El escándalo de los estudios de género. 5 académicos responden

Nota del editor: durante el año pasado, los académicos James Lindsay, Helen Pluckrose y Peter Boghossian enviaron documentos falsos a varias revistas académicas donde se describen como especializadas en activismo o “estudios de reclamos”. Su misión declarada ha sido exponer lo fácil que es obtener “absurdos e ideas políticas moralmente de moda publicadas como investigación académica legítima”. 

Hasta la fecha, su proyecto ha sido exitoso: siete artículos han sido revisados ​​por pares y han sido publicados, incluyendo un extracto de 3000 palabras de Mein Kampf 
de Adolf Hitler, reescrito en el lenguaje de la teoría de la intersección y publicado en la revista Affilia de Estudios de Género.
A continuación se muestra una respuesta al escándalo de cinco académicos que actualmente investigan, publican y enseñan en los campos de Filosofía, Estudios de Inglés, Genética del Comportamiento y Economía.

De la tonta charla a la locura malvada – Nathan Cofnas (Filosofía)

Nathan Cofnas está leyendo para un doctorado en filosofía en la Universidad de Oxford. Su trabajo se centra en la filosofía de la biología, ampliamente interpretada. Ha publicado sobre temas como la innatitud, las implicaciones éticas de las diferencias individuales en la inteligencia y la evolución cultural judía. Puedes seguirlo en Twitter @nathancofnas

Hace veinte años, Alan Sokal llamó al posmodernismo “una tontería de moda”. Hoy en día, el posmodernismo no es una moda , es nuestra cultura. Una gran proporción de los estudiantes de las universidades de élite están ahora inmersos en este culto al odio, la ignorancia y la pseudo-filosofía. El posmodernismo es el dogma incuestionable de la clase intelectual literaria y el establecimiento del arte. Se ha apoderado de la mayoría de las humanidades y algunas de las ciencias sociales, e incluso está haciendo incursiones en los campos STEM. Amenaza con fundir todas nuestras tradiciones intelectuales en el mismo torrente de consignas políticas y palabrería vacía.

Los posmodernistas pretenden ser expertos en lo que llaman “teoría”. Afirman que, aunque su erudición puede parecer incomprensible, esto se debe a que son como matemáticos o físicos: expresan verdades profundas de una manera que no se puede entender sin entrenamiento. Lindsay, Boghossian y Pluckrose exponen esto por la mentira que es. La “teoría” no es real. Los posmodernistas no tienen experiencia ni entendimiento profundo.

Los críticos de Sokal señalan que su artículo nunca fue sometido a una revisión por pares, y dicen que fue injusto esperar que los editores de Social Text detecten errores relacionados con las matemáticas y la ciencia. Esta vez no hay excusas. Los artículos de LBP fueron revisados ​​por pares en revistas líderes. Los expertos posmodernistas demostraron que no tenían la capacidad de distinguir la erudición basada en la “teoría” del absurdo deliberado y el razonamiento defectuoso mezclado con el odio dirigido a la raza desfavorada (blanco) y el sexo (“cis” masculino).

El rey Salomón dijo del necio: “Su discurso comienza como una tontería y termina como una locura maligna” (Eclesiastés 10:13). ¿Un desprecio por la evidencia, la lógica y la investigación abierta combinada con un odio ardiente hacia grandes clases de personas percibidas como opositores políticos (“racistas”, “sexistas”, “homófobos”, “transfobos”, etc.) puede conducir a un ¿resultado? Los editores y revisores que manejaron los artículos de LBP han revelado sus verdaderas y viciosas actitudes.

La revista insignia de filosofía feminista, Hypatia , aceptó un artículo (que aún no se ha publicado en línea) en el que se argumenta que a los defensores de la justicia social se les debe permitir burlarse de los demás, pero a nadie se le debe permitir burlarse de ellos. El mismo diario solicitó que se vuelva a presentar un artículo en el que se arguye que “a los estudiantes privilegiados no se les debería permitir hablar en clase y solo deberían escuchar y aprender en silencio”, y que se beneficiarían de las “reparaciones experienciales” que incluyen “sentarse en el ”. Los revisores se quejaron de que este papel de engaño adoptó una postura demasiado compasiva hacia los estudiantes “privilegiados” que serían sometidos a esta humillación, y recomendaron que fueran sometidos a condiciones más severas.. ¿Es mejor pedir a las personas de cierta raza que se sienten en el suelo encadenadas que pedirles que usen una estrella amarilla? ¿A qué conduce esto exactamente?

