Hallazgos arqueológicos revelan la existencia de la fuente “Q”

Este uno de los descubrimientos más fenomenales del siglo. Para más detalles sobre el descubrimiento seguir el enlace al artículo original. Doy la sección de apertura a continuación.

Las piezas de papiro, claramente escritos en hebreo del siglo I, se denominan con la letra hebrea ק (Qoph). [La primera palabra en el manuscrito es קהל ( “público”)].

La fuente Q (del alemán …: Quelle, que significa” fuente “) es una hipotética colección escrita de los dichos de Jesús (logía). Q es (parte de) el material “común” que se encuentra en los Evangelios de Mateo y Lucas, pero no en el Evangelio de Marcos “.

Fue un gran hallazgo inesperado que hizo el año pasado en Jaffa por estudiantes voluntarios, la mayoría de los cuales estaban ayudando a excavar el área de AC León del templo del siglo XII y edificios de la época persa. Debido a que había tantos voluntarios, algunos fueron asignados a repasar algunas excavaciones de la época romana.

Prof. Ida Claire ha estado supervisando el grupo internacional de académicos.”Este es sin duda un evento único en-la-vida. Posiblemente una vez en un siglo “, dijo. El manuscrito consta únicamente de dichos de Jesús, y hay muchas similitudes con el Evangelio de Tomás que sólo se descubrieron siglo pasado.

El Dr. Richard U. Shure ha estado traduciendo el documento, y él ha sido capaz de conjeturar algunos de los elementos que faltan. RU Shure ha pensado durante mucho tiempo que Eusebio en el siglo IV es correcto en el recuento de la Papías del siglo II , que San Mateo recogió las palabras de Jesús y las escribió en hebreo: “περὶ δὲ τοῦ Ματθαῖου ταῦτ ‘εἴρηται · Ματθαῖος μὲν οὖν Ἑβραΐδι διαλέκτῳ τὰ λόγια συνετάξατο, ἡρμήνευσεν δ ‘αὐτὰ ὡς ἧν δυνατὸς ἕκαστος “. [ “Mateo recogió las palabras de Jesús en el idioma hebreo, y cada uno interpreta / las tradujo lo mejor que pudo”]. “He aquí, pues,” dice el Dr. Shure, “es la copia más antigua de lo que Jesús dijo en realidad.”

OTRA EVIDENCIA MÁS QUE DEMUESTRA LA HISTORICIDAD DE JESÚS DE NAZARETH

Fuente: http://liturgy.co.nz/archaeologists-find-q

No se considera científico negar la realidad histórica de Jesús

cristianismo

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Es un hecho, muchos escépticos sostienen todavía que Jesús de Nazaret es un personaje ficticio, fruto de la siempre fértil y delirante imaginación humana; una entelequia prefabricada situada exactamente al mismo nivel que Zeus, Ra, Don Quijote, Sherlock Holmes y el Pato Donald, sólo que, según ellos, más “dañina” que los citados. No estamos hablando aquí de milagros u otros hechos excepcionales que, según los evangelios, se le atribuyen, todos más o menos aceptados por las distintas nominaciones cristianas y los historiadores no aconfesionales. No, y entendemos que este no es el lugar más indicado para debatir ese asunto. Aquí estamos hablando una vez más de Ciencia, y de lo que ésta ha dictaminado sobre la realidad o no de la existencia histórica de Jesús, de su ubicación material como individuo concreto dentro de unas coordenadas reales de tiempo y espacio. Muchos ateos niegan, no sólo ya los milagros del Galileo (algo que, por otra parte, podemos entender), sino también su historicidad, un tema este sobre el que ya no queda ningún debate abierto, por muchos arietes retóricos que nuestros intrépidos ateos embistan para reabrirlo.

Como supondrán, he tenido que elegir una entre muchas fuentes para documentar esta entrada. Al final me he decidido por la última que he encontrado, la más reciente de las que dispongo, para evitar ser acusada de “no estar al día de los últimos descubrimientos”. Esto también me lo conozco.

