EL HOMBRE DEL APOCALIPSIS

Cuando nos concentramos en el Espíritu Santo en el libro de Apocalipsis, la encumbrada imagen del Cristo exaltado domina el paisaje por completo. Muchos han considerado que el libro de Apocalipsis es agorero, plagado de denuncias y amenazas.Bestias grotescas emergen amenazantes de entre sus páginas. Aparecen monstruosos poderes del mal. Se han escrito cientos de volúmenes tratando de identificar a la bestia y a su imagen. Pero la buena noticia es que la bestia no es la heroína del libro.

Con el telón de fondo de los desolados riscos de Patmos, el libro de Apocalipsis pone énfasis en el semblante destacado de un Hombre. Lo llamamos “El Hombre del Apocalipsis”. El último libro de la Biblia comienza con estas palabras: “La revelación de Jesucristo” (Apocalipsis 1:1). No es “la revelación de San Juan el Divino”, como lo rinden algunas biblias. El libro de Apocalipsis realmente revela a Jesucristo, su personalidad, su poder, su ministerio y su propósito eterno. Su nombre o algún equivalente se emplea 187 veces en los primeros tres capítulos del libro. ¡El énfasis del libro no está puesto en la bestia, sino en el Cordero! A Jesús se lo llama “el Cordero” 28 veces en todo el libro.

En Apocalipsis 5, se ve al profeta de Dios llorando amargamente. La pregunta resuena en las cortes del Cielo: “¿Quién es digno?” (Apocalipsis 5:2). La única respuesta que se escucha en todo el universo es el silencio total. Ningún ángel puede responder. Ningún ser caído en esta tierra puede responder. Ni los ángeles ni los hombres conocen los propósitos secretos de Dios. Finalmente se da la respuesta. El León de la tribu de Judá es digno. (Apocalipsis 5:5).

El profeta se da vuelta para ver un león, pero ¿qué es lo que ve en su lugar? ¡Un cordero! Cristo es un león para sus enemigos. Pero aquí es visto con la apariencia de un cordero. El Rey de reyes se convirtió en cordero para poder redimir a su pueblo. “Digno, digno es el Cordero”. ¿Por qué es digno? Porque fue “inmolado” (Apocalipsis 5:9). No porque haya nacido en la tierra. No porque haya vivido una vida de santidad. Sus credenciales residen en el hecho de que les pagó el rescate a la justicia irritada y la santidad injuriada, al morir en el ensangrentado madero. Por su sacrificio compró la redención con su sangre para sus hijos “de toda nación, y tribu, y lengua, y pueblo”.

El Hombre del Apocalipsis es la fuente de nuestra salvación, porque sólo por medio de su sacrificio es que la humanidad caída puede encontrar redención. Jesús es el Hombre del Apocalipsis. El es digno porque pagó el tremendo precio de nuestros pecados con su sacrificio en el Calvario. A través de ese sacrificio la raza humana puede tener acceso al “evangelio eterno” (Apocalipsis 14:5).

¿Cuál es la esencia del evangelio eterno? Nuestros primeros padres fueron separados de Dios por el pecado. Su transgresión acarreó la sentencia de muerte sobre ellos. Inmediatamente después de que el pecado entrara en el mundo,incluso antes de que se anunciara el castigo, antes de la condenación, llegó un suave mensaje de misericordia. Satanás había introducido el pecado en el mundo. Se las había ingeniado para promover la rebelión contra Dios. Su victoria tuvo corta vida. Se dio la promesa de un Campeón, Alguien que sería herido y que sufriría, pero que golpearía a su enemigo en una zona vital y le provocaría una herida mortal (Génesis 3:15). Los patriarcas y los profetas del Antiguo Testamento se regocijaron con las misteriosas palabras de esa promesa, y depositaron su esperanza en ella. Entretejidas a través de los mensajes de las Escrituras como un hilo conductor encontramos las promesas de la venida del Hombre del Apocalipsis.

Isaías declara que todos los seres humanos, igual que las ovejas, se han descarriado (Isaías 53:6). Parece ser una situación desesperada. Pero tiene solución: “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”. Sólo Jesús podía proporcionarnos la salvación. ¡Digno es el Cordero!

