El Vaticano respalda los alimentos transgénicos

El Vaticano respalda los alimentos transgénicos, de este tema ya hemos hablado en otras ocasiones en el Gastronomía & Cía, recordemos el post La Iglesia católica defiende el uso de los alimentos transgénicos. El caso es que tras la celebración de la reunión que organizó la Academia Científica Pontificia del Vaticano en el mes de mayo del año pasado y de la que nos hicimos eco a través del post El Vaticano apuesta por los alimentos transgénicos, hoy conocemos las conclusiones resultantes de dicha reunión.

El Vaticano respalda los alimentos transgénicos y así se muestra en el informe Seguridad alimentaria en plantas transgénicas en el contexto del desarrollo. En las conclusiones podemos leer que la reunión en la que participaron científicos de todo el mundo con el propósito de desarrollar una campaña de apoyo a los alimentos modificados genéticamente, manifiesta y reafirma que la utilización detransgénicos es necesaria para combatir el hambre en el mundo, se habla de los millones de personas que están desnutridas y que necesitan con urgencia el desarrollo de los nuevos sistemas productivos y tecnologías agrícolas, se podría decir que apuestan claramente por una nueva revolución verde transgénica.

Parece que no han tenido bastante con el fracaso de la denominada revolución verde, recordemos que este nombre se otorgó al gran aumento productivo agrícola en los años 60. El incremento estaba asociado a las nuevas prácticas como la selección genética, el uso extensivo de fertilizantes, pesticidas, herbicidas, fertilizantes, la generalización del monocultivo…. Un cóctel que en su momento incrementó significativamente la producción agrícola y cuyo lema abanderado era poder luchar contra el hambre y la desnutrición. Evidentemente de todas estas prácticas que en principio eran recomendables, aparecieron todo tipo de problemas derivados.

Pero volviendo a la noticia, el Vaticano respalda los alimentos transgénicos y proclama lo mismo que proclamaron entonces quienes respaldaban la revolución verde (como sabemos, el hambre en el mundo no se redujo, al contrario, ha crecido significativamente). Retomamos las palabras de Pere Arús, investigador agroalimentario del IRTA (Instituto de Investigación y Tecnología Alimentaria), las investigaciones de los últimos años demuestran que, en el caso del maíz transgénico, es hasta un 15% más productivo en aquellas zonas donde existe taladro o barrenador, insectos responsables de las mayores plagas que atacan al maíz a nivel mundial. El investigador asegura que en los campos de cultivo donde no hay plaga de taladro, los alimentos transgénicos no son más productivos, de ello hablábamos en el postVentajas e inconvenientes de los alimentos transgénicos en su tercera parte.

Por tanto, concluir que este tipo de alimentos podrá reducir el hambre en el mundo es una completa falacia. Se argumenta el notable crecimiento de la población en las próximas décadas, recordemos que en torno a este tema ya se ha hablado en otras ocasiones, un ejemplo es el foro organizado por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) el año pasado y que portaba por título Cómo alimentar al mundo en 2050. Es necesario recordar que la población mundial alcanzará los 9.000 millones de habitantes y las necesidades alimentarias obligará a producir hasta un 70% más de alimentos, especialmente para poder alimentar a los países en vías de desarrollo. Teniendo en cuenta las palabras de Pere Arús, es evidente que los transgénicos serán una ayuda inútil.

Seguimos desgranando las conclusiones de la reunión, el Vaticano respalda los alimentos transgénicos, pero podemos sospechar que los datos que hemos ofrecido son conocidos por la Academia Científica Pontificia del Vaticano, por lo que deducimos que son otros los intereses que provocan el respaldo de este tipo de alimentos por parte de la iglesia. Se habla de cambio climático, la falta de agua y la imposibilidad de seguir utilizando los métodos de cultivo actuales, se habla también del abuso de pesticidas, práctica inaceptable para la sostenibilidad medioambiental. Claro, el glifosato es más respetuoso con el medio ambiente, o quizá el glufosinato con el que se trata el arroz transgénico LL62 (ironía pura y dura).

La biotecnología o la manipulación genética son armas poderosas que pueden realizar grandes proezas, se pueden obtener alimentos desarrollados en sequía extrema, o producciones en tierras estériles con alto contenido salino, se pueden obtener alimentos como el maíz transgénico vitamínico cuyo objetivo es mejorar la calidad alimentaria y aportar aquellos minerales y vitaminas que son necesarios para complementar la alimentación de los países en vías de desarrollo…. Pero no, se desarrollan alimentos insecticida, retomamos las palabras de Juan Felipe Carrasco que nos explica que los alimentos transgénicos como el maíz Mon 810 no son alimentos resistentes, son alimentos insecticidas gracias a unas toxinas, ya que no evitan que el insecto quiera comer, sino que termina muriendo por la toxina que produce el maíz, dicha toxina se denomina Cry1Ac y se ha obtenido a partir de la bacteria Bacillus thuringiensis, patógeno que fue utilizado antaño como insecticida comercial.

