Verdad científica: Adán sí esperó a Eva

Adán-y-Eva

¿Quién fue primero? ¿el hombre o la mujer? La Biblia enseña que Dios creó el mundo en seis días y al sexto día al hombre y después, a la mujer. La ciencia lo explica de otra forma: nuestro ancestro común femenino más reciente fue una mujer africana, la llamada «Eva mitocondrial» y ella llegó primero, mucho antes que el hombre. Los últimos estudios genéticos sobre evolución humana concluían que Eva tuvo que esperar a su Adán unos 84.000 años. Pero ahora dos nuevas investigaciones vuelven a cambiar la historia de la evolución humana.

No le dan la razón al Libro del Génesis, pero se acercan un poco más. Concluyen que los antepasados que pasaron su genoma al resto de la Humanidad prácticamente se solaparon durante el tiempo evolutivo. Lo que aún no cambia es el origen de la Humanidad que sigue localizándose en África oriental, donde se cree que la especie humana actual nació hace unos 143.000 años. Y desde allí estos humanos modernos colonizaron al resto del mundo.

Los dos trabajos, uno de la Universidad de Standford (Estados Unidos) y otro de investigadores italianos, en Cerdeña, se publican en la revista científica «Science».

Ocho mil años antes

Eva no fue la primera, es más, según el trabajo de la Universidad de Standford, Adán llegó un poco antes.. Sus estimaciones indican que el hombre llegó hace 120.000 y 156.000 años y entre 99.000 y 148.000 años para la mujer. Los cálculos anteriores hablaban de entre 50.000 y 115.000 años atrás para el ancestro masculino. «Habría una diferencia de 8.000 años, pero ese tiempo no es significativo en la evolución humana por eso nuestra conclusión es que tanto la Eva como el Adán mitocondrial surgieron casi al mismo tiempo. Nuestra investigación muestra que no hay diferencia», explica Carlos Bustamante, profesor de Genética de la Universidad de Stanford y autor de una de las investigaciones. Bustamante insiste en que el trabajo no cambia, todavía, el curso de la historia evolutiva del hombre. Que coexistieran los dos sexos lo que nos dice es que la evolución humana ha sido bastante complicada. «Cuanto más conocemos de la diversidad genética humana, más reconocemos que aún sabemos poco de la prehistoria y cómo llegó el hombre a colonizar el mundo», dice.

Los expertos en evolución humana utilizan la genética para explorar el pasado de la humanidad. Lo hacen estudiando los genes mitocondriales que son los que se transmiten intactos, sin mezclas de madres a hijas, y los genes del cromosoma Y, que se pasan del padre a los hijos. De esta forma intentan reconstruir el árbol genealógico de la humanidad y para denominar al ancestro común recurren a los nombres bíblicos «Adán» y «Eva» al que añaden el apellido «mitocondrial». A pesar de utilizar el nombre bíblico, es muy poco probable que fueran el único hombre y la única mujer con vida en el momento o los únicos que hoy tienen descendientes. El Adán y Eva mitocondriales fueron aquéllos que lograron trasladar con éxito el cromosoma Y y el genoma mitocondrial a la mayoría de los humanos actuales en un proceso de selección natural.

En su investigación los científicos de la Universidad de Stanford estudiaron las secuencias del cromosoma Y entre 69 hombres en nueve zonas diferentes del globo, en Namibia, República Democrática del Congo, Gabón, Argelia, Pakistán, Camboya, Siberia y México.

Construyeron un árbol genealógico que también ha permitido conocer mejor las relaciones entre las poblaciones de nuestros antepasados que se expandieron desde África hacia el continente europeo y Asia.  (ABC, España) PSG

Fuentehttp://www.radiosantiago.cl/?p=87318

Referencias:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/08/01/actualidad/1375378131_487246.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/08/02/ciencia/1375439266.html

Gigantes descendientes de los ‘ángeles’

¿Quiénes fueron estos seres híbridos? Una de las mejores claves para su identificación nos viene justamente de su nombre: Nefilim. Se trata de una palabra hebrea [ver img1] usada por primera vez en la Biblia en Génesis capítulo seis.

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Aunque en versiones tan populares en América Latina como la Reina-Valera se traduce la palabra ‘Nefilim’ por “gigantes”, tal traducción es completamente inapropiada.

Como hemos visto en el capítulo siete [ver resumen más abajo], la palabra ‘Nefilim’ (que literalmente significa “aquellos que fueron hechos para caer” o “aquellos que fueron arrojados”), tiene su raíz semítica en la palabra NFL (nafal, “bajar”, “descender”, “caer”), y significa literalmente eso: “Aquellos que bajaron o descendieron a la Tierra.” Los ‘Nefilim’ son pues “los caídos”.

Sin embargo, debido a que no todos los académicos aceptan esta última traducción, y a que la traducción clásica (‘gigantes’) a caído bajo sospecha, las nuevas traducciones populares del Antiguo Testamento han preferido dejar la palabra original sin traducir. Así, la Nueva Versión Internacional en inglés, por ejemplo, dice simplemente que “los Nefilim estaban sobre la Tierra en aquellos días…”.

Aunque no hay base etimológica para usar el término ‘gigantes’ como una traducción confiable del término ‘Nefilim’, sin embargo tal traducción no carece de méritos, ya que en más de un sentido los Nefilim sí eran ‘gigantes’.

