La ideología dominante se atreve a censurar la ciencia

En uno de los artículos más leídos y polémicos de este blog, Lo que dice la ciencia sobre la vida humana, que tuvo 92 comentarios (hasta ahora el récord del blog), expliqué cómo, por razones puramente ideológicas, los partidarios del aborto cierran los ojos a lo que dice la ciencia, que no duda en afirmar (y lo hace desde hace siglo y medio) que la vida de cada ser humano comienza en la fecundación del óvulo por el espermatozoide. Frente a esto, los abortistas se empeñan en hacer afirmaciones falsas como estas: un feto no es más que una parte del cuerpo de la madre; un feto no es un ser humano; un feto no es más que un conjunto de células (¿pues qué son los abortistas?).

Denunciando que se ha dado un paso más hacia el control ideológico de la investigación científica, la revista británica The Lancet, segunda en factor de impacto en el campo de la Medicina, ha publicado un artículo que acusa de injerencia en la investigación científica a ciertas ONG abortistas y al gobierno del Reino Unido. Los científicos firmantes del artículo forman parte de un equipo perteneciente a la London School of Hygiene and Tropical Medicine, que realizó la evaluación de un proyecto destinado a reducir las muertes por embarazos no deseados en 14 países de África y Asia (o sea, el número de muertes causadas por abortos provocados). El proyecto, que tenía asignada una financiación de 140 millones de libras esterlinas, estaba patrocinado por el Departamento para el Desarrollo Internacional del reino Unido (DFID por sus siglas en inglés) y llevado a cabo por dos importantes ONG dedicadas a la salud reproductiva internacional (un eufemismo para ocultar la palabra aborto, aunque esas organizaciones no la ocultan en sus webs). El problema surgió cuando los resultados de la evaluación realizada por el equipo universitario no fueron del agrado de las dos ONG abortistas, que a base de presiones y amenazas consiguieron impedir la publicación de una serie de artículos científicos que detallaban los resultados de la evaluación y que ya estaban aceptados por revistas del ramo. Ante las protestas y acusaciones de las ONG, la universidad abrió una investigación sobre el trabajo del equipo evaluador, llegando a la conclusión de que dicho equipo había trabajado correctamente, aunque le ordenó dejar en el anonimato la participación de las dos grandes ONG abortistas y los países donde habían trabajado, lo que en la práctica concedía a dichas empresas la facultad de decidir qué resultados de la investigación podían publicarse y cuáles no.El equipo investigador recurrió la decisión, porque equivalía a instaurar la censura de las ONG abortistas sobre los resultados de su investigación, pero el departamento gubernamental DFID del Reino Unido desestimó su recurso. Posteriormente se les permitió publicar un solo artículo, pero quedan muchos resultados que no han podido hacerse públicos, lo que ha inducido a dos de los investigadores a escribir el artículo de denuncia para The Lancet. Los autores señalan que no se trata sólo de su caso, sino que muchos otros investigadores se encuentran en la misma situación que ellos, cuando los resultados de sus trabajos chocan con la ideología dominante. Veámoslo con sus palabras:

Numerosos colegas han descrito formas similares de interferencia, en diferentes etapas del proceso de investigación, que dan como resultado una “evaluación…” diseñada para complacer a los donantes; informes “archivados” o “embargados”; y un “regateo” sobre qué resultados pueden publicarse. A menudo, tal interferencia se expresa en el lenguaje de la ética; otras veces los donantes y sus socios atacan el rigor de los métodos de investigación o tratan de desacreditar las interpretaciones de los investigadores llamándolas “ingenuas”, para presionarlos y obligarlos a suprimir hallazgos y análisis que arrojan una luz desfavorable sobre sus estrategias o resultados programáticos.

En otro sitio dicen esto:

“Censura” es una palabra fuerte. ¿Pero qué otra cosa se puede llamar, cuando un donante que encarga una investigación basada en la evaluación de uno de sus principales programas globales de salud ordena a los investigadores que omitan resultados importantes en su informe final? ¿O cuando les presiona para que cambien sus conclusiones? ¿O cuando un miembro del personal de un socio que está siendo evaluado amenaza la reputación de los investigadores y su Universidad si publican resultados negativos?

