El ADN tiene una huella vibracional única

adnhuellaLa física cuántica y la computacional permiten ver propiedades del ácido desoxirribonucleico (ADN) que, a nivel experimental, son difíciles de apreciar, como las huellas vibracionales de las unidades nucleicas que integran la molécula de la vida.

Al estudiar fragmentos pequeños, pero significativos de éste, Rubén Santamaría, académico de la UNAM, identificó las formas propias de vibrar e interaccionar de sus unidades básicas: adenina, guanina, timina y citosina.

El experto indaga, por ejemplo, cómo reacciona el ADN con compuestos en la célula. Su esqueleto o estructura (también llamado backbone y que no comprende a las bases nucleicas básicas) funge como un faro que con segmentos cargados eléctricamente (en secuencia alternante) anuncia a larga distancia la interacción con otros compuestos celulares.

“Desde lejos, éstos detectan las cargas del backbone y al acercarse, las de la adenina, guanina, timina y citosina se hacen sentir y muestran sus diferencias locales, lo que les permite identificar las bases específicas del ácido desoxirribonucleico”, expuso el investigador del Instituto de Física (IF) de la UNAM.

Santamaría también mostró que así como el humano posee una huella dactilar, el ADN tiene una vibracional, pues cada base nucleica tiene una manera propia de vibrar. Al estudiar uno de sus segmentos, el universitario sabe de qué secuencia se trata con sólo registrar su patrón o espectro vibracional, compuesto por frecuencias e intensidades que otorgan la peculiaridad mencionada.

“Con física cuántica y cómputo pesado podemos establecer intensidades, cantidad de vibraciones, frecuencias y vibraciones únicas del ADN. A nivel experimental es posible registrarlas, pero es difícil determinar cómo se mueven los átomos”, dijo.

Como parte del proyecto Caracterización de la Estructura y Propiedades del ADN en el marco de la Mecánica Cuántica, se ha empezado a estudiar la interacción de la molécula de la vida con contaminantes de la atmósfera de la ciudad de México.

Santamaría y Daniel Zapata —estudiante de doctorado en Física— investigan el sulfito de sodio (Na2SO3) porque, según resultados experimentales de otras ciencias, afecta al ADN, “aunque no se sabe cómo ni dónde”.

Vía simulaciones de dinámica molecular, hacen interaccionar el Na2SO3 con las bases nucleicas del ADN para establecer cómo las perturba. Éste puede llegar de muchas maneras al ADN y para cada forma se comporta de modo diferente. A estas respuestas se les llama caminos o canales de reacción.

Zapata, que analiza el papel de dichas vías en la interacción de compuestos contaminantes con las unidades básicas del ADN, descubrió que el sulfito de sodio, al encontrarse con la citosina, le roba un hidrógeno. Un grupo de científicos chinos lo había descubierto, pero no se sabía cómo se daba hasta que el joven dio con la respuesta.

“Ahora podemos ver la película completa: cómo se acerca el compuesto, por donde interacciona y empieza a alterar a la citosina. Al principio no hay daño, pues esta última restaura su forma. Luego, observamos cómo uno de los oxígenos del Na2SO3 toma un hidrógeno de ésta y lo arrebata”, explicó Santamarina.

En este caso, al darse la pérdida, la base nitrogenada referida cambia químicamente. Con tanta polución que respiramos pueden pasar cosas más complicadas en el ADN, pues si bien la célula tiene la capacidad de repararlo, llega un momento en que su maquinaria no es tan precisa e incluso puede sustituir erróneamente una base nucleica y causar una mutación, advirtió.

Aunque el ácido no deja de funcionar, ya no es la molécula inicial y las alteraciones inducidas pueden ser a favor o en contra de la evolución humana. En el caso de otros compuestos causantes de polución se postula que propiciarían desde malestares leves (alergia respiratoria, por ejemplo) hasta cáncer. En el caso del Na2SO3 no se sabe con precisión el resultado.

Por eso, dada la dificultad en reparar al ADN (aún no sabemos cómo hacerlo), para Santamaría lo mejor es anular o neutralizar esos contaminantes de origen. Ayudaría a mejorar la atmósfera de la ciudad de México que la gasolina fuera más limpia. De hecho, en países del primer mundo se invierten fondos para filtrar las emisiones de los comburentes para proteger a los ciudadanos.

Un proyecto a futuro de Santamaría es estudiar la interacción de proteínas con ADN. Como etapa preliminar, bajo su supervisión, Tania González, alumna de la maestría en Química, caracteriza el movimiento de una proteína con mecánica clásica o newtoniana.

Ella trabaja con la beta amiloide “porque hay mucha información experimental, podemos comparar los resultados obtenidos y es importante para la medicina. Ésta es una cadena de decenas de aminoácidos con una configuración tridimensional que se desenrolla y forma láminas depositadas en las neuronas. Se han encontrado dichas placas en el cerebro de pacientes con Alzheimer, aunque no se ha comprobado que sean la causa del mal”.

González ya tiene simulaciones de cómo se desplazan los átomos de esa proteína y lleva a cabo cálculos de mecánica clásica. Al obtener resultados, podrá compararlos con evidencias experimentales. Otra de sus tareas es realizar cálculos preliminares de ese movimiento en dos niveles de teorías: las mecánicas clásica y cuántica. Si los resultados son similares, el estudio continuará con la primera, por ser la herramienta más barata.

Hoy no es factible ver cómo interacciona la beta amiloide con otros compuestos porque el cálculo computacional es oneroso. Otro hallazgo de Santamaría al aplicar mecánica cuántica al ácido es que este polímero tiene particularidades, pues es flexible para enrollarse y guardar la información genética, así como para desdoblarse y permitir su lectura. Aunque muchas moléculas no son capaces de esto, tales propiedades no son exclusivas del ADN.

Otra característica esencial es que sus dos hélices se abren y cierran con fuerzas relativamente menores para que otras proteínas, enzimas y moléculas actúen y lean la información guardada con fines de replicación, por ejemplo.