No hay duda de que los Nefilim eran gigantes en tamaño y, por ende, en fuerza. Existe una gran cantidad de documentos antiguos que nos hablan de la excepcional estatura y poder físico de esta raza híbrida; y esto no nos sorprende, pues ya hemos visto que fueron descendientes directos de los ángeles del cielo, es decir de los “ángeles, poderosos en fortaleza” [Salmos 103:20], “mayores en fuerza y en potencia” que los hombres [2ª Pedro 2:11].

Lo que se dice de los ángeles en general, se aplica a los ángeles rebeldes por igual. Su caída moral no reduce en nada su poder físico. El Libro de Enoc declara al respecto que su “estatura era como la altura de los cedros, sus cuerpos como montañas” [9].

Fuente: La antigüedad del futuro y el programa extraterrestre a la luz de la teoría Nefilim.  A H Toledo.

Fuente: La antigüedad del futuro y el programa extraterrestre a la luz de la teoría Nefilim. A H Toledo.

La segunda irrupción Nefilim

Hemos visto en Génesis 6, donde se usa el término ‘Nefilim’ por primera vez, que su aparición en la Tierra desde antes del Diluvio y su labor corruptora de las civilizaciones humanas fueron las razones principales del Diluvio. Pero se nos informa que estuvieron sobre la Tierra “también después” (Génesis 6:4).

Información más detallada nos la brinda el pasaje bíblico de Números, capítulo 13. Los espías israelitas que fueron mandados a Canaán reportaron haber visto ahí “a los Nefilim (los descendientes de Anak descienden de los Nefilim)” (Números 13:33. NIV).

Esta segunda irrupción nefílica seguramente fue más limitada y restringida que la prediluviana. Aún así, Dios ordenó también su destrucción total. Ahora no tenía que hacerlo personalmente, pues contaba ya con una nación sobre la tierra que ejecutaría sus justos juicios contra las naciones perversas.  Dios ordenó a Josué, el paladín del ejército de la nación judía, que destruyera totalmente a los habitantes de la tierra de esa región.

Quizás hallemos difícil reconciliar las masacres que efectuó Josué en contra de estos pueblos con lo que nos dicen las Escrituras sobre el carácter amoroso y justo de Dios. Uno no puede más que conjeturar que Dios tuvo sobradas razones para ordenarlo así. Pero también podemos suponer que Dios sabía que la totalidad de los habitantes de la tierra de Canaán, o eran Nefilim o ya habían sido infectados por ellos en su segunda irrupción e intento de llevar a cabo sus perversos planes.

Hoy sabemos, gracias a las investigaciones que en esa región se han realizado, que la tierra que heredarían los antiguos israelitas estaba habitada por los cananeos, un conjunto de pueblos depravados que practicaban el incesto, la sodomía y el bestialismo, así como el sacrificio ritual de niños [Compárese con Levítico 18:2-27]. En su libro Archaeology and the New Testament, Merril F. Unger dice que las excavaciones “han puesto al descubierto montones de cenizas y restos de esqueletos infantiles en cementerios situados cerca de altares paganos, lo que indica lo extendida que estaba la práctica de [sacrificar niños]”. Por su parte, el conocido manual bíblico Halley’s Bible Handbook comenta que este pueblo adoraba a sus dioses cometiendo excesos inmorales y sacrificando sus primogénitos a estas mismas deidades. Dice también que “los arqueólogos que cavan en las ruinas de las ciudades cananeas se preguntan por qué Dios no las destruyó mucho antes”.

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Sabemos que Dios estaba consciente de que los cananeos y los habitantes de las tierras vecinas no solo ya habían manifestado la gama total de las prácticas demoníacas del ocultismo, sino que tal situación representaba un peligro potencial para la nueva nación judía, la cual estaba destinada a ser la cuna donde surgiría, finalmente, el Mesías prometido desde Edén, y que emanciparía para siempre a la humanidad de su esclavitud al “dios de este mundo”, es decir, Satanás. Esta es también la razón por la cual los israelitas fueron advertidos de no imitar las prácticas ocultistas de esas naciones a las cuales desposeerían de todo lo que tenían. Con la misma furia sin igual desplegada en Génesis 6, Dios ordena ahora la completa exterminación (sic) de los habitantes de Canaán:

“Exterminarás del todo a hititas, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, tal como el SEÑOR tu Dios te lo ha mandado” (Deuteronomio 20:17.NVI. Énfasis mío).

Sin embargo, Israel, no obedeció a Dios, y tenemos razones para suponer que muchos de aquellos gigantes Nefilim lograron sobrevivir a la matanza. Al menos así nos hacen pensar pasajes de las Escrituras como Josué 13:13 y 16:10 que afirman que…

“Los israelitas no expulsaron de su territorio a los habitantes de Guesur y Macá, que hasta el día de hoy viven en territorio israelita […] Los efraimitas [tampoco] expulsaron a los cananeos que vivían en Guézer; les permitieron vivir entre ellos, como sucede hasta el día de hoy, aunque los sometieron a trabajos forzados” (Ver también Jueces 1:28-34).

