La renuncia de Benedicto XVI y las conspiraciones en el Vaticano

17facetas-papa2

El cardenal colombiano Darío Castrillón, advirtió al Papa, sobre un complot para asesinarlo.

En el libro “Benedicto XVI: una mirada cercana” de Peter Seewald, publicado hace dos años, el sumo pontífice de la Iglesia Católica dice que cuando un Papa “alcanza la clara conciencia de no estar bien física y espiritualmente para llevar adelante el encargo confiado, entonces tiene el derecho y en algunas circunstancias también el deber de dimitir”.

En febrero del año pasado, el diario italiano “Il Fato Quotidiano” publicó una polémica nota en la que dice que el cardenal colombiano Darío Castrillón había hecho llegar al Papa, en enero, un documento confidencial en que le advertía sobre un complot para asesinarlo antes de un año.

El periódico no revela los nombres de quienes estarían fraguando la muerte de Benedicto XVI, pero asegura que se enmarca en la lucha de poder entre el secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone y su antecesor Angelo Sodano.

Incluso fue más allá, al afirmar que el propio Papa estaba pensando en el cardenal que lo sucedería.

Il Fato Quotidiano también revela que el documento de monseñor Castrillón al Papa, que tenía el sello de “muy confidencial”, estaba escrito en alemán y analizaba las consecuencias de la lucha por el poder en el Vaticano entre cardenales que representan a los poderosos movimientos cristianos Opus Dei y Comunión y Liberación. Benedicto XVI, según el diario, no le tenía mucha simpatía al cardenal Bertone y quería reemplazarlo por el cardenal Angelo Scola.

Continúa el periódico italiano comentando la versión de que el Papa estaba trabajando en su sucesión y que se inclinaba por el mencionado cardenal Scola desde antes, y por eso lo nombró arzobispo de Milán en 2011.

El vocero de prensa del Vaticano, el jesuita Federico Lombardi –sucesor del mítico miembro del Opus Dei, Joaquín Navarro Valls–, calificó la versión del diario como una “cosa totalmente fuera de la realidad que no merece ser tenida en consideración. Me parece increíble y no voy a hacer ningún comentario”, según publicó Il Fato Quotidiano.

Tras reproducirla como un hecho curioso, que se sumaba a la larga cadena de versiones conspirativas en la historia contemporánea del Vaticano, la prensa mundial olvido muy pronto esta noticia.

Otra conspiración

Cuando en 1973 el papa Pablo VI lo nombró cardenal, el arzobispo de Veneca Albino Luciani, un entusiasta partidario del Concilio Vaticano II de Juan XXIII, publicó una serie de artículos en forma de cartas a los católicos, sobre temas de la moral cristiana, que lo retrataron como un crítico amable de los manejos financieros del Vaticano, que reprochaba la venta de las acciones que tenía la Santa Sede en el Banco Católico del Beneto al Banco Ambrosiano del financista Roberto Calvi.

El 27 de agosto de 1978 el cardenal Albino Luciani fue elegido papa en reemplazo de Paulo VI y adoptó como nombre la combinación del de sus dos antecesores: Juan Pablo I.

De inmediato se propuso poner en práctica muchas de las ideas del Concilio Vaticano II y revisar lo dictaminado en la encíclica “Humanae Vitae” en las relaciones del catolicismo con el sistema financiero.

Les comentó en secreto a sus colaboradores cercanos su intención de investigar las operaciones económicas del Instituto por Opere Di Religione (Instituto para las Obras de la Religión, IOR), y a los pocos meses de su investidura, algunos periódicos italianos le reclamaban en público esa limpieza.

Se rumoraba que el Vaticano tenía sospechosas operaciones conjuntas con la logia masónica P2 y con la mafia italiana, para lavar dinero sucio.

Mino Pecorelli, un periodista y antiguo masón que se enfrentó con el P2, escribió un artículo en que daba una lista de los masones infiltrados en el Vaticano, cardenales, obispos, y prelados de alto rango, entre ellos Jean Villot, secretario de Estado; Paul Marcinkus, jefe del Banco del Vaticano; y Pasquale Macchi, secretario personal del Papa.

El 28 de septiembre, Juan Pablo I habla con su secretario de Estado, Jean Villot, sobre el Banco del Vaticano, discuten sobre un informe que Villot le había presentado y el Papa ordena que Marcinkus rinda cuentas sobre el manejo del banco.

En el lapso entre las 9:30 de la noche de ese día y las 4:30 de la mañana del 29 de septiembre, moría Juan Pablo I, 33 días de haber sido elegido papa.

La versión del Vaticano habla de un infarto agudo, pero numerosos periodistas, escritores e incluso prelados dudan de esta explicación y hablan de asesinato, urdido presuntamente por la mafia italiana, la logia P2 y la cúpula cardenalicia cómplice de operaciones financieras ilegales.

