¿Podemos juzgar a otros?

juez-rechaza-devolucion-rojadirecta-orgEstos días algunas personas me han preguntado sobre el tema de “juzgar a otros”, es por eso que decidí escribir respecto de esto, mi intención es brindar una interpretación de algunos textos de la Escritura, además complementar con la postura de algunos grandes eruditos bíblicos. Es importante que tengamos una interpretación correcta de estos textos y no una idea antojadiza y personal sobre este tema.

Si estudiamos el tema de “juzgar a otros” en las Santas Escrituras necesariamente tenemos que considerar Mateo 7:1-5. Este pasaje esta en el contexto del sermón del monte expresado por nuestro Señor Jesús. Este es uno los textos principales que se deben analizar al estudiar el tema de “juzgar”, debido a que desde el punto de vista de la interpretación bíblica, nos encontramos con dos elementos importantes:

  1. Todos los expertos en exegesis bíblica estarían de acuerdo que debemos considerar estos textos con mayor atención, por cuanto es el propio Señor Jesús quien pronuncia estas Palabras.
  2. Estas palabras son entregadas a los oyentes del sermón del monte, es por eso que tienen una aplicación universal para todos los creyentes.

Algunos cristianos dicen que Si podemos JUZGAR a otros, debido a que juzgar significa DISCERNIR, estas personas sostienen que juzgar en el texto griego del N.T es ANAKRINO, uno de los significados de esta palabra es discernir. Entonces llegan a la siguiente  conclusión: “juzgar es igual que discernir, Dios nos llama a discernir, es por eso que podemos y debemos juzgar a otros”. Esta conclusión lleva a estas personas a levantar todo tipo de juicios y declaraciones sobre otras personas, muchas veces se ridiculiza e insulta a otros y se justifica en que Dios nos permite juzgar a otros de esta forma.

El error que comenten estas personas, es que en Mateo 7:1-5 la palabra que se usa para juzgar en el texto griego NO ES ANAKRINO, la palabra que se usa en esta porción de la Escritura es KRINO, que es diferente en uso y significado de la palabra anakrino. Ahora quiero citar textualmente algunas porciones del Diccionario Vine, para que puedan ver la diferencia en el uso y significado de los verbos ANAKRINO y KRINO.

KRINO (κρίνω) denota primariamente separar, seleccionar elegir; de ahí, determinar, y de ahí juzgar, pronunciar juicio. Los usos de este verbo en el NT pueden analizarse de la siguiente manera:

(a) asumir el oficio de un juez (Mateo 7:1; Juan 3:17)

(b) pasar por el proceso de un juicio (Juan 3:18; Juan 16:11; Juan 18:31; Santiago 2:12);

(c) pronunciar sentencia (Hechos 15:19; Hechos 16:4;  Hechos 21:25);

(d) Condenar (Juan 12:48; Hechos 13:27 Romanos 2:27);

(e) Ejecutar juicio sobre (2 Tesalonicenses 2:12; Hechos 7:7);

(f) estar involucrado en un pleito, bien como demandante (Mateo 5:40; 1 Corintios 6:1); o como demandado (Hechos 23:6);

ANAKRINO (ἀνακρίνω), examinar, investigar, preguntar interrogar (ana , arriba, y Nº 1).Se traduce «se han de discernir» (1 Corintios 2:14), dicho de las cosas del Espíritu de Dios; en el v. 15: «juzga», dicho de ejercer un juicio discerniendo todas las cosas en cuanto a su verdadero valor, por parte de uno que es espiritual. En el mismo v.15: «no es juzgado de nada», esto es, la mente meramente natural no puede estimar (apreciar) los motivos de la espiritual.

Otra cosa que debemos considerar es que la palabra para juicio usada en mateo 7:2 es KRIMA que su significado general es sentenciar o condenar.

