Hallazgos arqueológicos revelan la existencia de la fuente “Q”

Este uno de los descubrimientos más fenomenales del siglo. Para más detalles sobre el descubrimiento seguir el enlace al artículo original. Doy la sección de apertura a continuación.

Las piezas de papiro, claramente escritos en hebreo del siglo I, se denominan con la letra hebrea ק (Qoph). [La primera palabra en el manuscrito es קהל ( “público”)].

La fuente Q (del alemán …: Quelle, que significa” fuente “) es una hipotética colección escrita de los dichos de Jesús (logía). Q es (parte de) el material “común” que se encuentra en los Evangelios de Mateo y Lucas, pero no en el Evangelio de Marcos “.

Fue un gran hallazgo inesperado que hizo el año pasado en Jaffa por estudiantes voluntarios, la mayoría de los cuales estaban ayudando a excavar el área de AC León del templo del siglo XII y edificios de la época persa. Debido a que había tantos voluntarios, algunos fueron asignados a repasar algunas excavaciones de la época romana.

Prof. Ida Claire ha estado supervisando el grupo internacional de académicos.”Este es sin duda un evento único en-la-vida. Posiblemente una vez en un siglo “, dijo. El manuscrito consta únicamente de dichos de Jesús, y hay muchas similitudes con el Evangelio de Tomás que sólo se descubrieron siglo pasado.

El Dr. Richard U. Shure ha estado traduciendo el documento, y él ha sido capaz de conjeturar algunos de los elementos que faltan. RU Shure ha pensado durante mucho tiempo que Eusebio en el siglo IV es correcto en el recuento de la Papías del siglo II , que San Mateo recogió las palabras de Jesús y las escribió en hebreo: “περὶ δὲ τοῦ Ματθαῖου ταῦτ ‘εἴρηται · Ματθαῖος μὲν οὖν Ἑβραΐδι διαλέκτῳ τὰ λόγια συνετάξατο, ἡρμήνευσεν δ ‘αὐτὰ ὡς ἧν δυνατὸς ἕκαστος “. [ “Mateo recogió las palabras de Jesús en el idioma hebreo, y cada uno interpreta / las tradujo lo mejor que pudo”]. “He aquí, pues,” dice el Dr. Shure, “es la copia más antigua de lo que Jesús dijo en realidad.”

OTRA EVIDENCIA MÁS QUE DEMUESTRA LA HISTORICIDAD DE JESÚS DE NAZARETH

Fuente: http://liturgy.co.nz/archaeologists-find-q

¿Qué dice exactamente la Biblia sobre los homosexuales?

La religión y la homosexualidad no se han llevado bien durante los últimos siglos. Varios exponentes de diferentes cultos plantean en sus discursos los terribles castigos que podrían recibir, de la mano de Dios, aquellas personas que sienten atracción sexual por individuos de su mismo sexo.

En la edición impresa del diario La Segunda del jueves 16 de abril pasado se publicó una carta al director bajo el tema “Homosexualidad”. Allí, Richard Rodríguez Hormazábal, lector que la firmaba, escribía que la Biblia decía que había que “asesinar a los homosexuales”.

Pero ¿realmente la Biblia dice esto? La Biblia dice en Levítico 20:13 que los homosexuales han de morir, sin especificar si se refiere a una condena divina o si merecen ser asesinados.

Según distintas versiones del texto sagrado, esto es lo que dice en el nombrado versículo.

La Biblia de las Américas:
“Si alguno se acuesta con varón como los que se acuestan con mujer, los dos han cometido abominación; ciertamente han de morir. Su culpa de sangre sea sobre ellos.
La Nueva Biblia de los Hispanos:
‘Si alguien se acuesta con varón como los que se acuestan con mujer, los dos han cometido abominación; ciertamente han de morir. Su culpa de sangre sea sobre ellos.
Reina Valera Gómez:
Y cualquiera que tuviere ayuntamiento con varón como con mujer, abominación hicieron; indefectiblemente han de ser muertos; su sangre será sobre ellos.
Reina Valera 1909:
Y cualquiera que tuviere ayuntamiento con varón como con mujer, abominación hicieron: entrambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.

Según el licenciado en Teología por la Philosophisch Theologische Hochschule, Alexandre Awi ,en su texto científico ‘¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad?’ indica que “el posicionamiento de la Iglesia en general ha sido muy negativo en la valoración de este tipo de postura o comportamiento sexual. Históricamente hablando, la Iglesia cristiana, tanto católica como protestante, siempre ha condenado las ‘prácticas homosexuales’”. Para ello, se ha basado por un lado en la filosofía “natural”, y por otro, en las mismas fuentes bíblicas. Ambos caminos han estado altamente cuestionados en las últimas décadas.

Pero la Biblia puede ser interpretada de distintas maneras, por eso que nace la “confusión” respecto a los hombres que aman a otros hombres.

El pastor evangélico de la Iglesia Renuevo en Lebu, Roberto Pino Leal explicó a BioBioChile que este versículo está escrito en un “contexto de Ley que ya no corre para la Iglesia. Lo que sí corre es el propósito moral, que aún está vigente”.

“La Biblia es clara en señalar tanto en el antiguo testamento como en el nuevo testamento que la única relación natural es la de un hombre y una mujer“, agrega el pastor.

“La opinión de la Iglesia es muy diversa, pero en su mayoría la Iglesia Evangélica ha sido de una línea: Los homosexuales, lesbianas, transgéneros, y transexuales deben ser amados y aceptados con el amor de Dios, y ayudados a encontrar su verdadera identidad sexual ya sea la de un hombre o una mujer“, puntualiza.

En Levítico 18:22 dice: “No te acostarás con un hombre como quien se acuesta con una mujer. Eso es una abominación”. Mientras, en Romanos 1:26-27 señala: “Por eso, Dios los ha abandonado a pasiones vergonzosas. Incluso sus mujeres han cambiado las relaciones naturales por las que van contra naturaleza; y, de la misma manera, los hombres han dejado sus relaciones naturales con la mujer y arden en malos deseos los unos por los otros. Hombres con hombres cometen actos vergonzosos y y sufren en su propio cuerpo el castigo de su perversión”.

Mientras, en Corintios 6:9 manifiesta: “¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales”, y en Romanos 1:24-25 dice: “Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros. (25) Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre. Amén”.

hotlantavoyeur (CC)

hotlantavoyeur (CC)

Por parte de los Testigos de Jehová, la respuesta va más allá y dejan claro, de manera explicita, que para Dios está prohibida la homosexualidad, también el sexo anal y oral, además de masturbar a otra persona: “Dios creó al hombre y la mujer, y él estableció que las relaciones sexuales sólo deben tener lugar entre esposo y esposa (Génesis 1:27, 28; Levítico 18:22; Proverbios 5:18, 19). Así pues, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo o entre un hombre y una mujer que no sean esposos están prohibidas por Dios (1 Corintios 6:18). Dicha prohibición abarca el sexo oral y anal, así como masturbar a otra persona”.

Visión de la Iglesia Católica

El Arzobispo de Concepción, Fernando Chomalí , explicó hace un tiempo que la Iglesia Católica “distingue entre la condición homosexual y las prácticas homosexuales”.

“En relación a la condición homosexual, plantea que esas personas no han elegido ese estado de tendencia homosexual, por lo tanto, se requiere respecto de ellos un trato digno como todo ser humano, sin embargo, piensa que las prácticas sexuales entre personas del mismo sexo son claramente inmorales porque no tienen las dos notas fundamentales que se le pide a una relación sexual”, señala Chomalí, indicando que esas notas fundamentales son: que una relación sea entre un hombre y una mujer; y que tenga fines reproductivos.

Fuente: http://www.biobiochile.cl/2015/05/01/que-dice-exactamente-la-biblia-sobre-los-homosexuales.shtml

Arqueólogos descubren sinagoga donde Jesús predicó

Arqueólogos israelíes descubrieron una sinagoga, en medio de las ruinas de la antigua ciudad de Magdala, en la orilla occidental del Mar de Galilea (Kineret) en el norte de Israel.

Synagogue Where Jesus Preached Uncovered

Synagogue Where Jesus Preached Uncovered

“Esta es la primera sinagoga jamás excavada donde Jesús caminó y predicó“, dijo Eamon Kelly. “Esto es sumamente importante para los judíos y los cristianos”, añadió. La sinagoga es uno de sólo siete que se remontan a la época de Jesús descubierto en el mundo.

Hay una muy alta probabilidad de que Jesús predicó en esta misma sinagoga. Magdala fue la única ciudad en la orilla occidental del Mar de Galilea. Mateo 15:39 nos dice que Jesús desembarcó aquí, “tomó un barco y llegó a la costa de Magdala”. Según el Nuevo Testamento, Jesús viajó extensivamente a través de esta área donde enseñó y predicó en las sinagogas locales, según publica Israel Today.

Magdala está a pocos kilómetros al sur de Capernaum, el pueblo de pescadores donde Jesús se encontró con Simón y Pedro, y no muy lejos de allí se encuentra el Monte de las Bienaventuranzas, lugar donde Jesús predicó el Sermón del Monte.

La gente tiende a pensar en Belén o Jerusalén como lugares centrales en la vida de Jesús, pero en realidad Jesús pasó la mayor parte de su vida y ministerio en Galilea y el norte de Israel. “El ochenta por ciento de la vida pública de Jesús se desarrolló aquí”, dice el P. Kelly, señalando a la región de Galilea.

