Chuck Norris denuncia los “campos de adoctrinamiento izquierdista” en las aulas

“¿Es meramente una coincidencia que la elección privada de la escolaridad de los ciudadanos fuera prohibida por el Estado soviético en 1919, por Hitler y la Alemania nazi en 1938, y por la China comunista en 1949?” se pregunta el actor norteamericano.

El actor Chuck Norris es promotor de una fundación de karate para adolescentes. / chucknorriskarate.com

Carlos Ray ‘Chuck’ Norris (Oklahoma, EEUU, 1940) no ha tenido que tirar de recursos marciales como excampeón mundial de karate o exmilitar para dar su penúltimo golpe contra el progresismo en los Estados Unidos.

Como personaje de fama mundial, Norris es invitado en numerosas ocasiones a ofrecer conferencias y, en especial, discursos en actos de graduación, dada su dedicación a la formación juvenil a través de su fundación de karate.

Este año, al encontrarse fuera de los Estados Unidos, ha decidido hacer públicas algunas reflexiones para padres y alumnos que no dejan indiferente a quien las lee.

En primer lugar, refiere un elogio al profesorado: “Estoy seguro de que la mayoría están sobrecargados de trabajo y mal pagados. Nadie se está haciendo rico enseñando niños. Aplaudo a los verdaderos maestros que trabajan arduamente en esta tierra”.

A continuación aborda la cuestión de la politización de las universidades, escoradas ideológicamente a la izquierda. En este sentido, el protagonista de ‘Walker, Texas Ranger’ expresa que su mayor preocupación al respecto es “el estado de las universidades a las que se dirigen tantos graduados de la Escuela Secundaria” y en particular “porque se han convertido en poco menos que campos de adoctrinamiento izquierdista donde demasiados profesores simplemente están vendiendo ideologías progresistas empaquetadas bajo el disfraz de la educación”.

“En lugar de alentar el librepensamiento, la educación superior en Estados Unidos, especialmente en las artes liberales, es una comunidad de adoctrinamiento”

Sobre esta cuestión, cita el libro ‘La caída libre de la Universidad Americana: Cómo nuestros colegios están corrompiendo las mentes y la moral de la próxima generación’, de Jim Nelson Black, fundador del Sentinel Research Associates, quien documentó los “desequilibrios izquierdistas” en la educación superior de los Estados Unidos.

En él se documentan algunas estadísticas que el actor destaca. El 57% de los profesores de las facultades más destacadas se declaran partidarios del Partido Demócrata americano y sólo el 6% se identifica como convservador.

Traición a los Padres Fundadores

A juicio de Chuck Norris, “el entorno educativo unilateral de las universidades, con sus códigos de discurso restrictivos, prejuicios contra los estudiantes conservadores y propaganda para causas radicales y estilos de vida, está muy lejos de lo que Thomas Jefferson y otros fundadores pretendían para las futuras generaciones de Estados Unidos”. Y añade: “En lugar de alentar el librepensamiento, la educación superior en Estados Unidos, especialmente en las artes liberales, es una comunidad de adoctrinamiento”

Siguiendo la línea argumental el actor lamenta que “demasiados padres asumen ciegamente que cualquier universidad, o cualquier universidad con un nombre grande o popular, servirá para sus hijos e hijas”. Así, les anima a pedir a los responsables de la Universidad en cuestión que acepten la Declaración de Derechos Académica y la Declaración de Derechos del Estudiante.

Devolver la educación a los padres

Norris propone además como solución para invertir la tendencia y el sesgo izquierdista de las universidades públicas norteamericanas que los padres conservadores animen a los hijos que tengan vocación docente a seguir su carrera porque “la única forma en que finalmente cambiaremos el sesgo académico es asegurando el nombramiento de maestros conservadores en la facultad y la administración de nuestras instituciones de educación superior”.

“Si queremos volver a lo básico en educación, podemos comenzar eliminando a los burócratas educativos y devolviéndole ese dinero a los padres, o al menos invirtiéndolo en los estudiantes”

Además, aboga por reducir la extralimitación del gobierno federal en la educación, objetivo para el que se hace necesario a su entender “eliminar el Departamento de Educación federal” y permitir más libertad a las entidades estatales y locales, amén de proteger el papel principal de los padres en la educación de sus vástagos.

“Si queremos volver a lo básico en educación, podemos comenzar eliminando a los burócratas educativos y devolviéndole ese dinero a los padres, o al menos invirtiéndolo en los estudiantes”, subraya.

