Los fantasmas de la ciencia

Imagen superior: Studio Roosegaarde, "Lotus 7.0-side-Daan Roosegaarde-WEB", CC

Imagen superior: Studio Roosegaarde, “Lotus 7.0-side-Daan Roosegaarde-WEB”, CC

A comienzos de 2013, apareció el libro de Rupert Sheldrake El espejismo de la ciencia (The Science Delusion). La obra recibió un interesante impulso mediático en el mundo anglosajón cuando la plataforma TED retiró de su catálogo de conferencias en red una de Sheldrake en que hablaba de su obra.

Sheldrake dio su charla en enero, siendo parte del congreso organizado por TED en Londres bajo el título de “Panoramas para transiciones: desafiando los paradigmas existentes” (Visions for Transitions: Challenging Existing Paradigms).

El caso es que Sheldrake debió desafiar en exceso “los paradigmas existentes”, pues, tras 35.000 visitas a la web de TED, la mesa de sabios que supervisa todas las charlas decidió borrar el video en marzo.

No lo hizo por iniciativa propia. La plataforma había sido previamente acusada por ciertos periodistas con tirón mediático de servir de vehículo para la expresión de la pseudociencia.

En realidad, Sheldrake se limitó a criticar el actual paradigma con un discurso que podrían firmar muchos filósofos preocupados por la ciencia. Decir que se suprimió el vídeo por fomentar la pseudociencia es sencillamente absurdo, y parte de un infantil argumento ad hominem: Sheldrake está relacionado con la parapsicología y es muy querido en el mundillo New Age.}

Rupert Sheldrake, durante una conferencia en Tucson, Arizona (Zereshk, CC)

Rupert Sheldrake, durante una conferencia en Tucson, Arizona (Zereshk, CC)

Pero tales asuntos nada tienen que ver con en el video en cuestión. Y esto no deja de ser, por otra parte, un síntoma de la pobreza intelectual de quienes deberían ser ejemplo de honestidad y rigor en la adquisición y difusión del conocimiento. Y así nos va.

En El espejismo de la cienciaSheldrake cuestiona la objetividad científica porque el postulado fundamental del que nadie puede salirse es que la realidad es material, o física. A partir de ahí, critica otros dogmas que nada tienen que ver con el conocimiento científico pero que se tienden a confundir y asociar, como que la conciencia es un producto derivado de la materia, que lo espiritual es un sueño de la mente humana y ésta, una ilusión.

Tales dogmas son muy poderosos, dice Sheldrake, no porque se haya reflexionado seria y profundamente sobre ellos, sino porque, precisamente, no se ha hecho. El sistema de creencias que somete al pensamiento científico convencional es un acto de fe anclado en una ideología del siglo XIX.

En palabras de Sheldrake, los diez dogmas sobre los que se asienta el credo científico materialista son:

1. Todo es mecánico y tratado como tal, entendiéndose un organismo vivo desde la complejidad de su maquinaria.

2. La materia es inconsciente. No existe una esencia vital en ella. Incluso la conciencia humana es el resultado de una creación material.

3. La cantidad de materia y energía en el universo es inalterable, con excepción del Big Bang, cuando tal materia-energía apareció de la nada.

4. Las leyes de la naturaleza son fijas. No evolucionan.

5. La naturaleza carece de sentido y la evolución, de dirección.

6. Toda herencia biológica es material, almacenada en el ADN.

7. La mente es el resultado de la actividad cerebral.

8. Los recuerdos son almacenados como huellas materiales en el cerebro y desaparecen en el proceso de muerte.

9. Los fenómenos inexplicables desde una perspectiva materialista son ilusorios.

10. La medicina mecanicista es la única que realmente funciona.

La gran mayoría ignora que el materialismo es una asunción, una ideología, un punto de vista. No una verdad científica. El mero hecho de que existan fenómenos inexplicables desde tal paradigma y la –irónica cuando menos— confianza, o fe, en que ya aparecerá alguna futura explicación lo corrobora como creencia.

ImAges ImprObables: "Activiste quantique... [Bis Repetita placent...][EXPLORE...]", CC

ImAges ImprObables: “Activiste quantique… [Bis Repetita placent…][EXPLORE…]”, CC

Karl Popper llamó a esta forma de fe “materialismo promisorio”, debido a que se sustenta no en una defensa de hechos comprobados, como paradójicamente defiende el método científico, sino en la fe de que algún día podrán ser incluidos dentro del marco de referencia materialista. Esto es, todo evento que se ajuste a un pensamiento materialista está libre de ser contemplado desde el rigor por el que, sin embargo, se niegan otros paradigmas.

Sin embargo, tales dogmas no pueden ser discutidos en absoluto. La eliminación del vídeo de Sheldrake y los ataques posteriores así lo avalan. Durante doscientos años, este paradigma se ha empeñado en que la realidad podría ser explicada en términos de física y química exclusivamente. La conciencia es un epifenómeno, una forma de hablar sobre la actividad cerebral.

A día de hoy, no hay absolutamente nada que pueda hacer de una afirmación semejante la base necesaria y el punto de partida para cualquier investigación que se precie seria y aspire, por tanto, a las siempre necesarias subvenciones. Y, sin embargo, lo es.

Pero lo más curioso de todo es que la física contemporánea está, precisamente, destrozando el paradigma materialista desde hace ya casi un siglo. Demuestra así que la ciencia es algo que va más allá del “Materialismo” y que el materialismo es una ideología que nada tiene que ver con la “Ciencia”.

Le pere ubu: "Digital Mind Travel", CC

Le pere ubu: “Digital Mind Travel”, CC

Sorprendentemente, algo que comprendieron perfectamente los padres de la física cuántica fue rápidamente obviado por la generalidad de sus sucesores. En realidad, ni siquiera ellos gozaron del favor de sus contemporáneos. La tecnología se ha convertido en la única excusa para sobrestimar el pensamiento materialista. Y, a pesar de que sólo proporciona progreso en términos de aplicaciones prácticas, la tecnología ha llegado a ser, para muchos, la medida de un alto desarrollo intelectual y de una elevada civilización.