En los tiempos de Jesús, la sinagoga local no era sólo un lugar para la oración, sino también un centro comunitario donde la gente se reunía para discutir las noticias o compartir información acerca de los acontecimientos actuales. Cada vez que un nuevo rabino llegaba a la ciudad, era costumbre para él venir a la reunión en la sinagoga local y enseñar.

Según los arqueólogos, la sinagoga de Magdala fue destruido por los romanos en el año 67 o 68 dC. Un relieve de piedra caliza esculpida que representa un menorá fue descubierto en el centro de la sinagoga. Es la menorá de piedra grabada más antigua que se ha encontrado.

Fuente: http://www.israeltoday.co.il/Default.aspx?tabid=178&nid=25707

Visto en: http://www.acontecercristiano.net/2014/12/arqueologos-descubren-sinagoga-donde.html

La Biblia y los viajes en el tiempo

a0e38d3f19ab5c6d7770c77025949886_XL

Un mensaje de entrada de laverdadysololaverdad: ante todo tengan una mente abierta a esta información.  No crean en nada de lo que acá se dice a menos que puedan ustedes corroborarlo a través de su propia investigación.  Si la información que se proporciona aquí es falsa, debe desecharla inmediatamente.  Recuerde que soy humano y como tal puedo tener en efecto una tendencia al error.  Considere esto como un punto de partida quizás para abrir nuevos campos de investigación con temas relacionados, de ante mano muchas gracias y también al autor del artículo original (cito al final la fuente) y que tengan una buena lectura.  Que Dios los bendiga.

Todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido fascinados con las propiedades del tiempo.  Los escritores de libros y de películas se sienten obsesionados con este tema, por sus cualidades inescrutables.

En la novela y subsecuente película Tiempo cambiante, un ministro cristiano en el siglo XIX, encuentra una máquina del tiempo y viaja 110 años en el futuro, es decir hasta nuestro presente.  El hombre queda escandalizado al encontrarse con una sociedad  insolente, hostil, que se ha apartado de sus creencias espirituales.  Es una historia de ciencia-ficción muy bien hecha, una que entretiene la imaginación.  En la actualidad, son muchas las películas y series de televisión, cuyo argumento principal es los viajes a través del tiempo, y es así porque al reflexionar sobre este asunto, estas jornadas teóricas hacen que uno se pregunte si será posible realizarlas.

En una serie muy popular en Estados Unidos titulada Quantum Leap – Salto Cuántico, su protagonista el doctor Sam Beckett viaja en el tiempo teniendo como guía a un holograma, decidido a cambiar el pasado por algo mejor.  En otra serie que se titulara Seven days – Siete días, el protagonista Frank Parker viaja en una máquina del tiempo, siete días en el pasado, siempre para impedir tragedias o acontecimientos terribles.

¿Quién no ha soñado en algún momento de su vida con trasladarse a otra época, ya sea pasada o futura? ¿No cree que sería maravilloso poder ir al pasado y ver los grandes momentos históricos de la humanidad?  Para los cristianos, los grandes eventos de la Biblia serían los primeros en esta lista: Ver el arca de Noé, a Moisés delante de Faraón, o a José confrontando a sus hermanos, a no dudar nos proveería revelaciones maravillosas.

Quizá la lista de deseos estaría encabezada por los grandes milagros, tales como las diez plagas de Egipto, o la división del mar Rojo.  En la historia del Nuevo Testamento, los milagros del Señor Jesucristo y los eventos de su crucifixión profundizarían grandemente la comprensión de esos que hemos confiado en su nombre.

Las visiones, sonidos y olores de la historia secular, serían igualmente fascinantes, eso sin mencionar el aspecto educativo. ¿No le parece que sería increíble poder saber cuál fue la verdadera relación que existió entre Alejandro el Grande y su padre Filipo?  ¿Cómo lucían Nabucodonosor, Jerjes, Nerón o Poncio Pilato? ¿Cómo se construyó la Gran Pirámide?  Poder ver la época de oro de Grecia y Roma, le proveería revelaciones asombrosas al estudiante de historia.  Y uno se pregunta, pero… ¿será que ya pasó la grandeza de ellos para siempre y nunca se verá nuevamente?

El pasado es una cosa, pero… ¿qué con respecto al futuro?  Esta generación  de hecho ha visto 50 años de avances tecnológicos de importancia.  El siglo XX fue testigo de la transición del caballo hasta las naves espaciales, de la pluma de escribir a las super computadoras.

Pensando en estas cosas, uno se siente sobrecogido en ocasiones, sintiendo el deseo de ver qué será lo próximo en el futuro.  Es imposible dejar de especular y preguntarse… ¿Será tal vez un vehículo impulsado por una celdilla de poder con capacidad para levitarse, que no contamine ni tampoco precise de las autopistas pavimentadas?   Que no se necesiten carreteras que tengan que ser reparadas a cada rato por el paso constante de las ruedas de los vehículos.  Que no haya necesidad de llantas, engranajes o motores que requieran gasolina.

Automóviles controlados por computadora, capaces de evitar las colisiones y con sistema de auto navegación, serían el complemento para los hogares computarizados y los sistemas de comunicación.  La comida podría ser sintetizada. ¡También podríamos usar sistemas personales de anti-gravedad!  Los robots podrían hacerse cargo de las labores domésticas.  Prácticamente se turba nuestra imaginación al pensar en todas estas posibilidades.

Luego experimentamos temor, y nos preguntamos: ¿Reemplazará la tecnología a Dios en las mentes de las personas de la próxima generación? ¿Corromperá la ingeniería genética a los hombres convirtiéndolos en esclavos que trabajan bajo las órdenes de unos pocos jefes supremos? ¿Terminará la vigilancia universal eliminando por completo la privacidad y permitiendo que los déspotas reinen libremente?

¿Acabarán esas computadoras y robots que fueron creados como siervos, siendo los amos?  Esos que estudiamos la profecía bíblica sabemos que la Escritura sugiere este tenebroso escenario.  La imagen de la bestia y la marca asociada con el Anticristo involucra cierta forma de alta tecnología.  Al repasar la historia de la humanidad, uno no puede escapar del hecho simple de que los hombres siempre han abusado de la tecnología.

Tales pensamientos nos turban con temor.  Pero pronto llega el alivio cuando recordamos que es imposible viajar en el tiempo. ¡Gracias a Dios que es así!  El viajar al pasado podría alterar el presente y el futuro.  Sólo piense en la posibilidad de que un pícaro pudiera viajar al pasado y cambiar las cosas a su favor.  Si cometiera un crimen en una época diferente a la suya propia, podría alterar catastróficamente el futuro.  Y para crímenes cometidos en el tiempo se necesitarían igualmente policías que pudieran viajar a través de él.  Ellos no sólo sabrían lo que usted hizo, sino lo que está haciendo y lo que hará.

Dado que vivimos en un mundo de seres humanos falibles y pecadores, los viajes en el tiempo representan una multitud de horrores.  Viajar al pasado sería provocar un desastre, el sólo hecho de estar allí sería alterar la historia.  Ir al futuro, sería saltar hacia un mundo de tecnocracia, despotismo, perversidad y super armas.  Al menos así es como ven el futuro casi todos los escritores de ciencia-ficción.  Este es el punto de vista secular del futuro, pero no porque estén convencidos en realidad que es posible viajar a través del tiempo.  Pese a todo sus especulaciones son interminables.

El punto de vista secular

La máquina del tiempo del escritor Herbert G. Wells, es el modelo final para tales conjeturas.  El héroe de su novela viaja al futuro, sólo para encontrar que el hombre se ha destruido a sí mismo en una serie de guerras, emergiendo finalmente en un futuro sombrío de tribalismo primitivo y degeneración genética.

De hecho, tal pesimismo se convirtió en el sello de la ciencia-ficción del siglo XX que siguió al trabajo original de Wells.  Las incursiones de ficción hacia el futuro describen invariablemente el rompimiento de la sociedad, unido con la locura científica.  La auto destrucción y los desastres naturales son los temas gemelos de los autores visionarios que imaginan varios métodos de viajes en el tiempo.

Los caracteres de ficción que viajan al pasado están preocupados con alterar la línea de tiempo ya sea en forma accidental o a propósito.  Sus jornadas están colmadas con desastres, dilemas y finalmente aniquilación.

Para la mente secular, los viajes en el tiempo son fantasía, comedia, o caos anárquico.  En la serie Viaje a las estrellas se presentan las numerosas paradojas  que enfrentan los viajeros en el tiempo.  Stephen W Hawking, autor del libro Historia del tiempo, escribe: “Una forma posible de explicar la ausencia de visitantes del futuro, sería decir que el pasado ya está determinado porque hemos observado y visto que no tiene la clase de curvatura necesaria para permitir viajar retrospectivamente desde el futuro.  Por otra parte, el futuro es desconocido y está abierto, de tal manera que bien podría tener la curvatura requerida.  Esto significaría que cualquier viaje en el tiempo estará confinado al futuro.  Que no habría oportunidad alguna de que el capitán Kirk, el protagonista de la serie Viaje a las estrellas, y su nave espacial Enterprise regresen al tiempo presente”.

