“Los evangelios judíos”: desde “Hijo de Dios” a “Hijo del Hombre”

Hoy escribe Antonio Piñero

La primera tesis de D. Boyarin en The Jewish Gospels es: en el Evangelio de Marcos 1,1 (“Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”) este sintagma final, hijo de Dios, significa “mesías como rey humano” (pp.26ss), mientras que “Hijo del Hombre” en el Evangelio de Marcos señala la naturaleza divina del Ungido o Cristo (p. 31).

Traduzco:

“Cuando Marcos en el comienzo de su Evangelio escribe “Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”… está usando el título antiguo para el rey de la casa de David. Por el contrario, cuando se refiere (a este personaje) en el cap. 2 como Hijo del Hombre señala la naturaleza divina del cristo. Esto parece una paradoja: el nombre de Dios es utilizado por Marcos para designar su naturaleza humana, mientras que emplea “hombre” para su naturaleza divina. ¿Cómo se llegó a este cambio? Este capítulo comienza respondiendo a la pregunta de cómo Jesús fue entendido como Dios por judíos monoteístas, contando la historia del Hijo del Hombre”.

La prueba para Boyarin de que esto es así, dando por supuesto que el autor del Evangelio de Matrcos es un judío y que vive en una mentalidad judía, se halla en 1 Samuel 10,1:

“Tomó Samuel el cuerno de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl, y después le besó diciendo: «¿No es Yahvé quien te ha ungido como jefe de su pueblo Israel? Tú regirás al pueblo de Yahvé y le librarás de la mano de los enemigos que le rodean. Y ésta será para ti la señal de que Yahvé te ha ungido como caudillo (hebreo maschiach) de su heredad” (Versión Bib. de Jerusalén)

Este rey ungido es un “mesías”, puesto que en hebreo mashiach significa ungido. Y es claro que este rey de Israel (David, Salomón, Joás, etc. ) no es más que un ser humano, tal como lo entiende cualquier judío del siglo I y de ahora. “Ungido” = en hebreo por tanto es el monarca humano.

En la Biblia hebrea el vocablo mesías se refiere siempre a un monarca que gobierna en la actualidad de quien escribe sobre él. Esto se ve claramente en el Salmo 2,2.6-7:

Se yerguen los reyes de la tierra, los caudillos conspiran aliados contra Yahvé y contra su Ungido […] Ya tengo yo consagrado a mi rey en Sión mi monte santo.» Voy a anunciar el decreto de Yahvé: El me ha dicho: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy”.

Aquí se ve claro cómo según Boyarin, el monarca, vivo y actualmente reinante, es adoptado por Dios como hijo.. pero sin dejar de ser plenamente humano

El Salmo 110 (utilizado en Mc 14,62) es otra buena muestra de cómo los judíos utilizaban el símil de la generación para indicar que el rey era “hijo” especialísimo de Dios, por su especial relación con Él, pero sin ningún matiz encarnacionista: sólo por esa especial relación del monarca con la divinidad.

El texto es el siguiente en la versión hebrea:

1 Oráculo de Yahvé a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que yo haga de tus enemigos el estrado de tus pies.
2 El cetro de tu poder lo extenderá Yahvé desde Sión: ¡domina en medio de tus enemigos!
3 Para ti el principado el día de tu nacimiento, en esplendor sagrado desde el seno, desde la aurora de tu juventud.
4 Lo ha jurado Yahvé y no ha de retractarse: «Tú eres por siempre sacerdote, según el orden de Melquisedec.»
5 A tu diestra, Señor, él quebranta a los reyes el día de su cólera;
6 sentencia a las naciones, amontona cadáveres, cabezas quebranta sobre la ancha tierra.
7 En el camino bebe del torrente, por eso levanta la cabeza.

Pero en los LXX leemos una variante interesante:

VV. 3 Contigo el poder en el día de tu potencia
En medio de la brillantez de los santos.
En el vientre, antes de la aurora, te he engendrado
4 Juró el Señor y no se arrepentirá…, etc.