Y añade: “Los niños pertenecen a sus padres, no al gobierno. Y los padres deben tener el derecho, y el apoyo del gobierno, de personalizar la educación de sus graduados como mejor les parezca. Y donde el Departamento de Educación, los sindicatos de docentes u otras organizaciones o burócratas impiden sus decisiones, deben ser detenidos”.

“¿Es meramente una coincidencia que la elección privada de la escolaridad de los ciudadanos fuera prohibida por el Estado soviético en 1919, por Hitler y la Alemania nazi en 1938, y por la China comunista en 1949?”, concluye el actor.

Visto en: https://www.actuall.com/educacion/chuck-norris-denuncia-los-campos-de-adoctrinamiento-izquierdista-en-las-aulas/

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El vicepresidente de Estados Unidos auguró el pronto fin del aborto legal en el país

La Casa Blanca dio otra muestra de querer avanzar contra las interrupciones de embarazos, que está aprobada desde hace 45 años.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Penceauguró el fin de la práctica legal del aborto “en nuestro tiempo”, consagrada en el país norteamericano desde 1973, en una nueva muestra de las intenciones de la Administración Trump de poner punto final a esta práctica.

Si todos hacemos todo lo que está en nuestras manos, podemos restituir, otra vez y en nuestro tiempo, la santidad de la vida en la ley estadounidense“, dijo Pence durante un acto de una organización antiabortista en Nashville (Tennessee).

“En lo mas profundo de mi corazón, sé que esta será la generación que restaurará la vida en Estados Unidos“, añadió.

(Reuters)

El Tribunal Supremo de Estados Unidos legalizó el aborto en 1973 al declarar inconstitucional cualquier interferencia del Estado en la decisión de la mujer sobre el embarazo.

No obstante, en los últimos años varios estados han obstaculizado el acceso al aborto al promulgar restricciones amparadas en los derechos religiosos.

Por su lado, el presidente estadounidense, Donald Trump, también ha creado un grupo dentro de su Gobierno destinado a defender a los doctores que se niegan a practicar abortos alegando motivos religiosos. También, ha prohibido el uso de fondos públicos para financiar a organizaciones que practican el aborto en el extranjero.

Todo esto llevó a Pence a definirlo como el “presidente más pro-vida” de la historia. Aunque Trump llegó a declarar en el pasado su apoyo a la libre elección de la mujer, ha ido tomando posturas cada vez más conservadoras.

Visto en: https://www.infobae.com/america/eeuu/2018/02/28/el-vicepresidente-de-estados-unidos-auguro-el-pronto-fin-del-aborto-legal-en-el-pais/

https://www.huffingtonpost.com/entry/mike-pence-abortion-end-in-our-time_us_5a967267e4b07dffeb6dbc05

http://thehill.com/policy/healthcare/375852-pence-says-abortion-will-end-in-us-in-our-time

Imagen engañosa sobre el aborto se hace viral en las redes sociales

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Esta imagen está en un post viralizado por gente a favor del aborto.

Quiero comentarlo porque es un perfecto ejemplo de cómo se engaña a la población y de cómo la población se deja engañar.

Los doctores sabemos que internet es un arma de doble filo. Puede ser un gran aliado, o nuestro peor enemigo cuando las personas buscan por su cuenta información sobre algún tratamiento o enfermedad, sin alguien que los ayude a interpretar, buscar y filtrar información. Y es que está todo ahí, a un click de distancia. El que quiere, se informa y el que se mantiene en la ignorancia o desinformación, también lo hace por elección. Esto es común sobre todo cuando se sospecha que no nos va a gustar lo que se va a encontrar, o preferimos no saber.

Entonces, ¿qué pasa con esta foto?

Es un cuadro de etapas de desarrollo embrionario. A su vez, debajo de cada etapa se puede ver a cuantos días de gestación (desde la ovulación) corresponde.
El post pretende hacer pasar las etapas 13 y 14 por las semanas 13 y 14 y, así, ridiculizar a quienes dicen que a esas semanas el no nacido no es un montón de células sino que ya es un feto, con aspecto claramente humano, al que solo le falta crecer y madurar.

Engañan (o francamente mienten) insistiendo en que es solo una pequeña masa indescriptible, no un ser humano y, a su vez, los demás (que sin pensarlo dos veces comparten el post) se dejan engañar sin siquiera leer los días que aparecen abajo, en la misma foto que ellos están compartiendo.