El materialismo implica el determinismo, la causalidad, pero su consideración como principio universal fue superada definitivamente en 1927, año en que se formuló el principio de incertidumbre de Heisenberg, a partir del cual comenzó a comprenderse que es imposible conocer todos los datos necesarios para determinar cómo se va a comportar un sistema dado. Ese desconocimiento no se debe a la ignorancia del observador, sino que es inherente a la realidad misma de las cosas. La ciencia no puede construirse sus propios muros si realmente quiere hacer algo serio, más allá de las convenciones de una época.

Una de las grandes confusiones que impiden avanzar en este sentido es la de reducir la espiritualidad al ámbito de las religiones y considerar que el secularismo es identificable con el materialismo. El materialismo es secular, pero el secularismo no es materialista. Debería someterse esta frase a profunda reflexión antes de enfrascarse uno en cruzadas y tribunales inquisitoriales tan propios de cientifismos de barrio y universidades provincianas.

Pero estas ideas, si ni siquiera son pensadas por quienes se erigen en adalides del conocimiento, difícilmente llegarán al gran público. En su ausencia de información, el mundo sigue siendo visto con ojos decimonónicos y todo un siglo de revoluciones científicas y filosóficas pasa ajeno a las mentes apagadas para poder encender así las pantallas mediáticas del entretenimiento basura, donde hasta la divulgación científica no se valora ya por su profundidad y claridad, sino por sus titulares provocativos y el entrenamiento en un más o menos burdo gracejo a que obligan estos tiempos de monólogo y chascarrillo. Ni Carl Sagan tuvo que contar chistes para atraer audiencia, ni la mediocridad intelectual se supera con sucedáneos de risa y salero.

Robert Couse-Baker: "Conservation of momentum", CC

Robert Couse-Baker: “Conservation of momentum”, CC

La evolución del conocimiento humano pasa precisamente por eso, por volver a hacerlo humano. El premio Nobel Ilya Prigogine defendía una integración de esta ciencia materialista dentro de un marco más amplio donde las ciencias del hombre marcaran el rumbo y trataran de rescatar el sentido del universo y los propósitos de la evolución.

Dice Prigogine que Einstein simboliza el conflicto entre ambas formas de entender la ciencia, y encarna la transición de una a otra. La ciencia clásica se caracteriza por apuntar a la estabilidad, el equilibrio, la permanencia. Pero la revolución de la ciencia del siglo XX cambia la dirección hacia todo lo contrario a la permanencia: fluctuación, evolución e inestabilidad. Es el paso de una ciencia como geometría a una ciencia como narración.

El problema central de Occidente, comparte Prigogine, es el dualismo. Necesita superarlo, y esto no consiste en afirmar un polo para negar el opuesto, sino encontrar una imagen no contradictoria que contenga ambos. En este sentido, son pioneros los encuentros de “Mente y Vida” organizados por el Dalai Lama y científicos de renombre internacional que se vienen celebrando desde 1987 y que han dado como resultado la consolidación, según han pasado los años, de cuatro categorías protagonistas: neurociencia, física cuántica, cosmología y estudios sobre la conciencia.

No se trata de promover ideologías concretas, de mirar los árboles y no ver el bosque. Se trata de apreciar cómo se han logrado edificar unas estructuras de comunicación entre dos maneras tan diferentes de acercarse a la vida, tanto exterior como interior, y los puentes tendidos entre ambas con un único objetivo, según sus organizadores: mostrarle al mundo un camino hacia la paz del individuo consigo mismo, primero, y del mundo, después.

El tiempo humano es una expresión particular del tiempo de la naturaleza y, por tanto, dice Prigogine, las propiedades creativas del ser humano son principios universales expresados en todos los aspectos del universo. La creatividad está en todos los niveles de la naturaleza, no sólo en la mente humana, esa que todavía muchos afirman ilusoria.

Volviendo a Sheldrake, reflexiona éste en el prólogo de su libro sobre cuántos científicos hay en el mundo que saben que las doctrinas del materialismo son las reglas del juego durante las horas de trabajo, y que no las pueden desafiar abiertamente a riesgo de ser excluidos del sistema. Sólo unos pocos las cuestionan abiertamente, mientras que otros “salen del armario” tras retirarse o tras ganar un premio Nobel. La mayoría de la gente educada mantendrá el credo materialista en público, independientemente de lo que piense en privado.

La ciencia es un proceso creativo, no un sistema de creencias. La innovación sólo es posible cuando el científico se siente libre para preguntar abiertamente y establecer nuevas hipótesis sin barreras que las limiten. Pero, como explicara Thomas Khun, los paradigmas establecidos en cada momento histórico han determinado siempre qué modelo de realidad es la base de la cual partir, qué preguntas son dignas de hacerse y qué respuestas, por tanto, ya están afirmadas para las preguntas que no han de volverse a hacer.

Los fenómenos anómalos que se escapan al paradigma establecido, por otra parte, son archivados con la fe de que serán confirmados en un futuro gracias a los mismos dogmas establecidos. Pero llega un momento en que hay tantos fenómenos anómalos que no han sido explicados que la presión comienza a quebrar los muros del paradigma. Es entonces cuando, a través de las grietas, comienza a atisbarse un nuevo paisaje hasta entonces ignorado que permite ubicar las anomalías hasta entonces acumuladas.

La sociología de la ciencia ha estudiado cómo se práctica en realidad el oficio, la manera en que se desarrollan modelos con las miras puestas en la red de contactos, las opciones de apoyo institucional, las probabilidades de acceder a una subvención, etc. Todo ello con la humana aspiración de forjarse un nombre y alcanzar un reconocimiento a los esfuerzos realizados.

La propagación del materialismo bajo la protección de un sistema que lo necesita como justificación de su razón de ser ha hecho que millones de personas apoyen el “saber científico” sin siquiera saber algo de ciencia, sin siquiera entender lo que ésta realmente significa. Son los nuevos feligreses de la Iglesia dominante, dice Sheldrake, con sus sacerdotes científicos más o menos dogmáticos e intransigentes. Y con su pequeña pero ruidosa y peligrosa Santa Inquisición, podemos añadir. ¿Qué otra cosa si no es una disciplina a la que no se puede cuestionar a riesgo del ostracismo profesional, ya sea en el ámbito académico o en el periodístico?