Fuente: http://divulciencia.blogspot.com/2019/05/ideologia-dominante-censura.html

#NoAlAborto. La casa de Ohio aprueba el “Proyecto de ley de latidos del corazón” que restringe el aborto después de la detección del latido fetal

Por una votación de 59 a 35, la Cámara de Representantes de Ohio aprobó una vez más la “Ley de latidos del corazón”.

El proyecto de ley, considerado por uno de los proyectos de ley de aborto más restrictivos del país, prohibiría el aborto en el primer latido fetal detectable. Eso podría venir dentro de las primeras seis semanas de embarazo.

Antes de la votación, hubo legislaciones personales de ambos lados sobre este tema, algunos hablaron sobre las luchas de sus propias familias con la planificación familiar, el embarazo y el aborto espontáneo.

Los opositores calificaron el proyecto de ley demasiado extremo, y señalaron que no hace ninguna excepción en casos de violación o incesto.

La única excepción que permite es cuando el embarazo podría arriesgar la vida de la madre o causaría a la madre “un deterioro sustancial e irreversible de una función corporal importante”.

“Esto es determinar la vida de un ser humano, el dolor de un ser humano. Vidas que creamos”, dijo la Representante Candice Keller. “El aborto es un asalto a la familia. Es un asalto a Ohio porque destruye las mentes y los corazones de las mujeres en todas partes”.

“Convertirme en madre, y específicamente en ser madre de hija, solo ha aumentado mi resolución sobre lo importante que es permitir que las mujeres puedan controlar cuando ingresan a la maternidad”, dijo la Representante Kristin Boggs. “La maternidad nunca debe ser impuesta a nadie”.

Este mismo proyecto de ley fue aprobado en 2016 y fue vetado por el gobernador Kasich, quien lo llamó inconstitucional.

La patrocinadora Christina Hagan señala que muchas cosas han cambiado desde 2016 y dice que está lista para un desafío judicial.

“Hice una campaña en nombre del presidente Trump y parte de ese motivo fue para garantizar que tuviéramos una Corte Suprema que respeta la constitución cuando los nombramientos estuvieran disponibles. Ese es ahora el caso. Y tenemos más favor y oportunidad que nunca para esa extensión de protección. para ser dado a los niños en el vientre “.

Los legisladores republicanos en ambas cámaras tienen miembros suficientes para anular un veto del Gobernador si así lo desean.

El proyecto de ley tendría que ser votado primero en el Senado, algo que los líderes del Senado aún no han decidido.

En otros estados, como Iowa , se han promulgado leyes similares.

Fuentes:

https://www.legislature.ohio.gov/legislation/legislation-summary?id=GA132-HB-258

https://www.10tv.com/article/ohio-house-passes-heartbeat-abortion-bill-2018

Un estudio denuncia la cultura que ‘inventa’ la transexualidad en niños y adolescentes

La transexualidad se está convirtiendo en la nueva moda para el adolescente que necesita ser protagonista y complacer a la figura de autoridad. Un nuevo estudio denuncia cómo la cultura -una muy determinada cultura- fomenta hasta forzarla la identidad transexual en niños y adolescentes.

Rita Wurst, transexual, ganó el festival de la canción de Eurovision / Wikimedia

Si los amos del discurso dominante solo pudieran darnos una orden, estoy convencida de que esta sería: no os fijéis. No saquéis ninguna conclusión de vuestra experiencia personal, no busquéis patrones, no apliquéis el sentido común ni os decantéis por la explicación más sencilla, la que parece golpearos la cara.

Por eso su propaganda es incesante, y sus métodos hace tiempo pasaron de la mera persuasión al insulto y la amenaza.

Hay un plan y, si no hay un plan, hay algo tan parecido a un plan que no sabría cómo llamarlo. Los anglohablantes lo llaman slippery slope, la pendiente deslizante, porque cada nuevo derecho encaminado a destruir nuestra civilización y, muy especialmente, la familia natural, prepara y anticipa el siguiente. Y en cada caso os dicen que sois paranoicos si prevéis cuál será el siguiente paso.