“Esto explicaría por qué no hemos sido invadidos todavía por turistas del futuro, pero no evitaría el problema que surgiría si uno pudiera ir al pasado y cambiar la historia.  Supóngase por ejemplo, que fuese posible regresar y asesinar a su bisabuelo mientras todavía es un niño.  Hay muchas versiones de esta paradoja, pero son esencialmente equivalentes: uno tendría contradicciones si tuviera libertad para cambiar el pasado”.

El señor Hawking pasa a decir que una explicación para esta paradoja es la consistencia física, según él la física no permitirá que alguien regrese en el tiempo, a menos que la historia demuestre que ya había llegado al pasado.

Alternativamente, postula que los visitantes del pasado podrían participar en “… historias alternativas las cuales difieren de la historia registrada.  De tal manera que podrían actuar libremente, sin la restricción de consistencia con la historia previa”.  Y sigue diciendo: “El productor de cine Steven Spielberg se divirtió con la noción presentada en las películas ‘De regreso al futuro’ en las cuales, el protagonista Marty McFly regresa al pasado y cambia el ‘romance’ de sus padres, transformándolo en una historia mucho más satisfactoria”.

Hawking y los otros físicos que siguen los pasos de Albert Einsten, postulan que hay una gran diversidad de dimensiones, puentes de tiempo, agujeros negros, de gusanos y casi una serie inimaginable de hileras de energía y partículas energéticas.  Gran parte de su trabajo hace referencia al concepto del agujero negro.  Su investigación indica que la relatividad general, si es cierta, apoya la teoría de que la creación del universo tuvo su origen a partir de una Gran Explosión o Big Bang, surgida de una singularidad o un punto de distorsión infinita del espacio y el tiempo. Más tarde depuró este concepto considerando todas estas hipótesis como intentos secundarios de describir una realidad, en la que conceptos como la singularidad no tienen sentido y donde el espacio y el tiempo forman una superficie cerrada sin fronteras.

El brillante físico Michio Kaku, es profesor de física teórica en el CUNY Graduate Center y el CCNY.  Él deja que su mente vague mucho más allá de los límites de la gran mayoría.  Razona que las civilizaciones avanzadas, tal vez ya han perfeccionado los viajes en el tiempo, pero que para hacerlo deben tener acceso a cantidades masivas de energía.  Queriendo implicar con eso, al poder de la entera galaxia.

Y dice en una porción de su best-seller Hiperespacio: Una Odisea Científica a través de universos paralelos, curvas del tiempo y la décima dimensión: “¿Existen dimensiones superiores?  ¿Están los mundos invisibles más allá de nuestro alcance, más allá de las leyes corrientes de la física? Aunque las dimensiones superiores hayan sido históricamente cosa de charlatanes, místicos y de escritores de ciencia-ficción, muchos físicos teóricos creen ahora, no sólo que las dimensiones superiores existen, sino que además pueden llegar a explicar algunos de los más profundos secretos de la naturaleza.  Aunque hay que aclarar que no existen evidencias experimentales…’

“Para ser expertos en la décima dimensión, o encontramos vida inteligente dentro de la galaxia que ya haya utilizado estos niveles astronómicos de energía, o luchamos por varios miles de años antes de alcanzar esta habilidad por nosotros mismos.  Por ejemplo, nuestros actuales colisionadores de átomos o aceleradores de partículas, pueden aumentar la energía de una partícula a más de un billón de voltios electrones – lo cual equivale a la energía que se crearía si se acelera un electrón por un billón de voltios.  El acelerador de partículas más grande se encuentra localizado en la actualidad en Ginebra, Suiza y es operado por un consorcio de 14 naciones europeas.  Pero esta energía es nada ante la energía necesaria para explorar el hiperespacio que sería equivalente a diez elevado a la diecinueveava potencia de mil millones de voltios electrones, o mil billones de veces más grande que la energía que podría producir el super colisionador”.

Es así como los viajes en el tiempo están limitados en dos formas – a las aterradoras paradojas y a la falta de habilidad para encontrar la potencia suficiente para realizarlos.  No obstante, por decirlo de alguna forma, eso no impide que la mente curiosa explore las formas de salir de la caja.  En las principales universidades alrededor del mundo, muchos físicos andan en busca de una solución respecto a lo que Einsten llamó “la teoría del campo unificado” – una forma matemática de explicar el universo.  Para los iniciados, su mundo de electrones, anti-electrones, positrones, quarks, anillos, hileras, vórtices y una miríada de otros términos descriptivos, raya en lo sobrenatural.

El punto de vista bíblico

En realidad, lo que todos estos científicos están tratando de hacer, es querer tocar el rostro de Dios.  Esto nos lleva de regreso a una pregunta básica: ¿Qué es realmente un viaje en el tiempo?  Como ya hemos visto, según el punto de vista secular es penetrar el muro entre nuestra dimensión y otras dimensiones.  De acuerdo con los físicos hay como diez dimensiones… o tal vez más.

La Biblia describe exactamente la misma idea estructural.  Pero esto no debe sorprendernos, dado que es el manual que nos ofrece el Creador del universo.  Tal vez la verdad más fundamental de nuestra existencia, es que Dios se encuentra fuera de los muros dimensionales de nuestro mundo.  Está más allá del largo, ancho, alto, tiempo, o cualquier otra dimensión que los matemáticos o científicos puedan descubrir, ya que hizo todas las dimensiones.  Es el Creador y puede viajar a través de ellas libremente.

Si el viajar en el tiempo, es como crear una especie de túnel entre dimensiones paralelas, entonces, si se cuenta con el poder suficiente, es posible dar un salto en el tiempo.  Dios sí tiene ese poder, asimismo se encuentra más allá de lo que se conoce como “línea del tiempo”, mientras que nosotros estamos, o sobre la línea, o dentro de ella.  Dios está afuera y declara con claridad que puede ver cualquier parte del tiempo, conforme le plazca: “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero” (Isaías 46:9,10).

En su famosa exhortación a Israel, Dios les pide que recuerden todo lo que ha hecho por ellos.  No sólo eso, se declara a sí mismo como el Señor del tiempo.  Aquí, amablemente le suplica a Israel que recuerde “las cosas pasadas desde los tiempos antiguos”, refiriéndose con eso a las cosas de la eternidad, representadas por la palabra hebrea olam.  El Señor le dice a Israel que recuerde lo eterno, no los ídolos transitorios de esta tierra.  Declara que es el principio y el fin, como lo afirma Génesis 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

Desde nuestra perspectiva, el Señor está hablando de una línea de tiempo, mientras que desde su punto de vista, los elementos a lo largo de esa línea, son sólo aspectos de un propósito mayor.  Como es el Creador, puede aparecer en cualquier parte a lo largo de la línea que llamamos “tiempo”.  Es decir, que mientras permanece en su dimensión natural, puede penetrar y colocarse en cualquier punto, cosa que nosotros no podemos hacer.  Él es único, es quien define el universo, quien lo origina.

Además, declara los eventos redentores de nuestro mundo, desde la historia más antigua hasta el futuro más distante.  Su propósito se cumplirá y su deseo prevalecerá.  Como Señor del tiempo, puede “viajar” a cualquier punto en la historia: pasado, presente o futuro.  De hecho, no tiene que desplazarse de un sitio a otro, porque está omnipresente en todas partes al mismo tiempo.

En un sentido real y verdadero, el punto de vista bíblico de los viajes en el tiempo, es simplemente otra opinión de Dios.  Poniéndolo en otra forma, para poder viajar en el tiempo, es necesario que se nos permita hacerlo porque es Dios quien guarda las puertas del tiempo.

El plan redentor

Mientras el hombre secular puede especular acerca de los viajes inter-dimensionales, de hecho está omitiendo la parte más importante de la fórmula, que es el propósito de la línea de tiempo de Dios.  La historia de nuestro universo hasta donde se nos ha permitido ver, está dedicada a la redención y restauración.

Pero… ¿de dónde sacó el hombre la idea de viajar en el tiempo?  ¡La inspiración provino de la Biblia!  Moisés y otros profetas del antiguo Israel, demostraron una y otra vez que había un futuro discernible.  Por medio de ellos, el Señor también se declaró a sí mismo como el Dios que vive por la eternidad.  Los sacerdotes de la antigüedad declararon en sus rollos, que el pasado lejano y el futuro distante, estaban unidos por el propósito de Dios.  Incluso los antiguos sabían de los “viajes en el tiempo”.

Hoy, al tener la Santa Biblia en nuestras manos, nos damos cuenta que en ella tenemos el único vínculo verdadero en el mundo con esa línea del tiempo.  Sólo la Escritura retiene la filosofía correcta de la historia.  Y sólo la Biblia, al narrar el recuento de los nuevos cielos y la nueva tierra, presenta el resultado final de este universo.

El principio primordial de toda la creación es rectificar la destrucción que se inició cuando el dragón antiguo, Satanás, trastornó el orden celestial.  Su rebelión provocó oleadas de destrucción que se propagaron en todas las direcciones, incluyendo la Tierra.  En un sentido bien real, la línea de tiempo que comienza con la creación y finaliza con la perfección, existe sólo para satisfacer el propósito de Dios.

El hombre secular no puede ver esta verdad.  Su visión y propósito no es seguir al Creador sino asumir el papel de Dios.  El hombre egotista anhela ser el amo y controlar las dimensiones de tiempo y espacio, sin reconocer que sólo le pertenecen al Creador.  El Señor declara que son inseparables de Él. “Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad.  Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce, te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas. Lo oíste, y lo viste todo; ¿y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías.  Ahora han sido creadas, no en días pasados, ni antes de este día las habías oído, para que no digas: He aquí que yo lo sabía” (Isaías 48:3-7).