Gigantes terribles de Canaán

La progenie de los Nefilim existió bajo varios nombres en esa región considerada “tierra de gigantes” (Deuteronomio 2:20). Se nos habla de los anaquitas, descendientes de Anac (Números 13:28); de los refaítas, descendientes de Refá; de los zamzumitas, etc. Todos ellos compartían las características de ser ‘enormes’ y sobradamente ‘fuertes’. Tomemos como ejemplo el siguiente pasaje de Deuteronomio 2:10-11:

“Tiempo atrás vivió allí un pueblo fuerte y numeroso, el de los emitas, que eran tan altos como los anaquitas. Tanto a ellos como a los anaquitas se les consideraba gigantes, pero los moabitas los llamaban emitas” (NVI).

Fuente: La antigüedad del futuro, el fenómeno OVNI y el programa extraterrestre a la luz de la teoría Nefilim.  A H Toledo

Fuente: La antigüedad del futuro, el fenómeno OVNI y el programa extraterrestre a la luz de la teoría Nefilim. A H Toledo

Se dice también que cundía el terror cuando se les veía. Por ejemplo, algunos de aquellos espías que fueron enviados a reconocer la tierra de Canaán antes de conquistarla, dijeron acobardados:

“La tierra que hemos explorado devora a los que en ella viven. Toda la gente que vimos allá es de gran tamaño. Vimos a los Nefilim allá […] A nuestros ojos parecíamos como langostas, y así nos veían ellos a nosotros” (Números 13:32-33. NIV).

En su famosa obra Antigüedades de los Judíos, Flavio Josefo, aquel notable historiador judío del siglo I d. C., mencionó a estos gigantes describiéndolos como “poseedores de cuerpos tan grandes y de aspectos tan enteramente diferentes de las demás personas, que eran sorprendentes a la vista y terribles al oído.” También afirma que en su época, los huesos de los gigantes aún podían ser hallados.

El gigantesco rey Og de Basán

Tomemos ahora la detallada descripción que hace la Biblia de una de las pertenencias (una cama verdaderamente súper king size) de uno los gigantes más famosos: el rey Og.

“Únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de los gigantes (refaítas). Su cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabá de los hijos de Amón? La longitud de ella es de nueve codos [cuatro metros y medio], y su anchura de cuatro codos [dos metros], según el codo de un hombre” (Deuteronomio 3:11. Reina-Valera).

La Escritura también menciona a otros gigantes impresionantes. Se dice del gigante Isbibenob, por ejemplo, que “iba armado con una espada nueva y una lanza de bronce que pesaba más de tres quilos” (2º Samuel 21:16). Por su parte, del gigante Lajmí, hermano del legendario Goliat, se dice que su lanza “tenía un asta tan grande como el rodillo de un telar’ (2º Samuel 21:19 ó 1º Crónicas 20:5). Se dice también que Goliat, el gigante filisteo más famoso de todos, solía llevar sobre la cabeza un casco hecho de bronce y una coraza también de bronce que pesaba 55 kilos; él mismo medía ‘casi tres metros’ de altura (1º Samuel 17:4-7). Finalmente, se dice de al menos un descendiente de Rafá el guitita, que era un gigante “altísimo que tenía veinticuatro dedos, seis en cada mano y seis en cada pie” (2º Samuel 21:20).

¿Pudieron personas de semejantes dimensiones y fortaleza haber caminado sobre la tierra en alguna época? Como veremos en el capítulo 12, la respuesta solo puede ser ‘sí’. A pesar de la aparente falta de evidencia arqueológica de la presencia en el pasado de completas razas de gigantes, existe sin embargo evidencia abrumadora que sugiere que al menos un gran número de estos individuos realmente existieron. Muchos y asombrosos restos humanos, herramientas de trabajo y ataúdes de roca de tamaño excepcional han sido desenterrados en diferentes partes del mundo.

Para un estudio más amplio acerca de huesos gigantes que han sido descubiertos en épocas tanto antiguas como modernas, ver WOOD, Edward J. (1868): Giants and Dwarves. [Richard Bentley: London], y el artículo de HALL, Mark A. (1993): “Giant Bones”, Wonders WSeeking the Truth in a Universe of Mysteries, vol. 2, Nº 1, Bloomington, Maryland.

Resumen capítulo 7

Escritos judíos antiguos

1. Existe una antiquísima obra apócrifa judía llamada El Libro de los Jubileos que añade detalles interesantes a la sorprendente historia de los ‘hijos de Dios’ y su descendencia híbrida, los Nefilim. Esta obra nos revela la fecha en la que los Vigilantes descendieron a la tierra: el 461 Annus Mundi, una fecha que el obispo Usher habría interpretado como el 3543 antes de Cristo.  También se confirma que estos vigilantes estaban específicamente asociados con Jared, el quinto patriarca en la línea de descendientes de Adán.

Al respecto, El Libro de los Jubileos nos dice que…

“En la segunda semana del décimo jubileo de Mahalalel, él tomó una esposa para sí, Dinah, la hija de Barakel, […] y le dio un hijo en el sexto año, y llamó su nombre Jared porque en sus días los ángeles del Señor descendieron a la tierra aquellos, los llamados Vigilantes.” (Énfasis mío)

Es interesante notar, como lo hace Sitchin (1978) [1], que en el hebreo original de esta obra encontramos que en realidad no se usa la palabra ‘Vigilantes’ sino que dice, Nefilim[img1], el mismo término usado en Génesis 6.