Al parecer miente la ciencia, los doctores, las ecografías, e incluso las madres que han tenido pérdidas y refieren que su hijo de 12 semanas estaba formado, también mienten. Les es más fácil creer que el niño por nacer es una “nada” y que después de las 14 semanas mágicamente se transforma y pasa de ser nada a un ser humano. Eso es mucho más lógico y científico.

Sin embargo, de toda esta locura rescato algo positivo.

Siguiendo la misma lógica del post original, de aceptar el aborto hasta las 14 semanas porque no es más que un coágulo y los “pro vida” están “mintiendo”…. si resultara que en realidad a esa edad fuera cierto que es un ser humano, con latidos, con todos sus órganos, dedos y hasta uñas, que se mueve y que es incluso posible determinar su sexo … sería un crimen matarlo, ¿verdad?

Fuente: https://web.facebook.com/photo.php?fbid=10156565948772340&set=a.10150322310027340.367245.778847339&type=3&theater

¿Están sesgados los “estudios de género”?

Desde los años 90 del siglo pasado arrecian críticas académicas a los “estudios de género” y las tendencias asociadas con el posmodernismo, el relativismo y la “teoría crítica”, dentro de lo que se ha denominado a veces “science wars”. Un reproche frecuente contra esta área de las ciencias humanas es que está particularmente afectada de ideología y por una agenda política concreta, lo cual se percibe como una limitación extracientífica que reduce el espacio de las explicaciones consideradas a priori aceptables. 

Uno de los últimos episodios de este conflicto es la publicación de un fraude al estilo Sokal por parte de Peter Boghossian y James Lindsey: “El pene conceptual como construcción social”.

La validez y el alcance de este experimento se han cuestionado, pero se dispone ya de evidencias más sólidas acreditando sesgos en los estudios de género que no son tan comunes en otras áreas de las ciencia, incluso de las ciencias humanas.

Therese Söderlund, de la universidad sueca de Umeå, es la autora principal de un trabajo publicado en la revista Scientometrics (2017) que por primera vez pasa revista a estas acusaciones corrientes e intenta cuantificar el peso de los sesgos ideológicos en la literatura científica sobre género.

Analizar estas limitaciones es relevante, habida cuenta de que los estudios de género reciben una financiación muy generosa por parte del estado, contando con al menos ⅙ de todo el dinero concedido a las humanidades y las ciencias sociales en Suecia. Por otra parte, los resultados de este tipo de estudios no son meras curiosidades intelectuales, sino que influyen en la política gubernamental, ya que sus conclusiones y recomendaciones se incorporan a menudo a las propuestas de legislación tanto a nivel nacional como europeo de forma corriente.

Los autores de este trabajo han analizado los sesgos de los estudios de género mirando artículos indexados en las bases de datos de Web of Science y Scopus –entre 1991 y 2011– examinando “hasta qué punto las afirmaciones de tales publicaciones reflejan sesgos, activismo político y normatividad, en el sentido de que se intente establecer o preescribir una norma”.

Las conclusiones del trabajo dan algún apoyo empírico a las críticas tradicionales que veían sesgos ideológicos en los estudios de género, tanto en términos de objetividad como en la elección de las explicaciones: “Cuánto más fuerte es la perspectiva de género, más se tienden a atribuir explicaciones ambientales o sociales, en lugar de biológicas o psicológicas”. Para poner un ejemplo, la probabilidad de encontrar una explicación psicológica o evolucionista en un estudio de género es 13 veces inferior a la probabilidad de encontrarla en un trabajo perteneciente a otra área de las ciencias sociales.

Como mínimo resulta llamativo que, según este trabajo, los estudios de género sean a la vez los mejor financiados y los más sesgados en el conjunto de las humanidades.

Fuente: http://www.terceracultura.net/tc/estan-sesgados-los-estudios-de-genero/

¿Aborto legal para bajar la mortalidad materna?

La sociedad argentina ha demostrado ser sensible ante la muerte de mujeres jóvenes que intentan poner fin a su embarazo. Quizás ello justifique la adhesión a la despenalización del aborto como solución del problema. Así, ha surgido la idea de que las muertes se reducirán una vez legalizado el aborto, y para ello se citan a países con mínima mortalidad materna y aborto legal.

Como temo que bajo esta lineal conclusión causa-efecto subyazca un pensamiento mágico, revisé la evidencia científica sobre la asociación estatus legal del aborto y mortalidad materna. Encontré lo que sintetizo a continuación.