La batalla se perdió hace mucho tiempo – Neema Parvini (Estudios de Inglés)

Neema Parvini es profesora principal de inglés en la Universidad de Surrey y es un miembro orgulloso de la Academia Heterodoxa y del Instituto de Evolución. Ha escrito cinco libros, el último de los cuales es  Morals Compass de Shakespeare. Actualmente está trabajando en un nuevo libro para Palgrave Macmillan llamado  Los defensores de la libertad: naturaleza humana, individualismo y derechos de propiedad , un estudio de 500 años de reflexión sobre la libertad en Occidente, desde Maquiavelo a Milton Friedman. Síguelo en Twitter @ neemaparvini1

La noticia de que estas revistas son, evidentemente, ideológicas, no sorprenderá a muchos de los que trabajan en las disciplinas de las humanidades en la academia moderna. Ahora, el tictac de las palabras de moda parece servir para verificar la calidad de la erudición o la coherencia de los argumentos. La batalla se perdió alrededor de 1991. Alrededor de ese tiempo, el gran historiador del período Tudor, GR Elton, había estado luchando contra la retaguardia por la disciplina que amaba. Vio la historia en la tradición de Leopold von Ranke: un examen meticuloso de la evidencia primaria y un rechazo a permitir que las preocupaciones o actitudes de hoy en día coloreen el tema. Pero la historia tradicional, como todas las otras disciplinas, fue atacada. Elton dijo que la generación más joven estaba en “el equivalente intelectual de crack”,1 Pero Elton perdió el día ante Hayden White quien “deconstruyó” la historia al quejarse de que:

Muchos historiadores continúan tratando sus “hechos” como si fueran “dados” y se niegan a reconocer, a diferencia de la mayoría de los científicos, que no están tan “encontrados” como “construidos” por el tipo de preguntas que el investigador hace de los fenómenos. Antes que él. 
2

El punto de White es que no puede haber tal cosa como “objetividad” en la historia, es simplemente una forma de narración basada en los intereses subjetivos del erudito. En consecuencia, los historiadores ahora intentaron reconstruir su disciplina “sobre supuestos que desafían directamente el paradigma empirista”. 3

En los estudios literarios, la feminista radical Hélène Cixous argumentó que la ideología del patriarcado estaba a nuestro alrededor: “una especie de vasta membrana que envuelve todo”, una “piel” que “nos envuelve como una red o como párpados cerrados”. 4 ¿Cómo podría alguien reclamar la “objetividad” en tales condiciones? Para 1991, ese pensamiento se había convertido en una pesadilla . En un ensayo llamado “¿El mito de la neutralidad, otra vez?”, La crítica feminista Gayle Greene escribió sin rodeos:

Las feministas y marxistas, que sostienen opiniones que generalmente no son aceptadas, son llamadas “ideológicas” (y “políticas”, “partidistas”, “polémicas” y muchas otras cosas) mientras que los enfoques son más tradicionales, más cercanos a lo que es. familiar … llegar a pasar como “neutral” y “objetivo”. 
… Una premisa fundamental de la erudición feminista es que la perspectiva asumida como “universal” que ha dominado el conocimiento, configurando sus paradigmas y métodos, en realidad ha sido masculina y vinculada a la cultura. 
Me parece sorprendente que esto necesite repetirse. 
5

Donde algunos de nosotros podríamos ver a Niccolò Maquiavelo, Francis Bacon, John Locke, Thomas Hobbes, Rene Descartes o David Hume luchando palpable con las preguntas más profundas de la filosofía política o la epistemología, Cixious o Greene solo ven hombres blancos muertos. Lo que dicen les importa menos que quién lo decía. Por lo tanto, los sistemas de conocimiento en competencia que surgieron de la Ilustración, el racionalismo y el empirismo, siempre están ya contaminados como “productos del patriarcado”. La meta de la posmodernidad ha sido siempre un objetivo explícito: rechazar la razón y la evidencia: quieren Un “nuevo paradigma” de conocimiento. ¿Debería ser una sorpresa para nosotros, entonces, que sus revistas publiquen un sin sentido explícito como los artículos escritos por Lindsay, Pluckrose y Boghossian?