2. Otra fuente menor de información es el llamado Documento Zadoquita [2], descubierto hace más de 70 años en el ático de una sinagoga del Cairo, y del cual se piensa que está relacionado con los Rollos del Mar Muerto. El documento también hace referencia al descenso de los Vigilantes y a su descendencia de gigantes:

“Por haber caminado en la necedad de sus corazones, los Vigilantes del cielo cayeron, sí, fueron atrapados de ese modo debido a que no guardaron los mandamientos de Dios. De la misma manera también sus hijos, cuyos cuerpos eran como montañas, ellos también cayeron” [2]. Énfasis mío).

3. El Apocalipsis de Baruc [3] es otro antiguo documento que confirma la historia de los ángeles caídos. Escrito en siriaco, añade este nuevo concepto a la historia de los ángeles caídos: el origen de la corrupción fue la pecaminosidad de la raza humana; es decir, que fue el pecado humano lo que causó la caída de los ángeles.

4. Una colección de panfletos denominados El Testamento de los Doce Patriarcas [4] (es decir, de los doce hijos de Jacob), hace también referencia a los ángeles caídos.  No es una obra que contenga detalles tan amplios como el Libro de Enoc, pero sí hacen una interesante afirmación: las mujeres de la Tierra fueron las primeras en seducir y tentar a los ángeles. Bamberger [5] dijo que en ese detalle, estos panfletos están de acuerdo con el antes mencionado Testamento de Baruc [3], aunque  introducen un nuevo elemento, al sugerir que el acto en el que participaron los ángeles y las mujeres, era más de naturaleza psicológica que física:

“De este modo ellas sedujeron a los Vigilantes antes del día del Diluvio, y dado que eran su continua contemplación, las codiciaron y concibieron el acto en sus mentes; pues cambiaron ellos mismos su forma a la forma de los hombres y aparecieron ante ellas cuando estaban con sus maridos; y ellas, codiciándolos en sus mentes después que ellos se transformaron, dieron a luz gigantes” (Pág. 31).

Lo que parece decirnos el Testamento de los Doce Patriarcas es que la “fornicación” y la “concepción” sucedieron en la mente. No obstante, los resultados habrían sido bien físicos, ya que “dieron a luz gigantes”.

5. El Libro de los Gigantes fue otra obra literaria relacionada con el personaje de Enoc. Fue ampliamente leída en el imperio romano, después de haber sido traducida a la lengua latina Se creía que los ‘gigantes’ eran la descendencia de los ángeles caídos y las mujeres [6]. En el Libro de los Gigantes (i.e., 4Q531, 6Q8 Frag. 2 y 4Q530 Col. 2), el nombre de uno de los gigantes resulta ser el de Gilgamesh, justamente el héroe babilónico y personaje principal del famoso poema épico La Epopeya de Gilgamesh, escrito hacia el tercer milenio a. C.

Fuentes paganas: Mitologías griega y romana

Los documentos judíos no son los únicos que hacen referencia a los ángeles caídos. El mismo Corán contiene una breve referencia a dos ángeles venidos a la Tierra: Harut y Marut [7]. Su caída tiene lugar cuando una hermosa mujer se presenta ante ellos. Estos ángeles habían sido advertidos con antelación que había tres cosas que les estaban prohibidas: 1) admitir la existencia de otros dioses; 2) matar, y 3) beber sustancias tóxicas. Y fueron precisamente estas tres cosas las que la encantadora mujer les puso como condición para poder disfrutar de sus favores sexuales. Finalmente, los ángeles accedieron a beber vino, y eso fue suficiente para que ella les concediera sus deseos.

Otras fuentes de información son los abundantes mitos, leyendas, tradiciones y fábulas que hacen mención de “gigantes” sobre la Tierra en tiempos antiquísimos, y de cómo estos semidioses realizaron su unión sexual con las mujeres humanas. Varios académicos creen que los mitos en realidad emergen de un trasfondo de realidad histórica. Por ejemplo, Thomas [8] piensa que la mitología y el folklore son “pensamientos fósiles” que ilustran, con símbolos y alegorías, la historia de culturas fenecidas.

Mucha gente tiene nociones de las mitologías originadas en las antiguas Grecia y Roma. Los dioses y los semidioses en estas tradiciones son conocidos con diferentes nombres, pero su conducta tiene un común denominador. Ya sea que a un dios se le conozca con el nombre de Zeus o Júpiter, Poseidón o Neptuno, Afrodita o Venus, Eros o Cupido, etc., sus orgías sexuales, su promiscuidad, crueldad y violencia son siempre las mismas.

Fin resumen capítulo 7

 

Referencias bibliográficas y webliográficas

[1] http://books.google.es/books/about/Kokhav_ha_nefilim.html?hl=es&id=IKVQc5-BBjMC

[2] GASTER, Theodor H. (1957): The Scripture of the Dead Sea Sect.

