La persecución comunista a los homosexuales: 9 hechos que algunos callan y muchos ignoran

LA URSS TACHABA LA HOMOSEXUALIDAD COMO “PERVERSIÓN SEXUAL” Y ALGO “CRIMINAL”

Os indico a continuación algunos hechos que muchos parecen ignorar:

  1. En “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado” (1884), uno de los padres del comunismo, Friedrich Engels, hablaba de la degradación de los hombres en la antigua Grecia, afirmando que “cayeron en la abominable práctica de la sodomía”.
  2. La homosexualidad ha estado perseguida en las siguientes dictaduras comunistas:Albania (hasta 10 años de prisión), Alemania Oriental, Bulgaria (hasta 3 años de prisión), China, Corea del Norte, Cuba, Etiopía, Hungría, Laos, Mongolia, Polonia, Rumanía, Somalia, la URSS (hasta 5 años de prisión) y Yugoslavia.
  3. En las cárceles soviéticas, los homosexuales sufrían todo tipo de vejaciones. Los presos homosexuales eran obligados a dormir al lado de las letrinas, a realizar las peores tareas de la prisión, a comer por separado de los demás presos, y a ofrecer favores sexuales a otros presos o guardias para evitar palizas y violaciones. Según señala Nicolás Márquez en “El libro negro de la nueva izquierda” (2016), “entre 1934 y 1980 fueron condenados cerca de cincuenta mil homosexuales” al Gulag, la red soviética de campos de concentración.
  4. El comunista Maxim Gorki, uno de los máximos ideólogos de la URSS, escribió lo siguiente en el artículo “Humanismo proletario”, publicado en los diarios comunistas soviéticos Pravda e Izvestia el 23 de mayo de 1934: En la tierra donde el proletariado gobierna valientemente y con éxito, la homosexualidad, con su efecto corruptor sobre los jóvenes, se considera un delito social punible bajo la ley. En contraste, en la ‘tierra cultivada’ de los grandes filósofos, eruditos y músicos, se practica libremente y con impunidad. Ya hay un dicho sarcástico: ‘Destruid la homosexualidad y el fascismo desaparecerá’“.
  5. En su edición de 1952, la Gran Enciclopedia Soviética afirmaba: “El origen de la homosexualidad está vinculado a las condiciones sociales cotidianas; para la abrumadora mayoría de las personas que se entregan a la homosexualidad, estas perversiones se detienen tan pronto como la persona se encuentra en un ambiente social favorable… En la sociedad soviética con sus costumbres sanas, la homosexualidad como una perversión sexual se considera vergonzosa y criminal. La legislación penal soviética considera la homosexualidad como punible, con la excepción de aquellos casos en los que la homosexualidad es una manifestación de un marcado trastorno psíquico“.
  6. En su “Diccionario de la homofobia” (2015), Louis-George Tin explica que en la versión China del Gulag soviético, denominada Laogai, fueron recluidos “decenas de millares de homosexuales, con frecuencia asimilados a otras categorías sospechosas de traición (los extranjeros, los mestizos, los católicos, los intelectuales occidentalizados) y siempre tratados muy duramente”. El escritor chino-francés Jean Pasqualini, un superviviente del Laogai, relató en su libro “Prisonnier de Mao” (1974) la ejecución de dos prisioneros homosexuales en el campo de Qinghe en 1960, asesinados de un tiro en la cabeza, por mantener relaciones entre ellos. El trato a los prisioneros homosexuales en el Laogai chino era parecido o incluso peor que en las prisiones soviéticas.
  7. Uno de los más conocidos dirigentes de la dictadura comunista cubana, el Che Guevara, mostraba un especial odio por los homosexuales, a los que consideraba “pervertidos sexuales”. En 1960 Guevara fundó el campo de trabajo de Guanahacabibes, destinado a “reeducar” a colectivos que la dictadura comunista consideraba contrarios a su “ética revolucionaria”, entre ellos los homosexuales, que sufrieron maltratos, violaciones e incluso ejecuciones en ese recinto, presidido por un gran letrero que -al estilo de Aushcwitz- afirmaba: “El trabajo os hará hombres”.
  8. En 1965, en una entrevista concedida al reportero estadounidense Lee Lockwood, el dictador comunista cubano Fidel Castro afirmó: “Nunca hemos creído que un homosexual pueda personificar las condiciones y requisitos de conducta que nos permitan considerarlo un verdadero revolucionario. Una desviación de esa naturaleza choca con el concepto que tenemos de lo que debe ser un militante comunista”. En 1984 dos antiguos partidarios de esa dictadura, Néstor Almendros y Orlando Jiménez Lea, elaboraron un documental titulado “Conducta impropia” sobre la represión a los homosexuales en Cuba, en el que recogieron los testimonios de docenas de personas que fueron encerradas en campos de confinamiento en esa isla a causa de su orientación sexual.
  9. En enero de 2016, el estalinista Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR, socio ruso del Partido Comunista de España) reclamó multar los comportamientos homosexuales y castigar a quien confiese en público su homosexualidad. Uno de los diputados del PCFR, Ivan Nikitchuk, tachó a los homosexuales de gente “enferma y loca”.

A la vista de estos hechos, ver a comunistas con camisetas del Che Guevara y presentándose como defensores de los homosexuales es el colmo del contrasentido. Y eso por no hablar de los que se dicen fans de Fidel Castro, de Stalin o de Mao.

Fuente: http://www.outono.net/elentir/2018/11/17/la-persecucion-comunista-a-los-homosexuales-9-hechos-que-algunos-callan-y-muchos-ignoran/

La Ciencia por si sola no dice nada, los científicos son los que lo hacen

Por Frank Turek

Traducción Erick Jimenez

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No puedes poner honestidad en un tubo de ensayo.

La Ciencia por si sola no dice nada los científicos son los que lo hacen.

Estas son algunas de las reveladoras conclusiones que podemos extraer en el escándalo del correo de calentamiento global.

“¿Dices que la ciencia no es objetiva?” No, a menos que los científicos lo sean, y la mayoría de veces no lo son. No quiero impugnar a todos los científicos pero es cierto que algunos de ellos no han sido completamente honestos. Algunas veces mienten para conseguir o mantener sus trabajos. Algunas veces mienten para obtener fondos. Algunas veces mienten para promover sus propias creencias políticas. Algunas veces no mienten intencionalmente, pero obtienen malas conclusiones científicas porque solo están buscando lo que quieren encontrar.

La mala conducta de los científicos es más común de lo que crees. Una encuesta realizada por investigadores de la Universidad de Minnesota encontró que el 33% de los científicos admitieron haber actuado mal durante sus investigaciones, incluyendo a más de un 20% de científicos, en la mitad de su carrera, que reconocieron “haber cambiado el diseño, metodología o resultados de un estudio como resultado de presiones recibidas por parte de los patrocinadores” [1]. ¡Piensa cuántos más habrán hecho esto, pero no quieren reconocerlo!

Mentiras descaradas y engaño parecen ser el caso con el “Clima-gate.” Los correos expuestos revelaron la selección puntual de eventos, manipulación de datos y el trabajo tras bambalinas para censurar las opiniones opositoras; así como el dudar de las mediciones realizadas al no encajar en las conclusiones pre establecidas. Matt Drudge comentó acerca de esto como el “Mayor escándalo en la ciencia moderna.”

Actualmente considero que existe otro gran escándalo científico, pero estas tergiversaciones no son tan obvias. En este escándalo, en lugar de las mentiras descaradas, las conclusiones científicas son extraídas bajo la mesa por suposiciones filosóficas previas. Tal como en el caso de la controversia sobre el origen de la vida y de las nuevas formas de vida. ¿Fueron las fuerzas naturales actuando sobre mezclas químicas inertes las que produjeron vida, o fue el resultado de una acción inteligente? ¿Las nuevas formas de vida habrán evolucionado a partir de formas de vida inferiores debido a fuerzas naturales o fue necesaria la intervención de una inteligencia?

El Dr. Stephen Meyer ha escrito un fabuloso best-seller, en donde aborda estas preguntas, llamado La Firma en la Célula. Al haber obtenido su doctorado en la Universidad de Cambridge en Filosofía de la Ciencia, el Dr. Meyer está en la cima de la cadena alimenticia de la ciencia. En nuestra entrevista radial del 8 de agosto, me comentó que ha estado trabajando en un libro de +600 páginas –el cual no limita los detalles técnicos- durante más de una década.