En esta afirmación, el Señor desea que Israel sepa que Él y sólo Él, es el Dios de la historia, no un ídolo falso.  Desde tiempos inmemoriales, los hombres han intentado atribuir la obra del Creador a varias ideas falsas.  Algunas veces esos conceptos son filosofías, otras religiones y en ocasiones la “ciencia”.  Sea lo que fuere, la realidad es que son formas de remover a Dios de la causa central del universo.  La Biblia nos dice, que Dios es tanto Creador como Consumador, el Alfa y la Omega – el Aleph y el Tahv.

Adán como viajero del tiempo

En la Biblia es mucho lo que se habla sobre viajes en el tiempo.  Pero como veremos, siempre es con un propósito, nunca se hace a la ligera, siempre se lleva a cabo con miras hacia el futuro. Algo interesante es que no encontramos un solo ejemplo en la Escritura, de que Dios haya llevado a alguien al pasado.

Antes de examinar a algunos de los viajeros en el tiempo, debemos reiterar que desde el punto de vista del hombre, el futuro todavía no ha ocurrido.  Al intentar ver hacia adelante, el hombre no puede ver nada, sólo vacío.  Los adivinos, videntes y médiums, a menudo obtienen grandes sumas de dinero con sus reclamos de que pueden predecir el futuro.  Sus intentos casi siempre están acompañados por una serie interminable de fallas.

Para viajar en un reino que sólo le pertenece a Dios, uno debe conocer al Amo de la eternidad.  Los profetas falsos, siguen o sus propias urgencias carnales o los susurros que escuchan desde el reino de las tinieblas.  De ninguna manera están conectados con la fuente real de información.

Eruditos de la antigüedad dicen que el primer hombre, Adán, vio el futuro.  Un comentario judío del Tora, de los primeros cinco libros de la Biblia, declara que Dios le dio a Adán la oportunidad de mirar hacia el futuro.  Estos sabios afirman, que en los momentos que siguieron a su pecado, a Adán le fue permitido ver las páginas de la historia futura, ver a Aquel que sería el adecuado para actuar como líder, quien llevaría al mundo de regreso al estado de perfección que Dios intentó en el principio.

Adán fue condenado a morir el día que pecó.  Dice la Escritura que tenía 130 años cuando nació Set y que vivió otros 800 años después de eso.  Murió a la edad de 930 años.  Le faltaron 70 años para cumplir su día completo.  2 Pedro 3:8 nos dice: “Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”.  Lo cual implica que un día de acuerdo con la perspectiva de Dios, bien pueden ser mil años.

Según los eruditos judíos, Adán pudo mirar hacia el futuro y ver que David estaba destinado a llevar a cabo el propósito que le había asignado Dios, aunque aparentemente también observó que viviría sólo por un corto período de tiempo.  Ellos declaran, que entonces Adán le cedió a David los 70 años de su propia vida para que pudiera llevar a cabo su misión.

Ahora, esta historia no se encuentra en la Biblia, pero así sea verdad o mentira, ilustra el punto, de que la eternidad no es algo que yace más allá de la humanidad, sino que se encuentra dentro del hombre de Dios. De tal manera, que la verdadera visión profética es simplemente la habilidad dada por el Señor para mirar a través de la pared dimensional.  Así sea que de hecho se viaje corporalmente o simplemente en el Espíritu de Dios, es algo inmaterial.

Los hijos de Set

Hay otra evidencia de que Adán viajó en el futuro.  Set nació después de la muerte de Abel.  En su genealogía se encuentra el piadoso Noé, luego Sem, Abraham, Isaac, Jacob y las 12 tribus de Israel.  Los hijos de Set, incluyendo Enoc y Matusalén, también fueron hombres que vivieron en comunión íntima con Dios.  Algunos de ellos probablemente también viajaron en el tiempo.  Cuando uno mira retrospectivamente a la forma cómo vivieron sus vidas, la conclusión es ineludible.

Refiriéndose a los hijos de Set, el historiador judío Flavio Josefo escribió: “Fueron también los inventores de esa especie particular de sabiduría relativa a los cuerpos celestes y su orden”.  En otras palabras, estos hombres primitivos eran astrónomos y matemáticos.  Tenemos evidencia contemporánea de esta verdad en la gran pirámide, respecto a la cual matemáticos teóricos han declarado que refleja el conocimiento de nuestro sistema solar y la física de nuestro planeta.  Pero… ¿construyeron los hijos de Set la pirámide?  Josefo afirma que sí.  Dice en su obra Antigüedades de los judíos, libro 1, capítulo 2, parágrafo 3: “Y para que sus invenciones no se perdieran antes de ser ampliamente difundidas, como según la predicción de Adán todas las cosas serían destruidas primero por el fuego y luego por la violencia de una gran cantidad de agua, construyeron dos columnas, una de ladrillos y otra de piedra, e inscribieron en ellas sus invenciones; si la de ladrillos era derribada por la inundación, quedaría la de piedra para exhibir al mundo sus descubrimientos, y le informaría que había otra columna de ladrillos.  Hasta el día de hoy han quedado en la tierra de Siriad [Egipto]”.

En esta declaración podemos ver dos cosas: Adán tenía conocimiento del mañana, por consiguiente debió haber viajado al futuro.  Sabía del diluvio que habría de venir, también de la fiereza del “día del Señor”.  Adán lo había visto todo.  El peso del futuro de la humanidad estaba sobre él.  Sus hijos también sentían la carga y querían preservar tanto conocimiento como fuese posible.

En nuestro día, los llamados expertos en pirámides estudian la gran pirámide esperando discernir el futuro profético del hombre, pero hasta ahora no han podido  hacerlo.  Se sienten motivados por el conocimiento de que los hijos de Set, de hecho registraron la historia futura.

Enoc el hombre inter-dimensional

¿Quién no ha especulado acerca de la declaración bíblica encontrada en Génesis 5:24 que dice:“Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”?

Enoc tenía una relación tan íntima con Dios, que de hecho literalmente pudo traspasar la pared dimensional.  Como ya hemos visto, por definición, esto quiere decir que viajó a través del tiempo.  Desde el otro lado de esa barrera dimensional, Enoc pudo viajar en el Espíritu del Señor, hasta cualquier punto a lo largo de la línea del tiempo de la redención.

Además, tenemos pruebas bíblicas de su visión del futuro: “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares” (Judas 14).  ¡Enoc de hecho fue testigo de la segunda venida de Cristo!  Pero… ¿estaba allí?  ¡Sí!  Dios lo llevó allí.  Y usted se preguntara:“¿Estaba físicamente o sólo en su espíritu?”.  Hablando en términos generales esto realmente no importa, pero en el caso particular de Enoc, por seguro que estaba corporalmente en la dimensión del Señor, donde el viajar en el tiempo es un hecho.

La torre de Babel

Siguiendo al diluvio anticipado por Adán, los hijos de Noé descendieron a la llanura de Sinar, el lugar que más tarde llegaría a ser conocido como Mesopotamia.  Allí se dispusieron a edificar una torre, la que en alguna forma que ignoramos, les iba a permitir “llegar al cielo”.  Aparentemente, ellos retuvieron conocimiento suficiente desde antes del diluvio, ya que estaban convencidos que podían traspasar la barrera dimensional.

Desde la perspectiva celestial, la reacción fue rápida y cierta: “Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.  Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.  Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.  Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad” (Génesis 11:5-8).

Lo que esos hombres de Sinar querían hacer, era nada más y nada menos que escalar la barrera dimensional.  Estaban convencidos que una vez allí, podrían controlar el tiempo y el espacio.  En efecto, deseaban tener acceso al cielo.  A no dudar, conocían las profecías de Adán, el traslado de Enoc y las columnas edificadas por los hijos de Set.

Estaban intentando con su propia fuerza, ocupar la posición de Dios.  Trataban de hacer lo mismo que intentan hacer los teóricos de hoy por medio de los principios de la ciencia moderna.  Pero entonces como ahora, los viajes en el tiempo son algo prohibido.  Si los científicos hoy, estuvieran un día a punto de alcanzar esta meta, Dios confundiría sus esfuerzos tal como hizo en Babel.

Moisés el Libertador

Moisés fue quien escribió el Tora, los primeros cinco libros de la Biblia.  En una ocasión en que condenaba a los líderes de Israel, Jesús afirmó este hecho: “No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza.  Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.  Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?” (Juan 5:45-47).

Pero… ¿Fue Moisés un viajero en el tiempo?  Debemos responder esta pregunta afirmativamente.  Si hubo un hombre que tuvo el privilegio de trasponer la barrera dimensional, ese fue Moisés.  Sus cinco libros abarcan un período que va desde la creación de la tierra hasta el establecimiento del Reino.

Sus palabras en Génesis 1:1 hablan de ese día en el pasado distante cuando Dios hizo la luz de la creación.  Su “cántico” en el libro de Deuteronomio, anticipa ese bendito día cuando la “Roca” de Israel, el Señor Jesucristo, finamente vengue la sangre de los profetas y de Israel.