Cuatro años después, el Banco Ambrosiano quebraba estrepitosamente, llevándose consigo al abismo a su presidente Roberto Calvi, al cardenal Marcinkus, y a Michel Sindona, financista que fue en enlace entre el P2, la mafia italiana y el Vaticano.

Esta conspiración contra Juan Pablo I parece de película, y de hecho le sirvió a Francis Ford Coppola para nutrir el argumento de “El Padrino III”

La pugna no termina

Los amantes de las conspiraciones en el Vaticano, algunos terriblemente rencorosos y dispuestos a mentir para sustentar sus críticas a la Santa Sede, dicen que con la elección del polaco Karol Wojtyla como el papa Juan Pablo II, la pugna de poder en el Vaticano no terminó, y es entonces cuando se habla de la caída en desgracia de los jesuitas y el auge del movimiento Opus Dei, una agremiación de mucho componente laico, con santo propio y que Juan Pablo II llevó a las alturas.

Se ha dicho que el Opus Dei diseñó la estrategia para la elección de Karol Wojtyla, con el apoyo del entonces arzobispo de Munich y hoy papa, Joseph Ratzinger, y los cardenales estadounidenses J. Joseph Krol y J. Patrick Cody.

En los casi 27 años de pontificado, Juan Pablo II llevó a la Iglesia por caminos muy similares a las concepciones del Opus Dei, y fue más allá, desactivando todos los vestigios del Concilio Vaticano II en sus derivaciones sociales como la Teología de la Liberación.

Dentro de las versiones nunca probadas tajantemente, se decía que los fondos vaticanos iban esta vez a manos de los ejércitos contraguerrilleros de América Latina y servían para mantener dictadores y derrocar gobiernos progresistas, todo en nombre de la lucha contra el comunismo.

Otra vez finanzas y corrupción

La teoría de la conspiración que salió a relucir al conocerse la renuncia de Benedicto XVI no se debió solo a la frase anticipatoria del pontífice a Peter Seewald, ni a la publicación del periódico Il Fato Quotidiano hace un año, diciendo que existía una versión muy creíble de un complot para asesinar al Papa dentro de 12 meses.

También está el caso “Vatileaks”, el descubrimiento de filtraciones de documentos confidenciales del Vaticano y de Benedicto XVI que llevó a la cárcel por un tiempo a su mayordomo particular.

La conmoción por el espionaje y las filtraciones, manifestada por el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, vuelven a poner sobre el tapete la corrupción financiera y las luchas internas de poder.

Dicen que las filtraciones fueron una especie de ataque contra Bertone, secretario de Estado, y que detrás de ellas está Angelo Sodano, mano derecha de Juan Pablo II.

El pasado 10 de febrero, apareció en L’Osservatore Romano un artículo de Giovanni Maria Vian tratando de quitar peso a los argumentos conspirativos y la corrupción financiera en el Vaticano, al considerar que se trata de ingredientes apetitosos de una presunta exclusiva para cualquier diario sensacionalista.

Sin embargo, hay una vieja cita en latín que dice “a fronte praecipitium a tergo lupi”, lo que significa “al frente un precipicio y los lobos a la espalda”, es decir, “contra la espada y la pared”, que le calaría perfectamente a Benedicto XVI.

Fuente: http://www.eluniversal.com.co/suplementos/facetas/la-renuncia-de-benedicto-xvi-y-las-conspiraciones-en-el-vaticano-108990

Alexander Stille: “El Vaticano vive una lucha clásica de poder y no un conflicto ideológico”

Según Stille, existe una división entre quienes sienten que han sido entrenados para dirigir y quienes han ido escalando en la Iglesia a través del servicio.

1704471_300El periodista norteamericano y profesor de la Universidad de Columbia, Alexander Stille, es un habitual colaborador del diario The New York Times, la revista The Atlantic y The New Yorker. Especialista en temas vinculados con el Vaticano y la política italiana, analiza, en conversación con La Tercera las repercusiones de la renuncia de Benedicto XVI y los desafíos que enfrenta la Iglesia en el futuro.

¿A qué se refería el Papa cuando mencionó en la misa de Cuaresma las divisiones en el clero?

No sabemos exactamente a quiénes se refería. Pero vemos divisiones de distinta clase. El escándalo de VatiLeaks reflejó de forma clara las divisiones muy serias en el mismo clero. Hay otras divisiones que la Iglesia ha estado reacia a hacer frente, como si puede la gente divorciada recibir la comunión, si se los va reincorporar o se los va excluir para siempre.

¿Cuáles son las luchas de poder al interior del Vaticano?, ¿es posible identificarlas?