¿Qué califica a un hombre con un doctorado en “Filosofía de la Ciencia” para escribir un libro acerca del origen de la vida o la macro evolución? Todo. Lo que algunos científicos, y muchos en el público en general, fallan en entender es que la ciencia no puede realizarse sin un fundamento filosófico. Toda la información debe ser interpretada. Y mucho del debate entre los exponentes del Diseño Inteligente (como el Dr. Meyer) y los Darwinistas (como el profesor de Oxford Richard Dawkins) no es sobre la evidencia –pues todos están viendo la misma evidencia. Es un debate sobre la filosofía. Un debate sobre qué causas pueden ser consideradas como posibles, incluso antes de examinar la evidencia.

Los científicos buscan causas, y lógicamente, solo hay dos tipos posibles de causas –una causa inteligente o una causa no inteligente (es decir, causa natural). Una causa natural puede explicar una maravilla geológica como el Gran Cañón, pero solamente una causa inteligente puede explicar una maravilla geológica como las caras de los presidentes sobre el Monte Rushmore. Asimismo, las leyes naturales pueden explicar por qué la tinta se adhiere al papel en el libro del Dr. Meyer, pero solo una causa inteligente puede explicar la información que allí se encuentra (es decir, ¡el Dr. Meyer!)

¿Cómo se aplica esto a la pregunta acerca del origen de la vida? Mucho después de Darwin, descubrimos que una “simple” célula está comprendida por miles de volúmenes de información en el ADN en lo que se conoce como complejidad específica –en palabras del día a día, sería como un programa de software o un mensaje realmente largo. ¡Richard Dawkins reconoce que la cantidad de información contenida en la mal-llamada “ameba primitiva” ocuparía 1,000 volúmenes de una enciclopedia!

¿Cuál es el origen de todo esto? Aquí es donde entra la filosofía. El Dr. Meyer está abierto a ambos tipos de causas. Richard Dawkins no lo está. En el libro del Dr. Meyer se explica cómo las fuerzas naturales no parecen tener la capacidad de realizar tal trabajo, solo la inteligencia la tiene. Sin embargo, Dawkins y su Darwinismo presionan filosóficamente para descartar causas inteligentes antes de examinar la evidencia. Por lo tanto, para ellos no importa cuánta evidencia apunte hacia causas inteligentes (como lo hace un mensaje suficientemente largo), siempre concluirán que tuvo que ser algún tipo de causa natural. En otras palabras, su conclusión es el resultado de sus suposiciones filosóficas previas.

Mientras Dawkins no tiene una explicación natural viable para el origen de la vida o el mensaje que esta contiene, él asegura que no puede ser el producto de inteligencia. Esta suposición filosófica conduce a lo que parece ser una conclusión increíble: El hecho de creer que 1,000 volúmenes de una enciclopedia son el resultado de fuerzas naturales y ciegas es comparable a creer que la Librería del Congreso es el resultado de una explosión en una imprenta. Yo no tengo tanta fe como para creer eso.

“¡Este es un argumento del Dios de las brechas!” podría protestar Dawkins. No, no lo es. Simplemente no carecemos de una explicación natural para una forma de vida “simple” – cuya información equivalente a 1,000 enciclopedias, esto es evidencia empírica y verificable para creer en una causa inteligente. Piensa en la causa del libro El Espejismo de Dios de Richard Dawkins, por ejemplo. No es simplemente que carezcamos de una explicación natural para el libro (pues sabemos que las leyes de la tinta y el papel no escribieron un libro). Es también el hecho que conocemos que mensajes solo provienen de mentes. Por lo tanto, podemos confiadamente postular a un autor inteligente, en lugar de un proceso natural y ciego.

¿Por qué es tan difícil para Dawkins y otros Darwinistas reconocer esto? Tal vez porque se rehúsan a hacerlo. Y así, como los “científicos” del calentamiento global, ellos tienen sus razones políticas o morales para negar incluso lo obvio. O tal vez nunca se han percatado que no pueden hacer ciencia sin filosofía. Como Einstein dijo: “El hombre de ciencia es un pésimo filósofo”. Y un pésimo filósofo de la ciencia puede llegar frecuentemente a conclusiones científicas equivocadas. Esto se debe al hecho que la ciencia no habla – los científicos sí lo hacen.

Estas de acuerdo que la “Ciencia” no dice nada?

Fuente:

http://crossexamined.org/la-ciencia-por-si-sola-no-dice-nada-los-cientificos-son-los-que-lo-hacen/

Referencias:

[1] http://sciencecareers.sciencemag.org/career_magazine/previous_issues/articles/2008_01_04/caredit.a0800001

Los fantasmas de la ciencia

Imagen superior: Studio Roosegaarde, "Lotus 7.0-side-Daan Roosegaarde-WEB", CC

Imagen superior: Studio Roosegaarde, “Lotus 7.0-side-Daan Roosegaarde-WEB”, CC

A comienzos de 2013, apareció el libro de Rupert Sheldrake El espejismo de la ciencia (The Science Delusion). La obra recibió un interesante impulso mediático en el mundo anglosajón cuando la plataforma TED retiró de su catálogo de conferencias en red una de Sheldrake en que hablaba de su obra.

Sheldrake dio su charla en enero, siendo parte del congreso organizado por TED en Londres bajo el título de “Panoramas para transiciones: desafiando los paradigmas existentes” (Visions for Transitions: Challenging Existing Paradigms).

El caso es que Sheldrake debió desafiar en exceso “los paradigmas existentes”, pues, tras 35.000 visitas a la web de TED, la mesa de sabios que supervisa todas las charlas decidió borrar el video en marzo.

No lo hizo por iniciativa propia. La plataforma había sido previamente acusada por ciertos periodistas con tirón mediático de servir de vehículo para la expresión de la pseudociencia.

En realidad, Sheldrake se limitó a criticar el actual paradigma con un discurso que podrían firmar muchos filósofos preocupados por la ciencia. Decir que se suprimió el vídeo por fomentar la pseudociencia es sencillamente absurdo, y parte de un infantil argumento ad hominem: Sheldrake está relacionado con la parapsicología y es muy querido en el mundillo New Age.}

Rupert Sheldrake, durante una conferencia en Tucson, Arizona (Zereshk, CC)

Rupert Sheldrake, durante una conferencia en Tucson, Arizona (Zereshk, CC)

Pero tales asuntos nada tienen que ver con en el video en cuestión. Y esto no deja de ser, por otra parte, un síntoma de la pobreza intelectual de quienes deberían ser ejemplo de honestidad y rigor en la adquisición y difusión del conocimiento. Y así nos va.

En El espejismo de la cienciaSheldrake cuestiona la objetividad científica porque el postulado fundamental del que nadie puede salirse es que la realidad es material, o física. A partir de ahí, critica otros dogmas que nada tienen que ver con el conocimiento científico pero que se tienden a confundir y asociar, como que la conciencia es un producto derivado de la materia, que lo espiritual es un sueño de la mente humana y ésta, una ilusión.

Tales dogmas son muy poderosos, dice Sheldrake, no porque se haya reflexionado seria y profundamente sobre ellos, sino porque, precisamente, no se ha hecho. El sistema de creencias que somete al pensamiento científico convencional es un acto de fe anclado en una ideología del siglo XIX.

En palabras de Sheldrake, los diez dogmas sobre los que se asienta el credo científico materialista son:

1. Todo es mecánico y tratado como tal, entendiéndose un organismo vivo desde la complejidad de su maquinaria.

2. La materia es inconsciente. No existe una esencia vital en ella. Incluso la conciencia humana es el resultado de una creación material.

3. La cantidad de materia y energía en el universo es inalterable, con excepción del Big Bang, cuando tal materia-energía apareció de la nada.

4. Las leyes de la naturaleza son fijas. No evolucionan.

5. La naturaleza carece de sentido y la evolución, de dirección.

6. Toda herencia biológica es material, almacenada en el ADN.

7. La mente es el resultado de la actividad cerebral.

8. Los recuerdos son almacenados como huellas materiales en el cerebro y desaparecen en el proceso de muerte.

9. Los fenómenos inexplicables desde una perspectiva materialista son ilusorios.

10. La medicina mecanicista es la única que realmente funciona.

La gran mayoría ignora que el materialismo es una asunción, una ideología, un punto de vista. No una verdad científica. El mero hecho de que existan fenómenos inexplicables desde tal paradigma y la –irónica cuando menos— confianza, o fe, en que ya aparecerá alguna futura explicación lo corrobora como creencia.