Las estadísticas de países de Europa, Norteamérica y Oceanía dan cuenta de una mortalidad promedio de 17 puntos, justo la mitad de los 34 puntos reportados por el Ministerio de Salud de la Nación en 2016. Si sumamos el hecho de que esos países poseen los ingresos per cápita más abultados del planeta y, además, casi todos tienen aborto legal, se entenderá por qué se citan como ejemplos. Por ende, vale la pena conocer qué acciones implementaron para llegar hasta ahí.

Loudon estudió la mortalidad materna de 70 años (1880-1950) de Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Bélgica, Escocia, Inglaterra, Gales, Suecia, Países Bajos, Noruega y Dinamarca. E identificó que todos pasaron por tres períodos históricos: 1) de 1880 a 1900, cuando reconocieron el problema, eliminaron las causas directas y desarrollaron cuidados obstétricos profesionales y accesibles; 2) de 1900 a 1935-1937, en el que mejoraron la calidad de los cuidados e implementaron estudios de vigilancia; y 3) de 1935-1937 a 1950, cuando se afianzaron los logros alcanzados. Cuando estos países ejemplares comenzaron a legalizar el aborto, desde fines de los 60, llevaban 20 o 30 años de cifras muy parecidas a las de hoy. La serie histórica de Loudon demostró claramente que el 75% de reducción de mortalidad, en promedio 46 puntos, aconteció antes de 1950, aplicando acciones sanitarias y sin cambiar el estatus legal del aborto que se mantuvo penalizado. Luego de 1990, esos Estados ya con aborto legal, poseen una mortalidad que ronda el 25% de los valores de 1880, habiendo decrecido en apenas 1,55 puntos promedio.

En países de Europa oriental, otrora socialistas, que legalizaron el aborto en la década del 50, el análisis de 55 años de estadísticas (1960-2015) expone que en la Unión Soviética el aborto se contabilizó por millones. En 1965 ese país registró 8.551.351 abortos, a razón de dos abortos por cada nacido. Sin embargo, en todos esos países el número de aborto comenzó a disminuir a partir de 1990 sin que mediara algún cambio del estatus legal; salvo Polonia, que ha intercalado liberalizaciones y restricciones. En Rusia el aborto descendió de 206 cada 100 nacidos vivos (1990) a 43 (2015). En Bielorrusia, con leyes muy liberales, las curvas de descenso de mortalidad y aborto no son correlativas una con otras. En Polonia, los abortos bajaron de 10,8 (1990) a 0,04 (2000) para luego ascender en 2014; y, no obstante, la curva de mortalidad materna sigue en descenso.

Países como Irlanda, Malta, Nueva Zelanda, Kuwait y algunos estados de Australia, sin haber despenalizado el aborto, presentan un descenso sostenido de mortalidad que en 2015 promedió 8,9 puntos, lo que los coloca a la par de aquellos con baja mortalidad y aborto legal.

En la región, Chile disminuyó la mortalidad 40 puntos entre 1980 y 2015 sin despenalizar, y la modificación de la causal “aborto terapéutico” no cambió la curva decreciente. También Uruguay redujo la mortalidad en 30 puntos entre 2001 y 2011, período precedente a la despenalización de 2012.

Como se ve, la condición legal del aborto no presenta relación causal con la mortalidad materna, entendiéndose como causa a que un evento sea el resultado de la ocurrencia de otro evento. Tampoco parecería ser correlación, pues la bibliografía revisada no reporta el número que describe el tamaño y la dirección de la relación entre mortalidad y estatus legal.

En cambio, sí está demostrado que la mortalidad baja con la profesionalización y el acceso de la atención del embarazo, parto y puerperio; con la precisión de datos; la inversión en educación de la mujer; el acceso al agua potable y alcantarillado; el control de la tasa de fecundidad y la disminución de la violencia contra la mujer. Esto debemos resolverlo en un contexto en que, según el Banco Mundial, mientras los países europeos a quien nos queremos parecer incrementaron su gasto en salud en un 25% del PBI entre 1994 y 2014, la Argentina desinvirtió el 42 por ciento.

La misma OMS reconoce que la mortalidad materna en el mundo entero está en descenso y no somos la excepción. Por eso, exhorto a los tomadores de decisiones a profundizar los aciertos, y corregir las políticas sanitarias, educativas, de saneamiento y reducción de pobreza. No existe sustento científico para pensar que el cambio del texto de una ley sea el “abracadabra” que evite la muerte de al menos una mujer embarazada.

El autor es magíster en Ética Biomédica, especialista en Medicina Crítica, investigador y docente del Instituto de Bioética de la Universidad Católica Argentina.