Nosotros estamos despiertos, hemos rechazado la píldora azul, y vemos. Hemos visto que ahora tocaba la transexualidad, como sabemos que ya se está cociendo el lavado de cara de la pedofilia. Ambos, por lo demás, se están uniendo sutilmente en la repulsiva moda de alentar en niños bastante pequeños, no solo que descubran su verdadera identidad -que, oye, nunca es aquella con la que ha nacido-, sino que hagan de ella un despliegue semipornográfico que, en una sociedad sana, llevaría a la cárcel al adulto responsable por perversión de menores.

No es que la transexualidad sea estadísticamente significativa, pero la vemos multiplicarse allí donde los sujetos saben que su cambio va a ser jaleado y celebrado

Le dirán, le han dicho, que esto de la transexualidad es como (ya nos dijeron sobre) la homosexualidad, es decir, que uno nace así, como un ‘hombre atrapado en el cuerpo de una mujer‘ (o viceversa). No deja de ser curioso que en un mundo cada vez más materialista se pueda concebir eso: si el cuerpo es masculino, ¿dónde está la mujer atrapada, qué es?

Pero si esto fuera cierto, los números se mantendrían estables, y no es el caso. No es que la transexualidad sea estadísticamente significativa -todavía-, pero la vemos crecer y multiplicarse en un perverso #metoo justo allí donde los sujetos saben, ya es casualidad, que su cambio va a ser jaleado y celebrado.

Dos investigadoras británicas -la socióloga feminista Heather Brunskell-Evans y la directora de la revista Disability & SocietyMichele Moore– acaban de publicar un estudio (‘Niños y jóvenes transgénero: nacido en tu propio cuerpo’) en el que denuncian cómo la cultura -una muy determinada cultura- fomenta hasta forzarla la identidad transexual en niños y adolescentes.

https://www.cambridgescholars.com/transgender-children-and-young-people

En más del 80% de los casos, el niño o preadolescente con dudas sobre su propia identidad de género las deja atrás espontáneamente, sin necesidad de tratamiento alguno

No hace falta una gran experiencia de la vida para conocer hasta qué punto son sugestionables los niños, siempre deseosos de complacer a las figuras de autoridad en su vida, o la habitual crisis de identidad, desorientación y necesidad de llamar la atención de los adolescentes.

Hace ya algunos años, por ejemplo, se puso ‘de moda’ los cortes. Numerosos adolescentes -abrumadoramente más chicas que chicos- se practicaban de modo compulsivo cortes con una cuchilla de afeitar por todo el cuerpo. Puede hablarse de subcultura, porque es común que estos adolescentes compartan fotos de sus proezas e incluso monten páginas en Internet dedicadas a esta obvia llamada de atención.

Algo similar podría estar ocurriendo con la transexualidad. El joven es muy sensible a las modas, muy gregario, y no puede dejar de percatarse de que los cortes ya ‘no se llevan’, y que nada supera ahora mismo a un ‘redescubrimiento’ de la ‘verdadera’ identidad sexual. El estudio citado, de hecho, ve en Internet el primer ‘refugio’ que encuentra el adolescente problemático. Y en la red encontrará, asimismo, una comunidad que le apoya, le escucha y le acompaña, la comunidad ‘trans’.

En más del 80% de los casos, el niño o preadolescente con dudas sobre su propia identidad de género las deja atrás espontáneamente, sin necesidad de tratamiento alguno

El cambio lo tiene todo para satisfacer al adolescente desorientado: le proporciona la atención deseada, le hace sentirse protagonista, le proporciona nuevos amigos y parece responder a esa angustia común sobre la propia identidad. El chico o chica aprende a identificar en su sexo biológico la razón por la que “no se encuentra”, la fuente de sus angustias existenciales, y ve en la transición una especie de respuesta redentora.

Con consecuencias devastadoras. Estudio tras estudio sobre la disforia de género concluye que, en más del ochenta por ciento de los casos, el niño o preadolescente con dudas sobre su propia identidad de género las deja atrás espontáneamente, sin necesidad de tratamiento alguno, una vez superada la adolescencia.

Pero, ¿qué pasa si la cultura jalea el cambio y lo aplaude y hace sentir al niño apoyado y atendido? Sobre todo, ¿qué pasa si se permite -se aconseja, incluso- tomarse en serio los deseos informes del adolescente y se le empieza a tratar con el sexo inverso al biológico, si se le da un nuevo nombre y, sobre todo, se inicia un tratamiento de hormonas y, quizá, operaciones quirúrgicas que habrá de arrastrar a lo largo de toda la vida?