ImAges ImprObables: "Activiste quantique... [Bis Repetita placent...][EXPLORE...]", CC

ImAges ImprObables: “Activiste quantique… [Bis Repetita placent…][EXPLORE…]”, CC

Karl Popper llamó a esta forma de fe “materialismo promisorio”, debido a que se sustenta no en una defensa de hechos comprobados, como paradójicamente defiende el método científico, sino en la fe de que algún día podrán ser incluidos dentro del marco de referencia materialista. Esto es, todo evento que se ajuste a un pensamiento materialista está libre de ser contemplado desde el rigor por el que, sin embargo, se niegan otros paradigmas.

Sin embargo, tales dogmas no pueden ser discutidos en absoluto. La eliminación del vídeo de Sheldrake y los ataques posteriores así lo avalan. Durante doscientos años, este paradigma se ha empeñado en que la realidad podría ser explicada en términos de física y química exclusivamente. La conciencia es un epifenómeno, una forma de hablar sobre la actividad cerebral.

A día de hoy, no hay absolutamente nada que pueda hacer de una afirmación semejante la base necesaria y el punto de partida para cualquier investigación que se precie seria y aspire, por tanto, a las siempre necesarias subvenciones. Y, sin embargo, lo es.

Pero lo más curioso de todo es que la física contemporánea está, precisamente, destrozando el paradigma materialista desde hace ya casi un siglo. Demuestra así que la ciencia es algo que va más allá del “Materialismo” y que el materialismo es una ideología que nada tiene que ver con la “Ciencia”.

Le pere ubu: "Digital Mind Travel", CC

Le pere ubu: “Digital Mind Travel”, CC

Sorprendentemente, algo que comprendieron perfectamente los padres de la física cuántica fue rápidamente obviado por la generalidad de sus sucesores. En realidad, ni siquiera ellos gozaron del favor de sus contemporáneos. La tecnología se ha convertido en la única excusa para sobrestimar el pensamiento materialista. Y, a pesar de que sólo proporciona progreso en términos de aplicaciones prácticas, la tecnología ha llegado a ser, para muchos, la medida de un alto desarrollo intelectual y de una elevada civilización.

El materialismo implica el determinismo, la causalidad, pero su consideración como principio universal fue superada definitivamente en 1927, año en que se formuló el principio de incertidumbre de Heisenberg, a partir del cual comenzó a comprenderse que es imposible conocer todos los datos necesarios para determinar cómo se va a comportar un sistema dado. Ese desconocimiento no se debe a la ignorancia del observador, sino que es inherente a la realidad misma de las cosas. La ciencia no puede construirse sus propios muros si realmente quiere hacer algo serio, más allá de las convenciones de una época.

Una de las grandes confusiones que impiden avanzar en este sentido es la de reducir la espiritualidad al ámbito de las religiones y considerar que el secularismo es identificable con el materialismo. El materialismo es secular, pero el secularismo no es materialista. Debería someterse esta frase a profunda reflexión antes de enfrascarse uno en cruzadas y tribunales inquisitoriales tan propios de cientifismos de barrio y universidades provincianas.

Pero estas ideas, si ni siquiera son pensadas por quienes se erigen en adalides del conocimiento, difícilmente llegarán al gran público. En su ausencia de información, el mundo sigue siendo visto con ojos decimonónicos y todo un siglo de revoluciones científicas y filosóficas pasa ajeno a las mentes apagadas para poder encender así las pantallas mediáticas del entretenimiento basura, donde hasta la divulgación científica no se valora ya por su profundidad y claridad, sino por sus titulares provocativos y el entrenamiento en un más o menos burdo gracejo a que obligan estos tiempos de monólogo y chascarrillo. Ni Carl Sagan tuvo que contar chistes para atraer audiencia, ni la mediocridad intelectual se supera con sucedáneos de risa y salero.

Robert Couse-Baker: "Conservation of momentum", CC

Robert Couse-Baker: “Conservation of momentum”, CC

La evolución del conocimiento humano pasa precisamente por eso, por volver a hacerlo humano. El premio Nobel Ilya Prigogine defendía una integración de esta ciencia materialista dentro de un marco más amplio donde las ciencias del hombre marcaran el rumbo y trataran de rescatar el sentido del universo y los propósitos de la evolución.

Dice Prigogine que Einstein simboliza el conflicto entre ambas formas de entender la ciencia, y encarna la transición de una a otra. La ciencia clásica se caracteriza por apuntar a la estabilidad, el equilibrio, la permanencia. Pero la revolución de la ciencia del siglo XX cambia la dirección hacia todo lo contrario a la permanencia: fluctuación, evolución e inestabilidad. Es el paso de una ciencia como geometría a una ciencia como narración.

El problema central de Occidente, comparte Prigogine, es el dualismo. Necesita superarlo, y esto no consiste en afirmar un polo para negar el opuesto, sino encontrar una imagen no contradictoria que contenga ambos. En este sentido, son pioneros los encuentros de “Mente y Vida” organizados por el Dalai Lama y científicos de renombre internacional que se vienen celebrando desde 1987 y que han dado como resultado la consolidación, según han pasado los años, de cuatro categorías protagonistas: neurociencia, física cuántica, cosmología y estudios sobre la conciencia.

No se trata de promover ideologías concretas, de mirar los árboles y no ver el bosque. Se trata de apreciar cómo se han logrado edificar unas estructuras de comunicación entre dos maneras tan diferentes de acercarse a la vida, tanto exterior como interior, y los puentes tendidos entre ambas con un único objetivo, según sus organizadores: mostrarle al mundo un camino hacia la paz del individuo consigo mismo, primero, y del mundo, después.

El tiempo humano es una expresión particular del tiempo de la naturaleza y, por tanto, dice Prigogine, las propiedades creativas del ser humano son principios universales expresados en todos los aspectos del universo. La creatividad está en todos los niveles de la naturaleza, no sólo en la mente humana, esa que todavía muchos afirman ilusoria.

Volviendo a Sheldrake, reflexiona éste en el prólogo de su libro sobre cuántos científicos hay en el mundo que saben que las doctrinas del materialismo son las reglas del juego durante las horas de trabajo, y que no las pueden desafiar abiertamente a riesgo de ser excluidos del sistema. Sólo unos pocos las cuestionan abiertamente, mientras que otros “salen del armario” tras retirarse o tras ganar un premio Nobel. La mayoría de la gente educada mantendrá el credo materialista en público, independientemente de lo que piense en privado.

La ciencia es un proceso creativo, no un sistema de creencias. La innovación sólo es posible cuando el científico se siente libre para preguntar abiertamente y establecer nuevas hipótesis sin barreras que las limiten. Pero, como explicara Thomas Khun, los paradigmas establecidos en cada momento histórico han determinado siempre qué modelo de realidad es la base de la cual partir, qué preguntas son dignas de hacerse y qué respuestas, por tanto, ya están afirmadas para las preguntas que no han de volverse a hacer.

Los fenómenos anómalos que se escapan al paradigma establecido, por otra parte, son archivados con la fe de que serán confirmados en un futuro gracias a los mismos dogmas establecidos. Pero llega un momento en que hay tantos fenómenos anómalos que no han sido explicados que la presión comienza a quebrar los muros del paradigma. Es entonces cuando, a través de las grietas, comienza a atisbarse un nuevo paisaje hasta entonces ignorado que permite ubicar las anomalías hasta entonces acumuladas.

La sociología de la ciencia ha estudiado cómo se práctica en realidad el oficio, la manera en que se desarrollan modelos con las miras puestas en la red de contactos, las opciones de apoyo institucional, las probabilidades de acceder a una subvención, etc. Todo ello con la humana aspiración de forjarse un nombre y alcanzar un reconocimiento a los esfuerzos realizados.

La propagación del materialismo bajo la protección de un sistema que lo necesita como justificación de su razón de ser ha hecho que millones de personas apoyen el “saber científico” sin siquiera saber algo de ciencia, sin siquiera entender lo que ésta realmente significa. Son los nuevos feligreses de la Iglesia dominante, dice Sheldrake, con sus sacerdotes científicos más o menos dogmáticos e intransigentes. Y con su pequeña pero ruidosa y peligrosa Santa Inquisición, podemos añadir. ¿Qué otra cosa si no es una disciplina a la que no se puede cuestionar a riesgo del ostracismo profesional, ya sea en el ámbito académico o en el periodístico?

La idealización de la ciencia por parte de la mayoría y la falta de cuestionamiento al respecto, concluye Sheldrake, no puede sino proceder de una visión naif sacada de todo contexto, donde los científicos son entregados buscadores de la verdad, no gente ordinaria como cualquiera cuyos objetivos en la vida son, sobre todas las cosas, sobrevivir lo mejor posible, llegar a fin de mes y no meterse en líos.

