Verdad científica: Adán sí esperó a Eva

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¿Quién fue primero? ¿el hombre o la mujer? La Biblia enseña que Dios creó el mundo en seis días y al sexto día al hombre y después, a la mujer. La ciencia lo explica de otra forma: nuestro ancestro común femenino más reciente fue una mujer africana, la llamada «Eva mitocondrial» y ella llegó primero, mucho antes que el hombre. Los últimos estudios genéticos sobre evolución humana concluían que Eva tuvo que esperar a su Adán unos 84.000 años. Pero ahora dos nuevas investigaciones vuelven a cambiar la historia de la evolución humana.

No le dan la razón al Libro del Génesis, pero se acercan un poco más. Concluyen que los antepasados que pasaron su genoma al resto de la Humanidad prácticamente se solaparon durante el tiempo evolutivo. Lo que aún no cambia es el origen de la Humanidad que sigue localizándose en África oriental, donde se cree que la especie humana actual nació hace unos 143.000 años. Y desde allí estos humanos modernos colonizaron al resto del mundo.

Los dos trabajos, uno de la Universidad de Standford (Estados Unidos) y otro de investigadores italianos, en Cerdeña, se publican en la revista científica «Science».

Ocho mil años antes

Eva no fue la primera, es más, según el trabajo de la Universidad de Standford, Adán llegó un poco antes.. Sus estimaciones indican que el hombre llegó hace 120.000 y 156.000 años y entre 99.000 y 148.000 años para la mujer. Los cálculos anteriores hablaban de entre 50.000 y 115.000 años atrás para el ancestro masculino. «Habría una diferencia de 8.000 años, pero ese tiempo no es significativo en la evolución humana por eso nuestra conclusión es que tanto la Eva como el Adán mitocondrial surgieron casi al mismo tiempo. Nuestra investigación muestra que no hay diferencia», explica Carlos Bustamante, profesor de Genética de la Universidad de Stanford y autor de una de las investigaciones. Bustamante insiste en que el trabajo no cambia, todavía, el curso de la historia evolutiva del hombre. Que coexistieran los dos sexos lo que nos dice es que la evolución humana ha sido bastante complicada. «Cuanto más conocemos de la diversidad genética humana, más reconocemos que aún sabemos poco de la prehistoria y cómo llegó el hombre a colonizar el mundo», dice.

Los expertos en evolución humana utilizan la genética para explorar el pasado de la humanidad. Lo hacen estudiando los genes mitocondriales que son los que se transmiten intactos, sin mezclas de madres a hijas, y los genes del cromosoma Y, que se pasan del padre a los hijos. De esta forma intentan reconstruir el árbol genealógico de la humanidad y para denominar al ancestro común recurren a los nombres bíblicos «Adán» y «Eva» al que añaden el apellido «mitocondrial». A pesar de utilizar el nombre bíblico, es muy poco probable que fueran el único hombre y la única mujer con vida en el momento o los únicos que hoy tienen descendientes. El Adán y Eva mitocondriales fueron aquéllos que lograron trasladar con éxito el cromosoma Y y el genoma mitocondrial a la mayoría de los humanos actuales en un proceso de selección natural.

En su investigación los científicos de la Universidad de Stanford estudiaron las secuencias del cromosoma Y entre 69 hombres en nueve zonas diferentes del globo, en Namibia, República Democrática del Congo, Gabón, Argelia, Pakistán, Camboya, Siberia y México.

Construyeron un árbol genealógico que también ha permitido conocer mejor las relaciones entre las poblaciones de nuestros antepasados que se expandieron desde África hacia el continente europeo y Asia.  (ABC, España) PSG

Fuentehttp://www.radiosantiago.cl/?p=87318

Referencias:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/08/01/actualidad/1375378131_487246.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/08/02/ciencia/1375439266.html

Cómo se va a extinguir la humanidad

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¿Cuáles son las más grandes amenazas globales para la humanidad? ¿Estamos al borde de nuestra propia inesperada extinción?