Los párrafos que siguen han sido extraídos del artículo “Jesús visto con los ojos de hoy”, aparecido en el número 162 de la revista “Clío Historia”, una publicación a la que se puede acusar de lo que ustedes quieran, menos de ser afín a la religión organizada :-). Está firmado por Antonio Piñero, catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid, especializado en lengua y literatura del cristianismo primitivo, un área de estudio a la que ha dedicado las últimas décadas. Piñero se define a sí mismo en estos términos: “historiador independiente, escéptico, racionalista, agnóstico y respetuoso con las creencias de los demás, aunque como ideas que son deben discutirse educadamente. No soy militante”.  Precisamente por no ser un agnóstico militante o proselitista de la línea dura, es invitado en ocasiones a aportar su autorizada opinión sobre la sociedad de la época de Jesús tanto en publicaciones católicas no fundamentalistas como en espacios de contenido escéptico. Pero subrayamos que el doctor Piñero NO es creyente, y esto es una excelente baza a favor del fin que nos proponemos en este post, pues de este modo la objetividad del documento queda garantizada, hasta donde esto es posible. Vayamos, pues, sin más dilación, al meollo del asunto. Como siempre, los incisos en caracteres grises son míos:

La pregunta básica y fundamental, si existió Jesús realmente, no se discute hoy.Aunque sí continúa estudiándose el valor historiográfico de los evangelios, sobre todo el de los tres primeros, Mateo, Marcos y Lucas. Igualmente, ¿cómo deben interpretarse los testimonios externos de autores no cristianos, como Talo (fragmentos recogidos por Jorge Sincelo, historiador bizantino de finales del siglo VIII y principios del IX), Plinio el Joven, Suetonio, Tácito, Flavio Josefo, Mara bar Serapión o Luciano de Samosata?

El último libro importante y serio que cuestionaba la existencia histórica del nazareno es la obra de Hermann Raschke, “La negación de la historicidad de Jesús en el pasado y el presente”, publicado por Bremen en 1926. A partir de ese año, sin embargo, la postura general de la crítica cambió radicalmente. Desde entonces no se considera científico negar la realidad histórica de Jesús, sino que su existencia se acepta como un hecho más del pasado, una existencia sin perfiles definidos, como la de tantos otros personajes de la historia antigua de los que sabemos poco. Negar la historicidad de Jesús supone muchísimos más problemas que afirmar su existencia. En realidad la mera afirmación de su existencia histórica es poco problemática. Lo importante es, como ocurre siempre, la interpretación posterior de su figura.

La investigación está de acuerdo en que la personalidad de Jesús es compleja, como la de todo gran personaje, y difícil de condensar en una sola perspectiva: su teología y su modo de argumentar es afín a la de los fariseos; su Dios y su religión es una profundización de lo que él considera la esencia de las Escrituras judías; y hay un cierto acuerdo -discutido solo por los más fundamentalistas- en que Jesús no propugnó la fundación de ninguna religión nueva, sino una cierta reforma para abrir más el corazón hacia Dios, el prójimo y lo esencial de la ley con vistas a entrar en el Reino.

Se está de acuerdo en que Jesús asumió distintos papeles: profeta y proclamador del Reino futuro, rabino, visionario apocalíptico, exorcista y sanador…

Los evangelios canónicos, aceptados por las iglesias, están escritos desde la fe y para suscitar la fe, son propagandísticos… La historia estricta parece no interesarles. Hoy día es casi un axioma el aserto siguiente: no conservamos ni un solo texto evangélico que nos comunique un dato histórico sobre Jesús por sí mismo, es decir, por el gusto de hacer historia, sin a la vez transmitir la fe de la comunidad primitiva sobre ese posible dato, lo cual lleva a pensar irremediablemente que tal texto pueda no ser objetivo.  Pero, a la vez, no es general, ni mucho menos, una postura escéptica radical sobre el valor testimonial de los tres primeros evangelios, sino que se admite que una sana crítica histórica, literaria y de fuentes puede obtener datos suficientes de ellos para formarse una imagen general de Jesús (…)

Se está de acuerdo también en que a través de las fuentes que poseemos no podemos saber nada o casi nada del ‘Jesús real o de hecho’. Esta expresión se refiere a la serie de detalles de su vida que nos podrían interesar: fecha exacta de su nacimiento y muerte, aspectos más precisos sobre su familia y parientes, cómo se llevaba con ellos antes de su vida pública y cómo creció, cómo y dónde ejerció su oficio, qué aspecto físico tenía, cuáles eran sus preferencias respecto a la comida y la bebida, si se ponía o no enfermo de vez en cuando, qué carácter y humor tenía, y si los habitantes de Nazaret lo consideraban su amigo o hasta qué punto lo apreciaban antes de su vida pública, etc. De eso nada dicen los evangelios ni otras fuentes por lo que en círculos científicos se opina que toda reconstrucción de tales o análogos datos es absolutamente aventurada, y en la casi totalidad de los casos fantasiosas y sin ningún valor.