La idealización de la ciencia por parte de la mayoría y la falta de cuestionamiento al respecto, concluye Sheldrake, no puede sino proceder de una visión naif sacada de todo contexto, donde los científicos son entregados buscadores de la verdad, no gente ordinaria como cualquiera cuyos objetivos en la vida son, sobre todas las cosas, sobrevivir lo mejor posible, llegar a fin de mes y no meterse en líos.

Sirvan para ellos las palabras de Ernesto Sábato en La resistencia:

¿Se le puede pedir a la gente del vértigo que se rebele? ¿Puede pedirse a los hombres y a las mujeres de mi país que se nieguen a pertenecer a este capitalismo salvaje si ellos mantienen a sus hijos, a sus padres? Si ellos cargan con esa responsabilidad, ¿cómo habrían de abandonar esa vida?

Sean disculpados también los inquisidores y su séquito de “creyentes delirantes”, pues luchan contra las olas en la superficie del conocimiento, ignorantes de la reflexión profunda.

Disculpados, eso sí, a distancia prudente. Pues embisten.

Copyright © Rafael García del Valle. Reservados todos los derechos.  http://thecult.es/tercera-cultura/los-fantasmas-de-la-ciencia.html

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Testimonios no cristianos de la existencia de Jesús de Nazareth

No fue considerado significativo para los historiadores de su tiempo aunque Flavio Josefo y Tácito se refieren a Cristo en sus escritos.

WIKIMEDIA Supuesto retrato romano de Flavio Josefo.

WIKIMEDIA
Supuesto retrato romano de Flavio Josefo.

¿Padeció bajo el poder de Poncio Pilato? De la existencia de Jesús de Nazareth no duda ningún historiador serio. Para el historiador especializado en culturas antiguas Michael Grant, ya fallecido, hay más evidencia de que existió Jesús que la que tenemos de famosos personajes históricos paganos. También James H. Charlesworth escribió: «Jesús sí existió y sabemos más de él que de cualquier palestino judío antes del 70 d.C.». E. P. Sanders en «La figura histórica de Jesús» afirma: «Sabemos mucho sobre Jesús, bastante más que sobre Juan el Bautista, Teudas, Judas el Galileo y otra de las figuras cuyos nombre tenemos de aproximadamente la misma fecha y el mismo lugar». y F.F. Bruce, autor de «¿Son fidedignos los documentos del Nuevo Testamento?», sostiene que «para un historiador imparcial, la historicidad de Cristo es tan axiomática como la historicidad de Julio César».

«La muerte en cruz es el hecho histórico mejor atestiguado de la biografía de Jesús», señala a ABC Santiago Guijarro, catedrático de Nuevo Testamento de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca.

Jesús no fue considerado como significativo por los historiadores de su tiempo. Si aparece en la literatura pagana y judía de la época fue por el empuje de los cristianos que le siguieron. «Ninguno de los historiadores no cristianos se propuso escribir una historia de los comienzos del cristianismo, y por esta razón sólo mencionan los acontecimientos que tenían alguna relevancia para la historia que estaban contando. Sin embargo, el valor de estos datos puntuales es muy grande», explica Guijarro en «El relato pre-marcano de la Pasión y la historia del cristianismo».

El historiador norteamericano John P. Meier relata en «Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico» cómo «cuando en conversaciones con gente de la prensa y el libro (…) ésta fue casi invariablemente la primera pregunta: Pero ¿puede usted probar que existió? Si me es posible reformular una interrogación tan amplia en una más concreta como «¿Hay pruebas extrabíblicas en el siglo I d.C. de la existencia de Jesús? Entonces creo que, gracias a Josefa (Flavio Josefo), la respuesta es sí».

Flavio Josefo (93 d.C.)

El historiador judío romanizado (37 a 110 d.C.) recoge en el texto conocido como «Testimonium flavianum» de su libro«Antigüedades judías (91-94)» una referencia a Jesús que si bien se cree que fue retocada con las frases abajo entre paréntesis, se considera auténtico: «En aquel tiempo apareció Jesús, un hombre sabio, (si es lícito llamarlo hombre); porque fue autor de hechos asombrosos, maestro de gente que recibe con gusto la verdad. Y atrajo a muchos judíos y a muchos de origen griego. (Él era el Mesías) Y cuando Pilato, a causa de una acusación hecha por los principales de entre nosotros lo condenó a la cruz, los que antes le habían amado, no dejaron de hacerlo. (Porque él se les apareció al tercer día de nuevo vivo: los profestas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él) Y hasta este mismo día la tribu de los cristianos, llamados así a causa de él, no ha desaparecido».

En Ant. 20.9.1. también hace referencia a «Jesús, que es llamado Mesías» al dar cuenta de la condena a Santiago a ser apedreado.

Tácito (116 d.C.)

El historiador romano (56 a 118 d.C) menciona a «Cristo» en sus «Anales» escritos hacia el año 116 d.C. al hablar sobre Nerón y el incendio de Roma en el año 64. Informa de la sospecha que existía de que el propio emperador había ordenado el fuego y recoge cómo «para acallar el rumor, Nerón creó chivos expiatorios y sometió a las torturas más refinadas a aquellos a los que el vulgo llamaba “crestianos”, [un grupo] odiado por sus abominables crímenes. Su nombre proviene de Cristo, quien bajo el reinado de Tiberio, fue ejecutado por el procurador Poncio Pilato. Sofocada momentáneamente, la nociva superstición se extendió de nuevo, no sólo en Judea, la tierra que originó este mal, sino también en la ciudad de Roma, donde convergen y se cultivan fervientemente prácticas horrendas y vergonzosas de todas clases y de todas partes del mundo».

Los historiadores consideran a Flavio Josefo y Tácito como los testimonios primitivos independientes relativos al mismo Jesús más consistentes, aunque también hay otras fuentes que recogen datos sobre los primeros cristianos:

Plinio, el joven (112 d.C.)

