Mensaje decodificado: Texto de 3000 años de antigüedad arroja luz sobre la historia bíblica

02-08-2013 10-55-16

Algunos personajes en la ladera de una jarra de barro de 3.000 años de antigüedad que se remonta a la época del rey David ha dejado perplejos a los arqueólogos hasta ahora – y una traducción fresca pueden tener profundas consecuencias para nuestra comprensión de la Biblia.

Los expertos habían sospechado que la inscripción fragmentaria fue escrita en el idioma de los cananeos, pueblo bíblico que vivió en el Israel de hoy en día. No es así, dice un experto que afirma haber descifrado el código: El misterioso lenguaje es en realidad la forma más antigua del hebreo escrito, colocando los antiguos israelitas en Jerusalén antes de lo que se creía anteriormente.

“Hablantes de hebreo controlaban Jerusalén en el siglo 10, lo que apunta a la cronología bíblica como la época de David y Salomón,” cerca de la antigua historia de Oriente dijo a FoxNews.com el estudio bíblico experto Douglas Petrovich.

“Cualquiera que fuesen, estaban escribiendo en hebreo como eran los dueños del lugar”, dijo.

“Esto es sólo el clima entre los estudiosos que quieren atribuir lo menos posible a los antiguos israelitas.”

– Doug Petrovich

Descubierta por primera vez cerca del Monte del Templo en Jerusalén el año pasado, el fragmento BC del siglo 10 ha sido etiquetado como la Inscripción Ofel. Es probable que lleva el nombre de los propietarios de la jarra y su contenido.

RELACIONADO:  Sorprendente Tumba Real encontrados en Perú

Si el análisis de Petrovich resulta cierto, sería la evidencia de la veracidad de los cuentos del Antiguo Testamento. Si el hebreo como lengua escrita existido en el siglo 10, como él dice, los antiguos israelitas estaban grabando su historia en tiempo real, en lugar de escribirlo varios cientos de años más tarde. Eso haría que el Antiguo Testamento un recuento histórico de los acontecimientos de la vida real.

Según Petrovich, los arqueólogos no están dispuestos a llamarlo hebreo para evitar el conflicto.

“Es sólo el clima entre los estudiosos que quieren atribuir lo menos posible a los antiguos israelitas” dijo.

Huelga decir que sus afirmaciones están agitando la controversia entre aquellos que no les gusta mezclar los datos de la arqueología – de tierra, piedra y hueso – con historias de la Biblia.

El arqueólogo Finkelstein de la Universidad de Tel Aviv de Israel dijo a FoxNews.com que la inscripción Ofel es fundamental para la historia temprana de Israel. Pero las nociones románticas de la Biblia no deben nublar métodos científicos – un mensaje que empujó en 2008, cuando se descubrió una inscripción semejante en un lugar que muchos llaman ahora uno de los palacios del rey David .

En ese momento, advirtió la agencia Associated Press en contra de la “reactivación de la creencia de que lo que está escrito en la Biblia es exacta como un periódico.”

Hoy en día, le dijo a FoxNews.com que la inscripción Ofel habla de “la expansión de Jerusalén desde el Monte del Templo, y nos muestra el crecimiento de Jerusalén y la complejidad de la ciudad durante ese tiempo.” Pero la Biblia? Tal vez, tal vez no.

RELACIONADO:  antigua calzada romana que se encuentra en Israel

Profesor Aren Maeir de la Universidad Bar Ilan de acuerdo en que algunos arqueólogos están simplemente confiando demasiado en la Biblia como fuente de evidencia.

“[Podemos] plantea argumentos sobre el reino de David y Salomón? Eso me parece una actualización grandiosa,” él le dijo a Haaretz recientemente.

En la última década, ha habido un renacimiento de Israel de arqueólogos en busca de evidencia histórica de relatos bíblicos. FoxNews.com ha informado sobre varias excavaciones de este año alegando demostrar una variedad de historias de la Biblia.

Más recientemente, un equipo dirigido por el arqueólogo Yossi Garfinkel concluyó una excavación de diez años de la posible palacio del rey David , que domina el valle donde el rey hebreo victoriosamente hirió al gigante Goliat.

Garfinkel tiene otra explicación sobre el significado detrás de la inscripción Ofel.

“Creo que es como un [celular] Texto”, dijo Garfinkel FoxNews.com. “Si alguien toma un texto de nosotros 3.000 años a partir de ahora, no va a ser capaz de entenderlo.”

La escritura en la jarra de fragmentación es un tipo de taquigrafía de agricultores del siglo 10 usado, en su opinión, y no de una manera oficial de comunicación que fue transmitida.

“Lo que es más importante es que hay una revolución en este tipo de inscripción que se encuentra,” Garfinkel a FoxNews.com. Ha habido varios en el mismo período de tiempo se encuentra en Israel en los últimos cinco años.

“Cuando nos encontramos con más y más de estas inscripciones, quizá no hasta la próxima generación, que puede tener un gran avance”, dijo.

Fuente (en inglés): http://www.foxnews.com/science/2013/07/31/3000-year-old-inscription-translated-biblical-history/?cmpid=NL_FNTopHeadlines#ixzz2ap8DSqZi

PD: traducción casi directa de google, perdón por los errores.

Gigantes descendientes de los ‘ángeles’

¿Quiénes fueron estos seres híbridos? Una de las mejores claves para su identificación nos viene justamente de su nombre: Nefilim. Se trata de una palabra hebrea [ver img1] usada por primera vez en la Biblia en Génesis capítulo seis.

img1

img1

Aunque en versiones tan populares en América Latina como la Reina-Valera se traduce la palabra ‘Nefilim’ por “gigantes”, tal traducción es completamente inapropiada.