Además, preserva los datos genéticos en tan sólo cuatro moléculas orgánicas o unidades nucleicas relativamente fáciles de trabajar por el cuerpo humano. Sus cadenas están cargadas en secuencia alternante, junto con las cargas locales de la adenina, guanina, timina y citosina, para ser vislumbradas por los compuestos presentes en la célula.

El conjunto de estas propiedades moleculares hacen único al ADN. Ningún otro polímero tiene estas características necesarias para crear vida. “Es tan versátil que pensamos que es universal, con alta probabilidad de haber sido creado fuera de la Tierra”, concluyó.

http://invdes.com.mx/ciencia-mobil/9068-el-adn-tiene-una-huella-vibracional-unica

¿Dios existe? La ciencia lo defiende cada vez más

cosmoslounge.com

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Muchas personas creían que a medida que la ciencia avanzara, habría menos necesidad de recurrir al argumento de que existe Dios para explicar el universo. Sin embargo, “los rumores de la muerte de Dios eran prematuros “, apunta el escritor estadounidense Eric Metaxas.

En 1966, el astrónomo Carl Sagan afirmó que había dos criterios importantes para que un planeta pudiera sustentar vida: la estrella adecuada y un planeta situado a la distancia correcta de la estrella. No obstante, a medida que nuestro conocimiento sobre el universo aumentó, se hizo evidente que eran necesarios muchos más factores para que la vida fuera posible.

“Las probabilidades indican que ni siquiera nosotros deberíamos estar aquí”, recalca Metaxas en un artículo publicado en ‘The Wall Street Journal‘. De hecho, actualmente hay más de 200 parámetros conocidos que son necesarios para que un planeta pueda sustentar vida. Debe estar presente cada uno de ellos, de lo contrario todo se cae a pedazos.

Sin un planeta masivo como Júpiter cercano, cuya gravedad va a arrastrar a los asteroides, mil veces más asteroides habrían golpeado la superficie de la Tierra. Las probabilidades en contra de la vida en el universo son simplemente asombrosas. Sin embargo, aquí estamos, no sólo existimos , sino hablando de nuestra existencia. ¿Qué puede explicar esto? ¿Puede cada uno de esos muchos parámetros haber sido perfeccionado por alguien o se dieron  por accidente? ¿En qué punto es justo admitir que la ciencia sugiere que no podemos ser el resultado de fuerzas aleatorias? Acaso  no asumir que una inteligencia creó estas condiciones perfectas requiere mucho menos  fe que creer que la vida en la Tierra se genero venciendo probabilidades inconcebibles para llegar a existir? Hay más. La afinación de condiciones necesaria para que exista la vida en un planeta no es nada comparado con la afinación necesaria de condiciones para que el universo exista. Por ejemplo, los astrofísicos saben ahora que los valores de la cuatro fuerzas fundamentales, la gravedad, la fuerza electromagnética, y las fuerzas “fuertes” y “débiles” nucleares fueron determinadas por menos de una millonésima de segundo después del inicio del universo (Big Bang). Con una mínima alteración de cualquier valor y el universo no podría existir. Por ejemplo, si la relación entre la fuerza nuclear fuerte y la fuerza electromagnética hubiera sido diferente por una fracción más pequeña de que la más pequeña fracción de una sola parte en 100,000,000,000,000,000-entonces las estrellas no podrían haberse formado nunca en absoluto. Sorprendente verdad?. Multiplique ese parámetro sencillo de todas las demás condiciones necesarias, y las probabilidades en contra del universo existente son tan sorprendentemente astronómicas que la idea de que todo “pasa al azar” desafía el sentido común.

“¿Es posible que cada uno de esos parámetros haya sido perfecto por accidente? ¿No les parece que asumir que una inteligencia creara estas perfectas condiciones requiere mucha menos fe que creer que la vida en la Tierra superó por casualidad probabilidades inconcebibles para llegar a existir? “, cuestiona el escritor, que añade que la idea de que todo “simplemente ocurrió desafía el sentido común”.

Según Metaxas, puede que el profesor de Matemáticas de la Universidad de Oxford John Lennox tenga razón al decir que “cuanto más conocemos nuestro universo, más credibilidad gana la hipótesis de que hay un creador“.

Visto en: http://actualidad.rt.com/ciencias/161584-ciencia-dios-existe

Comentario de laverdadysololaverdad:

Suelo leer en grupos ateos, grupos escépticos o como suelen auto denominarse: “libre pensadores”, que Carl Sagan era un gran defensor del ateísmo, como lo es hoy en día el pseudo intelectual Richard Dawkins, ampliamente criticado por la comunidad científica.  Pero la verdad es que estas son simplemente un conjunto de mentiras propagadas por fanáticos que en realidad no son ateos, sino que anti-religiosos.  Tal y como se menciona en el siguiente extracto.

De hecho, Sagan tuvo algunas críticas serias del ateísmo.  Dijo:

“… un ateo tiene que saber mucho más que lo que yo sé. Un ateo es alguien que sabe que no existe un dios. Según algunas definiciones, el ateísmo es muy estúpido“.  Según cita en “A tribute to Carl Sagan: A Sagan File” por Joel Achenbach en Skeptic Magazine, Vol 13, No. 1 (2006)

Me quedo con esta reflexión:

“Si encontráramos una palabra escrita en la arena de la playa, la impresión inmediata es reconocer el trabajo de un agente inteligente. ¿Cuánto más probable es, por tanto, que haya un creador inteligente detrás del ADN humano, una colosal base de datos biológica que contiene no menos de tres mil millones de ‘letras’?

“Los nuevos ateos nos quieren hacer creer que no somos más que una colección aleatoria de moléculas, el producto final de un proceso sin guía. Esto, de ser cierto, socavaría la racionalidad que necesitamos para estudiar la Ciencia. Si el cerebro fuera en realidad el resultado de un proceso sin guía, entonces no hay razón para creer en su capacidad de decirnos la verdad

“Cuanto más comprendo la Ciencia, más creo en Dios por la maravilla de la amplitud, sofisticación e integridad de su creación”

No hay que caer en la falsa idea de que no puedes ser una persona inteligente y aún así creer en la existencia de Dios. El ateísmo es el verdadero engaño

John Lennox 

Filósofo de la Ciencia, matemático, conferenciante, divulgador y escritor inglés
Profesor de Matemáticas en la Universidad de Oxford
Autor de “A la caza de Dios. Una crítica al nuevo ateísmo”, 2011

http://frasesdedios.blogspot.com/

Mucho más compleja es la vida que un reloj y, sin embargo, aún hay necios que sostienen que no hay Dios: “Dijo el necio en su corazón: No hay Dios” (Salmos, 53).