Lo notable de esta variante (que es similar a la del Salmo 2) que la generación humana del rey lo hace “hijo de Dios”, de nuevo por especial relación con Éll, pero no hay visos de divinidad en el monarca, ni de que nadie entre los judíos lo considerara un hijo óntico, real, de Dios

Los exegetas está de acuerdo en que estos salmos de entronización del monarca judío se inspiran en la liturgia egipcia del día de la coronación del Faraón (encarnación de Horus en la tierra), pero que los judíos eliminand cualquier viso de que la divinidad se haya encarnado en una persona humana, por muy real que sea. La teología judía enmienda la egipcia.

Continúa luego Boyarin contando sencillamente que a lo largo de la historia del pueblo hebreo la monarquía davídica desapareció (la oscura narración acerca del último vástago de David, Zorobabel, que fue probablemente asesinado; léase la historia en los libros de Esdras y de Nehemías), y que a lo largo de los siglos se fue formando otra esperanza de salvación que era ya “mesiánica” en el sentido que la entendemos hoy (salvación por medio de un rey o enviado de Dios que actúa como redentor / salvador), a la vez que el pueblo judío sencillo, tanto en Judea como en Galilea, seguía esperando que Dios restaurase la monarquía davídica.

Crítica:

Hasta este momento no hay nada nuevo en el libro “rompedor” que no supiéramos ya. Solamente la presentación paradójica de “hijo de Dios” expresa la naturaleza humana del rey e “Hijo del Hombre” expresa la divina. Lo importante, pues, vendrá después cuando Boyarin sostenga que el relato de Dn 7 sobre un “como hijo de hombre” había sido leído entre amplias capas de apocalípticos y el pueblo en la época temprana de la vida de Jesús como la afirmación de la existencia junto a Dios de un redentor que es a la vez divino y humano.

He escrito en otro lugar (Biblia y Helenismo, El Almendro, Córdoba 2006, 516), citando un artículo de Florentino García Martínez a propósito de “Los manuscritos del Mar Muerto y el mesianismo cristiano” en Piñero-Fernández Galiano (eds.) Los Manuscritos del Mar Muerto. Balance de hallazgos y de cuarenta años de estudio (Col. “En torno al Nuevo Testamento”), Edit. El Almendro, Córdoba, 1994, y en “Qumrán y el mesías del Nuevo Testamento”, Revista Communio, 26 (1993), 31, lo que sigue:

“El Cristo (del Nuevo Testamento) aglutina en una sola imagen las diversas facetas de las figuras mesiánicas a las que se ha llegado en Qumrán mediante el desarrollo de las ideas seminales del Antiguo Testamento. El Cristo del Nuevo Testamento es a la vez un mesías sacerdote, un mesías – rey, un profeta como Moisés, un siervo sufrientey un mesías celeste. La comunidad cristiana ha atribuido claramente a una persona histórica del pasado, cuyo retorno se espera en el futuro escatológico, todos los rasgos de las figuras mesiánicas que el judaísmo precristiano había desarrollado a partir del Antiguo Testamento y que ahora podemos conocer gracias al descubrimiento de los manuscritos de Qumrán”.

Esta exposición de García Martínez es bastante más precisa que la de Boyarin.

Otra crítica a Boyarin, que hago yo mismo, es que muy probablemente lo que él lee como el inicio del Evangelio de Marcos = 1,1: “Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios” no es lo que escribió Marcos, sino este otro:

“Comienzo de la buena nueva de Jesús Cristo”.