Como hemos visto en el capítulo siete [ver resumen más abajo], la palabra ‘Nefilim’ (que literalmente significa “aquellos que fueron hechos para caer” o “aquellos que fueron arrojados”), tiene su raíz semítica en la palabra NFL (nafal, “bajar”, “descender”, “caer”), y significa literalmente eso: “Aquellos que bajaron o descendieron a la Tierra.” Los ‘Nefilim’ son pues “los caídos”.

Sin embargo, debido a que no todos los académicos aceptan esta última traducción, y a que la traducción clásica (‘gigantes’) a caído bajo sospecha, las nuevas traducciones populares del Antiguo Testamento han preferido dejar la palabra original sin traducir. Así, la Nueva Versión Internacional en inglés, por ejemplo, dice simplemente que “los Nefilim estaban sobre la Tierra en aquellos días…”.

Aunque no hay base etimológica para usar el término ‘gigantes’ como una traducción confiable del término ‘Nefilim’, sin embargo tal traducción no carece de méritos, ya que en más de un sentido los Nefilim sí eran ‘gigantes’.

No hay duda de que los Nefilim eran gigantes en tamaño y, por ende, en fuerza. Existe una gran cantidad de documentos antiguos que nos hablan de la excepcional estatura y poder físico de esta raza híbrida; y esto no nos sorprende, pues ya hemos visto que fueron descendientes directos de los ángeles del cielo, es decir de los “ángeles, poderosos en fortaleza” [Salmos 103:20], “mayores en fuerza y en potencia” que los hombres [2ª Pedro 2:11].

Lo que se dice de los ángeles en general, se aplica a los ángeles rebeldes por igual. Su caída moral no reduce en nada su poder físico. El Libro de Enoc declara al respecto que su “estatura era como la altura de los cedros, sus cuerpos como montañas” [9].

Fuente: La antigüedad del futuro y el programa extraterrestre a la luz de la teoría Nefilim.  A H Toledo.

Fuente: La antigüedad del futuro y el programa extraterrestre a la luz de la teoría Nefilim. A H Toledo.

La segunda irrupción Nefilim

Hemos visto en Génesis 6, donde se usa el término ‘Nefilim’ por primera vez, que su aparición en la Tierra desde antes del Diluvio y su labor corruptora de las civilizaciones humanas fueron las razones principales del Diluvio. Pero se nos informa que estuvieron sobre la Tierra “también después” (Génesis 6:4).

Información más detallada nos la brinda el pasaje bíblico de Números, capítulo 13. Los espías israelitas que fueron mandados a Canaán reportaron haber visto ahí “a los Nefilim (los descendientes de Anak descienden de los Nefilim)” (Números 13:33. NIV).

Esta segunda irrupción nefílica seguramente fue más limitada y restringida que la prediluviana. Aún así, Dios ordenó también su destrucción total. Ahora no tenía que hacerlo personalmente, pues contaba ya con una nación sobre la tierra que ejecutaría sus justos juicios contra las naciones perversas.  Dios ordenó a Josué, el paladín del ejército de la nación judía, que destruyera totalmente a los habitantes de la tierra de esa región.

Quizás hallemos difícil reconciliar las masacres que efectuó Josué en contra de estos pueblos con lo que nos dicen las Escrituras sobre el carácter amoroso y justo de Dios. Uno no puede más que conjeturar que Dios tuvo sobradas razones para ordenarlo así. Pero también podemos suponer que Dios sabía que la totalidad de los habitantes de la tierra de Canaán, o eran Nefilim o ya habían sido infectados por ellos en su segunda irrupción e intento de llevar a cabo sus perversos planes.

Hoy sabemos, gracias a las investigaciones que en esa región se han realizado, que la tierra que heredarían los antiguos israelitas estaba habitada por los cananeos, un conjunto de pueblos depravados que practicaban el incesto, la sodomía y el bestialismo, así como el sacrificio ritual de niños [Compárese con Levítico 18:2-27]. En su libro Archaeology and the New Testament, Merril F. Unger dice que las excavaciones “han puesto al descubierto montones de cenizas y restos de esqueletos infantiles en cementerios situados cerca de altares paganos, lo que indica lo extendida que estaba la práctica de [sacrificar niños]”. Por su parte, el conocido manual bíblico Halley’s Bible Handbook comenta que este pueblo adoraba a sus dioses cometiendo excesos inmorales y sacrificando sus primogénitos a estas mismas deidades. Dice también que “los arqueólogos que cavan en las ruinas de las ciudades cananeas se preguntan por qué Dios no las destruyó mucho antes”.

07-03-2013 23-49-59

Sabemos que Dios estaba consciente de que los cananeos y los habitantes de las tierras vecinas no solo ya habían manifestado la gama total de las prácticas demoníacas del ocultismo, sino que tal situación representaba un peligro potencial para la nueva nación judía, la cual estaba destinada a ser la cuna donde surgiría, finalmente, el Mesías prometido desde Edén, y que emanciparía para siempre a la humanidad de su esclavitud al “dios de este mundo”, es decir, Satanás. Esta es también la razón por la cual los israelitas fueron advertidos de no imitar las prácticas ocultistas de esas naciones a las cuales desposeerían de todo lo que tenían. Con la misma furia sin igual desplegada en Génesis 6, Dios ordena ahora la completa exterminación (sic) de los habitantes de Canaán:

“Exterminarás del todo a hititas, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, tal como el SEÑOR tu Dios te lo ha mandado” (Deuteronomio 20:17.NVI. Énfasis mío).