¿Alienígenas entre nosotros?

El fenómeno OVNI es tan antiguo como los primeros vestigios de vida en la tierra de acuerdo a las evidencias arqueológicas, pero la respuesta a que si esos misteriosos objetos voladores no identificados estaban tripulados y sus ocupantes bajaron alguna vez de sus naves aún es un tema que no logra consenso.  Al respecto, existen infinitas versiones.

23-08-2013 18-33-31

Puede descargar el archivo PDF acá: Están entre nosotros.

Fuente: Revista muy interesante, edición 26-08, agosto 2013.

Publicación Científica de Michael Behe reta a la idea de Ganancia de Función en la Evolución Molecular —Casey Luskin

paramecium1Michael Behe publicó un trabajo en la revista Quarterly Review of Biology titulado Experimental Evolution, Loss-of-Function Mutations and ´The First Rule of Adaptative Evolution´, argumentando que “los cambios adaptativos más comunes que se observan… se deben a la pérdida o modificación de una función molecular pre-existente”.

La observación de que un tipo particular de cambio molecular implique la pérdida de función ha sido citada por algunos biólogos evolutivos como argumento en contra de que tal mecanismo particular sea una fuerza importante para el cambio evolutivo que implique adaptación. En el año 2007 Hopi E. Hoekstra y Jerry Coyne publicaron un artículo de revisión crítica en la revista Evolution, acerca de las mutaciones en la regulación cis como mecanismo de evolución, indicando que “La defensa del planteo evo devo de que los cambios en la regulación cis son responsables de las innovaciones morfológicas necesita demostrar que los promotores son importantes en la evolución de los rasgos nuevos, no sólo en la pérdida de los antiguos.” (1) Este es un argumento sólido: de alguna forma, para cualquier mecanismo genético importante en la evolución debe demostrarse que tiene la capacidad de generar una función nueva en lugar de meramente eliminar funciones.

El argumento de Behe apunta hacia lo mismo con la excepción de que se aplica no sólo a una clase limitada de mutaciones en los elementos reguladores cis, sino también a mutaciones en un grupo muy amplio de elementos genéticos que él denomina elementos codificados funcionales (FCT). Según Behe, un FCT se define como “una región discreta pero no necesariamente contigua de un gen que, a través de su secuencia de nucleótidos, influye en la producción, procesamiento, o la actividad biológica de un ácido nucleico particular o proteína, o su unión específica a otra molécula”. Los FCT encierran una categoría amplia de ADN, e incluyen:

  • Promotores;
  • Amplificadores o enhancers;
  • Delimitadores o Insulators;
  • Secuencias Shine-Dalgarno;
  • Genes de ARNt;
  • Genes de micro ARN;
  • Secuencias que codifican proteínas;
  • Organellar targeting- o señales de localización;
  • Sitios de empalme intrón/exón;
  • Codones que especifican el sitio de unión de una proteína de otra molécula (tal como su sustrato, otra proteína, o un pequeño regulador alostérico);
  • Codones que especifican un sitio de procesamiento de una proteína (tal como una escisión, miristoilación, o sitio de fosforilación);
  • Señales de poliadenización;
  • Señales de terminación de transcripción y traducción. (2)

Según el planteo de Behe, generalmente no se observa en laboratorio la emergencia de nuevos FCT adaptativos. Más bien, cuando observamos cambios evolutivos de adaptación en el laboratorio los tales típicamente implican la pérdida de la función o la modificación de los FCT. Esto nos lleva a la pregunta: ¿Cómo surgen los nuevos FCT adaptativos? En posts siguientes voy a hablar de la revisión que hace Behe a la evolución de los FCT en las bacterias y los virus, así como también las implicaciones que extrae de los datos.

Autor: Casey Luskin. Es abogado, con estudios de postgrado en ciencia y leyes. Obtuvo su B.S. y M.S. en Ciencias de la Tierra de la Universidad de California en San Diego. Su Licenciatura en Derecho la obtuvo en la misma universidad. Trabaja en el Discovery Institute como Coordinador del Center for Science and Culture. Anteriormente, realizó una investigación geológica en la Scripps Institution for Oceanography (1997-2002).

Traducción: Daniel Alonso. Estudia Licenciatura Ciencias Biológicas en UNT (Universidad Nacional de Tucumán), Argentina. 

Fuente: http://www.evolutionnews.org/2010/12/peer-reviewed_scientific_paper041131.html

REFERENCIAS:

(1) Hopi E. Hoekstra and Jerry A. Coyne (2007), “The Locus of Evolution: Evo Devo and the Genetics of Adaptation,” Evolution, Vol. 61-5: 995—1016.

(2) Michael J. Behe (2010), “Experimental Evolution, Loss-of-Function Mutations and “The First Rule of Adaptative Evolution”.  Quarterly Review of Biology, vol. 85 (4).

Visto enhttp://idtucuman.blogspot.com

Genes y vida humana. Dr. Jerome LeJeune

Exactamente de la misma manera se ejecuta la sinfonía de la vida

Dr. Jérome LeJeuneEl Dr. Jérome LeJeune falleció el 3 de abril de 1994. El Dr. LeJeune, de París, Francia, era doctor en medicina, doctor en ciencias, y fue profesor de Genética Fundamental durante 20 años. Descubrió la causa genética del Síndrome de Down y por ello recibió los premios Kennedy Prize y Memorial Allen Award Medal, que son las más altas distinciones mundiales que se otorgan en el campo de la genética. Él practico su profesión en el Hospital de Niños Enfermos de París (Hospital des Enfants Malades).