Pero más que eso, las palabras del Tora están encubiertas con significado interno.  Los llamados“códigos de la Biblia” de los que tanto se habla hoy, no son más que la reflexión actual de una verdad conocida por los eruditos de Israel durante un número incontable de generaciones, desde el tiempo de Moisés: Que esta verdad  eterna, universal, infinita está programada en la propia secuencia de las letras del Tora.  Un sabio del siglo XVIII, conocido como Vilna Gaon, escribió estas palabras:  “La regla es que todo lo que fue, es y será ‘hasta el tiempo del fin’ se encuentra incluido en el Tora, desde la primera palabra hasta la última.  Y no simplemente en un sentido general, sino hasta los detalles de cada especie y cada una individualmente, y detalles de detalles de todo lo que le ocurrió a él desde el día de su nacimiento hasta su fin”.

Este rabino no es el único en afirmar esto.  Con sus palabras sólo está declarando un principio general.  Note la frase “hasta el tiempo del fin”, refiriéndose aquí a la línea de tiempo redentora.  El doctor Eliyahu Rips, matemático de la Universidad Hebrea, ha llevado a cabo una investigación sobre los códigos del Tora, reafirmando las creencias de los eruditos de la antigüedad.

Sólo el Espíritu de Dios en unión con el espíritu de Moisés, pudo haber producido un documento tan trascendental.  Es de hecho eterno, en el sentido que sobrepasa el tiempo y espacio de nuestra dimensión.  Moisés se comunicaba directamente con Jehová.  Pudo ver cosas que van más allá de nuestro conocimiento.  Fue infundido con la luz de Dios.  Mantuvo intacta su vitalidad, incluso hasta la edad de 120 años, cuando fue llevado al lugar donde iba a ser sepultado gozando de perfecta salud.  “Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor” (Deuteronomio 34:7).

En el Nuevo Testamento, Moisés apareció junto con Elías ante el Señor Jesucristo y sus discípulos. “Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos.  Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos.  Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús” (Marcos 9:2-4).  Ellos tuvieron el privilegio de ver anticipadamente la edad del Reino.  Si tal como muchos estudiosos de las profecías creemos, Moisés es uno de los dos testigos de Apocalipsis, entonces es obvio que volverá a presentarse nuevamente en otro tiempo futuro.  Es así como en un sentido bien real, Moisés es un viajero en el tiempo.  Pero una vez más debemos decir que sus viajes no fueron arbitrarios, porque los mismos tenían un propósito específico como parte de la línea de tiempo redentora.

Elías contra Acab y el Anticristo

Dios le dio el profeta Elías a Israel a fin de ofrecerle esperanza durante el perverso reinado del rey Acab, hijo de Omri.  Acab levantó estatuas e imágenes de Asera, la diosa de la fertilidad, y de Baal, en todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso.  “E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria. Hizo también Acab una imagen de Asera, haciendo así Acab más que todos los reyes de Israel que reinaron antes que él, para provocar la ira de Jehová Dios de Israel” (1 Reyes 16:32,33).

Juntos, Acab y su esposa Jezabel, eran completamente malvados.  Trataban de convertir a Israel en un imperio caananita, pero Elías llegó ante el rey como vocero del Señor y le declaró que debido a su pecado no volvería a llover por tres años y medio.  “Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra” (1 Reyes 17:1).

Más tarde, en una disputa con los sacerdotes de Baal, Elías demostró que Jehová era el Dios del universo.  “Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.  Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos.  Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.  Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!” (1 Reyes 18:36-39).

Como Enoc, Elías caminó en tal comunión con Dios, que fue arrebatado vivo al cielo: “Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino” (2 Reyes 2:11).  Elías partió, pero no fue olvidado.  En el siglo V antes de Cristo, el profeta Malaquías profetizó, que Elías regresaría a su pueblo: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.  Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición” (Malaquías 4:5,6).

Las palabras finales del Antiguo Testamento presentan a Elías como el precursor de la fe en los terribles días de la tribulación.  Como dijera anteriormente, se hizo presente durante la transfiguración del Señor Jesucristo, y según el libro de Apocalipsis se hará presente una vez más en un futuro distante como uno de los dos testigos de la tribulación.  Así como hiciera en el tiempo de Acab, Elías una vez más retendrá la lluvia por tres años y medio.  “Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía…” (Apocalipsis 11:6).  Además, de la misma forma como un día se opuso a los sacerdotes de Baal, también le hará frente a los espíritus malignos que son las potencias detrás del trono del Anticristo.

En un sentido más real, Elías se convirtió en un viajero del tiempo en el momento en que abordó el carro de fuego con caballos de fuego.  Desde que entró a la dimensión celestial ha tenido acceso a la entera línea del tiempo, disponible para el servicio de Dios y para quienes Él designa.

Malaquías, el último en el orden de los 12 profetas menores, vio el futuro.  “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Malaquías 3:1).

Oseas por su parte profetizó de la apostasía de Israel y su restauración final.  “Sacerdotes, oíd esto, y estad atentos, casa de Israel, y casa del rey, escuchad; porque para vosotros es el juicio, pues habéis sido lazo en Mizpa, y red tendida sobre Tabor” (Oseas 5:1).  “Porque yo seré como león a Efraín, y como cachorro de león a la casa de Judá; yo, yo arrebataré, y me iré; tomaré, y no habrá quien liberte.   Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán” (Oseas 5:14,15).

Joel vio las visiones horribles del día del Señor. “¡Ay del día! Porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso” (Joel 1:15).

Amós vio anticipadamente el juicio que le sobrevendría a Israel, al igual que su restauración final.  “Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos” (Amós 2:6).  “En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace esto” (Amós 9:11,12).

Abdías recibió una visión del destino final de Edom “¿No haré que perezcan en aquel día, dice Jehová, los sabios de Edom, y la prudencia del monte de Esaú?” (Abdías 8).

Miqueas vio el nacimiento del Mesías, su obra y su rechazo, también vio el establecimiento del Reino. “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2).  “El remanente de Jacob será en medio de muchos pueblos como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan a varón, ni aguardan a hijos de hombres.  Asimismo el remanente de Jacob será entre las naciones, en medio de muchos pueblos, como el león entre las bestias de la selva, como el cachorro del león entre las manadas de las ovejas, el cual si pasare, y hollare, y arrebatare, no hay quien escape” (Miqueas 5:7,8).

Sofonías vio los horrores del período de la tribulación, el juicio de los enemigos de Israel y su reunificación.  “Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente.  Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, día de trompeta y de algazara sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres” (Sofonías 1:14-16).  “En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento” (Sofonías 3:9).

Hageo y Zacarías profetizaron específicamente que el templo del Señor sería reconstruido en los días del Reino futuro.  “Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.  La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos” (Hageo 2:8,9).   Zacarías de hecho vio el asedio final de Jerusalén y su liberación.  “Y en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella” (Zacarías 12:3).

Todos estos profetas, cada uno de los cuales ha sido motivo de muchos tratados analíticos, vio el futuro.  Más que eso, cada uno de ellos lo experimentó.

Los profetas mayores

Tanto Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, vieron el futuro, precisamente en la misma forma que todos los otros profetas.  Es imposible tratar de condensar sus escritos en esta serie de mensajes, sólo puedo decir que cada uno de ellos experimentó una visita celestial que estuvo seguida por una serie de revelaciones acerca de la futura línea de tiempo de Israel.

Isaías fue visitado en el templo por impresionantes serafines: “En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.  Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban”(Isaías 6:1,2).  En esta visita, Isaías fue comisionado a ir como profeta.  La gloria de Dios llenó el templo, cuando fue llevado hasta la dimensión celestial desde la cual vio eventos futuros.

El llamado de Jeremías ilustra la naturaleza eterna del oficio de profeta. “Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones” (Jeremías 1:4,5).  Aquí el Señor le afirma a Jeremías que se encuentra fuera de la bóveda del tiempo.  Le explica que su ordenación no tuvo lugar en la línea del tiempo, sino en el reino de la eternidad.

Ezequiel, claro está fue visitado por un carro de fuego del Señor, cuyas ruedas dentro de ruedas revelaban cuatro seres vivientes, un firmamento cristalino y un trono de zafiro, todo rodeado por la gloria de Dios.  “Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados.  El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del crisólito.  Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda” (Ezequiel 1:15,16).  A partir de ese momento, Ezequiel vivió la vida difícil de un profeta.

Sus viajes al futuro incluyeron una visión de la reunificación de Israel, y el cuadro más detallado en toda la Escritura de una batalla moderna.  Nos referimos, claro está, a la invasión de Israel por Gog, de la tierra de Magog.  Esta profecía, registrada en los capítulos 38 y 39 de su libro,  es tan completa en su visión que tal parece que Ezequiel fue testigo ocular del hecho.  Y comienza diciendo: “Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:  Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal.  Y te quebrantaré, y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré a ti y a todo tu ejército, caballos y jinetes, de todo en todo equipados, gran multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas; Persia, Cus y Fut con ellos; todos ellos con escudo y yelmo; Gomer, y todas sus tropas; la casa de Togarma, de los confines del norte, y todas sus tropas; muchos pueblos contigo” (Ezequiel 38:1-6).

Su visión es tan increíble que ve las fuerzas invasoras que llegan “como tempestad; como nublado para cubrir la tierra”.  Ezequiel también ve la derrota de Gog y ofrece una descripción amplia del lugar de su sepultura en Hamón-gog. “En aquel tiempo yo daré a Gog lugar para sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar; y obstruirá el paso a los transeúntes, pues allí enterrarán a Gog y a toda su multitud; y lo llamarán el Valle de Hamón-gog” (Ezequiel 39:11). Él vio todas esas cosas porque se encontraba allí.