Procónsul en Bitinia del 111 al 113 y sobrino de Plinio el Viejo. Se conservan 10 libros de cartas que escribió. En la carta 96 del libro 10 escribe al emperador Trajano para preguntarle qué debía hacer con los cristianos, a los que condenaba si eran denunciados. En ella cita tres veces a Cristo y señala que los cristianos decían que toda su culpa consistía en reunirse un día antes del alba y cantar un himno a Cristo «como a un dios»: «Decidí dejar marcharse a los que negasen haber sido cristianos, cuando repitieron conmigo una fórmula invocando a los dioses e hicieron la ofrenda de vino e incienso a tu imagen, que a este efecto y por orden mía había sido traída al tribunal junto con las imágenes de los dioses, y cuando renegaron de Cristo (Christo male dicere). Otras gentes cuyos nombres me fueron comunicados por delatores dijeron primero que eran cristianos y luego lo negaron. Dijeron que habían dejado de ser cristianos dos o tres años antes, y algunos más de veinte. Todos ellos adoraron tu imagen y las imágenes de los dioses lo mismo que los otros y renegaron de Cristo. Mantenían que la sustancia de su culpa consistía sólo en lo siguiente: haberse reunido regularmente antes de la aurora en un día determinado y haber cantado antifonalmente un himno a Cristo como a un dios. Carmenque Christo quasi deo dicere secum invicem. Hacían voto también no de crímenes, sino de guardarse del robo, la violencia y el adulterio, de no romper ninguna promesa, y de no retener un depósito cuando se lo reclamen».

Trajano contestó a Plinio diciéndole que no buscara a los cristianos, pero que, cuando se les acusara, debían ser castigados a menos que se retractaran.

Suetonio (120 d.C.)

El historiador romano (70-140 d.C.) hace una referencia en su libro «Sobre la vida de los Césares» donde narra las vidas de los doce primeros emperadores romanos. En el libro V se refiere a un tal «Chrestus» al mencionar la expulsión de los judíos de Roma ordenada por el emperador Claudio: «Expulsó de Roma a los judíos que andaban siempre organizando tumultos por instigación de un tal Chrestus».

La mayoría de los historiadores coinciden en que Chrestus es Cristo porque era frecuente que los paganos confundieran Christus y Chrestus y no existe ningún testimonio sobre ningún Chrestus agitador desconocido.

En los Hechos de los Apóstoles se recoge este acontecimiento: «[Áquila y Priscila] acababan de llegar [a Corinto] desde Italia por haber decretado Claudio que todos los judíos saliesen de Roma».

Luciano (165 d.C.)

El escritor griego Luciano de Samosata satiriza a los cristianos en su obra «La muerte de Peregrino»: «Consideraron a Peregrino un dios, un legislador y le escogieron como patrón…, sólo inferior al hombre de Palestina que fue crucificado por haber introducido esta nueva religión en la vida de los hombres (…) Su primer legislador les convenció de que eran inmortales y que serían todos hermanos si negaban los dioses griegos y daban culto a aquel sofista crucificado, viviendo según sus leyes».

Mara Bar Sarapión (Finales del siglo I)

Existe una carta de Mara Ben Sarapión en sirio a su hijo en la que se refiere así a Jesús, aunque no lo menciona por su nombre: «¿Qué provecho obtuvieron los atenienses al dar muerte a Sócrates, delito que hubieron de pagar con carestías y pestes? ¿O los habitantes de Samos al quemar a Pitágoras, si su país quedó pronto anegado en arena? ¿O los hebreos al ejecutar a su sabio rey, si al poco se vieron despojados de su reino? Un dios de justicia vengó a aquellos tres sabios. Los atenienses murieron de hambre; a los de Samos se los tragó el mar; los hebreos fueron muertos o expulsados de su tierra para vivir dispersos por doquier. Sócrates no murió gracias a Platón; tampoco Pitágoras a causa de la estatua de Era; ni el rey sabio gracias a las nuevas leyes por él promulgadas».

Celso (175 d.C.)

En «Doctrina verdadera» ataca a los cristianos. Aunque no se conserva su libro, sí muchas de sus citas por la refutación que escribió Orígenes unos 70 años después.

«Colgado» en el Talmud

Ateísmo y religión, los asesinatos en masa de la historia

Lo que sigue a continuación, es la traducción de un articulo por Dinesh D`Souza llamado “ateísmo y no religión, es la fuerza real tras los asesinatos en masa de la historia” .

Pinchar aquí para leer el articulo original.

Dinesh D`Souza

Dinesh D`Souza

En los últimos meses, una oleada de libros ateos han sostenido que la religión representa, como expone en su libro “El fin de la fe” su autor Sam Harris, “la fuente más fuerte de conflictos humanos pasados y presentes”

El columnista Robert Kuttner hace uso de la familiar letanía: “Las cruzadas sacrificaron a millones de personas en el hombre de Jesús, y la Inquisición trajo torturas y asesinatos a millones más. Después de Martin Lutero, los cristianos se vieron envueltos en una sangrienta batalla contra otros cristianos durante tres siglos”

En su best seller “La ilusión de Dios”, Richard Dawkins sostiene que la mayoría de los recientes conflictos en el mundo- en el medio Oriente, las Balcanes, en Irlanda del Norte, en Cachemira y en Sri Lanka- son una muestra de la vitalidad del impuso asesino de la religión.

El problema es que estas críticas tienen la curiosa tendencia de exagerar los crímenes atribuidos a la religión al tiempo que ignoran los crímenes mucho mayores del fanatismo secular.

Un buen ejemplo de persecución religiosa en América, es el caso de las bujas de Salem. ¿Cuántos fueron asesinados en estos juicios? ¿miles? ¿cientos de personas? En realidad, menos de 25, pero aun así el mito aun sigue dando vidilla a las críticas de los iluminados.

Es extraño ser testigo de la pasión con que algunas figuras seculares claman contra las fechorías de los cruzados e inquisidores de hace mas de 500 años.

El número de condenados a muerte por la Inquisición española parece haber sido de unos 10.000. Algunos historiadores sostienen que habría que computar unos 100.000 más, muertos en cárceles por cuestiones de desnutrición o enfermedad.