Referencias

1 GR Elton, Return to Essentials: algunas reflexiones sobre el estado actual del estudio histórico (1991; Cambridge: Cambridge University Press, 2002), págs. 10, 12-3. 
2 Hayden White, ‘The Burden of History’, History and Theory 5: 2 (1966), pág. 127.
3 Alun Munslow, Deconstructing History , 2ª ed. (1997; Nueva York y Londres: Routledge, 2006), pág. 34.
4 Catherine Clément y Hélène Cixous, The Newly Born Woman (Londres: IB Tauris & Co., 1975), pág. 145.
5 Gayle Greene, “The Myth of Neutrality, Again?”, En Shakespeare, Left and Right , ed Ivo Kamps (Londres: Routledge, 1991), págs. 23-4.

Artículo traducido desde https://quillette.com/2018/10/01/the-grievance-studies-scandal-five-academics-respond/

Lo que toda chilena debería saber sobre el movimiento feminista: PanAm Podcast

Cada vez son más las mujeres que caen en la trampa del feminismo, sin darse cuenta que detrás no hay más que un interés político de la izquierda.

En Chile, el movimiento feminista cada vez tiene más fuerza. Hace algunos meses se tomaron las universidades y exigían, como siempre hacen las feministas, cosas completamente absurdas, como por ejemplo que la bibliografía estudiada en los cursos fuera 50% de mujeres y 50% de hombres.

Chile feminismo

Hoy inicia una nueva obsesión para estas mujeres chilenas, inspirada en lo que ha ocurrido recientemente en Argentina. Hoy marcharán para lograr aborto “legal, gratuito y seguro”. Van por la legalización del asesinato de los no nacidos y, además, pedirán que sea pagado por los contribuyentes.

En el podcast de hoy hablamos de lo que está haciendo el movimiento feminista en Chile, de cómo avanzan, de su vinculación con la izquierda y, por supuesto, de cuáles son los peligros que enfrentamos con el avance de esta ideología.

Nuestra invitada es Daniela Carrasco, Cientista Político. Coordinadora del Área de Formación de la Fundación Jaime Guzmán y colaboradora asociada a Ciudadano Austral, y al Centro de Estudios Libertarios.

Carrasco asegura que cada vez son más las mujeres que caen en la trampa del feminismo. Creyendo que este movimiento simplemente busca castigar a los hombres cuando comentan delitos y defender a las mujeres víctimas de violación o acoso. De modo que mujeres que incluso se consideran de derecha terminan militando en estos grupos.

Nuestra invitada comenta la relación política que muchas no ven. La intención de la izquierda es conseguir seguidores y cautivar militantes a través de movimientos como el feminismo o el ambientalismo, que parecen, a primera vista, no tener un componente político.

En el podcast de hoy también hablamos de lo que puede venir para Chile en materia de legalizar el asesinato de niños no nacidos e incluso obligar a los contribuyentes a pagarlo. En Argentina, fueron precisamente las feministas las que lograron que se aprobara semejante crimen, ¿lograrán en Chile frenarlas a tiempo?

https://es.panampost.com/vanessa-araujo/2018/07/26/lo-que-toda-chilena-deberia-saber-sobre-el-movimiento-feminista-panam-podcast/?cn-reloaded=1

La macabra relación entre el Marxismo y el Psicoanálisis

Estas ideas son la base principal utilizada por los grupos feministas actuales que afirman que hay “roles socialmente construidos” que perjudican a las mujeres.

AdornoHorkheimerHabermasbyJeremyJShapiro

Para desarrollar la unión entre el psicoanálisis y el marxismo, Horkheimer trajo al instituto nuevos personajes que influirían profundamente en la sociedad de los años sesenta. (JjShapiro / WikiMedia)

El “Instituto de Investigación Social” abrió sus puertas por primera vez en 1924. Esta organización, comúnmente conocida como la Escuela de Frankfurt, era un lugar de encuentro para los marxistas que, en pos de lograr cambios sociales drásticos, revivió la teoría política al moverse desde el campo económico al campo social.

Después de que Max Horkheimer asumió la dirección del instituto en 1930, cambió las investigaciones que hasta entonces se habían concentrado en el análisis socioeconómico de la sociedad burguesa. Este intelectual marxista alemán, siguiendo la línea de Georg Lukács, convirtió la cultura en el foco de estudio, desplazando a la economía como la estructura fundamental del marxismo.

El nuevo líder de la Escuela de Frankfurt fue lo suficientemente inteligente como para entender que la “clase trabajadora” ya no aceptaba las ideas de Marx. Por el momento, los trabajadores comprendieron que lo mejor que podía pasarles era ser contratados por una gran empresa, por lo que no tenía sentido poner sus esperanzas en una revolución que venía de los trabajadores. No tenía sentido tratar de conseguir seguidores utilizando los mismos argumentos cansados, donde el capitalismo era el culpable de la pobreza; nadie lo creía más.