Visto en: https://www.infobae.com/opinion/2018/06/12/aborto-legal-para-bajar-la-mortalidad-materna/

Cuatro grandes estudios sobre “reasignación de sexo” coinciden: no hay evidencia alguna de beneficio

Cuatro grandes estudios sobre «reasignación de sexo» coinciden: no hay evidencia alguna de beneficio

La presión ideológica está produciendo que se recomienden tratamientos asumiendo que no hay evidencia clínica de su eficacia.

¿Sobre qué base científica se están llevando a cabo las intervenciones de “reasignación de sexo”, ya sean farmacológicas o quirúrgicas? Los cuatro estudios o revisiones de estudios más importantes, por su independencia y amplitud, coinciden en que la evidencia de beneficio para las personas que se someten a ellas es muy baja.

Universidad de Birmingham
En julio de 2004, el Aggresive Research Intelligence Facility, un departamento de la Universidad de Birmingham que evalúa procedimientos sanitarios para asesorar al sistema de salud pública en su área, llevó a cabo una revisión de 100 estudios médicos de todo el mundo sobre transexuales sometidos a intervenciones quirúrgicas de “reasignación”. El resultado, publicado por The Guardian, fue que “no hay evidencia concluyente de que las operaciones de cambio de sexo mejoren la vida de los transexuales… Muchas personas mantuvieron una angustia severa y comportamientos suicidas tras la operación… No se encontró una sólida evidencia científica de que la reasignación de género sea clínicamente eficaz“.

El entonces director del departamento, Chris Hyde, actualmente profesor de Salud Pública y Epidemología Clínica en a Universidad de Exeter, lo sintetizaba así: “Existe una enorme incertidumbre sobre si cambiarle a alguien el sexo es algo bueno o malo. A pesar de que, sin duda, se actúa con mucho cuidado para asegurar que reciben reasignación de género los pacientes adecuados, sigue habiendo un gran número de personas que se someten a la cirugía pero permanecen traumatizados, hasta el punto de cometer suicidio”.

Una de las razones que invalidaban numerosos estudios fue la elevada tasa de abandono en el seguimiento. Por ejemplo, en un estudio de cinco años sobre 727 personas sometidas a cambio de sexo, 495 (el 68%) abandonaron el programa “por razones desconocidas”. “Aunque está claro que a algunas personas la cirugía de reasignación de sexo les va bien”, explicó Hyde, “las investigaciones disponibles no permiten asegurar a cuántos pacientes les va mal y, en tal caso, cómo de mal”.

Instituto Karolinska de Estocolmo
En febrero de 2011 se publicó un estudio sobre seguimiento a largo plazo (treinta años: 1973-2003) de pacientes sometidos a cirugía de “reasignación de sexo” en Suecia: 191 hombres a mujer y 133 mujeres a hombre. El estudio lo firmaron seis investigadores del prestigioso Instituto Karolinska de Estocolmo, y la conclusión fue rotunda: “Las personas con transexualismo, después de la reasignación de sexo, tienen un riesgo considerablemente mayor de mortalidad, comportamiento suicida e incidencia psiquiátrica que la población general”, con una tasa de suicidio veinte veces superior entre los diez y quince años posteriores a la cirugía.

Hayes, Inc., líder en evaluación tecnológica médica
En mayo de 2014, Hayes Inc., una empresa de referencia en la evaluación de tecnología médica, elaboró tres informes sobre el impacto de la terapia hormonal, la cirugía de reasignación de sexo y los procedimientos secundarios (modificaciones faciales o de voz) en el tratamiento de la disforia de género.

La conclusión para los tres procedimientos fue otorgarles el nivel más bajo en cuanto a “calidad de la evidencia” del beneficio para el paciente tal como se desprende de los estudios revisados: “No se ha demostrado consistentemente mejorías estadísticamente significativas… En general los estudios tienen deficiencias asociadas con su realización…”. Entre ellas, “falta de aleatoriedad”, “periodos de seguimiento desconocidos o muy cortos”, “variable duración del seguimiento”, “posible sesgo en la selección”, “falta de una medición objetiva y validable de los resultados”…

Asesoría científica de Medicare
En agosto de 2016, y a pesar de sufrir enormes presiones de la Administración Obama para que la cirugía de reasignación de sexo fuese cubierta por Medicare (el sistema público de salud), los Centers for Medicare & Medicaid Services (CMS) opinaron en contra con una razón contundente: “Actualmente, los contratistas locales de Medicare determinan la cobertura de la cirugía de reasignación de género caso por caso. Hemos recibido una petición completa y formal para que decidamos que las soluciones quirúrgicas para el trastorno de identidad de género, ahora conocido como disforia de género, reciban una cobertura nacional. Los CMS no van a tomar en este momento una decisión de cobertura nacional para la cirugía de reasignación de género para los beneficiarios de Medicare con disforia de género porque la evidencia clínica no es concluyente para la población bajo Medicare”.