(A título personal, yo aplicaría también esta conclusión de los estudiosos a esta célebre reconstrucción del rostro de Jesús. No dejen de leer el artículo de la revista Quo que les enlazamos. Por lo que he podido entender, si dentro de dos mil años, un arqueólogo encontrara un cráneo en un yacimiento ubicado en lo que hoy es el madrileño barrio de Lavapiés, a partir de él podrán reconstruir el rostro del actual alcalde de Valdepeñas… Y no se me sulfuren los lectores ateos, esta “reconstrucción” me parecería igualmente arbitraria, aunque la imagen resultante hubiera sido un primitivo clon de Brad Pitt, en lugar del aspirante a Cromañón que nos proponen estos expertos :-).  Es el procedimiento científico seguido lo que me suscita dudas y sospechas de sesgo, no el resultado).

Sí se está de acuerdo en que podemos llegar a saber las líneas generales de la vida, hechos y palabras de ese Jesús como maestro galileo de la Ley carismático, del que hemos afirmado que existió históricamente.

Sobre el estado civil de Jesús hay un cierto consenso entre los estudiosos en proclamar nuestra ignorancia al respecto. Al comienzo de su vida pública, en torno a los treinta años de edad, Jesús pudo haber sido soltero, viudo o casado que había dejado temporalmente a su familia por amor a la propagación del Reino de los cielos inminente. Todas estas posibilidades estaban abiertas en el Israel del siglo I…Todas las especulaciones en torno a María Magdalena son consideradas, por lo general, fantasías, generadas sobre todo a partir de finales el siglo XIX e inicios del XX.

Sobre el motivo de su muerte empieza a haber un cierto acuerdo, incluso entre los católicos no fundamentalistas. La inmensa mayoría de los estudiosos se inclinan a considerar que Jesús fue condenado a la cruz, como mors agravata, por los romanos por considerarlo un pretendiente mesiánico, un sedicioso para el Imperio, como individuo políticamente peligroso en cuanto que -al proclamarse mesías- podría provocar de inmediato un motín contra las fuerzas de ocupación del Imperio (…)

Jesús como fundador del cristianismo no suscita tampoco consenso y se discute, además, cómo puede entenderse el término ‘fundador’. Hay una cierta tendencia a pensar que Jesús es más su causa explicativa, su impulsor y su fundamento, pero no estrictamente su fundador, ya que el cristianismo es la expresión de la cristología y teología neotestamentaria, y ésta solo se forma después de la muerte de Jesús como relectura y reinterpretación de su vida y obra.

El tema ‘Jesús de Nazaret’ no es del todo abarcable y continúa siendo enigmático por falta de fuentes. Los ojos de hoy han proporcionado novedosas perspectivas sobre el Jesús del pasado a base de estudios serios y de comparaciones con textos del pensamiento antiguo, social, histórico, filosófico y religioso, a las que hasta el momento se había prestado poca atención.

Además, Jesús no es solo una realidad histórica, sino también un símbolo. Como tal tiene significados e irisaciones múltiples para quienes creen en él. Y como tal es solo apropiable personalmente, de modo que cada uno puede asimilarlo de un modo distinto. Pienso que este proceso es utilitariamente legítimo”.

Si, como hemos visto, los historiadores más serios han dictaminado que Jesús fue un personaje real, ¿por qué tantos ateos mantienen todavía que nunca existió? Nos cuesta creer que se trate sólo de ignorancia o de la comprensible necesidad de que la realidad se ajuste a sus deseos :-), aunque también haya algo de esto. Esta actitud resulta especialmente insólita cuando se trata de ateos cientifistas quienes, como tantas veces hemos advertido aquí, asumen los dictados de la Ciencia ortodoxa sin “digerir”, yo diría que casi sin masticar, y sin el menor asomo de duda o crítica. Cuando lo que está en juego es la existencia o no de Jesús, sin embargo, muchos no están tan dispuestos a acatar el lema tácito del movimiento “Extra scientiam nulla salus” 🙂 Estamos habituados a las  incoherencias y otros desatinos de algunos nuevos ateos, pero esta actitud nos resulta singularmente llamativa.

Tirando del hilo, hemos encontrado una de las razones que explicaría en parte esta conducta. Pueden consultar un excelente compendio de las claves que dieron origen a esta corriente negativista en esta entrada de Wikipedia.  Por favor, léanla completa, o podrían sufrir el mismo traspiés que el ateo que citábamos en este otro post 🙂 Y este consejo es aplicable a cualquier lectura de fondo teísta o ateo: lean lo que lean, háganlo hasta el final.