El asunto es que ojalá pudiera decir que esto es una lucha entre la gente que quiere una mayor apertura y otra que quiere mantener todo igual. La verdad es que los documentos que salieron a la luz, en el caso VatiLeaks, revelaron que no había una lucha ideológica al interior del Vaticano, sino que era más una lucha clásica de poder. Lo máximo que uno puede decir es que hay una especie de división entre la corte tradicional diplomática del Vaticano. Ellos están ligados a ciertas instituciones educacionales en Roma que sienten que han sido entrenadas para dirigir cosas y aquellos que han ido escalando en la Iglesia por su servicio. Entonces, hay divisiones ahí entre esas partes de la Iglesia. Pero no hay divisiones profundas filosóficas sobre cómo ser católicos.

¿Cuáles son los errores y los aciertos del papado de Ratzinger?

Si uno lo escucha detenidamente, él estaba tratando de presentar una versión más amable de su papado. En su primera Encíclica había un mensaje de compasión, también había mucha amabilidad en muchas de las declaraciones que hizo como Papa, así que no era tan duro como era representado en la prensa popular. Sin embargo, creo que no fue un papado que será recordado por sus grandes logros. Se dice que el Papa hizo muchas relaciones públicas en EE.UU., pero no hizo frente a los problemas de la Iglesia, como el caso de los abusos sexuales. No se vio una fórmula de parte de la Iglesia para revertir la caída en la vocación sacerdotal. Su renuncia es innovadora. En cierta forma al tomar esta decisión él está diciendo que no porque las cosas han sido así por cientos de años, no hay razón para que tengamos que ser prisioneros de esto. Se necesita alguien más vigoroso y yo no soy capaz de hacer esto. En cierta forma es un mensaje realista y muy humilde. Lo veo entregando un verdadero liderazgo con este gesto de renuncia, que no lo vimos durante su papado.

¿Está de acuerdo con la afirmación de vaticanistas que Benedicto XVI fue un Papa solitario, que no compartía?

Sí estoy de acuerdo, pero se eligió a un hombre que tenía 77 años cuando se convirtió en Papa. Era un académico, él mismo dejó claro que no iba a ser la clase de Pontífice que era Juan Pablo II, que viajó por todo el mundo. Iba a ser diplomáticamente diferente. Creo que esa actitud fue desafortunada.

¿Cuáles son los cambios que se pueden esperar en la Iglesia tras la renuncia de Benedicto XVI?

En general no es una institución que cambie rápida y fácilmente. Hay que recordar que todos los cardenales que estarán votando en el cónclave fueron designados por Benedicto XVI y Juan Pablo II. Entonces tiene un tono muy conservador por lo que no creo que haya grandes sorpresas. Los dos últimos papas han sido grandes creyentes en la autoridad papal y la tradición, así que creo que la gente podría estar esperando grandes cambios, es probable que esté decepcionada.

¿Cuáles serán los desafíos que tiene que enfrentar el Vaticano?

La Iglesia Católica es una organización muy centralizada, teniendo al Papa como su líder, quien fue declarado infalible en el primer cónclave y luego tienes la realidad de 1.200 millones de católicos que son muy extremadamente diversos, viven en todo el mundo y tienen diferentes visiones sobre las cosas. Este problema de tener a cada uno de los católicos que siga el adoctrinamiento del Papa en este mundo diverso, es muy complicado. La Iglesia tiene el problema de que es vista como una pequeña teocracia de hombres alejados de los problemas de la gente común. Esto difiere de cómo la gente percibe a la Iglesia en un nivel local, cuando a menudo encuentra sacerdotes y religiosas que tienen un contacto cercano con la gente que sirven. Es por eso que en ese sentido se tiene una imagen más positiva de la Iglesia, mientras que el Vaticano aparece como remoto. A eso es lo que debe hacer frente.

¿Cómo el nuevo liderazgo en la Iglesia debe enfrentar la filtración de información y esta era de internet?

El Vaticano experimentó una crisis debido a los cambios en los medios de comunicación. En los siglos anteriores, el Vaticano controló gran parte de la información. Durante la era de la televisión, Juan Pablo II fue brillante al usarla para expresar el mensaje que quería. Lo que la gente más recuerda de ese Papado era miles de personas en países de todo el mundo, aplaudiendo a un Papa que era muy humano, pero al mismo tiempo como un monarca, él besaba a niños, se arrodillaba. Hablaba de la doctrina de la Iglesia sin que nadie lo contradijera y fue capaz de controlar ese mensaje muy efectivamente. Cuando Benedicto asumió, enfrentó una situación más dura en el manejo de la información, porque estábamos en la era de internet. A menudo se encontraron con dificultad para tomar la delantera en el tema y eran sorprendidos por cosas que el Papa decía. Por ejemplo, el Papa rehabilitó a unos obispos lefevbrianos y prácticamente el día después que hace este anuncio descubren que uno de los cuatro obispos tiene antecedentes de antisemitismo, comentarios negativos sobre mujeres, cosas que podrían haber descubierto en internet. Entonces surge la idea de una Iglesia que no sabía funcionar en un mundo que tenía acceso a información de forma rápida y fácil. Es por eso que creo que han mejorado en términos comunicacionales, aunque creo que necesitan hacer más. Necesitan encontrar los caminos para hacer que el mensaje sea entendible y que sea atractivo para los fieles.