Estas cifras son trágicas, qué duda cabe, y es cierto que los niveles de población eran mucho menores en aquellos momentos, pero aún así, son minúsculas en comparación con las cifras de muertos producidos por los despotismos ateos del S. XX.

En el nombre de la creación de su propia versión de una utopía libre de la religión, Adolf Hitler, Joseph Stalin, and Mao Zedong dieron lugar a un tipo de masacre que ningún inquisidor pudo igualar. En conjunto, estos tiranos ateos asesinaron a más de 100 millones de personas.

Más aun, muchos de estos conflictos que fueron computados como “guerras religiosas” no se lucharon por temas religiosos. Principalmente, la lucha respondía a reivindicaciones rivales por tierras o poder. ¿Podríamos denominar a la guerra entre Inglaterra y Francia una guerra religiosa simplemente porque los ingleses fueran protestantes y los franceses católicos? Pues, difícilmente.

Lo mismo puede decirse en la actualidad. El conflicto entre israelíes y palestinos no es, en su raíz, un conflicto religioso. Surge por una disputa por tierra y autodeterminación. Hamas y los partidos de extrema ortodoxia en Israel pueden presentar afirmaciones de tipo teológico, como “Dios nos dio esta tierra a nosotros, etc”, pero el conflicto seguiría siendo exactamente el mismo incluso sin estos motivos religiosos. La rivalidad étnica, y no la religión, es la fuente de tensión en Irlanda del norte y las Balcanes.

Sin embargo, los ateos de nuestros días insisten en hacer de la religión la causa de todos los males. Consideremos por ejemplo el análisis que Harris hace del conflicto en Sri Lanka: “Si bien las motivaciones de los Tigres Tamiles no son explícitamente religiosas- afirma- son hindúes que, sin duda, creen en cosas improbables a cerca de la naturaleza de la vida y de la muerte”. En otras palabras, mientras que los Tigres se ven como combatientes en una lucha política secular, Harris detecta un matiz religioso porque esta gente resultan ser Hindúes y seguramente “debe haber” algún matiz de locura religiosa que subyace y explica su fanatismo.

Harris podría continuar sin parar en este sentido. Buscando exonerar al secularismo y al ateísmo de los horrores perpetrados en su nombre, sostiene que el maoísmo y el estalinismo en realidad, eran “poco mas o menos una religión política”. En referencia al nazismo, dice, “mientras que el odio a los Judíos en Alemania se expresaba de un modo predominantemente secular, ello era debido a una herencia directa del cristianismo medieval”. De hecho, “el holocausto marco la culminación de dos mil años de cristianismo fulminante contra los Judíos”

Y uno encuentra las mismas sandeces en el trabajo del Sr. Dawkins. No se deje usted engañar por esa prestidigitación retorica. Ni Dawkins ni Harris pueden explicar por qué, si el nazismo fue descendencia directa del cristianismo medieval, el cristianismo medieval no produjo a Hitler. ¿Cómo puede una ideología autoproclamada como atea, presentada por Hitler como un repudio al cristianismo, ser una culminación de 2000 años de cristianismo?

Dawkins y Harris están empleando un truco que resulta transparente, y que hace responsable a la Cristiandad por los trucos cometidos en su nombre, mientras que exonera al secularismo y al ateísmo por los crímenes aun mayores cometidos bajo su ideología.

Los fanáticos religiosos han hecho cosas que son imposibles de defender, y algunos de ellos, en su mayoría en el mundo islámico, aun llevan a cabo estos horrores en el nombre de su credo. Pero si la religión a veces dispone a la gente a realizar su propia justicia y absolutismo, también proporciona un código moral que condena el asesinato de inocentes, y en particular, las enseñanzas morales de Jesús no aportan apoyo alguno – de hecho, suponen una severa reprimenda- a las injusticias históricas perpetradas en nombre del cristianismo.

Los crímenes del ateísmo, en general han sido realizados a través de una ideología arrogante que ve al hombre, no a Dios, como creador de valores. Utilizando las últimas técnicas de la ciencia y la tecnología, el hombre busca desplazar a Dios y crear una utopía secular en la tierra. Por supuestos, si algunos- Los Judíos, los terratenientes, los no aptos, los discapacitados…- tienen que ser eliminados para lograr esta utopía, este es un precio que los tiranos ateos y sus defensores se han mostrado siempre más que dispuestos a pagar. Y así es, como estos datos confirman la verdad de la sentencia dada por Fiodor Dostoievski “Si Dios no existe, todo está permitido”

Cuales quiera que sean los motivos por sed de sangre atea, el hecho indiscutible es que todas las religiones en el mundo juntas no han conseguido matar en 2000 años a tanta gente como ha sido asesinada en el nombre del ateísmo en las últimas décadas.

Ya es hora de abandonar el poco reflexionado mantra de que las creencias religiosas han sido la mayor fuente de conflicto humano y de violencia. El ateísmo, y no la religión es la fuente real detrás de los asesinatos en masa de la historia.

Visto en: http://lastresllavesdepablo.blogspot.com/

Fuente: http://www.csmonitor.com/2006/1121/p09s01-coop.html

El misterioso libro escrito hace 600 años en una indescifrable lengua: nuevos datos

Detalle de una página del manuscrito Voynich.

Detalle de una página del manuscrito Voynich.

En 1912 el anticuario y librero  lituano Wilfrid Voynich adquirió un lote de 30 manuscritos antiguos al Collegio Romano, una universidad jesuita situada a las afueras de Roma, que vendió gran parte de su archivo para solucionar sus problemas económicos. A buen seguro el bibliotecario de la institución no tenía ni idea de que se estaba deshaciendo del que es, actualmente, uno de los libros más valiosos del mundo: el conocido desde entonces como manuscrito Voynich.

Pese a que ha sido uno de los libros más estudiados de la historia, poco sabemos del mismo. Nadie sabe quién escribió e ilustró sus 250 páginas y, lo que es más intrigante, qué secretos esconde un texto que nunca nadie ha logrado descifrar. El manuscrito Voynich está escrito en un idioma desconocido, bautizado como voynichés, porque sólo se ha encontrado en este libro.