En una anterior decisión de junio, ya anticipaban que “sobre la base de una revisión exhaustiva de la evidencia clínica disponible en este momento, no hay suficiente evidencia para determinar si la cirugía de reasignación de género mejora los resultados de salud de los beneficiarios de Medicare con disforia de género. Había estudios con resultados discutidos (inconsistentes), y de los estudios mejor diseñados, unos informaban de beneficios mientras que otros informaban de perjuicios“.

Lo reconocen incluso quienes la apoyan
Esta última decisión de los expertos de Medicare reviste especial importancia por mostrar su independencia de criterio ante la presión política, algo realmente difícil dada la estrategia de intimidación del establishment político, cultural, educativo y mediático para imponer la ideología de género, que tiene en la normalización del cambio de sexo su principal plasmación práctica.

La aceleración e intensificación de ese proceso de coerción sobre los profesionales es patente en los dos últimos años, y dos publicaciones recientes son ejemplo de ello.

En octubre de 2017, un estudio publicado por la JAMA sobre tratamiento de la disforia de género ofrece seis recomendaciones, tres de las cuales incluyen terapia hormonal y cirugía pos-terapia hormonal, al tiempo que reconoce que están apoyadas en “baja” o “muy baja” evidencia.

Un mes antes, la Endocrine Society publicó unas directrices para el tratamiento de la disforia de género, con objeto de “establecer un marco para el tratamiento apropiado de estas personas”, en sentido favorable a la “reasignación de sexo”. Cada una de las 28 recomendaciones va acompañada de una valoración sobre su evidencia clínica. Pues bien: de las 28 recomendaciones, 6 no reciben calificación (por tratarse de pautas generales), 5 tienen una “muy baja” evidencia, 14 una “baja” evidencia y 3 una “moderada” evidencia. Ninguna alcanza el nivel máximo de “alta” evidencia.

No es extraño, pues, que en julio de 2017 tres médicos de primer nivel alertaran contra la supresión hormonal en adolescentes: los doctores Paul W. Hruz, pediatra y profesor de Endocrinología y Fisiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis; Lawrence S. Mayer, psiquiatra en la Facultad de Medicina del hospital Johns Hopkins y de informática biomédica en la Clínica Mayo; y Paul R. McHugh, que fue durante 26 años jefe del departamento de Psiquiatría del Hospital Johns Hopkins.

La intimidación
¿Qué conduce a unos especialistas a recomendar la aplicación de terapias de eficacia no contrastada sobre organismos sanos para resolver un problema psicológico, o incluso a pura petición del interesado?

Una parte de la explicación reside en el temor. Como explica la doctora Michelle Cretella, presidenta del Colegio Americano de Pediatras, “nadie está libre de disentir sin ser castigado. Los castigos abarcan desde no ser tenido en cuenta en los ascensos a ser cesado de puestos de dirección, pasando por sufrir la pérdida de fondos para investigación o un intenso acoso por parte de tus compañeros y amenazas de muerte por parte de activistas”.

Fue el caso del doctor Paul McHugh, durante veinte años jefe del departamento de Psiquiatría en el Johns Hopkins Hospital. Allí empezaron a hacerse las primeras cirugías de reasignación de sexo, hasta que en 1979 decidió suprimirlas ante la evidencia de que no ayudaban a las personas con disforia de género. A partir de entonces cayó en desgracia, existen páginas web creadas exclusivamente para atacarle y fue acusado en diversos medios de comunicación de “poner en peligro la vida de los jóvenes transgénero” (The Huffington Post).

Los presupuestos filosóficos
Pero otra parte de la explicación va más allá de la medicina.

Según Ryan Anderson, autor de When Harry became Sally, también importa la filosofía personal de cada profesional. “Algunos médicos puede considerar que los sentimientos y creencias desconectados de la realidad son parte del funcionamiento normal del ser humano y no deben preocuparnos a no ser que produzcan angustia. Otros médicos peuden considerar que esos sentimientos y creencias son disfuncionales en sí mismos (aun si el paciente no los considere causa de estrés), porque indican un problema en los procesos mentales. Pero las opiniones de unos u otros psiquiatras a efectos de diagnóstico y tratamiento no pueden resolver las cuestiones filosóficas: ¿es bueno o malo o neutral albergar sentimientos y creencias que chocan con la realidad? ¿Debemos aceptarlos como la última palabra, o intentar entender sus causas y corregirlas, o al menos mitigar sus efectos?”.