Fuente: http://diario.latercera.com/2013/02/17/01/contenido/mundo/8-130116-9-alexander-stille-el-vaticano-vive-una-lucha-clasica-de-poder-y-no-un-conflicto.shtml

“La era de Satanás” llegó a la Iglesia

Ante lo que le está cayendo estos últimos años a la iglesia (numerosas acusaciones de abusos sexuales por parte de sacerdotes) no nos ha de extrañar lo que realmente se debe de esconder en el seno de la iglesia. Ahora más que nunca se hacen patentes las luchas de poder, al tiempo que en  el Vaticano andan entretenidos intentando pasar página en relación  a la polémica acerca de los secretos robados, polémica bautizada con el término  vatileaks. Y no corren buenos tiempos para una iglesia, acusada no en pocas ocasiones de dejarse vender por Satán. Y en este sentido no desentonan las declaraciones que hace un tiempo hiciera el conocido exorcista Padre Amorth afirmando que precisamente en el Vaticano existían sectas Satánicas.

Si nos trasladamos en el tiempo, el padre Amorth no es  el único prelado que ha afirmado algo parecido. Según el padre jesuita Malachi Martin, uno de los conocedores del tercer secreto de Fátima (  El tercer secreto estaría relacionado con la decadencia de la iglesia), el 29 de junio de 1963, durante el Pontificado de Pablo VI, un grupo de importantes eclesiásticos celebraron en la Capilla Paulina del Vaticano un ritual satánico de entronización de Satanás, inaugurando “La Era de Satanás”.

Según Malachi, el mismo Papa Pablo VI declaró que el humo de Satanás había entrado en el Vaticano. Una afirmación que confirmaron también un grupo de prelados católicos disidentes llamados “Los Milenarios”.

Pues bien, en 1999 el padre Malachi falleció súbitamente, y muchos piensan que quisieron silenciar a un jesuita que sabía demasiado y que estaba contando demasiadas cosas. Curiosamente, en la época en la que apareció muerto el jesuita, se encontraba escribiendo un libro en el que denunciaba el papel activo del Vaticano en la construcción del Nuevo Orden Mundial. ¿Casualidad?

Después de estas declaraciones que por todos los medios se han querido silenciar,  han saltado a la palestra diferentes testimonios reafirmando que efectivamente se celebran misas negras y hasta orgías en el seno del Vaticano.

Según algún testimonio anónimo se dice que  las prostitutas entran disfrazadas de monjas en el Vaticano y que los novicios son obligados a realizar  practicas sexuales para hacer carrera, pero como siempre, si existe algún rumor, éste se silencia. ¿Se trata  acaso de una campaña de desprestigio contra la iglesia o tal vez, exista cierta veracidad en todos estos testimonios?

“Los Milenarios. El Vaticano contra Dios” es un interesante libro que fué escrito por una serie de prelados, cuyas identidades no quisieron revelar, en el que se relatan  increíbles atrocidades y todo tipo de aberraciones que se cometen de puertas adentro del Vaticano, incluyendo el tema de las misas negras y los ritos satánicos.

El aristócrata Leo Lyon Zagami tras alcanzar el grado 33 de la francmasonería, se introdujo en los Iluminati, a través de la logia de Montecarlo. Recientemente, salió del anonimato a través de la web “Iluminati news” y explica ahora al mundo lo que el vivió realmente:

“la obra del diablo está en el Vaticano, y quien da las órdenes es el general de los jesuitas, que manda sobre el Papa y que es un personaje muy cuestionable. El es el que manda sobre los sionistas y quien está al mando de lo que sucede en Oriente Medio. El es quien da a los Rothschild y los Rockefeller. Las mayores cantidades de dinero están en el banco del Vaticano”.

Satán está muy presente en  Polonia

Satán de una u otra manera está muy presente en el seno de la iglesia. En Polonia, país católico por excelencia, se han desmarcado claramente y han creado la primera revista dedicada a Satanás. Con el nombre de  ‘Egzorcysta’  este nuevo magazine quiere convertirse en un referente en la lucha contra el maligno. Para ello los curas polacos ahondan en la figura del demonio y no tienen ningún pudor en publicar artículos con estos titulares: “‘Satanás es una realidad’, ‘No perdamos ni un segundo’ o ‘Una carta desde el infierno, confesiones de un condenado’.