Sirvan para ellos las palabras de Ernesto Sábato en La resistencia:

¿Se le puede pedir a la gente del vértigo que se rebele? ¿Puede pedirse a los hombres y a las mujeres de mi país que se nieguen a pertenecer a este capitalismo salvaje si ellos mantienen a sus hijos, a sus padres? Si ellos cargan con esa responsabilidad, ¿cómo habrían de abandonar esa vida?

Sean disculpados también los inquisidores y su séquito de “creyentes delirantes”, pues luchan contra las olas en la superficie del conocimiento, ignorantes de la reflexión profunda.

Disculpados, eso sí, a distancia prudente. Pues embisten.

Copyright © Rafael García del Valle. Reservados todos los derechos.  http://thecult.es/tercera-cultura/los-fantasmas-de-la-ciencia.html

No se considera científico negar la realidad histórica de Jesús

cristianismo

Es un hecho, muchos escépticos sostienen todavía que Jesús de Nazaret es un personaje ficticio, fruto de la siempre fértil y delirante imaginación humana; una entelequia prefabricada situada exactamente al mismo nivel que Zeus, Ra, Don Quijote, Sherlock Holmes y el Pato Donald, sólo que, según ellos, más “dañina” que los citados. No estamos hablando aquí de milagros u otros hechos excepcionales que, según los evangelios, se le atribuyen, todos más o menos aceptados por las distintas nominaciones cristianas y los historiadores no aconfesionales. No, y entendemos que este no es el lugar más indicado para debatir ese asunto. Aquí estamos hablando una vez más de Ciencia, y de lo que ésta ha dictaminado sobre la realidad o no de la existencia histórica de Jesús, de su ubicación material como individuo concreto dentro de unas coordenadas reales de tiempo y espacio. Muchos ateos niegan, no sólo ya los milagros del Galileo (algo que, por otra parte, podemos entender), sino también su historicidad, un tema este sobre el que ya no queda ningún debate abierto, por muchos arietes retóricos que nuestros intrépidos ateos embistan para reabrirlo.

Como supondrán, he tenido que elegir una entre muchas fuentes para documentar esta entrada. Al final me he decidido por la última que he encontrado, la más reciente de las que dispongo, para evitar ser acusada de “no estar al día de los últimos descubrimientos”. Esto también me lo conozco.

Los párrafos que siguen han sido extraídos del artículo “Jesús visto con los ojos de hoy”, aparecido en el número 162 de la revista “Clío Historia”, una publicación a la que se puede acusar de lo que ustedes quieran, menos de ser afín a la religión organizada :-). Está firmado por Antonio Piñero, catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid, especializado en lengua y literatura del cristianismo primitivo, un área de estudio a la que ha dedicado las últimas décadas. Piñero se define a sí mismo en estos términos: “historiador independiente, escéptico, racionalista, agnóstico y respetuoso con las creencias de los demás, aunque como ideas que son deben discutirse educadamente. No soy militante”.  Precisamente por no ser un agnóstico militante o proselitista de la línea dura, es invitado en ocasiones a aportar su autorizada opinión sobre la sociedad de la época de Jesús tanto en publicaciones católicas no fundamentalistas como en espacios de contenido escéptico. Pero subrayamos que el doctor Piñero NO es creyente, y esto es una excelente baza a favor del fin que nos proponemos en este post, pues de este modo la objetividad del documento queda garantizada, hasta donde esto es posible. Vayamos, pues, sin más dilación, al meollo del asunto. Como siempre, los incisos en caracteres grises son míos:

La pregunta básica y fundamental, si existió Jesús realmente, no se discute hoy.Aunque sí continúa estudiándose el valor historiográfico de los evangelios, sobre todo el de los tres primeros, Mateo, Marcos y Lucas. Igualmente, ¿cómo deben interpretarse los testimonios externos de autores no cristianos, como Talo (fragmentos recogidos por Jorge Sincelo, historiador bizantino de finales del siglo VIII y principios del IX), Plinio el Joven, Suetonio, Tácito, Flavio Josefo, Mara bar Serapión o Luciano de Samosata?

El último libro importante y serio que cuestionaba la existencia histórica del nazareno es la obra de Hermann Raschke, “La negación de la historicidad de Jesús en el pasado y el presente”, publicado por Bremen en 1926. A partir de ese año, sin embargo, la postura general de la crítica cambió radicalmente. Desde entonces no se considera científico negar la realidad histórica de Jesús, sino que su existencia se acepta como un hecho más del pasado, una existencia sin perfiles definidos, como la de tantos otros personajes de la historia antigua de los que sabemos poco. Negar la historicidad de Jesús supone muchísimos más problemas que afirmar su existencia. En realidad la mera afirmación de su existencia histórica es poco problemática. Lo importante es, como ocurre siempre, la interpretación posterior de su figura.

La investigación está de acuerdo en que la personalidad de Jesús es compleja, como la de todo gran personaje, y difícil de condensar en una sola perspectiva: su teología y su modo de argumentar es afín a la de los fariseos; su Dios y su religión es una profundización de lo que él considera la esencia de las Escrituras judías; y hay un cierto acuerdo -discutido solo por los más fundamentalistas- en que Jesús no propugnó la fundación de ninguna religión nueva, sino una cierta reforma para abrir más el corazón hacia Dios, el prójimo y lo esencial de la ley con vistas a entrar en el Reino.

Se está de acuerdo en que Jesús asumió distintos papeles: profeta y proclamador del Reino futuro, rabino, visionario apocalíptico, exorcista y sanador…

Los evangelios canónicos, aceptados por las iglesias, están escritos desde la fe y para suscitar la fe, son propagandísticos… La historia estricta parece no interesarles. Hoy día es casi un axioma el aserto siguiente: no conservamos ni un solo texto evangélico que nos comunique un dato histórico sobre Jesús por sí mismo, es decir, por el gusto de hacer historia, sin a la vez transmitir la fe de la comunidad primitiva sobre ese posible dato, lo cual lleva a pensar irremediablemente que tal texto pueda no ser objetivo.  Pero, a la vez, no es general, ni mucho menos, una postura escéptica radical sobre el valor testimonial de los tres primeros evangelios, sino que se admite que una sana crítica histórica, literaria y de fuentes puede obtener datos suficientes de ellos para formarse una imagen general de Jesús (…)

Se está de acuerdo también en que a través de las fuentes que poseemos no podemos saber nada o casi nada del ‘Jesús real o de hecho’. Esta expresión se refiere a la serie de detalles de su vida que nos podrían interesar: fecha exacta de su nacimiento y muerte, aspectos más precisos sobre su familia y parientes, cómo se llevaba con ellos antes de su vida pública y cómo creció, cómo y dónde ejerció su oficio, qué aspecto físico tenía, cuáles eran sus preferencias respecto a la comida y la bebida, si se ponía o no enfermo de vez en cuando, qué carácter y humor tenía, y si los habitantes de Nazaret lo consideraban su amigo o hasta qué punto lo apreciaban antes de su vida pública, etc. De eso nada dicen los evangelios ni otras fuentes por lo que en círculos científicos se opina que toda reconstrucción de tales o análogos datos es absolutamente aventurada, y en la casi totalidad de los casos fantasiosas y sin ningún valor.

(A título personal, yo aplicaría también esta conclusión de los estudiosos a esta célebre reconstrucción del rostro de Jesús. No dejen de leer el artículo de la revista Quo que les enlazamos. Por lo que he podido entender, si dentro de dos mil años, un arqueólogo encontrara un cráneo en un yacimiento ubicado en lo que hoy es el madrileño barrio de Lavapiés, a partir de él podrán reconstruir el rostro del actual alcalde de Valdepeñas… Y no se me sulfuren los lectores ateos, esta “reconstrucción” me parecería igualmente arbitraria, aunque la imagen resultante hubiera sido un primitivo clon de Brad Pitt, en lugar del aspirante a Cromañón que nos proponen estos expertos :-).  Es el procedimiento científico seguido lo que me suscita dudas y sospechas de sesgo, no el resultado).

Sí se está de acuerdo en que podemos llegar a saber las líneas generales de la vida, hechos y palabras de ese Jesús como maestro galileo de la Ley carismático, del que hemos afirmado que existió históricamente.

Sobre el estado civil de Jesús hay un cierto consenso entre los estudiosos en proclamar nuestra ignorancia al respecto. Al comienzo de su vida pública, en torno a los treinta años de edad, Jesús pudo haber sido soltero, viudo o casado que había dejado temporalmente a su familia por amor a la propagación del Reino de los cielos inminente. Todas estas posibilidades estaban abiertas en el Israel del siglo I…Todas las especulaciones en torno a María Magdalena son consideradas, por lo general, fantasías, generadas sobre todo a partir de finales el siglo XIX e inicios del XX.

