Cosmólogos españoles proponen universos sin Big Bang

Investigadores de la Universidad Politécnica de Cataluña (España) han retomado un modelo que propuso Einstein en los años 20 para plantear geometrías ‘teleparalelas’ del universo. Algunas de sus propuestas contemplan universos primitivos donde el Big Bang no existe. Los detalles se acaban de publicar en la revista Physical Review Letters.

¿Por qué la expansión del universo es acelerada, en lugar de ser decelerada como predice la teoría de la relatividad? ¿Por qué, como apuntan los modelos cosmológicos, el universo no presenta singularidades, es decir, zonas del espacio-tiempo donde no se pueden definir magnitudes físicas relacionadas con los campos gravitatorios, como la curvatura?

Son preguntas que tratan de responder Jaime Haro y Jaume Amorós, investigadores de la Universidad Politécnica de Cataluña, en un trabajo que publica esta semana la revista Physical Review Letters.

Algunas de las soluciones halladas muestran un universo primitivo en el cual el Big Bang no existe. Evoluciona hasta nuestro universo actual, en el que una pequeña constante cosmológica actúa contra la gravedad para acelerar la expansión del universo.

“Es difícil explicar a un público no experto los resultados de nuestro estudio”, reconoce Haro a SINC, “pero el problema consiste en implementar correctamente la cosmología de Einstein para que coincida con los datos experimentales que poseemos hoy en día”.

En los años 20 del siglo pasado Albert Einstein introdujo un modelo, el teleparalelismo –una geometría descrita con ecuaciones de estado de agregación de la materia–, con el que intentó unificar infructuosamente la gravitación y el electromagnetismo.

La imagen más completa del universo tomada hasta ahora. (Foto: ESA)

La imagen más completa del universo tomada hasta ahora. (Foto: ESA)

“Ese modelo solo funciona para un rango de energía intermedio –ni muy alto ni muy bajo–, por lo que hay que introducir una diminuta constante cosmológica que domina sobre la materia actual, y así el universo puede expandirse de forma acelerada”, dice Haro, “aunque para grandes energías la cosa es mucho más complicada y especulativa”.

En el marco de las teorías ‘teleparalelas’ y asumiendo que el universo está lleno de un fluido regido por una ecuación de estado, los investigadores hacen una propuesta que va en dos direcciones. “La primera es considerar fluidos que a grandes energías no son lineales, con lo cual en este caso se obtiene una constante cosmológica efectiva capaz de evitar la singularidad del Big Bang y simular la época inflacionaria de nuestro universo”, indica el investigador.

“Respecto al segundo caso –prosigue–, consiste en usar la denominada cosmología cuántica de lazos con fluidos lineales. Aquí la no linealidad radica en la propia teoría, ya que la cosmología de Einstein es lineal respecto a la torsión del universo. Con esta teoría también se encuentra un modelo de universo sin singularidades que concuerda con los resultados experimentales que actualmente poseemos”.

(Fuente: UPC)

Visto en: http://noticiasdelaciencia.com/not/6404/cosmologos_espanoles_proponen_universos_sin_big_bang/

Verdades y Mitos que rodean a la Resonancia Schumann

 

La Resonancia Schumann es un conjunto de picos en la banda de frecuencia extra baja (ELF) del espectro radioeléctrico de la Tierra.

Esto es porque el espacio entre la superficie terrestre y la ionosfera actúa como una guía de onda. Las dimensiones limitadas terrestres provocan que esta guía de onda actúe como cavidad resonante para las ondas electromagnéticas en la banda ELF. La cavidad es excitada en forma natural por los relámpagos, y también, dado que su séptimo sobretono se ubica aproximadamente en 60 Hz, influyen las redes de transmisión eléctrica de los territorios en que se emplea corriente alterna de esa frecuencia.

La frecuencia más baja, y al mismo tiempo la intensidad más alta, de la resonancia de Schumann se sitúa en aproximadamente 7,83 Hz. Los sobretonos detectables se extienden hasta el rango de kilohercios.

Este fenómeno se llama así en honor de Winfried Otto Schumann, que predijo matemáticamente su existencia en 1952, a pesar de ser observada por primera vez por Nikola Tesla y formar la base de su esquema para transmisión de energía y comunicaciones inalámbricas. La primera representación espectral de este fenómeno fue preparado por Balser y Wagner en 1960.

Cultura popular

Dicen que la resonancia de Schumann juega una parte significativa como explicación de la telecomunicación , así como en la armonía entre el campo magnético terrestre y el campo magnético humano.

Pseudociencia

En algunos sitios de internet y libros, realizan afirmaciones pseudocientíficas, asociando dichas ondas con las ondas alpha, y adjudicándoles un papel en los procesos biológicos.

