaías 6:1,2).  En esta visita, Isaías fue comisionado a ir como profeta.  La gloria de Dios llenó el templo, cuando fue llevado hasta la dimensión celestial desde la cual vio eventos futuros.

El llamado de Jeremías ilustra la naturaleza eterna del oficio de profeta. “Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones” (Jeremías 1:4,5).  Aquí el Señor le afirma a Jeremías que se encuentra fuera de la bóveda del tiempo.  Le explica que su ordenación no tuvo lugar en la línea del tiempo, sino en el reino de la eternidad.

Ezequiel, claro está fue visitado por un carro de fuego del Señor, cuyas ruedas dentro de ruedas revelaban cuatro seres vivientes, un firmamento cristalino y un trono de zafiro, todo rodeado por la gloria de Dios.  “Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados.  El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del crisólito.  Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda” (Ezequiel 1:15,16).  A partir de ese momento, Ezequiel vivió la vida difícil de un profeta.

Sus viajes al futuro incluyeron una visión de la reunificación de Israel, y el cuadro más detallado en toda la Escritura de una batalla moderna.  Nos referimos, claro está, a la invasión de Israel por Gog, de la tierra de Magog.  Esta profecía, registrada en los capítulos 38 y 39 de su libro,  es tan completa en su visión que tal parece que Ezequiel fue testigo ocular del hecho.  Y comienza diciendo: “Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:  Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal.  Y te quebrantaré, y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré a ti y a todo tu ejército, caballos y jinetes, de todo en todo equipados, gran multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas; Persia, Cus y Fut con ellos; todos ellos con escudo y yelmo; Gomer, y todas sus tropas; la casa de Togarma, de los confines del norte, y todas sus tropas; muchos pueblos contigo” (Ezequiel 38:1-6).

Su visión es tan increíble que ve las fuerzas invasoras que llegan “como tempestad; como nublado para cubrir la tierra”.  Ezequiel también ve la derrota de Gog y ofrece una descripción amplia del lugar de su sepultura en Hamón-gog. “En aquel tiempo yo daré a Gog lugar para sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar; y obstruirá el paso a los transeúntes, pues allí enterrarán a Gog y a toda su multitud; y lo llamarán el Valle de Hamón-gog” (Ezequiel 39:11). Él vio todas esas cosas porque se encontraba allí.

La mente moderna bien puede objetar esta declaración.  Después de todo, tenemos la televisión y podemos ver las cosas a distancia.  Así que suponen que es posible que tal vez Ezequiel recibiera la visión en una especie de pantalla de televisión celestial.  No obstante, la Escritura declara con claridad que Ezequiel fue llevado al reino espiritual, donde vio el futuro, estuvo allí.

Ezequiel 40:1, dice de hecho que, “En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez días del mes, a los catorce años después que la ciudad fue conquistada, en aquel mismo día vino sobre mí la mano de Jehová, y me llevó allá”.  El profeta afirma que fue llevado a Jerusalén por “la mano de Jehová”, que vio tanto la ciudad como el tercer templo futuro.

El capítulo 41 comienza diciendo: “Me introdujo luego en el templo…”  Luego, el capítulo 42 nos ofrece otra vista, “Me trajo luego al atrio exterior hacia el norte…” (Ezequiel 42:1).  El capítulo 43 declara: “Me llevó luego a la puerta, a la puerta que mira hacia el oriente” (Ezequiel 43:1).

Finalmente, Ezequiel fue llevado a un punto ventajoso desde donde pudo ver un río que fluía desde el templo. “Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar” (Ezequiel 47:1).  El punto sobre el cual estaba parado no era simplemente un lugar geográfico, era de hecho una coordenada en el tiempo y el espacio.  El sitio en donde se encontraba Ezequiel fue cambiando progresivamente hasta permitirle ver lo que el Señor quería que viera.  Estaba allí como un viajero en el tiempo.  Su propósito era ofrecerle a Israel la esperanza que trae consigo la certeza de que se construirá el tercer templo.

Un puente hacia el Nuevo Testamento

Es bien conocida la estrecha relación que hay entre el libro de Daniel y el Apocalipsis de Juan.  El profeta Daniel fue el intérprete de los sueños de Nabucodonosor.  También fue un visionario a quien se le permitió viajar en la dimensión celestial.

En su “visión de noche”, Dios le permitió ver el curso de los eventos venideros, los cuales incluían la disposición geopolítica de los imperios gentiles y dos profecías específicas sobre el Anticristo.  La primera expone la profecía de las 70 semanas y “la abominación desoladora”“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.  Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.  Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.  Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador” (Daniel 9:24-27).  La segunda se relaciona con el linaje de Alejandro y los Seléucidas.

Pero… ¿Fue Daniel un viajero en el tiempo, en el sentido real del término?  Sólo si uno interpreta las visiones como viajes fuera del cuerpo.  En el caso de Daniel, el profeta “vio” el futuro, pero en realidad no parece que lo hubiera visitado.  Un mensajero angélico llegó hasta él, guiando su visión final hacia el futuro.

Sus visiones son confirmadas en el Nuevo Testamento por el Señor Jesucristo, quien ya ha visto esos eventos futuros.  Jesús, quien estuvo confinado por un breve período en carne humana, en un tiempo ocupó una posición de omnipresencia.  Con autoridad habló del futuro y dijo: “Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes” (Mateo 24:15,16).

Aquí, confirmó la verdad de la visión de Daniel con su propio conocimiento de los eventos futuros.  Jesús había estado allí.  En una ocasión le dijo a sus discípulos: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino” (Mateo 16:28).