Sobre el motivo de su muerte empieza a haber un cierto acuerdo, incluso entre los católicos no fundamentalistas. La inmensa mayoría de los estudiosos se inclinan a considerar que Jesús fue condenado a la cruz, como mors agravata, por los romanos por considerarlo un pretendiente mesiánico, un sedicioso para el Imperio, como individuo políticamente peligroso en cuanto que -al proclamarse mesías- podría provocar de inmediato un motín contra las fuerzas de ocupación del Imperio (…)

Jesús como fundador del cristianismo no suscita tampoco consenso y se discute, además, cómo puede entenderse el término ‘fundador’. Hay una cierta tendencia a pensar que Jesús es más su causa explicativa, su impulsor y su fundamento, pero no estrictamente su fundador, ya que el cristianismo es la expresión de la cristología y teología neotestamentaria, y ésta solo se forma después de la muerte de Jesús como relectura y reinterpretación de su vida y obra.

El tema ‘Jesús de Nazaret’ no es del todo abarcable y continúa siendo enigmático por falta de fuentes. Los ojos de hoy han proporcionado novedosas perspectivas sobre el Jesús del pasado a base de estudios serios y de comparaciones con textos del pensamiento antiguo, social, histórico, filosófico y religioso, a las que hasta el momento se había prestado poca atención.

Además, Jesús no es solo una realidad histórica, sino también un símbolo. Como tal tiene significados e irisaciones múltiples para quienes creen en él. Y como tal es solo apropiable personalmente, de modo que cada uno puede asimilarlo de un modo distinto. Pienso que este proceso es utilitariamente legítimo”.

Si, como hemos visto, los historiadores más serios han dictaminado que Jesús fue un personaje real, ¿por qué tantos ateos mantienen todavía que nunca existió? Nos cuesta creer que se trate sólo de ignorancia o de la comprensible necesidad de que la realidad se ajuste a sus deseos :-), aunque también haya algo de esto. Esta actitud resulta especialmente insólita cuando se trata de ateos cientifistas quienes, como tantas veces hemos advertido aquí, asumen los dictados de la Ciencia ortodoxa sin “digerir”, yo diría que casi sin masticar, y sin el menor asomo de duda o crítica. Cuando lo que está en juego es la existencia o no de Jesús, sin embargo, muchos no están tan dispuestos a acatar el lema tácito del movimiento “Extra scientiam nulla salus” 🙂 Estamos habituados a las  incoherencias y otros desatinos de algunos nuevos ateos, pero esta actitud nos resulta singularmente llamativa.

Tirando del hilo, hemos encontrado una de las razones que explicaría en parte esta conducta. Pueden consultar un excelente compendio de las claves que dieron origen a esta corriente negativista en esta entrada de Wikipedia.  Por favor, léanla completa, o podrían sufrir el mismo traspiés que el ateo que citábamos en este otro post 🙂 Y este consejo es aplicable a cualquier lectura de fondo teísta o ateo: lean lo que lean, háganlo hasta el final.

***

Ya para acabar, les cuento una anécdota que bien podríamos enmarcar en nuestra exitosa sección “Leído al pasar” :-). He rastreado las obras del doctor Antonio Piñero para estar segura del rigor y objetividad de su trabajo, antes de publicarlo en nuestro sitio. Pues bien, debajo de uno de los artículos que el doctor Piñero dedica a Pablo de Tarso y su relación con las mujeres, encontré este jugoso comentario, donde un anónimo escéptico impone, más que propone, al experto su personal revisión de la vida privada del Apóstol de los Gentiles:

“De acuerdo con la información de que yo dispongo (información cuyas fuentes no facilita, se limita a decir que dispone de ella), Paulo (¿Paulo?) de Tarso tenía dos hijas y un hijo. Una vez que abandonó su familia para dedicarse a la predicación fue cuando sintió las presiones del ‘vientre y del bajo vientre’ que decía Eusebio de Cesarea(obispo del s. III-IV que no cita nunca a esos “hijos” de Pablo o Saulo, y que cuando alude a las “presiones del bajo vientre” se refiere al deseo sexual en general y no al de Pablo en particular, que no dudamos que lo tuviera, como todo hijo de vecino. Pero nuestro escéptico cita a Eusebio como apoyo a su tesis, queda muy erudito, y, oye, a lo mejor cuela).
2 Pedro (suponemos que se refiere a 2 Pedro 3: 16) concluye que no hay quien entienda las epístolas paulinas (todo parece indicar que Pablo experimentó algún tipo de fenómeno místico -dedicaremos una próxima entrada a este polémico tema-, y todos los que han pasado por esta experiencia coinciden en que es inefable, es decir, imposible de describir; a esto se refería Pedro), que es un modo de decir que practicaba el onanismo intelectual”.

 Recordamos una vez más la fábula de la zorra y las uvas, ‘como mi capacidad cognitiva no me alcanza para entender un concepto, ese concepto es irrelevante o absurdo, y el autor un“onanista”‘.
Además, lo dijo Eusebio de Cesarea.
🙂
Lo dicho, “siembra duda, que algo queda”.

El orden en la naturaleza no es “ilusorio”. La proporción áurea

 

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Aunque ya hablamos brevemente en esta otra entrada sobre la posibilidad o no de que el orden del universo y la naturaleza sean sólo “aparentes”, ampliamos el tema hoy por ser éste un argumento recurrente en el debate Ciencia-Fe.

Es curioso que, cada vez que los creyentes invocamos ese orden, claramente observable en todo cuanto nos rodea y en nosotros mismos, como una posible prueba de una inteligencia primordial, los ateos insisten en que ese orden en realidad “no existe”, que “sólo nos parece que existe” porque “deseamos verlo así” (??). Y es curioso, sobre todo, porque, al postular que ese “orden aparente” es sólo caos mal interpretado, deben aceptar también que sus cerebros, esos mismos que les están indicando que el orden es sólo aparente, están gobernados también por el caos, pues esto es lo único que el azar puede producir. Aquí se da una curiosa paradoja, una contradicción que no todos los ateos consiguen captar cuando intentamos explicársela: para sostener con tanta rotundidad que el mundo natural es un producto caótico del azar ciego, deben sostener también, como una derivación lógica, que esta conclusión suya tiene muchas posibilidades de ser errónea, puesto que esta conclusión es un producto de sus cerebros, a su vez productos arbitrarios del azar. En otras palabras, cuando los ateos atribuyen esa infalibilidad a sus procesos mentales están, en realidad, alimentando una fe irracional (tan irracional o más que la que reprochan a los teístas :-)) en que sus cerebros están excluidos de la arbitrariedad general del mundo.

John F. Haught explica mejor que yo esta paradoja en los siguientes párrafos:

(Sam) Harris (neurocientífico y escritor americano, autor de “El fin de la fe”) pone una enorme confianza en su propio poder de razonamiento… Hace un tácito acto de fe en su propia inteligencia crítica. Pero nunca nos ofrece una buena razón de por qué deberíamos confiar en que su mente le conducirá -y nos conducirá- a la verdad. En otras palabras, Harris jamás justifica su desmesurada arrogancia cognitiva.Sencillamente cree a ciegas en la superior capacidad de su mente para encontrar la verdad con una facilidad y una certeza inalcanzables para las personas mal orientadas por la fe religiosa. Si quiere ser para nosotros un guía fiable, ha de confiar en que su mente es capaz de ponernos en contacto con el mundo real. Pero, ¿por qué habría de confiar en su mente, dada sobre todo la visión del mundo natural a partir del cual, según se afirma, ha evolucionado la mente humana, la de Harris igual que la de cada uno de nosotros?.. Si la evolución es el (único) factor causal último involucrado en la formación de la mente humana, lo normal sería que desconfiáramos de nuestra actividad cognitiva. Puesto que es entendida como un proceso desprovisto de sentido y propósito, ¿por qué confía el naturalista científico en que la evolución sea eficiente en algo distinto de las adaptaciones? Para justificar nuestra confianza cognitiva es necesario que, aparte de la evolución, algo más opere en el gradual surgimiento de la mente en el curso de la historia natural. Pues, si nuestras mentes no son más que el resultado accidental de un proceso evolutivo sin sentido ni propósito, ¿por qué deberíamos confiar en ellas?

Ninguna interpretación puramente naturalista ofrece razones suficientes para confiar en nuestras mentes.