Un equipo internacional de científicos, matemáticos y filósofos que trabajan en el Instituto del Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford está investigando cuál es el mayor peligro para la supervivencia del Hombre como especie.

En el documento “Riesgo existencial como prioridad global” argumenta que los dirigentes internacionales tienen que prestarle mucha atención a una serie de amenazas.

El director del instituto, el filósofo sueco Nick Bostrom, advierte que lo que está en juego no puede ser más importante: si nos equivocamos, éste puede ser el último siglo de la humanidad.

Las buenas noticias

¿Cuáles son los mayores peligros?

Se estima que el 99% de las especies que han existido se han extinguido, como el dodo.

Se estima que el 99% de las especies que han existido se han extinguido, como el dodo.

Empecemos por lo alentador.

Las pandemias y los desastres naturales pueden causar colosales y catastróficas pérdidas de vida, pero Bostrom cree que no acabarían con la humanidad.

La especie humana ya sobrevivió muchos miles de años a enfermedades, hambrunas, inundaciones, depredadores, persecuciones, terremotos y cambios climáticos. Así que la probabilidad está a nuestro favor.

Por otro lado, en el marco temporal de un siglo, califica el riesgo de extinción por el impacto de un asteroide o una súper explosión volcánica como “extremadamente bajo”.

Respecto a conflictos bélicos, incluso las pérdidas de vida sin precedentes autoinflingidas del siglo XX, con dos guerras mundiales, no lograron frenar el aumento de la población global.

Una guerra nuclear podría ocasionar una horrible destrucción, pero el equipo de expertos calcula que suficientes individuos podrían sobrevivir como para permitir que la especie subsista.

¡Uff!

Si ese es el consuelo para hacernos sentir bien… ¿de qué nos tenemos que preocupar entonces?

Bostrom señala que hemos entrado en una nueva clase de era tecnológica con el potencial de desafiar nuestro futuro como nunca antes. Son “amenazas sobre las que no tenemos historial de supervivencia”.

Éste es el primer siglo en la historia del mundo en el que el más grande riesgo viene de la humanidad

Lord Rees, astrónomo real británico

Comparándolo con un arma peligrosa en manos de un niño, le dijo a la BBC que el avance en la tecnología ha rebasado nuestra capacidad de controlar las posibles consecuencias.

Experimentos en áreas como biología sintética, nanotecnología e inteligencia artificial se están precipitando hacia el territorio de lo accidental e imprevisto.

Una por una

La biología sintética, en la que la biología se encuentra con la ingeniería, promete importantes beneficios médicos. No obstante, a Bostrom le inquietan las secuelas inesperadas de la manipulación de las fronteras de la biología humana.

La creación de nuevos organismos puede tener efectos secundarios ecológicos desconocidos.

La creación de nuevos organismos puede tener efectos secundarios ecológicos desconocidos.

Seán O’Heigeartaigh, un genetista del instituto y experto en evolución molecular, desconfía de las buenas intenciones mal informadas, pues en los experimentos se hacen modificaciones genéticas, desmantelando y reconstruyendo las estructuras genéticas.

“Lo más probable es que no se propongan hacer algo dañino”, apunta, pero subraya que siempre existe el peligro de que se dispare una secuencia de eventos no anticipada o de que algo se torne nocivo cuando se transfiera a otro ambiente.

“Estamos desarrollando cosas que pueden resultar profundamente mal”, declara O’Heigeartaigh en entrevista con la BBC.

La nanotecnología, trabajar a nivel molecular o atómico, también podría tornarse en algo altamente destructivo si se usa para la guerra, apunta Bostrom. Por ello, escribió que los gobiernos futuros enfrentarán el gran reto de controlar y restringir su mal uso.