When Harry became Sally [Cuando Harry se convirtió en Sally. Respondiendo al momento transgénero], de Ryan Anderson, es una obra recién publicada cuyo autor se sintió movido a escribir ante las desagarradoras historias de personas que se han arrepentido de los tratamientos de “reasignación de sexo” sufridos.

Y lo cierto es, subraya Anderson, que, contrariamente a lo que pretenden los ideólogos de género, “el sexo no se ‘asigna’ al nacimiento, y por esa razón no puede ser ‘reasignado’. El sexo es una realidad corporal que puede reconocerse antes del nacimiento… En un organismo el sexo se identifica y define por la forma en la que dicho organismo se organiza para la reproducción sexual“. Y eso permanece más allá de las transformaciones hormonales o quirúrgicas que puedan introducirse artificialmente en él.

“En el corazón de la ideología [de género]”, dice Anderson, “está la pretensión radical de que los sentimientos determinan la realidad”. Eso no es bueno para quien padece disforia de género, pero peor es que se convierta en dogma: “Si la identidad de género se la crea uno mismo, ¿por qué los demás deben aceptarla como una realidad? Si debemos ser libres para elegir nuestra realidad de género, ¿por qué algunas personas pueden imponer a los demás su idea de la realidad solo porque se identifican como transgénero?”.

Son las contradicciones que esa ideología es incapaz de responder, por lo cual, para imponerse, ha de hacerlo, señala el pediatra Andre Van Mol, “como una religión subvencionada por el estado“.

Fuente: https://www.religionenlibertad.com/cuatro-grandes-estudios-sobre-reasignacion-sexo-coinciden-hay-evidencia-63057.htm

La macabra relación entre el Marxismo y el Psicoanálisis

Estas ideas son la base principal utilizada por los grupos feministas actuales que afirman que hay “roles socialmente construidos” que perjudican a las mujeres.

AdornoHorkheimerHabermasbyJeremyJShapiro

Para desarrollar la unión entre el psicoanálisis y el marxismo, Horkheimer trajo al instituto nuevos personajes que influirían profundamente en la sociedad de los años sesenta. (JjShapiro / WikiMedia)

El “Instituto de Investigación Social” abrió sus puertas por primera vez en 1924. Esta organización, comúnmente conocida como la Escuela de Frankfurt, era un lugar de encuentro para los marxistas que, en pos de lograr cambios sociales drásticos, revivió la teoría política al moverse desde el campo económico al campo social.

Después de que Max Horkheimer asumió la dirección del instituto en 1930, cambió las investigaciones que hasta entonces se habían concentrado en el análisis socioeconómico de la sociedad burguesa. Este intelectual marxista alemán, siguiendo la línea de Georg Lukács, convirtió la cultura en el foco de estudio, desplazando a la economía como la estructura fundamental del marxismo.

El nuevo líder de la Escuela de Frankfurt fue lo suficientemente inteligente como para entender que la “clase trabajadora” ya no aceptaba las ideas de Marx. Por el momento, los trabajadores comprendieron que lo mejor que podía pasarles era ser contratados por una gran empresa, por lo que no tenía sentido poner sus esperanzas en una revolución que venía de los trabajadores. No tenía sentido tratar de conseguir seguidores utilizando los mismos argumentos cansados, donde el capitalismo era el culpable de la pobreza; nadie lo creía más.

Entonces, el instituto buscó nuevos grupos sociales para reemplazar a la clase trabajadora. Horkheimer era un apasionado del psicoanálisis, y un fiel seguidor del trabajo del neurólogo austriaco Sigmund Freud, nació la clave de la unión macabra que se convertiría en una de las columnas de la nueva izquierda. La escuela de Frankfurt comenzó a reformular el discurso, ahora en el campo cultural, basado en la unión entre el marxismo y el psicoanálisis.

Marx entendió que los antagonismos tenían que crearse para alcanzar su objetivo. Es por eso que afirmó que bajo el capitalismo, la clase trabajadora era oprimida por los dueños de los medios de producción. La escuela de Frankfurt, ahora utilizando el psicoanálisis, creó una nueva confrontación y llegó a sugerir que bajo la cultura occidental, todos los pueblos viven en un estado constante de represión psicológica. Cabe señalar que, en última instancia, lo que están diciendo es que la cultura occidental debe ser derribada primero para luego provocar el cambio económico.