Una explicación darwinista de las facultades críticas de la mente no es suficiente para fundamentar la confianza que depositamos en nuestros poderes cognitivos. El propio Darwin estaría de acuerdo con esta observación”

Así es, Charles Darwin lo expresaba así en una carta dirigida a W. Graham, fechada el 3 de julio de 1881:

“De continuo surge en mí la horrenda duda de si las convicciones de la mente humana, que se ha desarrollado a partir de la mente de animales inferiores, tienen algún valor, si son verdaderamente dignas de confianza. ¿Confiaría alguien en las convicciones de la mente de un mono, suponiendo que una mente así pueda albergar algún tipo de convicción?”

Evidentemente, Darwin sí había captado la paradoja 🙂

El único modo posible de apuntalar esta tesis de que el orden natural es “ilusorio” es sostener que el mundo, la naturaleza, el universo todo, podría haber sido distinto, que antes del comienzo había un sin fin de posibilidades y que nuestro “error”, el error de los teístas, es contemplar el mundo desde la perspectiva equivocada (la perspectiva acertada es la del ateo, claro :-)) Observamos el mundo, dicen, desde del “diseño acabado”, por eso nos parece “ordenado”. No entendemos, continúan los escépticos, que ese diseño no es tal porque la evolución, tanto cosmológica como biológica, podría haber transcurrido siguiendo cualquier otro cauce que el que tomó. Unos cauces -siempre, por supuesto, erráticos y arbitrarios- “podrían” haber llevado a un buen fin y otros no. Eso, nos conceden nuestros ateos, nunca lo sabremos, pero sí sabemos que tuvimos una gran suerte ya que el cauce elegido caprichosamente por la evolución funcionó y dio origen a la vida organizada y, en última instancia, a la aparición del ser humano y su prodigioso cerebro.

Suertudos que somos 🙂

El problema cuando se postula un “podría haber sido”, es que apelamos a un escenario virtual no verificable que, además, excluye el escenario real desde el cual hacemos esa apelación. El “podría haber sido” es un comodín útil para salir del paso si tu oponente en el debate te empieza a acorralar, pero carente de un valor argumental real, pues sostiene como una opción válida lo que es sólo una afirmación indemostrable. Se trata, pues, de una falacia, de la misma categoría que esas de las que suelen acusar los ateos a los creyentes. El “podría haber sido” es un condicional, estamos elucubrando desde el momento presente sobre un pasado que no llegó a ser precisamente porque, si ese pasado hubiera sido, no habría sido nuestro presente. Por eso, detrás de las palabras “podría haber sido” puedes añadir lo que gustes, tenga o no sentido, sea o no una estulticia, y no habrá manera de refutarlo. Un chiste muy viejo cuenta cómo un anciano le confiesa a un amigo: “Yo podría haberme casado con Sofía Loren”, el otro contesta escéptico,“sí, claro”, “te lo digo en serio”, insiste el primero, “estuve a punto: yo le pedí que se casara conmigo y ella me dijo que no” :-).

Yo “podría haber sido” gobernadora de Atlanta, pues sí, claro que sí, “podría”, y “podría” haber nacido en Katmandú y la vida “podría” estar basada en el bismuto en lugar del carbono. ¿Quién puede demostrar lo contrario? Pero me temo que, si alguien esgrime el argumento de la no falsabilidad para anular la hipótesis Dios, no sería muy honesto por su parte esconder ese mismo argumento en el fondo del cajón cuando se trata de aplicarlo a la falsabilidad de su propia hipótesis.

La naturaleza es como es actualmente y a partir de ahí debemos partir. El mundo natural es una gigantesca, variada y asombrosa maquinaria perfectamente eficaz y debemos basar nuestros argumentos en lo que sí es verificable desde donde estamos, y lo verificable es que en el cosmos existe un orden visible. Un orden real, objetivo, medible, no ilusorio o aparente. Si no existiera, como afirma el físico Paul Davies en el primer enlace que ofrecemos en esta entrada,“la Ciencia quedaría reducida a una farsa sin contenido”, puesto que toda ella basa su formidable andamiaje en la robusta realidad de ese orden. Si no hubiera orden en la naturaleza, las matemáticas, concebidas para describirlo, serían imposibles y, sin matemáticas, no habría Ciencia.

Azar es sinónimo de caos y el caos, por definición, no sigue normas o rígidas pautas, propias o ajenas, no elabora patrones ni dicta leyes inamovibles. Ni en uno ni en un millón de años. El ateo, leal como nadie a su compromiso con el materialismo, puede declarar si lo desea que el azar es el único autor de todo lo que vemos, pero afirmando esto, se verá abocado a admitir que ese azar, en el que confía tan ciegamente, y al que cree capaz de realizar -como escribió el biólogo Javier Sampedro “escalofriantes contorsiones”, no es el azar cotidiano que experimenta a diario y al que, como mucho, nuestro ateo sólo confiaría su deseo de que le toque la lotería :-). El azar en el que cree el ateo, no es el azar que opera en la naturaleza. El azar que opera en la naturaleza no es estéril ni errático, es un “azar” anómalo, excepcional, que escribe sus designios sobre papel pautado y los ejecuta en la naturaleza con una precisión matemática. En tres palabras: no es azar.

“La enorme utilidad de las matemáticas en las ciencias naturales es algo que roza lo misterioso, y no hay explicación para ello. No es en absoluto natural que existan ‘leyes de la naturaleza’, y mucho menos que el hombre sea capaz de descubrirlas. El milagro de lo apropiado que resulta el lenguaje de las matemáticas para la formulación de las leyes de la física es un regalo maravilloso que no comprendemos ni nos merecemos”.

Eugene Paul Wigner  
Físico y matemático húngaro
Premio Nobel de Física en 1963

En este caso, los creyentes tenemos todo el derecho a preguntar “qué” o “quién” ha pautado el papel.

Recordamos, una vez más, que el materialismo es una corriente filosófica que surgió antes del s. XIX, a rebufo del espíritu de los tiempos y cuando la Ciencia todavía no sabía qué era esa materia a la que estaba concediendo un poder cuasi omnímodo (aún hoy no lo sabemos con seguridad). Una doctrina surgida, en buena parte, como oposición a la concepción religiosa del mundo y no como resultado de los descubrimientos científicos. Si apelamos a la materia como única realidad, no queda otra opción que atribuir al azar todo lo que no sabemos cómo ocurrió. “No es que sea así, es que tiene que ser así, porque fuera del materialismo no encontramos ninguna otra explicación” aseguraba ingenuamente un divulgador en cierto debate televisivo evidentemente sin entender el alcance de lo que decía. Y así ha ocurrido desde entonces, cada nuevo descubrimiento fue “embutido” a empujones en el molde del fisicalismo y lo que no cabía en ese molde, simplemente fue ignorado o tachado de “fraude”, lo fuera o no. Así hasta el día de hoy.

Los ateos acusan a muchos grupos religiosos (en muchas casiones con razón) de “retorcer” los descubrimientos de la Ciencia para que encajen en sus libros sagrados… Esta táctica, deshonesta venga de donde venga, no difiere demasiado de lo que hacen los fisicalistas: retorcer esos mismos hechos para que encajen en su estrecha concepción materialista del universo. Como consecuencia de una de esas fantásticas piruetas de acomodación, nació en el siglo XIX una nueva versión del azar: el habilidoso, concienzudo, inteligentísimo y, esta vez sí, “ilusorio”,  azar de los huecos 😉 

***

A continuación les invito a leer unos párrafos de un artículo aparecido en la revista National Geographic Historia, nº 129, firmado por el matemático y periodista científico Enrique Gracián. El artículo está dedicado a la proporción de Fibonacci, y el “mágico” número áureo que se repite una y otra vez, casi obsesivamente, tanto en la Tierra como en el resto del universo. Una de las muchas pruebas de que la naturaleza, lejos de ser una amalgama informe y sin sentido (lo que esperaríamos de la actuación errática del azar), sigue unas rígidas normas matemáticamente estructuradas. Es un artículo excelente, no se lo pierdan:

“Se suele simbolizar con la letra griega Φ (phi) y su valor aproximado es 1,6180. Lo encontramos definido por primera vez en el libro VI de los Elementos del matemático y geómetra griego Euclides; allí aparece descrito como una relación entre longitudes, lo que sugiere que está asociado con la idea de proporción. La figura geométrica más sencilla que se puede construir manteniendo esta proporción es un rectángulo. Para ello basta con que el lado más pequeño mida 1, y el más largo, 1,6180. Esta sencilla figura es un rectángulo áureo, adjetivo que introdujo en la década de 1830 el matemático alemán Martin Ohm. ¿Qué tiene de especial? Que está en todas partes.