A la luz de lo expuesto anteriormente podemos decir lo siguiente:

  1. En Mateo 7:1-5 no se usa la palabra ANAKRINO, la palabra usada en el texto griego del N.T es KRINO.
  2. Es claramente evidente que los verbos anakrino y krino son diferentes en uso y significado.
  3. Entonces cuando el Señor nos habla en Mateo 7:1-5 NO está hablando de “discernir” a las personas, sino mas bien está hablando de juzgar en el sentido de criticar, hacer de juez, emitir sentencia, condenar, etc.
  4. Si juzgar en Mateo 7:1-5 fuera “discernir”, el versículo 1 seria de la siguiente forma: “No disciernan, para que no seáis discernidos”. esto sería muy contradictorio y ridículo, debido a que las palabras del Señor nos estarían “impidiendo discernir”. Todos estamos de acuerdo que el Señor nos llama a discernir, lo importante es saber que está diciendo Mateo 7:1-5, respecto de juzgar a otros.

Después de esta aclaración intentemos explicar Mateo 7:1-5 y algunos otros pasajes de la Escritura relacionados con el tema del “juzgar”. Las personas con menos conocimiento podrían sugerir que la biblia se contradice, debido a que pueden pensar que en algunos pasajes se nos prohíbe Juzgar (Mateo 7:1-5 y Lucas 6:37) y en otros se nos dice que podemos juzgar (Juan 7:24 y 1 Corintios 5:1-13). Debemos sostener enfáticamente que las Sagradas Escrituras no se contradicen, entonces debemos estudiar estos pasajes y ver la armonía y coherencia que existe entre ellos.

La explicación básica para comprender estos pasajes, es entender el contexto donde se encuentran, por ejemplo en Mateo 7:1-5 y en Lucas 6:37 se está hablando del “Juicio personal que una persona puede emitir sobre otra”, pero en 1 Corintios 5:1-13 se está hablando del “Juicio de disciplina que debe emitir una iglesia sobre un determinado miembro de su congregación”.

El contexto de Juan 7:24 tiene relación con la actitud que tenían los judíos cuando juzgaban la doctrina y las acciones de nuestro Señor, este texto nos dice que “No se debe juzgar superficialmente la obras de una persona, se debe juzgar con justo juicio”.

Muchos de los errores y excesos que se cometen son por causa de que muchos textos son sacados del contexto en el que fueron escritos. Hay una frase en interpretación bíblica que dice: “un texto fuera de su contexto es un pretexto”. Algunos textos mal interpretados son el “pretexto” de algunos para insultar, ridiculizar y condenar a otros cristianos.

El erudito bíblico Jhon Stott en su comentario al sermón del monte nos dice que Mateo 7:1-5 nos habla de lo que debemos hacer en relación a las caídas que puede cometer un “camarada” cristiano, en tal situación prohíbe dos opciones, y luego recomienda una tercera, una vía mejor y más “cristiana”. Jhon Stott estructura Mateo 7:1-5 de la siguiente forma:

a. El cristiano no debe ser juez (1-2)

b. El cristiano no debe ser hipócrita (3-4)

c. El cristiano debe más bien ser un hermano (5)

La amonestación de nuestro Señor “no juzguéis” no puede entenderse como un mandato a suspender nuestras facultades de discernimiento hacia otras personas, a volvernos ciegos a sus faltas, a rehusar discernir entre la verdad y el error, lo bueno y lo malo. Es obvio que necesitamos del discernimiento para conducirnos correctamente en la vida cristiana.

Jesús no estaba prohibiendo el discernimiento, ¿qué quería decir con No juzguéis? esto significa, “inclinación a condenar”. El seguidor de Jesús es continuamente “crítico” en el sentido de que usa sus poderes de discernimiento, pero no “juez” en el sentido de condenar (Jhon Stott usa la palabra censurar). La inclinación a condenar es un pecado combinado que consta de varios ingredientes desagradables. No significa valorar críticamente a la gente, sino juzgarla con dureza. El crítico inclinado a condenar es un descubridor de faltas, negativo y destructivo con las demás personas, que disfruta esforzándose activamente por buscar las fallas de ellas. Hace la peor interpretación posible de los motivos de los demás y no es tolerante con sus errores.

Para resumir, el mandato no juzguéis no es una prescripción a ser ciegos, sino mas bien una exhortación a ser magnánimos. Jesús no nos dice que dejemos de ser hombres (al suspender nuestra capacidad de discernir que nos distingue de los animales), sino que renunciemos a la ambición presuntuosa de ser Dios (al colocarnos en alto como jueces).