***

Ya para acabar, les cuento una anécdota que bien podríamos enmarcar en nuestra exitosa sección “Leído al pasar” :-). He rastreado las obras del doctor Antonio Piñero para estar segura del rigor y objetividad de su trabajo, antes de publicarlo en nuestro sitio. Pues bien, debajo de uno de los artículos que el doctor Piñero dedica a Pablo de Tarso y su relación con las mujeres, encontré este jugoso comentario, donde un anónimo escéptico impone, más que propone, al experto su personal revisión de la vida privada del Apóstol de los Gentiles:

“De acuerdo con la información de que yo dispongo (información cuyas fuentes no facilita, se limita a decir que dispone de ella), Paulo (¿Paulo?) de Tarso tenía dos hijas y un hijo. Una vez que abandonó su familia para dedicarse a la predicación fue cuando sintió las presiones del ‘vientre y del bajo vientre’ que decía Eusebio de Cesarea(obispo del s. III-IV que no cita nunca a esos “hijos” de Pablo o Saulo, y que cuando alude a las “presiones del bajo vientre” se refiere al deseo sexual en general y no al de Pablo en particular, que no dudamos que lo tuviera, como todo hijo de vecino. Pero nuestro escéptico cita a Eusebio como apoyo a su tesis, queda muy erudito, y, oye, a lo mejor cuela).
2 Pedro (suponemos que se refiere a 2 Pedro 3: 16) concluye que no hay quien entienda las epístolas paulinas (todo parece indicar que Pablo experimentó algún tipo de fenómeno místico -dedicaremos una próxima entrada a este polémico tema-, y todos los que han pasado por esta experiencia coinciden en que es inefable, es decir, imposible de describir; a esto se refería Pedro), que es un modo de decir que practicaba el onanismo intelectual”.

 Recordamos una vez más la fábula de la zorra y las uvas, ‘como mi capacidad cognitiva no me alcanza para entender un concepto, ese concepto es irrelevante o absurdo, y el autor un“onanista”‘.
Además, lo dijo Eusebio de Cesarea.
🙂
Lo dicho, “siembra duda, que algo queda”.

Arqueólogos descubren sinagoga donde Jesús predicó

Synagogue Where Jesus Preached Uncovered

Arqueólogos israelíes descubrieron una sinagoga, en medio de las ruinas de la antigua ciudad de Magdala, en la orilla occidental del Mar de Galilea (Kineret) en el norte de Israel.

Synagogue Where Jesus Preached Uncovered

Synagogue Where Jesus Preached Uncovered

“Esta es la primera sinagoga jamás excavada donde Jesús caminó y predicó“, dijo Eamon Kelly. “Esto es sumamente importante para los judíos y los cristianos”, añadió. La sinagoga es uno de sólo siete que se remontan a la época de Jesús descubierto en el mundo.

Hay una muy alta probabilidad de que Jesús predicó en esta misma sinagoga. Magdala fue la única ciudad en la orilla occidental del Mar de Galilea. Mateo 15:39 nos dice que Jesús desembarcó aquí, “tomó un barco y llegó a la costa de Magdala”. Según el Nuevo Testamento, Jesús viajó extensivamente a través de esta área donde enseñó y predicó en las sinagogas locales, según publica Israel Today.

Magdala está a pocos kilómetros al sur de Capernaum, el pueblo de pescadores donde Jesús se encontró con Simón y Pedro, y no muy lejos de allí se encuentra el Monte de las Bienaventuranzas, lugar donde Jesús predicó el Sermón del Monte.

La gente tiende a pensar en Belén o Jerusalén como lugares centrales en la vida de Jesús, pero en realidad Jesús pasó la mayor parte de su vida y ministerio en Galilea y el norte de Israel. “El ochenta por ciento de la vida pública de Jesús se desarrolló aquí”, dice el P. Kelly, señalando a la región de Galilea.

En los tiempos de Jesús, la sinagoga local no era sólo un lugar para la oración, sino también un centro comunitario donde la gente se reunía para discutir las noticias o compartir información acerca de los acontecimientos actuales. Cada vez que un nuevo rabino llegaba a la ciudad, era costumbre para él venir a la reunión en la sinagoga local y enseñar.

Según los arqueólogos, la sinagoga de Magdala fue destruido por los romanos en el año 67 o 68 dC. Un relieve de piedra caliza esculpida que representa un menorá fue descubierto en el centro de la sinagoga. Es la menorá de piedra grabada más antigua que se ha encontrado.

Fuente: http://www.israeltoday.co.il/Default.aspx?tabid=178&nid=25707

Visto en: http://www.acontecercristiano.net/2014/12/arqueologos-descubren-sinagoga-donde.html

Encuentran la imagen más antigua de Jesús sin barba

Arqueólogos en España han desenterrado una de las imágenes más antiguas de Jesús, arrojando así nueva luz sobre la apariencia de la Cristiandad en la península Ibérica.

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Grabado en un plato de vidrio (llamado patena) que data del siglo 4 d.C., Jesús es representado sin barba y con cabello corto y rizado. Ataviado con una toga de filósofo, el nazareno está flanqueado por otros dos hombres sin barba que se piensa pueden ser los apóstoles Pedro y Pablo. Todos tiene un halo sobre sus cabezas.