La mente moderna bien puede objetar esta declaración.  Después de todo, tenemos la televisión y podemos ver las cosas a distancia.  Así que suponen que es posible que tal vez Ezequiel recibiera la visión en una especie de pantalla de televisión celestial.  No obstante, la Escritura declara con claridad que Ezequiel fue llevado al reino espiritual, donde vio el futuro, estuvo allí.

Ezequiel 40:1, dice de hecho que, “En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez días del mes, a los catorce años después que la ciudad fue conquistada, en aquel mismo día vino sobre mí la mano de Jehová, y me llevó allá”.  El profeta afirma que fue llevado a Jerusalén por “la mano de Jehová”, que vio tanto la ciudad como el tercer templo futuro.

El capítulo 41 comienza diciendo: “Me introdujo luego en el templo…”  Luego, el capítulo 42 nos ofrece otra vista, “Me trajo luego al atrio exterior hacia el norte…” (Ezequiel 42:1).  El capítulo 43 declara: “Me llevó luego a la puerta, a la puerta que mira hacia el oriente” (Ezequiel 43:1).

Finalmente, Ezequiel fue llevado a un punto ventajoso desde donde pudo ver un río que fluía desde el templo. “Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar” (Ezequiel 47:1).  El punto sobre el cual estaba parado no era simplemente un lugar geográfico, era de hecho una coordenada en el tiempo y el espacio.  El sitio en donde se encontraba Ezequiel fue cambiando progresivamente hasta permitirle ver lo que el Señor quería que viera.  Estaba allí como un viajero en el tiempo.  Su propósito era ofrecerle a Israel la esperanza que trae consigo la certeza de que se construirá el tercer templo.

Un puente hacia el Nuevo Testamento

Es bien conocida la estrecha relación que hay entre el libro de Daniel y el Apocalipsis de Juan.  El profeta Daniel fue el intérprete de los sueños de Nabucodonosor.  También fue un visionario a quien se le permitió viajar en la dimensión celestial.

En su “visión de noche”, Dios le permitió ver el curso de los eventos venideros, los cuales incluían la disposición geopolítica de los imperios gentiles y dos profecías específicas sobre el Anticristo.  La primera expone la profecía de las 70 semanas y “la abominación desoladora”“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.  Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.  Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.  Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador” (Daniel 9:24-27).  La segunda se relaciona con el linaje de Alejandro y los Seléucidas.

Pero… ¿Fue Daniel un viajero en el tiempo, en el sentido real del término?  Sólo si uno interpreta las visiones como viajes fuera del cuerpo.  En el caso de Daniel, el profeta “vio” el futuro, pero en realidad no parece que lo hubiera visitado.  Un mensajero angélico llegó hasta él, guiando su visión final hacia el futuro.

Sus visiones son confirmadas en el Nuevo Testamento por el Señor Jesucristo, quien ya ha visto esos eventos futuros.  Jesús, quien estuvo confinado por un breve período en carne humana, en un tiempo ocupó una posición de omnipresencia.  Con autoridad habló del futuro y dijo: “Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes” (Mateo 24:15,16).

Aquí, confirmó la verdad de la visión de Daniel con su propio conocimiento de los eventos futuros.  Jesús había estado allí.  En una ocasión le dijo a sus discípulos: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino” (Mateo 16:28).

Poco después, estando en compañía de Pedro, Jacobo y Juan, el Señor fue a la cima de un monte y se transfiguró delante de ellos.  Allí se encontró con viajeros en la línea del tiempo: Moisés y Elías.  Por un momento, el pasado, el presente y el futuro se unieron sin limitación de tiempo, en un presente eterno.

Jesús y Juan

Además del propio Señor Jesucristo, el último viajero en el tiempo de la Biblia es Juan, quien fue llevado físicamente a la dimensión celestial en donde fue testigo de la tribulación, el establecimiento del Reino y las glorias de la tierra restaurada.  Su viaje comenzó cuando se le apareció el Cristo resucitado y le dio una serie de mensajes específicos para las siete iglesias.

Luego, se le permitió literalmente pasar a través de una puerta dimensional. Conforme esto ocurría, Juan fue acompañado hasta el reino de la eternidad desde donde se puede ver el futuro desde una variedad de perspectivas: “Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.  Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado” (Apocalipsis 4:1,2).

El espíritu de Juan en conjunción con el Espíritu de Dios, se movieron hasta el lugar del trono divino para un procedimiento formal que revelaría una serie de juicios sobre el mundo gentil.  El Cordero toma un libro sellado y comienza a abrirlo, desatando la furia del cielo sobre una humanidad pecaminosa e impenitente.  “Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira.  Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.  Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira.  Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.  Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano.  Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.   Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira.  Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.  Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.  Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?…  Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.  Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.  Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?… Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.  Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”  (Apocalipsis 6:1-10,12-17; 8:1,5).

Juan fue testigo de este evento, el cual va narrando conforme se desarrolla.  Sin embargo desde nuestra perspectiva todavía no ha ocurrido.  Juan literalmente viajó en el tiempo hacia el futuro.  Conforme los sellos son abiertos uno por uno, Juan ve la guerra del Anticristo, el hambre y las pestes.  Y lo más importante: Ve a las 12 tribus, mientras luchan para vencer las pruebas que les inflige Satanás y el Anticristo.

También ve a los santos de la tribulación y los problemas que encuentran cuando el sistema del Anticristo asciende al poder.  Luego fue testigo de la destrucción del misterio, de Babilonia.  “Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria. Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible” (Apocalipsis 18:1,2).

Asimismo, Juan vio la gloriosa segunda venida de Cristo.  “ Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.  Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.  Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.  Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.  De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.  Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Apocalipsis 19:11-16).

Los juicios que viera Juan llegan en tres grupos: siete sellos, siete trompetas y siete copas.  A lo largo de los siglos varios expositores han trabajado exhaustivamente tratando de poner en orden sus complejas secuencias.  Los terremotos, las catástrofes astronómicas, las hordas demoníacas y las enfermedades asolan a un mundo estremecido debido a un cambio en su eje polar y por sus fallas geológicas.  Estos mismos eventos tendrán lugar durante los tres grupos de juicios.  Por mucho que uno trate, es imposible eludirlos en alguna forma, lo cual tiene sentido desde la perspectiva de la línea de tiempo terrenal.  A no dudar desde el punto de vista de Juan, encajan perfectamente.

Su perspectiva como viajero del tiempo, guiado por el Espíritu del Señor, tiene un propósito determinado.  Juan, como los profetas del Antiguo Testamento, vio los eventos que le trasmitían un mensaje particular a esos que más tarde estudiarían el recuento de la Escritura.

Juan es guiado específicamente para que regrese con el mensaje de juicio, restauración y paz eterna.  Se ignora el tiempo exacto en que tendrán lugar estos eventos.  Pedro en una ocasión le preguntó al Señor Jesucristo, cuál sería el destino de Juan: “Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?  Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste?  Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú” (Juan 21:20-22).

¿Cómo podían haber sabido los discípulos, que Jesús de hecho se le aparecería a Juan varios años después? ¿Cómo podían imaginar que a Juan se le permitiría visitar el futuro distante?  Ellos habían escuchado sólo un breve resumen del plan de Jesús para Juan.  Ignoraban cómo se llevaría a cabo, mientras a Juan se le permitió ir y verlo por sí mismo.

El tercer cielo

El apóstol Pablo también fue seleccionado específicamente para entregar las revelaciones ordenadas divinamente para los gentiles.  También fue llevado a la dimensión de la eternidad, así lo dijo él mismo:“Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.  Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar” (2 Corintios 12:2-4).

El término “tercer cielo”, a no dudar se refiere al plano dimensional desde el cual es posible visitar varios puntos en el tiempo terrenal.  Pero… ¿Qué vio Pablo desde allí?  Declaró que no podía decirlo.  Probablemente vio porciones del futuro que el Señor no desea que sean del conocimiento común.

Sabemos que visitó el futuro, porque sus epístolas narran acontecimientos futuros.  En sus epístolas a los Corintios, Tesalonicenses y a Timoteo, Pablo habla con autoridad de eventos futuros, describiendo la disipación doctrinal que prevalecerá en los últimos días. “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía…” (2 Tesalonicenses 2:3a).  “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1).

Habla de la naturaleza degradada de la última generación.  “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.  Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios” (2 Timoteo 3:1-4).

Nos anima con sus descripciones acerca de la transformación de la Iglesia.  “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.  Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.  Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.  Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:13-17).  “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados(1 Corintios 15:51,52).

Ve al hijo de perdición sentado en el templo, auto proclamándose Dios.  “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (2 Tesalonicenses 2:3,4).

Como los otros viajeros en el tiempo de la Biblia, a Pablo se le permitió predicar el mensaje de redención.

Dudo mucho que sin las Sagradas Escrituras, la humanidad hubiera podido siquiera soñar con los viajes en el tiempo.  La Biblia es el único ejemplo que tenemos.  Desde los días de la antigüedad hasta el tiempo presente, el Señor sólo ha permitido los viajes en el tiempo, con el propósito de dar a conocer una revelación. Nuestro Creador como el Portero del tiempo, sólo los autoriza cuando quiere dar a conocer su voluntad a un mundo de incrédulos.