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regla aurea

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numero sagrado

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En los cánones estéticos de la antigua Grecia representaba las proporciones perfectas y se utilizaba en la mayoría de las construcciones arquitectónicas: fue patrón de belleza para los artistas del Renacimiento, aparece en la mayoría de las catedrales góticas y en el edificio de la ONU de Nueva York (…) (El arte imitando a la naturaleza :-)) La proporción áurea está presente en la arquitectura del ADN, el crecimiento de multitud de organismos o la distribución de los planetas del sistema solar.

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(Y, por supuesto, en el cuerpo humano :-))

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regla aurea y dios   ....

regla aurea   ....

En el cuerpo humano la proporción áurea se presenta de diferentes maneras:

– La relación entre la altura de un ser humano y la altura a la que se encuentra su ombligo.
– La relación entre la distancia del hombro a los dedos y la distancia del codo a los dedos.
– La relación entre la altura de la cadera y la altura de la rodilla.
– La relación entre las divisiones vertebrales.
– La relación entre las articulaciones de las manos y los pies… Entre otras.

Leonardo de Pisa, conocido como Fibonacci, fue uno de los matemáticos más destacados de la Edad Media. En su obra más relevante, El libro del ábaco, de 1202, expone un problema sobre la reproducción de conejos cuya solución le da pie a representar una sucesión infinita de números naturales (pueden consultar una explicación detallada de este problema de Fibonacci en el enlace anterior). La posibilidad de ir añadiendo elementos mediante una suma, pero sin alterar la forma, da lugar a una pauta de crecimiento que podemos observar en estructuras de la naturaleza tan diversas como el desarrollo espiral de una galaxia,

dios y la regla aurea  .

las huellas dactilares,

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o la distribución de los pétalos de las flores.

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(Y no sólo en los pétalos :-))

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En la Italia renacentista, el número de oro fue retomado por Luca Pacioli(matemático y sacerdote franciscano, por cierto) quién llevó a cabo un exhaustivo estudio del mismo en una de sus obras más influyentes: De la divina proporción. Ilustrada con dibujos de Leonardo da Vinci, en ella explicaba las relaciones existentes entre el número áureo y la sucesión de Fibonacci: cualquier término de ésta se obtiene multiplicando el anterior por el número áureo…

Las espirales son líneas curvas que se generan a partir de un punto y se alejan del centro a la vez que giran a su alrededor. Esta curva ha fascinado desde antiguo a artistas y científicos; es un símbolo ornamental y religioso presente en muchas culturas, y una de las formas más frecuentes en el mundo natural. Entre los genios que aunaron las cualidades del artista y conocedor de las leyes de la geometría destaca el pintor Alberto Durero, quien en uno de sus libros sobre medición explicacómo dibujar una espiral a partir del rectángulo áureo. Si construimos un cuadrado en la izquierda de dicho rectángulo, a la derecha nos quedará un rectángulo más pequeño. Y resulta que este nuevo rectángulo también guarda las proporciones áureas. Este proceso se puede repetir hasta el infinito, con lo cual obtendremos una sucesión de rectángulos áureos y cuadrados cada vez más pequeños.

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(Utilizando un compás, a partir de este “rectángulo áureo” se puede dibujar una espiral que tiende al infinito, la llamada “espiral de Durero”).

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En términos matemáticos no es una auténtica espiral, pero es una buena aproximación a la espiral logarítmica que el matemático suizo Jakob Bernoulli bautizó como Spira mirabilis, ‘la espiral maravillosa’. El número áureo forma parte intrínseca tanto de la serie de Fibonacci como de la espiral logarítmica, dos conceptos matemáticos que se combinan en la formación de elementos tan dispares como plantas,

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regla aurea  flor

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huracanes,

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o galaxias.

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(La relación entre las nervaduras de las hojas de los árboles, la relación entre el grosor de las ramas principales y el tronco y la relación entre las ramas principales y las secundarias también obedecen a la proporción áurea).

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Así pues, el número Φ … gobierna el desarrollo de distintos seres vivos. La distribución de las escamas en una piña tropical,

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el desarrollo de la concha de los caracoles,

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o la forma en que se agrupan las semillas de las plantas son algunos ejemplos de la presencia del número áureo en la naturaleza, lo que lleva a pensar que obedece a algún tipo de funcionalidad que aún desconocemos”.

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El número áureo y la proporción de Fibonacci aparecen, como venimos diciendo, en la descripción de las órbitas planetarias, está involucrado en las distancias entre los planetas y sus períodos, en la reflexión de la luz en el cristal, en las células del sistema nervioso, etc. Es decir, abarca un terreno demasiado amplio como para adjudicarlo exclusivamente a las instrucciones encriptadas en el ADN. Aunque así fuera, aunque la proporción áurea resultara ser sólo la resolución física de una de las innumerables instrucciones inscritas en el libro de de la vida, aún quedaría mucho campo para abonarlo con preguntas. Pero no es así.

Resumiendo, amigo ateo, usted puede -adornando al azar con el ingenio que necesite para que el argumento le funcione- creer que el orden de la naturaleza surgió y se desarrolló por sí solo, de acuerdo, pero no puede negar que ese orden existe. 

Puede hacerlo, claro, nadie se lo impide, pero sería como negar que existen las estrellas, los océanos, el Cañón del Colorado y el cordero a la riojana.

 😉

***

“El matemático juega a un juego en el que él mismo inventa las reglas, mientras que el físico juega a un juego en el que las reglas son proporcionadas por la naturaleza; pero a medida que pasa el tiempo se hace cada vez más evidente que las reglas que el matemático encuentra interesantes son las mismas que las que ha escogido la naturaleza”.

Paul Adrien Maurice Dirac
Físico teórico inglés
Premio Nobel de Física en 1933 
***
“Entre los seres vivos resulta patente el orden, obra de un Poder superior al que yo llamo Dios. Es en este punto donde coinciden la fe y la verdad científica. La primera de ningún modo contradice a la segunda, sino que la completa al aportar una comprensión más sencilla del universo”
Jean Dorst
Biólogo, ornitólogo, paleontólogo francés
Formado en la Universidad de París
Miembro de la Academia de las Ciencias 
*** 
 
“El mundo es racional… El orden del mundo refleja el orden de la mente suprema que lo gobierna”
 
Kurt Gödel
Lógico, matemático y filósofo austriaco
Doctor por la Universidad de Viena
Considerado uno de los más importantes lógicos de todos los tiempos
Célebre por sus dos Teoremas de la Incompletitud

FUENTE: http://frasesdedios.blogspot.com/2015/01/el-orden-en-la-naturaleza-no-es.html

 

¿Por qué no apoyamos el Acuerdo de Vida en Pareja?

136675867537El AVP busca legitimar legalmente la unión entre personas del mismo sexo, otorgándole un estatus de “matrimonio”. Sin embargo, el AVP contraría lo más propio del matrimonio: la procreación y el cuidado de los hijos.

Los pasos que siguen a la legalización del AVP son la procreación médicamente asistida y el alquiler de vientres de manera de permitir a estos falsos matrimonios tener hijos.

Entre lo que silencian quienes abogan por la legalización del AVP, está la necesidad psicológiga y emocional (no sólo “el derecho”) de cada niño de saberse engendrado de manera normal y de ser educado por un padre y una madre reales (no sólo “autopercibidos”), como la naturaleza lo dispuso desde siempre.

El peso de este argumento ha llevado a muchos homosexuales a oponerse al matrimonio gay con el fin de proteger el desarrollo del niño, sobre todo en la infancia.

………………………

Para no usar sólo nuestras palabras, incluimos aquí las de activistas homosexuales franceses contrarios al AVP, expresadas en diversas entrevistas y actos públicos realizados durante este año (2013) ante la posibilidad de que se legalizara el matrimonio homosexual en Francia

El derecho de los niños prevalece sobre el derecho a los hijos” era el eslogan de manifestantes como Jean-Marc Veyron, alcalde francés de Chasselas en Maconnais, homosexual, y que firmó a finales de 2012, junto con alrededor de otros 15.000 alcaldes, la petición ‘Alcaldes por la infancia’ para que se reconozca su derecho a la objeción de conciencia si finalmente se aprueba la ley.

“Como ciudadano homosexual, no me siento representado por las asociaciones LGBT. […] Lo ideal para el niño es crecer en una familia compuesta por un padre y una madre. […] La ley debe reconocer lo que es bueno y aconsejable y no animar a prácticas minoritarias. La ley debe proteger al más débil, el niño”, insiste.