[3] http://jewishencyclopedia.com/articles/2564-baruch-apocalypse-of-syriac

[4] http://api.ning.com/files/5l3Y32hrvC0sSyN9Fhlng1GaR6IWiEGQYY7ElEsJK0jf36JOHwdJkkdB-khiEnP97902mQcMny-bSEdT8TPcbY5CMguluoYi/Testamento_de_los_Doce_Patriarcas.pdf

[5] BAMBERGER, B. J. (1952): Fallen Angels. [Philadelphia: The Jewish Publication Society of America]

[6] EISENMAN, Robert H. (1983): Maccabees, Zadokites, Christians & Qumnrân. [E. J. BRILL: Leiden]

[7] http://es.wikipedia.org/wiki/Harut_y_Marut

[8] THOMAS, Andrew (1971): We are not the First: Riddles of Ancient Science. [Souvenir Press]

[9] Compárese con UNGER, Merril (1971): Demons in the World Today. [Wheaton: Tyndale House]

La información de este artículo fue tomada del libro de Armando H. Toledo, La Antigüedad del Futuro; EL FENÓMENO OVNI Y EL PROGRAMA EXTRATERRESTRE A LA LUZ DE LA TEORÍA NEFILIM. THE UCLi PRESS, INTL. Cuernavaca, México.

La presente obra digital es el resultado de cientos de horas de investigación bíblica y bibliográfica. Es una edición de autor y se distribuye gratuitamente a los lectores de habla hispana en América Latina y el resto del mundo. El autor, que es un investigador mexicano (n. 1965), no tiene compromisos denominacionales con ninguna iglesia establecida, llámese católica, evangélica o de cualquier otra denominación. La UCLi es un ministerio mundial cristiano de investigación y docencia de carácter independiente.

Primera publicación © 2005.
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Se permite el uso de este material para ser citado, distribuido gratuitamente y estudiado en grupos religiosos y no religiosos, siempre y cuando no se altere su contenido y se den los respectivos créditos al autor.

Copyright © 2007 by The UCLi International Ministries
Quinta edición: 2012.

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¿CIENCIA CONTRA BIBLIA?: EL ESCÁNDALO DEL GÉNESIS

NOTA: Al final de este artículo puedes descargarte GRATIS un completo PDF con imágenes y/o audio sobre el tema Ciencia y Biblia.

El progreso contra la cerrazón, la verdad contra la superstición, la ciencia contra la fe… Todos hemos escuchado expresiones semejantes cuando alguien dice que hay una supuesta incompatibilidad entre hacer ciencia y creer en el Dios de La Biblia. Pero tal contradicción es un mito que surge más del que de la razón, aunque debemos reconocer que en parte fue fomentado por algunos cristianos que se acercaban a la Biblia como un libro en el que todas sus partes -ya fuesen literales, poéticas o figuradas- debían siempre interpretarse en clave literal. Bajo esta extraña manera de acercarnos al texto sagrado estos creyentes presentaban la Sagrada Escritura ante el mundo como un libro que trataba de revelar misterios de la geología, antropología, o astronomía, entre otras disciplinas científicas. Esta manera distorsionada de acercarse a la Escritura viene de lejos, pues ya en el siglo VI nos encontramos al religioso egipcio Cosmas, quien escribiría un libro con pretensiones científicas titulado “Topografía Cristiana” *1. Sí, como si hubiese una topografía animista, otra islámica, otra de los Hare Krishna y así hasta llegar a la topografía al chilindrón. Como ya el lector se estará imaginando, el Universo-Caja de las interpretaciones supestamente bíblicas de Cosmas poco tenían que ver con la realidad. Desde entonces, y hasta ahora, no han faltado voces que nos han descrito infinidad de teorías seudocientíficas, las cuales -dicen- están reveladas en la Biblia. A menudo son las mismas voces que condenan sin reparos cualquier descubrimiento o tesis que no encaje con las particularísimas interpretaciones “científicas” que ellos atribuyen a la Palabra de Dios. Visto el cúmulo de rectificaciones y despropósitos acumulados durante años ya debería quedar claro que esta forma de actuar provoca justamente el resultado contrario al deseado porque muestra una injusta imagen de una Biblia anticientífica y falaz.

GALILEO Y BACON CONTRA LOS DESVIRTUABIBLIAS

Así era el Universo-Caja que describía La Biblia según la interpretación del religioso Cosmas. Su Topografía Cristiana, obra del siglo VI, se realizó con pretensiones científicas.

Esta mala manía de usar la Biblia como un libro que se acopla a las peculiares teorías del momento ya fue denunciada por Galileo Galilei, quien no tenía ningún problema con su fe cristiana ni con la Biblia, pero sí con sectores importantes de la Iglesia Católica, tal y como él mismo narra:

“[…] Pero diría más, si me es lícito exponer mi parecer, que tal vez convendría más al decoro y a la dignidad de esas Sagradas Escrituras el procurar evitar que cualquier ligero y vulgar escritor pudiese, para conferir autoridad a sus escritos, muy a menudo fundados sobre vanas fantasías, desparramar en ellos citas de las Sagradas Escrituras interpretadas o, mejor, estrujadas con sentidos tan alejados de la recta intención de esa Escritura, como cercanos a la mofa de aquellos que, no sin alguna tesis transformista radical ” *2.

El conocido científico Francis Bacon insistía también en esta misma línea:“Dar a la fe lo que le corresponde a la fe y distinguir claramente entre el libro de la Palabra de Dios y el libro de sus obras es la premisa fundamental de una sana y legítima filosofía natural. […] el conocimiento no puede sino constituir una eficaz incitación a la exaltación de la gloria de Dios, así como un singular antídoto contra la incredulidad y el error […]. La teología revela la voluntad de Dios: la ciencia su poder”.*3.