Poco después, estando en compañía de Pedro, Jacobo y Juan, el Señor fue a la cima de un monte y se transfiguró delante de ellos.  Allí se encontró con viajeros en la línea del tiempo: Moisés y Elías.  Por un momento, el pasado, el presente y el futuro se unieron sin limitación de tiempo, en un presente eterno.

Jesús y Juan

Además del propio Señor Jesucristo, el último viajero en el tiempo de la Biblia es Juan, quien fue llevado físicamente a la dimensión celestial en donde fue testigo de la tribulación, el establecimiento del Reino y las glorias de la tierra restaurada.  Su viaje comenzó cuando se le apareció el Cristo resucitado y le dio una serie de mensajes específicos para las siete iglesias.

Luego, se le permitió literalmente pasar a través de una puerta dimensional. Conforme esto ocurría, Juan fue acompañado hasta el reino de la eternidad desde donde se puede ver el futuro desde una variedad de perspectivas: “Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.  Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado” (Apocalipsis 4:1,2).

El espíritu de Juan en conjunción con el Espíritu de Dios, se movieron hasta el lugar del trono divino para un procedimiento formal que revelaría una serie de juicios sobre el mundo gentil.  El Cordero toma un libro sellado y comienza a abrirlo, desatando la furia del cielo sobre una humanidad pecaminosa e impenitente.  “Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira.  Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.  Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira.  Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.  Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano.  Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.   Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira.  Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.  Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.  Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?…  Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.  Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.  Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?… Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.  Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”  (Apocalipsis 6:1-10,12-17; 8:1,5).

Juan fue testigo de este evento, el cual va narrando conforme se desarrolla.  Sin embargo desde nuestra perspectiva todavía no ha ocurrido.  Juan literalmente viajó en el tiempo hacia el futuro.  Conforme los sellos son abiertos uno por uno, Juan ve la guerra del Anticristo, el hambre y las pestes.  Y lo más importante: Ve a las 12 tribus, mientras luchan para vencer las pruebas que les inflige Satanás y el Anticristo.

También ve a los santos de la tribulación y los problemas que encuentran cuando el sistema del Anticristo asciende al poder.  Luego fue testigo de la destrucción del misterio, de Babilonia.  “Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria. Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible” (Apocalipsis 18:1,2).

Asimismo, Juan vio la gloriosa segunda venida de Cristo.  “ Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.  Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.  Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.  Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.  De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.  Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Apocalipsis 19:11-16).

Los juicios que viera Juan llegan en tres grupos: siete sellos, siete trompetas y siete copas.  A lo largo de los siglos varios expositores han trabajado exhaustivamente tratando de poner en orden sus complejas secuencias.  Los terremotos, las catástrofes astronómicas, las hordas demoníacas y las enfermedades asolan a un mundo estremecido debido a un cambio en su eje polar y por sus fallas geológicas.  Estos mismos eventos tendrán lugar durante los tres grupos de juicios.  Por mucho que uno trate, es imposible eludirlos en alguna forma, lo cual tiene sentido desde la perspectiva de la línea de tiempo terrenal.  A no dudar desde el punto de vista de Juan, encajan perfectamente.

Su perspectiva como viajero del tiempo, guiado por el Espíritu del Señor, tiene un propósito determinado.  Juan, como los profetas del Antiguo Testamento, vio los eventos que le trasmitían un mensaje particular a esos que más tarde estudiarían el recuento de la Escritura.

Juan es guiado específicamente para que regrese con el mensaje de juicio, restauración y paz eterna.  Se ignora el tiempo exacto en que tendrán lugar estos eventos.  Pedro en una ocasión le preguntó al Señor Jesucristo, cuál sería el destino de Juan: “Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?  Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste?  Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú” (Juan 21:20-22).

¿Cómo podían haber sabido los discípulos, que Jesús de hecho se le aparecería a Juan varios años después? ¿Cómo podían imaginar que a Juan se le permitiría visitar el futuro distante?  Ellos habían escuchado sólo un breve resumen del plan de Jesús para Juan.  Ignoraban cómo se llevaría a cabo, mientras a Juan se le permitió ir y verlo por sí mismo.

El tercer cielo

El apóstol Pablo también fue seleccionado específicamente para entregar las revelaciones ordenadas divinamente para los gentiles.  También fue llevado a la dimensión de la eternidad, así lo dijo él mismo:“Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.  Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar” (2 Corintios 12:2-4).

El término “tercer cielo”, a no dudar se refiere al plano dimensional desde el cual es posible visitar varios puntos en el tiempo terrenal.  Pero… ¿Qué vio Pablo desde allí?  Declaró que no podía decirlo.  Probablemente vio porciones del futuro que el Señor no desea que sean del conocimiento común.

Sabemos que visitó el futuro, porque sus epístolas narran acontecimientos futuros.  En sus epístolas a los Corintios, Tesalonicenses y a Timoteo, Pablo habla con autoridad de eventos futuros, describiendo la disipación doctrinal que prevalecerá en los últimos días. “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía…” (2 Tesalonicenses 2:3a).  “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1).

Habla de la naturaleza degradada de la última generación.  “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.  Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios” (2 Timoteo 3:1-4).

Nos anima con sus descripciones acerca de la transformación de la Iglesia.  “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.  Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.  Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.  Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:13-17).  “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados(1 Corintios 15:51,52).

Ve al hijo de perdición sentado en el templo, auto proclamándose Dios.  “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (2 Tesalonicenses 2:3,4).