Entre los errores de estas publicaciones se encuentran los siguientes:

Adjudican a las ondas Schumann una frecuencia exacta e invariable de 7.8 Hz, cuando ésta es aproximada y variable. Incluso ni siquiera están presentes constantemente.

Adjudican a las ondas alpha una frecuencia exacta e invariable, también de 7.8 Hz, cuando varían entre 8 y 12 Hz. Ni siquiera son frecuentes en niños, lo que descartaría que sean imprescindibles.

Considera que las ondas alfa son una sincronizadoras, cuando en realidad se considera que son producto de la sincronización de las neuronas. Es decir, que esas publicaciones pseudocientíficas invierten causa con efecto.

No poseen citas ni referencias a artículos científicos con revisión por pares, ni a ensayos concluyentes.

No poseen ninguna explicación del supuesto mecanismo, ni ensayos falsables que lo demuestren, sino que recurren a la falacia lógica cum hoc ergo propter hoc.

Otras informaciones no comprobadas

La Resonancia Schumann es algo así como un pulso electromagnético. Ese pulso lo causan las ondas que viajan por el espacio comprendido entre la superficie terrestre y la ionosfera (a 100km de altitud), que actúa de caja de resonancia.

La frecuencia más o menos constante de dicha resonancia son unos 7’8 hertzios, y constituye una especie de latido o “tempo”, como un metrónomo planetario. Es responsable del equilibrio biológico, y las ondas de nuestro cerebro pulsan a esos 7’8hz. Experimentos realizados con astronautas en el espacio demostraron que fuera de la resonancia Schumann sufrían desequilibrios y enfermedades.

Desde 1980 dicha pulsación ha ido aumentando progresivamente de esos 7’8hz a los 11hz, y de los 11 a los 13hz. Entonces, ¿qué ocurre con nosotros?¿seguimos pulsando a 7’8hz?

Existe un fenómeno llamado “vibración por simpatía” que nos puede ayudar a entender este fenómeno y, de paso, comprender como poder vibrar a esa nueva frecuencia.

Ese aumento del pulso electromagnético de La Tierra obedece a cambios estructurales y evolutivos del propio planeta y, por extensión, de sus habitantes. Algunos síntomas físicos son la sensación de que el tiempo corre más rápido (en principio, las 24h del día se viven como 16), dolores de cabeza o espalda, etc…
De algún modo, debemos empezar a funcionar bajo esa pulsión. El propio planeta ya nos empuja, pero internamente es interesante tomar la proyección correcta para acompañar ese cambio.

La vibración por simpatía o por resonancia es un fenómeno físico curioso que se da, entre otros, en la música. Es una vibración que se induce en un cuerpo por cercanía del que emite las vibraciones.

Si abrimos la tapa de un piano y tocamos con fuerza un La, por ejemplo, al soltarlo veremos que todos los La que hay en el piano suenan en ese momento, aunque más flojo. Ese primer La ha inducido a los restantes a que vibraran.

Eso se debe a que la vibración de una nota es equivalente en sus octavas superiores e inferiores. Para que se entienda: tenemos el La 440hz, su octava superior es el La 880, la siguiente el La 1760 y así sucesivamente hasta superar la barrera de los 20.000hz, en que los sonidos dejan de ser audibles. Se multiplica por 2 la vibración.

Las octavas inferiores también pero dividiendo por 2: 220, 110, 55, hasta que bajamos de cero, con lo cual dejamos de oír el sonido. Hacia arriba oiremos sonidos cada vez más agudos y hacia abajo cada vez más graves.

La octava superior contiene en ella misma la cantidad de vibración de la inferior más una unidad entera más. Y las inferiores la mitad de la que viene después. Así, un La está representado en todos los demás Las de un modo holográfico.

Por lo tanto, podemos decir que la resonancia Schumann está haciendo vibrar algunas notas en nosotros por el efecto de simpatía. Debemos detectar cuales y, a través de ellas, subir el tono vibracional para adecuarnos al que pulsa el planeta. Es decir, el planeta nos está induciendo a vibrar más alto.

Esos tonos no se definen como notas, pero en el fondo estamos hablando de lo mismo: vibraciones. La vibración interna de cada uno es como su nota particular, su acorde. La vibración de la tierra hace resonar los tonos vibracionales que tenemos cada uno, más los de la naturaleza.

Esa particularidad hace que cada persona tenga sensaciones o incluso vivencias diferentes al respecto. Por ello es importante detectar en que parte de uno mismo el planeta está haciéndonos vibrar más alto, o llamándonos a hacerlo.

Puede sonar demasiado abstracto, así que pondré un ejemplo más claro con la risa: La risa se contagia por ese mismo fenómeno. Y no porque nos la contagie alguien más o menos simpático, sino porque la vibración de la risa está fuertemente enraizada en el Alma del ser humano. Por ello se dice que el sabio siempre ríe.