Tampoco se puede tomar como mera coincidencia que la revolución científica se diera en los países donde, tras la invención de la imprenta, la Biblia pasó de ser un libro inaccesible a una obra de dominio público: “A partir del siglo XIII, […] la Escolástica había encadenado la actividad científica con el aristotelismo. Este seguimiento servil y exangüe del modelo aristotélico iba a traducirse en episodios como el proceso a Galileo, partidario de un modelo empírico. Los reformadores defendieron no solo la ruptura con un sistema filosófico que identificaban -no sin razón- con el paganismo, sino además una observación directa de la

“Kepler, Boyle, Faraday, Maxwell, Newton, Leibnitz… creyentes que aplicaron el mandato divino de: “conocer y sojuzgar la Tierra”.”

Naturaleza, partiendo del principio bíblico de ‘Conocerla y sojuzgarla‘ contenido en el primer libro de la Biblia. A partir de ese momento, la ciencia iba a convertirse en casi monopolio de los países protestantes o con poblaciones protestantes. En tiempos contemporáneos, tanto Alfred North Whitehead (1861-1947), director del Instituto de Estudios Avanzados de Princenton, como J. Robert Oppenheimer (1904-1967) reconocerían en distintas obras cómo la base de la ciencia moderna se hallaba en el cristianismo y, de manera muy especial, en la versión protestante del mismo. Los ejemplos al respecto son muy abundantes. Francis Bacon, al que se ha denominado el mayor profeta de la revolución científica, señalaría en su Novum Organum Scientiarum (1620) la base bíblica de la investigación científica.A su caso pueden añadirse los de Johannes Kepler y Robert Boyle, los de Michael Faraday y Clerk Maxwell, los de Newton y Leibnitz, ejemplos estos dos últimos en verdad paradigmáticos, ya que no solo se entregaron a la investigación científica, sino que además redactaron interesantes tratados de teología”.*4.

EL GÉNESIS

Imágenes de Tiamar y Marduk, personajes principales del relato de la creación del mundo según los babilonios. La Biblia afirma que este poema (Enuma Elish) era leído por estos pueblos cada año nuevo.

A años luz de nuestra forma de entender el mundo, debería ser obvio que la redacción del primer libro de la Biblia, el Génesis (carta fundamental en esta partida), no tuviese alguna pretensión de convertirse en un catálogo de eras geológicas ni de taxonomía. Toda esta discusión acerca de la creación y evolución es un debate moderno que importaba un pimiento a las asediadas tribus hebreas para las que se escribió el fascinante libro del Génesis. Aquel pequeño grupo humano que durante mucho tiempo vivieron rodeado de superpotencias como Egipto o Babilonia necesitaba una respuesta existencial ante las inquietantes cosmogonías de sus inmutables y poderosos vecinos.

La Biblia recoge cómo los Babilonios leían en la fiesta de año nuevo el relato de la lucha entre Tiamat y Marduk, una historia mitológica que describía como los despojos corporales de estos seres superiores formaban un universo conocido en donde los elementos armadores del paisaje eran dioses a los que los humanos debían adorar… ¿Y qué tenía que decir Yavé, el Dios de la Biblia, al respecto? En medio de este desconcierto surge la respuesta del Dios de los hebreos. El libro del Génesis llega y ofrece claves para problemas de identidad, esclavitud y sentido para la vida que se escapan a nuestra percepción moderna. La Biblia comienza con mensaje único, provocador, pero sobre todo liberador. Un sólo ejemplo de esta revolución mental: “Y creó Dios la lámpara del día el Sol, y la lámpara de la noche la Luna” (Génesis 1, 16). Hoy lo leemos esto como una frase cursi para niños de clase de religión, pero en aquellos tiempos suponía un escándalo y reto únicos y transgresores como pocos en la historia de la humanidad. En esta cita aparentemente infantil los imponentes dioses lunares babilonios quedan reducidos a la categoría taxonómica de cosas. La Luna no era el Gran dios babilonio Sin sino una lámpara creada por Yavé, el único Dios verdadero al que adoraban los judíos. Ahí es nada. ¿Y Egipto? El gran Ra, el Faraón Hijo del Gran Dios Sol… ¿hijo de quién?, o mejor dicho… ¿hijo de qué? ¡Hijo de una cosa creada además por el único Dios verdadero y digno de adorar! Tampoco es ninguna coincidencia que las clásicas divinidades paganas (los grandes mamíferos, aves, monstruos marinos…) constituyan los elementos básicos de los seis días o periodos de la creación bíblica.