Como los otros viajeros en el tiempo de la Biblia, a Pablo se le permitió predicar el mensaje de redención.

Dudo mucho que sin las Sagradas Escrituras, la humanidad hubiera podido siquiera soñar con los viajes en el tiempo.  La Biblia es el único ejemplo que tenemos.  Desde los días de la antigüedad hasta el tiempo presente, el Señor sólo ha permitido los viajes en el tiempo, con el propósito de dar a conocer una revelación. Nuestro Creador como el Portero del tiempo, sólo los autoriza cuando quiere dar a conocer su voluntad a un mundo de incrédulos.

Fuente: http://www.radiodifusionamerica.com.py

10 científicos que afirman tener pruebas sobre la existencia de Dios

Tanto los creyentes como ateos están constantemente a la espera de una clara evidencia para confirmar o negar la existencia de Dios. Echa un vistazo a esta lista de teorías y pruebas llevadas a cabo por científicos de diferentes campos que tienen la intención de demostrar la existencia de Dios, el Cielo y el Infierno. ¿Son realidad o ficción? Usted decide!

1. El científico que logró registrar gritos “del infierno” en Siberia (1989)

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Según la leyenda, en 1989 un equipo de científicos rusos que operaban bajo la dirección del Dr. Azzacove perforó un agujero que tenía nueve kilómetros de profundidad en un lugar sin nombre en Siberia antes de romperse a través en una cavidad. Intrigado por este descubrimiento inesperado, bajaron micrófonos tolerantes al calor, junto con otros equipos sensoriales, en el pozo. Ellos escucharon y grabaron (supuestamente) los gritos atormentados de personas desesperadas. La segunda sorpresa fue la alta temperatura que descubrieron en el centro de la tierra, que era de más de 2.000 grados Fahrenheit. La conclusión fue que habían abierto un agujero en el infierno.

La historia fue publicada por primera vez en 1990 por el periódico finlandés Ammennusatia , una revista publicada por un grupo de cristianos de Leväsjoki, una ciudad en Finlandia occidental. Estados Unidos pronto publicaron la historia, y los archivos de las grabaciones de esas supuestas súplicas sonar de los condenados-comenzó a aparecer en varios sitios a través de Internet. Inmediatamente, la Trinity Broadcasting Network (TNB) discutió el clip de sonido en sus canales evangélicos, proclamando que el clip fue la prueba definitiva de la existencia del infierno.

Edad Rendalen, un profesor noruego, escuchó la historia en TBN durante su visita a los Estados Unidos. Disgustado con lo que él percibe como la credulidad masiva, Rendalen decidió aumentar el cuento a costa de TBN. Rendalen escribió a la red, inicialmente afirmando que no creyeron la historia, pero, a su regreso a Noruega, supuestamente leyó una “relación fáctica” de la historia. Según Rendalen, la “historia” afirmó no sólo que el pozo maldito era real, pero que una aparición de murciélagos (una representación pictórica común de los demonios, como en el de Miguel Ángel El Tormento de San Antonio ) se había levantado de ella antes de ardiente un rastro en el cielo de Rusia.  Para perpetuar su engaño, Rendalen tradujo mal deliberadamente un artículo noruego trivial acerca de un inspector de construcción local y presentó tanto el artículo original noruego y la “traducción” Inglés para TBN. Rendalen también incluyó su nombre real, número de teléfono y dirección, así como los de un pastor amigo que sabía de la broma y que había acordado exponer a cualquiera que le llama la búsqueda de verificación.  Desafortunadamente, la Trinity Broadcasting Network publicó la historia sin contactar Renalden o el pastor de California, y la falsa historia de “Bueno al infierno engaño” aparecieron en la televisión, la radio, y en un gran número de publicaciones. La verdadera historia es que la Unión Soviética había, de hecho, perforado un agujero de casi ocho millas profunda, la Kola Superdeep Pozo, situado no en Siberia, pero en la península de Kola, que comparte fronteras con Noruega y Finlandia. Al término de la perforación en 1989, se encontraron algunas anomalías geológicas interesantes, aunque manifestaron ningún encuentro sobrenatural. La temperatura alcanzó los 180 ° C (360 ° F), por lo que la perforación más profunda prohibitivamente caro. La grabación, sin embargo, se reveló más tarde que ha sido una parte hábilmente remezclado de la banda sonora de la película de 1972 Barón Sangre , con diversos efectos añadidos. La mejor parte es que usted puede conseguir su copia del Infierno Suena hoy por sólo $ 12.99! ( Fuente 1 | Fuente 2 | Fuente 3 )

2. El neurólogo que afirmaba que el Cielo existe después de estar en coma una semana (2008)

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En 2008, Eben Alexander III, un neurocirujano de Harvard, sufrió una infección de meningitis E coli muy feroz que atacó su cerebro y le sumió en un coma profundo de una semana. Los escáneres cerebrales mostraron que toda su corteza – las partes del cerebro que nos dan la conciencia, el pensamiento, la memoria y la comprensión – no estaban funcionando. Los médicos le dieron pocas posibilidades de vivir y dijeron a su familia que si lo hacía sobrevivir probablemente tendría el cerebro dañado por el resto de su vida. Contra todo pronóstico, el Sr. Alexander despertó una semana después de haber sido golpeado. Profundo en coma, su cerebro estaba infectado tan mal que sólo las partes más primitivas estaban trabajando. Afirmó que él experimentó algo extraordinario:. Un viaje al cielo , en su libro autobiográfico Prueba del Cielo: El Viaje de un neurocirujano en el Más Allá , él afirma que él dejó su cuerpo. y tuvo una experiencia cercana a la muerte el Sr. Alexander afirma que hay una eternidad de esplendor perfecto que nos espera más allá de la tumba, con ángeles, nubes, y los parientes fallecidos. Como de 3 de julio de 2013, Proof of Heaven ha estado en la lista del New York Times Best Seller durante 35 semanas.