Fuente: http://www.radiodifusionamerica.com.py

“Cuando mueres sólo cambias de conciencia”

Pim van Lommel, cardiólogo; investiga experiencias después de la muerte (EDM)

Pim van Lommel, cardiólogo; investiga experiencias después de la muerte (EDM)

Madurar es liberar la conciencia de la edad: he tratado a jóvenes con experiencias después de la muerte más maduros que yo. Mi padre era neurólogo y yo quise ser físico: ahora estudio física cuántica para entender qué sucede tras la muerte. La fe es otro camino a la verdad.

Cuando enseñaba Cardiología en el hospital de Arnheim -800 camas- ya investigaba cómo algunos pacientes, tras infarto y muerte clínica, volvían a vivir.


Hasta que en 1986 leí el testimonio de un estudiante de Medicina, George Ritchie, que resucitó tras nueve minutos de muerte clínica. Me impresionó tanto que empecé a estudiar en profundidad esos casos.

¿Tantos había?
En 1988 ya tenía doce episodios incuestionables y creé una red de investigación con otros diez hospitales holandeses. Iniciamos un estudio clínico prospectivo de 344 pacientes, que publicó The Lancet (2001).

Causó un impacto mundial.
Tanto que ya le avancé entonces, cuando usted me entrevistó, que, tras 31 años de cardiología, me iba a dedicar en exclusiva a las experiencias cercanas a la muerte (EDM).

¿Qué hemos aprendido desde el 2001?
Tenemos más preguntas, además de la clásica: ¿si la conciencia es un mero producto del cerebro, cómo puede sobrevivir y explicar la experiencia de la muerte?

¿Qué dice la ortodoxia médica?
Que se trata de meras alucinaciones causadas por la anoxia (carencia de oxígeno).

¿Y qué le dice su investigación?
Si la causa fuera la anoxia, todos los que vuelven a la vida tras la muerte tendrían EDM, porque todos la sufren, pero, en cambio, sólo el 18% tiene esas experiencias.

¿Qué explican sobre ellas?
Coinciden en hablar de recuerdos, cognición y emociones y mantienen la identidad, un punto crucial, porque el ego es el enlace entre la conciencia y el cuerpo.

¿Luces, voces, su vida en un instante…?
Las han experimentado miles de personas, pero no todos las explican por temor a ser tachados de lunáticos o porque creen que las causan la medicación o la enfermedad.

¿Todos experimentan lo mismo?
No todos experimentan todo, pero todos citan algunas experiencias recurrentes que coinciden en un cruce espacio-temporal.

¿A qué se refiere?
Es la revisión de la vida pasada, pero también la futura y presente: algunos, al volver, anticipan sucesos y reinterpretan los ya pasados, así que suelen cambiar de pareja, de trabajo, de existencia, porque han contemplado su vida en conjunto durante su EDM.

¿Cómo son esas visiones?
Inefables, a menudo el lenguaje carece de términos para explicarlas. Una EDM de tres minutos puede requerir semanas de testimonio en el que no se repite un solo episodio. El tiempo, como le decía, transcurre de un modo único en síntesis con el espacio y una constelación de familiares y afectos.

Por ejemplo.
Un paciente refiere cómo en su EDM había visto a un señor desconocido sonriéndole. Diez años después, su madre agonizante le reveló que él era hijo de una relación extramarital y le mostró una fotografía de su padre biológico, asesinado en un campo de concentración: era aquel señor sonriente.

¿Cómo sabe que esos pacientes clínicamente muertos siguen conscientes?
Lo prueban cientos de casos. En Conciencia más allá de la vida explico el de un hombre de 43 años que nos llegó cianótico, frío, sin tensión y con las pupilas dilatadas. La enfermera le extrajo la dentadura postiza y la depositó en un cajón. Resucitó inexplicablemente tras un largo coma y preguntó por sus dientes.

Si estas vivo, resultan muy útiles.
Reconoció, al verla, a la enfermera y le pidió que se los devolviera. Ella nos llamó alarmada y entonces el paciente nos relató en detalle lo que habíamos dicho y hecho cuando llegó muerto a urgencias del hospital.

¿Y usted qué cree?
Nuestra conciencia no es más que un retransmisor para esta dimensión de nuestro ser en varias. Es como una radio que, mientras vivimos aquí, sintoniza con este universo. Nuestra muerte sólo es un cambio de conciencia, una transición. Sólo morimos en una dimensión para pasar a otras.

¿Es una convicción religiosa?
Es física cuántica. Yo no soy creyente. Muchas religiones se han acercado a esa realidad con técnicas de paso entre esas dimensiones, como la meditación o el misticismo.

¿Cómo lo sabe?
Porque estudio casos -me consultan decenas cada día- y las experiencias son recurrentes y concurrentes: confluyen tiempo -pasado, presente y futuro: tienen visiones- y espacio en sensación de unidad.


Y esos testimonios de cada día coinciden con los relatos de la mística y las visiones de profetas, gurús y santos desde hace siglos.

¿Todo está conectado?
Ven la luz (los niños me cuentan que un ángel; los ateos hablan de “una energía” y los creyentes, de Dios). Todos se refieren a lo mismo y que en ello se sienten integrados.

¿Por qué la ciencia lo ignora?
Hasta ahora, la mecánica cuántica demuestra que la luz consta de partículas que al mismo tiempo son ondas -creo que nuestra conciencia las retransmite- dependiendo del estado del observador.

La experiencia de lo objetivo, al fin, depende de tu estado subjetivo.
Así que, desde los gurús milenarios hasta los físicos cuánticos, cuando asumes tu transición sin miedo experimentas un anticipo de esa sensación de plenitud.

La ciencia ignora o niega cuanto no puede explicar, pero eso no quiere decir que no exista. La vida del doctor Van Lommel es una apuesta por la verdad, por muy inexplicable que parezca, más allá del camino trillado de la ortodoxia. Han pasado diez años desde que hablamos, pero al estrechar su mano en el aeropuerto de Amsterdam (viene de conferenciar en Atlanta) me sonríe como a un viejo amigo y experimento una íntima sensación de paz y seguridad. El doctor Van Lommel se ha asomado al otro lado sin dejarse en éste el sentido común y lo que ha visto es bueno, aunque, para dominarnos, nos hayan infundido el miedo a verlo. Aceptarlo es aceptarnos y sentirse mejor.

Fuentehttp://www.lavanguardia.com

Referencias:

van Lommel P, van Wees R, Meyers V, Elfferich I. (2001) “Near-Death Experience in Survivors of Cardiac Arrest: A prospective Study in the Netherlands”, The Lancet, 358(9298):2039–45, doi:10.1016/S0140-6736(01)07100-8.

About the Continuity of Consciousness.  http://link.springer.com/chapter/10.1007/978-0-306-48526-8_9#page-1

Testimonios no cristianos de la existencia de Jesús de Nazareth

No fue considerado significativo para los historiadores de su tiempo aunque Flavio Josefo y Tácito se refieren a Cristo en sus escritos.

WIKIMEDIA Supuesto retrato romano de Flavio Josefo.

WIKIMEDIA
Supuesto retrato romano de Flavio Josefo.

¿Padeció bajo el poder de Poncio Pilato? De la existencia de Jesús de Nazareth no duda ningún historiador serio. Para el historiador especializado en culturas antiguas Michael Grant, ya fallecido, hay más evidencia de que existió Jesús que la que tenemos de famosos personajes históricos paganos. También James H. Charlesworth escribió: «Jesús sí existió y sabemos más de él que de cualquier palestino judío antes del 70 d.C.». E. P. Sanders en «La figura histórica de Jesús» afirma: «Sabemos mucho sobre Jesús, bastante más que sobre Juan el Bautista, Teudas, Judas el Galileo y otra de las figuras cuyos nombre tenemos de aproximadamente la misma fecha y el mismo lugar». y F.F. Bruce, autor de «¿Son fidedignos los documentos del Nuevo Testamento?», sostiene que «para un historiador imparcial, la historicidad de Cristo es tan axiomática como la historicidad de Julio César».

«La muerte en cruz es el hecho histórico mejor atestiguado de la biografía de Jesús», señala a ABC Santiago Guijarro, catedrático de Nuevo Testamento de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca.

Jesús no fue considerado como significativo por los historiadores de su tiempo. Si aparece en la literatura pagana y judía de la época fue por el empuje de los cristianos que le siguieron. «Ninguno de los historiadores no cristianos se propuso escribir una historia de los comienzos del cristianismo, y por esta razón sólo mencionan los acontecimientos que tenían alguna relevancia para la historia que estaban contando. Sin embargo, el valor de estos datos puntuales es muy grande», explica Guijarro en «El relato pre-marcano de la Pasión y la historia del cristianismo».

El historiador norteamericano John P. Meier relata en «Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico» cómo «cuando en conversaciones con gente de la prensa y el libro (…) ésta fue casi invariablemente la primera pregunta: Pero ¿puede usted probar que existió? Si me es posible reformular una interrogación tan amplia en una más concreta como «¿Hay pruebas extrabíblicas en el siglo I d.C. de la existencia de Jesús? Entonces creo que, gracias a Josefa (Flavio Josefo), la respuesta es sí».

Flavio Josefo (93 d.C.)