El Dr. LeJeune era miembro de las siguientes instituciones: American Academy of Arts and Science; The Royal Society of Medicine (en Londres); la Real Sociedad de Ciencias (en Estocolmo); las Academias de Ciencias de Italia y de Argentina; la Pontificia Academia de Ciencias (El Vaticano); y la Academia de Medicina de Francia.

Este artículo es el testimonio que dio el Profesor Jerome Lejeune ante la Asamblea Legislativa del Estado de Louisiana (USA) el 7 de junio de 1990. El testimonio fue publicado en la revista All About Issues, Vol. No. 5, otoño de 1991, pp. 17-20. Traducido por el Dr. Armando Cifuentes Ramírez, Cali, Colombia.

Señor Presidente:

Es interesante constatar que las ciencias naturales y las ciencias jurídicas hablan, básicamente, el mismo lenguaje. Antes de que se pueda proclamar una Constitución se tiene que definir cuidadosamente cada una de sus condiciones. Y luego se tiene que votar para promulgarla. La Constitución natural del ser humano también tiene que ser definida cuidadosamente en todas sus características. A estas características las llamamos GENES que son transportados por los cromosomas. También hay un proceso de votación que es la fecundación. Solamente uno entre aproximadamente mil millones de espermatozoides será el escogido para producir el nuevo conjunto de información. Una vez que la cabeza del espermatozoide ha traspasado la zona pelúcida, (una especie de bolsa plástica que protege la vida del nuevo ser), llega el momento en que su Constitución humana es puesta a votación y promulgada.

El fallo del Tribunal Supremo “Roe V. Wade”* afirmó que, puesto que desconocíamos el momento en que empieza la vida humana, somos libres para decidir tal o cual cosa. Desde entonces han transcurrido diez y siete años y la ciencia ha hecho un progreso vertiginoso. Quiero decirle cuánto mucho más conocemos hoy sobre el comienzo de la persona humana, de lo que sabíamos hace 17 años.

La vida tiene una historia muy, muy larga. Ha sido transmitida desde hace milenios en el género humano. Pero cada uno de nosotros tiene un momento de iniciación preciso, que es aquel en el cual toda la información genética, necesaria y suficiente, se reúne dentro de una célula, el óvulo fertilizado, y este momento es el momento de la fecundación. No existe la más mínima duda sobre esto.

Sabemos que esta información está escrita en una especie de cinta que llamamos DNA (acido desoxirribo nucleico). Es una molécula larga en la que, por medio de un código específico, están definidas todas las características de la futura persona. La cinta que está dentro del espermatozoide mide exactamente un metro de longitud, dividida en 23 pedacitos o cromosomas, y hay otra cinta de un metro dentro del óvulo; de manera que podemos decir que al principio de nuestra vida tenemos dos metros de cinta, en los cuales todo está codificado. Como una ayuda para entender cómo son de diminutas estas dos tablas de la ley de la vida, tengamos presente que la molécula de un metro de largo se enrosca tan apretadamente que cabe fácilmente en la punta de un alfiler. La vida está escrita en un lenguaje fantásticamente reducido. Cuando se emitió el fallo “Roe V. Wade” sabíamos que la información se hallaba dentro de la primera célula, pero nadie podía leerla, y nadie era capaz de anticipar su modo de manifestarse para que al final la información llegara a ser alguien vivo que nos dijera: “Soy un ser humano”.

Hoy sabemos que la vida es muy parecida a lo que sucede con una cinta magnética en la que se ha grabado música. En la cinta misma no hay notas. En la grabadora no hay músicos ni instrumentos. No obstante, debido a que la información ha sido codificada en el momento en que era recibida por un micrófono y luego transmitida a la cinta, el tocacintas puede leer dicha información, dar impulso a los altoparlantes, y así, lo que se reproduce no son los músicos ni las notas de la partitura, lo que se transmite, si usted está escuchando “la pequeña serenata”, es el genio de Mozart.

Exactamente de la misma manera se ejecuta la sinfonía de la vida. Está escrita mediante un código muy especial en la molécula de DNA, y la primera célula es la primera parte del tocacintas magnético, que descifra el código y toca vida humana. Si la información que está dentro de la grabadora-esa primera célula-es información humana, entonces este ser es un ser humano. Sabemos que inicialmente hay un mensaje, y si este mensaje se deletrea al estilo humano, forma lo que es un ser humano. Comprendemos que la materia es solo materia. Pero la materia puede estar animada por determinada información que le da forma y permite la construcción de un nuevo ser. Ahora, dependiendo de si uno es un melómano o un aficionado, reconocerá más pronto o más tarde, que en el tocacintas se ha puesto un cassette de “la pequeña serenata”. Si usted es un melómano de verdad, al segundo compás reconocerá la música. Si es un aficionado necesitará escuchar toda la cinta antes de decir: “Ahora sé que se trata de la pequeña serenata”. La ventaja de la genética es que la ciencia es devota de la vida: nos damos cuenta de que se trata de la vida tan pronto se ejecutan los primeros compases.

Este punto de vista acerca de los datos informativos no es una mera ilusión, ni es una hipótesis metafísica. Es pura ciencia. Quienes no quieren aceptar sus implicaciones dicen a menudo que la vida es simplemente un dinamismo, un movimiento continuo. Hoy en día, lamentablemente, se congelan embriones humanos. A medida que baja la temperatura, el tiempo se detiene; y cuando se alcanzan temperaturas muy bajas, el tiempo se suspende. Pero los seres humanos que han sido congelados no están muertos; recobrarán su propia autonomía y empezarán a ser ellos mismos otra vez. Así que sabemos que se ha interrumpido la dinámica, el movimiento; pero si no se ha destruido la información, la vida puede volver a comenzar. Hace 17 años no se podía decir nada acerca del contenido de la primera célula. Si se buscaba en su interior el mensaje genético que estaba codificado, se mataba a esa célula. Sucedía lo mismo con el embrión muy joven. Porque era imposible examinar el embrión de un día, de dos días o de una semana de edad y ver si tenía tal o cual característica, sin destruirlo, debido a la rudeza de la técnica.