Una risa auténtica, un ataque de risa o la risa de un niño contagian al más duro de los seres. Al principio quizá no, nos mantenemos en nuestra vibración baja debido a nuestros problemas y dificultades, pero poco a poco va ablandándonos hasta que nos vence.

Gran parte de la investigación en los últimos 20 años se ha llevado a cabo por el Departamento de la Marina de EE.UU. que investiga la comunicación de frecuencia extremadamente baja con submarinos.

En resumen: la frecuencia Schumann es un concepto científico que nos permite comprobar que los cambios en la resonancia del campo electromagnético terrestre tendrían su correlato en variaciones sobre nuestra percepción del tiempo. Entre otras cosas, esto insumiría también cambios en nuestra salud, en nuestro comportamiento y, además, en las condiciones ambientales y geológicas del planeta.

Fuentes y referencias:

http://www.phils.com.au/schumann.htm

http://www.ciencias.es/el-tiempo-no-para/

http://www.earth-prints.org/bitstream/2122/3670/1/2rossi.pdf

http://en.wikipedia.org/wiki/Schumann_resonances

http://www.agu.org/pubs/crossref/2011/2011GL049668.shtml

Descubren cómo los animales migratorios pierden su brújula por cambios geomagnéticos

Científicos alemanes hablan de “contaminación electromagnética”

Aves migratorias pierden el rumbo por los cambios geomagnéticos. (Jeff J Mitchell/Getty Images)

Investigadores de la Universidad de Múnich pueden explicar finalmente, por qué los cables de alta tensión y los efectos geomagnéticos afectan la migración de los animales, y además hacen notar que este descubrimiento se puede asociar al fenómeno de contaminación electromagnética y geomagnética.

Hasta el momento los científicos buscaban determinadas células capaces de detectar el campo magnético terrestre, sin embargo, el resultado de las investigaciones demuestran que éstas pueden estar en todas partes del cuerpo.

“El campo penetra al organismo, por lo que tales células podrían situarse en cualquier lugar, lo que las hace difíciles de identificar, explica el geofísico Michael Winklhofer de la Universidad de Múnich, en el reporte del 10 de julio, y que fue publicado previamente en la revista científica PNAS.

El equipo alemán descubrió que las células del epitelio olfativo (una de las capas externas) de las truchas tienen magneto sensores.

Durante un experimento, ellos disociaron estas células unidas como capa epitelial, para dejarlas como células individuales en una suspensión líquida. Posteriormente las estimularon con un campo magnético giratorio artificial. Los científicos querían, de esta manera, identificar cuáles eran las células magnetosensibles y descubrir con detalle sus características, informa la Universidad de Munich.

Con sorpresa el geofísico explica que la respuesta de las células fue muy fuerte, lo que indica que se trata de una “alta sensibilidad de las células al sentido magnético”.

Michael Winklhofer describe en su informe que “las células perciben el campo por medio de cristales magnéticos, probablemente hechos de magnetita, que se encuentran en la membrana celular”. Estos serían necesarios para que cambien el potencial eléctrico en respuesta a un cambio magnético del ambiente.

“Esto explica por qué los campos magnéticos de baja frecuencia generados por líneas de alta tensión interfieren la navegación (de las aves y animales) relacionadas con el campo geomagnético y puede inducir otros efectos fisiológicos”,  dice Winklhofer.

Estos hallazgos publicados por la Universidad de Múnich podrían conducir a avances en el ámbito de las ciencias aplicadas, explica el geofísico, “por ejemplo, en el desarrollo de detectores de metales de alta sensibilidad”, agrega.

Otro importante planteamiento que hace el geofísico es “si las células humanas son capaces de formar magnetita y si es así, ¿cuánto?”.

“La magnetita intracelular podría proporcionar un sustrato fisiológico concreto que podría asociarse a la llamada contaminación electromagnética“, concluye Michael Winklhofer en el informe.

Tormentas geomagnéticas

Otro de los fenómenos geomagnéticos que alteran la migración de animales, es el producido por las tormentas solares geomagnéticas.

Después de que el Sol libera masa coronal durante las fuertes explosiones, éstas viajan en todas direcciones con los “vientos solares”.

Algunas golpean el campo magnético de la Tierra, y las partículas solares cambian de polaridad, con lo que se producen las tormentas geomagnéticas que afectan las altas y bajas frecuencias de navegación. Según el informe del Servicio atmosférico y Oceanográfico (NOAA) de Estados Unidos, los animales que se encuentran en latitudes polares y partes asoleadas, (esto último en caso de tormentas de mayor magnitud), pierden su sentido de migración.

Fuente: http://www.lagranepoca.com