Entonces, el instituto buscó nuevos grupos sociales para reemplazar a la clase trabajadora. Horkheimer era un apasionado del psicoanálisis, y un fiel seguidor del trabajo del neurólogo austriaco Sigmund Freud, nació la clave de la unión macabra que se convertiría en una de las columnas de la nueva izquierda. La escuela de Frankfurt comenzó a reformular el discurso, ahora en el campo cultural, basado en la unión entre el marxismo y el psicoanálisis.

Marx entendió que los antagonismos tenían que crearse para alcanzar su objetivo. Es por eso que afirmó que bajo el capitalismo, la clase trabajadora era oprimida por los dueños de los medios de producción. La escuela de Frankfurt, ahora utilizando el psicoanálisis, creó una nueva confrontación y llegó a sugerir que bajo la cultura occidental, todos los pueblos viven en un estado constante de represión psicológica. Cabe señalar que, en última instancia, lo que están diciendo es que la cultura occidental debe ser derribada primero para luego provocar el cambio económico.

Para desarrollar una unión entre el psicoanálisis y el marxismo, Horkheimer trajo al instituto nuevos pensadores que influirían profundamente en la sociedad de los años sesenta. Theodor Adorno, Erich Fromm y Herbert Marcuse fueron quizás las adquisiciones más importantes que hizo la Escuela de Frankfurt, cada vez más cerca de su nuevo objetivo.

El sexo como una construcción social

Erich Fromm, psicoanalista y psicólogo social, y Herbert Marcuse, el filósofo y sociólogo alemán, fueron pioneros de izquierda. Crearon conflictos útiles en el campo de la sexualidad utilizando el psicoanálisis. Fromm afirmó que la moralidad prevaleciente era represiva y que se necesitaba una mayor libertad para los diferentes comportamientos sexuales. Marcuse en sus escritos requería crear una sociedad basada en la “perversidad polimorfa”, que consiste en la capacidad del ser humano de obtener satisfacción sexual fuera de los parámetros sociales.

Ambos aceptan como su lucha principal la idea de que la masculinidad y la feminidad no son un reflejo de las diferencias sexuales, sino una consecuencia de la influencia de factores típicos de la vida cotidiana. Por lo tanto, el sexo es una construcción social.

Estas ideas constituyen la base utilizada por los grupos feministas actuales que afirman que existen “roles socialmente construidos” que perjudican a las mujeres. Para estos grupos, las elecciones que las mujeres hacen a lo largo de sus vidas y las desventajas naturales que pueden tener con los hombres, no tienen nada que ver con su sexo sino con una sociedad patriarcal que los pone en desventaja.

Por lo tanto, la nueva izquierda encontró un nuevo sujeto revolucionario: las mujeres. Para su “liberación” es necesario poner fin a la cultura occidental, argumentaron. Pero, basándose en las mismas ideas, también lograron conquistar los grupos LGTBI +; aquellos jóvenes que se sentían separados y marginados por sus comportamientos sexuales verían en estos marxistas a un grupo que les decía que no eran extraños y que el rechazo que experimentaban podía culparse a la cultura occidental, en cuyo centro está el sistema capitalista.

El sexo es una construcción social y la cultura occidental es lo que te dice cuál debería ser tu género, mujer u hombre, dijeron. Por lo tanto, para aquellos que no se sienten cómodos con el rol “asignado” por la sociedad, la solución es desmantelar y eliminar esos valores conservadores de nuestras vidas, de una vez por todas.

El libro de Marcuse, “Eros and Civilization”, se convirtió en la Biblia de los estudiantes en los años 60. En este texto, el autor afirma que la represión es la esencia del capitalismo, lo que obliga a las personas a reprimir sus instintos sexuales, generando en ellos lo que Freud llama “obsesiones”. Esta nueva izquierda propone nada menos que la eliminación de cualquier restricción al comportamiento sexual. Va tan lejos como para normalizar el libertinaje y cualquier cosa que pueda catalogarse como aberrante. Ahora deben ser aceptados, argumentan, pero por supuesto, la libertad total no se lograría hasta que se desmantele la cultura occidental.