Ahora tenemos un extraordinario descubrimiento, hecho hace cuatro años y que se utiliza en los laboratorios desde hace dos años. De un embrión de tres días que tiene de cuatro a ocho células, se extrae, en forma muy cuidadosa, una de esas células perforando la zona pelúcida, sacando la célula y volviendo a cerrar el diminuto orificio. Entonces, de la célula, con una nueva técnica llamada PCR o “polimerización en cadena” se reproduce el DNA de esa célula única y se llega a tener suficiente cantidad de tal DNA para analizarlo. Con la técnica en referencia se reproducen millones de copias de la molécula inicial del DNA en 24 horas. Es casi como un milagro porque funciona más rápido que la misma vida, pero utilizando los mismos procedimientos, esto es, una enzima especial en un ciclo especial tal como sucede en la naturaleza.

[Nota del editor: El Dr. Lejeune, cuya postura en defensa de la vida humana desde la concepción y la fertilización fue bien conocida, no se está refiriendo aquí a la técnica de clonación o a ninguna otra manipulación de embriones humanos que no respete su vida o dignidad, sino solamente al estudio, sin ningún daño para el embrión humano, del DNA.]

Hace menos de tres meses Monk y Holding publicaron en Inglaterra que, en su trabajo con embriones humanos producidos in vitro, habían podido extraer células de esos embriones, polimerizar el correspondiente DNA, examinarlo con determinado procedimiento y determinar si esos embriones incipientes eran masculinos o femeninos. [Nota del editor: De nuevo, el Dr. Lejeune de ningún modo está aprobando aquí la inmoral técnica de la fertilización in vitro que implica la destrucción de innumerables embriones humanos, sino sólo al hecho de que estos científicos pudieron constatar que efectivamente el sexo del ser humano se puede detectar desde los primeros momentos de su existencia.]

Así, aún en un embrión de una semana de edad, con éstas nuevas técnicas podemos decir: “es un hombre ” o ” es una mujer”. Va más allá de lo imaginable que los abogados, al conocer de repente que este embrión de una semana es un muchacho o una chica, no quisieran reconocer al mismo tiempo que es una persona humana.

Un segundo descubrimiento que cambió nuestra manera de considerar la composición genética humana en los últimos dos años fue hecho por Jeffries, otro colega inglés. Jeffries es un prominente especialista en DNA quien súbitamente tuvo la ingeniosa idea de que existían largos trechos del mensaje genético destinados únicamente a dar regularidad a las células. Por tal función específica podían resistir muchos cambios pequeños sin peligro para lo individual. Así cada uno de nosotros tiene, en la porción reguladora de nuestro sistema genético, un orden muy específico de los genes, todos los cuales son normales. Al tomar una célula y utilizar la polimerización en cadena, Jeffries pudo hacer muchas copias de esta parte del mensaje y trazar la información de una manera nueva.

Es muy interesante como aparece el resultado. El DNA específico de cada persona, al terminar de usar todo el procedimiento técnico, parece un conjunto de rayas de distinto ancho y colocadas a diferentes distancias, que conforman un patrón propio para cada ser humano. Se parece mucho al código de barras que nos encontramos en los productos del supermercado. En vez de la etiqueta con el nombre y el precio del producto escritos en letras y números, se usan barras de diferente ancho y colocadas a diferentes distancias una de la otra; si ésto se lee con el sistema analizador, el computador del supermercado sabe exactamente qué producto usted está comprando y a qué precio. Es lo mismo que ahora podemos hacer con cada ser humano examinando su DNA. Podemos trazar un código de barras que es absolutamente específico para cada uno de nosotros.

De hecho, si comparamos el código de rayas de una persona con los de su padre y su madre, podemos reconocer que la mitad de las líneas específicas de la persona también se encuentra en las del padre y la otra mitad en las de la madre; así se obtiene la absoluta definición de la herencia y podemos determinar con un error menor a una vez en diez mil millones, que esa persona es la descendiente biológica de este padre y esta madre.

Tal determinación es muy importante en el caso en que la paternidad deba confirmarse. Estamos en capacidad de detectar, más allá de cualquier duda, quién es el padre biológico y en vez de considerar al bebé como un criminal que debe eliminarse por el aborto, la sociedad debe reconocerlo como un ser humano. Si se conocen la madre y el padre, el ser humano con un padre indigno debe ser la preocupación y no la víctima de la nación. Jeffries encontró que el mensaje genético del espermatozoide estaba acentuado en forma diferente al mensaje genético transportado por el óvulo. Cuando uno está estudiando algo y leyendo un libro, muy a menudo toma un lápiz y subraya una frase que le parece debe recordar; ya que es muy importante. Y a veces , pone una X sobre otro pasaje porque no lo necesita inmediatamente. Es exactamente lo que la naturaleza hace con la totalidad del mensaje genético.

Expliqué que al principio de nuestra vida tenemos dos metros “de cinta”, pero he olvidado decirle que la cantidad de letras escritas en esos dos metros es cinco veces mayor que las de la Enciclopedia Británica. O sea que para imprimir el nombre de todas las bases que existen dentro de nuestro código genético, necesitaríamos cinco juegos de volúmenes del tamaño de la Enciclopedia Británica. Entendemos así por qué es muy prudente que la naturaleza subraye algunas frases, porque deben ser descifradas inmediatamente por la primera célula, y coloque una X en otras que van a ser usadas mucho más tarde en la vida. La célula no puede hacerlo todo al mismo tiempo, debe empezar por alguna parte.

Y otro descubrimiento es que en los varones está subrayada una parte del mensaje y en las mujeres otra parte distinta, y el resultado explica dos misterios de la genética. Sabemos ya que a veces después de un coito normal resulta un embarazo sin que exista dentro un bebé; un embarazo falso. A veces da origen a la “degeneración molar”, situación muy peligrosa porque se puede convertir en cáncer. Hace unos diez años se descubrió que cuando ocurría la degeneración molar únicamente se formaban membranas cuya composición genética era de origen paterno. También se conoce una situación opuesta. A veces en uno de los ovarios de una muchacha joven y virgen un óvulo se multiplica y forma una teratoma. En este teratoma se encuentran elementos semejantes a la piel, las uñas, el cabello y los dientes. Se denomina “quiste dermoide” que en nada se parece a un bebé sino a algunas partes sueltas.