El tratamiento habitual consiste en bloqueadores de la pubertad, fármacos que retrasan la evolución normal del metabolismo. Se están aplicando estos tratamientos con una alegría abradacabrante, visto que todavía desconocemos los efectos secundarios a largo plazo. Si el sentido común vale de algo en este sentido, dudo que puedan ser buenos.

Fuente: https://www.actuall.com/criterio/familia/estudio-denuncia-la-cultura-inventa-la-transexualidad-ninos-adolescentes/

Gobierno nacionalista húngaro quiere prohibir estudios de género

El decreto prohibiría este tipo de estudios universitarios por considerarlos incompatibles con la sociedad húngara y una ideología y no una ciencia

El Gobierno nacionalista húngaro liderado por Viktor Orbán quiere prohibir la rama universitaria de los estudios de género por considerarlos una ideología y no una ciencia, informó este viernes Deutsche Welle.

Según medios opositores húgaros, el Gobierno estaría preparando un decreto para prohibir este tipo de estudios universitarios, mientras que el Ejecutivo no se ha pronunciado sobre las informaciones.

La medida afectaría a dos universidades húngaras, la mayor, Eötövs Lóránd (ELTE), con sede en Budapest, y la Universidad Centroeuropea (CEU), fundada por el magnate estadounidense y financista mundial de la ideología de género, George Soros, que también ofrece diplomas sobre estudios de género.

Los estudios de género, nacidos en Estados Unidos con un enfoque feminista, analiza desde una perspectiva interdisciplinar cómo el concepto de género, definido como una construcción social, influye en las relaciones personales, el pensamiento y la idea misma de poder, entre otros aspectos.

El Gobierno de Orbán ha asegurado varias veces que considera que los estudios de género son incompatibles con las ideas conservadoras y tradicionales que tiene sobre la sociedad y que éstos no son nada más que una ideología.

“Los estudios de género, al igual que el marxismo-leninismo, podrían considerarse más como una ideología que como una ciencia, por lo que es cuestionable si alcanza el nivel para la enseñanza universitaria”, aseguró en marzo de 2017 el secretario de Estado de Educación, Bence Rétvári.

http://laresistencia.pe/mundo.php?id=gobierno-nacionalista-hngaro-quiere-prohibir-estudios-de-gnero

Argumentos #científicos en contra del #aborto

Dr. Jorge B. Aquino

“El embrión humano desde el primer momento es un ser humano y una persona”

http://web.austral.edu.ar/uadinamica/Curriculum_Docente.aspx?usuario=am/YCXqsmS7ev9xW8rE40Q==&&unidad=VNZ3Wja7EyM=

Licenciado en ciencias biológicas por la universidad del mar del plata

Doctor en medicina por el instituto karolinska de Suecia

Investigador independiente del CONICET

Áreas de trabajo e investigación:

  • Biología del desarrollo
  • Medicina regenerativa

¿Están sesgados los “estudios de género”?

Desde los años 90 del siglo pasado arrecian críticas académicas a los “estudios de género” y las tendencias asociadas con el posmodernismo, el relativismo y la “teoría crítica”, dentro de lo que se ha denominado a veces “science wars”. Un reproche frecuente contra esta área de las ciencias humanas es que está particularmente afectada de ideología y por una agenda política concreta, lo cual se percibe como una limitación extracientífica que reduce el espacio de las explicaciones consideradas a priori aceptables. 

Uno de los últimos episodios de este conflicto es la publicación de un fraude al estilo Sokal por parte de Peter Boghossian y James Lindsey: “El pene conceptual como construcción social”.

La validez y el alcance de este experimento se han cuestionado, pero se dispone ya de evidencias más sólidas acreditando sesgos en los estudios de género que no son tan comunes en otras áreas de las ciencia, incluso de las ciencias humanas.

Therese Söderlund, de la universidad sueca de Umeå, es la autora principal de un trabajo publicado en la revista Scientometrics (2017) que por primera vez pasa revista a estas acusaciones corrientes e intenta cuantificar el peso de los sesgos ideológicos en la literatura científica sobre género.