La nueva publicación nacida en Septiembre fue éxito de ventas, agotándose rápidamente los 15.000 ejemplares de la tirada. Con 64 páginas a todo color y un precio de aproximadamente dos euros y medio.

Durante la presentación de la revista, el sacerdote exorcista, el padre Andrzej Grefkowicz,  dijo que solamente en Varsovia había  40 personas que estaban recibiendo ayuda por parte de un exorcista y que “lo que vemos en las películas sobre exorcismos no difiere mucho de la realidad”. El exorcista afirmó que aunque son más frecuentes los casos de posesión satánica en mujeres, “cualquier persona puede ser víctima del ataque del Maligno”. Además reveló que había mucha demanda de exorcistas, asegurando que en Varsovia tenían una lista de espera de tres meses.

Libros dedicados a vencer a Satán

El maligno es un tema que preocupa en especial a la iglesia. Las mentes más conspiranoicas y ciñendonos a  los datos, alegan una lucha interna de poder entre dos bandos bien enfrentados en el seno de la iglesia: “Los satanistas” versus “Los Milenarios”.

Y a parte se encuentran aquellos que conscientes de su vocación entregan su vida a luchar contra el maligno. Entre las recientes obras dedicadas a vencer a Satanás y comprometidas con la religión destacaAsí se vence al demonio  de José María Zavala, un impactante testimonio de exorcistas y poseídos sobre la realidad de la posesión diabólica y las armas de la Iglesia para luchar contra ella.En un capítulo del libro se explica como Juan Pablo II fue el primer Papa en casi 400 años que se enfrentócara a cara con el diablo. Sucedió el 4 de abril, domingo de Ramos, de 1982, al inicio de su pontificado.

Entre los libros más actuales sobre exorcismos destaca el conocido  Habla Un Exorcista… El libro de Gabriele Amorth, sacerdote católico italiano, considerado el mayor exorcista de la Ciudad del Vaticano en la Archidiócesis de Roma que ha realizado personalmente alrededor de 70.000 exorcismos. Sobre esta figura destacada en el mundo del exorcismo cabe señalar su libro Memorias de un exorcista. Mi lucha contra Satanás donde el padre Amorth es entrevistado por Marco Tosatti.

Entre los libros que tratan sobre el demonio y los exorcismos, gran  relevancia adquiere el libro Los rituales ocultos de la iglesia Catolica:Exorcismo “Revelaciones sobre las acciones de Satanás en la Tierra”del Padre Julián Victoria, no sin antes nombrar el apasionante tratado de demonología y manual de exorcistas, Summa daemoniaca del sacerdote José Antonio Fortea.

Fuente:http://expedientexfiles.blogspot.com.es/2012/04/rituales-satanicos-en-el-vaticano.html

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/09/11/comunicacion/1347388475.html

Visto en: http://hablemosdemisterio.com/satanismo/la-era-de-satanas-llego-a-la-iglesia/

“Vatileaks” (en realidad “bibleleaks”) desnuda que el Vaticano no es nada angelical

Fuente: Reuters

El Vaticano es un estado religioso pero nada angelical. Las revelaciones de documentación interna, un nuevo libro, renuncias y detenciones en el círculo íntimo de Benedicto XVI lo ponen de resalto otra vez.

Joseph Ratzinger, el ex cardenal alemán ungido Papa Benedicto XVI en 2005, estaría llegando al final de su reinado sobre una grey católica de 1.500 millones de personas. No es sólo por la edad -85 años-, un factor que tampoco lo ayuda, sino por la cantidad de denuncias que están cayendo sobre él. Éstas no tienen otro modo de interpretación que valorarlas como expresión de luchas intestinas entre obispos que se empiezan a pelear por la sucesión del anciano pontífice.

Paradojalmente una de las mayores satisfacciones del último período se lo proporcionó un país socialista, Cuba, donde estuvo a fines de marzo. Misas en Santiago de Cuba y la plaza de la Revolución en La Habana, le permitieron orar ante unas 500.000 personas que lo escucharon con reverencial silencio. Un afecto similar, nacido del respeto y la diplomacia, no de los acuerdos ideológicos, recibió de las autoridades. Fidel Castro –retirado de las funciones de gobierno- pidió reunirse en privado y tuvo palabras amistosas para con él.

Pero fuera de esa gira y esos momentos tan favorables, el resto de lo transcurrido de 2012 no ha sido positivo para el Papa. No puede decirse que las cosas fueran desconocidas o que se descerrajaron de improviso en mayo. Desde enero pasado se venían conociendo informaciones salidas del riñón vaticano y que ventilaban situaciones desagradables para esa autoridad.