Este plato, que mide unos 22 centímetros de diámetro, se cree fue utilizado para el pan durante los rituales de Eucaristía cristianos. Al ser desenterrado, estaba roto en varios fragmentos. El primitivo objeto fue encontrado dentro de un edificio en el ancestral pueblo de Cástulo, en Andalucía. De acuerdo a Marcelo Castro, jefe de la excavación FORVM MMX autora del descubrimiento, la construcción fue erigida en la segunda mitad del siglo 4 d.C. y abandonada un siglo después. «Sabemos que data del siglo 4 después de Cristo, en parte porque en los siglos siguientes los papas ordenaron que todas las patenas fueran hechas de plata», declaró Castro ante los medios locales.

Además, la datación coincide con el gobierno del emperador romano Constantino, quien puso punto final a la persecución a la que se vieron sometidos los cristianos. Siendo una de las representaciones de Jesús más antiguas jamás halladas en territorio español, el plato de vidrio se destaca por tener una tonalidad verde y —a pesar de hallarse roto— estar en un excelente estado de conservación. Hasta ahora los arqueólogos han logrado reunir el 81 por ciento de los fragmentos que componían la patena original. Según Castro, lo observado en el plato se encuentra en línea con el Cristo de la iconografía de la Majestad. Copia los estilos romanos y bizantinos. Los primeros artistas cristianos siempre retrataron a Jesús en el centro de la composición, a menudo rodeado de otros personajes sagrados.

En la patena de vidrio, Jesús sostiene una cruz en una de sus manos —símbolo de la resurrección— y las sagradas escrituras en la otra. Ambas figuras que se disponen a su lado, posiblemente los apóstoles Pedro y Pablo, llevan un rollo en sus manos.

«La escena tiene lugar en la orbe celestial, enmarcada entre dos palmeras, que en la iconografía cristiana representan la inmortalidad, la otra vida y el Cielo, entre otras cosas», aclaran los investigadores. La patena se encuentra actualmente en exposición en el Museo Arqueológico de Linares, Andalucía.

El crismón presente en la patena representa el Alfa y el Omega, el principio y el fin, y realza la idea de inmortalidad, realeza y divinidad que se pretendía obtener con este Cristo en majestad. «Yo soy el Alfa y el Omega -dice el señor Dios- el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso» (Libro del Apocalipsis 1, 8).

Fuente: http://www.elmundo.es/ciencia/2014/10/02/542c5234e2704ea0458b4582.html

Testimonios no cristianos de la existencia de Jesús de Nazareth

No fue considerado significativo para los historiadores de su tiempo aunque Flavio Josefo y Tácito se refieren a Cristo en sus escritos.

WIKIMEDIA Supuesto retrato romano de Flavio Josefo.

WIKIMEDIA
Supuesto retrato romano de Flavio Josefo.

¿Padeció bajo el poder de Poncio Pilato? De la existencia de Jesús de Nazareth no duda ningún historiador serio. Para el historiador especializado en culturas antiguas Michael Grant, ya fallecido, hay más evidencia de que existió Jesús que la que tenemos de famosos personajes históricos paganos. También James H. Charlesworth escribió: «Jesús sí existió y sabemos más de él que de cualquier palestino judío antes del 70 d.C.». E. P. Sanders en «La figura histórica de Jesús» afirma: «Sabemos mucho sobre Jesús, bastante más que sobre Juan el Bautista, Teudas, Judas el Galileo y otra de las figuras cuyos nombre tenemos de aproximadamente la misma fecha y el mismo lugar». y F.F. Bruce, autor de «¿Son fidedignos los documentos del Nuevo Testamento?», sostiene que «para un historiador imparcial, la historicidad de Cristo es tan axiomática como la historicidad de Julio César».

«La muerte en cruz es el hecho histórico mejor atestiguado de la biografía de Jesús», señala a ABC Santiago Guijarro, catedrático de Nuevo Testamento de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca.

Jesús no fue considerado como significativo por los historiadores de su tiempo. Si aparece en la literatura pagana y judía de la época fue por el empuje de los cristianos que le siguieron. «Ninguno de los historiadores no cristianos se propuso escribir una historia de los comienzos del cristianismo, y por esta razón sólo mencionan los acontecimientos que tenían alguna relevancia para la historia que estaban contando. Sin embargo, el valor de estos datos puntuales es muy grande», explica Guijarro en «El relato pre-marcano de la Pasión y la historia del cristianismo».