En una amplia investigación de la historia del señor Alexander y antecedentes médicos, Esquire revista informó en su edición de agosto de 2013, que con anterioridad a la publicación de la prueba de los Cielos , el Sr. Alexander había sido revocada o suspendida desde varios hospitales, y había sido el objeto de varias demandas por negligencia, incluyendo por lo menos dos que implica la alteración de registros médicos para encubrir un error médico . La revista también encontró lo que afirmaba eran las discrepancias con respecto a la de Alejandro versión de los acontecimientos en el libro. Entre las discrepancias, según un relato del artículo en Forbes , “Alexander escribe que él se metió en coma como consecuencia de la meningitis bacteriana grave y no tenía actividad cerebral superior, mientras que un médico que cuidó de él dice la coma fue inducido médicamente y el paciente estaba consciente, aunque alucinando. ” Sr.Alexander emitió una declaración después de la publicación del artículo, afirmando que él escribió un relato veraz de sus experiencias durante un coma. libro de Alexander y la campaña publicitaria han sido criticadas por los científicos, incluyendo el neurocientífico Sam Harris, quien describió cuenta la ECM de Alexander (una crónica en la revista Newsweek, octubre 2012) como “alarmantemente poco científico”, y “las pruebas que prevé esta afirmación no sólo es inadecuada -. ​​sugiere que él no sabe nada acerca de la ciencia del cerebro relevante”

En noviembre de 2012, Alexander respondió a los críticos en un segundo Newsweek artículo que afirmaba que sus médicos le han dicho que de acuerdo a todas las pruebas del cerebro que estaban haciendo, no había manera de que alguna de las funciones, incluyendo la visión, la audición, la emoción, la memoria, el lenguaje, la lógica o, posiblemente, podría haber sido intacto. ¿Es cierto o falso? Sólo usted puede decidir.

( Fuente 1 | Fuente 2 )

3. El estudiante de química quien ha demostrado que el cielo y el infierno existen

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Según la leyenda urbana, la siguiente es una pregunta fue hecha en la Universidad de Washington en el departamento de Química intermedia. La respuesta de uno de los estudiantes fue tan “profunda” que el profesor quiso compartirla con sus colegas a través de Internet, lo cual es, por supuesto, ¿por qué ahora tener el placer de disfrutar de ella también.Pregunta extra: ¿Es el Infierno exotérmico (desprende calor) o endotérmico (absorbe calor) La mayoría de los estudiantes de las pruebas de sus creencias escribió usando la Ley de Boyle (el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando es comprime) o alguna variante.  Un estudiante, sin embargo, escribió lo siguiente: En primer lugar, necesitamos saber cómo la masa del Infierno varía con el tiempo. Por lo tanto, tenemos que saber la velocidad a la que entran las almas en el Infierno y el ritmo al que se están yendo. Creo que podemos asumir con seguridad que una vez que un alma ha entrado en el Infierno, ya no sale nunca. Por lo tanto, no se producen salidas. En cuanto a cuántas almas entran, veamos las diferentes religiones que existen hoy en el mundo. La mayoría de ellas declaran que si no eres un miembro de su religión, irás al Infierno.  Dado que hay más de una de estas religiones y la gente no pertenece a más de una religión, se puede concluir que todas las almas van al Infierno. Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos esperar que el número de almas en el Infierno crece exponencialmente. Ahora, nos fijamos en la tasa de variación del volumen del Infierno, porque la ley de Boyle establece que, para que la temperatura y la presión en el Infierno permanezcan igual, el volumen del Infierno tiene que expandirse en proporción a la entrada de almas. Esto da dos posibilidades:

1. Si el Infierno se expande a una velocidad menor que la velocidad a la que entran las almas, entonces la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que el infierno se desata.

2. Si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que el Infierno se congele.

¿En qué quedamos? Si aceptamos el postulado que me dio Theresa durante mi primer año que ” será un día frío en el Infierno antes de que me acueste contigo “, y se tiene en cuenta el hecho de que me acosté con ella ayer noche, la número dos debe ser verdadera, y por lo tanto estoy seguro de que el Infierno es exotérmico y que ya está congelado. El corolario de esta teoría es que, dado que el Infierno ya está congelado, se deduce que no se aceptan más almas y por lo tanto está dejando al Cielo como única alternativa, lo que demuestra la existencia de un ser divino que explica por qué, anoche, Teresa no paraba de gritar, “Oh, Dios mío.” Por supuesto, este estudiante recibió una A+. ( Fuente )