Jhon Stott concluye su comentario de Mateo 7:1-5 de la siguiente forma:

“La norma de Jesús para las relaciones en la contracultura cristiana es elevada y sana. En todas nuestras actitudes y conducta hacia otros no debemos actuar ni como jueces (volviéndonos severos, censuradores y condenatorios), ni como hipócritas (culpando a otros mientras nos excusamos nosotros), sino como hermanos, cuidando de otros a tal punto que primero nos culpamos y corregimos nosotros y luego buscamos ser constructivos en la ayuda que les damos a ellos. “Corregirlo: dijo Crisóstomo, aludiendo a alguien que ha pecado, Pero no como a enemigo, ni como adversario exigiendo castigo, sino como el médico que provee las medicinas” Sí, Y todavía más, como hermano amante ansioso de rescatar y de restaurar. Necesitamos ser tan críticos con nosotros como a menudo lo somos con otros, y tan magnánimos con los otros como siempre lo somos con nosotros. Entonces aplicaremos de antemano la regla de oro a la que Jesús nos lleva en el versículo 12 y actuaremos con otros como nos gustaría que actuaran ellos con nosotros”.

El reconocido erudito y comentarista bíblico William Barclay nos dice lo siguiente respecto de Mateo 7:1-5:

SÓLO DIOS PUEDE JUZGAR

Mateo 7:1-5 (conclusión)

Hay tres grandes razones para no juzgar a nadie.

        i.            Nunca conocemos totalmente los hechos o a la persona.

Nuestro deber es no condenar ni juzgar por lo que aparece a la superficie, sino buscar la belleza interior. Eso es lo que querríamos que los demás hicieran con nosotros, y lo que debemos hacer con ellos.

      ii.            A todos nos es prácticamente imposible el ser estrictamente imparciales en nuestros juicios.

Sólo una persona totalmente imparcial tendría derecho a juzgar. No le es posible a la naturaleza humana ser completamente imparcial. Sólo Dios puede juzgar.

    iii.            Pero fue Jesús Quien estableció la razón suprema por la que no debemos juzgar a los demás.

Nadie es lo bastante bueno para juzgar a otro. Jesús hace la caricatura de un hombre que tiene una viga metida en un ojo, que se ofrece para quitarle una mota de polvo que tiene otro en el ojo. El humor de esa escena provocaría una carcajada que grabaría la lección indeleblemente.

Nadie tiene derecho a criticar a otro si no está dispuesto a ponerse en la misma situación. No hay nadie que sea suficientemente bueno para tener derecho a criticar a otros.

Tenemos de sobra que hacer para poner en orden cada uno su propia vida sin ponernos a ordenar criticonamente las de los demás. Haríamos bien en concentrarnos en nuestros propios defectos, y dejarle a Dios los de los demás.

Hermanos, no habléis mal unos de otros. El que habla mal del hermano, o juzga a su hermano, habla mal de la Ley y juzga a la Ley; y si juzgas a la Ley, ya no eres hacedor de la Ley, sino juez.

Uno solo es el Legislador y Juez, el que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres, que juzgas al prójimo? (Santiago 4:11-12; Biblia Textual)

Después de todos estos antecedentes podemos hacer las siguientes conclusiones:

