La Biblia y los viajes en el tiempo

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Un mensaje de entrada de laverdadysololaverdad: ante todo tengan una mente abierta a esta información.  No crean en nada de lo que acá se dice a menos que puedan ustedes corroborarlo a través de su propia investigación.  Si la información que se proporciona aquí es falsa, debe desecharla inmediatamente.  Recuerde que soy humano y como tal puedo tener en efecto una tendencia al error.  Considere esto como un punto de partida quizás para abrir nuevos campos de investigación con temas relacionados, de ante mano muchas gracias y también al autor del artículo original (cito al final la fuente) y que tengan una buena lectura.  Que Dios los bendiga.

Todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido fascinados con las propiedades del tiempo.  Los escritores de libros y de películas se sienten obsesionados con este tema, por sus cualidades inescrutables.

En la novela y subsecuente película Tiempo cambiante, un ministro cristiano en el siglo XIX, encuentra una máquina del tiempo y viaja 110 años en el futuro, es decir hasta nuestro presente.  El hombre queda escandalizado al encontrarse con una sociedad  insolente, hostil, que se ha apartado de sus creencias espirituales.  Es una historia de ciencia-ficción muy bien hecha, una que entretiene la imaginación.  En la actualidad, son muchas las películas y series de televisión, cuyo argumento principal es los viajes a través del tiempo, y es así porque al reflexionar sobre este asunto, estas jornadas teóricas hacen que uno se pregunte si será posible realizarlas.

En una serie muy popular en Estados Unidos titulada Quantum Leap – Salto Cuántico, su protagonista el doctor Sam Beckett viaja en el tiempo teniendo como guía a un holograma, decidido a cambiar el pasado por algo mejor.  En otra serie que se titulara Seven days – Siete días, el protagonista Frank Parker viaja en una máquina del tiempo, siete días en el pasado, siempre para impedir tragedias o acontecimientos terribles.

¿Quién no ha soñado en algún momento de su vida con trasladarse a otra época, ya sea pasada o futura? ¿No cree que sería maravilloso poder ir al pasado y ver los grandes momentos históricos de la humanidad?  Para los cristianos, los grandes eventos de la Biblia serían los primeros en esta lista: Ver el arca de Noé, a Moisés delante de Faraón, o a José confrontando a sus hermanos, a no dudar nos proveería revelaciones maravillosas.

Quizá la lista de deseos estaría encabezada por los grandes milagros, tales como las diez plagas de Egipto, o la división del mar Rojo.  En la historia del Nuevo Testamento, los milagros del Señor Jesucristo y los eventos de su crucifixión profundizarían grandemente la comprensión de esos que hemos confiado en su nombre.

Las visiones, sonidos y olores de la historia secular, serían igualmente fascinantes, eso sin mencionar el aspecto educativo. ¿No le parece que sería increíble poder saber cuál fue la verdadera relación que existió entre Alejandro el Grande y su padre Filipo?  ¿Cómo lucían Nabucodonosor, Jerjes, Nerón o Poncio Pilato? ¿Cómo se construyó la Gran Pirámide?  Poder ver la época de oro de Grecia y Roma, le proveería revelaciones asombrosas al estudiante de historia.  Y uno se pregunta, pero… ¿será que ya pasó la grandeza de ellos para siempre y nunca se verá nuevamente?

El pasado es una cosa, pero… ¿qué con respecto al futuro?  Esta generación  de hecho ha visto 50 años de avances tecnológicos de importancia.  El siglo XX fue testigo de la transición del caballo hasta las naves espaciales, de la pluma de escribir a las super computadoras.

Pensando en estas cosas, uno se siente sobrecogido en ocasiones, sintiendo el deseo de ver qué será lo próximo en el futuro.  Es imposible dejar de especular y preguntarse… ¿Será tal vez un vehículo impulsado por una celdilla de poder con capacidad para levitarse, que no contamine ni tampoco precise de las autopistas pavimentadas?   Que no se necesiten carreteras que tengan que ser reparadas a cada rato por el paso constante de las ruedas de los vehículos.  Que no haya necesidad de llantas, engranajes o motores que requieran gasolina.

Automóviles controlados por computadora, capaces de evitar las colisiones y con sistema de auto navegación, serían el complemento para los hogares computarizados y los sistemas de comunicación.  La comida podría ser sintetizada. ¡También podríamos usar sistemas personales de anti-gravedad!  Los robots podrían hacerse cargo de las labores domésticas.  Prácticamente se turba nuestra imaginación al pensar en todas estas posibilidades.

Luego experimentamos temor, y nos preguntamos: ¿Reemplazará la tecnología a Dios en las mentes de las personas de la próxima generación? ¿Corromperá la ingeniería genética a los hombres convirtiéndolos en esclavos que trabajan bajo las órdenes de unos pocos jefes supremos? ¿Terminará la vigilancia universal eliminando por completo la privacidad y permitiendo que los déspotas reinen libremente?

¿Acabarán esas computadoras y robots que fueron creados como siervos, siendo los amos?  Esos que estudiamos la profecía bíblica sabemos que la Escritura sugiere este tenebroso escenario.  La imagen de la bestia y la marca asociada con el Anticristo involucra cierta forma de alta tecnología.  Al repasar la historia de la humanidad, uno no puede escapar del hecho simple de que los hombres siempre han abusado de la tecnología.

Tales pensamientos nos turban con temor.  Pero pronto llega el alivio cuando recordamos que es imposible viajar en el tiempo. ¡Gracias a Dios que es así!  El viajar al pasado podría alterar el presente y el futuro.  Sólo piense en la posibilidad de que un pícaro pudiera viajar al pasado y cambiar las cosas a su favor.  Si cometiera un crimen en una época diferente a la suya propia, podría alterar catastróficamente el futuro.  Y para crímenes cometidos en el tiempo se necesitarían igualmente policías que pudieran viajar a través de él.  Ellos no sólo sabrían lo que usted hizo, sino lo que está haciendo y lo que hará.

Dado que vivimos en un mundo de seres humanos falibles y pecadores, los viajes en el tiempo representan una multitud de horrores.  Viajar al pasado sería provocar un desastre, el sólo hecho de estar allí sería alterar la historia.  Ir al futuro, sería saltar hacia un mundo de tecnocracia, despotismo, perversidad y super armas.  Al menos así es como ven el futuro casi todos los escritores de ciencia-ficción.  Este es el punto de vista secular del futuro, pero no porque estén convencidos en realidad que es posible viajar a través del tiempo.  Pese a todo sus especulaciones son interminables.

El punto de vista secular

La máquina del tiempo del escritor Herbert G. Wells, es el modelo final para tales conjeturas.  El héroe de su novela viaja al futuro, sólo para encontrar que el hombre se ha destruido a sí mismo en una serie de guerras, emergiendo finalmente en un futuro sombrío de tribalismo primitivo y degeneración genética.

De hecho, tal pesimismo se convirtió en el sello de la ciencia-ficción del siglo XX que siguió al trabajo original de Wells.  Las incursiones de ficción hacia el futuro describen invariablemente el rompimiento de la sociedad, unido con la locura científica.  La auto destrucción y los desastres naturales son los temas gemelos de los autores visionarios que imaginan varios métodos de viajes en el tiempo.

Los caracteres de ficción que viajan al pasado están preocupados con alterar la línea de tiempo ya sea en forma accidental o a propósito.  Sus jornadas están colmadas con desastres, dilemas y finalmente aniquilación.

Para la mente secular, los viajes en el tiempo son fantasía, comedia, o caos anárquico.  En la serie Viaje a las estrellas se presentan las numerosas paradojas  que enfrentan los viajeros en el tiempo.  Stephen W Hawking, autor del libro Historia del tiempo, escribe: “Una forma posible de explicar la ausencia de visitantes del futuro, sería decir que el pasado ya está determinado porque hemos observado y visto que no tiene la clase de curvatura necesaria para permitir viajar retrospectivamente desde el futuro.  Por otra parte, el futuro es desconocido y está abierto, de tal manera que bien podría tener la curvatura requerida.  Esto significaría que cualquier viaje en el tiempo estará confinado al futuro.  Que no habría oportunidad alguna de que el capitán Kirk, el protagonista de la serie Viaje a las estrellas, y su nave espacial Enterprise regresen al tiempo presente”.

“Esto explicaría por qué no hemos sido invadidos todavía por turistas del futuro, pero no evitaría el problema que surgiría si uno pudiera ir al pasado y cambiar la historia.  Supóngase por ejemplo, que fuese posible regresar y asesinar a su bisabuelo mientras todavía es un niño.  Hay muchas versiones de esta paradoja, pero son esencialmente equivalentes: uno tendría contradicciones si tuviera libertad para cambiar el pasado”.

El señor Hawking pasa a decir que una explicación para esta paradoja es la consistencia física, según él la física no permitirá que alguien regrese en el tiempo, a menos que la historia demuestre que ya había llegado al pasado.

Alternativamente, postula que los visitantes del pasado podrían participar en “… historias alternativas las cuales difieren de la historia registrada.  De tal manera que podrían actuar libremente, sin la restricción de consistencia con la historia previa”.  Y sigue diciendo: “El productor de cine Steven Spielberg se divirtió con la noción presentada en las películas ‘De regreso al futuro’ en las cuales, el protagonista Marty McFly regresa al pasado y cambia el ‘romance’ de sus padres, transformándolo en una historia mucho más satisfactoria”.

Hawking y los otros físicos que siguen los pasos de Albert Einsten, postulan que hay una gran diversidad de dimensiones, puentes de tiempo, agujeros negros, de gusanos y casi una serie inimaginable de hileras de energía y partículas energéticas.  Gran parte de su trabajo hace referencia al concepto del agujero negro.  Su investigación indica que la relatividad general, si es cierta, apoya la teoría de que la creación del universo tuvo su origen a partir de una Gran Explosión o Big Bang, surgida de una singularidad o un punto de distorsión infinita del espacio y el tiempo. Más tarde depuró este concepto considerando todas estas hipótesis como intentos secundarios de describir una realidad, en la que conceptos como la singularidad no tienen sentido y donde el espacio y el tiempo forman una superficie cerrada sin fronteras.

El brillante físico Michio Kaku, es profesor de física teórica en el CUNY Graduate Center y el CCNY.  Él deja que su mente vague mucho más allá de los límites de la gran mayoría.  Razona que las civilizaciones avanzadas, tal vez ya han perfeccionado los viajes en el tiempo, pero que para hacerlo deben tener acceso a cantidades masivas de energía.  Queriendo implicar con eso, al poder de la entera galaxia.

Y dice en una porción de su best-seller Hiperespacio: Una Odisea Científica a través de universos paralelos, curvas del tiempo y la décima dimensión: “¿Existen dimensiones superiores?  ¿Están los mundos invisibles más allá de nuestro alcance, más allá de las leyes corrientes de la física? Aunque las dimensiones superiores hayan sido históricamente cosa de charlatanes, místicos y de escritores de ciencia-ficción, muchos físicos teóricos creen ahora, no sólo que las dimensiones superiores existen, sino que además pueden llegar a explicar algunos de los más profundos secretos de la naturaleza.  Aunque hay que aclarar que no existen evidencias experimentales…’

“Para ser expertos en la décima dimensión, o encontramos vida inteligente dentro de la galaxia que ya haya utilizado estos niveles astronómicos de energía, o luchamos por varios miles de años antes de alcanzar esta habilidad por nosotros mismos.  Por ejemplo, nuestros actuales colisionadores de átomos o aceleradores de partículas, pueden aumentar la energía de una partícula a más de un billón de voltios electrones – lo cual equivale a la energía que se crearía si se acelera un electrón por un billón de voltios.  El acelerador de partículas más grande se encuentra localizado en la actualidad en Ginebra, Suiza y es operado por un consorcio de 14 naciones europeas.  Pero esta energía es nada ante la energía necesaria para explorar el hiperespacio que sería equivalente a diez elevado a la diecinueveava potencia de mil millones de voltios electrones, o mil billones de veces más grande que la energía que podría producir el super colisionador”.