Sin embargo, Israel, no obedeció a Dios, y tenemos razones para suponer que muchos de aquellos gigantes Nefilim lograron sobrevivir a la matanza. Al menos así nos hacen pensar pasajes de las Escrituras como Josué 13:13 y 16:10 que afirman que…

“Los israelitas no expulsaron de su territorio a los habitantes de Guesur y Macá, que hasta el día de hoy viven en territorio israelita […] Los efraimitas [tampoco] expulsaron a los cananeos que vivían en Guézer; les permitieron vivir entre ellos, como sucede hasta el día de hoy, aunque los sometieron a trabajos forzados” (Ver también Jueces 1:28-34).

Gigantes terribles de Canaán

La progenie de los Nefilim existió bajo varios nombres en esa región considerada “tierra de gigantes” (Deuteronomio 2:20). Se nos habla de los anaquitas, descendientes de Anac (Números 13:28); de los refaítas, descendientes de Refá; de los zamzumitas, etc. Todos ellos compartían las características de ser ‘enormes’ y sobradamente ‘fuertes’. Tomemos como ejemplo el siguiente pasaje de Deuteronomio 2:10-11:

“Tiempo atrás vivió allí un pueblo fuerte y numeroso, el de los emitas, que eran tan altos como los anaquitas. Tanto a ellos como a los anaquitas se les consideraba gigantes, pero los moabitas los llamaban emitas” (NVI).

Fuente: La antigüedad del futuro, el fenómeno OVNI y el programa extraterrestre a la luz de la teoría Nefilim.  A H Toledo

Fuente: La antigüedad del futuro, el fenómeno OVNI y el programa extraterrestre a la luz de la teoría Nefilim. A H Toledo

Se dice también que cundía el terror cuando se les veía. Por ejemplo, algunos de aquellos espías que fueron enviados a reconocer la tierra de Canaán antes de conquistarla, dijeron acobardados:

“La tierra que hemos explorado devora a los que en ella viven. Toda la gente que vimos allá es de gran tamaño. Vimos a los Nefilim allá […] A nuestros ojos parecíamos como langostas, y así nos veían ellos a nosotros” (Números 13:32-33. NIV).

En su famosa obra Antigüedades de los Judíos, Flavio Josefo, aquel notable historiador judío del siglo I d. C., mencionó a estos gigantes describiéndolos como “poseedores de cuerpos tan grandes y de aspectos tan enteramente diferentes de las demás personas, que eran sorprendentes a la vista y terribles al oído.” También afirma que en su época, los huesos de los gigantes aún podían ser hallados.

El gigantesco rey Og de Basán

Tomemos ahora la detallada descripción que hace la Biblia de una de las pertenencias (una cama verdaderamente súper king size) de uno los gigantes más famosos: el rey Og.

“Únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de los gigantes (refaítas). Su cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabá de los hijos de Amón? La longitud de ella es de nueve codos [cuatro metros y medio], y su anchura de cuatro codos [dos metros], según el codo de un hombre” (Deuteronomio 3:11. Reina-Valera).

La Escritura también menciona a otros gigantes impresionantes. Se dice del gigante Isbibenob, por ejemplo, que “iba armado con una espada nueva y una lanza de bronce que pesaba más de tres quilos” (2º Samuel 21:16). Por su parte, del gigante Lajmí, hermano del legendario Goliat, se dice que su lanza “tenía un asta tan grande como el rodillo de un telar’ (2º Samuel 21:19 ó 1º Crónicas 20:5). Se dice también que Goliat, el gigante filisteo más famoso de todos, solía llevar sobre la cabeza un casco hecho de bronce y una coraza también de bronce que pesaba 55 kilos; él mismo medía ‘casi tres metros’ de altura (1º Samuel 17:4-7). Finalmente, se dice de al menos un descendiente de Rafá el guitita, que era un gigante “altísimo que tenía veinticuatro dedos, seis en cada mano y seis en cada pie” (2º Samuel 21:20).

¿Pudieron personas de semejantes dimensiones y fortaleza haber caminado sobre la tierra en alguna época? Como veremos en el capítulo 12, la respuesta solo puede ser ‘sí’. A pesar de la aparente falta de evidencia arqueológica de la presencia en el pasado de completas razas de gigantes, existe sin embargo evidencia abrumadora que sugiere que al menos un gran número de estos individuos realmente existieron. Muchos y asombrosos restos humanos, herramientas de trabajo y ataúdes de roca de tamaño excepcional han sido desenterrados en diferentes partes del mundo.

Para un estudio más amplio acerca de huesos gigantes que han sido descubiertos en épocas tanto antiguas como modernas, ver WOOD, Edward J. (1868): Giants and Dwarves. [Richard Bentley: London], y el artículo de HALL, Mark A. (1993): “Giant Bones”, Wonders WSeeking the Truth in a Universe of Mysteries, vol. 2, Nº 1, Bloomington, Maryland.

Resumen capítulo 7

Escritos judíos antiguos

1. Existe una antiquísima obra apócrifa judía llamada El Libro de los Jubileos que añade detalles interesantes a la sorprendente historia de los ‘hijos de Dios’ y su descendencia híbrida, los Nefilim. Esta obra nos revela la fecha en la que los Vigilantes descendieron a la tierra: el 461 Annus Mundi, una fecha que el obispo Usher habría interpretado como el 3543 antes de Cristo.  También se confirma que estos vigilantes estaban específicamente asociados con Jared, el quinto patriarca en la línea de descendientes de Adán.

Al respecto, El Libro de los Jubileos nos dice que…

“En la segunda semana del décimo jubileo de Mahalalel, él tomó una esposa para sí, Dinah, la hija de Barakel, […] y le dio un hijo en el sexto año, y llamó su nombre Jared porque en sus días los ángeles del Señor descendieron a la tierra aquellos, los llamados Vigilantes.” (Énfasis mío)

Es interesante notar, como lo hace Sitchin (1978) [1], que en el hebreo original de esta obra encontramos que en realidad no se usa la palabra ‘Vigilantes’ sino que dice, Nefilim[img1], el mismo término usado en Génesis 6.