El Apóstol Pablo presenta el estado desesperado de los seres humanos. “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Las noticias empeoran: “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). Hay una sentencia de muerte pendiendo sobre cada miembro de la raza humana. La mejor persona del mundo es pecadora, y merece la muerte. No hay solución humana para el problema del pecado. Toda la justicia humana es comparable a trapos de inmundicia (Isaías 64:6). Parece que la situación no tiene esperanza. Pero hay una solución. “Las dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23). ¿Cómo podemos tener salvación? “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).

El primer paso hacia la salvación es reconocer que estamos perdidos. Sólo entonces podemos acudir al Hombre del Apocalipsis, el único que es digno. No podemos ganar nuestra salvación; porque es un regalo de Dios (Romanos 6:23).

Cierta noche, mientras el pueblo de Jerusalén dormía, un hombre prominente caminaba por las calles. Salió fuera de los límites de la ciudad, descendió al valle, y volvió a ascender a una cumbre llamada Monte de los Olivos. Allí se encontró con el Hombre del Apocalipsis. Bajo la tenue luz de las estrellas titilantes, acompañado por el sonido de la suave brisa que soplaba entre los olivos, Jesús estableció la verdad más importante de todos los tiempos. No había esperanza para Nicodemo desde la perspectiva humana. El único modo de alcanzar la vida eterna era nacer otra vez (Juan 3:3). Cada nuevo nacimiento de un niño es un maravilloso milagro de Dios. Pero hay un milagro aún mayor. Nicodemo no tenía inconvenientes para creer en el nacimiento de un niño. Preguntó: “¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?” (Juan 3:4). Cristo explicó el milagro del nuevo nacimiento. Es obra de un instante. Los teólogos lo llaman justificación. Cuando confesamos nuestros pecados y aceptamos a Cristo, él nos limpia de todas nuestras injusticias. (1 Juan 1:9).

Pero ser cristiano significa más que un cambio del modo de vida. Cristo no le dijo a Nicodemo que diera vuelta la página y comenzara con una nueva. El cambio debe producirse en el interior. Es un cambio total. El cristiano que ha nacido de nuevo es una nueva persona. Aunque continúa teniendo la misma apariencia exterior, es diferente. Habla sobre nuevos temas, sus actos son distintos, y lo que le gusta o disgusta también cambia. Las cosas que antes eran importantes para él ahora perdieron su encanto. Fueron suplantadas por el interés en los temas espirituales. Continúa creciendo en el proceso de la santificación.

No todo el que pretende haber nacido de nuevo es realmente una nueva persona. Muchos invocan el nombre de Jesús, pero aún están perdidos (Mateo 7:21-23). Jesús les preguntó: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”(Lucas 6:46). Hay muchos que dicen lo que hay que decir pero no hacen lo que hay que hacer.

El libro de Apocalipsis proyecta una escena de los seguidores del Cordero, quienes “guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apocalipsis 14:12). “Y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios”(Apocalipsis 14:5). No son salvados en sus pecados, sino que son salvados de sus pecados. A los que lo reciben a él les dio el poder para convertirse en hijos de Dios (Juan 1:12).

El libro de Apocalipsis termina con una descripción del glorioso final del conflicto de los siglos. Pronto el último conflicto habrá concluido y este ensangrentado planeta será transformado en un lugar de alegría y paz. El Hombre del Apocalipsis hará todas las cosas nuevas (Apocalipsis 21:5). Su pueblo verá su rostro, y vivirá para siempre con él (Apocalipsis 22:4). Hoy él te invita a aceptar su salvación y a participar de su reino eterno.

Fuente: http://www.estaescrito.org

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14 pensamientos en “EL HOMBRE DEL APOCALIPSIS

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  3. agradesco al señor por la familia que tengo por los hijos que me dio mi mujer mis padres mi hermana y por esta vida soy feliz y espero que me perdone mis pecados

  4. el fue traido, traspasado crucificado el uniko capaz de abrir el libro y desatar sus seyos despojado de la gloria en cuerpo mortal para acernos inmortales mas su benida esta alas puertas el bendra como ladron en la noche arrebatando su pueblo lo que a el le pertenece Dios vive y reyna por toda la eternidad..

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