Lo que Marcuse hizo, y en general lo que logró la escuela de Frankfurt, fue decirle a los jóvenes todo lo que querían escuchar; ‘haz lo que quieras, no hay límites’. Ese libertinaje es bueno, y si se les culpa es culpa de la cultura occidental, del sistema capitalista.

Así es como el marxismo logra entrar, camuflado, en la cultura hippie de la época y luego ser aceptado por los jóvenes de las clases medias y altas. Para millones de nuevos militantes que no tenían que leer los libros de Marx ni discutir sobre economía, la lucha ya no estaba en el campo económico sino en el campo cultural. Lo que tenía que destruirse es la cultura occidental con sus valores conservadores y luego el sistema capitalista caerá.

La izquierda fue reinventada. Entendió que tenía que encontrar nuevos sujetos revolucionarios con la unión entre el psicoanálisis. Esto convirtió al marxismo en un gran éxito que logró atraer a millones de personas, muchas de las cuales aún no se han dado cuenta de que están siendo utilizadas por el marxismo. La mayoría de estos nuevos “militantes” no entienden el papel fundamental del capitalismo en el logro de las libertades individuales que disfrutamos hoy.

Traducido de: https://panampost.com/vanesa-vallejo/2018/04/02/the-macabre-relationship-between-marxism-and-psychoanalysis/?cn-reloaded=1

Camille Paglia, la autora que ridiculiza los estudios de género y a las “feministas burguesas”

Lesbiana e incendiaria, la intelectual de 71 años despotrica contra los movimientos actuales, asegurando que existe una actitud elitista. “Quienes creen saber lo que es mejor para las mujeres, solo están haciendo carrera”, sostiene.

Heredera de las ideas de Simone de Beauvoir, la intelectual estadounidense Camille Paglia (71) ya era parte del mundo académico cuando en los años ’70 comenzaron a emerger nuevas pensadoras y figuras del feminismo, como Kate Millett, Germaine Greer e incluso Hillary Clinton. Lejos de identificarse con sus contemporáneas, las tildaba de arrogantes. Lesbiana, destacada graduada de las Universidades de Binghamton y Yale; profesora de artes y de lenguas romances, y sobre todo, crítica incendiaria de la cultura actual. Paglia es, hasta el día de hoy, una pieza enigmática dentro de las corrientes por la igualdad de género.

La llaman la “feminista a la que todas las feministas odian”, la “Anti-feminista” o la “Post-Feminista”. “Soy feminista igualitaria”, afirma ella en una entrevista reciente con El Mundo, publicación que amplifica, una vez más, su voz disidente. Paglia acaba de lanzar “Feminismo pasado y presente”, una recopilación de ensayos sobre género y sexualidad, donde se muestra especialmente crítica con los movimientos actuales.

“En los años ’60 el feminismo de izquierda trataba de atraer mujeres trabajadoras, y adoptaba las maneras y el lenguaje de la clase trabajadora. En los ’70 se empezó a imponer una corriente que se centraba en las burguesas de profesiones liberales, principalmente profesoras y periodistas. Este tipo de feminista cree saber lo que es mejor para las mujeres, pero lo cierto es que solo están centradas en hacer carrera y no se dan cuenta de lo distintas que son sus vidas a las de las mujeres de las clases trabajadoras que pretenden representar. Hay una actitud muy elitista en el feminismo”, señala. Algunos datos: Es una amante del cine y fanática total de Alfred Hitchcock. Incluso, la intelectual dedica un tomo completo de su obra para analizar la cinta “Los pájaros” a través del psicoanálisis. También ha sido censurada y excluida más de alguna vez por sus pensamientos. En una oportunidad, estudiantes de Brown University recolectaron firmas para vetarla de un conversatorio en la casa de estudios.

En este plano, ridiculiza a las “feministas burguesas”, señalando que son pasivas, y sugiere en cambio, un “feminismo de la calle”. “Yo creo en las mujeres fuertes, que son capaces de crecer y protegerse solas. No en las que corren a refugiarse en las leyes o en un comité“, declara. Paglia cree que los movimientos actuales se han centrado en crear una ideología y una retórica antimasculina. Precisamente esta es la idea que desarrolló en extenso en el libro “Sexual Personae” (2006), que fue rechazado por al menos cinco editoriales antes de lograr ser publicado. La frase en cuestión, que incendia los ánimos es: “Sin el hombre, la mujer nunca hubiera salido de la cueva“. “La gente no lo entendió bien”, explica a una década de su publicación. “Lo que yo quería decir es que las grandes estructuras fueron producto de los hombres. Y luego hubo mujeres que crearon a partir de esas estructuras. Y las mejoraron”, dice. “Es muy desagradable no reconocer los logros de los hombres, porque nos han permitido a las mujeres escapar de la opresión de la propia naturaleza y tener nuestras carreras, identidades, logros… Así que ha llegado el momento de dejar de victimizarse y de minusvalorar a los hombres”, señala. Otras ideas controversiales que defiende la autora son, por ejemplo, que no existen las brechas salariales y el rechazo absoluto de los “estudios de género”.