  1. En ningún lugar de las Santas Escrituras encontramos una restricción respecto del DISCERNIMIENTO que debe tener cada creyente. Es cierto que juzgar significa discernir, pero no sólo significa eso, es un error enseñar que juzgar sólo significa discernir. En la gran mayoría de los textos analizados se usa el verbo krino que tiene relación con criticar, sentenciar y condenar. No estamos diciendo que tengamos que hacernos cómplices de los errores y pecados de otros, lo que estamos diciendo es que no tomemos el lugar de jueces.
  2. Estoy completamente a favor del discernimiento que debe tener cada cristiano para evaluar las acciones buenas o malas de otras personas. Pero esto es muy diferente a lo que están haciendo algunas personas al tomar el lugar de jueces emitiendo condenas sobre otros. Si vamos a evaluar la doctrina y las acciones de otras personas debemos hacerlo como Cristo nos mando a hacerlo: “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Juan 7:24).
  3. Creo que la intención de la Escritura frente a los errores de otros no es que los critiquemos y destruyamos con nuestros comentarios, sino mas bien que tengamos una actitud de amor y restauración hacia ellos (Mateo 7:1-5 y Gálatas 6:1). Antes de emitir un juicio público en contra de alguna persona deberíamos tratar de “ganarlo” y hacerlo volver de su error, como nos exige Mateo 18:15-17.
  4. Es importante distinguir los textos que nos hablan del “juicio personal” que puede emitir una persona sobre otra, de los textos que nos hablan del “juicio de disciplina” que debe emitir una iglesia sobre determinadas personas y situaciones. Estoy completamente a favor de la disciplina en la iglesia, pero esto debe hacerse bajo las normas bíblicas y en relación al gobierno que tiene cada congregación. Esta disciplina puede darse desde una amonestación privada, hasta una expulsión pública de un miembro. La Biblia habla incluso que en situaciones extremas hay personas que fueron “entregadas a Satanás”, pero esta determinación pasa por una medida disciplinaria de una congregación y no de la apreciación personal de un determinado “hermanito” que ande entregando a Satanás a sus hermanos.
  5. Creo que aun cuando podamos reconocer los errores de otras personas no tenemos el derecho a insultarlas, humillarlas y condenarlas. Hoy nos encontramos con una ola de personas tratando de defender la fe, algunos sin conocimiento y sin amor. La mejor forma de confrontar la falsa doctrina, no es atacando a las personas, es enseñando la sana doctrina. Hay muchos hermanos conformando sectas fundamentalistas atacando e insultando a otros, muchos de ellos comenzaron con una sincera intención, pero se extraviaron y cayeron en estos errores al no tener una idea correcta sobre lo que significa juzgar a otros.

La Biblia no nos prohíbe discernir las acciones de otras personas, sino más bien nos enseña cual debe ser nuestra actitud luego que nos damos cuenta de su error. No debemos tomar el lugar que sólo le pertenece a Dios, debemos corregir con amor y misericordia aquel que cometió el error.

Pero evita las controversias necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas, porque un siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable con todos, apto para enseñar, tolerante; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda el arrepentimiento conducente al conocimiento pleno de la verdad, y vuelvan en sí, y escapen del lazo del diablo en que están cautivos a voluntad de él.

(2 Timoteo 2:23-26)

Fuente: http://elexpositorbiblico.blogspot.com

La Ley de la Atracción y la Biblia

He leído en varios sitios donde hacen uso de textos bíblicos para darle soporte a la famosa ley de la atracción.  ¿Debe de tener su importancia la biblia para aquellos grupos que la usan para sostener otro tipo de prácticas?  y como no, si es la palabra de Dios con la cual usó a personas para que las generaciones futuras pudieran tener acceso a ese conocimiento, un conocimiento de historia, amor y verdad que vino a confirmar Jesús de Nazareth (El Mesías) hace más de 2.000 años.

Para poder entender en contexto y en detalle si existe o no alguna relación entre las palabras de la biblia y la ley de la atracción, primero debemos tener bien claro ambos conceptos validados directamente desde la fuente de quienes son sus precursores, claro está, en el caso de la biblia podemos rastrear su origen hasta donde la historia misma y la arqueología nos lo permita.

¿Qué es la ley de la atracción y cuál o cuáles son sus orígenes?

La ley de la atracción es la idea o supuesto de que los pensamientos (conscientes o inconscientes) influyen sobre las vidas de las personas, argumentando que son unidades energéticas que devolverán a la persona una onda similar.

La frase “ley de la atracción” ha sido utilizada por algunos escritores esotéricos, aunque el sentido con el que se usa actualmente es diferente del original. La mayoría de los autores asocian a la ley de la atracción con la frase “te conviertes en lo que piensas” (Yad Bhavam Tad Bhavati), usualmente aplicado al estado mental del ser humano: Esto significa que los pensamientos que una persona posee (sean estos conscientes o inconscientes), las emociones, las creencias y las acciones atraen consecuencias que corresponden a experiencias positivas o negativas. A este proceso se lo describe como “vibraciones armoniosas de la ley de la atracción” , o “tú obtienes las cosas que piensas; tus pensamientos determinan tu experiencia”.