Hay que hacer las siguientes precisiones:

• “Buena nueva” es literalmente “evangelio”, en singular y sin añadido o precisión alguna. En el ambiente pagano grecorromano se utilizaba este vocablo siempre en plural (por ejemplo, buenas noticias del cumpleaños del Emperador o de los beneficios aportados por el reinado de éste). No es el título de un libro (un “Evangelio”, aquí “según Marcos”), sino que alude a su contenido, la proclamación de la buena nueva del plan de salvación de Dios por medio de Jesús. Por tanto, el libro de Marcos parece haber sido compuesto para la proclamación

• Cristo es igual a “ungido” o mesías, como sabemos. El título está en camino de convertirse en nombre propio. Algunos manuscritos añaden aquí “Hijo de Dios”. No se ve razón alguna para que los escribas hubieran omitido este título y sí buenas razones para haberlo añadirlo. La lectura breve es, pues, preferible.

Por tanto, ya que lo de “hijo de Dios” es un añadido de los escribas posteriores, es decir, en el siglo II e.c., lo más probable que ese sintagma signifique ya en la mente del escriba glosador no “hijo de Dios” en el sentido judío, un monarca humano con especial relación a la divinidad, sino un “hijo de Dios” real, óntico. Jesús sería considerado como sentado ya a la diestra de Dios tras su resurrección, pero esta idea se retroproyecta a la vida terrena de éste. Comenzamos ya a ver que el libro de Boyarin no es tan rompedor como algunos han supuesto.

En la semana que viene seguiremos con la tesis de Boyarin sobre el “Hijo del Hombre” en Daniel 7 y su relación con el Libro de las Parábolas de Henoc (1 Henoc 37-71) donde hay “muchísima tela que cortar”.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
Universidad Complutense de Madrid
http://www.antoniopinero.com

Fuentehttp://www.tendencias21.net/crist/Los-evangelios-judios-Desde-Hijo-de-Dios-a-Hijo-del-Hombre-454-01_a1403.html

Los Nefilim (Como en los Días de Noé)

Y quiero recordaros (como a conocedores que sois de todas las cosas) que Jesús, habiendo salvado al pueblo sacándolo de la tierra de Egipto, después destruyó a los que no creyeron. Y a los ángeles que no guardaron su estado original, sino que abandonaron su propia morada, los ha mantenido bajo oscuridad, en prisiones eternas hasta el juicio del gran día, así como a Sodoma y Gomorra, y las ciudades vecinas, las cuales, de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, sirven como ejemplo al sufrir un castigo de fuego eterno. Judas 1:5-7

Nephilim

Los Padres Judíos, al interpretar esta expresión “Hijos de Dios” de Génesis 6:2, invariablemente lo interpretaron como “ángeles”. Nada menos que la autoridad W.F. Allbright nos dice eso:

“Los Israelitas que oyeron esta sección (Génesis 6.2) creyeron que se refería al coito entre ángeles y mujeres”. (1)

Filo de Alejandría, un hombre profundamente religioso, escribió un breve y bello resumen sobre este tema, llamado “Sobre los Gigantes”. Basando su exposición en la versión Griega de la Biblia, él lo tradujo como “ángeles de Dios”. Dice Bamberger, “de haber encontrado la locución ‘ Hijos de Dios ‘ en su texto, él con toda seguridad habría estado inspirado para hacer comentarios sobre eso”. (2)

Filo ciertamente tomó el pasaje de Génesis 6:2 como histórico, explicando que tal como la palabra “alma” se aplica a ambos, a los seres buenos y malos, así también ocurre con la palabra “ángel”. A los malos ángeles que siguieron a Lucifer, en un punto del tiempo fallaron en resistir de deseo físico, y sucumbieron a él. Él procede a decir que la historia de los gigantes no es un mito, sino que está allí para enseñarnos que algunos hombres son nacidos terrícolas, mientras que otros nacen celestiales, y lo más alto es ser nacido de Dios. (3)

Los Padres Primitivos de la Iglesia creyeron de la misma forma. Hombres como San Justino, Irineo, Atenágoras, Tertuliano, Lactancio, Eusebio, Ambrosio … todos adoptaron esta interpretación. Según las palabras de los Padres Ante Nicenos, los ángeles cayeron “en el amor impuro de vírgenes, y fueron subyugados por la carne…De esos amantes de vírgenes, por consiguiente, fueron engendrados aquellos que son llamados gigantes”. (4) Y otra vez, “… los ángeles delinquieron, y fueron cautivados por el amor y los encantos de las mujeres y engendraron hijos híbridos”. (5)