El manuscrito, que actualmente forma parte de la biblioteca Beniecke de libros raros y manuscritos de la Universidad de Yale, ha sido objeto de numerosos estudios criptográficos –no en vano está considerado el Santo Grial de la criptografía histórica–, pero las teorías están enfrentadas. Sólo una cosa parece segura. Según un examen de carbono-14, realizado en 2011 por especialistas de la universidad de Arizona, tanto las hojas como las tintas del libro datan de un periodo comprendido entre 1404 y 1438: el manuscrito es un auténtico texto medieval.

El primer jefe de criptografía de la NSA, William Friedman, trató durante décadas de descifrar el manuscrito, pero nunca lo logró.

En este punto desaparecen las certezas, y hay teorías de todo tipo. Hay quien cree que se trata de un texto real, escrito en un lenguaje que nadie ha logrado desvelar; quien piensa que no es más que un engaño muy sofisticado, obra de un librero medieval que sólo buscaba sacar dinero a algún incauto que creyera estar ante un texto único y misterioso; y, cómo no, quien atribuye su creación a los alienígenas.

Ni siquiera uno de los más brillantes criptógrafos de la historia, el militar estadounidense William Friedman, que logró resolver el código cifrado que los japoneses utilizaban en la Segunda Guerra Mundial y fue el primer jefe de criptología de la NSA, logró encontrar ningún mensaje legible en el manuscrito. Tras décadas estudiando el texto, murió sin resolver la que fue la mayor obsesión de su vida.

Páginas de la sección de 'farmacología' del manuscrito Voynich.

Páginas de la sección de ‘farmacología’ del manuscrito Voynich.

El fiasco de la teoría de falsificación

En 2004, un artículo publicado en Scientific American y elaborado por el doctor en ciencia computacional Gordon Rugg dio la vuelta al mundo. Según el científico, el manuscrito Voynich era una farsa, pues muchas de las características notables del texto podían ser replicadas con ayuda de una herramienta de codificación, la parrilla de Cardano, inventada por el matemático del mismo nombre en 1550.

Esta herramienta, una especie de plantilla que servía para ocultar mensajes ocultos en un texto dado, servía también para crear un lenguaje inventado, “pura algarabía”, como lo definió Rugg, pero con apariencia real. Según Rugg, el manuscrito Voynich fue elaborado por los ocultistas Edward Kelley y John Dee (o, al menos, alguno de ellos), dos buscavidas que trabajaban en la corte de Isabel I de Inglaterra y vivían de practicar la nigromancia, la alquimia y el espiritismo en una Europa muy dada a aceptar todo tipo de creencias esotéricas.

Rugg cree que Kelley y Dee crearon la obra, haciéndola pasar por un misterioso texto de Roger Bacon para venderlo al mejor postor.

No está confirmado que Kelley y Dee tuvieran el manuscrito en algún momento. Lo que es seguro es que, a finales del siglo XVII, el emperador Rodolfo II de Bohemia lo compró por 600 ducados de oro, un auténtico dineral en la época –unos 72.000 euros de ahora, según las estimaciones de los historiadores–.

El emperador pensaba que el autor del manuscrito había sido Roger Bacon, un fraile franciscano que vivió entre 1214 y 1294 y fue uno de los primeros pensadores que propusieron el moderno método científico. Rugg cree que Kelley y Dee crearon la obra, haciéndola pasar por un misterioso texto de Bacon –que en ningún caso fue su autor–, y fueron los que se lo vendieron al emperador Rodolfo como una pieza valiosísima, ya que sus obras eran muy apreciadas en la época.

La teoría de Rugg resultaba convincente, pero hoy no está nada claro que Kelley y Dee fueran sus autores, entre otras cosas porque el análisis con carbono-14 (elaborado con posterioridad al trabajo de Rugg) sitúa su creación casi un siglo antes: ni Keleey ni Dee habían nacido, ni existía la parrilla Cardano, que es esencial en el relato del investigador y fue inventada once décadas después.

Páginas de la sección de cosmología del manuscrito Voynich.

Páginas de la sección de cosmología del manuscrito Voynich.

El ‘voynichés’, ¿un idioma real?

El profesor Marcelo Montemurro, físico teórico en la Universidad de Manchester, descubrió la existencia del manuscrito Voynich gracias al trabajo de Rugg. En su opinión, sólo había una forma de saber si el lenguaje del texto era real: someterlo a un análisis estadístico que determinara si el voynichés cumplía con las normas lógicas que cumple todo lenguaje. Sus resultados, cuya publicación ha adelantado este domingo el Sunday Times, son concluyentes. En opinión de Montemurro, el voynichés no puede ser más que un idioma real.

Durante su investigación, Montemurro se topó con un estudio de 2001, elaborado por el profesor de patología analítica Gabriel Landini y publicado en una revista de criptología, en el que ya se constataba uno de los asuntos que Montemurro tenía planeado estudiar. Según aseguró Landini, y ha vuelto a constatar el investigador de Manchester, el manuscrito cumple con la ley de Zipf.

Entre las secciones de temática más parecida hay palabras que se repiten con mayor frecuencia, algo que sólo puede ocurrir si el lenguaje es real.

Según la esta ley, formulada en la década de 1940 por el lingüista de la universidad de Harvard George Kingsley, en todas las lenguas humanas la palabra más frecuente en una gran cantidad de texto aparece el doble de veces que la segunda más frecuente, el triple que la tercera más frecuente, el cuádruple que la cuarta, y así sucesivamente.

“La ley de Zipf es considerada como universal”, ha explicado Montemurro al Sunday Times“Si comparas diferentes lenguajes, todos siguen muy cerca el mismo patrón.” Y nadie ha creado los idiomas siguiendo esta regla adrede. El investigador, alentado por este descubrimiento anterior, sometió al manuscrito a sus propias pruebas lingüísticas.

El manuscrito está dividido en varias secciones que, a raíz de sus ilustraciones, se conocen como: “herbario”, pues cada página muestra una planta; “astronómica”, que contiene diagramas circulares que muestran constelaciones y planetas; “biológica”, un texto denso, con figuras de pequeñas mujeres desnudas; “cosmológica”, que muestra más diagramas circulares, pero de naturaleza desconocida; “farmacéutica”, que muestra partes de plantas aisladas y objetos similares a jarras farmacéuticas y “recetas”, una sección con muchos párrafos cortos que parecen mostrar instrucciones para elaborar algo.