Todo esto era un sistema de vida dado en La Biblia para liberarse de los caprichos de los dictadores y sacerdotes. El Génesis nos presenta un relato del que ya no percibimos su divina inspiración y trascendencia, pues gracias a él se asumió que ya no había que someterse a la esclavitud por miedo a la ira de los dioses de la naturaleza. Se les acabó el chollo. Los hijos de Yavé sabían ahora que las cosas eran cosas y punto. Grandiosa respuesta a problemas ajenos a los debates acerca de los fósiles de Arqueopterix o sobre la radiación de fondo y la teoría del Big Bang.  Y es que el acercamiento a Las Escrituras no sólo impide el coherente devenir de la ciencia, sino más bien lo contrario. La lectura de la Biblia provocó en muchos una actitud escrutadora en pro del avance científico dentro de una ética sublime. Y si no, basta mencionar a Kepler, Boyle, Faraday, Maxwell, Newton, Leibnitz o nuestro contemporáneo Francis Collins, descubridor del genoma humano y quien se convirtió a Jesucristo por causa de su trabajo como científico. Son creyentes que aplicaron el mandato divino de: “conocer y examinar La Tierra” (Génesis 1, 18) e hicieron ciencia como Dios manda. Y es que a pesar de las muchas y extrañas tesis que corren entre nosotros, la libertad emanada en el libro del Génesis no deja de abrumarnos. Y eso que es sólo El Principio de lo que Dios tiene que decirnos.

© Por Delirante.org 

Algunas de estas ideas están extraídas en parte de la conferencia organizada por Delirante e impartida por el científico y escritor Pablo de Felipe (Doctor en Bioquímica y Biología Molecular, investigador en la Universidad Saint Andrews de Escocia) y que puedes escuchar en Mp3 Audio (60 min. aprox.) o leer el PDF de la charla con imágenes.

*1. Cosmas Indicopleustes. Topographie chrétienne. París: Les Éditions de Cerf 1968.
*2. Galileo Galilei, Carta a Cristina de Lorena y otros textos sobre ciencia y religión.
Madrid: Alianza Editorial 1987
*3. Tomado del libro El Avance del Saber, Mª Lusa Balseiro (trad).
Madrid: Alianza Editorial 1988, pp. 14 y 15
*4. Vidal Manzanares, César. El Legado del Cristianismo en la Cultura Occidental.
Madrid: Espasa-Calpe. 2000, p. 189

¿Es posible probar con la ciencia que todos venimos de Eva?

El gráfico siguiente muestra la raíz común de los idiomas. Los idiomas están relacionados, así como los genes están relacionados. Uno de miles de ejemplos que podríamos citar es la palabra “de”. Esta palabra existe en el Francés (de), en el Italiano (di), en el Español (de), en el Portugués (de) y en el Romano (de). Así que estos idiomas, todos hablados en el área sudoeste de Europa son ramas de un tronco llamado Idiomas Romances (Romances por Roma). Esta rama Romance se une a otra que incluye todos los idiomas que se derivan del Latín. Estos se fusionan con otras ramas, así como la rama Germánica, que incluye el Inglés, en una familia de idiomas llamada “Indo-Europea”. Cuando estos y otros idiomas son rastreados en el pasado, todos tienen algo en común: Todos provienen de las cercanías del Monte Ararat, que es el área donde se piensa (y la Biblia afirma) que el Arca de Noé descansó. Los lingüistas admiten abiertamente que no saben cómo se originan los idiomas, pero una cosa sí saben… cómo se extienden o cómo se distribuyen hacia distintas áreas del mundo.

Familia biológica vs Familia lingüística

Prácticamente todas las células de los seres vivos (plantas, animales y seres humanos) contienen diminutos filamentos de información codificada a la que llamamos DNA (ADN). El ADN dirige la célula, diciéndole qué y cuándo producir. Por lo tanto, una gran porción de las características de los seres vivos es determinada por el ADN que usted u otro ser vivo heredó de sus padres.

El caso de los humanos

En el caso de las células humanas, el núcleo contiene 99.5% del ADN. La mitad de éste vino de la madre del individuo y la otra mitad vino del padre. Debido a que ambas mitades están combinadas, es difícil identificar cuál padre contribuyó un segmento ínfimamente diminuto determinado. En otras palabras, la mitad de este ADN cambia con cada generación. Sin embargo, cada célula tiene, en la parte externa de su núcleo, miles de diminutos componentes productores de energía llamadas Mitocondrias, y cada una de ellas contiene un filamento circular de DNA. La Mitocondria de ADN (mtADN) viene solamente de la madre. Y ¿De dónde obtuvo ella las suyas? De su madre y así sucesivamente. Normalmente la mtADN no cambia de generación en generación y gracias a este fenómeno se puede rastrear la mtADN.

La mtADN nos permite el rastreo de antepasados

El ADN está escrito con un alfabeto de cuatro letras: A, G, T, y C. Una copia de la mtADN de una persona tiene una longitud de 16,559 letras de largo. A veces ocurren mutaciones en el mtADN que una madre le pasa a su cría. Estos cambios o mutaciones son raros y erráticos, ¡pero ellos les permiten a los genetistas identificar las familias! Por ejemplo, si su abuela experimentó una mutación temprana en su mtADN, sus hijos y los hijos de sus hijas heredarán el mismo cambio en sus mtADN. En otras palabras, esta línea familiar, dependiente de la madre que experimentó el cambio y que lo pasó a sus descendientes, será diferente al resto de la población del mundo, lo que permitiría identificar a todos los descendientes de esta madre.

¿Cómo usar este método de rastreo para nuestros fines?

En el año 1987 un equipo de científicos de la Universidad de California, Berkeley, publicó un estudio en el que comparó el mtADN de 147 personas representantes de todas las localizaciones geográficas del mundo (chinos, hispanos, hindúes, africanos, europeos, indios, aborígenes, etc.) El resultado fue pasmoso. Este estudio resultó en que estas 147 personas… ¡Todos tenían el mismo ancestro femenino! 2 En otras palabras, todos venían de la misma madre. Es a esta “madre” que se ha bautizado con el nombre “La Eva mitocondrial“.