Analizar estas limitaciones es relevante, habida cuenta de que los estudios de género reciben una financiación muy generosa por parte del estado, contando con al menos ⅙ de todo el dinero concedido a las humanidades y las ciencias sociales en Suecia. Por otra parte, los resultados de este tipo de estudios no son meras curiosidades intelectuales, sino que influyen en la política gubernamental, ya que sus conclusiones y recomendaciones se incorporan a menudo a las propuestas de legislación tanto a nivel nacional como europeo de forma corriente.

Los autores de este trabajo han analizado los sesgos de los estudios de género mirando artículos indexados en las bases de datos de Web of Science y Scopus –entre 1991 y 2011– examinando “hasta qué punto las afirmaciones de tales publicaciones reflejan sesgos, activismo político y normatividad, en el sentido de que se intente establecer o preescribir una norma”.

Las conclusiones del trabajo dan algún apoyo empírico a las críticas tradicionales que veían sesgos ideológicos en los estudios de género, tanto en términos de objetividad como en la elección de las explicaciones: “Cuánto más fuerte es la perspectiva de género, más se tienden a atribuir explicaciones ambientales o sociales, en lugar de biológicas o psicológicas”. Para poner un ejemplo, la probabilidad de encontrar una explicación psicológica o evolucionista en un estudio de género es 13 veces inferior a la probabilidad de encontrarla en un trabajo perteneciente a otra área de las ciencias sociales.

Como mínimo resulta llamativo que, según este trabajo, los estudios de género sean a la vez los mejor financiados y los más sesgados en el conjunto de las humanidades.

Fuente: http://www.terceracultura.net/tc/estan-sesgados-los-estudios-de-genero/

Cuatro grandes estudios sobre “reasignación de sexo” coinciden: no hay evidencia alguna de beneficio

Cuatro grandes estudios sobre «reasignación de sexo» coinciden: no hay evidencia alguna de beneficio

La presión ideológica está produciendo que se recomienden tratamientos asumiendo que no hay evidencia clínica de su eficacia.

¿Sobre qué base científica se están llevando a cabo las intervenciones de “reasignación de sexo”, ya sean farmacológicas o quirúrgicas? Los cuatro estudios o revisiones de estudios más importantes, por su independencia y amplitud, coinciden en que la evidencia de beneficio para las personas que se someten a ellas es muy baja.

Universidad de Birmingham
En julio de 2004, el Aggresive Research Intelligence Facility, un departamento de la Universidad de Birmingham que evalúa procedimientos sanitarios para asesorar al sistema de salud pública en su área, llevó a cabo una revisión de 100 estudios médicos de todo el mundo sobre transexuales sometidos a intervenciones quirúrgicas de “reasignación”. El resultado, publicado por The Guardian, fue que “no hay evidencia concluyente de que las operaciones de cambio de sexo mejoren la vida de los transexuales… Muchas personas mantuvieron una angustia severa y comportamientos suicidas tras la operación… No se encontró una sólida evidencia científica de que la reasignación de género sea clínicamente eficaz“.

El entonces director del departamento, Chris Hyde, actualmente profesor de Salud Pública y Epidemología Clínica en a Universidad de Exeter, lo sintetizaba así: “Existe una enorme incertidumbre sobre si cambiarle a alguien el sexo es algo bueno o malo. A pesar de que, sin duda, se actúa con mucho cuidado para asegurar que reciben reasignación de género los pacientes adecuados, sigue habiendo un gran número de personas que se someten a la cirugía pero permanecen traumatizados, hasta el punto de cometer suicidio”.

Una de las razones que invalidaban numerosos estudios fue la elevada tasa de abandono en el seguimiento. Por ejemplo, en un estudio de cinco años sobre 727 personas sometidas a cambio de sexo, 495 (el 68%) abandonaron el programa “por razones desconocidas”. “Aunque está claro que a algunas personas la cirugía de reasignación de sexo les va bien”, explicó Hyde, “las investigaciones disponibles no permiten asegurar a cuántos pacientes les va mal y, en tal caso, cómo de mal”.