El descubrimiento consiste en que el subrayado del mensaje masculino le dice a la primera célula cómo construir la membrana que va a proteger al bebé y cómo construir la placenta que tomará las provisiones de la sangre de la mamá; así, de hecho, el hombre tiene en la primera célula el deber de conseguir el alimento y construir el albergue, de construir la choza y salir a cazar. Por el contrario, el mensaje femenino es el de cómo formar diferentes partes que al ser ensambladas formarán un bebé. Es verdaderamente extraordinario que la división de las tareas que encontramos en los mayores, ya está escrita en el diminuto lenguaje de la genética en la primera célula de un milímetro y medio de ancho que es el epítome, el resumen, la disminución a la mínima expresión de la persona humana.

Cuando se sigue observando el desarrollo, el estilo de subrayado va cambiando en cada división de la célula. La primera célula transmite el mensaje con algo de los subrayado borrado, así que las nuevas células empiezan a leer otras partes. Como resultado, la vida es muy parecida al desarrollo profesional de un médico. Tal vez usted haya caído en cuenta que en Medicina, al terminar su carrera, el nuevo profesional puede volverse un médico general o un especialista. Un médico general aprende acerca de muchas, muchas enfermedades y a medida que pasan los años sabe menos y menos sobre más y más; cuando es un muy buen médico general sabe un poco de todo. Los especialistas hacen lo contrario. Aprenden más y más sobre menos y menos y al final un buen especialista sabe casi todo sobre muy poco. Así es como la naturaleza conduce el mensaje humano.

La primera célula es generalista. No puede manifestar muchas cosas, pero sabe algo de todo. Dice cómo construir una máquina que a la postre construirá el cerebro. Pero el motivo por el que esta primera célula, que sabe de todo, deba tener especialistas, es porque para que la célula especialista pueda manifestar su propia personalidad tiene que especializarse para que una célula haga las uñas, otra el sistema nervioso, y para que finalmente la totalidad manifieste al ser humano que existe desde la concepción (=fertilización).

Para recapitular lo que la ciencia nos enseña, Señor Presidente, diría, fuera de cualquier duda, que sabemos que en el principio existe el mensaje. El mensaje genético es vital y su manifestación es vida. Aún más brevemente diría, fuera de toda discusión, que si el mensaje es un mensaje humano, el ser es un ser humano.

 

* El fallo “Roe v. Wade” legalizó el aborto a petición en EE.UU., enero 22 de 1973.  http://www.humanlife.org/publications/sacnacspanish4.pdf

FUENTE: Traducción al español de “Genes & Human Life”, publicado en ALL About Issues, Fall 1991

Visto enhttp://encuentra.com/sin-categoria/genes_y_vida_humana_dr_jerome_lejeune12926/

La Clave del Misterio de la Vida – El Designio Inteligente

¿Es errónea la Teoría de la Evolución de las especies de Darwin?

¿Tenemos equivocada nuestra concepción de que somos, de donde venimos y a donde vamos como especies?

Durante los últimos 15 años el filósofo y científico Stephen C. Meyer, ha estado trabajando para dar respuesta a estas preguntas, Meyer a desarrollado un argumento para demostrar que el Designio Inteligente proporciona la mejor explicación para el origen de la información necesaria para construir la primera célula viva.

En 1993, el Profesor Phillip E. Jonson de la universidad de California en Berkley, invitó a un grupo de científicos y filósofos a una pequeña población playera de la costa central de California. Procedían de importantes centros académicos, incluyendo Cambridge, Munich y la universidad de Chicago para cuestionar una teoría que había dominado la ciencia durante 150 años, la teoría de la Evolución de Darwin.

En 1859, Charles Darwin publicó “El Origen de las Especies”. En esta obra, argumentaba Darwin que toda la vida en la tierra era producto de procesos naturales sin dirección. Sólo tiempo, azar y selección natural.

A partir de Darwin, los biólogos se han valido de estos procesos para explicar el origen de los seres vivos. Pero en la actualidad este mecanismo se está poniendo en tela de juicio como nunca en el pasado.

“La Clave del Misterio de la Vida” cuenta la historia de científicos coetáneos que están proponiendo una potente idea, pero objeto de mucho debate “La Teoría del Designio Inteligente”.

Utilizando animaciones fruto de los últimos avances de la técnica de sistemas computacionales. “La Clave del Misterio de la Vida” le transportará al interior de la célula viva para explorar sistemas y máquinas que dan una evidencia inequívoca de diseño. Motores giratorios que dan vueltas a 100.000 rpm. Un sistema biológico de tratamiento de información más potente que ninguna red de computadoras. Y una molécula en forma de hebra que almacena instrucciones para construir los componentes esenciales de cada organismo viviente sobre la tierra.

Este convincente documental examina una idea que tiene la capacidad de revolucionar nuestra comprensión de la vida…. y de desvelar el misterio de su origen.

Formas, números, patrones, y la Proporción Divina en la Creación de Dios

En la creación de Dios existe una «Divina Proporción» que aparece en una multitud de formas, números y patrones cuya relación sólo puede ser resultado del omnipotente, bueno y todo sabio Dios de las Escrituras. Esta Divina Proporción —que aparece desde lo más ínfimo hasta lo más grande, en los seres vivos así como en las cosas no vivientes— revela la pasmosa obra de Dios y Su interés en la belleza, la función y el orden.

Comenzaré con las formas, y luego pasaré a considerar cómo un patrón numérico y una proporción (la Divina Proporción) forman parte inherente de estas formas y de estos patrones, y cómo aparecen por todas partes en la creación.