4. El profesor de medicina que afirmó haber encontrado esculturas hechas por Dios mismo

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En 1725, el Profesor Johann Bartholomeus Adam Beringer, Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Würzburg, encontraron muchas piezas de piedra caliza talladas en las formas de los lagartos, ranas, arañas en sus telas, un pájaro pez con cara, soles y estrellas en el Monte Eibelstadt, Alemania. Algunos de ellos fueron con inscripciones tales como el nombre hebreo de Dios en latín, árabe y caracteres hebreos.  Estas piezas con formas peculiares, en su opinión, eran piedras talladas por el mismo Dios, mientras que la experimentación con los tipos de vida que Él pensaba crear.  Beringer también propuso varias explicaciones posibles para los supuestos fósiles, además de su propia interpretación preferida que mientras algunas de estas piedras puede haber animales muertos (fósiles), la mayoría eran simplemente “fabricaciones caprichosas de Dios.”  También consideró la posibilidad de que fueran las tallas de los paganos prehistóricos, pero tuvo que descartar esta posibilidad ya que los paganos no saben el nombre de Dios. Sin embargo, esta evidencia de la escultura sólo le convenció más fuertemente que el cincel se empuñada por la mano de Dios. De hecho, él fue víctima de un engaño perpetrado por sus colegas, el ex jesuita J. Ignatz Roderick, Profesor de Geografía e Matemáticas, y Johann Georg von Eckhart, consejero privado y bibliotecario de la universidad. Al descubrir la verdad, Beringer tomó a sus bromistas a los tribunales, y el escándalo que siguió dejó los tres de ellos en la desgracia. Algunas de las piedras están ahora en exhibición en el Museo de la Universidad de Oxford y Teylers en los Países Bajos. ( Fuente )

5. La apuesta de Pascal: Dios es, o no lo es. Usted debe apostar (siglo 17)

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La apuesta de Pascal es un argumento en la filosofía de disculpa que fue ideado por el matemático francés del siglo XVII, el físico y filósofo Blaise Pascal (1623-1662). Se postula que los seres humanos todos apuestan con sus vidas, ya sea que Dios existe o no existe. Dada la posibilidad de que Dios realmente existe y asumiendo la ganancia infinita o pérdida asociada a la creencia en Dios o con incredulidad, una persona racional debe vivir como si Dios existe y tratar de creer en Dios.

Si Dios no existe realmente, esa persona tendrá sólo una pérdida limitada (algunos placeres, lujo, etc) La filosofía utiliza la siguiente lógica:

1. Dios es, o no lo es.

2. Un juego se está jugando en el cara o cruz aparecerá.

3. De acuerdo con ello, no se puede defender ninguna de las proposiciones.

4. Usted debe apostar. (No es opcional.)

5. Pesemos la ganancia y la pérdida en la apuesta a que Dios es.

Vamos a calcular estas dos posibilidades. Si usted gana, usted gana todo; si usted pierde, usted no pierde nada. Históricamente, la apuesta de Pascal fue innovadora, ya que trazó un nuevo territorio en la teoría de la probabilidad, marcó el primer uso formal de la teoría de la decisión, y anticipa futuros filosofías como el existencialismo, el pragmatismo y el voluntarismo. ( Fuente )

6. Fórmula de Euler para explicar la existencia de Dios (siglo 18)

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Leonhard Euler (Abril 15,1707 – 18 de septiembre 1783) fue un matemático suizo pionero y físico que hizo importantes descubrimientos en campos tan diversos como el cálculo infinitesimal y la teoría de grafos. Euler también introdujo gran parte de la moderna terminología y notación matemática, particularmente para el análisis matemático, como por ejemplo la noción de función matemática, y es reconocido por su trabajo en la mecánica, dinámica de fluidos, la óptica y la astronomía.

Pasó la mayor parte de su vida adulta en San Petersburgo, Rusia, y en Berlín, Prusia. Mucho de lo que se sabe de las creencias religiosas de Euler se puede deducir de sus Cartas a una princesa alemana y un trabajo anterior, Rettung der Göttlichen Offenbahrung Gegen die Einwürfe der Freygeister (Defensa de la Revelación Divina en contra de las objeciones de los Librepensadores) . Estos trabajos muestran que Euler era un devoto cristiano que cree que la Biblia es inspirada; la Rettung era sobre todo un argumento para la inspiración divina de las Escrituras. Hay una famosa leyenda inspirada en los argumentos de Euler con filósofos seculares sobre la religión, que se establece durante el segundo período de Euler en la Academia de San Petersburgo. El filósofo francés Denis Diderot estaba de visita en Rusia sobre la invitación de Catalina la Grande. Sin embargo, la emperatriz estaba alarmado de que los argumentos del filósofo para el ateísmo estaban influyendo en los miembros de su corte, por lo que Euler se le pidió que enfrentará al francés. Diderot fue informado de que un matemático aprendido había producido una prueba de la existencia de Dios; accedió a ver la prueba, ya que se presentó en la corte. Euler apareció, avanzó hacia Diderot, y en un tono de convicción perfecta anunció lo siguiente

no sequitur: “¡Señor, \ frac {a + b ^ n} {n} = x, por lo tanto, Dios existe-”

Diderot, a quien (dice la historia) todas las matemáticas era un galimatías, se quedó estupefacto como carcajadas en erupción de la corte.  Avergonzado, le pidió salir de Rusia, petición que fue concedida graciosamente por la emperatriz. Sin embargo divertía la anécdota puede ser, es apócrifa, dado que el propio Diderot hizo la investigación en matemáticas. Euler fue presentado en la sexta serie de los suizos de 10 francos de billetes, y en numerosos suizos, alemanes, y los sellos de correos de Rusia. El asteroide Euler 2002 fue nombrado en su honor. Él también es conmemorado por la Iglesia Luterana en su Calendario de los Santos el 24 de mayo, ya que él era un cristiano devoto (y creyente en la infalibilidad de la Biblia), que escribió la apologética y argumentó enérgicamente en contra de los ateos prominentes de su época. El 15 de abril de 2013, fue el 306o cumpleaños de Euler que fue celebrado con un Doodle Google. ( Fuente )

7. El matemático que desarrolló el teorema de Dios (1931)

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Kurt Friedrich Gödel era un austriaco, y más tarde de América, lógico, matemático y filósofo. Considerado, junto con Aristóteles y Frege, que es uno de los lógicos más significativos de la historia humana, Gödel hizo un inmenso impacto en el pensamiento científico y filosófico en el siglo 20.