Es así como los viajes en el tiempo están limitados en dos formas – a las aterradoras paradojas y a la falta de habilidad para encontrar la potencia suficiente para realizarlos.  No obstante, por decirlo de alguna forma, eso no impide que la mente curiosa explore las formas de salir de la caja.  En las principales universidades alrededor del mundo, muchos físicos andan en busca de una solución respecto a lo que Einsten llamó “la teoría del campo unificado” – una forma matemática de explicar el universo.  Para los iniciados, su mundo de electrones, anti-electrones, positrones, quarks, anillos, hileras, vórtices y una miríada de otros términos descriptivos, raya en lo sobrenatural.

El punto de vista bíblico

En realidad, lo que todos estos científicos están tratando de hacer, es querer tocar el rostro de Dios.  Esto nos lleva de regreso a una pregunta básica: ¿Qué es realmente un viaje en el tiempo?  Como ya hemos visto, según el punto de vista secular es penetrar el muro entre nuestra dimensión y otras dimensiones.  De acuerdo con los físicos hay como diez dimensiones… o tal vez más.

La Biblia describe exactamente la misma idea estructural.  Pero esto no debe sorprendernos, dado que es el manual que nos ofrece el Creador del universo.  Tal vez la verdad más fundamental de nuestra existencia, es que Dios se encuentra fuera de los muros dimensionales de nuestro mundo.  Está más allá del largo, ancho, alto, tiempo, o cualquier otra dimensión que los matemáticos o científicos puedan descubrir, ya que hizo todas las dimensiones.  Es el Creador y puede viajar a través de ellas libremente.

Si el viajar en el tiempo, es como crear una especie de túnel entre dimensiones paralelas, entonces, si se cuenta con el poder suficiente, es posible dar un salto en el tiempo.  Dios sí tiene ese poder, asimismo se encuentra más allá de lo que se conoce como “línea del tiempo”, mientras que nosotros estamos, o sobre la línea, o dentro de ella.  Dios está afuera y declara con claridad que puede ver cualquier parte del tiempo, conforme le plazca: “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero” (Isaías 46:9,10).

En su famosa exhortación a Israel, Dios les pide que recuerden todo lo que ha hecho por ellos.  No sólo eso, se declara a sí mismo como el Señor del tiempo.  Aquí, amablemente le suplica a Israel que recuerde “las cosas pasadas desde los tiempos antiguos”, refiriéndose con eso a las cosas de la eternidad, representadas por la palabra hebrea olam.  El Señor le dice a Israel que recuerde lo eterno, no los ídolos transitorios de esta tierra.  Declara que es el principio y el fin, como lo afirma Génesis 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

Desde nuestra perspectiva, el Señor está hablando de una línea de tiempo, mientras que desde su punto de vista, los elementos a lo largo de esa línea, son sólo aspectos de un propósito mayor.  Como es el Creador, puede aparecer en cualquier parte a lo largo de la línea que llamamos “tiempo”.  Es decir, que mientras permanece en su dimensión natural, puede penetrar y colocarse en cualquier punto, cosa que nosotros no podemos hacer.  Él es único, es quien define el universo, quien lo origina.

Además, declara los eventos redentores de nuestro mundo, desde la historia más antigua hasta el futuro más distante.  Su propósito se cumplirá y su deseo prevalecerá.  Como Señor del tiempo, puede “viajar” a cualquier punto en la historia: pasado, presente o futuro.  De hecho, no tiene que desplazarse de un sitio a otro, porque está omnipresente en todas partes al mismo tiempo.

En un sentido real y verdadero, el punto de vista bíblico de los viajes en el tiempo, es simplemente otra opinión de Dios.  Poniéndolo en otra forma, para poder viajar en el tiempo, es necesario que se nos permita hacerlo porque es Dios quien guarda las puertas del tiempo.

El plan redentor

Mientras el hombre secular puede especular acerca de los viajes inter-dimensionales, de hecho está omitiendo la parte más importante de la fórmula, que es el propósito de la línea de tiempo de Dios.  La historia de nuestro universo hasta donde se nos ha permitido ver, está dedicada a la redención y restauración.

Pero… ¿de dónde sacó el hombre la idea de viajar en el tiempo?  ¡La inspiración provino de la Biblia!  Moisés y otros profetas del antiguo Israel, demostraron una y otra vez que había un futuro discernible.  Por medio de ellos, el Señor también se declaró a sí mismo como el Dios que vive por la eternidad.  Los sacerdotes de la antigüedad declararon en sus rollos, que el pasado lejano y el futuro distante, estaban unidos por el propósito de Dios.  Incluso los antiguos sabían de los “viajes en el tiempo”.

Hoy, al tener la Santa Biblia en nuestras manos, nos damos cuenta que en ella tenemos el único vínculo verdadero en el mundo con esa línea del tiempo.  Sólo la Escritura retiene la filosofía correcta de la historia.  Y sólo la Biblia, al narrar el recuento de los nuevos cielos y la nueva tierra, presenta el resultado final de este universo.

El principio primordial de toda la creación es rectificar la destrucción que se inició cuando el dragón antiguo, Satanás, trastornó el orden celestial.  Su rebelión provocó oleadas de destrucción que se propagaron en todas las direcciones, incluyendo la Tierra.  En un sentido bien real, la línea de tiempo que comienza con la creación y finaliza con la perfección, existe sólo para satisfacer el propósito de Dios.

El hombre secular no puede ver esta verdad.  Su visión y propósito no es seguir al Creador sino asumir el papel de Dios.  El hombre egotista anhela ser el amo y controlar las dimensiones de tiempo y espacio, sin reconocer que sólo le pertenecen al Creador.  El Señor declara que son inseparables de Él. “Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad.  Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce, te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas. Lo oíste, y lo viste todo; ¿y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías.  Ahora han sido creadas, no en días pasados, ni antes de este día las habías oído, para que no digas: He aquí que yo lo sabía” (Isaías 48:3-7).

En esta afirmación, el Señor desea que Israel sepa que Él y sólo Él, es el Dios de la historia, no un ídolo falso.  Desde tiempos inmemoriales, los hombres han intentado atribuir la obra del Creador a varias ideas falsas.  Algunas veces esos conceptos son filosofías, otras religiones y en ocasiones la “ciencia”.  Sea lo que fuere, la realidad es que son formas de remover a Dios de la causa central del universo.  La Biblia nos dice, que Dios es tanto Creador como Consumador, el Alfa y la Omega – el Aleph y el Tahv.

Adán como viajero del tiempo

En la Biblia es mucho lo que se habla sobre viajes en el tiempo.  Pero como veremos, siempre es con un propósito, nunca se hace a la ligera, siempre se lleva a cabo con miras hacia el futuro. Algo interesante es que no encontramos un solo ejemplo en la Escritura, de que Dios haya llevado a alguien al pasado.

Antes de examinar a algunos de los viajeros en el tiempo, debemos reiterar que desde el punto de vista del hombre, el futuro todavía no ha ocurrido.  Al intentar ver hacia adelante, el hombre no puede ver nada, sólo vacío.  Los adivinos, videntes y médiums, a menudo obtienen grandes sumas de dinero con sus reclamos de que pueden predecir el futuro.  Sus intentos casi siempre están acompañados por una serie interminable de fallas.

Para viajar en un reino que sólo le pertenece a Dios, uno debe conocer al Amo de la eternidad.  Los profetas falsos, siguen o sus propias urgencias carnales o los susurros que escuchan desde el reino de las tinieblas.  De ninguna manera están conectados con la fuente real de información.

Eruditos de la antigüedad dicen que el primer hombre, Adán, vio el futuro.  Un comentario judío del Tora, de los primeros cinco libros de la Biblia, declara que Dios le dio a Adán la oportunidad de mirar hacia el futuro.  Estos sabios afirman, que en los momentos que siguieron a su pecado, a Adán le fue permitido ver las páginas de la historia futura, ver a Aquel que sería el adecuado para actuar como líder, quien llevaría al mundo de regreso al estado de perfección que Dios intentó en el principio.

Adán fue condenado a morir el día que pecó.  Dice la Escritura que tenía 130 años cuando nació Set y que vivió otros 800 años después de eso.  Murió a la edad de 930 años.  Le faltaron 70 años para cumplir su día completo.  2 Pedro 3:8 nos dice: “Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”.  Lo cual implica que un día de acuerdo con la perspectiva de Dios, bien pueden ser mil años.

Según los eruditos judíos, Adán pudo mirar hacia el futuro y ver que David estaba destinado a llevar a cabo el propósito que le había asignado Dios, aunque aparentemente también observó que viviría sólo por un corto período de tiempo.  Ellos declaran, que entonces Adán le cedió a David los 70 años de su propia vida para que pudiera llevar a cabo su misión.

Ahora, esta historia no se encuentra en la Biblia, pero así sea verdad o mentira, ilustra el punto, de que la eternidad no es algo que yace más allá de la humanidad, sino que se encuentra dentro del hombre de Dios. De tal manera, que la verdadera visión profética es simplemente la habilidad dada por el Señor para mirar a través de la pared dimensional.  Así sea que de hecho se viaje corporalmente o simplemente en el Espíritu de Dios, es algo inmaterial.

Los hijos de Set

Hay otra evidencia de que Adán viajó en el futuro.  Set nació después de la muerte de Abel.  En su genealogía se encuentra el piadoso Noé, luego Sem, Abraham, Isaac, Jacob y las 12 tribus de Israel.  Los hijos de Set, incluyendo Enoc y Matusalén, también fueron hombres que vivieron en comunión íntima con Dios.  Algunos de ellos probablemente también viajaron en el tiempo.  Cuando uno mira retrospectivamente a la forma cómo vivieron sus vidas, la conclusión es ineludible.

Refiriéndose a los hijos de Set, el historiador judío Flavio Josefo escribió: “Fueron también los inventores de esa especie particular de sabiduría relativa a los cuerpos celestes y su orden”.  En otras palabras, estos hombres primitivos eran astrónomos y matemáticos.  Tenemos evidencia contemporánea de esta verdad en la gran pirámide, respecto a la cual matemáticos teóricos han declarado que refleja el conocimiento de nuestro sistema solar y la física de nuestro planeta.  Pero… ¿construyeron los hijos de Set la pirámide?  Josefo afirma que sí.  Dice en su obra Antigüedades de los judíos, libro 1, capítulo 2, parágrafo 3: “Y para que sus invenciones no se perdieran antes de ser ampliamente difundidas, como según la predicción de Adán todas las cosas serían destruidas primero por el fuego y luego por la violencia de una gran cantidad de agua, construyeron dos columnas, una de ladrillos y otra de piedra, e inscribieron en ellas sus invenciones; si la de ladrillos era derribada por la inundación, quedaría la de piedra para exhibir al mundo sus descubrimientos, y le informaría que había otra columna de ladrillos.  Hasta el día de hoy han quedado en la tierra de Siriad [Egipto]”.

En esta declaración podemos ver dos cosas: Adán tenía conocimiento del mañana, por consiguiente debió haber viajado al futuro.  Sabía del diluvio que habría de venir, también de la fiereza del “día del Señor”.  Adán lo había visto todo.  El peso del futuro de la humanidad estaba sobre él.  Sus hijos también sentían la carga y querían preservar tanto conocimiento como fuese posible.

En nuestro día, los llamados expertos en pirámides estudian la gran pirámide esperando discernir el futuro profético del hombre, pero hasta ahora no han podido  hacerlo.  Se sienten motivados por el conocimiento de que los hijos de Set, de hecho registraron la historia futura.

Enoc el hombre inter-dimensional

¿Quién no ha especulado acerca de la declaración bíblica encontrada en Génesis 5:24 que dice:“Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”?

Enoc tenía una relación tan íntima con Dios, que de hecho literalmente pudo traspasar la pared dimensional.  Como ya hemos visto, por definición, esto quiere decir que viajó a través del tiempo.  Desde el otro lado de esa barrera dimensional, Enoc pudo viajar en el Espíritu del Señor, hasta cualquier punto a lo largo de la línea del tiempo de la redención.

Además, tenemos pruebas bíblicas de su visión del futuro: “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares” (Judas 14).  ¡Enoc de hecho fue testigo de la segunda venida de Cristo!  Pero… ¿estaba allí?  ¡Sí!  Dios lo llevó allí.  Y usted se preguntara:“¿Estaba físicamente o sólo en su espíritu?”.  Hablando en términos generales esto realmente no importa, pero en el caso particular de Enoc, por seguro que estaba corporalmente en la dimensión del Señor, donde el viajar en el tiempo es un hecho.

