Los niños navarros menores de 6 años tendrán que aprender juegos eróticos en la escuela

Estas prácticas se engloban en el programa “Skolae”, “de obligado cumplimiento”, según advierte el consejero de Salud navarro, Fernando Domínguez.

Los niños navarros de 0 a 6 años aprenderán, a partir de este curso, juegos eróticos como forma de “reconocimiento de la sexualidad infantil desde el nacimiento despenalizando el reconocimiento y la vivencia de dicha sexualidad en el ámbito de la escuela y la familia”, según informa ABC.

Por su parte, los de entre 6 y 12 identificarán “las diferentes voces que habitan dentro de mí, si soy chica, si soy chico, reconocer cómo suenan, qué me dicen, en qué momentos aparecen y cómo me hacen sentir”; los de 12 a 16, analizarán “el placer erótico“, y los que tengan entre 16 y 18, estudiarán que, entre las causas de la violencia en jóvenes, se hallan la construcción del amor romántico y el machismo.

Estas prácticas se engloban en el programa “Skolae”. El consejero de Salud navarro, Fernando Domínguez, aseguró que será “de obligado cumplimiento para todos los centros educativos, públicos, concertados y privados, una vez aprobada la correspondiente orden foral”; la consejera de Educación, María Solana, tilda su material de “referencial, de primer nivel para abordar la coeducación”, según informa Europa Press. Sobre los juegos eróticos, dice que es “un término que a cualquiera que tuviera una mente no turbia no le generaría ningún problema“.

El “Skolae” sirve “para la adquisición progresiva de las competencias básicas que permitirán a las niñas y a los niños elegir, construir y vivir el proyecto vital propio desde el conocimiento, la libertad y la capacidad de decidir sobre su futuro sin condicionantes de género”. En el programa se asegura que el amor romántico “es una reconstrucción burguesa” definida “desde la heterosexualidad y sobre la base de una división de roles”, y señala que los alumnos deben cuestionar “el concepto de masculinidad hegemónica“.

Fuente: https://www.libertaddigital.com/espana/2018-10-23/los-ninos-navarros-de-a-6-anos-aprenderan-juegos-eroticos-en-la-escuela-1276626948/

Paraguay prohibió difundir material con ideología de género en las escuelas

Paraguay prohibió difundir material con

Lo estableció el ministerio de educación a través de una resolución.  El ministro, Enrique Riera, había dicho el mes pasado que para él y el estado, la familia está formada por “papá, mamá, hijitos”.

Este artículo fue hecho gracias al esfuerzo de trabajo de un periodista profesional. Reconocelos compartiendo esta nota mediante este link: https://www.cronista.com/internacionales/Paraguay-prohibio-difundir-material-con-ideologia-de-genero-en-las-escuelas-20171010-0095.html Copyright © http://www.cronista.com

http://www.adndigital.com.py/resolucion-del-mec-prohibe-uso-difusion-materiales-ideologia-genero/

Mitos sobre los “5 mitos sobre la homosexualidad derrumbados científicamente”

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Anda circulando por Internet un artículo que lleva por título: “5 mitos sobre la homosexualidad derrumbados científicamente“, que se supone presenta evidencia científica concreta en 5 puntos específicos:

1) La homosexualidad es natural

2) Las relaciones homosexuales son duraderas

3) La prevalencia de pedofilia es mayor en personas heterosexuales que en personas homosexuales

4) Los homosexuales pueden criar niños

5) La homosexualidad no se puede curar

Me gustaría analizar todos estos puntos y presentar evidencia científica para cada caso, citando las correspondientes fuentes de información.

1) La homosexualidad es natural:

Para abordar este tema, el autor de dicho artículo menciona lo siguiente y cito:

Pocos días atrás estuvimos hablando acerca de la homosexualidad en el reino animal y de cómo, en la naturaleza, se trata de algo mucho más común de lo que cualquiera pueda imaginar. Conocimos varias especies de animales homosexuales y vimos cómo en realidad, tiene mucho que ver con la supervivencia, el fortalecimiento de los lazos sociales, las adaptaciones biológicas y también evolutivas de las especies.

El mito de que la homosexualidad no es algo natural y que los hombres tienen que relacionarse con las mujeres, es falso. Además del Hombre, entre las más de 1500 especies de animales que tienen parejas del mismo sexo, podemos nombrar a los chimpancés, pingüinos, cisnes, bisontes, jirafas y diversas aves. Respecto a estos animales, Janet Mann, bióloga de la Universidad de Georgetown, señala que “No todo acto sexual tiene una función reproductiva”.

En resumen:

a) la homosexualidad es natural porque existe y es común en el reino animal

Los Animales Lo Hacen, Entonces es Natural, ¿Cierto?

Esta línea de razonamiento es insostenible. Si aparentemente los actos “homosexuales” entre los animales están en concordancia con la conducta animal, entonces la matanza de los padres por su descendencia y el devorar miembros de su misma especie están también en concordancia con la naturaleza animal. Poner al hombre dentro de la ecuación complica mucho más las cosas. ¿Hemos de  concluir que el filicidio y el canibalismo están en concordancia con la naturaleza humana?