2. Otra fuente menor de información es el llamado Documento Zadoquita [2], descubierto hace más de 70 años en el ático de una sinagoga del Cairo, y del cual se piensa que está relacionado con los Rollos del Mar Muerto. El documento también hace referencia al descenso de los Vigilantes y a su descendencia de gigantes:

“Por haber caminado en la necedad de sus corazones, los Vigilantes del cielo cayeron, sí, fueron atrapados de ese modo debido a que no guardaron los mandamientos de Dios. De la misma manera también sus hijos, cuyos cuerpos eran como montañas, ellos también cayeron” [2]. Énfasis mío).

3. El Apocalipsis de Baruc [3] es otro antiguo documento que confirma la historia de los ángeles caídos. Escrito en siriaco, añade este nuevo concepto a la historia de los ángeles caídos: el origen de la corrupción fue la pecaminosidad de la raza humana; es decir, que fue el pecado humano lo que causó la caída de los ángeles.

4. Una colección de panfletos denominados El Testamento de los Doce Patriarcas [4] (es decir, de los doce hijos de Jacob), hace también referencia a los ángeles caídos.  No es una obra que contenga detalles tan amplios como el Libro de Enoc, pero sí hacen una interesante afirmación: las mujeres de la Tierra fueron las primeras en seducir y tentar a los ángeles. Bamberger [5] dijo que en ese detalle, estos panfletos están de acuerdo con el antes mencionado Testamento de Baruc [3], aunque  introducen un nuevo elemento, al sugerir que el acto en el que participaron los ángeles y las mujeres, era más de naturaleza psicológica que física:

“De este modo ellas sedujeron a los Vigilantes antes del día del Diluvio, y dado que eran su continua contemplación, las codiciaron y concibieron el acto en sus mentes; pues cambiaron ellos mismos su forma a la forma de los hombres y aparecieron ante ellas cuando estaban con sus maridos; y ellas, codiciándolos en sus mentes después que ellos se transformaron, dieron a luz gigantes” (Pág. 31).

Lo que parece decirnos el Testamento de los Doce Patriarcas es que la “fornicación” y la “concepción” sucedieron en la mente. No obstante, los resultados habrían sido bien físicos, ya que “dieron a luz gigantes”.

5. El Libro de los Gigantes fue otra obra literaria relacionada con el personaje de Enoc. Fue ampliamente leída en el imperio romano, después de haber sido traducida a la lengua latina Se creía que los ‘gigantes’ eran la descendencia de los ángeles caídos y las mujeres [6]. En el Libro de los Gigantes (i.e., 4Q531, 6Q8 Frag. 2 y 4Q530 Col. 2), el nombre de uno de los gigantes resulta ser el de Gilgamesh, justamente el héroe babilónico y personaje principal del famoso poema épico La Epopeya de Gilgamesh, escrito hacia el tercer milenio a. C.

Fuentes paganas: Mitologías griega y romana

Los documentos judíos no son los únicos que hacen referencia a los ángeles caídos. El mismo Corán contiene una breve referencia a dos ángeles venidos a la Tierra: Harut y Marut [7]. Su caída tiene lugar cuando una hermosa mujer se presenta ante ellos. Estos ángeles habían sido advertidos con antelación que había tres cosas que les estaban prohibidas: 1) admitir la existencia de otros dioses; 2) matar, y 3) beber sustancias tóxicas. Y fueron precisamente estas tres cosas las que la encantadora mujer les puso como condición para poder disfrutar de sus favores sexuales. Finalmente, los ángeles accedieron a beber vino, y eso fue suficiente para que ella les concediera sus deseos.

Otras fuentes de información son los abundantes mitos, leyendas, tradiciones y fábulas que hacen mención de “gigantes” sobre la Tierra en tiempos antiquísimos, y de cómo estos semidioses realizaron su unión sexual con las mujeres humanas. Varios académicos creen que los mitos en realidad emergen de un trasfondo de realidad histórica. Por ejemplo, Thomas [8] piensa que la mitología y el folklore son “pensamientos fósiles” que ilustran, con símbolos y alegorías, la historia de culturas fenecidas.

Mucha gente tiene nociones de las mitologías originadas en las antiguas Grecia y Roma. Los dioses y los semidioses en estas tradiciones son conocidos con diferentes nombres, pero su conducta tiene un común denominador. Ya sea que a un dios se le conozca con el nombre de Zeus o Júpiter, Poseidón o Neptuno, Afrodita o Venus, Eros o Cupido, etc., sus orgías sexuales, su promiscuidad, crueldad y violencia son siempre las mismas.

Fin resumen capítulo 7

 

Referencias bibliográficas y webliográficas

[1] http://books.google.es/books/about/Kokhav_ha_nefilim.html?hl=es&id=IKVQc5-BBjMC

[2] GASTER, Theodor H. (1957): The Scripture of the Dead Sea Sect.

[3] http://jewishencyclopedia.com/articles/2564-baruch-apocalypse-of-syriac

[4] http://api.ning.com/files/5l3Y32hrvC0sSyN9Fhlng1GaR6IWiEGQYY7ElEsJK0jf36JOHwdJkkdB-khiEnP97902mQcMny-bSEdT8TPcbY5CMguluoYi/Testamento_de_los_Doce_Patriarcas.pdf

[5] BAMBERGER, B. J. (1952): Fallen Angels. [Philadelphia: The Jewish Publication Society of America]

[6] EISENMAN, Robert H. (1983): Maccabees, Zadokites, Christians & Qumnrân. [E. J. BRILL: Leiden]

[7] http://es.wikipedia.org/wiki/Harut_y_Marut

[8] THOMAS, Andrew (1971): We are not the First: Riddles of Ancient Science. [Souvenir Press]

[9] Compárese con UNGER, Merril (1971): Demons in the World Today. [Wheaton: Tyndale House]

La información de este artículo fue tomada del libro de Armando H. Toledo, La Antigüedad del Futuro; EL FENÓMENO OVNI Y EL PROGRAMA EXTRATERRESTRE A LA LUZ DE LA TEORÍA NEFILIM. THE UCLi PRESS, INTL. Cuernavaca, México.