Según Montemurro, si el lenguaje fuera real, cada sección debería contener palabras que se repitieran con más frecuencia, del mismo modo que, por ejemplo, en un libro de bricolaje aparecen con mayor reiteración palabras como “taladro”, “martillo” o “destornillador”. Y en el manuscrito ocurre: hay conjuntos de palabras que se repiten más en cada sección. Además, entre las secciones de temática más parecida, como “herbario” y “farmacéutica”, hay palabras que se repiten con más frecuencia.

Detalle de una de las páginas de la sección 'biológica'.

Detalle de una de las páginas de la sección ‘biológica’.

Después de esto el investigador comprobó si, como en todo lenguaje real, existe un espacio predecible entre el conjunto de palabras que se repiten. “El tiempo que dedicamos a un tema antes de pasar a otro es una característica de la forma en que nos comunicamos”, asegura Montemurro. Tras chequear los espacios existentes los científicos llegaron a conclusión de que tenían lo que cabría esperar de cualquier idioma real. Después continuaron con diversos análisis sobre la variedad de estructuras informativas: todos tuvieron resultados positivos.

“El voynichés es un lenguaje”, asegura Montemurro. “Y es imposible pensar que fuese puesto ahí a propósito”. Curiosamente, el investigador creía a pies juntillas la teoría de Rugg sobre la falsificación del texto, pero hoy no tiene duda de que no puede ser correcta: “No puede explicar cómo las propiedades estadísticas más relevantes del texto pudieron ser falsificadas sin que el falsificador supiera nada de, por ejemplo, la ley de Zipf, un conocimiento al que se llegó muchos siglos después”.

Guerra de estudiosos

Los hallazgos de Montemurro parecen concluyentes, pero Rugg sigue defendiendo que la teoría de la falsificación puede ser real. En su opinión, “agitar las estadísticas parece muy científico, pero se pone demasiado énfasis en ellas”. Según el investigador, aunque el falsificador no conociera la ley de Zipf, podía saber perfectamente que en cualquier lenguaje varía la frecuencia en que se repiten las palabras, “es algo que cualquier farsante trataría de replicar”. Respecto a la nueva datación, Rugg defiende que el creador del manuscrito podría haber elaborado el texto sobre un papel más antiguo, falsificando también su edad (algo que, además, le otorgaría valor añadido).

Para Montemurro, es imposible que el manuscrito sea una combinación sin sentido de símbolos, “su nivel de sofistificación es demasiado alto”. Pese a esto, el texto sigue generando todo tipo de teorías. Y seguirá generándolas a no ser que alguien logre descifrar el texto, lo que de momento parece imposible. Todos los meses hay quien elabora una teoría nueva, como que está escrito en ucraniano, pero sin vocales, o que es una copia de la famosa Cábala judía, por citar dos de las que se pueden encontrar en cualquier blog de internet. El misterio, de momento, sigue sin resolverse.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-01-14/el-misterioso-libro-escrito-hace-600-anos-en-una-indescifrable-lengua-nuevos-datos_75631

¿Localizan el Arca de la Alianza?

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Según la tradición judeocristiana, el rey Salomón destacaba tanto por su sabiduría como su riqueza. Arqueólogos e historiadores han dedicado sus vidas a encontrar los legendarios tesoros descritos en la biblia, más sus esfuerzos han sido en vano. Ahora, un antiguo texto hebreo recién traducido ofrece algunas pistas sobre la ubicación de algunos preciosos artefactos, incluyendo el Arca de la Alianza.

La obra, “Tratado de los buques”, ha sido traducida por James Davila de la Universidad de St. Andrews en Escocia y apunta que diversas piezas del templo del rey Salomón podrían estar esparcidas a los largo del Oriente Medio. Entro los tesoros mencionados se encuentran piedras preciosas religiosas, ornamentos del jardín del Edén, instrumentos musicales hechos de oro y el Tabernáculo.

El Arca de la Alianza es el tesoro más sagrado y codiciado del cual habla el texto, un cofre dorado de hace 3 mil años que se contiene los Diez Mandamientos que Dios le entregó a Moisés. En el año 567 A.C., los babilónicos destruyeron el Templo de Jerusalén y el Arca de la Alianza fue perdida para siempre.

El texto recién traducido, el cual data del siglo XV, dice que el invaluable tesoro no fue completamente destruido, sino que varios profetas y levitas escondieron los artefactos más preciados. El trabajo de Davila ha reducido el número de lugares en donde las legendarias piezas podrían encontrarse, sin embargo, no se especifica su ubicación exacta.

Aunque ofrece información emocionante, el texto sufre de varias inconsistencias que dificultan la puesta en marcha de una investigación arqueológica seria. El propio Davila cree que el autor recopiló varias leyendas sin cuidar que los datos fueran congruentes.

Fuente: http://www.muyinteresante.com.mx/historia/676674/donde-tesoro-del-rey-salomon-arca-alianza/

Datos clave: Independencia de Israel y la limpieza étnica de Palestina

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La limpieza étnica sionista de Palestina no es una cosa del pasado, sino una campaña vigente que es ejecutada por tres brazos del Estado de Israel: el sistema educativo, una dedicada burocracia y las fuerzas de seguridad.

– Número total de palestinos expulsados durante la creación de Israel (1947-1949): entre 750.000 y 1.000.000.

– Número de palestinos expulsados antes de la declaración de independencia de Israel el 17 de mayo de 1948 y la subsiguiente guerra con los países árabes vecinos: entre 250.000 350.000.

– Número total de centros de población palestinos destruidos sistemáticamente durante la creación de Israel (1947-1949): más de 400.

– Número de centros de población étnicamente limpiados de sus habitantes árabes palestinos por las fuerzas sionistas antes de la declaración de independencia de Israel el 14 de mayo de 1948 y la subsiguiente guerra con los países árabes vecinos: más de 200.