El historiador norteamericano John P. Meier relata en «Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico» cómo «cuando en conversaciones con gente de la prensa y el libro (…) ésta fue casi invariablemente la primera pregunta: Pero ¿puede usted probar que existió? Si me es posible reformular una interrogación tan amplia en una más concreta como «¿Hay pruebas extrabíblicas en el siglo I d.C. de la existencia de Jesús? Entonces creo que, gracias a Josefa (Flavio Josefo), la respuesta es sí».

Flavio Josefo (93 d.C.)

El historiador judío romanizado (37 a 110 d.C.) recoge en el texto conocido como «Testimonium flavianum» de su libro«Antigüedades judías (91-94)» una referencia a Jesús que si bien se cree que fue retocada con las frases abajo entre paréntesis, se considera auténtico: «En aquel tiempo apareció Jesús, un hombre sabio, (si es lícito llamarlo hombre); porque fue autor de hechos asombrosos, maestro de gente que recibe con gusto la verdad. Y atrajo a muchos judíos y a muchos de origen griego. (Él era el Mesías) Y cuando Pilato, a causa de una acusación hecha por los principales de entre nosotros lo condenó a la cruz, los que antes le habían amado, no dejaron de hacerlo. (Porque él se les apareció al tercer día de nuevo vivo: los profestas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él) Y hasta este mismo día la tribu de los cristianos, llamados así a causa de él, no ha desaparecido».

En Ant. 20.9.1. también hace referencia a «Jesús, que es llamado Mesías» al dar cuenta de la condena a Santiago a ser apedreado.

Tácito (116 d.C.)

El historiador romano (56 a 118 d.C) menciona a «Cristo» en sus «Anales» escritos hacia el año 116 d.C. al hablar sobre Nerón y el incendio de Roma en el año 64. Informa de la sospecha que existía de que el propio emperador había ordenado el fuego y recoge cómo «para acallar el rumor, Nerón creó chivos expiatorios y sometió a las torturas más refinadas a aquellos a los que el vulgo llamaba “crestianos”, [un grupo] odiado por sus abominables crímenes. Su nombre proviene de Cristo, quien bajo el reinado de Tiberio, fue ejecutado por el procurador Poncio Pilato. Sofocada momentáneamente, la nociva superstición se extendió de nuevo, no sólo en Judea, la tierra que originó este mal, sino también en la ciudad de Roma, donde convergen y se cultivan fervientemente prácticas horrendas y vergonzosas de todas clases y de todas partes del mundo».

Los historiadores consideran a Flavio Josefo y Tácito como los testimonios primitivos independientes relativos al mismo Jesús más consistentes, aunque también hay otras fuentes que recogen datos sobre los primeros cristianos:

Plinio, el joven (112 d.C.)

Procónsul en Bitinia del 111 al 113 y sobrino de Plinio el Viejo. Se conservan 10 libros de cartas que escribió. En la carta 96 del libro 10 escribe al emperador Trajano para preguntarle qué debía hacer con los cristianos, a los que condenaba si eran denunciados. En ella cita tres veces a Cristo y señala que los cristianos decían que toda su culpa consistía en reunirse un día antes del alba y cantar un himno a Cristo «como a un dios»: «Decidí dejar marcharse a los que negasen haber sido cristianos, cuando repitieron conmigo una fórmula invocando a los dioses e hicieron la ofrenda de vino e incienso a tu imagen, que a este efecto y por orden mía había sido traída al tribunal junto con las imágenes de los dioses, y cuando renegaron de Cristo (Christo male dicere). Otras gentes cuyos nombres me fueron comunicados por delatores dijeron primero que eran cristianos y luego lo negaron. Dijeron que habían dejado de ser cristianos dos o tres años antes, y algunos más de veinte. Todos ellos adoraron tu imagen y las imágenes de los dioses lo mismo que los otros y renegaron de Cristo. Mantenían que la sustancia de su culpa consistía sólo en lo siguiente: haberse reunido regularmente antes de la aurora en un día determinado y haber cantado antifonalmente un himno a Cristo como a un dios. Carmenque Christo quasi deo dicere secum invicem. Hacían voto también no de crímenes, sino de guardarse del robo, la violencia y el adulterio, de no romper ninguna promesa, y de no retener un depósito cuando se lo reclamen».

Trajano contestó a Plinio diciéndole que no buscara a los cristianos, pero que, cuando se les acusara, debían ser castigados a menos que se retractaran.

Suetonio (120 d.C.)

El historiador romano (70-140 d.C.) hace una referencia en su libro «Sobre la vida de los Césares» donde narra las vidas de los doce primeros emperadores romanos. En el libro V se refiere a un tal «Chrestus» al mencionar la expulsión de los judíos de Roma ordenada por el emperador Claudio: «Expulsó de Roma a los judíos que andaban siempre organizando tumultos por instigación de un tal Chrestus».