La presente obra digital es el resultado de cientos de horas de investigación bíblica y bibliográfica. Es una edición de autor y se distribuye gratuitamente a los lectores de habla hispana en América Latina y el resto del mundo. El autor, que es un investigador mexicano (n. 1965), no tiene compromisos denominacionales con ninguna iglesia establecida, llámese católica, evangélica o de cualquier otra denominación. La UCLi es un ministerio mundial cristiano de investigación y docencia de carácter independiente.

Primera publicación © 2005.
Todos los derechos reservados.
Se permite el uso de este material para ser citado, distribuido gratuitamente y estudiado en grupos religiosos y no religiosos, siempre y cuando no se altere su contenido y se den los respectivos créditos al autor.

Copyright © 2007 by The UCLi International Ministries
Quinta edición: 2012.

También puede descargar el archivo PDF desde Acá.

Buscan el Antiguo Testamento más exacto de todos los tiempos

El profesor Menachem Cohen de la Universidad Bar Ilán está a punto de completar un laborioso proyecto con el que pretende dar a conocer la que espera sea la versión más precisa del Antiguo Testamento de todos los tiempos.

Al frente de un equipo de más de una docena de investigadores del Departamento de la Biblia, Cohen desarrolla desde hace más de treinta años un ambicioso trabajo denominado “Mikraot Gdolot-Haketer”, o lo que es lo mismo, “Las Grandes Escrituras”, la joya de la corona de las biblias rabínicas que espera concluir en 2013.

“Este proyecto tiene por objeto sacar a la luz la edición más precisa de “Mikraot Gdolot”, un modelo o plantilla del Tanaj (Antiguo Testamento), al que se suman otros tres elementos: la masora, la traducción al arameo y las interpretaciones de rabinos”, explica a Efe en su despacho de la Universidad de Bar Ilán, próxima a Tel Aviv.

La última compilación de este tipo la realizó, 50 años después de la invención de la imprenta, el judío de origen sefardí Jacob Ben Haim, que vivió en la Venecia del sigo XVI y se basó en manuscritos generalmente enrollados y fuentes rabínicas para publicar la primera versión pedagógica que fue reproducida durante siglos.

Ben Haim trató de preservar el conocimiento para la posteridad en un momento de transición como lo fue el invento de Gutenberg.

Junto a las sagradas escrituras introdujo la traducción al arameo, una costumbre ancestral de cuando el pueblo judío hablaba esa lengua, así como los comentarios sobre el significado literal del texto de varios rabinos entre los que destacan el también sefardí Ibn Ezra o el insigne Rabi Shlomo Yitzhaki, conocido bajo el acrónimo de Rashi.

Pero pese a ser uno de los textos más reproducidos y estudiados del mundo, las ediciones del Antiguo Testamento, así como las anotaciones y explicaciones que lo suelen acompañar, están llenas de imprecisiones, afirma Cohen.

“Investigué los manuscritos de la Edad Media y descubrí que los textos previos utilizados para la publicación de la primera versión compilada de Ben Haim no eran del todo precisos y me propuse tratar de resolver este problema”, apostilla.

El académico prefiere hablar de “discrepancias” al referirse a las imprecisiones reconocibles si se comparan los textos en bibliotecas y estanterías de los hogares judíos de medio mundo.

En ocasiones puede tratarse de la ausencia de una letra, un signo de puntuación incorrecto (en hebreo las vocales muchas veces se conocen por la puntuación) o un error en la entonación o “teamim”, caracteres empleados para indicar cómo cantar una plegaria en la sinagoga.

Gran parte de las incorrecciones aparecen al cotejar la masora, unas anotaciones junto a las columnas del texto consideradas una suerte de código de pronunciación y gramática para facilitar a los redactores ajustarse lo más posible al texto original.

Pero la nueva edición de la Biblia judía cuenta con una fuente privilegiada, el Códice de Alepo, escrito en el siglo X por Aharón Ben Asher en Tiberíades, hoy Israel.

“No hay en la historia del pueblo de Israel una biblia más precisa que el Códice de Alepo”, sostiene Cohen al afirmar que si los errores en la versión de Ben Haim se cuentan en miles, en la de Ben Asher son apenas decenas.

Desafortunadamente esa legendaria versión no llegó a las manos del autor veneciano, pues estaba entonces custodiada en Siria con enorme celo por su comunidad judía.

Para elaborar la mejor versión, Cohen ha estudiado manuscritos de todo el mundo que le han permitido recuperar pasajes desconocidos e introducir nuevas traducciones al arameo y comentarios de rabinos que no aparecen en ediciones anteriores.

“Hemos logrado recuperar un tercio del texto” respecto a anteriores versiones, presume antes de poner como ejemplo que uno de los libros de Reyes ha perdido 600 palabras en sus sucesivas reproducciones.

Su proyecto incluye un proceso de digitalización gracias a un programa informático que permite acercarse al texto desde distintos ángulos.

Hasta la fecha ha publicado 21 volúmenes y restan cuatro libros para completar la colección, que espera distribuir en las escuelas de forma gratuita.

Un laborioso trabajo con el que concluye: “Podemos asegurar que será la versión más completa y precisa del Antiguo Testamento para las generaciones futuras”.

Fuente: http://www.radiosantiago.cl

¿Quiénes eran los legendarios refaítas? ¿Los gigantes de la antigüedad?