El poder de lo pequeño

La manera en la que la inteligencia artificial interactuará con el mundo exterior es otro de los temores del ecléctico grupo de expertos reunidos en Oxford. Esa “inteligencia” informática puede ser una herramienta poderosa para la industria, medicina, agricultura o el manejo de la economía.

Se teme una explosión descontrolada de inteligencia artificial.

Se teme una explosión descontrolada de inteligencia artificial.

Pero también es completamente indiferente a cualquier perjuicio fortuito.

Daniel Dewey, quien se enfoca en superinteligencia artificial, habla de una “explosión de inteligencia” en la que el poder acelerado de las computadoras se vuelve menos predecible y controlable.

“La inteligencia artificial es una de las tecnologías que pone más y más poder en paquetes más y más pequeños”, le dice a la BBC Dewey, quien antes trabajó en Google.

Así como con la biotecnología y la nanotecnología, “se pueden hacer cosas que resultan en reacciones en cadena, y con muy pocos recursos se pueden emprender proyectos que pueden afectar a todo el mundo”.

Lo que no sabemos

Estos no son conceptos abstractos, asegura O’Heigeartaigh.

“Con cualquier nueva poderosa tecnología -opina O’Heigeartaigh-, debemos pensar detenidamente en qué sabemos, pero quizás es más importante en este momento estar conscientes de lo que no estamos seguros de saber”.

“Éste es el primer siglo en la historia del mundo en el que el más grande riesgo viene de la humanidad”, señala el astrofísico y actual astrónomo real británico Martin Rees.

“Con cualquier nueva tecnología hay ventajas pero también riesgos”, observa. “Es una cuestión de escala: vivimos en un mundo más interconectado: más noticias y rumores se difunden a la velocidad de la luz. Por ello, las consecuencias de un error o terror son más desmedidas que en el pasado”.

Lamenta que mientras que sí nos preocupamos por riesgos individuales más inmediatos, como los vuelos aéreos o seguridad alimentaria, tenemos más dificultad en reconocer peligros más serios.

¿Debemos angustiarnos por un apocalipsis inminente?

Hay un cuello de botella en la historia de la humanidad. La condición humana va a cambiar" Nick Bostrom

Hay un cuello de botella en la historia de la humanidad. La condición humana va a cambiar”
Nick Bostrom

Ésta no es una ficción distópica: la brecha entre la velocidad del avance tecnológico y nuestro conocimiento de sus implicaciones es real, recalca Bostrom.

“Estamos al nivel de los niños en términos de responsabilidad moral, pero con la capacidad tecnológica de adultos”.

No obstante, la trascendencia del riesgo existencial “no ha entrado en el radar de la gente”.

Listos o no, advierte, el cambio está próximo.

“Hay un cuello de botella en la historia de la humanidad. La condición humana va a cambiar. Puede ser que termine en una catástrofe o que nos transformemos tomando más control de nuestra biología”, sostiene el filósofo.

No se trata de ciencia ficción, ni de una doctrina religiosa o una conversación en un bar: no hay ninguna razón moral admisible para no tomarlo en serio“.

Fuentehttp://www.bbc.co.uk

En China descubren fósiles de una especie humana desconocida

La investigación aparece publicada en PLoS One y es, cuando menos, desconcertante. Se trata del descubrimiento en cuevas del suroeste de China de unos restos humanos pertenecientes al menos a cuatro individuos con una rara mezcla de características anatómicas arcaicas y modernas.

Los científicos australianos y chinos que han estudiado los fósiles creen que puede tratarse de una especie humana previamente desconocida, una especie que compartió espacio con los humanos modernos hace de 14.500 a 11.500 años, un tiempo en el que comenzaban a establecerse en esa zona de Asia las primeras culturas agrícolas. Les llaman los «hombres del ciervo rojo» porque se alimentaban de este animal extinto. Por supuesto, esto es tan solo una atrevida hipótesis de estudio, ya que también podrían ser, algo menos emocionante pero más probable, simplemente seres humanos modernos con rasgos distintos, como ocurre actualmente entre las diferentes etnias mundiales.