El historiador judío romanizado (37 a 110 d.C.) recoge en el texto conocido como «Testimonium flavianum» de su libro«Antigüedades judías (91-94)» una referencia a Jesús que si bien se cree que fue retocada con las frases abajo entre paréntesis, se considera auténtico: «En aquel tiempo apareció Jesús, un hombre sabio, (si es lícito llamarlo hombre); porque fue autor de hechos asombrosos, maestro de gente que recibe con gusto la verdad. Y atrajo a muchos judíos y a muchos de origen griego. (Él era el Mesías) Y cuando Pilato, a causa de una acusación hecha por los principales de entre nosotros lo condenó a la cruz, los que antes le habían amado, no dejaron de hacerlo. (Porque él se les apareció al tercer día de nuevo vivo: los profestas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él) Y hasta este mismo día la tribu de los cristianos, llamados así a causa de él, no ha desaparecido».

En Ant. 20.9.1. también hace referencia a «Jesús, que es llamado Mesías» al dar cuenta de la condena a Santiago a ser apedreado.

Tácito (116 d.C.)

El historiador romano (56 a 118 d.C) menciona a «Cristo» en sus «Anales» escritos hacia el año 116 d.C. al hablar sobre Nerón y el incendio de Roma en el año 64. Informa de la sospecha que existía de que el propio emperador había ordenado el fuego y recoge cómo «para acallar el rumor, Nerón creó chivos expiatorios y sometió a las torturas más refinadas a aquellos a los que el vulgo llamaba “crestianos”, [un grupo] odiado por sus abominables crímenes. Su nombre proviene de Cristo, quien bajo el reinado de Tiberio, fue ejecutado por el procurador Poncio Pilato. Sofocada momentáneamente, la nociva superstición se extendió de nuevo, no sólo en Judea, la tierra que originó este mal, sino también en la ciudad de Roma, donde convergen y se cultivan fervientemente prácticas horrendas y vergonzosas de todas clases y de todas partes del mundo».

Los historiadores consideran a Flavio Josefo y Tácito como los testimonios primitivos independientes relativos al mismo Jesús más consistentes, aunque también hay otras fuentes que recogen datos sobre los primeros cristianos:

Plinio, el joven (112 d.C.)

Procónsul en Bitinia del 111 al 113 y sobrino de Plinio el Viejo. Se conservan 10 libros de cartas que escribió. En la carta 96 del libro 10 escribe al emperador Trajano para preguntarle qué debía hacer con los cristianos, a los que condenaba si eran denunciados. En ella cita tres veces a Cristo y señala que los cristianos decían que toda su culpa consistía en reunirse un día antes del alba y cantar un himno a Cristo «como a un dios»: «Decidí dejar marcharse a los que negasen haber sido cristianos, cuando repitieron conmigo una fórmula invocando a los dioses e hicieron la ofrenda de vino e incienso a tu imagen, que a este efecto y por orden mía había sido traída al tribunal junto con las imágenes de los dioses, y cuando renegaron de Cristo (Christo male dicere). Otras gentes cuyos nombres me fueron comunicados por delatores dijeron primero que eran cristianos y luego lo negaron. Dijeron que habían dejado de ser cristianos dos o tres años antes, y algunos más de veinte. Todos ellos adoraron tu imagen y las imágenes de los dioses lo mismo que los otros y renegaron de Cristo. Mantenían que la sustancia de su culpa consistía sólo en lo siguiente: haberse reunido regularmente antes de la aurora en un día determinado y haber cantado antifonalmente un himno a Cristo como a un dios. Carmenque Christo quasi deo dicere secum invicem. Hacían voto también no de crímenes, sino de guardarse del robo, la violencia y el adulterio, de no romper ninguna promesa, y de no retener un depósito cuando se lo reclamen».

Trajano contestó a Plinio diciéndole que no buscara a los cristianos, pero que, cuando se les acusara, debían ser castigados a menos que se retractaran.

Suetonio (120 d.C.)

El historiador romano (70-140 d.C.) hace una referencia en su libro «Sobre la vida de los Césares» donde narra las vidas de los doce primeros emperadores romanos. En el libro V se refiere a un tal «Chrestus» al mencionar la expulsión de los judíos de Roma ordenada por el emperador Claudio: «Expulsó de Roma a los judíos que andaban siempre organizando tumultos por instigación de un tal Chrestus».

La mayoría de los historiadores coinciden en que Chrestus es Cristo porque era frecuente que los paganos confundieran Christus y Chrestus y no existe ningún testimonio sobre ningún Chrestus agitador desconocido.

En los Hechos de los Apóstoles se recoge este acontecimiento: «[Áquila y Priscila] acababan de llegar [a Corinto] desde Italia por haber decretado Claudio que todos los judíos saliesen de Roma».

Luciano (165 d.C.)

El escritor griego Luciano de Samosata satiriza a los cristianos en su obra «La muerte de Peregrino»: «Consideraron a Peregrino un dios, un legislador y le escogieron como patrón…, sólo inferior al hombre de Palestina que fue crucificado por haber introducido esta nueva religión en la vida de los hombres (…) Su primer legislador les convenció de que eran inmortales y que serían todos hermanos si negaban los dioses griegos y daban culto a aquel sofista crucificado, viviendo según sus leyes».

Mara Bar Sarapión (Finales del siglo I)

Existe una carta de Mara Ben Sarapión en sirio a su hijo en la que se refiere así a Jesús, aunque no lo menciona por su nombre: «¿Qué provecho obtuvieron los atenienses al dar muerte a Sócrates, delito que hubieron de pagar con carestías y pestes? ¿O los habitantes de Samos al quemar a Pitágoras, si su país quedó pronto anegado en arena? ¿O los hebreos al ejecutar a su sabio rey, si al poco se vieron despojados de su reino? Un dios de justicia vengó a aquellos tres sabios. Los atenienses murieron de hambre; a los de Samos se los tragó el mar; los hebreos fueron muertos o expulsados de su tierra para vivir dispersos por doquier. Sócrates no murió gracias a Platón; tampoco Pitágoras a causa de la estatua de Era; ni el rey sabio gracias a las nuevas leyes por él promulgadas».

Celso (175 d.C.)

En «Doctrina verdadera» ataca a los cristianos. Aunque no se conserva su libro, sí muchas de sus citas por la refutación que escribió Orígenes unos 70 años después.

«Colgado» en el Talmud

El papiro del “evangelio de la mujer de Jesús” no es una falsificación

Sin entrar en su contenido, científicos de las universidades de Columbia, Harvard y MIT concluyen que es muy posible que el controvertido documento sea de entre los siglos IV y IX

El papiro del llamado «evangelio de la mujer de Jesús»

El papiro del llamado «evangelio de la mujer de Jesús»

El 18 de septiembre de 2012, la historiadora de la Universidad de Harvard Karen King sorprendió al mundo con un papiro escrito en copto, del tamaño de una tarjeta de visita, que contenía una frase nunca vista en las Sagradas Escrituras: «Jesús les dijo, mi esposa…». El documento, bautizado como el «evangelio de la mujer de Jesús», también incluía la frase «ella podrá ser mi discípula».

El papiro, que según King había sido escrito en el siglo IV, conmocionó a teólogos e historiadores de textos bíblicos, y fue acusado de manera inmediata por la Iglesia y algunos expertos de ser una falsificación.

Ahora, varios análisis ejecutados por profesores de ingeniería eléctrica, química y biología de las universidades de ColumbiaHarvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) concluyen que la tinta y el papiro tienen muchas posibilidades de ser antiguos, y no una falsificación moderna.

Una prueba de carbono 14 de la Universidad de Harvard en colaboración con el Woods Hole Oceanographic Institute sitúa el documento entre los años 659 y 859. Un estudio del MIT determina que la composición química del papiro es homogénea y que sus patrones de oxidación reafirman la antigüedad. Por su parte, diversas pruebas con infrarrojos llevadas a cabo en Columbia indican que el papiro se parece mucho a otros similares datados entre los siglos IV y VIII.

Las pruebas microscópicas y multiespectrales han permitido resolver dudas sobre si el papiro habría sido alterado. Por ejemplo, la acumulación de tinta en las fibras de la tela podría indicar que se habría escrito en el papiro un momento posterior. O si la letra «alfa» en la cuarta línea hubiera sobrescrito una letra «sigma» anterior, mostraría que alguien quería modificar una referencia a «la mujer» y convertirla en «mi esposa». Para los científicos, no hay evidencias de nada de ello.

Aviva el debate

Desde la presentación de su hallazgo en 2012, King insistió en que el documento no ofrece evidencias de que Jesús fuera un hombre casado. «El tema fundamental del fragmento es afirmar que las mujeres que son madres y esposas pueden ser discípulas de Jesús, un asunto que se debatió con fuerza al comienzo de la cristiandad, cuando el celibato empezaba a ser muy valorado», explica la profesora, cuya investigación sobre el asunto fue publicada ayer por la «Harvard Theological Review».

Esta revista publica en el mismo número un artículo en contra de la teoría de King, a cargo de Leo Depuydt, un profesor de Egiptología de la Universidad de Brown, que declara que el papiro es tan falso «que parece salir de un sketch de los Monty Python».

En su momento, el hallazgo fue acusado de coincidir sospechosamente con dos debates candentes sobre la Iglesia Católica: el celibato del clero y la posibilidad de que las mujeres puedan ejercer el sacerdocio. Tampoco ayudó que el origen del documento fuera desconocido y que King no revelara quién era su propietario.

Los hallazgos científicos indican ahora que el papiro es verdadero pero, probablemente, su contenido siga siendo un motivo de controversia teológica e histórica durante mucho tiempo.

Fuente: http://www.abc.es/sociedad/20140410/abci-evangelio-mujer-jesus-201404102009.html