En el Antiguo Testamento hay muchas referencias a una raza misteriosa conocida en el pasado antiguo como los «refaítas». El examen de varias escrituras al respecto, revela algunas cosas asombrosas incrementando significativamente nuestro conocimiento de la profecía.

Manuscritos antiguos del Medio Oriente, al igual que la propia Biblia, por largo tiempo los han identificado como habitantes del mundo de las tinieblas. Son descritos como los espíritus de los muertos. Además, aunque puedan estar débiles y lánguidos en su estado actual, parecen estar conscientes y en posesión de conocimiento acerca de su condición existente. Ellos son también los acreedores de uno de los juicios más severos de Dios. Pero definir quiénes son, no es tan simple como parece en principio, porque en la Biblia también encontramos numerosas referencias a miembros vivos de los refaítas.

Tal vez la mención más antigua a este extraño pueblo la encontramos en Job 26:5, 6 en donde Job se refiere a los muertos inicuos, diciendo: “Las sombras (los muertos) tiemblan en lo profundo, los mares y cuanto en ellos mora. El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura”.

Aquí, la palabra que se traduce como “sombras” en nuestra versión Reina Valera de la Biblia y como “muertos” en la Nueva Versión Internacional y otras versiones, es el vocablo hebreo refaim, no la palabra ordinaria que se usa con respecto a muertos, la cual es mooth. Estos no son muertos en el sentido ordinario de la palabra, sino los no redimidos en el otro mundo, el mundo de las tinieblas. Los refaim son presentados repetidamente en la Escritura como seres sin redención. De hecho, parece que hicieron algo que disgustó a Dios en forma muy especial y fueron apartados para un juicio especial.

Otro ejemplo en que la palabra refaim se traduce como «muertos», lo encontramos en Proverbios 21:16: “El hombre que se aparta del camino de la sabiduría vendrá a parar en la compañía de los muertos”. Aquí se nos ofrece el cuadro de una asamblea de individuos más allá de la tumba. Tal parece que ellos por su prevaricación, terminan congregándose en un grupo aparte. Como vemos, también están conscientes de su propia existencia y situación. Los refaim son los perdidos en el mundo de los muertos.

Este juicio de los refaim es presentado en forma consistente y poderosa a través de la Biblia. Tal vez el mejor ejemplo lo encontramos en un pasaje increíble en el capítulo 14 de Isaías. Este significativo capítulo describe la caída de Babilonia y de su rey, luego procede a referirse a la caída de Satanás. Él es presentado como el poder detrás del trono de Babilonia. Los versículos 12 al 14 detallan así la razón de la caída del diablo: “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo”.

Su proclamación de rebelión abierta está seguida en el versículo 15 por el juicio de Dios debido a su descarada sublevación:“Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo”.

Los líderes de los muertos

Lo que hace este evento histórico tan interesante a la luz de nuestro estudio es su proximidad con una referencia adicional concerniente a los refaimExactamente antes del pasaje que describe la caída de Satanás se encuentra otra apremiante alusión a este grupo peculiar de los muertos sin redención. Los versículos 9 al 11 registran un raro comité de recepción cuando el rey de Babilonia desciende al reino de los condenados. Dice: “El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros? Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán” (Is. 14:9-11).

Aquí vemos una sombría y horrible procesión de los no redimidos, cuando descienden desde Babilonia hasta el infierno. Ellos son recibidos por los “muertos”, los que en el texto hebreo original son una vez más los refaim, quienes son llamados los líderes de la tierra. Aparentemente, en el infierno hay una especie de jerarquía, cuyos miembros principales son los secuaces íntimos de Satanás. Ellos fueron poseedores de gran poder, pero ahora hablan de haberse debilitadoEsto es particularmente interesante, porque el nombre de ellos se origina de la palabra hebrea raphah, una raíz que puede indicar «debilidad» o«enfermedad».

El capítulo 26 de Isaías es un cántico sobre Israel en el reino, después que la nación ha sido levantada y resucitada a una nueva vida. Pero significativamente hay un grupo a quien Isaías dice que nunca verá resurrección. Ellos son los refaim, traducidos como “muertos” en Isaías 26:14: “Muertos son, no vivirán; han fallecido, no resucitarán; porque los castigaste, y destruiste y deshiciste todo su recuerdo”. Pero… ¿Qué pudieron haber hecho para merecer tan terrible destino? Como veremos, fue algo completamente monstruoso.

Las referencias del Nuevo Testamento a los caídos

Es completamente posible que haya un buen número de referencias en el Nuevo Testamento a este grupo diabólico. Por ejemplo, en 1 Pedro 3:18, 19, encontramos mencionada una congregación del mundo de las tinieblas que fueron visitados por Cristo después de su resurrección: “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados”.

Habiendo completado su obra de redención sobre la cruz, el Señor descendió a lo más profundo, tenebroso y lóbrego del Hades para proclamar su victoria. A no dudar, su mensaje estuvo más directamente dirigido a los líderes diabólicos del movimiento revolucionario. Esos a quienes les habló estaban encarcelados, aunque algunos espíritus, los “…principados, …(las) potestades, …los gobernadores de las tinieblas…” de Efesios 6:12 parecen estar libres para atormentar a la humanidad. Ellos son una jerarquía de fuerzas espirituales de las tinieblas que andan errantes por la tierra. Pero hay un grupo que ha estado encarcelado por muchos milenios.

¿Quiénes son esos espíritus en prisión? La Biblia nos ofrece varias claves sobre su identidad y la razón de su confinamiento. Ellos todavía están allí, esperando el día cuando el Señor los sacará de ese lugar para enviarlos a su destino eterno: “Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego…” (Ap. 20:14).