Gödel publicó sus dos teoremas de incompletitud en 1931 cuando tenía 25 años de edad, un año después de terminar su doctorado en la Universidad de Viena. El primer teorema de incompletitud establece que para todo sistema axiomático recursivo auto-consistente lo suficientemente poderoso como para describir la aritmética de los números naturales (por ejemplo, la aritmética de Peano), existen proposiciones verdaderas sobre los naturales que no pueden ser probadas a partir de los axiomas. Para demostrar este teorema, Gödel desarrolló una técnica que ahora se conoce como numeración de Gödel, el cual codifica expresiones formales como números naturales. También demostró que ni el axioma de elección ni la hipótesis del continuo se pueden refutar a partir de los axiomas aceptados de la teoría de conjuntos, suponiendo que estos axiomas son consistentes. El resultado anterior se abrió la puerta para que los matemáticos para asumir el axioma de elección en sus pruebas. También hizo importantes contribuciones a la teoría de la prueba mediante la aclaración de las conexiones entre la lógica clásica, la lógica intuicionista y la lógica modal.

Cuando Gödel murió en 1978, dejó tras de sí una teoría tentadora basada en los principios de la lógica modal, un tipo de lógica formal que, por poco definida, implica el uso de las expresiones “necesariamente” y “posiblemente”, de acuerdo a la Universidad de Stanford. Así el teorema dice que Dios, o un ser supremo, es que para los que no puede ser pensado. Dios existe en el entendimiento. Si Dios existe en el entendimiento, que nos podíamos imaginar que Él sea mayor al existir en la realidad. Por lo tanto, Dios debe existir. ( Fuente )

8. El científico que no encuentra conflicto entre la ciencia y la fe religiosa (2007)

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Durante una entrevista con CNN en abril de 2007 en Rockville, Maryland, Francis S. Collins MD y Ph.D., director del Proyecto Genoma Humano, reafirma que la información incorporada en el ADN prueba la existencia de Dios. Como director de la Human Genome Project, ha liderado un consorcio de científicos para leer los 3,1 mil millones de letras del genoma humano. Como creyente, el Dr. Collins ve ADN – la molécula de la información de todos los seres vivos – como el lenguaje de Dios, y la elegancia y complejidad de los cuerpos y el resto de la naturaleza como un reflejo del plan de Dios. Sin embargo, no siempre ha abrazado estas perspectivas. Cuando era un estudiante graduado en química física en la década de 1970, él era un ateo, no encontrando razón para postular la existencia de cualquier verdad fuera de las matemáticas, la física y la química. Luego se fue a la escuela de medicina y se encontró con problemas de vida y muerte en las cabeceras de sus pacientes. Ante el desafío de uno de esos pacientes, que le preguntó: “¿Qué cree usted, doctor?”, Comenzó la búsqueda de respuestas. En su mente, el Dr. Collins admitió que la ciencia, que tanto amaba, era incapaz de responder a las siguientes preguntas : “¿Cuál es el significado de la vida?” “¿Por qué estoy aquí” “¿Por qué funciona la matemática, de todos modos?” “Si el universo tuvo un comienzo, que lo creó” “¿Por qué las constantes físicas en el universo tan finamente? sintonizado para permitir la posibilidad de formas de vida complejas? “” ¿Por qué los seres humanos tienen un sentido moral? “” ¿Qué sucede después de que morimos? ” Dr. Collins siempre asume que la fe se basaba en argumentos puramente emocionales e irracionales, y quedó asombrado al descubrir , inicialmente en los escritos del erudito de Oxford CS Lewis y, posteriormente, de muchas otras fuentes, que uno podría construir un caso fuerte para la verosimilitud de la existencia de Dios por razones puramente racionales. De hecho, el Dr. Collins dice que no encuentra ningún conflicto aquí. Sí, también afirma la evolución por descendencia de un ancestro común es claramente cierto. Afirma que si había alguna duda persistente acerca de la evidencia del registro fósil, el estudio de ADN proporciona la prueba más fuerte posible de nuestra relación con todos los demás seres vivos. Según palabras del Dr. Collins, encontró que existe una maravillosa armonía en las verdades complementarias de la ciencia y la fe. El Dios de la Biblia es también el Dios del genoma.Dios se puede encontrar en la catedral o en el laboratorio. Por la investigación de la creación majestuosa e impresionante de Dios, la ciencia puede realmente ser un medio de adoración.