Comencemos con una forma con la que estamos todos familiarizados. Es la espiral que se ve comúnmente en las conchas. Contemplando cuidadosamente dicha espiral (el Nautilus con sus cámaras es probablemente el ejemplo más claro) observaremos que al ir agrandándose, retiene su idéntica forma. Por cuanto el cuerpo del organismo crece en el camino de una espiral equiangular y logarítmica, su forma nunca cambia. Esta hermosa forma recibe comúnmente el nombre de «espiral áurea».

Esta espiral es visible en cosas tan diversas como huracanes, semillas en espiral, la cóclea del oído humano, el cuerno de los carneros, la cola del caballito de mar, las hojas de los helechos en crecimiento, la molécula del ADN, las olas que rompen en la playa, los tornados, las galaxias, la cola de un cometa al enroscarse alrededor del sol, los remolinos, los patrones de las semillas o flósculos en los girasoles, las margaritas, los dientes de león, y en la construcción de los oídos de la mayoría de los mamíferos.

Esta espiral sigue un patrón matemático preciso. Primero consideraremos esta espiral en los girasoles. Al contemplar cuidadosamente un girasol, observaremos dos juegos de espirales (hileras de semillas o floretes) dispuestas en direcciones opuestas. Cuando se cuentan las hileras de espirales en cada dirección, se descubre que en la abrumadora mayoría de los casos sus números, dependiendo del tamaño de la flor, seguirán las siguientes proporciones:

flores pequeñas, 34 y 55; medianas, 55 y 89; grandes, 89 y 144

Estos números forman parte de la secuencia numérica de Fibonacci, un patrón descubierto alrededor de 1200 d.C. por Leonardo Pisano (históricamente conocido como Fibonacci). Cada número sucesivo es la suma de los dos números precedentes. La secuencia de estos números es 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, 233, y hacia el infinito. Este patrón numérico se revela en diversas maneras a través de toda la naturaleza, como veremos.

Cuando se divide el número mayor de este patrón por el número inmediatamente menor en la serie, la razón será de aproximadamente 1,618; si se divide el número menor por el mayor inmediatamente adyacente, la razón se aproxima mucho a 0,618. Este cociente es el más eficiente de similares series numéricas.

Belleza

¿Por qué Fidias —el escultor griego— y otros en los antiguos países de Grecia y Egipto usaban a menudo esta razón en el diseño de muchas de sus obras de arte? Porque se había descubierto que esta razón era sumamente atractiva para el ojo humano; produce lo que se conoce como el Rectángulo Áureo. Si el lado corto del rectángulo es 1, el lado largo será 1,618. Esta forma rectangular se aproxima al patrón usado para el diseño del Partenón de Grecia, y para muchas de sus numerosas imágenes, de sus muchos vasos, portales, ventanas, estatuas, etc., e incluso para ciertos parámetros de la Gran Pirámide de Egipto. El edificio de las Naciones Unidas es un rectángulo áureo. Muchas de las cosas que usamos se diseñan de manera que se aproximan al rectángulo áureo: las tarjetas de crédito, los naipes, las placas de los interruptores, los blocs para escritura, etc.1

Artistas como Leonardo da Vinci, Van Gogh, Vermeer, Sargent, Monet, Whistler, Renoir y otros empleaban la proporción áurea en muchos de sus trabajos. Tomaban «un caballete en blanco y lo distribuían entre áreas basándose en las proporciones áureas para determinar la situación de los horizontes, de los árboles, etc.».2 ¿Por qué la proporción dorada? Las formas artísticas pueden tener bien una simetría estática, bien dinámica. En la simetría estática, las líneas poseen unas medidas determinadas, mientras que en la simetría dinámica lo que recibe énfasis es la proporción de las áreas. Implica «crecimiento, poder, movimiento. Da animación y vida a la obra del artista … en lugar de dar un efecto de quietud y silencio»3 de la simetría estática. Éste es el atractivo de la proporción áurea.

Otra área de enorme interés es la aparición de la secuencia de Fibonacci en la disposición en espiral de las hojas alrededor de tallos de plantas (conocido como filotaxis). Este patrón en espiral se hace evidente al contemplar el tallo directamente desde encima, y observando el arco que el tallo forma desde la base de una hoja a la siguiente, y la fracción de la circunferencia del tallo que queda inscrita. En cada caso, los números pertenecen a la sucesión de Fibonacci. Ejemplos: En el olmo el arco es 1/2 de la circunferencia; en la haya y en el avellano, 1/3; en el albaricoquero y el roble, 2/5; en el peral y el álamo, 3/8; en el almendro y el sauce, 5/13; y en algunos pinos, bien 5/21, bien 13/34. ¿Por qué lo dispuso Dios de esta manera? Bien, sucede que este patrón asegura que cada hoja recibirá la máxima exposición a la luz del sol y al aire, con un mínimo de sombreado o de apiñamiento respecto de otras hojas.

No sólo descubrimos este patrón en las disposiciones de las hojas, sino que también se encuentra comúnmente en la disposición de muchos pétalos de flores. Ejemplos: un lirio tiene 3 pétalos, el alhelí amarillo 5, la espuela de caballero 8, la manzanilla bastarda 13, el áster 21, el piretro 34, el helenium 55, y la margarita de otoño 89. Con una tal variedad de proporciones de espirales en las disposiciones de las hojas y de los pétalos, desde luego nadie podrá aburrirse con la creación de Dios.

En el momento en que nos enteramos que la información que especifica estas espirales y estos números en los seres vivientes está almacenada en el ADN, ¿nos habría de sorprender entonces descubrir que la molécula misma del ADN tiene una anchura de 21 Ǻngstroms y que la longitud de una vuelta entera en su espiral mide 34 Ǻngstroms, ambos números de Fibonacci? La molécula de ADN es literalmente una larga secuencia de rectángulos áureos.4

Examinemos ahora el ámbito de las cosas muy pequeñas y de las muy grandes. En el mundo de los átomos hay cuatro asimetrías (la estructura de los núcleos atómicos, la distribución de los productos de fisión, la distribución de los números de los isótopos, y la distribución de las partículas emitidas), y es significativo que «los valores numéricos de todas estas asimetrías son aproximadamente iguales a la «razón dorada», y que la cantidad que forma estos valores es a veces números de Fibonacci o «casi» números de Fibonacci».En los estados cambiantes de una cantidad de átomos de hidrógeno, al ir los átomos ganando y perdiendo energía radiante en niveles sucesivos de energía, la proporción cambiante de las historias de los electrones atómicos forman números de Fibonacci.6

En el ámbito de fenómenos muy grandes, cuando se compara el período temporal de la revolución de cada planeta alrededor del sol en números redondos con el del planeta adyacente, ¡sus fracciones son números de Fibonacci! Comenzando con Neptunoy pasando hacia el interior en dirección al sol, las razones son 1/2, 1/3, 2/5, 3/8, 5/13, 8/21, 13/34. ¡Son las mismas que en la disposición en espiral de las hojas en las plantas!