Uno de los principios del Karma dice, “Yad Bhavam Tad Bhavati” (te conviertes en lo que piensas). El mundo es una manifestación de nuestro estado interior. Las situaciones que encontramos, las personas a quienes conocemos, los problemas que enfrentamos, y las variedades de experiencias de vida que tenemos, son una proyección de lo que yace en nuestro interior. En otras palabras creamos nuestra Realidad. Somos los arquitectos de nuestro Destino. Las percepciones son filtros; filtrando las experiencias obtenemos la realidad. Y la Realidad percibida, eventualmente se convierte en una realidad manifestada. Tú te conviertes en lo que piensas. Encontramos lo que percibimos. El pensamiento en inmensamente fuerte. Tiene el poder de crear. Cada vez que percibimos, albergamos un pensamiento que contiene una carga o emoción; el proceso de la creación ha sido puesto en movimiento. Una flecha ha sido soltada en los niveles etéreos, la esfera del pensamiento. Una vez liberada la “Ley de la atracción de especies homogéneas” prevalece. Este pensamiento atrae todos los pensamientos similares. Todas las flechas similares se agrupan y cuando el umbral es alcanzado, la “Ley de la acción recíproca” entra en movimiento. El pensamiento que desencadenaste se ha materializado ahora en un hecho. Tú cosechas lo que siembras, pero muchas veces más. Si la flecha que liberaste fuera juzgamiento, te encontrarás con personas que juzgan. Si fuera una traición, serás traicionado; si fuera odio, serás odiado, si tienes miedo, esa situación se manifestará, y así siguiendo. (Texto tomado de sankalpa)

Historia

Algunos autores identifican antecedentes históricos de la “ley de atracción” en el hinduismo y a través del hinduismo en la teosofía, pero también se han encontrado referencias en el judaísmo y en el zohar (la cábala). La existencia de estos antecedentes, no implica que todos ellos estén históricamente conectados, ya que la ley de atracción podría surgir como resultado de prejuicios cognitivos comunes a todos los seres humanos.

Las elaboraciones modernas de “la ley de la atracción” deben su existencia, en parte, a James Allen (1864 – 1912) que en 1902 publicó As a man thinketh (‘piensa como hombre’). Posteriormente Wallace Delois Wattles (1860 – 1911) publicó La ciencia de hacerse rico (1910) y por Charles F. Haanel publicó The Master Key System (‘el sistema de la llave maestra’) (1912). Durante el siglo XXI varios autores han hecho referencia a estas obras y las ideas contenidas en ellas, pero fue especialmente con el filme El secreto (2006) cuando la idea alcanzó especial notoriedad pública.

Los seguidores que aceptan la ley de atracción como una guía, lo hacen desde la fe en que las “leyes” del Universo (aquí el término Universo se utiliza para abarcar a todas las creencias y religiones sin causar algún tipo de malestar en la persona que aprende estas leyes) son benignas. De una forma un tanto confusa algunos seguidores de esta creencia afirman que la ley de atracción es una “ley del Universo”, dado que aplica a todos los seres sin excepción, el 100% del tiempo y no es algo que una persona pueda elegir si aplica o no. Comúnmente se utiliza el ejemplo de su similitud con la gravedad en este aspecto, dado a que uno no puede decidir “no aplicar” o “no creer” en la gravedad en su vida. Cabe notar que el término “ley” no es el mismo utilizado por la comunidad científica (véase Ley científica).

No podemos dejar de mencionar además, que ciertos grupos de corte “new age” refuerzan este tipo de teorías, pero no por voluntad propia, sino que a través del proceso conocido como “canalización“.  Canalizar es el proceso de recibir información o inspiración, desde planos más allá de nuestra realidad física. Existen muchas formas de canalización, tales como la canalización vocal en trance y los oráculos (utilizando herramientas como el tarot y las runas.) Aún las formas más simples de creatividad, pueden considerarse como canalizaciones: composiciones musicales, danza y movimiento, y manifestaciones artísticas. La fuente específica de inspiración canalizada, no es tan significativa como el regalo que es traído a esta realidad.

Resumen de los principios de la ley de atracción

  • Saber qué es lo que uno quiere y pedirlo al universo (siendo “el universo” cualquier cosa que el individuo acepte como Dios).
  • Enfocar los pensamientos de uno mismo sobre el objeto deseado con sentimientos como entusiasmo o gratitud.
  • Sentir o comportarse como si el objeto deseado ya hubiera sido obtenido.
  • Estar abierto a recibirlo.