Asimismo, Xavier Bongibault, ateo y líder del grupo ‘Plus gays sans marriage’ (‘Más gays sin matrimonio’), se manifiesta totalmente contrario al proyecto: “El estudio más serio realizado hasta ahora… demuestra de forma muy clara que un niño tiene problemas cuando es criado por padres homosexuales”.

Bongibault considera que “estamos secuestrados por una minoría de activistas sectarios que obligan a callar a la gran mayoría de homosexuales”. En declaraciones a Le Figaro, a finales de septiembre del año pasado, señaló que “eso hace imposible pronunciarse contra el matrimonio y la adopción sin temor a ser tratado de reaccionario o de homófobo por los militantes LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales). ¡Lo cual, en mi caso, es paradójico!”.

Otra destacada líder de un colectivo homosexual, Nathalie de Williencourt, una de las fundadoras de Homovox, una de las mayores asociaciones gays en Francia, en una entrevista concedida el 11 de enero al sitio web italiano Tempi.it manifestaba estar en desacuerdo con el proyecto de ley del presidente François Hollande.

En la entrevista hacía referencia a que la mayoría de homosexuales, incluida ella misma, no quieren ni el matrimonio ni la adopción de niños, “creemos que los niños tienen derecho a tener un padre y una madre, posiblemente biológicos, que ojalá se amen”.

Si las parejas homosexuales adoptan niños que ya están privados de sus padres biológicos, entonces (los niños) estarían sin un padre y sin una madre por segunda vez”.

Y concluía argumentando que “la pareja homosexual es diferente a la heterosexual por un simple detalle: no podemos dar origen a la vida”.

Fuente: http://redprovida.com

Ateísmo y religión, los asesinatos en masa de la historia

Lo que sigue a continuación, es la traducción de un articulo por Dinesh D`Souza llamado “ateísmo y no religión, es la fuerza real tras los asesinatos en masa de la historia” .

Pinchar aquí para leer el articulo original.

Dinesh D`Souza

Dinesh D`Souza

En los últimos meses, una oleada de libros ateos han sostenido que la religión representa, como expone en su libro “El fin de la fe” su autor Sam Harris, “la fuente más fuerte de conflictos humanos pasados y presentes”

El columnista Robert Kuttner hace uso de la familiar letanía: “Las cruzadas sacrificaron a millones de personas en el hombre de Jesús, y la Inquisición trajo torturas y asesinatos a millones más. Después de Martin Lutero, los cristianos se vieron envueltos en una sangrienta batalla contra otros cristianos durante tres siglos”

En su best seller “La ilusión de Dios”, Richard Dawkins sostiene que la mayoría de los recientes conflictos en el mundo- en el medio Oriente, las Balcanes, en Irlanda del Norte, en Cachemira y en Sri Lanka- son una muestra de la vitalidad del impuso asesino de la religión.

El problema es que estas críticas tienen la curiosa tendencia de exagerar los crímenes atribuidos a la religión al tiempo que ignoran los crímenes mucho mayores del fanatismo secular.

Un buen ejemplo de persecución religiosa en América, es el caso de las bujas de Salem. ¿Cuántos fueron asesinados en estos juicios? ¿miles? ¿cientos de personas? En realidad, menos de 25, pero aun así el mito aun sigue dando vidilla a las críticas de los iluminados.

Es extraño ser testigo de la pasión con que algunas figuras seculares claman contra las fechorías de los cruzados e inquisidores de hace mas de 500 años.

El número de condenados a muerte por la Inquisición española parece haber sido de unos 10.000. Algunos historiadores sostienen que habría que computar unos 100.000 más, muertos en cárceles por cuestiones de desnutrición o enfermedad.

Estas cifras son trágicas, qué duda cabe, y es cierto que los niveles de población eran mucho menores en aquellos momentos, pero aún así, son minúsculas en comparación con las cifras de muertos producidos por los despotismos ateos del S. XX.

En el nombre de la creación de su propia versión de una utopía libre de la religión, Adolf Hitler, Joseph Stalin, and Mao Zedong dieron lugar a un tipo de masacre que ningún inquisidor pudo igualar. En conjunto, estos tiranos ateos asesinaron a más de 100 millones de personas.

Más aun, muchos de estos conflictos que fueron computados como “guerras religiosas” no se lucharon por temas religiosos. Principalmente, la lucha respondía a reivindicaciones rivales por tierras o poder. ¿Podríamos denominar a la guerra entre Inglaterra y Francia una guerra religiosa simplemente porque los ingleses fueran protestantes y los franceses católicos? Pues, difícilmente.

Lo mismo puede decirse en la actualidad. El conflicto entre israelíes y palestinos no es, en su raíz, un conflicto religioso. Surge por una disputa por tierra y autodeterminación. Hamas y los partidos de extrema ortodoxia en Israel pueden presentar afirmaciones de tipo teológico, como “Dios nos dio esta tierra a nosotros, etc”, pero el conflicto seguiría siendo exactamente el mismo incluso sin estos motivos religiosos. La rivalidad étnica, y no la religión, es la fuente de tensión en Irlanda del norte y las Balcanes.

Sin embargo, los ateos de nuestros días insisten en hacer de la religión la causa de todos los males. Consideremos por ejemplo el análisis que Harris hace del conflicto en Sri Lanka: “Si bien las motivaciones de los Tigres Tamiles no son explícitamente religiosas- afirma- son hindúes que, sin duda, creen en cosas improbables a cerca de la naturaleza de la vida y de la muerte”. En otras palabras, mientras que los Tigres se ven como combatientes en una lucha política secular, Harris detecta un matiz religioso porque esta gente resultan ser Hindúes y seguramente “debe haber” algún matiz de locura religiosa que subyace y explica su fanatismo.

Harris podría continuar sin parar en este sentido. Buscando exonerar al secularismo y al ateísmo de los horrores perpetrados en su nombre, sostiene que el maoísmo y el estalinismo en realidad, eran “poco mas o menos una religión política”. En referencia al nazismo, dice, “mientras que el odio a los Judíos en Alemania se expresaba de un modo predominantemente secular, ello era debido a una herencia directa del cristianismo medieval”. De hecho, “el holocausto marco la culminación de dos mil años de cristianismo fulminante contra los Judíos”

Y uno encuentra las mismas sandeces en el trabajo del Sr. Dawkins. No se deje usted engañar por esa prestidigitación retorica. Ni Dawkins ni Harris pueden explicar por qué, si el nazismo fue descendencia directa del cristianismo medieval, el cristianismo medieval no produjo a Hitler. ¿Cómo puede una ideología autoproclamada como atea, presentada por Hitler como un repudio al cristianismo, ser una culminación de 2000 años de cristianismo?

Dawkins y Harris están empleando un truco que resulta transparente, y que hace responsable a la Cristiandad por los trucos cometidos en su nombre, mientras que exonera al secularismo y al ateísmo por los crímenes aun mayores cometidos bajo su ideología.

Los fanáticos religiosos han hecho cosas que son imposibles de defender, y algunos de ellos, en su mayoría en el mundo islámico, aun llevan a cabo estos horrores en el nombre de su credo. Pero si la religión a veces dispone a la gente a realizar su propia justicia y absolutismo, también proporciona un código moral que condena el asesinato de inocentes, y en particular, las enseñanzas morales de Jesús no aportan apoyo alguno – de hecho, suponen una severa reprimenda- a las injusticias históricas perpetradas en nombre del cristianismo.

Los crímenes del ateísmo, en general han sido realizados a través de una ideología arrogante que ve al hombre, no a Dios, como creador de valores. Utilizando las últimas técnicas de la ciencia y la tecnología, el hombre busca desplazar a Dios y crear una utopía secular en la tierra. Por supuestos, si algunos- Los Judíos, los terratenientes, los no aptos, los discapacitados…- tienen que ser eliminados para lograr esta utopía, este es un precio que los tiranos ateos y sus defensores se han mostrado siempre más que dispuestos a pagar. Y así es, como estos datos confirman la verdad de la sentencia dada por Fiodor Dostoievski “Si Dios no existe, todo está permitido”

Cuales quiera que sean los motivos por sed de sangre atea, el hecho indiscutible es que todas las religiones en el mundo juntas no han conseguido matar en 2000 años a tanta gente como ha sido asesinada en el nombre del ateísmo en las últimas décadas.

Ya es hora de abandonar el poco reflexionado mantra de que las creencias religiosas han sido la mayor fuente de conflicto humano y de violencia. El ateísmo, y no la religión es la fuente real detrás de los asesinatos en masa de la historia.

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Fuente: http://www.csmonitor.com/2006/1121/p09s01-coop.html