La torre de Babel

Siguiendo al diluvio anticipado por Adán, los hijos de Noé descendieron a la llanura de Sinar, el lugar que más tarde llegaría a ser conocido como Mesopotamia.  Allí se dispusieron a edificar una torre, la que en alguna forma que ignoramos, les iba a permitir “llegar al cielo”.  Aparentemente, ellos retuvieron conocimiento suficiente desde antes del diluvio, ya que estaban convencidos que podían traspasar la barrera dimensional.

Desde la perspectiva celestial, la reacción fue rápida y cierta: “Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.  Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.  Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.  Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad” (Génesis 11:5-8).

Lo que esos hombres de Sinar querían hacer, era nada más y nada menos que escalar la barrera dimensional.  Estaban convencidos que una vez allí, podrían controlar el tiempo y el espacio.  En efecto, deseaban tener acceso al cielo.  A no dudar, conocían las profecías de Adán, el traslado de Enoc y las columnas edificadas por los hijos de Set.

Estaban intentando con su propia fuerza, ocupar la posición de Dios.  Trataban de hacer lo mismo que intentan hacer los teóricos de hoy por medio de los principios de la ciencia moderna.  Pero entonces como ahora, los viajes en el tiempo son algo prohibido.  Si los científicos hoy, estuvieran un día a punto de alcanzar esta meta, Dios confundiría sus esfuerzos tal como hizo en Babel.

Moisés el Libertador

Moisés fue quien escribió el Tora, los primeros cinco libros de la Biblia.  En una ocasión en que condenaba a los líderes de Israel, Jesús afirmó este hecho: “No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza.  Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.  Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?” (Juan 5:45-47).

Pero… ¿Fue Moisés un viajero en el tiempo?  Debemos responder esta pregunta afirmativamente.  Si hubo un hombre que tuvo el privilegio de trasponer la barrera dimensional, ese fue Moisés.  Sus cinco libros abarcan un período que va desde la creación de la tierra hasta el establecimiento del Reino.

Sus palabras en Génesis 1:1 hablan de ese día en el pasado distante cuando Dios hizo la luz de la creación.  Su “cántico” en el libro de Deuteronomio, anticipa ese bendito día cuando la “Roca” de Israel, el Señor Jesucristo, finamente vengue la sangre de los profetas y de Israel.

Pero más que eso, las palabras del Tora están encubiertas con significado interno.  Los llamados“códigos de la Biblia” de los que tanto se habla hoy, no son más que la reflexión actual de una verdad conocida por los eruditos de Israel durante un número incontable de generaciones, desde el tiempo de Moisés: Que esta verdad  eterna, universal, infinita está programada en la propia secuencia de las letras del Tora.  Un sabio del siglo XVIII, conocido como Vilna Gaon, escribió estas palabras:  “La regla es que todo lo que fue, es y será ‘hasta el tiempo del fin’ se encuentra incluido en el Tora, desde la primera palabra hasta la última.  Y no simplemente en un sentido general, sino hasta los detalles de cada especie y cada una individualmente, y detalles de detalles de todo lo que le ocurrió a él desde el día de su nacimiento hasta su fin”.

Este rabino no es el único en afirmar esto.  Con sus palabras sólo está declarando un principio general.  Note la frase “hasta el tiempo del fin”, refiriéndose aquí a la línea de tiempo redentora.  El doctor Eliyahu Rips, matemático de la Universidad Hebrea, ha llevado a cabo una investigación sobre los códigos del Tora, reafirmando las creencias de los eruditos de la antigüedad.

Sólo el Espíritu de Dios en unión con el espíritu de Moisés, pudo haber producido un documento tan trascendental.  Es de hecho eterno, en el sentido que sobrepasa el tiempo y espacio de nuestra dimensión.  Moisés se comunicaba directamente con Jehová.  Pudo ver cosas que van más allá de nuestro conocimiento.  Fue infundido con la luz de Dios.  Mantuvo intacta su vitalidad, incluso hasta la edad de 120 años, cuando fue llevado al lugar donde iba a ser sepultado gozando de perfecta salud.  “Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor” (Deuteronomio 34:7).

En el Nuevo Testamento, Moisés apareció junto con Elías ante el Señor Jesucristo y sus discípulos. “Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos.  Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos.  Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús” (Marcos 9:2-4).  Ellos tuvieron el privilegio de ver anticipadamente la edad del Reino.  Si tal como muchos estudiosos de las profecías creemos, Moisés es uno de los dos testigos de Apocalipsis, entonces es obvio que volverá a presentarse nuevamente en otro tiempo futuro.  Es así como en un sentido bien real, Moisés es un viajero en el tiempo.  Pero una vez más debemos decir que sus viajes no fueron arbitrarios, porque los mismos tenían un propósito específico como parte de la línea de tiempo redentora.

Elías contra Acab y el Anticristo

Dios le dio el profeta Elías a Israel a fin de ofrecerle esperanza durante el perverso reinado del rey Acab, hijo de Omri.  Acab levantó estatuas e imágenes de Asera, la diosa de la fertilidad, y de Baal, en todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso.  “E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria. Hizo también Acab una imagen de Asera, haciendo así Acab más que todos los reyes de Israel que reinaron antes que él, para provocar la ira de Jehová Dios de Israel” (1 Reyes 16:32,33).

Juntos, Acab y su esposa Jezabel, eran completamente malvados.  Trataban de convertir a Israel en un imperio caananita, pero Elías llegó ante el rey como vocero del Señor y le declaró que debido a su pecado no volvería a llover por tres años y medio.  “Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra” (1 Reyes 17:1).

Más tarde, en una disputa con los sacerdotes de Baal, Elías demostró que Jehová era el Dios del universo.  “Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.  Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos.  Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.  Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!” (1 Reyes 18:36-39).

Como Enoc, Elías caminó en tal comunión con Dios, que fue arrebatado vivo al cielo: “Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino” (2 Reyes 2:11).  Elías partió, pero no fue olvidado.  En el siglo V antes de Cristo, el profeta Malaquías profetizó, que Elías regresaría a su pueblo: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.  Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición” (Malaquías 4:5,6).

Las palabras finales del Antiguo Testamento presentan a Elías como el precursor de la fe en los terribles días de la tribulación.  Como dijera anteriormente, se hizo presente durante la transfiguración del Señor Jesucristo, y según el libro de Apocalipsis se hará presente una vez más en un futuro distante como uno de los dos testigos de la tribulación.  Así como hiciera en el tiempo de Acab, Elías una vez más retendrá la lluvia por tres años y medio.  “Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía…” (Apocalipsis 11:6).  Además, de la misma forma como un día se opuso a los sacerdotes de Baal, también le hará frente a los espíritus malignos que son las potencias detrás del trono del Anticristo.

En un sentido más real, Elías se convirtió en un viajero del tiempo en el momento en que abordó el carro de fuego con caballos de fuego.  Desde que entró a la dimensión celestial ha tenido acceso a la entera línea del tiempo, disponible para el servicio de Dios y para quienes Él designa.

Malaquías, el último en el orden de los 12 profetas menores, vio el futuro.  “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Malaquías 3:1).

Oseas por su parte profetizó de la apostasía de Israel y su restauración final.  “Sacerdotes, oíd esto, y estad atentos, casa de Israel, y casa del rey, escuchad; porque para vosotros es el juicio, pues habéis sido lazo en Mizpa, y red tendida sobre Tabor” (Oseas 5:1).  “Porque yo seré como león a Efraín, y como cachorro de león a la casa de Judá; yo, yo arrebataré, y me iré; tomaré, y no habrá quien liberte.   Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán” (Oseas 5:14,15).

Joel vio las visiones horribles del día del Señor. “¡Ay del día! Porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso” (Joel 1:15).

Amós vio anticipadamente el juicio que le sobrevendría a Israel, al igual que su restauración final.  “Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos” (Amós 2:6).  “En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace esto” (Amós 9:11,12).

Abdías recibió una visión del destino final de Edom “¿No haré que perezcan en aquel día, dice Jehová, los sabios de Edom, y la prudencia del monte de Esaú?” (Abdías 8).

Miqueas vio el nacimiento del Mesías, su obra y su rechazo, también vio el establecimiento del Reino. “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2).  “El remanente de Jacob será en medio de muchos pueblos como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan a varón, ni aguardan a hijos de hombres.  Asimismo el remanente de Jacob será entre las naciones, en medio de muchos pueblos, como el león entre las bestias de la selva, como el cachorro del león entre las manadas de las ovejas, el cual si pasare, y hollare, y arrebatare, no hay quien escape” (Miqueas 5:7,8).

Sofonías vio los horrores del período de la tribulación, el juicio de los enemigos de Israel y su reunificación.  “Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente.  Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, día de trompeta y de algazara sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres” (Sofonías 1:14-16).  “En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento” (Sofonías 3:9).

Hageo y Zacarías profetizaron específicamente que el templo del Señor sería reconstruido en los días del Reino futuro.  “Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.  La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos” (Hageo 2:8,9).   Zacarías de hecho vio el asedio final de Jerusalén y su liberación.  “Y en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella” (Zacarías 12:3).

Todos estos profetas, cada uno de los cuales ha sido motivo de muchos tratados analíticos, vio el futuro.  Más que eso, cada uno de ellos lo experimentó.

Los profetas mayores

Tanto Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, vieron el futuro, precisamente en la misma forma que todos los otros profetas.  Es imposible tratar de condensar sus escritos en esta serie de mensajes, sólo puedo decir que cada uno de ellos experimentó una visita celestial que estuvo seguida por una serie de revelaciones acerca de la futura línea de tiempo de Israel.

Isaías fue visitado en el templo por impresionantes serafines: “En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.  Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban”(Isaías 6:1,2).  En esta visita, Isaías fue comisionado a ir como profeta.  La gloria de Dios llenó el templo, cuando fue llevado hasta la dimensión celestial desde la cual vio eventos futuros.

El llamado de Jeremías ilustra la naturaleza eterna del oficio de profeta. “Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones” (Jeremías 1:4,5).  Aquí el Señor le afirma a Jeremías que se encuentra fuera de la bóveda del tiempo.  Le explica que su ordenación no tuvo lugar en la línea del tiempo, sino en el reino de la eternidad.

Ezequiel, claro está fue visitado por un carro de fuego del Señor, cuyas ruedas dentro de ruedas revelaban cuatro seres vivientes, un firmamento cristalino y un trono de zafiro, todo rodeado por la gloria de Dios.  “Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados.  El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del crisólito.  Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda” (Ezequiel 1:15,16).  A partir de ese momento, Ezequiel vivió la vida difícil de un profeta.

Sus viajes al futuro incluyeron una visión de la reunificación de Israel, y el cuadro más detallado en toda la Escritura de una batalla moderna.  Nos referimos, claro está, a la invasión de Israel por Gog, de la tierra de Magog.  Esta profecía, registrada en los capítulos 38 y 39 de su libro,  es tan completa en su visión que tal parece que Ezequiel fue testigo ocular del hecho.  Y comienza diciendo: “Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:  Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal.  Y te quebrantaré, y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré a ti y a todo tu ejército, caballos y jinetes, de todo en todo equipados, gran multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas; Persia, Cus y Fut con ellos; todos ellos con escudo y yelmo; Gomer, y todas sus tropas; la casa de Togarma, de los confines del norte, y todas sus tropas; muchos pueblos contigo” (Ezequiel 38:1-6).

Su visión es tan increíble que ve las fuerzas invasoras que llegan “como tempestad; como nublado para cubrir la tierra”.  Ezequiel también ve la derrota de Gog y ofrece una descripción amplia del lugar de su sepultura en Hamón-gog. “En aquel tiempo yo daré a Gog lugar para sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar; y obstruirá el paso a los transeúntes, pues allí enterrarán a Gog y a toda su multitud; y lo llamarán el Valle de Hamón-gog” (Ezequiel 39:11). Él vio todas esas cosas porque se encontraba allí.

La mente moderna bien puede objetar esta declaración.  Después de todo, tenemos la televisión y podemos ver las cosas a distancia.  Así que suponen que es posible que tal vez Ezequiel recibiera la visión en una especie de pantalla de televisión celestial.  No obstante, la Escritura declara con claridad que Ezequiel fue llevado al reino espiritual, donde vio el futuro, estuvo allí.