El Vaticano quiere hacernos creer en los alimentos transgénicos y asegura que no hay nada malo en su producción, recomienda que la comunidad científica incremente sus esfuerzos para lograr obtener mayores producciones alimentarias en beneficio de los países menos desarrollados (ya… como ocurrió con la revolución verde). Continuamente se habla de los países más pobres y la introducción de alimentos modificados genéticamente para mejorar las condiciones de los agricultores. Es obligado citar entonces el post Consecuencias del cultivo de transgénicos en los países en vías de desarrollo, en él podemos ver un vídeo de la BBC que denuncia las muertes de muchos agricultores por haber cultivado semillas transgénicas y no haber podido hacer frente a sus deudas. La razón es simple, las semillas son caras y su rentabilidad depende de la cosecha, si esta no es suficientemente productiva los campesinos acaban arruinándose, ¿pero no eran más productivos?

Es necesario buscar alternativas, utilizar la manipulación genética y la biotecnología puede ser muy eficaz, pero no tal y como la están utilizando algunas empresas biotecnológicas, que en lo único que piensan es en hacer crecer sus beneficios obviando cualquier daño colateral. En el informe Seguridad alimentaria en plantas transgénicas en el contexto del desarrollo, al que podéis acceder a través de este enlace, proporciona un gran número de estudios y conclusiones que son evidentemente favorables para el desarrollo de los cultivos transgénicos, nosotros también podemos citar algunos estudios que indican lo contrario: Los alimentos transgénicos pueden provocar infertilidad, el estudio que indica que el consumo de alimentos transgénicos afecta al crecimiento y la capacidad reproductiva de los mamíferos o El glifosato es muy tóxico para los seres humanos, y hay muchos más que podríamos recordar.

La Academia Científica Pontificia del Vaticano no muestra imparcialidad y no ha contado con opiniones contrarias al uso de este tipo de alimentos, para nosotros resulta muy sospechoso.

Fuente: http://www.gastronomiaycia.com/2010/12/01/el-vaticano-respalda-los-alimentos-transgenicos/

Transgénicos: somos lo que comemos

Según un estudio realizado recientemente en China, todos somos en parte arroz. Y en el mismo sentido, ¿somos también en parte insecticida o herbicida de plantas modificadas genéticamente? El científico Mike Adams plantea públicamente esta posibilidad en su video ‘Cómo los alimentos que provenien de organismos genéticamente modificados (OGM) alteran la función de los órganos y representan una amenaza muy concreta para la salud de los humanos’.

Investigadores celulares chinos descubrieron que el microARN de la planta de arroz y otros vegetales es absorbido directamente por el torrente sanguíneo de los mamíferos sin que la digestión pueda descomponerlo. Al igual que ADN, el ARN (ácido ribonucleico) lleva información genética. El microARN o miARN es una molécula de ARN pequeña que puede suprimir la actividad de los genes.

Mediante una serie de pruebas, se descubrió que el miARN de cierta planta de arroz llega intacto a las células del hígado de los mamíferos, donde inhibe la eliminación del “colesterol malo” (LDL) -que tapa las arterias- de la sangre.

Los ratones que tuvieron una dieta a base de arroz mostraron un significativo incremento del colesterol malo en sangre en pocas horas. Después de tres días de dieta de arroz, el colesterol malo era mayor, mientras que los niveles de “colesterol bueno” (HDL) y de triglicéridos no habían cambiado.

También se analizó a individuos chinos saludables. Cuando se les hizo análisis de sangre, también se encontró miARN de arroz.

Se encontraron diez miARNs de plantas en la sangre de sujetos chinos, ratones, caballos, ovejas y terneros. El miARN de arroz no solo se halló en el hígado, sino también en los pulmones, bazo, riñones, estómago y cerebro. Pero los efectos sobre estos órganos –de haber alguno– no fueron señalados.

“Tenemos entendido que este es el primer informe que indica que los nucleótidos, miARN, con estructura funcional completa son resistentes a la digestión en el tracto gastrointestinal y que pueden ser transmitidos intactos a otros tejidos”, escribieron los investigadores en su informe.

“En este sentido, el miARN puede representar una clase novedosa de moduladores universales que juegan un rol importante en la mediación de la interacción animal-planta a nivel molecular”, agregan. El estudio se publicó online en el sitio de información especializada cellresearch.com, en septiembre de 2011.

Aquí surge la pregunta: ¿El miARN también podría contribuir a la destrucción de estructuras y funciones del cuerpo? En el caso de plantas modificadas genéticamente (GM, sus siglas en inglés) que solo han estado presentes desde la década de 1990, se desconocen los efectos de estos nuevos miARN que podrían pegarse a nuestros órganos.

De acuerdo con la introducción del estudio, el miARN tiene la capacidad de “modular varios procesos biológicos cruciales, incluyendo la diferenciación, la apoptosis, la proliferación [de destrucción celular], la respuesta inmunológica y el mantenimiento de la identidad celular y del tejido”.