Podría decirse que en mayo se precipitaron varios hechos bautizados como “Vatileaks”, parafraseando los escándalos a nivel mundial desatados en 2010 con miles de cables secretos develados por WikiLeaks. Estos dañaron severamente la reputación, de por sí baja, del Departamento de Estado norteamericano.

El primer escándalo tuvo que ver con el Banco Vaticano, el IOR (Instituto de Orden Religioso), cuyo presidente, Ettore Gotti Tedeschi, fue despedido por decisión unánime del directorio. En esa cúpula, manejada por el Vaticano, hay “expertos externos” de Alemania, España, Estados Unidos e Italia. Las comillas realzan la condición de banqueros de estos directivos, posiblemente de misa diaria pero de condición moral discutible, cuanto menos.

Desde setiembre de 2010 la fiscalía de Roma tenía bajo investigación a Tedeschi por posible lavado de dinero y giros dudosos de 20 millones de euros a la JP Morgan de Francfort, Alemania, y a la Banca del Fucino. El otro investigado por la justicia es el director general del IOR, Paolo Cipriani.

El IOR tiene triste fama porque ya en 1982 tuvo que ver con la quiebra del Banco Ambrosiano, cuyo presidente Roberto Calvi apareció ahorcado bajo un puente londinense. El Vaticano debió poner 241 millones de dólares para compensar a los damnificados.

Luego de varias reorganizaciones del IOR, en 2009 llegó a su presidencia Tedeschi, del Opus Dei, puesto por Benedicto XVI para su “saneamiento”. A juzgar por su despido y la investigación judicial, las cosas allí son tan opacas como eran los negociados de treinta años atrás.

Corrupción y algo más 

No son enemigos ateos de la Iglesia los que denunciaron el revival de corrupción en esta nueva ronda. El año pasado el secretario General del Governatorato de Ciudad del Vaticano, Carlo María Vigani, denunció ante el Papa la corrupción en su administración, sobre todo en licitaciones arregladas con empresarios amigos. Vigani fue raleado y “ascendido” a nuncio en EE UU, bien lejos de Roma, virtualmente exiliado.

A fines de enero de este año sus dos cartas de entonces a Benedicto y al “canciller”, secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone fueron difundidas por el canal de televisión La 7.

Bertone puede querer sacar patente de funcionario honesto al impulsar el despido de Tedeschi del IOR. Pero en la prensa italiana se publicaron artículos asegurando que el cesanteado quiso dar una administración más transparente al banco vaticano y por eso tuvo colisiones con aquel “canciller”. Más aún, aseguran que cuando la justicia romana puso bajo la lupa al banco, Tedeschi decidió informar y colaborar con la fiscalía, lo que llevó a un mayor distanciamiento con Bertone.

El IOR está bajo la lupa de las autoridades bancarias europeas y la Comisión Europea que en julio deberán expedirse si aquél figurará o no en la lista de entidades que cumplen con las normas de transparencia bancaria. Como están hoy las cosas, sería un milagro que logre esa calificación.

Corroborando que había en circulación mucha y buena información reservada o secreta del Vaticano, a mediados de mayo se publicó el libro “Su Santidad. Las cartas secretas de Benedicto XVI”, del periodista Gianluigi Nuzzi.

En el material se incluía temas de debate del Papa con la canciller alemana Angela Merkel y el ex primer ministro Silvio Berlusconi, el pedido de ETA de poder tramitar por intermedio del Vaticano su proposición de desarme, las cartas referidas a “Los legionarios de Cristo” y los casos de pederastia y negociados del fundador de esa orden, el mexicano Marcial Maciel.

Las flechas de Nuzzi dieron en el blanco. Y el afectado, Benedicto XVI, decidió crear una comisión para investigar de dónde había salido tanta data interna. Quedó conformada por el cardenal Julian Herranz (Opus Dei), el cardenal eslovaco Jozef Tomko, ex prefecto de la Congregación para la Propagación de la Fe, y por el arzobispo de Palermo, Salvatore De Giorgi.

Esa troika apuntó a Paolo Gabriele, mayordomo del Papa, cuya casa en ciudad del Vaticano fue allanada por la Gendarmería y él mismo detenido, al día siguiente del despido de Tedeschi. Según el director de prensa del Vaticano, Federico Lombardi, Gabriele fue detenido porque en su domicilio se encontró abundante material probatorio del “hurto” de información y papeles del Pontífice. Por ese “crimen” contra el Estado algunos medios dijeron que podría corresponderle una pena de hasta 30 años de prisión. Un poco exagerados los muchachos. Pensar que en Argentina al genocida brigadier Orlando R. Agosti, golpista de la primera Junta Militar de 1976, le dieron sólo 4 años y 8 meses de prisión…

¿Un perejil? 