Fuente: Emol.com – http://www.emol.com/noticias/Espectaculos/2018/04/12/902232/Camille-Piglia-la-autora-francesa-que-pone-en-jaque-al-feminismo.html

El feminismo y su vínculo con la pedofilia. Por Agustín Laje

Hay dictaduras que no se institucionalizan; que no necesitan del recurso de la fuerza en altas magnitudes para mantener a la sociedad sumida en sus dictados. El filósofo marxista Antonio Gramsci ya decía que el Estado era hegemonía acorazada con coerción, y cuanto más consolidada la hegemonía, menos necesidad de coerción. De ahí que podamos llamar “micro-dictaduras” a estos regímenes que han logrado altísimos niveles de hegemonía y que, por lo tanto, no permiten a los ciudadanos sacar los pies del plato de lo “políticamente correcto” sin con ello esperar negativas consecuencias, no solo sociales, sino también represivas-estatales (el caso de INADI, brillantemente desenmascarado por Cristian Iturralde, es ejemplo arquetípico de la policía del pensamiento hegemónico).

“El libro negro del Inadi”: desenmascaró el negocio de esa ideologizada y sórdida oficina burocrática que financiamos entre todos

“El libro negro del Inadi”: desenmascaró el negocio de esa ideologizada y sórdida oficina burocrática que financiamos entre todos.

Valgan estos comentarios iniciales para situar el presente artículo en un contexto de dominación hegemónica de un progresismo hipócrita, dispuesto a tolerar sólo lo que comulga ideológicamente con sus postulados, y encarnizado con demonizar, deformar y censurar aquello que puede resquebrajar su dominación política. En efecto, es ese progresismo el que ha entronizado a la ideología feminista como algo automáticamente deseable y aprobable por el grueso de una sociedad que desconoce, en la mayoría absoluta de los casos, qué cuernos es el feminismo y su propuesta político-ideológica. Sucede que en contextos de alta dominación hegemónica la gente gusta de hablar sobre lo que no conoce y, peor todavía, defenderlo como si lo conociera.

Es así que nuestro título ha de chocar a simple vista: ¿Qué vínculo puede guardar el benevolente y deseable feminismo, con una causa que (de por momento, y sólo de por momento) nos resulta repugnante como la pedofilia? El objeto de este breve artículo no es sólo desnudar este vínculo, sino también desnudar la ignorancia que la gente tiene sobre el actual feminismo.

La historia del feminismo se ha interpretado en forma de “olas”. Se suele convenir que hay al menos tres olas del feminismo, cuyo hilo conductor estaría dado por la defensa de los derechos de la mujer, y sus diferencias estarían dadas por el tipo de derechos que se reivindican. Así, como primera ola bajo nuestra conceptualización, encontraríamos a los movimientos de mujeres y sus ideólogas que, tras el Renacimiento y con especial fuerza después de las revoluciones burguesas, peticionaron por derechos civiles y políticos, con John Stuart Mill a la cabeza. Podríamos entender, asimismo, que la segunda ola estuvo ligada al pensamiento marxista, especialmente a los estudios de Engels y quienes, como Kollontai, buscaron desarrollar esta mirada, en la cual los mal llamados derechos económicos estructuraban el plexo de demandas feministas. Pero a donde nos proponemos llegar para hallar el vínculo con las demandas pedófilas es a la tercera ola, cuyo nacimiento se encuentra ligado a los sucesos del Mayo Francés y cuya propuesta ideológica está basada en la “deconstrucción” de nuestra cultura.

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Agitadores y subversivos del mayo francés parisino: se rebelaron contra la nada para imponer la nada misma.

En efecto, con ella surge la ideología de género, especialmente de la mano de Simone de Beauvoir y su “no se nace mujer: llega una a serlo”. El género y el sexo pasan a moverse en esferas distintas: el uno en la cultural, el otro en la biológica. Pero no se necesitará mucho tiempo para que el sexo sea también arrastrado a la esfera cultural, y que Judith Butler declare, bajo aplausos de la progresía academicista, que el sexo en verdad siempre fue género.