En ninguna parte antes el siglo V DC encontramos alguna interpretación para los “Hijos de Dios” fuera de ángeles. ¡No podemos negar el conocimiento de los Padres Judíos de su terminología! Invariablemente tradujeron la locución “Hijos de Dios” como “ángeles”. El testimonio de Flavio Josefo, ese colorido cosmopolita e historiador Judío, es también de importancia suprema. En su volumen monumental, “Antigüedades de los judíos,” él revela su conocimiento con la tradición de los ángeles caídos asociándose con mujeres de la Tierra. Él no sólo supo de la tradición sino que nos dice cómo los hijos de tal unión tuvieron una súper fuerza humana, y fueron conocidos para su maldad extrema. “Pues la tradición es que estos hombres hicieron lo que los Griegos dicen que hicieron los llamados gigantes de su mitología”. Flavio Josefo procede a agregar que Noé amonestó a esta descendencia de los ángeles para su villanía. (6)

Quizá la discusión más conclusiva para interpretar la expresión como “ángeles” es la más simple de todas. Si el escritor de Génesis hubiese querido referirse a los “hijos de Set” él simplemente pudo haberlo dicho así. Si Dios hubiese pretendido ese significado, entonces el verso indudablemente rezaría, “los hijos de Set vieron a las hijas de Caín que eran hermosas…” Pero la Biblia quiso decir algo mucho más siniestro – la unión sexual entre ángeles del Infierno y las malas mujeres de la Tierra. Por la gravedad de tal unión, y sus consecuencias horrendas para la raza humana, Dios se movió para desbaratar la raza híbrida antes de que pudiera destruirse a sí misma – excepto por una familia que no había estado contaminada, la de Noé.

Una última meditación con respecto a “hijo de Dios”:

En el Antiguo Testamento, la designación “Hijos de Dios” (bene Elohim) nunca es usada en humanos, sino siempre de seres sobrenaturales que son superiores al hombre pero más bajos que Dios. Para acomodar semejante categoría, sólo una especie es conocida – los ángeles. Y el término “Hijos de Dios” se aplica a ambos, a ángeles buenos y malos. Éstos son los seres de quienes Agustín escribió:

“Como los dioses ellos tienen inmortalidad corpórea, y pasiones como los seres humanos. (2)

La designación “Hijos de Dios” es usada cuatro veces en el Antiguo Testamento, y cada vez es referente a ángeles. Un ejemplo es Daniel 3:25, donde el rey Nabucodonosor mira directamente al horno fogoso y ve a cuatro hombres, “y la forma del cuarto es como de un hijo de Dios”. La traducción es diferente y más clara en nuestras versiones modernas, “como un hijo de los dioses”. Puesto que Jesús aún no había venido, el “hijo de Dios” habría tenido que ser uno angélico.

Otro ejemplo es Job 38:7 que dice que los Hijos de Dios gritaron a voces por alegría cuando Dios sentó las bases de la Tierra. ¡Los ángeles son las únicas entidades que encajan en esta designación puesto que el hombre no había sido creado en aquel entonces!

En Job 1:6 Job y Job 2:1 los “Hijos de Dios” vinieron a comparecer ante el Señor en el Cielo. Entre los Hijos de Dios está Satanás – una implicación más de que los “hijos de Dios” deben haber sido ángeles.

Puesto que la designación “Hijos de Dios” es consistentemente usado en el Antiguo Testamento para ángeles, es lógico concluir que el término o locución “hijo de Dios” en Génesis 6:2 también se refiere a los ángeles.