Quizás “Paoletto”, el mayordomo, sea culpable o no, eso lo dirá la justicia, lástima que no la civil o común de los italianos, sino la correspondiente a muros adentro del Vaticano. Así podría resultar que éste es juez y parte.

Es difícil de creer que toda ese robo y ventilación de informaciones reservadas del Papa haya sido obra de una sola persona. Más bien lo lógico es pensar en un grupo. Y no parece que el motivo de su actuación haya sido el lucro o motivos financieros sino otros más bien políticos. En líneas generales el que queda peor parado es el secretario de Estado, Bertone, como número 2 del Vaticano. Por supuesto que el propio Pontífice sale salpicado por las revelaciones, pero como está llegando al final de su papado, el más damnificado por las filtraciones parecer ser su actual mano derecha y posible aspirante a la sucesión.

Si el mayordomo resulta ser apenas un “perejil”, su detención y juicio podría estar ocultando la dura lucha por el poder al interior del Vaticano, una pugna que es actual y que también se libraría pensando en un futuro, cuando Ratzinger ya no esté entre los vivos.

Esa hipótesis tiene su razón de ser y tanto con mayor empeño el vocero de prensa Federico Lombardi se empeña en negarla. “No hay ningún cardenal, ni italiano ni de otro país, que esté siendo investigado como algunos escribieron”, dijo Lombardi. Entonces debería haberlos…

Las finanzas vaticanas poco transparentes han sido motivo de varias investigaciones y publicaciones críticas. El libro mencionado de Gianluigi Nuzzi es el segundo de su autoría, porque ya había publicado otro, “Vaticano Sociedad Anónima”, sobre las cuestionadas finanzas del purpurado.

Un periodista argentino especializado en asuntos de la Iglesia, Washington Uranga, opinó sobre el escándalo en Página/12 (“El diablo entró sin golpear”, 29/5). Allí recuerda que “en 1982 el teólogo brasileño Leonardo Boff, uno de los iniciadores de la teología latinoamericana de la liberación, publicó un libro titulado Iglesia, carisma y poder”. A raíz de esa opinión, Ratzinger lo condenó al silencio y luego Boff colgó los hábitos.

Su semblanza no deja bien parado al Vaticano: “desmoronamiento que no se reduce al jaqueado poder central del catolicismo, sino que se extiende a lo largo y a lo ancho del mundo donde cada día surgen nuevas evidencias de casos de corrupción como los ocurridos con los Legionarios de Cristo, los casos de pedofilia, los escándalos sexuales, las estafas y las complicidades en violaciones a los derechos humanos, como acaba de ratificarse en nuestro país”.

Uranga concluyó: “la olla se sigue destapando en el Vaticano… y huele a podrido”. Las narices de buena parte del mundo, católicos o no, huelen lo mismo.

Fuente: http://www.elmercuriodigital.net

Mayor información:

El Vaticano ¿un nido de víboras?

Un nuevo escándalo de corrupción sacude al Vaticano

Los fondos “non sanctos” del banco del Vaticano

Todas las religiones del mundo están siendo controladas por el Nuevo Orden Mundial

La iglesia católica y el vaticano lo más corrupto

https://laverdadysololaverdad.files.wordpress.com/2012/01/07_el_vaticano_y_su_iglesia_lo_mas_corrupto.pdf

Los fondos “non sanctos” del banco del Vaticano

La información salida en la prensa italiana de que el estadounidense JP Morgan cerraba su cuenta en el llamado banco del Vaticano por “dudas” acerca de la naturaleza de otros clientes de la institución reactivó las sospechas que tienen algunos sobre supuestas prácticas non sanctas de los banqueros católicos.

Según el periódico italiano especializado en finanzas, Il Sole 24, el pasado 15 de febrero JP Morgan envió una carta al Istituto per le Operedi Religione (IOR) –nombre oficial del banco vaticano- anunciándoles que cerrarían la cuenta de su filial de Milán el 30 de marzo.

La razón: supuestamente el IOR nunca aclaró a la institución estadounidense la naturaleza de los negocios de algunos clientes del banco vaticano y la potencial violación de normas internacional que previenen el lavado de dinero.

Recientemente el Departamento de Estado de EE.UU. incluyó al Vaticano en la lista de estados en lo que hay alguna preocupación sobre actividades de lavado de dinero que pudieran financiar actividades terroristas o del narcotráfico.

Esta conjunción podría significar un problema de imagen para la Santa Sede, sobre todo por la nunca bien aclarada actuación del IOR en la quiebra del Banco Ambrosiano en 1982, un episodio marcado por la misteriosa muerte de Roberto Calvi (“el banquero de Dios”) quien apareció ahorcado en un céntrico puente de Londres.