El pensar en lo que uno no tiene, según dicen, se manifiesta en perpetualidad de no tener, mientras que si uno se adhiere a estos principios, y uno evita pensamientos “negativos” el Universo hará manifiestos los deseos de la persona.

El teósofo tibetano Djwhal Khul la define como la ley básica de la manifestación y la ley suprema de este sistema solar. Considera que es la ley que equilibra los dos polos, siendo la Ley de la economía la que rige el polo negativo y la Ley de síntesis la del polo positivo. Desde el punto de vista del ser humano, trae la comprensión que da la autoconciencia.

Otro autores simplemente asocian estos principios a la física cuántica.  Incorporan ideas místicas similares a aquellas encontradas en ciertas tradiciones religiosas o creencias de la New Age. Se deriva de una malinterpretación del problema de la medición – el rol aparentemente especial que cumplen los observadores en la mecánica cuántica. El término relacionado “charlatán cuántico” ha sido usado peyorativamente por escépticos para descartar la creencia de que la teoría cuántica aprueba creencias místicas, mientras que “misticismo cuántico” ha sido usado como una descripción más neutral de las ideas que combinan los conceptos del misticismo oriental y la física cuántica.

¿Y que dice la biblia de la ley de atracción?

Muchos de los seguidores que se guían por los principios de la ley de atracción, sugieren que ciertos versículos de la biblia le dan soporte a esta ley, dentro de los que podemos mencionar:

Todo lo que necesitamos es pedir

Mat 7:7 Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad a la puerta y se os abrirá.
Mat 7:8 Porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama a la puerta, se le abre.

El poder de nuestros pensamientos y nuestras palabras

Mat 12:37 porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.

De igual forma, se nos recuerda qué sucede con quien pudiendo enfocarse en abundancia, decide albergar en su mente pensamientos de miedo, duda y escasez:

Mat 25:29  Porque a todo el que tiene le será dado y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

La Biblia también enseña qué es lo que da poder a la Ley de la Atracción:

Mat 21:21 Y respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, si tenéis fe y no dudáis, no sólo haréis lo de la higuera, sino que aun si a este monte dijerais: Sé quitado y echado al mar, será hecho;
Mat 21:22 y todo cuanto pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis.

El concepto que somos lo que pensamos en nuestro interior se estableció desde tiempos muy antiguos en la época de Salomón, Rey de Israel:

Pro 23:7 Porque según piensa en su alma, así es; Come y bebe, te dirá, Pero su corazón no está contigo;

Comentarios de laverdadysololaverdad:

Muchos de los versículos que sugieren que existe relación entre la biblia y la ley de atracción fueron tomados de: http://www.yocreomifuturo.com/?p=253.  Lamentablemente, muchos están sacados fuera de contexto y esto es una lástima y van a perdición, no porque yo lo diga, sino que la misma biblia lo dice:

Mateo 5:17-19: “No penseis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasara de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos.”

¿Usted quiere ser llamado grande o pequeño en el reino de Dios?, es una decisión personal y muy importante, piénsela bien.

Cuando nos acercamos a las Escrituras siempre debemos hacerlo teniendo en cuenta algunos detalles que son muy importantes, en primer lugar debemos presentarnos como que nada sabemos, con un corazón circunciso, dispuesto a ser instruido, sin prejuicios y desde luego debemos “trasladarnos” hacia aquel entonces, teniendo en cuenta el contexto histórico, cultural y aun religioso del pasaje que intentamos comprender; pero todo esto en vano sería si el Espíritu Santo no nos auxilia con sabiduría, conocimiento y revelación por su gracia.

El primer pasaje que usan estos grupos es:

Todo lo que necesitamos es pedir

Mat 7:7 Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad a la puerta y se os abrirá.
Mat 7:8 Porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama a la puerta, se le abre.

Creo que es importante que nos hagamos ciertas preguntas para que podamos adecuarnos al contexto de las palabras del Maestro:

¿A quién debemos pedir, al Universo?

El Maestro responde:

Mat 7:11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre celestial dará cosas buenas a los que le piden!

Mat 7:13 Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la perdición, y muchos son los que entran por ella.