1 W. F. Allbright, From the Stone Age to Christianity (Baltimore: John Hopkins Press, 1940), p.226.

2. Bemard J. Bamberger, Fallen Angels (Philadelphia: The Jewish Publication Society of America, 1952), p. 53.

3. Philo, DeGigantibus, pp. 58-60.

4. The Ante-Nicene Fathers, Vol. 8, pp. 85 and 273.

5. Ibid., p. 190.

6. Josephus, The Work of Flavius Josephus; Antiquities of the Jews (London: G. G. Rutledge), 1.3.1

La maldad, extendiéndose continuamente, alcanzó e inundó la raza humana; sólo un poco de semilla de justicia quedaba en ella. Porque, además, sobre la tierra tenían lugar uniones ilegítimas: los ángeles fornicaron con las hijas de los hombres, quienes dieron a luz unos hijos que por su enorme estatura fueron llamados gigantes. Los ángeles, entonces, dieron a sus esposas como regalo malignas enseñanzas. Les enseñaron la manera de obtener extractos de flores y plantas, tintes y pinturas, joyas y cosméticos… Y una vez desencadenadas tales cosas, el mal se expandió hasta desbordar, y la justicia disminuyó hasta casi desaparecer. Ireneo (180 d.C.)

Dios encomendó el cuidado de los hombres y el de las cosas colocadas bajo el cielo a los ángeles, a los cuales puso al frente de esta misión. Mas los ángeles caídos fueron cautivados por el amor de las mujeres; y así engendraron hijos, los cuales son los demonios, más adelante sometieron a dura servidumbre a los hombres, en parte con escritos mágicos, en parte con terrores y suplicios que les infligían, en parte con los sacrificios, inciensos y libaciones que les enseñaban, pues comenzaron a necesitar de estas cosas desde que fueron emancipados de las enfermedades de la concupiscencia; finalmente sembraron entre los hombres las muertes, las guerras, los adulterios, los crímenes y toda clase de vicios. Justino Mártir (160 d.C.)

Los ángeles pecaron y se sublevaron contra Dios. Justino Mártir (160 d.C.)

Pero algunos (de los ángeles) ultrajaron la constitución de su naturaleza y descuidaron el control que les había sido confiado… Estos ángeles cayeron en amor impuro con las vírgenes y fueron subyugados por la carne… Aquellos que son llamados gigantes fueron engendrados por estos amantes de vírgenes. Atenágoras (175 d.C.)

La maldad, extendiéndose continuamente, alcanzó e inundó la raza humana; sólo un poco de semilla de justicia quedaba en ella. Porque, además, sobre la tierra tenían lugar uniones ilegítimas: los ángeles fornicaron con las hijas de los hombres, quienes dieron a luz unos hijos que por su enorme estatura fueron llamados gigantes. Los ángeles, entonces, dieron a sus esposas como regalo malignas enseñanzas. Les enseñaron la manera de obtener extractos de flores y plantas, tintes y pinturas, joyas y cosméticos, los celos y los amores apasionados, la seducción y la coquetería, los sortilegios de la magia, toda clase de adivinación e idolatría odiados por Dios. Y una vez desencadenadas tales cosas, el mal se expandió hasta desbordar, y la justicia disminuyó hasta casi desaparecer. Ireneo (180 d.C.)

También Enoc agradó a Dios sin la circuncisión, pues, siendo hombre, Dios lo envió como su legado ante los ángeles y “fue arrebatado,” y vive hasta hoy como testigo del juicio de Dios, porque los ángeles caídos fueron castigados, en cambio el hombre que agradó a Dios fue elevado para salvarse. Ireneo (180 d.C.)

Dios, envió justamente el diluvio en tiempo de Noé, para acabar con la raza malvada de aquellos seres humanos de esa época, los cuales ya no podían dar frutos para Dios, sino que se habían unido con los ángeles pecadores. Ireneo (180 d.C.)