Al respecto, Adams trae a colación una declaración de la empresa Monsanto -líder en modificación genética para la agricultura- en su sitio web, que dice, “No hay necesidad, ni valor, de analizar la seguridad de los alimentos modificados genéticamente en humanos. Mientras se determine que la proteína introducida es segura, se espera que los alimentos de cultivos modificados genéticamente, determinados como sustancialmente equivalentes, no planteen ningún riesgo para la salud”.

La frase de Monsanto “mientras se determine que la proteína introducida es segura” plantea una contradicción con la investigación del Dr. Arpad Putzai, del Instituto Rowlett. El Dr. Putzai recibió una subvención del Reino Unido para crear un protocolo para la investigación de la seguridad de los alimentos modificados genéticamente.

El Dr. Putzai eligió un gen foráneo de una papa modificada genéticamente con la que había trabajado antes,  que produce una proteína insecticida inocua para los mamíferos. A tres grupos de ratas se las alimentó con tres variedades de papa: papa común, papa inyectada con insecticida y papa modificada genéticamente con un gen insecticida. Las ratas que consumieron los dos primeros tipos de papa no tuvieron problemas. Las ratas que consumieron las papas modificadas genéticamente tuvieron casi todos sus órganos y sistemas inmunológicos afectados negativamente después de tan solo 10 días.

Al mismo tiempo, ratas que habían consumido 700 veces la cantidad del insecticida encontrado en papas modificadas genéticamente no resultaron afectadas, por lo que el Dr. Putzai concluyó que los alimentos modificados genéticamente requieren más estudios sobre su seguridad.

El Dr. Putzai había llamado la atención sobre este tema en agosto 1998 cuando fue entrevistado por una cadena de televisión del Reino Unido; pero el 12 de agosto del mismo año fue despedido del puesto de investigador que había ocupado durante 35 años, y su equipo fue disuelto.

Siete meses después, el Parlamento invitó al Dr. Putzai a testificar, con lo cual la prensa volvió a informar sobre los peligros por la falta de análisis de los alimentos modificados genéticamente. Aquella vez, la industria biotecnológica no pudo sofocar a la opinión pública. Como resultado, las grandes empresas alimenticias de Europa eliminaron de sus productos los alimentos modificados genéticamente, para evitar tener colocarles dicha etiqueta, que es obligatoria en los países de la Unión Europea.

Fuente: http://www.lagranepoca.com

WikiLeaks: Estados Unidos recomendó castigar a países que se opusieran a cultivos transgénicos

De acuerdo con uno de los cables diplomáticos recientemente hecho público por WikiLeaks, la embajada de Estados Unidos en París recomendó a su gobierno iniciar una ofensiva comercial contra los países de la Unión Europea que se negaran a apoyar los cultivos de alimentos genéticamente modificados.

Lo anterior a causa de la prohibición que el gobierno francés impusiera sobre una de las variedades de maíz producidas por Monsanto, el gigante de los transgénicos, hacia finales de 2007. Entonces Craig Stapleto, en ese instante representante de EE. UU. en Francia, pidió a sus superiores que penalizaran a todos aquellos países que se opusieran a estos cultivos.

La representación del país en París recomienda que calibremos una lista de objetivos susceptibles de represalias que cause algo de dolor en la Unión Europea dado que esta es una responsabilidad colectiva, pero que también se enfoque en algunos de los peores culpables.

Esta lista debería ser mesurada más que despiadada y debe sostenerse a largo plazo, pues no esperamos una victoria inmediata. En cuanto a las represalias, aclararemos que el proyecto actual tiene costos reales para los intereses de la UE y podría ayudar a fortalecer opiniones europeas a favor de la biotecnología.

En esos términos se expresó Stapleton, amigo y socio del entonces presidente George Bush.

Esta estrategia, sin embargo, no fue exclusiva de dicho momento, pues otros embajadores hicieron recomendaciones similares con respecto a otros gobiernos o dirigentes que opinaron en contra de los cultivos transgénicos. Al Vaticano, por ejemplo, en vista de que muchos obispos en varios lugares del mundo, sobre todo los residentes en países subdesarrollados, se expresaban vehementemente contra los transgénicos, el gobierno estadounidense presionó a los consejeros del Papa para corregir esta situación y que el Vaticano se dijera abiertamente a favor de los alimentos transgénicos.

Existe la oportunidad de presionar sobre el asunto con el Vaticano y a su vez influenciar un amplio segmento de población en Europa y los países en desarrollo.

Igualmente se reveló que el gobierno español trabajó codo a codo con el estadounidense para evitar que la Unión Europea endureciera las leyes sobre biotecnología: “Si España cae, le seguirá el resto de Europa”, dice el cable.

Así las cosas, estas filtraciones dejan ver las maniobras amplias, no siempre diplomáticas en el sentido tradicional del término, que el gobierno de Estados Unidos, al menos en la administración de George W. Bush, implementó para beneficiar el cultivo de transgénicos sin importar, al parecer, nada más que los negocios y las ganancias de los más involucrados. PSG

Fuente: http://www.radiosantiago.cl/news.php?idnews=15236