La peligrosa comunista Simone de Beauvoir: vocera del filicidio y la ideología del género.

La peligrosa comunista Simone de Beauvoir: vocera del filicidio y la ideología del género.

En este marco deconstructivo las demandas feministas ya no responden a la mujer, pues la categoría de mujer se deconstruye. ¿A quién responde entonces el feminismo? Pues a todas aquellas demandas que desde el terreno de la sexualidad vayan a contrapelo de la institución familiar que, presuntamente, sería un pilar fundamental del orden capitalista. De nuevo, el marxismo, como en la teorización de Engels, pero esta vez cultural, como en el “feminismo socialista” de Marcuse.

La teoría para las feministas es imprescindible para la praxis. Son las teóricas, después de todo, las que han ido orientando el devenir del feminismo, y son sus obras precisamente las que permiten distinguir los puntos de inflexión de las olas feministas. De tal suerte que recurrir a las más importantes ideólogas feministas es la tarea central que ha de llevarse a cabo para desentrañar la ideología en cuestión.

La delincuencia lesbo-marxista intentando quemar la Catedral de Mar del Plata con los feligreses adentro.

La delincuencia lesbo-marxista intentando quemar la Catedral de Mar del Plata con los feligreses adentro.

Veamos, pues, el pensamiento de la célebre Shulamith Firestone. Esta nos explica que el proceso de destrucción de la familia no se puede dar de un momento a otro, sino que conlleva cambios paulatinos, que involucran la pedofilia. Firestone los describe de esta forma: “Después de muchas generaciones de vida no-familiar, nuestras estructuras psicosexuales podrán alterarse tan radicalmente que la pareja monógama se volvería obsoleta. Sólo podemos adivinar lo que podría reemplazarla: ¿quizás matrimonios por grupos, grupos maritales transexuales los cuales también involucran niños mayores? No lo sabemos”. [1]

El proyecto de Firestone es lograr una sociedad socialista donde la familia sea reemplazada por household, una especie de hogar formado por personas que no guardan vínculo sanguíneo. Aquí, después de “unas pocas generaciones”, se logrará que “las relaciones entre personas de edades muy dispares se conviertan en algo común”.[2] Así las cosas, “si el niño puede elegir relacionarse sexualmente con los adultos, incluso si él debe escoger su propia madre genética, no habría razones a priori para que ella rechace los avances sexuales, debido a que el tabú del incesto habría perdido su función. (…) Las relaciones con niños incluirían tanto sexo genital como el niño sea capaz de recibir -probablemente considerablemente más de lo que ahora creemos-, porque el sexo genital ya no sería el foco central de la relación, pues la falta de orgasmo no presentaría un problema grave. El tabú de las relaciones adulto/niño y homosexuales desaparecerían”[3]. Pero las relaciones pedófilas tendrían dos límites, nos dice la buena Firestone pretendiendo moderarse: el límite del consentimiento del niño por un lado, y el límite corporal por el otro. De modo que si un hombre adulto desea tener relaciones sexuales con una niña o niño de cuatro años por ejemplo, sólo debe lograr su adhesión y comprobar que las dimensiones de su vagina o ano sean penetrables. La engañifa que usa Firestone para legitimar la pedofilia es muy evidente: pone par a par la capacidad de elección de un niño respecto de la de un adulto, como si ambos dispusieran de mismas cuotas de poder. Es interesante constatar que existen reconocidos militantes y teóricos del feminismo que han sido involucrados e incluso condenados por relacionarse sexualmente con menores, como es el caso de Jorge Corsi.

La pervertida Shulamith Firestone: ideóloga del feminismo pedófilo.

La pervertida Shulamith Firestone: ideóloga del feminismo pedófilo.