Lista Blanca

El IOR fue fundado en 1942 por orden del Papa Pío XII para manejar las actividades financieras del Vaticano y algunas órdenes religiosas católicas con cierta garantía de discreción, aunque en los últimos años se ha abierto a otro tipo de clientes.

“Ha habido historias recientemente que algunos sacerdotes, sobre todo en el sur de Italia, han ayudado a empresas supuestamente relacionadas con la Mafia a abrir cuentas bajo nombres de terceros”, dijo el corresponsal de BBC en Roma, David Willey.

En septiembre de 2010 el director del banco Ettore Tedeschi fue puesto bajo investigación por las autoridades financieras italianas por el supuesto lavado de dinero de unos US$50 millones, sobre las que el IOR no informó previamente como exige la ley.

Aunque el Vaticano se dijo “perplejo y asombrado” y expresó su confianza en Tedeschi, el episodio motivó una invitación a la agencia de supervisión de la Asociación Bancaria Internacional para establecer mecanismos de comunicación y control.

Cuando a mediados de marzo preparaba su viaje a México y Cuba, el Papa Benedicto XVI ordenó una investigación criminal sobre la publicación de documentos del Vaticano, incluyendo cartas personales del Papa, publicados recientemente en medios italianos.
Algunos de los documentos filtrados, conocidos como los Vatileaks, indicarían conflictos de poder entre la jerarquía vaticana y hasta una "predicción" sobre la supuestamente cercana muerte del Sumo Pontífice.
Este tipo de investigaciones criminales son raras en el Vaticano. Una de las más conocidas se hizo en 1998 cuando un miembro de la Guardia Suiza se suicidó tras matar a su comandante y a la esposa de este en lo que se presume que fue un crimen pasional.

El periodista Jason Berry, autor de un libro titulado “La vida secreta del dinero en la iglesia católica”, una investigación sobre las finanzas vaticanas asegura que hay “dudas razonables” sobre algunos negocios bancarios vaticanos.

“Desde hace años ha habido acusaciones y señalamientos de que el banco del Vaticano, IOR, sirve como paraíso impositivo para algunos de sus clientes, casi como si fuera un banco costa afuera” dijo Berry a la BBC.

En medio de esos señalamientos, la Santa Sede adoptó nuevas leyes para cumplir con los estándares internacionales y estableció una Autoridad de Información Financiera para vincularse con los organismos de monitoreo mundial.

Pero Perry desestima el impacto de las nuevas normas, ya que considera que “el hecho de que el banco nunca ha estado en los registros de los estados fiscales anuales del Estado Vaticano indica que ellos no quieren ese tipo de divulgación”.

De acuerdo con lo publicado en la prensa italiana, JP Morgan pidió información al IOR sobre movimientos en una de sus cuentas que fueron considerados “extraños” por las autoridades financieras italianas, pero los banqueros vaticanos no habrían respondido satisfactoriamente por lo que decidió suspender sus negocios con el banco.

Ni el Vaticano ni la filial italiana de JP Morgan quisieron hacer comentarios a la BBC sobre este tema.

“El Vaticano tiene un culto al secreto. Es muy difícil hallar alguna información allí” dice David Willey explicando al mismo tiempo la política informativa de la Santa Sede y el celo con el que maneja sus temas financieros.

Recuerdos del Ambrosiano

No es la primera vez que el IOR se ve envuelto en polémicas sobre la corrección de sus manejos financieros.

Roberto Calvi era presidente del Banco Ambrosiano cuando se suicidó en Londres en 1982.

En 1982, cuando colapsó el Banco Ambrosiano, el IOR, entonces su mayor accionista, estuvo bajo la mirada de los investigadores por los vínculos con la que era la principal institución financiera católica e italiana.

El escándalo del Ambrosiano se aderezó con varias muertes sospechosas, entre ellas la de su presidente, Roberto Calvi, quien el 17 de junio de 1982 apareció colgado del puente de Blackfriars, en el centro de Londres, en lo que la policía calificó originalmente como suicidio, aunque en 2007 un tribunal de Roma no pudo determinar la culpabilidad de cinco personas vinculadas a la mafia acusadas de matar al banquero.

Aunque durante la investigación de la quiebra del Ambrosiano el juez del caso citó a los directores del IOR por “grave responsabilidad” en el descalabró ninguno compareció, amparado en el estatus de inmunidad diplomática que les daba ser miembros del Vaticano.

El banco vaticano nunca reconoció responsabilidad y se creó una comisión de la iglesia y el estado italiano para aclarar el caso, pero no logró una conclusión unánime sobre la responsabilidad jurídica del IOR.

Sin embargo, se le adjudicó una responsabilidad “moral” que los banqueros vaticanos saldaron aportando voluntariamente unos US$406 millones al fondo de liquidación del Ambrosiano.

http://www.bbc.co.uk