Para desarrollar una unión entre el psicoanálisis y el marxismo, Horkheimer trajo al instituto nuevos pensadores que influirían profundamente en la sociedad de los años sesenta. Theodor Adorno, Erich Fromm y Herbert Marcuse fueron quizás las adquisiciones más importantes que hizo la Escuela de Frankfurt, cada vez más cerca de su nuevo objetivo.

El sexo como una construcción social

Erich Fromm, psicoanalista y psicólogo social, y Herbert Marcuse, el filósofo y sociólogo alemán, fueron pioneros de izquierda. Crearon conflictos útiles en el campo de la sexualidad utilizando el psicoanálisis. Fromm afirmó que la moralidad prevaleciente era represiva y que se necesitaba una mayor libertad para los diferentes comportamientos sexuales. Marcuse en sus escritos requería crear una sociedad basada en la “perversidad polimorfa”, que consiste en la capacidad del ser humano de obtener satisfacción sexual fuera de los parámetros sociales.

Ambos aceptan como su lucha principal la idea de que la masculinidad y la feminidad no son un reflejo de las diferencias sexuales, sino una consecuencia de la influencia de factores típicos de la vida cotidiana. Por lo tanto, el sexo es una construcción social.

Estas ideas constituyen la base utilizada por los grupos feministas actuales que afirman que existen “roles socialmente construidos” que perjudican a las mujeres. Para estos grupos, las elecciones que las mujeres hacen a lo largo de sus vidas y las desventajas naturales que pueden tener con los hombres, no tienen nada que ver con su sexo sino con una sociedad patriarcal que los pone en desventaja.

Por lo tanto, la nueva izquierda encontró un nuevo sujeto revolucionario: las mujeres. Para su “liberación” es necesario poner fin a la cultura occidental, argumentaron. Pero, basándose en las mismas ideas, también lograron conquistar los grupos LGTBI +; aquellos jóvenes que se sentían separados y marginados por sus comportamientos sexuales verían en estos marxistas a un grupo que les decía que no eran extraños y que el rechazo que experimentaban podía culparse a la cultura occidental, en cuyo centro está el sistema capitalista.

El sexo es una construcción social y la cultura occidental es lo que te dice cuál debería ser tu género, mujer u hombre, dijeron. Por lo tanto, para aquellos que no se sienten cómodos con el rol “asignado” por la sociedad, la solución es desmantelar y eliminar esos valores conservadores de nuestras vidas, de una vez por todas.

El libro de Marcuse, “Eros and Civilization”, se convirtió en la Biblia de los estudiantes en los años 60. En este texto, el autor afirma que la represión es la esencia del capitalismo, lo que obliga a las personas a reprimir sus instintos sexuales, generando en ellos lo que Freud llama “obsesiones”. Esta nueva izquierda propone nada menos que la eliminación de cualquier restricción al comportamiento sexual. Va tan lejos como para normalizar el libertinaje y cualquier cosa que pueda catalogarse como aberrante. Ahora deben ser aceptados, argumentan, pero por supuesto, la libertad total no se lograría hasta que se desmantele la cultura occidental.

Lo que Marcuse hizo, y en general lo que logró la escuela de Frankfurt, fue decirle a los jóvenes todo lo que querían escuchar; ‘haz lo que quieras, no hay límites’. Ese libertinaje es bueno, y si se les culpa es culpa de la cultura occidental, del sistema capitalista.

Así es como el marxismo logra entrar, camuflado, en la cultura hippie de la época y luego ser aceptado por los jóvenes de las clases medias y altas. Para millones de nuevos militantes que no tenían que leer los libros de Marx ni discutir sobre economía, la lucha ya no estaba en el campo económico sino en el campo cultural. Lo que tenía que destruirse es la cultura occidental con sus valores conservadores y luego el sistema capitalista caerá.

La izquierda fue reinventada. Entendió que tenía que encontrar nuevos sujetos revolucionarios con la unión entre el psicoanálisis. Esto convirtió al marxismo en un gran éxito que logró atraer a millones de personas, muchas de las cuales aún no se han dado cuenta de que están siendo utilizadas por el marxismo. La mayoría de estos nuevos “militantes” no entienden el papel fundamental del capitalismo en el logro de las libertades individuales que disfrutamos hoy.

Traducido de: https://panampost.com/vanesa-vallejo/2018/04/02/the-macabre-relationship-between-marxism-and-psychoanalysis/?cn-reloaded=1