Ezequiel 40:1, dice de hecho que, “En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez días del mes, a los catorce años después que la ciudad fue conquistada, en aquel mismo día vino sobre mí la mano de Jehová, y me llevó allá”.  El profeta afirma que fue llevado a Jerusalén por “la mano de Jehová”, que vio tanto la ciudad como el tercer templo futuro.

El capítulo 41 comienza diciendo: “Me introdujo luego en el templo…”  Luego, el capítulo 42 nos ofrece otra vista, “Me trajo luego al atrio exterior hacia el norte…” (Ezequiel 42:1).  El capítulo 43 declara: “Me llevó luego a la puerta, a la puerta que mira hacia el oriente” (Ezequiel 43:1).

Finalmente, Ezequiel fue llevado a un punto ventajoso desde donde pudo ver un río que fluía desde el templo. “Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar” (Ezequiel 47:1).  El punto sobre el cual estaba parado no era simplemente un lugar geográfico, era de hecho una coordenada en el tiempo y el espacio.  El sitio en donde se encontraba Ezequiel fue cambiando progresivamente hasta permitirle ver lo que el Señor quería que viera.  Estaba allí como un viajero en el tiempo.  Su propósito era ofrecerle a Israel la esperanza que trae consigo la certeza de que se construirá el tercer templo.

Un puente hacia el Nuevo Testamento

Es bien conocida la estrecha relación que hay entre el libro de Daniel y el Apocalipsis de Juan.  El profeta Daniel fue el intérprete de los sueños de Nabucodonosor.  También fue un visionario a quien se le permitió viajar en la dimensión celestial.

En su “visión de noche”, Dios le permitió ver el curso de los eventos venideros, los cuales incluían la disposición geopolítica de los imperios gentiles y dos profecías específicas sobre el Anticristo.  La primera expone la profecía de las 70 semanas y “la abominación desoladora”“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.  Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.  Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.  Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador” (Daniel 9:24-27).  La segunda se relaciona con el linaje de Alejandro y los Seléucidas.

Pero… ¿Fue Daniel un viajero en el tiempo, en el sentido real del término?  Sólo si uno interpreta las visiones como viajes fuera del cuerpo.  En el caso de Daniel, el profeta “vio” el futuro, pero en realidad no parece que lo hubiera visitado.  Un mensajero angélico llegó hasta él, guiando su visión final hacia el futuro.

Sus visiones son confirmadas en el Nuevo Testamento por el Señor Jesucristo, quien ya ha visto esos eventos futuros.  Jesús, quien estuvo confinado por un breve período en carne humana, en un tiempo ocupó una posición de omnipresencia.  Con autoridad habló del futuro y dijo: “Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes” (Mateo 24:15,16).

Aquí, confirmó la verdad de la visión de Daniel con su propio conocimiento de los eventos futuros.  Jesús había estado allí.  En una ocasión le dijo a sus discípulos: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino” (Mateo 16:28).

Poco después, estando en compañía de Pedro, Jacobo y Juan, el Señor fue a la cima de un monte y se transfiguró delante de ellos.  Allí se encontró con viajeros en la línea del tiempo: Moisés y Elías.  Por un momento, el pasado, el presente y el futuro se unieron sin limitación de tiempo, en un presente eterno.

Jesús y Juan

Además del propio Señor Jesucristo, el último viajero en el tiempo de la Biblia es Juan, quien fue llevado físicamente a la dimensión celestial en donde fue testigo de la tribulación, el establecimiento del Reino y las glorias de la tierra restaurada.  Su viaje comenzó cuando se le apareció el Cristo resucitado y le dio una serie de mensajes específicos para las siete iglesias.

Luego, se le permitió literalmente pasar a través de una puerta dimensional. Conforme esto ocurría, Juan fue acompañado hasta el reino de la eternidad desde donde se puede ver el futuro desde una variedad de perspectivas: “Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.  Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado” (Apocalipsis 4:1,2).

El espíritu de Juan en conjunción con el Espíritu de Dios, se movieron hasta el lugar del trono divino para un procedimiento formal que revelaría una serie de juicios sobre el mundo gentil.  El Cordero toma un libro sellado y comienza a abrirlo, desatando la furia del cielo sobre una humanidad pecaminosa e impenitente.  “Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira.  Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.  Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira.  Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.  Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano.  Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.   Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira.  Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.  Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.  Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?…  Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.  Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.  Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?… Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.  Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”  (Apocalipsis 6:1-10,12-17; 8:1,5).

Juan fue testigo de este evento, el cual va narrando conforme se desarrolla.  Sin embargo desde nuestra perspectiva todavía no ha ocurrido.  Juan literalmente viajó en el tiempo hacia el futuro.  Conforme los sellos son abiertos uno por uno, Juan ve la guerra del Anticristo, el hambre y las pestes.  Y lo más importante: Ve a las 12 tribus, mientras luchan para vencer las pruebas que les inflige Satanás y el Anticristo.

También ve a los santos de la tribulación y los problemas que encuentran cuando el sistema del Anticristo asciende al poder.  Luego fue testigo de la destrucción del misterio, de Babilonia.  “Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria. Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible” (Apocalipsis 18:1,2).

Asimismo, Juan vio la gloriosa segunda venida de Cristo.  “ Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.  Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.  Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.  Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.  De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.  Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Apocalipsis 19:11-16).

Los juicios que viera Juan llegan en tres grupos: siete sellos, siete trompetas y siete copas.  A lo largo de los siglos varios expositores han trabajado exhaustivamente tratando de poner en orden sus complejas secuencias.  Los terremotos, las catástrofes astronómicas, las hordas demoníacas y las enfermedades asolan a un mundo estremecido debido a un cambio en su eje polar y por sus fallas geológicas.  Estos mismos eventos tendrán lugar durante los tres grupos de juicios.  Por mucho que uno trate, es imposible eludirlos en alguna forma, lo cual tiene sentido desde la perspectiva de la línea de tiempo terrenal.  A no dudar desde el punto de vista de Juan, encajan perfectamente.

Su perspectiva como viajero del tiempo, guiado por el Espíritu del Señor, tiene un propósito determinado.  Juan, como los profetas del Antiguo Testamento, vio los eventos que le trasmitían un mensaje particular a esos que más tarde estudiarían el recuento de la Escritura.

Juan es guiado específicamente para que regrese con el mensaje de juicio, restauración y paz eterna.  Se ignora el tiempo exacto en que tendrán lugar estos eventos.  Pedro en una ocasión le preguntó al Señor Jesucristo, cuál sería el destino de Juan: “Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?  Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste?  Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú” (Juan 21:20-22).

¿Cómo podían haber sabido los discípulos, que Jesús de hecho se le aparecería a Juan varios años después? ¿Cómo podían imaginar que a Juan se le permitiría visitar el futuro distante?  Ellos habían escuchado sólo un breve resumen del plan de Jesús para Juan.  Ignoraban cómo se llevaría a cabo, mientras a Juan se le permitió ir y verlo por sí mismo.

El tercer cielo

El apóstol Pablo también fue seleccionado específicamente para entregar las revelaciones ordenadas divinamente para los gentiles.  También fue llevado a la dimensión de la eternidad, así lo dijo él mismo:“Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.  Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar” (2 Corintios 12:2-4).

El término “tercer cielo”, a no dudar se refiere al plano dimensional desde el cual es posible visitar varios puntos en el tiempo terrenal.  Pero… ¿Qué vio Pablo desde allí?  Declaró que no podía decirlo.  Probablemente vio porciones del futuro que el Señor no desea que sean del conocimiento común.

Sabemos que visitó el futuro, porque sus epístolas narran acontecimientos futuros.  En sus epístolas a los Corintios, Tesalonicenses y a Timoteo, Pablo habla con autoridad de eventos futuros, describiendo la disipación doctrinal que prevalecerá en los últimos días. “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía…” (2 Tesalonicenses 2:3a).  “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1).

Habla de la naturaleza degradada de la última generación.  “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.  Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios” (2 Timoteo 3:1-4).

Nos anima con sus descripciones acerca de la transformación de la Iglesia.  “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.  Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.  Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.  Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:13-17).  “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados(1 Corintios 15:51,52).

Ve al hijo de perdición sentado en el templo, auto proclamándose Dios.  “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (2 Tesalonicenses 2:3,4).

Como los otros viajeros en el tiempo de la Biblia, a Pablo se le permitió predicar el mensaje de redención.

Dudo mucho que sin las Sagradas Escrituras, la humanidad hubiera podido siquiera soñar con los viajes en el tiempo.  La Biblia es el único ejemplo que tenemos.  Desde los días de la antigüedad hasta el tiempo presente, el Señor sólo ha permitido los viajes en el tiempo, con el propósito de dar a conocer una revelación. Nuestro Creador como el Portero del tiempo, sólo los autoriza cuando quiere dar a conocer su voluntad a un mundo de incrédulos.

Fuente: http://www.radiodifusionamerica.com.py

¿Divinidad de Jesús? Una indagación

El hombre está hecho para adorar y obedecer; pero si no le das órdenes, si no le brindas nada qué adorar, él inventará sus propias deidades, y hallará un líder en sus propias pasiones. —Benjamin Disraeli, Coningsby

La diferencia crítica entre las enseñanzas de Jesús y la fórmula trinitaria está en elevar a Jesús al estatus divino, un estatus que Jesús negó en los evangelios:

“¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios”. (Mateo 19:17, Marcos 10:18, y Lucas 18:19)
“El Padre mayor es que yo”. (Juan 14:28)
“Nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo”. (Juan 8:28)
“De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo…”. (Juan 5:19)
“Pero yo lo conozco, porque de Él procedo, y Él me envió”. (Juan 7:29)
“El que me desecha a mí, desecha al que me envió”. (Lucas 10:16)
“Pero ahora voy al que me envió…”. (Juan 16:5)
“Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió”. (Juan 7:16)

“Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, Él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar”. (Juan 12:49) [1]

¿Qué dice la teología paulina? Que Jesús es socio en la divinidad, Dios encarnado. Entonces, ¿a quién debemos creerle? Si a Jesús, entonces escuchemos lo que sea que él tiene para decir:

“Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es”. (Marcos 12:29)
“Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre”. (Marcos 13:32)
“Al Señor tu Dios adorarás, y a Él sólo servirás”. (Lucas 4:8)
“Mi comida es que haga la voluntad del que me envió…”. (Juan 4:34)
“No puedo yo hacer nada por mí mismo… porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”. (Juan 5:30)
“Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”. (Juan 6:38)
“Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió”. (Juan 7:16)
“Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”. (Juan 20:17)

Mis itálicas en los versículos anteriores no implican que Jesús habló con énfasis, aunque nadie puede asegurar con certeza que no lo hizo. Más bien, las itálicas subrayan el hecho de que Jesús no sólo nunca reclamó para sí divinidad, sino que sería el primero en negarlo. En las palabras de Joel Carmichael: “La idea de esta nueva religión, con él mismo como deidad, fue algo de lo que él [Jesucristo] jamás pudo haber tenido el indicio más leve. En palabras de Charles Guignebert, ‘ni siquiera cruzó por su mente’”. [2]

Entonces, si Jesús jamás declaró ser deidad, ¿qué fue él exactamente? Él mismo respondió esta pregunta:

“No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa”. (Marcos 6:4)

“Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa’”. (Mateo 13:57)

“No es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén”. (Lucas 13:33)

Aquellos que lo conocieron confesaron: “Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea” (Mateo 21:11); y: “Un gran profeta se ha levantado entre nosotros…” (Lucas 7:16). Los discípulos reconocieron a Jesús como “que fue varón profeta” (Lucas 24:19. Véase también Mateo 14:5, 21:46, y Juan 6:14). Si estas declaraciones fueran inexactas, ¿por qué Jesús no los corrigió? ¿Por qué no se autodefinió como deidad si, en realidad, era verdaderamente una deidad? Cuando la mujer en el pozo afirmó: “Señor, me parece que tú eres profeta” (Juan 4:19), ¿por qué no le agradeció su humilde impresión, pero le explicó que había más en su esencia que sólo profecía?

¿O no lo había?