Pidan (A Dios Padre en nombre de Cristo), y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. – Mateo 7:7-8

¿Qué es que lo debemos pedir?

Stg 4:3 pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

Aquí en Santiago explican claramente que a nuestro Padre Celestial no le agrada que pidamos vanidad, cosas para el deleite de nuestras pasiones en este mundo. Sin embargo La Ley de ATRACCIÓN nos concede Todo, sin importar lo que sea o el tamaño de nuestra petición. Ahora ¿Cree Usted que lo que viene por Ley de atracción viene del Padre?

El poder de nuestros pensamientos y nuestras palabras

Mat 12:37 porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.

¿A qué palabras se refería el Maestro?, en el verso anterior el Maestro aclara:

Mat 12:36  Y Yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio,

La Biblia también enseña qué es lo que da poder a la Ley de la Atracción:

Mat 21:21 Y respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, si tenéis fe y no dudáis, no sólo haréis lo de la higuera, sino que aun si a este monte dijerais: Sé quitado y echado al mar, será hecho;
Mat 21:22 y todo cuanto pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Mat 21:22  Esto es, conforme a Su voluntad 1 Jn_5:14-15:

1Jn 5:14 Y ésta es la confianza que tenemos ante Él: que cuando pidamos algo conforme a su voluntad, Él nos escucha.
1Jn 5:15 Y si sabemos que nos escucha en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho.

¿Usted quiere pedir prosperidad y una vida mejor en este mundo? lea:

Sal 73:3  Porque tuve envidia de los soberbios, Viendo la prosperidad de los malvados.

Pro 21:21  El que va tras la justicia y la misericordia, Halla vida, prosperidad y honra.

Conclusiones:

La mentira siempre cabalga sobre los lomos de la verdad. Y ciertamente en el documental The Secret (El Secreto), basado en el libro que lleva el mismo título, escrito por Rhonda Byrne y publicado originalmente en inglés con el título The Secret en 2007, las falsas y perniciosas doctrinas se mezclan con algunos principios universales y claros, expuestos en La Biblia.

Cada vez que oigo hablar o leo sobre una “nueva verdad”, una “clave” o un “secreto” en el que se cifran la felicidad, el bienestar y la prosperidad tanto física como espiritual del ser humano, se me activa el radar de la desconfianza y se agudiza mi sentido crítico (como debe suceder con cualquier persona que posea aun el más elemental grado de discernimiento, que no es otra cosa que la capacidad para distinguir, partiendo de una cosmovisión judeocristiana de la vida, no sólo entre lo bueno y lo malo, sino entre lo bueno y lo mejor). Estas “nuevas verdades”, “claves” o “secretos” descubiertos y revelados para “beneficio” del ser humano casi siempre son estratagemas con fines de lucro que aparentan ser lógicas, sensatas y por supuesto realizables, mediante las cuales se promete el abastecimiento de necesidades fundamentales y aspiraciones del ser humano con fórmulas simplistas y a menudo peligrosas, para lograr el éxito en todo ámbito de la vida y alcanzar la elusiva felicidad. Sin embargo, cuando se estudian detenidamente estas “nuevas verdades”, “claves” o “secretos”, a la luz de la palabra de Dios, el sentido común y  las experiencias cotidianas, invariablemente aparece el error.

En conclusión, no debemos aceptar jamás como verdad incuestionable lo que un ser humano asevera o enseña, por sincero y persuasivo que el mismo sea, sin antes someter tales aseveraciones o enseñanzas al fuego escrutador de la palabra de Dios. Porque a menudo, entre los apetitosos bocados que nos llevamos a la boca, con el deseo de satisfacer necesidades reales y sentidas, vienen escondidas las dañinas espinas doctrinales que pueden perjudicarnos irreparablemente.

Los cristianos deben, por su parte, imitar el ejemplo de los creyentes de la ciudad de Berea durante el primer siglo de la iglesia cristiana, quienes “eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hech. 17:11).

Referencias:

http://www.lyssaroyal.com/art-channelingSPN.htm .

http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_la_atracci%C3%B3n

http://es.wikipedia.org/wiki/Misticismo_cu%C3%A1ntico

http://gfcastellanos.wordpress.com/2008/11/09/el-secreto-%C2%BFmito-o-verdad/