 

Revolución de los planetas en días y su correlación con las
secuencias de Fibonacci y con las disposiciones en espiral de las hojas en las plantas8

Observado

(teórico)

Razón

Plantas

(Plutón)

90.000

(2:3 Neptuno)

Neptuno

60.193

62.000

Urano

30.688

31.000

1:2

Olmo

Saturno

10.670

10.333

1:3

Haya

Júpiter

4.332

4.133

2:5

Albaricoquero

Asteroides

1200-2000

1.550

3:8

Peral

Marte

687

596

5:13

Almendro

Tierra

365

366   8/13

8:21           —

Venus

225

277 13/21

Pino

Mercurio

88

87

13:34

Pino

Algunos creacionistas han teorizado que alguna fuerza cósmica, probablemente en relación con los tiempos del diluvio de Noé, alteró el sistema solar, especialmente desde Venus hasta el cinturón de asteroides. Esta puede ser la explicación de los únicos ajustes teóricos significativos en la tabla: Marte (687 a 596), y Venus (225 a 277); el resto están muy cercarnos a la realidad. Incluso con estos dos ajustes, la correlación del patrón de Fibonacci con los tiempos del período de los planetas va mucho más allá de un mero azar. Es un ejemplo adicional de la maravillosa y divina disposición matemática de la creación por parte de Dios. Que no sea perfecta va con el hecho de que aunque el pecado de Adán afectó a la totalidad de la creación (Romanos 8:22), pero en Su bondad Dios no ha permitido que el pecado borre todas las señales de Su gran obra creadora (Salmo 19:1).

Una divergencia sumamente interesante en la tabla es la de la Tierra. Como el siguiente planeta en la serie después de Marte, su número debería ser 8:21, pero no lo es. Este número «salta» sobre la tierra y se relaciona con Venus. Incluso con esta divergencia descubrimos que el período de la Tierra en comparación con Marte y Venus son números de Fibonacci (8/13, 13/21). Soy de la opinión de que esta anomalía es prueba divina de la singularidad del planeta Tierra en relación con todo el cosmos. También cumple otra condición, porque esta «anomalía» destruye el big bang y la hipótesis nebular, porque si todos los planetas se hubieran formado a partir de una nube en rotación de polvo y átomos, esta característica no estaría presente. La observación de que los tiempos de revolución de los planetas alrededor del sol se correlacionan con la disposición de las hojas alrededor de sus tallos es también algo pasmoso.

Estas formas, estos números y esas espirales, y la proporción divina, se repiten constantemente en su presencia a través de toda la creación. Se encuentran tanto en seres vivientes como en fenómenos del mundo físico. Su simetría, belleza y precisión matemática se hacen patentes en cada aspecto de la naturaleza. Aunque la perfección absoluta no se encuentra en todo lo anterior (debido a los efectos del pecado de Adán), su misma presencia en prácticamente todo lugar y en todo es un poderoso argumento en contra de su origen por un ciego azar o por procesos evolutivos. La única conclusión racional es que el Creador del universo es un Ser personal e inteligente que creó estas cosas como una huella visible de Su existencia personal, aunque invisible. Este gran, sabio, poderoso, creativo y soberano Dios de la creación es Aquel que se revela en la Biblia, de quien se puede decir: «Él hace grandes cosas, que nosotros no entendemos» (Job 37:5). Él es digno de toda adoración. ¿Y cuál es Su nombre? El Señor Jesucristo. «Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas» (Apocalipsis 4:11).

Referencias

  1. Trudi Hammel Garland, Fascinating Fibonaccis, Dale Seymour Publications, 1987, p. 19. Disponible en: http://www.bbhomeschoolcatalog.com or 800/260-5461.
  2. Ibid., pp. 34, 36.
  3. Garth E. Runion, The Golden Section, Dale Seymour Publications, Palo Alto, CA. 1990, pp. 84-85.
  4. Marl Wahl, A Mathematical Mystery Tour, Zephry Press, Tucson, AZ. 1988, p. 128.
  5. J. Wlodarski, «The Golden Ratio and the Fibonacci Numbers in the World of Atoms», Fibonacci Quarterly, diciembre de 1963, p. 61.
  6. H. E. Huntley, «Fibonacci and the Atom», Fibonacci Quarterly, Diciembre de 1969, pp. 523-524.
  7. Sigue habiendo polémica acerca de si Plutón es un planeta verdadero o no. Lo sea o no, su distancia de Neptuno sigue siendo una razón de Fibonacci, aunque en la dirección opuesta.
  8. Marcius Willson, The Fourth Reader of the School and Family, Harper & Brothers, Publishers, Nueva York, 1860, p. 216.

Fuente: http://www.icr.org/article/shapes-numbers-patterns-divine-proportion-gods-cre/

* Fred Willson es el Especialista de Educación Científica a distancia de ICR.Citar este artículo: Willson, F. 2002. Shapes, Numbers, Patterns, and the Divine Proportion in God’s Creation. Acts & Facts. Impact # 354, Dec. 2002.

Este artículo se publicó originalmente en diciembre de 2002. Fuente original: http://www.icr.org/article/shapes-numbers-patterns-divine-proportion-gods-cre/ (acceso el 30 de enero de 2012). © Copyright ICR 2002. Publicado con permiso.


Traducción del inglés: Santiago Escuain
© Santiago Escuain 2012, por la traducción.
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