Esta casta especial de espíritus condenados en el Hades, debió ser el grupo de “cabecillas”, o la “vanguardia” de la gran rebelión, de los que se unieron a Satanás cuando trató de disputarle el control del cielo a Dios. Este hecho, unido a su nombre, hace posible identificarlos. Judas los menciona así en el versículo 6 de su carta: “Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día”. Estos antiguos residentes del cielo deben haber sido orgullosos, poderosos y tan profundamente engañadores como su líder. Si tal como parece ser el caso y en el cielo hay jerarquías de poder, esos deben haber sido los de más alto nivel, los íntimos de Satanás.

Satanás, por ejemplo, era el “querubín protector”. En otras palabra, ¡él fue en un tiempo uno de los guardianes que realizaba sus obligaciones delante del propio trono de Dios! Era el primero de todos los seres creados. Entre la multitud de ángeles que le siguieron debían encontrarse muchos que ocupaban las más altas posiciones en el cielo. ¡Desde sus elevadas posiciones tomaron una decisión equivocada de proporciones colosales!

Pedro dice además sobre este grupo: “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos” (2 P. 2:4, 5).

En estos versículos, la palabra “infierno” se traduce del griego tartarus de tartaroo, que quiere decir «prisión tenebrosa». Indica la más profunda, oscura y segura porción del Hades. Estas criaturas encarceladas fueron en un tiempo la realeza celestial, pero optaron por seguir las falsas promesas de Satanás. La que fuera una vez la élite de la revolución, está ahora designada para un castigo especial. Más que eso, son identificados con el tiempo de Noé, al igual que con todos esos del mundo antiguo antes del diluvio quienes fueron destruidos en una demostración masiva del poder de Dios en juicio.

Los gigantes del mundo antiguo

Y aquí la historia comienza a tornarse interesante, porque algunos de estos ángeles pecadores mencionados por Pedro y Judas también están implicados en las horrorosas perversiones que conllevaron a la destrucción del mundo con el gran diluvio del día de Noé. La historia de ellos está registrada en Génesis 6:4, 5: “Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”.

Aquí, a “los hijos de Dios” se les llama los b’nai elohim en el texto hebreo. A lo largo de los años ha habido gran debate respecto a si estos seres eran humanos o no. Muchos han dicho que eran los hijos de Set, pero en el análisis final encontramos que el término b’nai elohim se menciona varias veces en el Antiguo Testamento. Virtualmente en todos sus usos, la referencia obvia es a la creación angélica de Dios. Tal como en Job 1:6; 2:1; 38:7, Daniel 3:25, Salmos 29:1 y 89:6. La mayoría de expositores han concluido que estos son ángeles caídos, de quienes también dice Judas “…que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada…” (Jud. 6).

Y lo más importante, cuando vemos el resultado de su infracción, llega a ser más que obvio que eran esos ángeles corruptos. Ellos, en forma literal tomaron mujeres de la tierra como compañeras, dando origen a una progenie monstruosa cuyo comportamiento era totalmente perverso. Los descendientes de esos ángeles son llamados “gigantes” en la Biblia, pero esta palabra es traducida del hebreo nefilimque significa «los caídos».

Pero entonces, ¿por qué se les llama “gigantes?” La Biblia presenta muchísima evidencia de que la progenie de estos ángeles caídos eran realmente gigantes. Más que eso, parece que tenían poderes sobrehumanos que dieron origen a esas antiguas leyendas de los dioses griegos. Josefo, el historiador judío escribió en el primer siglo, en su obra Antigüedades de los Judíos, libro 1, capítulo 3, parágrafo 1: «Muchos ángeles de Dios convivieron con mujeres y engendraron hijos injuriosos que despreciaban el bien, confiados en sus propias fuerzas; porque según la tradición estos hombres cometían actos similares a los de aquellos que los griegos llamaban gigantes».

Si usted está algo familiarizado con la antigua mitología griega, no dudo que se estremecerá ante las implicaciones de esta declaración. Esas antiguas leyendas están colmadas con perversas combinaciones de hombres y bestias. Hablan de semidioses cuyos poderes eran usados caprichosamente para torturar y esclavizar a la humanidad. Narran horribles historias de incesto, ocultismo y toda serie de horrores, de dioses que tomaban las vidas a su antojo. Se caracterizaban por sus pensamientos y actos diabólicos en una pesadilla orgiástica de abuso de poder. La mitología griega es una continua historia de horror, poblada con bestias y monstruos de cada descripción.

Pero el libro de Génesis se refiere a ellos simplemente como “gigantes”. Un gigante entonces es una especie de perversión de eso que es natural y que fuera originalmente designado por Dios para vivir en paz sobre la tierra. De hecho, la traducción antigua en griego del Antiguo Testamento, llamada la Septuaginta, se refiere no sólo a los nefilim, sino también a los refaim como “gigantes”. Pero en la traducción al inglés y al español de la Biblia, esta conexión está en su mayor parte perdida. En lugar de eso, encontramos el uso del nombre propio refaíta.

Los refaítas eran gigantes

Es también notable que los refaim o refaítas sean también mencionados en la Biblia como seres reales, vivos e históricos. De hecho, habitaron en el área que ocupa hoy la moderna Jordania y Siria, en el territorio que yace generalmente al este del mar de Galilea. Ellos vivían en cercanía inmediata con otros dos grupos de gigantes, llamados “emitas” y “zomzomeos” o “zuzitas”. En el mundo antiguo todos eran mencionados genéricamente como “gigantes”. Génesis 14:5 los nombra en conjunción con la salida de Abraham a la tierra prometida: “Y en el año decimocuarto vino Quedorlaomer, y los reyes que estaban de su parte, y derrotaron a los refaítas en Astarot Karnaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save-quiriataim”.