Instituto Karolinska de Estocolmo
En febrero de 2011 se publicó un estudio sobre seguimiento a largo plazo (treinta años: 1973-2003) de pacientes sometidos a cirugía de “reasignación de sexo” en Suecia: 191 hombres a mujer y 133 mujeres a hombre. El estudio lo firmaron seis investigadores del prestigioso Instituto Karolinska de Estocolmo, y la conclusión fue rotunda: “Las personas con transexualismo, después de la reasignación de sexo, tienen un riesgo considerablemente mayor de mortalidad, comportamiento suicida e incidencia psiquiátrica que la población general”, con una tasa de suicidio veinte veces superior entre los diez y quince años posteriores a la cirugía.

Hayes, Inc., líder en evaluación tecnológica médica
En mayo de 2014, Hayes Inc., una empresa de referencia en la evaluación de tecnología médica, elaboró tres informes sobre el impacto de la terapia hormonal, la cirugía de reasignación de sexo y los procedimientos secundarios (modificaciones faciales o de voz) en el tratamiento de la disforia de género.

La conclusión para los tres procedimientos fue otorgarles el nivel más bajo en cuanto a “calidad de la evidencia” del beneficio para el paciente tal como se desprende de los estudios revisados: “No se ha demostrado consistentemente mejorías estadísticamente significativas… En general los estudios tienen deficiencias asociadas con su realización…”. Entre ellas, “falta de aleatoriedad”, “periodos de seguimiento desconocidos o muy cortos”, “variable duración del seguimiento”, “posible sesgo en la selección”, “falta de una medición objetiva y validable de los resultados”…

Asesoría científica de Medicare
En agosto de 2016, y a pesar de sufrir enormes presiones de la Administración Obama para que la cirugía de reasignación de sexo fuese cubierta por Medicare (el sistema público de salud), los Centers for Medicare & Medicaid Services (CMS) opinaron en contra con una razón contundente: “Actualmente, los contratistas locales de Medicare determinan la cobertura de la cirugía de reasignación de género caso por caso. Hemos recibido una petición completa y formal para que decidamos que las soluciones quirúrgicas para el trastorno de identidad de género, ahora conocido como disforia de género, reciban una cobertura nacional. Los CMS no van a tomar en este momento una decisión de cobertura nacional para la cirugía de reasignación de género para los beneficiarios de Medicare con disforia de género porque la evidencia clínica no es concluyente para la población bajo Medicare”.

En una anterior decisión de junio, ya anticipaban que “sobre la base de una revisión exhaustiva de la evidencia clínica disponible en este momento, no hay suficiente evidencia para determinar si la cirugía de reasignación de género mejora los resultados de salud de los beneficiarios de Medicare con disforia de género. Había estudios con resultados discutidos (inconsistentes), y de los estudios mejor diseñados, unos informaban de beneficios mientras que otros informaban de perjuicios“.

Lo reconocen incluso quienes la apoyan
Esta última decisión de los expertos de Medicare reviste especial importancia por mostrar su independencia de criterio ante la presión política, algo realmente difícil dada la estrategia de intimidación del establishment político, cultural, educativo y mediático para imponer la ideología de género, que tiene en la normalización del cambio de sexo su principal plasmación práctica.

La aceleración e intensificación de ese proceso de coerción sobre los profesionales es patente en los dos últimos años, y dos publicaciones recientes son ejemplo de ello.

En octubre de 2017, un estudio publicado por la JAMA sobre tratamiento de la disforia de género ofrece seis recomendaciones, tres de las cuales incluyen terapia hormonal y cirugía pos-terapia hormonal, al tiempo que reconoce que están apoyadas en “baja” o “muy baja” evidencia.

Un mes antes, la Endocrine Society publicó unas directrices para el tratamiento de la disforia de género, con objeto de “establecer un marco para el tratamiento apropiado de estas personas”, en sentido favorable a la “reasignación de sexo”. Cada una de las 28 recomendaciones va acompañada de una valoración sobre su evidencia clínica. Pues bien: de las 28 recomendaciones, 6 no reciben calificación (por tratarse de pautas generales), 5 tienen una “muy baja” evidencia, 14 una “baja” evidencia y 3 una “moderada” evidencia. Ninguna alcanza el nivel máximo de “alta” evidencia.