El afirmó que algunos de los ángeles pertenecen al diablo, y para ellos se preparó el fuego eterno… Y como Dios creó todas las cosas, pero el diablo se convirtió en causa de la apostasía propia y de los otros, con justicia la Escritura a quienes perseveran en la apostasía siempre los llama hijos del diablo y ángeles del maligno. Ireneo (180 d.C.)

Los ángeles que hubieron obtenido un rango superior, habiéndose hundido en placeres, revelaron a las mujeres los secretos que habían llegado a su conocimiento. Clemente de Alejandría (195 d.C.)

De esta misma calidad son los servicios que hacen al César los que consultan a los astrólogos, a los adivinos, a los agoreros y a los magos sobre su vida y salud. Estas artes las inventaron los ángeles apóstatas, y Dios las tiene prohibidas. Tertuliano (197 d.C.)

Aquellos ángeles que inventaron las joyas y otras cosas son señalados bajo condenación al castigo de la muerte. Son los mismos ángeles que se precipitaron desde el cielo sobre las hijas de los hombres… Ellos dieron a conocer las técnicas de la metalurgia, enseñaron las propiedades naturales de las hierbas, divulgaron el poder de los encantos, pusieron al descubierto toda curiosidad, incluso la interpretación de las estrellas. Ellos concedieron peculiarmente a las mujeres los medios que sirven de ostentación femenina: la alhajas, los tintes… y los polvos negros que hacen resaltar los párpados y las pestañas. Tertuliano (198 d.C.)

Yo establezco esta proposición: Aquellos ángeles, los desertores de Dios, los amantes de mujeres, también fueron los descubridores de este arte curioso (la astrología). Y debido a ello, fueron también condenados por Dios… Pues nosotros sabemos del mutuo vínculo entre la magia y la astrología. Tertuliano (200 d.C.)

¿Temen al hombre, oh, cristianos? ¿Ustedes que deberían ser temidos por los ángeles, puesto que han de juzgarlos? Tertuliano (212 d.C.)

Tal fue la belleza de las mujeres que desvió a los ángeles. Como resultado, siendo contaminados, no podían regresar al cielo. Siendo rebeldes a Dios, profirieron palabras contra Él. Entonces el Altísimo pronunció su juicio contra ellos. Y de su simiente nacieron gigantes. Las artes llegaron a ser conocidas en la tierra por medio de ellos. Ellos enseñaron el teñido de lanas… Cuando ellos murieron, los hombres les erigieron imágenes. Comodio (240 d.C.)

Los ángeles apóstatas y pecadores introdujeron en adelante con sus artes todas estas cosas (por ejemplo las joyas), cuando descendieron a la tierra abandonaron su vigor celestial. Ellos también enseñaron a las mujeres a pintarse de negro alrededor de los ojos y a mancharse las mejillas de un color rojo falso. Cipriano (250 d.C.)

Dios en su previsión, envió ángeles para la protección y mejoría de la raza humana, no sea que el diablo… corrompiera y destruyera a los hombres por medio de sus engaños. Puesto que Dios les había dado a estos ángeles libre albedrío, sobre todo, les amonestó a no profanarse con las contaminaciones de la tierra y de esta manera perder la dignidad de su naturaleza celestial… Sin embargo, mientras los ángeles vivieron entre los hijos de los hombres, por su cercana asociación a las normas que regían la tierra, gradualmente fueron seducidos por los vicios y contaminados por relaciones sexuales con mujeres. De allí en adelante, no siendo admitidos en el cielo debido a sus pecados en los cuales se habían hundido, cayeron a la tierra. Lactancio (304-313 d.C.)

Ciertos ángeles, rehusando someterse a los mandamientos de Dios, resistieron su voluntad. Y uno de ellos cayó como un relámpago a la tierra, mientras otros, hostigados por el dragón, buscaron placer en relaciones sexuales con las hijas de los hombres. Y de esta manera, vino sobre ellos la recompensa reservada del castigo del fuego eterno. Discusión entre Arquelao y Manes (320 d.C.)

Fuentehttp://quehablenlosprimeroscristianos.blogspot.com/