¿Jesucristo, un mero hombre? ¿Podría ser? Una buena parte del mundo religiosamente introspectivo se pregunta, “¿por qué no?” Hechos 2:22 registra a Jesús como “Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis”. Jesús mismo es registrado diciendo: “Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad…” (Juan 8:40). Sorprendentemente, una cita similar se encuentra en el Sagrado Corán: “Entonces [Jesús] habló: Por cierto que soy el siervo de Allah. Él me revelará el Libro y hará de mí un Profeta” (TSC 19:30).

Entonces, ¿Jesús fue un siervo de Al-lah (es decir, siervo de Dios)? De acuerdo con la Biblia, sí. O al menos, es lo que se entiende de Mateo 12:18: “He aquí Mi siervo, a quien he escogido…”. Además, los Hechos de los Apóstoles trazan el crecimiento de la iglesia temprana durante los primeros 30 años que siguieron al ministerio de Jesús, pero en ningún lugar en Hechos los discípulos de Jesús llaman jamás “Dios” a Jesús. En su lugar, ellos se refieren a Jesús como hombre y como siervo de Dios. [3]

De hecho, el único versículo del Nuevo Testamento que apoya la doctrina de la Encarnación es 1 Timoteo 3:16. [4]

Sin embargo, en relación a este versículo (que declara que “Dios fue manifestado en carne”), Gibbon anota: “Esta fuerte expresión puede justificarse por el lenguaje de San Pablo (I Tim. 3:16), pero somos engañados por nuestras biblias modernas. La palabra quien fue cambiada por Dios en Constantinopla a comienzos del siglo VI: la frase real, que es visible en las versiones en latín y en siríaco, aún existe en los razonamientos de los padres griegos y latinos; y este fraude, junto con aquel de los tres testigos de San Juan, es admirablemente detectado por Sir Isaac Newton” [5].

¿Fraude? Bueno… esta es una palabra fuerte. Pero si miramos a los eruditos más modernos, es una palabra bien aplicada, pues “algunos pasajes del Nuevo Testamento fueron modificados para enfatizar más precisamente que Jesús fue una deidad” [6]

¿La Biblia fue modificada? ¿Por razones doctrinales? Difícil hallar una palabra más apropiada que “fraude”, dadas las circunstancias.

En un capítulo intitulado “Alteraciones Teológicamente Motivadas del Texto” en su libro Misquoting Jesus [Citando erróneamente a Jesús], el profesor Ehrman diserta sobre la corrupción de 1 Timoteo 3:16, que fue detectada no sólo por Sir Isaac Newton, sino también por el erudito del siglo XVIII, Johann J. Wettstein. En palabras de Ehrman: “Un escriba tardío ha alterado el texto original, de modo que ya no se lee ‘quien’ sino ‘Dios’ (manifestado en carne). En otras palabras, este corrector tardío cambió el texto en esta forma para acentuar la divinidad de Cristo… Nuestros mejores y más antiguos manuscritos, sin embargo, hablan de Cristo ‘quien’ fue manifestado en carne, sin llamar a Jesús, explícitamente, Dios” [7].

Ehrman subraya que esta corrupción es evidente en cinco manuscritos griegos tempranos. En todo caso, fueron los manuscritos corruptos, y no los “más antiguos y mejores” los que llegaron a dominar tanto los manuscritos medievales como las traducciones al inglés antiguo [8]. En consecuencia, desde los tiempos medievales hasta hoy, los dogmas de la fe cristiana han sufrido la influencia corrupta de una iglesia más devota a la teología que a la realidad [9].

Ehrman agrega: “Mientras Wettstein continuaba sus investigaciones, encontró otros pasajes típicamente utilizados para afirmar la doctrina de la divinidad de Cristo que de hecho representaban problemas textuales. Cuando esos problemas son resueltos con base en la crítica textual, en la mayoría de las instancias las referencias a la divinidad de Jesús desaparecen” [10].

Dado lo anterior, no es de sorprender que el cristianismo del siglo XX se haya expandido para incluir a aquellos que niegan la supuesta divinidad de Jesús. Una señal significativa de este cambio es el siguiente reportaje del periódico londinense Daily News: “Más de la mitad de los obispos anglicanos ingleses dicen que los cristianos no están obligados a creer que Jesucristo fue Dios, según una encuesta publicada hoy” [11]. ¡Es digno de resaltar que no fue el mero clero el que fue encuestado, sino los obispos, dejando sin duda a muchos en sus congregaciones rascándose la cabeza y preguntándose quién cree, si no sus obispos!

_____________________________

[1] Véase también Mateo 24:36, Lucas 23:46, Juan 8:42, Juan 14:24, Juan 17:6-8, etc.

[2] Carmichael, Joel. p. 203

[3] Hombre: véase Hechos 2:22, 7:56, 13:38, 17:31; Siervo de Dios: véase Hechos 3:13, 3:26, 4:27, 4:30.

[4] En el pasado, algunos teólogos intentaron validar la Encarnación con base en Juan 1:14 y Colosenses 2:9. Sin embargo, a la luz de la crítica textual moderna, estos versículos han perdido adeptos, y por buenas razones. Juan 1:14 habla de “el Verbo”, lo que no implica divinidad, y “el unigénito del Padre”, lo que no es una traducción correcta en modo alguno. En el caso de Colosenses, el problema trasciende el discurso incomprensible, empezando con el simple hecho de que en la actualidad se piensa que Colosenses ha sido falsificado. Para más detalles, véase el libro de Bart D. Ehrman Lost Christianities Cristianismos Perdidos], p. 235.

[5] Gibbon, Edward, Esq. Vol. 5, Capítulo XLVII, p. 207

[6] Metzger, Bruce M. y Ehrman, Bart D. The Text of the New Testament: Its Transmission, Corruption, and Restoration [El Texto del Nuevo Testamento: Su Transmisión, Corrupción y Restauración]. p. 286

[7] Ehrman, Bart D. Misquoting Jesus [Citando erróneamente a Jesús]. p. 157.

[8] Ibíd.

[9] Para mayor claridad, véase Metzger, Bruce M. A Textual Commentary on the Greek New Testament [Comentario Textual sobre el Nuevo Testamento Griego]. pp. 573-4.

[10] Ehrman, Bart D. Misquoting Jesus [Citando erróneamente a Jesús]. p. 113

[11] Londres Daily News [Noticias Diarias]. 25 de junio de 1984

Copyright © 2007 Laurence B. Brown

Se concede permiso para la reproducción libre y sin restricciones; siempre y cuando se reproduzca en su totalidad, sin omisiones, adiciones o modificaciones. El Dr. Laurence B. Brown es graduado de la famosa Universidad Cornell, la Facultad de Medicina de la Universidad Brown y el programa de residencia del Hospital Universitario George Washington; cirujano oftalmólogo, oficial retirado de la Fuerza Aérea, director médico y jefe de un importante hospital del ojo. También es Ministro Interreligioso ordenado con un doctorado en teología y otro en religión, y autor de varios libros de religión comparada y ficción histórica. Sus obras se pueden encontrar en su página web, www.LevelTruth.com.

Gigantes descendientes de los ‘ángeles’

¿Quiénes fueron estos seres híbridos? Una de las mejores claves para su identificación nos viene justamente de su nombre: Nefilim. Se trata de una palabra hebrea [ver img1] usada por primera vez en la Biblia en Génesis capítulo seis.

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Aunque en versiones tan populares en América Latina como la Reina-Valera se traduce la palabra ‘Nefilim’ por “gigantes”, tal traducción es completamente inapropiada.

Como hemos visto en el capítulo siete [ver resumen más abajo], la palabra ‘Nefilim’ (que literalmente significa “aquellos que fueron hechos para caer” o “aquellos que fueron arrojados”), tiene su raíz semítica en la palabra NFL (nafal, “bajar”, “descender”, “caer”), y significa literalmente eso: “Aquellos que bajaron o descendieron a la Tierra.” Los ‘Nefilim’ son pues “los caídos”.

Sin embargo, debido a que no todos los académicos aceptan esta última traducción, y a que la traducción clásica (‘gigantes’) a caído bajo sospecha, las nuevas traducciones populares del Antiguo Testamento han preferido dejar la palabra original sin traducir. Así, la Nueva Versión Internacional en inglés, por ejemplo, dice simplemente que “los Nefilim estaban sobre la Tierra en aquellos días…”.

Aunque no hay base etimológica para usar el término ‘gigantes’ como una traducción confiable del término ‘Nefilim’, sin embargo tal traducción no carece de méritos, ya que en más de un sentido los Nefilim sí eran ‘gigantes’.

No hay duda de que los Nefilim eran gigantes en tamaño y, por ende, en fuerza. Existe una gran cantidad de documentos antiguos que nos hablan de la excepcional estatura y poder físico de esta raza híbrida; y esto no nos sorprende, pues ya hemos visto que fueron descendientes directos de los ángeles del cielo, es decir de los “ángeles, poderosos en fortaleza” [Salmos 103:20], “mayores en fuerza y en potencia” que los hombres [2ª Pedro 2:11].

Lo que se dice de los ángeles en general, se aplica a los ángeles rebeldes por igual. Su caída moral no reduce en nada su poder físico. El Libro de Enoc declara al respecto que su “estatura era como la altura de los cedros, sus cuerpos como montañas” [9].

Fuente: La antigüedad del futuro y el programa extraterrestre a la luz de la teoría Nefilim.  A H Toledo.

Fuente: La antigüedad del futuro y el programa extraterrestre a la luz de la teoría Nefilim. A H Toledo.

La segunda irrupción Nefilim

Hemos visto en Génesis 6, donde se usa el término ‘Nefilim’ por primera vez, que su aparición en la Tierra desde antes del Diluvio y su labor corruptora de las civilizaciones humanas fueron las razones principales del Diluvio. Pero se nos informa que estuvieron sobre la Tierra “también después” (Génesis 6:4).

Información más detallada nos la brinda el pasaje bíblico de Números, capítulo 13. Los espías israelitas que fueron mandados a Canaán reportaron haber visto ahí “a los Nefilim (los descendientes de Anak descienden de los Nefilim)” (Números 13:33. NIV).

Esta segunda irrupción nefílica seguramente fue más limitada y restringida que la prediluviana. Aún así, Dios ordenó también su destrucción total. Ahora no tenía que hacerlo personalmente, pues contaba ya con una nación sobre la tierra que ejecutaría sus justos juicios contra las naciones perversas.  Dios ordenó a Josué, el paladín del ejército de la nación judía, que destruyera totalmente a los habitantes de la tierra de esa región.

Quizás hallemos difícil reconciliar las masacres que efectuó Josué en contra de estos pueblos con lo que nos dicen las Escrituras sobre el carácter amoroso y justo de Dios. Uno no puede más que conjeturar que Dios tuvo sobradas razones para ordenarlo así. Pero también podemos suponer que Dios sabía que la totalidad de los habitantes de la tierra de Canaán, o eran Nefilim o ya habían sido infectados por ellos en su segunda irrupción e intento de llevar a cabo sus perversos planes.

Hoy sabemos, gracias a las investigaciones que en esa región se han realizado, que la tierra que heredarían los antiguos israelitas estaba habitada por los cananeos, un conjunto de pueblos depravados que practicaban el incesto, la sodomía y el bestialismo, así como el sacrificio ritual de niños [Compárese con Levítico 18:2-27]. En su libro Archaeology and the New Testament, Merril F. Unger dice que las excavaciones “han puesto al descubierto montones de cenizas y restos de esqueletos infantiles en cementerios situados cerca de altares paganos, lo que indica lo extendida que estaba la práctica de [sacrificar niños]”. Por su parte, el conocido manual bíblico Halley’s Bible Handbook comenta que este pueblo adoraba a sus dioses cometiendo excesos inmorales y sacrificando sus primogénitos a estas mismas deidades. Dice también que “los arqueólogos que cavan en las ruinas de las ciudades cananeas se preguntan por qué Dios no las destruyó mucho antes”.

07-03-2013 23-49-59

Sabemos que Dios estaba consciente de que los cananeos y los habitantes de las tierras vecinas no solo ya habían manifestado la gama total de las prácticas demoníacas del ocultismo, sino que tal situación representaba un peligro potencial para la nueva nación judía, la cual estaba destinada a ser la cuna donde surgiría, finalmente, el Mesías prometido desde Edén, y que emanciparía para siempre a la humanidad de su esclavitud al “dios de este mundo”, es decir, Satanás. Esta es también la razón por la cual los israelitas fueron advertidos de no imitar las prácticas ocultistas de esas naciones a las cuales desposeerían de todo lo que tenían. Con la misma furia sin igual desplegada en Génesis 6, Dios ordena ahora la completa exterminación (sic) de los habitantes de Canaán:

“Exterminarás del todo a hititas, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, tal como el SEÑOR tu Dios te lo ha mandado” (Deuteronomio 20:17.NVI. Énfasis mío).