¿De dónde vino esta Eva mitocondrial?

Las investigaciones iniciales concluyeron que esta Eva probablemente vino de África. Es por eso que escuchamos por muchos años que “todos venimos de África“. Sin embargo, estudios posteriores mostraron que el origen más posible de esta Eva había sido Asia o Europa.

¿Cómo afecta este descubrimiento nuestra noción bíblica del origen de los seres humanos?

Desde la perspectiva bíblica, ¿Sabemos dónde vivía Eva, la esposa de Adán? En realidad no. Recordemos que la Biblia dice que el Diluvio de Noé tuvo una influencia mundial y seguramente la geografía del mundo prediluviano cambió radicalmente, así que no sabemos con seguridad dónde se encontraba el Edén. Sin embargo, lo que sí sabemos, basándonos en el recuento de Génesis, es que todos venimos, más recientemente de las tres esposas de los hijos de Noé y considerando que estas tres mujeres solamente estaban separadas de su madre, Eva, por poco más de doce generaciones, estas damas comenzaron a criar a sus hijos en el área del Monte Ararat, en el extremo oriental de la moderna Turquía … ¡cerca de la frontera entre África, y Europa!

En otras palabras, cada uno de nosotros podemos reclamar a alguna de esta tres Madres como nuestra Abuela. Así que no deberíamos sorprendernos que estos científicos (no-cristianos, por cierto) coincidan en concluir que el origen de esta Eva pudo estar entre Asia, África y Asia y Europa.

¿Podemos rastrear algo más al área de Ararat?

Sí. Cuando se escogen palabras y sonidos similares de los idiomas más ampliamente hablados en el mundo, todos parecen haber tenido su origen en el área del Monte Ararat. Lo mismo podemos decir de la Agricultura. De hecho, todas las culturas más antiguas, Sumerios, Egipcios, etc., parecen también haber tenido sus orígenes alrededor del área del área que hoy conocemos como Turquía.

¿Cuándo vivió esta Eva mitocondrial?

Para responder a esta interesante pregunta deberíamos explicar cómo ocurren con frecuencia las mutaciones del mtADN. Los estimados iniciales estuvieron basados en razonamientos defectuosos (científicos ateos/evolucionistas): Nuestros amigos evolucionistas concluyeron que “Los humanos y chimpancés tuvieron un ancestro común, hacer aproximadamente 5 millones de años. Debido a que la mtDNA en los humanos y los chimpancés difería en 1,000 lugares, una mutación debió ocurrir aproximadamente cada 10,000 años” ¿Verdad que suena bonita la conclusión?

Los evolucionistas/Darwinistas asumieron, también defectuosamente, que Australia fue poblada hace unos 40,000 años, el número promedio de mutaciones mitocondriales entre los aborígenes australianos dividida por 40,000 años proporciona otro ritmo extremadamente lento de mutaciones para la mtDNA.

Estos ritmos estimados, basados en la visión de los orígenes sostenida por los evolucionistas (que venimos de formas de vida menos desarrolladas que han ido transformándose al paso del tiempo hasta llegar a los humanos de hoy), hicieron que se llegara a la conclusión errónea de que la Eva mitocondrial había vivido entre 100,000 – 200,000 en el pasado. Note que esta conclusión hoy es afirmada como algo probado, sin embargo, está basada en suposiciones no probadas, y sin embargo, el número arrojado por esta posición no concordó con la posición evolucionista… como ellos esperaban. Todo lo contrario, esta conclusión, aunque errónea, restó millones de años a la posición sostenida anteriormente por la misma religión evolucionista. Hasta el momento los evolucionistas enseñaban en las universidades que el “ancestro común de los humanos era una criatura parecida a los monos que vivió hace aproximadamente 31 millones y medios de años”.

¿Alguna sorpresa adicional para los evolucionistas?

Felizmente sí. La sorpresa de los evolucionistas fue aún mayor cuando en 1997 un grupo de científicos líderes evolucionistas hizo un estudio y concluyó que las mutaciones en la mtDNA ocurren 20 veces más rápidamente que lo ha se había estimado. Los ritmos de mutaciones se pueden determinar, concluyentemente, comparando la mtDNA de múltiples pares de madre-hijo. Usando este nuevo método (propuesto y usado por los evolucionistas) la Eva mitocondrial vivió solamente hace aproximadamente… ¿Listo para esta cifra? 6,000 años.

Y la biblia siempre ha tenido la razón…

Y si todos somos hermanos, ¿Porqué estamos tan divididos como seres humanos?, porque hay otra mente inteligente (creada también por Dios) trabajando en la actualidad sobre el planeta Tierra.

Apo 12:7 Estalló una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles para luchar contra el dragón; y luchó el dragón y sus ángeles,
Apo 12:8 pero no prevaleció, ni fue hallado ya en el cielo lugar para ellos.
Apo 12:9 Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua, el llamado diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

Pero no se preocupe, porque:

Dan 12:1 En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo, y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces. Pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el rollo.

Fuente:http://www.atlasdelabiblia.cl/respuestas-biblicas/todos-venimos-de-eva.htm