Hoy día se pueden encontrar ruinas en esta región que son de proporciones gigantescas. Allí, y en dirección norte hacia Siria y Líbano, están las ruinas de edificios antiguos y templos que dejan perpleja la imaginación. Por ejemplo, las ruinas de Baalbek en el valle del Beqa’a de Líbano, son tan masivas que algunos han sugerido que no podrían ser duplicadas ni siquiera usando las técnicas modernas de construcción. En la acrópolis de Baalbek, se levantaba un templo dedicado al dios de la tormenta Hadad. Tenía 18 metros de ancho por 88 de largo y estaba rodeado por 19 columnas, cada una de 19 metros de alto y más de dos metros de diámetro. Las losetas de piedra de los pisos todavía están intactas, ¡y cada una es más grande que el vagón de un ferrocarril moderno! Nadie puede imaginarse cómo fueron colocadas allí.

Hay muchos otros ejemplos de estructuras antiguas de tamaño descomunal en el Medio Oriente. No debemos sorprendernos por la existencia de ellas. Muchas veces los primeros israelitas encontraron pueblos a los que llamaron “gigantes”. Incluso más tarde cuando Moisés sacó al pueblo de Israel fuera de Egipto hacia la tierra prometida, vieron gigantes.

Tal vez el incidente más famoso lo encontramos en el capítulo 13 de Números, en el cual un grupo de doce hombres espías fue enviado para reconocer el territorio. Diez de los doce estaban tan asustados por la presencia de los gigantes, que se negaban a volver allí: “Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos” (Nm. 13:32, 33).

En manuscritos hebreos muy antiguos, estos gigantes son llamados nefilim, y los espías aparentemente pensaron que eran descendientes de un largo linaje de estas criaturas, los que son mencionados por primera vez en los días antes del diluvio. Pero si el mundo antediluviano, con excepción de Noé y su familia fue enteramente destruido, ¿cómo fue que sobrevivieron los gigantes diabólicos? Aquí, sólo podemos especular. Pero es probable que el linaje de los nefilim, emitas, zomzomeos y refaítas de alguna forma volvieron a comenzar incluso en los días después del diluvio. Una cosa sí sabemos: después del diluvio el comportamiento “de ellos era de continuo solamente el mal”, igual que los nefilim antes del diluvio. La fuerte sugerencia es que la interacción de los seres humanos con los espíritus diabólicos del paganismo antiguo es capaz de romper la herencia genética del hombre. El resultado parece ser una descendencia monstruosa.

También había otra rama de los refaítas conocida por el nombre de “anaceos”. Leemos sobre ellos en Deuteronomio 2:10 y 11 en donde Moab es descrito como el área de habitación de ellos: “(Los emitas habitaron en ella antes, pueblo grande y numeroso, y alto como los hijos de Anac. Por gigantes eran ellos tenidos también, como los hijos de Anac; y los moabitas los llaman emitas…)”.

Aquí, la palabra que se traduce como “gigantes” es una vez más el término hebreo refaim. Los anaceos eran una raza anormal. Todos parecen haber sido odiados y temidos por las personas normales. Dios sancionó su destrucción y finalmente su linaje desapareció por entero. Incluso los “zomzomeos” eran una subclase de los refaítasDeuteronomio 2:20 y 21 menciona la destrucción de ellos del territorio de Amón, mientras al mismo tiempo designa su origen: “(Por tierra de gigantes fue también ella tenida; habitaron en ella gigantes en otro tiempo, a los cuales los amonitas llamaban zomzomeos; pueblo grande y numeroso, y alto, como los hijos de Anac; a los cuales Jehová destruyó delante de los amonitas. Estos sucedieron a aquéllos, y habitaron en su lugar…)”.

Como pudimos ver a través de varios pasajes de la Escritura, los refaítas existían en los días de Moisés. El Señor incluso lo comisionó para que exterminara a los últimos de su raza.

Og, el último refaíta

Antes de entrar en la tierra prometida, Moisés guió a los israelitas hacia una campaña militar en dirección norte a través de Moab, Amón y Basán, territorios conocidos hoy como Jordania y Siria. Sus conquistas fueron concluidas con la derrota de Og, rey de Basán, quien es descrito así en Deuteronomio 3:11: “Porque únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de los gigantes. Su cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabá de los hijos de Amón? La longitud de ella es de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre”.

Dependiendo del largo del codo que se usa aquí, ¡la cama de Og tenía entre cuatro a cinco metros con 25 centímetros de largo! ¡Era verdaderamente un monstruo! Pero eso no es todo. Og era del linaje de los refaim. De hecho, era el último de este linaje diabólico. Josué 13:12 señala este hecho: “Todo el reino de Og en Basán, el cual reinó en Astarot y en Edrei, el cual había quedado del resto de los refaítas; pues Moisés los derrotó, y los echó”.

Moisés, el gran libertador de Israel, fue responsable por la derrota de los refaítasEs cierto que otros gigantes surgieron después de este período. Probablemente el mejor ejemplo es Goliat de Gat, durante el período de vida de David. Este gigante como todos los demás también era un fenómeno genético, la Escritura nos indica que tenía seis dedos en cada mano y en cada pie, como leemos en 2 Samuel 21:20: “Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro por todos; y también era descendiente de los gigantes”. El período de culturas dominadas por gigantes finalizó con Og. Los refaítas vivos, como sus congéneres muertos que vagaban en la congregación de los condenados, parecen haber sido el producto de un sistema tenebroso y diabólico que permanece oculto en la historia de la humanidad.

Entre los judíos se enseña incluso, que algunos de los nefilim sobrevivieron al diluvio de Noé y que Og era el último de su linaje. Esto ciertamente no está confirmado en la Escritura, pero parece existir una tenebrosa conexión espiritual entre Og y esos monstruosos predecesores.

Fuente: http://www.radioiglesia.com