Sin embargo, Israel, no obedeció a Dios, y tenemos razones para suponer que muchos de aquellos gigantes Nefilim lograron sobrevivir a la matanza. Al menos así nos hacen pensar pasajes de las Escrituras como Josué 13:13 y 16:10 que afirman que…

“Los israelitas no expulsaron de su territorio a los habitantes de Guesur y Macá, que hasta el día de hoy viven en territorio israelita […] Los efraimitas [tampoco] expulsaron a los cananeos que vivían en Guézer; les permitieron vivir entre ellos, como sucede hasta el día de hoy, aunque los sometieron a trabajos forzados” (Ver también Jueces 1:28-34).

Gigantes terribles de Canaán

La progenie de los Nefilim existió bajo varios nombres en esa región considerada “tierra de gigantes” (Deuteronomio 2:20). Se nos habla de los anaquitas, descendientes de Anac (Números 13:28); de los refaítas, descendientes de Refá; de los zamzumitas, etc. Todos ellos compartían las características de ser ‘enormes’ y sobradamente ‘fuertes’. Tomemos como ejemplo el siguiente pasaje de Deuteronomio 2:10-11:

“Tiempo atrás vivió allí un pueblo fuerte y numeroso, el de los emitas, que eran tan altos como los anaquitas. Tanto a ellos como a los anaquitas se les consideraba gigantes, pero los moabitas los llamaban emitas” (NVI).

Fuente: La antigüedad del futuro, el fenómeno OVNI y el programa extraterrestre a la luz de la teoría Nefilim.  A H Toledo

Fuente: La antigüedad del futuro, el fenómeno OVNI y el programa extraterrestre a la luz de la teoría Nefilim. A H Toledo

Se dice también que cundía el terror cuando se les veía. Por ejemplo, algunos de aquellos espías que fueron enviados a reconocer la tierra de Canaán antes de conquistarla, dijeron acobardados:

“La tierra que hemos explorado devora a los que en ella viven. Toda la gente que vimos allá es de gran tamaño. Vimos a los Nefilim allá […] A nuestros ojos parecíamos como langostas, y así nos veían ellos a nosotros” (Números 13:32-33. NIV).

En su famosa obra Antigüedades de los Judíos, Flavio Josefo, aquel notable historiador judío del siglo I d. C., mencionó a estos gigantes describiéndolos como “poseedores de cuerpos tan grandes y de aspectos tan enteramente diferentes de las demás personas, que eran sorprendentes a la vista y terribles al oído.” También afirma que en su época, los huesos de los gigantes aún podían ser hallados.

El gigantesco rey Og de Basán

Tomemos ahora la detallada descripción que hace la Biblia de una de las pertenencias (una cama verdaderamente súper king size) de uno los gigantes más famosos: el rey Og.

“Únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de los gigantes (refaítas). Su cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabá de los hijos de Amón? La longitud de ella es de nueve codos [cuatro metros y medio], y su anchura de cuatro codos [dos metros], según el codo de un hombre” (Deuteronomio 3:11. Reina-Valera).

La Escritura también menciona a otros gigantes impresionantes. Se dice del gigante Isbibenob, por ejemplo, que “iba armado con una espada nueva y una lanza de bronce que pesaba más de tres quilos” (2º Samuel 21:16). Por su parte, del gigante Lajmí, hermano del legendario Goliat, se dice que su lanza “tenía un asta tan grande como el rodillo de un telar’ (2º Samuel 21:19 ó 1º Crónicas 20:5). Se dice también que Goliat, el gigante filisteo más famoso de todos, solía llevar sobre la cabeza un casco hecho de bronce y una coraza también de bronce que pesaba 55 kilos; él mismo medía ‘casi tres metros’ de altura (1º Samuel 17:4-7). Finalmente, se dice de al menos un descendiente de Rafá el guitita, que era un gigante “altísimo que tenía veinticuatro dedos, seis en cada mano y seis en cada pie” (2º Samuel 21:20).

¿Pudieron personas de semejantes dimensiones y fortaleza haber caminado sobre la tierra en alguna época? Como veremos en el capítulo 12, la respuesta solo puede ser ‘sí’. A pesar de la aparente falta de evidencia arqueológica de la presencia en el pasado de completas razas de gigantes, existe sin embargo evidencia abrumadora que sugiere que al menos un gran número de estos individuos realmente existieron. Muchos y asombrosos restos humanos, herramientas de trabajo y ataúdes de roca de tamaño excepcional han sido desenterrados en diferentes partes del mundo.

Para un estudio más amplio acerca de huesos gigantes que han sido descubiertos en épocas tanto antiguas como modernas, ver WOOD, Edward J. (1868): Giants and Dwarves. [Richard Bentley: London], y el artículo de HALL, Mark A. (1993): “Giant Bones”, Wonders WSeeking the Truth in a Universe of Mysteries, vol. 2, Nº 1, Bloomington, Maryland.

Resumen capítulo 7

Escritos judíos antiguos

1. Existe una antiquísima obra apócrifa judía llamada El Libro de los Jubileos que añade detalles interesantes a la sorprendente historia de los ‘hijos de Dios’ y su descendencia híbrida, los Nefilim. Esta obra nos revela la fecha en la que los Vigilantes descendieron a la tierra: el 461 Annus Mundi, una fecha que el obispo Usher habría interpretado como el 3543 antes de Cristo.  También se confirma que estos vigilantes estaban específicamente asociados con Jared, el quinto patriarca en la línea de descendientes de Adán.

Al respecto, El Libro de los Jubileos nos dice que…

“En la segunda semana del décimo jubileo de Mahalalel, él tomó una esposa para sí, Dinah, la hija de Barakel, […] y le dio un hijo en el sexto año, y llamó su nombre Jared porque en sus días los ángeles del Señor descendieron a la tierra aquellos, los llamados Vigilantes.” (Énfasis mío)

Es interesante notar, como lo hace Sitchin (1978) [1], que en el hebreo original de esta obra encontramos que en realidad no se usa la palabra ‘Vigilantes’ sino que dice, Nefilim[img1], el mismo término usado en Génesis 6.

2. Otra fuente menor de información es el llamado Documento Zadoquita [2], descubierto hace más de 70 años en el ático de una sinagoga del Cairo, y del cual se piensa que está relacionado con los Rollos del Mar Muerto. El documento también hace referencia al descenso de los Vigilantes y a su descendencia de gigantes:

“Por haber caminado en la necedad de sus corazones, los Vigilantes del cielo cayeron, sí, fueron atrapados de ese modo debido a que no guardaron los mandamientos de Dios. De la misma manera también sus hijos, cuyos cuerpos eran como montañas, ellos también cayeron” [2]. Énfasis mío).

3. El Apocalipsis de Baruc [3] es otro antiguo documento que confirma la historia de los ángeles caídos. Escrito en siriaco, añade este nuevo concepto a la historia de los ángeles caídos: el origen de la corrupción fue la pecaminosidad de la raza humana; es decir, que fue el pecado humano lo que causó la caída de los ángeles.

4. Una colección de panfletos denominados El Testamento de los Doce Patriarcas [4] (es decir, de los doce hijos de Jacob), hace también referencia a los ángeles caídos.  No es una obra que contenga detalles tan amplios como el Libro de Enoc, pero sí hacen una interesante afirmación: las mujeres de la Tierra fueron las primeras en seducir y tentar a los ángeles. Bamberger [5] dijo que en ese detalle, estos panfletos están de acuerdo con el antes mencionado Testamento de Baruc [3], aunque  introducen un nuevo elemento, al sugerir que el acto en el que participaron los ángeles y las mujeres, era más de naturaleza psicológica que física:

“De este modo ellas sedujeron a los Vigilantes antes del día del Diluvio, y dado que eran su continua contemplación, las codiciaron y concibieron el acto en sus mentes; pues cambiaron ellos mismos su forma a la forma de los hombres y aparecieron ante ellas cuando estaban con sus maridos; y ellas, codiciándolos en sus mentes después que ellos se transformaron, dieron a luz gigantes” (Pág. 31).

Lo que parece decirnos el Testamento de los Doce Patriarcas es que la “fornicación” y la “concepción” sucedieron en la mente. No obstante, los resultados habrían sido bien físicos, ya que “dieron a luz gigantes”.

5. El Libro de los Gigantes fue otra obra literaria relacionada con el personaje de Enoc. Fue ampliamente leída en el imperio romano, después de haber sido traducida a la lengua latina Se creía que los ‘gigantes’ eran la descendencia de los ángeles caídos y las mujeres [6]. En el Libro de los Gigantes (i.e., 4Q531, 6Q8 Frag. 2 y 4Q530 Col. 2), el nombre de uno de los gigantes resulta ser el de Gilgamesh, justamente el héroe babilónico y personaje principal del famoso poema épico La Epopeya de Gilgamesh, escrito hacia el tercer milenio a. C.

Fuentes paganas: Mitologías griega y romana

Los documentos judíos no son los únicos que hacen referencia a los ángeles caídos. El mismo Corán contiene una breve referencia a dos ángeles venidos a la Tierra: Harut y Marut [7]. Su caída tiene lugar cuando una hermosa mujer se presenta ante ellos. Estos ángeles habían sido advertidos con antelación que había tres cosas que les estaban prohibidas: 1) admitir la existencia de otros dioses; 2) matar, y 3) beber sustancias tóxicas. Y fueron precisamente estas tres cosas las que la encantadora mujer les puso como condición para poder disfrutar de sus favores sexuales. Finalmente, los ángeles accedieron a beber vino, y eso fue suficiente para que ella les concediera sus deseos.

Otras fuentes de información son los abundantes mitos, leyendas, tradiciones y fábulas que hacen mención de “gigantes” sobre la Tierra en tiempos antiquísimos, y de cómo estos semidioses realizaron su unión sexual con las mujeres humanas. Varios académicos creen que los mitos en realidad emergen de un trasfondo de realidad histórica. Por ejemplo, Thomas [8] piensa que la mitología y el folklore son “pensamientos fósiles” que ilustran, con símbolos y alegorías, la historia de culturas fenecidas.

Mucha gente tiene nociones de las mitologías originadas en las antiguas Grecia y Roma. Los dioses y los semidioses en estas tradiciones son conocidos con diferentes nombres, pero su conducta tiene un común denominador. Ya sea que a un dios se le conozca con el nombre de Zeus o Júpiter, Poseidón o Neptuno, Afrodita o Venus, Eros o Cupido, etc., sus orgías sexuales, su promiscuidad, crueldad y violencia son siempre las mismas.

Fin resumen capítulo 7

 

Referencias bibliográficas y webliográficas

[1] http://books.google.es/books/about/Kokhav_ha_nefilim.html?hl=es&id=IKVQc5-BBjMC

[2] GASTER, Theodor H. (1957): The Scripture of the Dead Sea Sect.

[3] http://jewishencyclopedia.com/articles/2564-baruch-apocalypse-of-syriac

[4] http://api.ning.com/files/5l3Y32hrvC0sSyN9Fhlng1GaR6IWiEGQYY7ElEsJK0jf36JOHwdJkkdB-khiEnP97902mQcMny-bSEdT8TPcbY5CMguluoYi/Testamento_de_los_Doce_Patriarcas.pdf

[5] BAMBERGER, B. J. (1952): Fallen Angels. [Philadelphia: The Jewish Publication Society of America]

[6] EISENMAN, Robert H. (1983): Maccabees, Zadokites, Christians & Qumnrân. [E. J. BRILL: Leiden]

[7] http://es.wikipedia.org/wiki/Harut_y_Marut

[8] THOMAS, Andrew (1971): We are not the First: Riddles of Ancient Science. [Souvenir Press]

[9] Compárese con UNGER, Merril (1971): Demons in the World Today. [Wheaton: Tyndale House]

La información de este artículo fue tomada del libro de Armando H. Toledo, La Antigüedad del Futuro; EL FENÓMENO OVNI Y EL PROGRAMA EXTRATERRESTRE A LA LUZ DE LA TEORÍA NEFILIM. THE UCLi PRESS, INTL. Cuernavaca, México.