La mayoría de los historiadores coinciden en que Chrestus es Cristo porque era frecuente que los paganos confundieran Christus y Chrestus y no existe ningún testimonio sobre ningún Chrestus agitador desconocido.

En los Hechos de los Apóstoles se recoge este acontecimiento: «[Áquila y Priscila] acababan de llegar [a Corinto] desde Italia por haber decretado Claudio que todos los judíos saliesen de Roma».

Luciano (165 d.C.)

El escritor griego Luciano de Samosata satiriza a los cristianos en su obra «La muerte de Peregrino»: «Consideraron a Peregrino un dios, un legislador y le escogieron como patrón…, sólo inferior al hombre de Palestina que fue crucificado por haber introducido esta nueva religión en la vida de los hombres (…) Su primer legislador les convenció de que eran inmortales y que serían todos hermanos si negaban los dioses griegos y daban culto a aquel sofista crucificado, viviendo según sus leyes».

Mara Bar Sarapión (Finales del siglo I)

Existe una carta de Mara Ben Sarapión en sirio a su hijo en la que se refiere así a Jesús, aunque no lo menciona por su nombre: «¿Qué provecho obtuvieron los atenienses al dar muerte a Sócrates, delito que hubieron de pagar con carestías y pestes? ¿O los habitantes de Samos al quemar a Pitágoras, si su país quedó pronto anegado en arena? ¿O los hebreos al ejecutar a su sabio rey, si al poco se vieron despojados de su reino? Un dios de justicia vengó a aquellos tres sabios. Los atenienses murieron de hambre; a los de Samos se los tragó el mar; los hebreos fueron muertos o expulsados de su tierra para vivir dispersos por doquier. Sócrates no murió gracias a Platón; tampoco Pitágoras a causa de la estatua de Era; ni el rey sabio gracias a las nuevas leyes por él promulgadas».

Celso (175 d.C.)

En «Doctrina verdadera» ataca a los cristianos. Aunque no se conserva su libro, sí muchas de sus citas por la refutación que escribió Orígenes unos 70 años después.

«Colgado» en el Talmud

El papiro del “evangelio de la mujer de Jesús” no es una falsificación

Sin entrar en su contenido, científicos de las universidades de Columbia, Harvard y MIT concluyen que es muy posible que el controvertido documento sea de entre los siglos IV y IX

El papiro del llamado «evangelio de la mujer de Jesús»

El papiro del llamado «evangelio de la mujer de Jesús»

El 18 de septiembre de 2012, la historiadora de la Universidad de Harvard Karen King sorprendió al mundo con un papiro escrito en copto, del tamaño de una tarjeta de visita, que contenía una frase nunca vista en las Sagradas Escrituras: «Jesús les dijo, mi esposa…». El documento, bautizado como el «evangelio de la mujer de Jesús», también incluía la frase «ella podrá ser mi discípula».

El papiro, que según King había sido escrito en el siglo IV, conmocionó a teólogos e historiadores de textos bíblicos, y fue acusado de manera inmediata por la Iglesia y algunos expertos de ser una falsificación.

Ahora, varios análisis ejecutados por profesores de ingeniería eléctrica, química y biología de las universidades de ColumbiaHarvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) concluyen que la tinta y el papiro tienen muchas posibilidades de ser antiguos, y no una falsificación moderna.

Una prueba de carbono 14 de la Universidad de Harvard en colaboración con el Woods Hole Oceanographic Institute sitúa el documento entre los años 659 y 859. Un estudio del MIT determina que la composición química del papiro es homogénea y que sus patrones de oxidación reafirman la antigüedad. Por su parte, diversas pruebas con infrarrojos llevadas a cabo en Columbia indican que el papiro se parece mucho a otros similares datados entre los siglos IV y VIII.

Las pruebas microscópicas y multiespectrales han permitido resolver dudas sobre si el papiro habría sido alterado. Por ejemplo, la acumulación de tinta en las fibras de la tela podría indicar que se habría escrito en el papiro un momento posterior. O si la letra «alfa» en la cuarta línea hubiera sobrescrito una letra «sigma» anterior, mostraría que alguien quería modificar una referencia a «la mujer» y convertirla en «mi esposa». Para los científicos, no hay evidencias de nada de ello.

Aviva el debate

Desde la presentación de su hallazgo en 2012, King insistió en que el documento no ofrece evidencias de que Jesús fuera un hombre casado. «El tema fundamental del fragmento es afirmar que las mujeres que son madres y esposas pueden ser discípulas de Jesús, un asunto que se debatió con fuerza al comienzo de la cristiandad, cuando el celibato empezaba a ser muy valorado», explica la profesora, cuya investigación sobre el asunto fue publicada ayer por la «Harvard Theological Review».