Como queda claro, Firestone otorga gran significancia a la legitimación de la pedofilia como parte de la revolución socialista a la que ella busca servir. Pero no es la suya una opinión aislada dentro del feminismo de los ’70: también la reconocida teórica Kate Millet ha escrito que los niños deberían “expresarse a sí mismos sexualmente, probablemente entre ellos en un principio, pero también con adultos”.[4] Y a la cuestión de la pedofilia, las teóricas feministas suman también la reivindicación del incesto. Firestone, por ejemplo, recomienda que, a los fines de que los niños no crezcan “reprimidos sexualmente”, sean los padres quienes los inicien en su vida sexual. De hecho, recomienda que la primera felación del niño sea practicada por su propia madre. ¿Y es que hay manera más determinante de reventar todo vínculo familiar que promoviendo relaciones sexuales entre adultos y niños, y entre padres e hijos? Ella sabe, a partir de Freud, la importancia que tiene para la cultura la represión del erotismo que presuntamente sentiría el niño respecto de su madre; y probablemente sepa también, a partir de Claude Lévi-Strauss, el papel que en la cultura de toda sociedad humana juega la prohibición del incesto. En efecto, no hay forma más efectiva de destruir la cultura y la familia que haciendo de la pedofilia y el incesto conductas aprobables; de los ´70 a esta parte, el feminismo radical traerá, a veces más explícitamente, otras más implícitamente, estas horripilantes reivindicaciones dentro de su programa.

La deconstrucción del sexo que trajo el feminismo con su tercera ola es compatible con una deconstrucción de la categoría “edad”. ¿Si el sexo es un dato cultural y no natural, por qué habríamos de suponer que la edad es un dato natural y no cultural? Estas suposiciones no son exclusivas de la década del ’70, sino que nos acompañan hasta hoy, de la mano de muchas ideólogas del feminismo queer, como el caso de la mencionada Butler, quien aplaude y promueve una “multiplicidad de deseos” que incluyen la pedofilia y el incesto[5], y como el caso de Sandra Torres, quien en su libro Pornoterrorismo anota: “Nunca me he acostado con un menor (salvo cuando yo también lo era) y no sé desde mi experiencia cómo se debe sentir, quizás no suceda nada malo si la mente del adulto está lo suficientemente sana o si la del menor es lo suficientemente despierta como para canalizar las sensaciones”.[6]

Quien al menos una pisca conozca sobre la intelectualidad feminista podrá advertir que las autoras y los textos mencionados no son marginales sino, más bien, todo lo contrario: se trata de nombres de la mayor relevancia para el pensamiento feminista contemporáneo. Y podrá saber, también, que estas mismas autoras suelen ubicarse mucho más allá de las sanas reivindicaciones que alguna vez tuvo el feminismo, cuando en lugar de reclamar derechos a la pedofilia, peticionaba derechos civiles y políticos.

El correlato en la práctica está a la vista: relevantes organizaciones feministas apoyan políticamente la legalización de la pedofilia, como es el caso de la Asociación Feminista Holandesa, la cual ha firmado peticiones públicas en este sentido. Gran cantidad de organizaciones feministas tienen estrechos vínculos con la NAMBLA (North American Man/Boy Love Association) y con el IPCE (International Pedophile and Child Emancipation). A nivel de referentes en el activismo feminista, sobresalen los casos de Pat Califia, Camille Paglia, Katharina Rutschky, Luisa Velázquez Herrera y Gisela Bleibtreu-Ehrenberg, todas ellas importantes cuadros feministas que articulan sus demandas con la pedofilia.

Los depravados de la internacional pedófila NAMBLA: no sólo promueven el homosexualismo sino la corrupción de menores.

Los depravados de la internacional pedófila NAMBLA: no sólo promueven el homosexualismo sino la corrupción de menores.

Es que el actual feminismo en nada sirve a la mujer: al contrario, la niega y procura su destrucción [1] (tal como se hace expreso en Monique Wittig). Bajo su máscara benevolente y bienintencionada, guarda tras de sí una estrategia imposible de visualizar para los perezosos e idiotas útiles que adhirieron al feminismo sin saber de qué se trataba: librar una batalla cultural que destruya la “superestructura” que mantiene en pie el capitalismo.

En una palabra, neomarxismo.

Citas bibliográficas

[1] Firestone, Shulamith. The dialectic of sex. The case feminist revolution. New York, Bantam Book, 1971, p. 229.

[2] Firestone, Shulamith. Ob. Cit., p. 233.

[3] Firestone, Shulamith. Ob. Cit., p. 240.

[4] Citado en Serrano, Francisco. La dictadura de género. Una amenaza contra la Justicia y la Igualdad. España, Almuzara, 2012, p. 55.

[5] Butler, Judith. El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. Barcelona, Paidós, 2007, p. 265.

[6] Torres, Diana. Pornoterrorismo. Tafalla, Editorial Txalaparta, 2011, pp. 100-102.

Fuente del artículohttp://prensarepublicana.com/el-feminismo-y-su-vinculo-con-la-pedofilia-por-agustin-laje/