La presente obra digital es el resultado de cientos de horas de investigación bíblica y bibliográfica. Es una edición de autor y se distribuye gratuitamente a los lectores de habla hispana en América Latina y el resto del mundo. El autor, que es un investigador mexicano (n. 1965), no tiene compromisos denominacionales con ninguna iglesia establecida, llámese católica, evangélica o de cualquier otra denominación. La UCLi es un ministerio mundial cristiano de investigación y docencia de carácter independiente.

Primera publicación © 2005.
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Quinta edición: 2012.

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El 2012 es “El Principio del Fin” dice pastor [Video]

Un video que circula en Internet, ofrecido por TVGlobal21, describe el mensaje de un pastor conocido cómo “el pastor de Japón”, de nombre Ricardo Salazar, quien describió varios acontecimientos para los próximos años; inclusive, el pastor advirtió sobre varios eventos que se aproximan al transcurrir los años, siendo el año 2012 “el principio del fin”.

En el 2012 no será el fin del mundo.

Lo más relevante del mensaje, es que antes que circularán los rumores sobre una posible implantación del chip para el año 2013, el pastor ofreció el mensaje a finales del 2011, argumentando que Dios le habló personalmente, para ofrecer el siguiente mensaje a todas las personas del mundo.

En sus palabras esto fue lo que comunicó en un video ofrecido desde Youtube:

Quienes tengan oídos para escuchar, que oigan lo que el Espíritu de Dios dice; hoy es 11 de diciembre de 2011, aquí en el Centro de Tokio, y el Señor el día de hoy tiene una palabra de revelación para todos sus hijos, el Señor me dijo que comparta lo siguiente con ustedes: De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Mateo 24:32-35.

El Señor dice que en el año 2012, para finales del 2012, no se va a acabar el mundo, como se ha popularizado a través de películas, y mediante diferentes formas de comunicación, el 2012 es el comienzo del fin, así dice el Señor.

Actualmente la Internet, sirve para que la gente se comunique, para que la gente se informe; además para que se distraigan y se diviertan. En Internet han aparecido diferentes medios de comunicación, diferentes formas de inter-relacionarse, a través de las distintas redes sociales, sin embargo, las redes sociales dice el Señor, que es un lobo disfrazado de oveja. Las redes sociales sirven para captar la información de todas las personas de este mundo, todos, estarán muy pronto, mediante las redes sociales en manos de los que gobernarán el mundo. Será un solo Gobierno Global, será un solo presidente, el que se siente en el trono, en el trono del gobierno terrestre.

Este lugar quedará en Francia, en un edificio llamado la Torre de Babel, allí se sentará el anticristo para gobernar los destinos del mundo; y eso cada vez esta mas cerca dice el Señor. Según la lectura de la Biblia, no pasará esta generación, sin que todos veamos lo que ahora el Señor me manda a comunicarles a ustedes.

El Señor dice que estén atentos, porque hay muchos que ya han empezado a usar el microchip, nadie los obliga, pero ya empezaron a usar el microchip, estén atentos ha está advertencia, porque el Señor no dará por inocentes a aquellos que usen el chip… Continúa en video.

Fuente: http://www.laultimageneracion.com

Mayor información: El Gran Sello de EE.UU., el Vaticano, el Anticristo y el 21 de diciembre del 2012

Ellen G. White y el Espíritu de Profecía

¿El Espíritu de Profecía?

En 1 Corintios 12:7-11, la Biblia dice que el Espíritu Santo es el que concede los dones espirituales a la iglesia de Dios. Uno de esos dones espirituales es el don de profecía (12:10). Por lo tanto, es lógico llegar a la conclusión de que la frase “El Espíritu de Profecía” se aplica al Espíritu Santo como el que concede el don espiritual de profecía. Esto es aún más evidente si analizamos los varios nombres que la Biblia aplica claramente al Espíritu Santo. Cada nombre de la lista siguiente describe una característica especial del Espíritu Santo. Al leer estos nombres del Espíritu Santo, recuerde que ninguno de ellos puede aplicarse jamás a ningún ser humano sin cometer el pecado de blasfemia.

Espíritu de Sabiduría – Isaías 11:2
Espíritu de Entendimiento – Isaías 11:2
Espíritu de Consejo – Isaías 11:2
Espíritu de Poder – Isaías 11:2
Espíritu de Conocimiento – Isaías 11:2
Espíritu de Temor del Señor – Isaías 11:2
Espíritu de Jehová – Miqueas 2:7
Espíritu de Dios – Mateo 3: 16
Espíritu de vuestro Padre – Mateo 10:20
Espíritu de Verdad – Juan 14:17
Espíritu de Jesús – Hechos 16:7
Espíritu de Santidad – Romanos 1:4
Espíritu de Vida – Romanos 8:2
Espíritu de Cristo – Romanos 8:9
Espíritu de Adopción – Romanos 8:15
Espíritu del Dios Viviente – 2 Corintios 3:3
Espíritu de su Hijo – Gálatas 4:6
Espíritu de Sabiduría – Efesios 1:17
Espíritu de Revelación – Efesios 1:17
Espíritu de Jesucristo – Filipenses 1:19
Espíritu de Gracia – Hebreos 10:29
Espíritu de Gloria – 1 Pedro 4:14
Espíritu de Profecía – Apocalipsis 19:10

Usando solamente la Biblia, permitiendo a la Biblia que se interprete a sí misma, es evidente que, cuando Apocalipsis 19:10 dice que “el testimonio de Jesús es el espíritu de profecía“, se refiere al Espíritu Santo. Jesús dice en Juan 15:26 que una de las obras del Espíritu Santo es que “testificará acerca de mí“. Así, pues, está claro que el Espíritu Santo es “el testimonio de Jesús” porque testifica precisamente de Cristo. Y el Espíritu Santo es también “el Espíritu de Profecía” porque concede el legítimo don de profecía e inspira a los verdaderos profetas para que representen consistente y exactamente la voluntad de Dios.

Aunque puede decirse que una persona que ha recibido el legítimo don espiritual de profecía es inspirada por el Espíritu de Dios, es blasfemia decir que el que recibe el don es El Espíritu de Profecía. Durante un siglo, los Adventistas del Séptimo Día criticaron al Papa por usar títulos que pertenecen a Dios, ¡pero ellos hacen lo mismo al llamar a Ellen White “El Espíritu de Profecía”!

Hagamos una aplicación personal de Apocalipis 12:17. Lea Apocalipsis 12:17 como un texto aislado, aparte del prejuicio Adventista, y pregúntese: “¿He sido capacitado de tal manera por la gracia de Cristo Jesús que mora en mí, que Dios me ve como (1) obedeciendo sus mandamientos y (2) poseyendo completamente el Espíritu Santo?” Si su respuesta es sí, entonces usted es una de esas personas a las que la Biblia llama el “remanente” o la “descendencia” de la iglesia de Dios (Apocalipsis 12:17), y usted es “consiervo” de Dios (Apocalipsis 19:10).

Simplemente dejando que la Biblia se interprete a sí misma, usted tiene la certeza por la Palabra de Dios de que Ellen White NO es el Espíritu de Profecía y no tiene nada que ver con el lugar de usted en la verdadera iglesia: el Cuerpo de Cristo!

La Iglesia Remanente

Pero, ¿qué dice la Biblia acerca de “La Iglesia Remanente”?

Es interesante notar que la Biblia nunca usa la frase “la iglesia remanente”. La Biblia nunca habla de La Iglesia Remanente como una organización terrenal. La Biblia nunca dice que las personas deben ser miembros de una particular “iglesia remanente”, u organización “remanente”, para tener la salvación, o para trabajar para Dios, o para ser contadas como pueblo de Dios. En vez de eso, cuando la Biblia usa las palabras “remanente”, “descendencia”, y “de Dios” unas 826 veces, está hablando de personas, algunas de las cuales algunas veces se opusieron a Dios,  fueron castigadas por Dios, eran miembros de naciones que no eran Israel, y/o eran sobrevivientes reconvertidos. Pero nunca habla de ninguna iglesia, denominación, u organización terrenal como “La Iglesia Remanente“.

La Biblia deja claro que el reino de Dios – o la Iglesia de Cristo, o hasta “el pueblo de Dios” – no es la nación judíani tampoco ningún otro grupo particular de personas diferente del cristianismo en general. Ser parte de la Iglesia de Dios no depende de que su nombre esté en los libros de ninguna iglesia terrenal.

Según la Biblia, su salvación depende de su relación con Cristo Jesús. Jesús no era Adventista del Séptimo Día, ni lo fue ningún miembro del pueblo de Dios desde la creación hasta que la Iglesia Adventista del Séptimo Día fue organizada en 1863. Una abrumadora mayoría de los miembros del pueblo de Dios en la actualidad ¡no son miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día!  Al aceptar a Cristo Jesús como su Salvador y vivir cada día por medio del poder del Espíritu Santo morando en usted, su salvación está asegurada ahora mismo, ¡no importa en qué iglesia esté su membresía!

“Y ahora, queridos hijos, permanezcamos en él para que, cuando se manifieste, podamos presentarnos ante él confiadamente, seguros de no ser avergonzados en su venida”. – 1 Juan 2:28.

“Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad. En esto sabremos que somos de la verdad, y nos sentiremos seguros delante de él”. – 1 Juan 3:18-19.

“También sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al Dios verdadero. Y estamos con el Verdadero, con su Hijo Jesucristo. Éste es el Dios verdadero y la vida eterna”. – 1 Juan 5:20.

“Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida”. – 1 Juan 5:11-12.

Fuente: http://www.ellenwhiteexposed.com

1Co 10:17  Puesto que el pan es uno solo, los muchos somos un solo cuerpo; porque todos participamos del único pan.

1Co 12:12  Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo; así también el Mesías.

1Co 12:13  Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un solo cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber un mismo Espíritu.

1Co 12:19  Y si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?

Efe 4:4 Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como también fuisteis llamados con una misma esperanza de vuestro llamamiento:
Efe 4:5 Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo,
Efe 4:6 un solo Dios y Padre de todos, quien está sobre todos, a través de todos, y en todos.

Col 3:15  Y la paz del Mesías sea árbitro en vuestros corazones, a la cual ciertamente fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.

Vaticano revela normas para juzgar presuntas apariciones

Joseph Ratzinger, pontífice de Roma.

El documento contiene las claves para el análisis de dichos casos. Fue aprobado en 1978 por el Papa Pablo VI y durante años su contenido estuvo reservado sólo a prelados.

Ciudad del Vaticano.- El Vaticano ordenó revelar oficialmente y por primera vez el contenido de normas que aplica la Iglesia católica para juzgar la veracidad de presuntas apariciones de la Virgen, manifestaciones divinas y revelaciones místicas.

Según informaron fuentes eclesiásticas, en los próximos días la Sede Apostólica distribuirá las traducciones en italiano, inglés, francés, alemán y español del documento utilizado por obispos y teólogos de todo el mundo para analizar supuestos fenómenos sobrenaturales.

El documento que contiene las claves para el análisis de estos casos, del cual esta agencia de noticias tiene una copia, lleva por título “Normas sobre el modo de proceder en el discernimiento de presuntas apariciones y revelaciones”.

Aprobado en 1978 por el Papa Pablo VI, durante años su contenido estuvo reservado sólo a prelados y especialistas. Entre otras cosas porque la única versión oficial disponible estaba en latín.

Eso cambiará cuando la Congregación para la Doctrina de la Fe publique las traducciones. Serán versiones oficiales y definitivas. De hecho la Librería Editorial Vaticana ya imprimió numerosos ejemplares y la noticia será incluida en el diario pontificio “L’Osservatore Romano”.

Se trata de un verdadero vademécum sobre los pasos a seguir cuando se tiene conocimiento de una posible aparición.

Contrariamente a la creencia popular, corresponde siempre al obispo de cada lugar y no al Vaticano el estudio, en primera persona, de un supuesto fenómeno sobrenatural. La Sede Apostólica puede intervenir en casos particulares, aunque es raro que utilice esa potestad.