El equipo dice haber sido cauto en la clasificación de los fósiles, debido a su inusual mezcla de características. «Estos nuevos fósiles podrían ser de una especie previamente desconocida, una que sobrevivió hasta el final de la Edad de Hielo hace unos 11.000 años», dice el profesor Darren Curnoe, de la Universidad de Nueva Gales del Sur. «Alternativamente, también podría representar una migración muy temprana y desconocida hasta ahora de los humanos modernos fuera de África, una población que pudo no haber contribuido genéticamente a la gente que vive actualmente».

Los restos de al menos tres individuos fueron hallados por los arqueólogos chinos en Maludong (o Cueva del Ciervo Rojo), cerca de la ciudad de Mencio, en la provincia de Yunnan en 1989. Se quedaron sin estudiar hasta que la investigación se inició en 2008, con la participación de científicos de seis instituciones australianas y cinco chinas. Un geólogo chino encontró un cuarto esqueleto parcial en 1979 en una cueva cerca del pueblo de Longlin, en la vecina región de Guangxi Zhuang. Los restos se quedaron atrapados en un bloque de roca hasta 2009, cuando el equipo internacional removió y reconstruyó los fósiles.

Los cráneos y dientes de Maludong y Longlin son muy similares entre sí y muestran una rara mezcla de rasgos anatómicos arcaicos y modernos, así como algunas características nunca antes vistas. Los científicos llaman a estos individuos los «hombres del ciervo rojo», porque cazaban una especie de ciervo ya extinguida y la cocinaban en la cueva de Maludong. José María Bermúdez de Castro, codirector de Atapuerca, no cree que nos encontremos ante una nueva especie. «El trabajo es excelente, pero creo que se trata de homo sapiens con alguna caraterística más primitiva; pero esto es normal, los humanos modernos también las tenemos», explica.

Entre esos rasgos que sí le han sorprendido se encuentra el triángulo retromolar, un hueco entre la muela del juicio y la mandíbula que caracterizaba a los neandertales. Sin embargo, cree que, en realidad, esas diferencias físicas pueden responder a una variabilidad entre etnias. «También nos resultan diferentes los aborígenes australianos, pero, por supuesto, siguen siendo sapiens -señala-, lo que sucede es que China ha sido muy poco explorada por los paleontólogos durante muchos años y es normal que nos dé sorpresas».

Otra historia de Asia

Aunque Asia contiene actualmente más de la mitad de la población mundial, los científicos todavía saben muy poco sobre cómo los humanos modernos evolucionaron allí después de que nuestros antepasados se asentaran en Eurasia hace unos 70.000 años. Hasta hace poco, la atención científica sobre los orígenes humanos se había centrado en gran medida de Europa y África. En el continente asiático, la falta de fósiles y una mala datación de los ya encontrados obstaculizaban los esfuerzos.

Hasta ahora, ningún fósil de menos de 100.000 años de antigüedad había sido encontrado en la parte continental de Asia Oriental que se asemejara a cualquier otra especie que no fuera la nuestra (Homo sapiens). Esto indica que la región había estado vacía de nuestros primos evolutivos cuando los primeros humanos modernos aparecieron. Sin embargo, el nuevo descubrimiento sugiere que esto podría no haber sido así después de todo.

En la última década, se han encontrado en Asia el enigmático Homo floresiensis de Indonesia (conocido como el Hobbit), de 17.000 años de edad y pruebas de mestizaje humano moderno con los antiguos hombres de Denisova de Siberia. Ahora, el descubrimiento de esta «gente del ciervo rojo», dice Curnoe, «abre el siguiente capítulo en la historia de la evolución humana – el capítulo de Asia – y es una historia que acaba de empezar a ser contada».

La imagen que acompaña la información es una reproducción artística del aspecto del “hombre del ciervo rojo”
PSG

Fuente: http://www.radiosantiago.cl