( Fuente )

9. Los científicos en computación que supuestamente demostraron la existencia de Dios (2013)

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En octubre de 2013, dos científicos, Christoph Benzmüller de la Universidad Libre de Berlín y su colega, Bruno Woltzenlogel Paleo de la Universidad Técnica de Viena, formalizaron un teorema sobre la existencia de Dios, que fue escrito por el matemático austríaco Kurt Gödel. Usando una computadora MacBook ordinaria , han mostrado que la prueba de Gödel era correcta, por lo menos en un nivel matemático, por medio de una mayor lógica modal. En su presentación inicial en el servidor de investigación “, Formalización, la mecanización y la automatización de la prueba de Gödel de la Existencia de Dios”, el par decir que “prueba ontológica de Gödel se ha analizado por primera vez con un grado de detalle sin precedentes y la formalidad con la ayuda de demostradores de teoremas de orden superior.” Pero como era de esperar, hay una advertencia en lugar significativo para esa afirmación. De hecho, lo que los investigadores en cuestión afirma que ha demostrado un teorema que fue presentada por el reconocido Gödel, y la verdadera noticia no se trata de un Ser Supremo, sino que lo que ahora se puede conseguir en los campos científicos usando tecnología superior .Los matemáticos dicen que su prueba de axiomas de Gödel tiene más que ver con la demostración de cómo la tecnología superior puede ayudar a conseguir nuevos logros en la ciencia. Benzmüller y Paleo creen que su trabajo puede beneficiar a áreas como la inteligencia artificial y la verificación de software y hardware. En última instancia , es poco probable que gane más de muchos ateos la formalización de la prueba ontológica de Gödel, ni es probable que consolar a los verdaderos creyentes que podrían argumentar que la idea de un poder superior es el que desafía la lógica, por definición.Sin embargo, para los matemáticos buscan maneras de abrir nuevos caminos, tal vez la noticia podría representar una respuesta a sus oraciones. ( Fuente 1 | Fuente 2 )

10. El neurólogo que afirma que las experiencias cercanas a la muerte realmente pueden suceder (2013)

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Mientras que esas líneas no mencionan declaraciones precisas sobre la existencia del Cielo o el Infierno, no queremos dejar pasar la oportunidad para mencionar este artículo sobre las experiencias cercanas a la muerte. Un estudio científico ha revelado que las experiencias cercanas a la muerte, como ver a un luz brillante, viajando a través de un túnel, o la sensación de salir de su propio cuerpo son más viva que cualquier otra memoria. Según el Dr. Steven Laureys, neurólogo belga que dirige el Coma Science Group en el hospital universitario de la ciudad de Lieja ( Bélgica), ha hablado con muchos pacientes en los últimos años que han despertado de un coma y le habló de “viajes” que han estado en durante la experiencia cercana a la muerte. El equipo, que se compone de científicos del Coma Science Group y Psicología Cognitiva de la Universidad de Investigación Uni, realizados características de memoria de los cuestionarios, lo que prueba para los detalles sensoriales y emocionales en los recuerdos. Luego compararon las experiencias cercanas a la muerte con otros recuerdos de los acontecimientos de la vida real intensas, así como recuerdos de sueños y pensamientos. Sin embargo, los científicos se sorprendieron al encontrar que las experiencias cercanas a la muerte eran mucho más ricos que cualquier acontecimiento imaginado o real, incluyendo los nacimientos y matrimonios. El 10 de abril de 2013, el Dr. Laureys dijo a CNN que los pacientes en cuidados intensivos suelen tener miedo de contar su historias de experiencias cercanas a la muerte, ya que tienen miedo de que la gente no los toman en serio; pero la gente que va en los viajes se pueden cambiar para siempre, con un poco de la muerte ya no temer. El cuestionario preguntó a los supervivientes acerca de cómo ciertos eran los que una experiencia recordada fue un evento real. Dr. Laureys, quien cree que las experiencias se originan en la fisiología humana, dijo: “Ellos (los pacientes) están muy convencidos de que es real.” También se ha descubierto que es suficiente con pensar que te mueres por tener un memoria de una experiencia cercana a la muerte. El estudio dijo: “Muchas personas que han tenido las ECM no estaban físicamente en peligro de muerte lo que sugiere que la percepción, por sí solo, el riesgo de muerte parece ser importante en la obtención de las ECM.” Laureys no quiere especular sobre la existencia del cielo o el infierno, pero él dice que sólo una pequeña minoría de las experiencias cercanas a la muerte son horripilantes. La mayoría de ellos son agradable y edificantes. A partir de sus cuentas, parece que más personas van al “Cielo” que al “infierno”. ( Fuente 1 | Fuente 2 )

Artículo traducido por laverdadysololaverdad de su original en inglés.

Finalmente la última opinión la tiene usted.  ¿Qué nuevos descubrimientos vienen de parte de la ciencia? no lo sé, pero lo que si puedo decir es que ¡estamos viviendo tiempos fantásticos!, proféticamente y tecnológicamente hablando.

“Cuando mueres sólo cambias de conciencia”

Pim van Lommel, cardiólogo; investiga experiencias después de la muerte (EDM)

Pim van Lommel, cardiólogo; investiga experiencias después de la muerte (EDM)

Madurar es liberar la conciencia de la edad: he tratado a jóvenes con experiencias después de la muerte más maduros que yo. Mi padre era neurólogo y yo quise ser físico: ahora estudio física cuántica para entender qué sucede tras la muerte. La fe es otro camino a la verdad.

Cuando enseñaba Cardiología en el hospital de Arnheim -800 camas- ya investigaba cómo algunos pacientes, tras infarto y muerte clínica, volvían a vivir.


Hasta que en 1986 leí el testimonio de un estudiante de Medicina, George Ritchie, que resucitó tras nueve minutos de muerte clínica. Me impresionó tanto que empecé a estudiar en profundidad esos casos.

¿Tantos había?
En 1988 ya tenía doce episodios incuestionables y creé una red de investigación con otros diez hospitales holandeses. Iniciamos un estudio clínico prospectivo de 344 pacientes, que publicó The Lancet (2001).

Causó un impacto mundial.
Tanto que ya le avancé entonces, cuando usted me entrevistó, que, tras 31 años de cardiología, me iba a dedicar en exclusiva a las experiencias cercanas a la muerte (EDM).