Aún así la Curia Romana recibe, cada año, diversos expedientes de presuntas revelaciones. Episodios de lo más variados que, en casi todos los casos, son remitidos a las diócesis.

En los tiempos de internet las noticias de tales visiones se difunden rápidamente entre los fieles y la facilidad de viajar favorece peregrinaciones espontáneas. Esto se ha convertido en un desafío para la autoridad eclesiástica.

Una preocupación compartida por Benedicto XVI, que en su exhortación apostólica post-sinodal “Verbum Domini” reconoció la necesidad “ayudar a los fieles a distinguir bien la palabra de Dios de las revelaciones privadas”.

Para identificar la credibilidad de un fenómeno extraordinario, las normas ofrecen criterios “positivos” y “negativos”.

El objetivo principal es salvaguardar la fe del pueblo y evitar la proliferación de advocaciones que desmientan las enseñanzas de la Iglesia o, directamente, se contrapongan a ella.

Una investigación rigurosa del presunto hecho es clave para garantizar la certeza moral de su existencia y debe ser el primer punto que los prelados deben tomar en cuenta al analizar un caso.

Además, deben cerciorarse del equilibrio psíquico del “vidente” así como de su honestidad, rectitud de vida, sinceridad, docilidad a la autoridad eclesiástica y capacidad para retornar a una normal vida de fe. Junto a esto se requiere excluir episodios de psicosis o histeria colectiva.

Sólo los cambios de vida de las personas que entran en contacto con el hecho, conocidas como “conversiones”, no bastan para avalar una manifestación divina, aunque los “frutos espirituales abundantes y constantes” tienen su peso.

Asimismo los estudiosos deben tomar en cuenta elementos de desconfianza como, por ejemplo, un evidente afán de lucro vinculado al hecho o actos inmorales cometidos por el sujeto o sus seguidores cuando durante o con ocasión del mismo.

Según las normas vaticanas es deber de cada obispo vigilar, informarse y actuar para corregir o prevenir abusos en el ejercicio del culto, para condenar doctrinas erróneas y para evitar el peligro de misticismo falso o inconveniente.

En caso de llegar a la certeza de encontrarse ante un episodio divino, tiene la facultad de permitir manifestaciones públicas de devoción.

Fuente: http://www.elfinanciero.com.mx

Comentario de laverdadysololaverdad:

¿Cuáles serán las razones que instigaron al Vaticano para liberar esta información?

¿El Vaticano sabrá algo que el resto de los mortales no sabemos?

Pues aunque muchos tengan aún dudas al respecto, la biblia contiene todas las respuestas a estas preguntas y aún mucho más.  Vamos a echar un vistazo a la Biblia en el Antiguo Testamento nos dice lo que el segundo mandamiento de Dios:

Éxodo 20,4-6 – No te harás estatua, ni imagen semejante de lo que esté arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.  No te postrarás ante ellos ni los servirás, porque Yo soy YHVH tu Dios, Dios Celoso, que visita la iniquidad de padres sobre hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que lo aborrecen, pero hace misericordia a millares de los que lo aman y guardan sus mandamientos.

Si usted lea cuidadosamente el segundo mandamiento vemos que claramente nos advierte contra la adoración de pinturas y esculturas. Podemos crear cualquier cosa en forma de ídolos.

La Biblia en el Nuevo Testamento dice claramente que la ley de Dios sigue siendo válida y NADIE tiene el derecho a eliminar o añadir una letra.

Mat 5:18 Porque de cierto os digo: Hasta que pase el cielo y la tierra, de ningún modo pasará una iota (1), ni un trazo (2) de letra de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

(1) La más pequeña letra del alfabeto hebreo.

(2) trazo de letra. Los distintos trazos que conforman una letra.

La Iglesia Católica Romana a propósito cambió la ley para justificar sus enseñanzas no bíblicas.

En la Biblia no existe un solo verso que señale que debemos adorar a la Virgen María. De acuerdo a la ICAR, María es como una virgen humana que actúa como mediador entre las personas y Dios nuestro Creador. Por el contrario, la Biblia dice claramente que el único mediador es siempre y solamente Jesucristo.

1Ti 2:5 pues hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesús el hombre, el Mesías,

Jua 14:6 Jesús le dice: Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre sino por mí.

Hch 4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Conclusión

Los tiempos cada vez se acortan más, estamos a pocos años (me atrevo a decir) de presenciar eventos fantásticos en la tierra, donde el hijo del hombre descenderá en gloria a hacerle guerra a todos los sistemas apóstatas que gobiernan este mundo y que son orquestados por Satanás mismo y por los caídos. Pero no olvidemos, que la biblia declara un orden cronológico de eventos que deben suceder antes de la aparición en el planeta del REY DE REYES y SEÑOR DE SEÑORES, uno de esos eventos, es también la aparición del inicuo en la tierra, el hijo de perdición, el anticristo que será la personificación de Satanás en la tierra el cual gobernará desde el tercer templo en Jerusalen; el cual destruirá y matará a los dos olivos:

Apo 11:7 Cuando terminen su testimonio, la bestia que sube del abismo (el anticristo) hará guerra contra ellos, y los vencerá, y los matará.

Dan 7:21 Y observé que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía,
Dan 7:22 hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos de ’Elyonin, y llegó el tiempo en que los santos poseyeron el reino.

Otras referencias:

Dan_7:3; Rev_13:5-7; Rev_17:8.

El número de apariciones marianas será incrementado exponencialmente, ese es un hecho:

Como dice el ex jesuita Salvador Freixedo: “Las apariciones marianas son otro juego de los dioses”, un juego benévolo por decirlo de alguna manera, parte de un plan desarrollado por seres extraterrestres cuya finalidad es lograr la conversión de las personas a través de estas manifestaciones celestiales. La finalidad es la toma de conciencia de miles de devotos que logran captar estas apariciones, con el único fin de lograr llevar a la humanidad hacia el camino del bien, a través de hechos que para nosotros resultan sobrenaturales, que son muy bien planificados por los extraterrestres valiéndose de sus grandes avances científicos, tecnológicos y espirituales.

¡Y si que lo logran!, de alguna u otra forma logran captar millones de fieles, como ejemplo tenemos nuevamente el caso de Fátima, o también el de la Virgen de Guadalupe en México.

¿Ahora entiende usted porque tanta gente gusta de seguir a los grupos “new age”, a esos grupos que sirven a los extraterrestres?  en su mayoría son personas que fueron o son católicos…   o tienen una tendencia a la adoración de imágenes marianas.

Apo 13:14  y engaña a los que moran en la tierra por medio de las señales que le fue concedido hacer en presencia de la bestia, ordenando a los que moran en la tierra hacer una imagen a la bestia que tiene la herida de la espada, y revivió.

2Ts 2:8 Entonces será revelado el inicuo (a quien el Señor matará con el soplo de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida),
2Ts 2:9 cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con toda clase de poderes, y señales milagrosas, y prodigios mentirosos, 
2Ts 2:10 y con todo engaño de iniquidad para los que perecen: recompensa por no haber acogido el amor de la verdad para ser salvos.

¡QUE DIOS BENDIGA A ESTE PLANETA EN GRAN MANERA Y A TODOS SUS HABITANTES!

¿Fueron censurados de la Biblia los pasajes que enseñaban la reencarnación?

por Pablo Santomauro

Se argumenta de parte de los creyentes en la reencarnación que la Biblia originalmente enseñaba la doctrina, pero grupos de intereses dentro de la Iglesia eliminaron los pasajes que enseñaban la reencarnación como una verdad. La popular profetisa del Movimiento de la Nueva Era, Shirley MacLaine, promueve esta posición. En su libro Out on a Limb (p. 234), registra los siguientes comentarios de un espíritu o entidad llamado John, quien habla a través del medium/canalizador Kevin Ryerson:

            ”La teoría de la reencarnación es propuesta en la Biblia, pero las interpretaciones al respecto fueron eliminadas durante un Concilio Ecuménico de la Iglesia Católica en Constantinopla, alrededor del 553 d.C, llamado el Concilio de Nicea. Los participantes del concilio votaron para censurar aquellas doctrinas de la Biblia a los efectos de solidificar el control de la Iglesia.”

Declaraciones como ésta son capaces de hacerme creer en la reencarnación, ya que tanta ignorancia no puede ser acumulada por una persona en una sola vida. Las fechas y las sedes de los concilios han sido confundidos. El concilio de Nicea se llevó a cabo en el 325 D.C., no en el 553. En el concilio de Nicea no se discutió la doctrina de la reencarnación, sino que se consideraron las doctrinas herejes de Arrio de Alejandría en cuanto a la persona de Jesucristo.

El concilio del año 553 fue el 5to. concilio de la Iglesia. Tomó lugar en Constantinopla y se convocó para relajar las tensiones creadas cien años antes en el concilio de Calcedonia. En este concilio (553 D.C.) se repudió la doctrina de Orígenes en cuanto a la preexistencia del alma. Esta doctrina, a pesar de no ser bíblica, no tenía nada que ver con el ciclo kármico de la reencarnación. Origen mismo rechazó la teoría de la reencarnación.

Además, existe un gran número de manuscritos del Antiguo y Nuevo Testamento que datan de cientos de años antes de este concilio de la iglesia, ¡y éstos tampoco mencionan la reencarnación!  No hay prácticamente ninguna diferencia entre los manuscritos producidos antes y después del concilio del sexto siglo.

El libro The Antinicean Fathers, vol. 10, páginas 474-75, en referencia a los manuscritos Bodmer y Chester Beatty, fechados entre el 200 y 225 D.C., el códice Vaticanus (325-350) y el códice sinaítico (340), cita entre otras cosas, lo siguiente:

“El dogma de la transmigración, el cual es foráneo a la Iglesia de Dios, no fue transmitido por los apóstoles ni en ningún lugar de la Escritura.”

Sumado a esto, si los Padres de la Iglesia hubieran decidido extirpar la doctrina de la reencarnación de la Biblia, ciertamente hubieran quitado la mención que hace Jesucristo de Juan el Bautista (pasaje que tratamos en otro breve artículo), donde Jesús dice que Juan era el Elías “que había de venir”, y que sería el pasaje más “fuertecito” que pueden citar. También hubieran eliminado los demás pasajes que en la  superficie parecen implicar o inferir la reencarnación. Sin embargo, ni los tocaron.

Gregorio de Nissa, uno de los escritores cristianos más ingeniosos del siglo cuarto, en los escritos que él titula Las fabulosas Doctrinas de los Paganos, escribe:

“Ellos nos dicen que uno de sus iluminados dijo que, siendo una y la misma persona, nació como un hombre, luego tomó forma de mujer, y luego voló como los pájaros, y luego creció como un arbusto, y tuvo la vida de un ser acuático. Y el que dijo estas cosas acerca de él mismo, no estuvo, a mi juicio, muy lejos de la verdad. Porque tales doctrinas que dicen que el alma pasa por tantos cambios, son apropiadas para la charlatenería de las ranas y los cuervos, la estupidez de los peces, y las insensibilidad de los árboles”. (The Making of Man, 28:3 [379 D.C.])

Conclusión: Ni la Biblia menciona la reencarnación, ni Cristo ni sus discípulos hablaron de ella, ni los Padres de la Iglesia la enseñaron.

*Este Artículo ha sido publicado con el permiso de el hermano Pablo Santomauro*

Fuente: http://iberoag.org/2009/03/20/%C2%BFfueron-censurados-de-la-biblia-los-pasajes/

Mayor información: La reencarnación de las almas al tenor de la Biblia

Comentario de La verdad y solo la verdad

Hay muchos “católicos” que han abandonado las herejías de la iglesia católica que provienen en su mayoría del Vaticano, pero vuelven a caer en el error, al adoptar las creencias de las sectas new age, que básicamente son una mezcla de doctrinas orientales mezcladas con “cristianismo” (aunque en realidad con gnosis).  Estas doctrinas ya fueron “masacradas” por los antiguos reformadores, lamentablemente, hoy están saliendo a la luz nuevamente, y las personas las están agarrando como fierros calientes, sin analizar y pensar que es lo que hay detrás de todo ello.  Me quedo con el siguiente proverbio:

“La mente del hombre prudente busca conocimiento; la boca del tonto persigue la necedad.” (Pro 15:14)