Esta revista publica en el mismo número un artículo en contra de la teoría de King, a cargo de Leo Depuydt, un profesor de Egiptología de la Universidad de Brown, que declara que el papiro es tan falso «que parece salir de un sketch de los Monty Python».

En su momento, el hallazgo fue acusado de coincidir sospechosamente con dos debates candentes sobre la Iglesia Católica: el celibato del clero y la posibilidad de que las mujeres puedan ejercer el sacerdocio. Tampoco ayudó que el origen del documento fuera desconocido y que King no revelara quién era su propietario.

Los hallazgos científicos indican ahora que el papiro es verdadero pero, probablemente, su contenido siga siendo un motivo de controversia teológica e histórica durante mucho tiempo.

Fuente: http://www.abc.es/sociedad/20140410/abci-evangelio-mujer-jesus-201404102009.html

Conceptualización de las dos naturalezas de Jesús

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Predicación reduplicada es el medio para la  comprensión de la relación entre las naturalezas de Jesucristo. Cuando la Escritura atribuye cualidades humanas a Jesús deben fundamentarse a su naturaleza humana. Del mismo modo, cuando la Escritura atribuye cualidades divinas a Jesús deben fundamentarse a su naturaleza divina.

Con esta idea,  podríamos ser capaces de  resolver el problema de los predicados de la Persona. La propiedad de predicado de la persona es uno con respecto a la naturaleza (es decir, la ignorancia con la humanidad y la omnisciencia con la divinidad – el hambre y la fatiga con la humanidad, necesidad con divinidad).

Pero ahora hay un problema. Una vez que aplicamos esto a Jesús, tales predicados como la omnisciencia y la ignorancia, y la impecabilidad y la humanidad parecen ser incompatibles. Se plantea un problema con limitaciones. ¿Es esto irremediable? Yo no lo creo.

Título adicional – Podemos postular que los aspectos divinos de Jesús, eran en gran parte subliminal durante su humillación (su ministerio antes de la muerte).

¿Qué razones existen para apoyar este calificador?  -En realidad, esto califica la humanidad de Jesús aún más. El psicoanálisis ha confirmado la existencia de un subconsciente [1] [2] [3].  Esto es evidente en la esquizofrenia y en la hipnosis. Con la esquizofrenia hay una consciencia despierta y una (o varias) que no lo están, sin embargo, el subconsciente subliminal todavía puede llegar a ser una realidad.  Hay uno que controla y gobierna el consciente. Con la hipnosis, se puede ser hipnotizado y ser instruido a no ver, por ejemplo, una mesa. Si se le instruye que camine a la puerta, y la mesa esta entre la persona y la puerta, caminaría  alrededor de  la mesa, aunque no la pueda ver literalmente, aún se posee el  conocimiento  que esta existe en su subconsciente.

Durante la encarnación, el Logos permite sólo ciertos aspectos de la conciencia a la persona de Cristo, que eran compatibles con la experiencia humana normal. Esto da mucha más luz a que su tentación fuera genuina, la unción y llenura del Espíritu, el Espíritu atrayéndolo hacia el desierto, su oración al Padre (estos no son sólo muestras). Jesús, a los 3 años de edad, no hubiera estado contemplando el cálculo infinitesimal de Newton o la mecánica cuántica; Él era un niño judío genuino que crecía en sabiduría y en estatura. Así que, en esencia, era una autolimitación de la humanidad con la divinidad práctica simultánea en una Persona. Esto es diferente de la Cristología Kenótica [Nota1] en que Él no renuncia a ciertos atributos y ya no los posee. En este punto de vista, él sigue manteniendo todos los aspectos humanos y divinos de limitación voluntaria.


Por Max Andrews
Enlace Orignal
Traducido por Jorge Gil

Fuente: http://fundamentofirme.com/

Nota1:

La doctrina de la kénosis apunta a explicar que el Hijo de Dios escogió renunciar en términos de sus atributos divinos, en orden a asumir naturaleza humana. Desde la encarnación Jesús es simultáneamente verdadero hombre y verdadero Dios. La kénosis sostiene que estos cambios fueron temporalmente asumidos por Dios en su encarnación y que cuando Jesús asciende a los cielos después de la resurrección Él reasume completamente todos sus atributos divinos.

Referencias:

[1] http://www.facso.uchile.cl/publicaciones/moebio/05/psicoanalisis.htm

[2] https://www.scimednet.org/psychology-and-consciousness-studies/

[3] http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/126030/cvl1de1.pdf?sequence=1#page=24