¿Qué hemos aprendido desde el 2001?
Tenemos más preguntas, además de la clásica: ¿si la conciencia es un mero producto del cerebro, cómo puede sobrevivir y explicar la experiencia de la muerte?

¿Qué dice la ortodoxia médica?
Que se trata de meras alucinaciones causadas por la anoxia (carencia de oxígeno).

¿Y qué le dice su investigación?
Si la causa fuera la anoxia, todos los que vuelven a la vida tras la muerte tendrían EDM, porque todos la sufren, pero, en cambio, sólo el 18% tiene esas experiencias.

¿Qué explican sobre ellas?
Coinciden en hablar de recuerdos, cognición y emociones y mantienen la identidad, un punto crucial, porque el ego es el enlace entre la conciencia y el cuerpo.

¿Luces, voces, su vida en un instante…?
Las han experimentado miles de personas, pero no todos las explican por temor a ser tachados de lunáticos o porque creen que las causan la medicación o la enfermedad.

¿Todos experimentan lo mismo?
No todos experimentan todo, pero todos citan algunas experiencias recurrentes que coinciden en un cruce espacio-temporal.

¿A qué se refiere?
Es la revisión de la vida pasada, pero también la futura y presente: algunos, al volver, anticipan sucesos y reinterpretan los ya pasados, así que suelen cambiar de pareja, de trabajo, de existencia, porque han contemplado su vida en conjunto durante su EDM.

¿Cómo son esas visiones?
Inefables, a menudo el lenguaje carece de términos para explicarlas. Una EDM de tres minutos puede requerir semanas de testimonio en el que no se repite un solo episodio. El tiempo, como le decía, transcurre de un modo único en síntesis con el espacio y una constelación de familiares y afectos.

Por ejemplo.
Un paciente refiere cómo en su EDM había visto a un señor desconocido sonriéndole. Diez años después, su madre agonizante le reveló que él era hijo de una relación extramarital y le mostró una fotografía de su padre biológico, asesinado en un campo de concentración: era aquel señor sonriente.

¿Cómo sabe que esos pacientes clínicamente muertos siguen conscientes?
Lo prueban cientos de casos. En Conciencia más allá de la vida explico el de un hombre de 43 años que nos llegó cianótico, frío, sin tensión y con las pupilas dilatadas. La enfermera le extrajo la dentadura postiza y la depositó en un cajón. Resucitó inexplicablemente tras un largo coma y preguntó por sus dientes.

Si estas vivo, resultan muy útiles.
Reconoció, al verla, a la enfermera y le pidió que se los devolviera. Ella nos llamó alarmada y entonces el paciente nos relató en detalle lo que habíamos dicho y hecho cuando llegó muerto a urgencias del hospital.

¿Y usted qué cree?
Nuestra conciencia no es más que un retransmisor para esta dimensión de nuestro ser en varias. Es como una radio que, mientras vivimos aquí, sintoniza con este universo. Nuestra muerte sólo es un cambio de conciencia, una transición. Sólo morimos en una dimensión para pasar a otras.

¿Es una convicción religiosa?
Es física cuántica. Yo no soy creyente. Muchas religiones se han acercado a esa realidad con técnicas de paso entre esas dimensiones, como la meditación o el misticismo.

¿Cómo lo sabe?
Porque estudio casos -me consultan decenas cada día- y las experiencias son recurrentes y concurrentes: confluyen tiempo -pasado, presente y futuro: tienen visiones- y espacio en sensación de unidad.


Y esos testimonios de cada día coinciden con los relatos de la mística y las visiones de profetas, gurús y santos desde hace siglos.

¿Todo está conectado?
Ven la luz (los niños me cuentan que un ángel; los ateos hablan de “una energía” y los creyentes, de Dios). Todos se refieren a lo mismo y que en ello se sienten integrados.

¿Por qué la ciencia lo ignora?
Hasta ahora, la mecánica cuántica demuestra que la luz consta de partículas que al mismo tiempo son ondas -creo que nuestra conciencia las retransmite- dependiendo del estado del observador.

La experiencia de lo objetivo, al fin, depende de tu estado subjetivo.
Así que, desde los gurús milenarios hasta los físicos cuánticos, cuando asumes tu transición sin miedo experimentas un anticipo de esa sensación de plenitud.

La ciencia ignora o niega cuanto no puede explicar, pero eso no quiere decir que no exista. La vida del doctor Van Lommel es una apuesta por la verdad, por muy inexplicable que parezca, más allá del camino trillado de la ortodoxia. Han pasado diez años desde que hablamos, pero al estrechar su mano en el aeropuerto de Amsterdam (viene de conferenciar en Atlanta) me sonríe como a un viejo amigo y experimento una íntima sensación de paz y seguridad. El doctor Van Lommel se ha asomado al otro lado sin dejarse en éste el sentido común y lo que ha visto es bueno, aunque, para dominarnos, nos hayan infundido el miedo a verlo. Aceptarlo es aceptarnos y sentirse mejor.

Fuentehttp://www.lavanguardia.com

Referencias:

van Lommel P, van Wees R, Meyers V, Elfferich I. (2001) “Near-Death Experience in Survivors of Cardiac Arrest: A prospective Study in the Netherlands”, The Lancet, 358(9298):2039–45, doi:10.1016/S0140-6736(01)07100-8.

About the Continuity of Consciousness.  http://link.springer.com/chapter/10.1007/978-0-306-48526-8_9#page-1