– Número de masacres documentadas de palestinos por las fuerzas sionistas e israelíes durante la creación de Israel: al menos dos docenas. La más destacada tuvo lugar en Deir Yasin el 9 de abril de 1948, cuando más de 100 hombres, mujeres y niños palestinos fueron asesinados por paramilitares sionistas pertenecientes a la Banda Stern y al Irgun (dirigidos por los futuros primeros ministros israelíes Isaac Shamir y Menajem Begin, respectivamente). Estas atrocidades provocaron la huída masiva de palestinos y fueron cruciales en la creación de un estado de mayoría judía en una región en la que los árabes palestinos eran mayoría.

– Número de palestinos que sobrevivieron a las expulsiones y que permanecieron dentro de los límites del nuevo estado de Israel: aproximadamente 150.000. Aunque les concedieron la ciudadanía israelí, fueron gobernados por las autoridades militares israelíes hasta 1966, les arrebataron la mayor parte de sus tierras y siguen sufriendo, en la actualidad, una amplia y sistemática discriminación como no-judíos que viven en un “estado judío”.

– Valor de las propiedades palestinas destruidas o confiscadas por Israel durante la creación del estado: entre 100 mil millones dólares y $ 200 mil millones (EE.UU.) en dólares de hoy.

– La expulsión de la mayoría de la población árabe de lo que fue Israel durante la creación del estado no fue una consecuencia inesperada de la guerra, sino una estrategia preconcebida de “transferencia” para garantizar la creación de un estado con mayoría judía. (Véase aquí para obtener más información sobre la idea de “transferencia” en los orígenes del sionismo.) El plan militar para la limpieza étnica de Palestina fue denominado Plan Dalet (o Plan D) y fue aprobado formalmente por la dirección sionista el 10 de marzo de 1948. En este plan se proponía

“La destrucción de pueblos (incendiándolos, volándolos y plantando minas en los escombros), especialmente de aquellos núcleos de población que son difíciles de controlar de forma permanente.

“Organizar operaciones de búsqueda y control de acuerdo con las siguientes directrices: cercado del pueblo y realización de registros en su interior. En el caso de que haya resistencia, la fuerza armada debe ser destruida y la población debe ser expulsada fuera de las fronteras del estado”.

– En diciembre de 1948, la Asamblea General de la ONU aprobó la Resolución 194, que declaraba: “los refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos deben ser autorizados a hacerlo en la mayor brevedad posible, y debe pagarse una indemnización por la propiedad de aquellos que decidan no volver, así como por la pérdida o daños ocasionados a las propiedades que, según los principios del derecho internacional o de justicia, deben ser reparados por los gobiernos o autoridades responsables”.

– Los sucesivos gobiernos de EEUU apoyaron la Resolución 194 y votaron coherentemente en favor de la misma hasta 1993, cuando la administración del presidente Bill Clinton empezó a referirse, tras de la firma de los Acuerdos de Oslo entre Israel y la OLP, a los derechos de los refugiados palestinos como un asunto que debía ser negociado entre las dos partes en un acuerdo de paz definitivo.

– El derecho de los palestinos al retorno ha sido también reconocido por destacadas organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch. En 2001, Amnistía Internacional hizo pública una declaración sobre el tema: “Amnistía Internacional pide que los palestinos que huyeron o fueron expulsados de Israel, Cisjordania o la Franja de Gaza, junto con sus descendientes, y que han mantenido sólidos lazos con el área, puedan ejercer su derecho al retorno”. (Véase aquí para obtener más información sobre el derecho de los palestinos al retorno y el derecho internacional.)

– Un estudio publicado en 2010 por BADIL, el Centro de Recursos para los Derechos de Residencia y de los Refugiados Palestinos, dijo que la población desplazada y refugiada palestina alcanza aproximadamente los 7,1 millones: 6,6 millones de refugiados y 427.000 desplazados internos. La mayoría vive en campos de refugiados en Cisjordania y Gaza o en los países vecinos, a menudo solo a unos pocos kilómetros de distancia de las casas y las tierras de las que fueron expulsados.

Traducción: Javier Villate

Fuente: “IMEU: QUICK FACTS: Israeli Independence & The Ethnic Cleansing of Palestine”, 9/04/2013

Fuente: Disenso.wordpress.com

Institute for Middle East Understanding (IMEU) / Javier Villate, Disenso.wordpress.com

Visto enhttp://www.palestinalibre.org

Shlomo Sand – La invención de la tierra de Israel

En esta conferencia, el historiador israelí Shlomo Sand expone la esencia de su nuevo libro, La invención de la tierra de Israel, y debate con el público presente las ideas por él desarrolladas en esta obra y en su libro anterior (La invención del pueblo judío).

Con su usual contundencia, Shlomo Sand deconstruye por completo la mitología erigida por los sionistas a través de la manipulación de citaciones bíblicas. El propósito de tal manipulación es intentar justificar con argumentos religiosos la ocupación de Palestina y la expulsión de gran parte de los habitantes autóctonos para, en su lugar, asentar los contingentes de personas de ascendencia judía (mayormente oriundos de Europa Oriental) que el sionismo logró llevar para allí.

En el debate con la audiencia, Shlomo Sand revela que, aunque considera que la propuesta de un solo Estado para la región sea moralmente superior, por razones de viabilidad práctica, él se muestra favorable a la creación de dos estados: uno israelí y otro palestino. Sin embargo, diferentemente de lo que anda defendiendo últimamente Norman Finkelstein, Sand se muestra terminantemente contrario a que Israel sea un Estado judío, o que Palestina venga a ser también un Estado racial o religioso. Él defiende la existencia de Israel como un Estado de todos sus ciudadanos, con derechos y deberes iguales para todos, cualquiera sea su religión o ascendencia étnica. Lo mismo para Palestina.

La alternativa de dos estados (en la concepción que Shlomo los vislumbra) debe ser asumida porque es, según él, la única que puede conseguir el consenso necesario para su concreción. Según él, la actual sociedad israelí es la más racista de todo el mundo occidental y, por lo tanto, jamás aceptaría pasar a la condición de minoría en un Estado que fue originalmente creado exactamente con el objetivo de garantizarle su hegemonía.