No es extraño, pues, que en julio de 2017 tres médicos de primer nivel alertaran contra la supresión hormonal en adolescentes: los doctores Paul W. Hruz, pediatra y profesor de Endocrinología y Fisiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis; Lawrence S. Mayer, psiquiatra en la Facultad de Medicina del hospital Johns Hopkins y de informática biomédica en la Clínica Mayo; y Paul R. McHugh, que fue durante 26 años jefe del departamento de Psiquiatría del Hospital Johns Hopkins.

La intimidación
¿Qué conduce a unos especialistas a recomendar la aplicación de terapias de eficacia no contrastada sobre organismos sanos para resolver un problema psicológico, o incluso a pura petición del interesado?

Una parte de la explicación reside en el temor. Como explica la doctora Michelle Cretella, presidenta del Colegio Americano de Pediatras, “nadie está libre de disentir sin ser castigado. Los castigos abarcan desde no ser tenido en cuenta en los ascensos a ser cesado de puestos de dirección, pasando por sufrir la pérdida de fondos para investigación o un intenso acoso por parte de tus compañeros y amenazas de muerte por parte de activistas”.

Fue el caso del doctor Paul McHugh, durante veinte años jefe del departamento de Psiquiatría en el Johns Hopkins Hospital. Allí empezaron a hacerse las primeras cirugías de reasignación de sexo, hasta que en 1979 decidió suprimirlas ante la evidencia de que no ayudaban a las personas con disforia de género. A partir de entonces cayó en desgracia, existen páginas web creadas exclusivamente para atacarle y fue acusado en diversos medios de comunicación de “poner en peligro la vida de los jóvenes transgénero” (The Huffington Post).

Los presupuestos filosóficos
Pero otra parte de la explicación va más allá de la medicina.

Según Ryan Anderson, autor de When Harry became Sally, también importa la filosofía personal de cada profesional. “Algunos médicos puede considerar que los sentimientos y creencias desconectados de la realidad son parte del funcionamiento normal del ser humano y no deben preocuparnos a no ser que produzcan angustia. Otros médicos peuden considerar que esos sentimientos y creencias son disfuncionales en sí mismos (aun si el paciente no los considere causa de estrés), porque indican un problema en los procesos mentales. Pero las opiniones de unos u otros psiquiatras a efectos de diagnóstico y tratamiento no pueden resolver las cuestiones filosóficas: ¿es bueno o malo o neutral albergar sentimientos y creencias que chocan con la realidad? ¿Debemos aceptarlos como la última palabra, o intentar entender sus causas y corregirlas, o al menos mitigar sus efectos?”.


When Harry became Sally [Cuando Harry se convirtió en Sally. Respondiendo al momento transgénero], de Ryan Anderson, es una obra recién publicada cuyo autor se sintió movido a escribir ante las desagarradoras historias de personas que se han arrepentido de los tratamientos de “reasignación de sexo” sufridos.

Y lo cierto es, subraya Anderson, que, contrariamente a lo que pretenden los ideólogos de género, “el sexo no se ‘asigna’ al nacimiento, y por esa razón no puede ser ‘reasignado’. El sexo es una realidad corporal que puede reconocerse antes del nacimiento… En un organismo el sexo se identifica y define por la forma en la que dicho organismo se organiza para la reproducción sexual“. Y eso permanece más allá de las transformaciones hormonales o quirúrgicas que puedan introducirse artificialmente en él.

“En el corazón de la ideología [de género]”, dice Anderson, “está la pretensión radical de que los sentimientos determinan la realidad”. Eso no es bueno para quien padece disforia de género, pero peor es que se convierta en dogma: “Si la identidad de género se la crea uno mismo, ¿por qué los demás deben aceptarla como una realidad? Si debemos ser libres para elegir nuestra realidad de género, ¿por qué algunas personas pueden imponer a los demás su idea de la realidad solo porque se identifican como transgénero?”.

Son las contradicciones que esa ideología es incapaz de responder, por lo cual, para imponerse, ha de hacerlo, señala el pediatra Andre Van Mol, “como una religión subvencionada por el estado“.

Fuente: https://www.religionenlibertad.com/cuatro-grandes-estudios-sobre-reasignacion-sexo-coinciden-hay-evidencia-63057.htm