Este mito ya lo abordamos en el siguiente artículo: https://laverdadysololaverdad.wordpress.com/2013/02/24/el-mito-de-la-homosexualidad-animal/.  Usted puede leerlo y revisar las citas.

b) que los hombres tengan que relacionarse solo con mujeres es un mito

Parte de la afirmación parece que tiene cierta lógica, porque evidentemente el hombre puede relacionarse con hombres (asumiendo que el contexto es dentro del ámbito sexual), pero la pregunta inmediata es: ¿Debe?.  Veamos si podemos obtener algo de información desde la ciencia.

Los hombres gay, bisexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres* (HSH) representan aproximadamente el 2 % de la población en los Estados Unidos, pero son el grupo más gravemente afectado por el VIH. En el 2010, los hombres jóvenes gay y bisexuales (entre 13 y 24 años) representaron el 72 % de las nuevas infecciones por el VIH en todas las personas de 13 a 24 años y el 30 % de las nuevas infecciones en todos los hombres gay y bisexuales. Al final del 2011, un número estimado de 500 022 personas (57 %) que vivían en los EE. UU. y habían recibido un diagnóstico de VIH eran hombres gay y bisexuales, u hombres gay y bisexuales que además usaban drogas inyectables.

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Fuente: CDC. Incidencia estimada del VIH en adultos y adolescentes en los Estados Unidos, 2007-2010. HIV Surveillance Supplemental Report 2012;17(4). Las subpoblaciones que representan el 2 % o menos no están reflejadas en esta gráfica. Abreviaturas: HSH: hombres que tienen relaciones sexuales con hombres; UDI: usuario de drogas inyectables.

El gran porcentaje de hombres gay y bisexuales que viven con el VIH significa que, en conjunto, los hombres gay y bisexuales tienen una probabilidad mayor de estar expuestos al VIH. Los resultados de las pruebas de detección del VIH, que se llevaron a cabo en 20 ciudades como parte del Sistema Nacional de Vigilancia del Comportamiento Relacionado con el VIH (National HIV Behavioral Surveillance, NHBS), indicaron que el 18 % de los hombres gay y bisexuales que se hicieron la prueba en el 2011 tuvieron resultados positivos para el VIH y que la prevalencia de este virus aumentaba a medida que aumentaba la edad.

Fuente: http://www.cdc.gov/hiv/spanish/risk/gender/hsh_factsheet.html

Las estadísticas muestran que del 10-15 % de los actos sexuales, el condón no impide la transmisión sexual del VIH. Este riesgo se incrementa hasta el 20 – 30 % cuando las relaciones son homosexuales, cuando la promiscuidad sexual es alta y cuando hay una enfermedad de transmisión sexual; disminuye por debajo del 10 % en el caso de una pareja heterosexual fiel, sin enfermedades de transmisión sexual.

El verdadero “sexo seguro” se encuentra, pues, no en el preservativo (¿Siempre condón?, la nueva política del gobierno de Chile), sino en la abstinencia o en las relaciones sexuales fieles en ámbito del matrimonio.

Fuente: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-03002012000400008

2) Las relaciones homosexuales son duraderas:

El autor de dicho artículo cita nuevamente:

Uno de los más grandes estereotipos que enfrentan los homosexuales señala que sus relaciones afectivas no son duraderas o que en todo caso, no tanto o hasta “no tan reales” como las de los heterosexuales y, por supuesto, se trata de un estereotipo carente de sustento alguno. Una serie de estudios a largo plazo desarrollados por John Gottman (psicólogo y profesor de la Universidad de Washington) junto a sus colegas, derrumbó el mito con datos certeros.

Durante 12 años se recopilaron numerosos datos acerca del desarrollo, relacionamiento y funcionamiento de parejas homosexuales, encontrándose que el 20% del total de las parejas había terminado en ese lapso de tiempo. El hecho es que esa tasa proyectada a 40 años es menor que la de parejas heterosexuales en los mismos años. El profesor Gottman dijo que la implicación general de esta investigación es que hay que librarse de todos los estereotipos hacia las relaciones homosexuales y tener más respeto por ellos como una relación seria.

El autor cita este estudio: http://www.gottman.com/49850/Gay–Lesbian-Research.html, pero lamentablemente la página no existe.

Sin embargo, los datos nos dicen lo contrario.  Las parejas homosexuales tienen un riesgo de divorciarse muy superior al que se da en los matrimonios: 1,5 veces en el caso de los gays y 2,67 veces en el de las lesbianas. Los autores afirman que estos resultados reflejan mejor las diferencias si se descuentan los efectos de las variables demográficas (por ejemplo, hay muchas parejas de hombres en las que uno de ellos es extranjero; esta variable sube el riesgo de divorcio). Pues bien, realizado el ajuste, resulta que la probabilidad de divorcio en las parejas de gays es un 35% más alta que la de los matrimonios, y en las de lesbianas es el triple.

Fuente: Divorce-Risk Patterns in Same-Sex “Marriages” in Norway and Sweden. Gunnar Andersson, Turid Noack, Ane Seierstad y Harald Weedon-Fekjær. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16579209.  http://www.demografi.se/jamnews/documents/Divorce_risk_in_Norwegian_.pdf

Aunque hacen falta más estudios…   al menos los científicos son honestos.

¿Y qué hay de las tasas de violencia? analicemos algunos datos…

El año 2013, los Centros de Prevención y Control de la Enfermedad en EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés) publicaron cifras que indican que las personas en relaciones homosexuales sufren niveles de violencia doméstica tan frecuentemente como los que están en relaciones heterosexuales.

Sin embargo, otro estudio realizado en 2014 por la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, en Chicago, que analizó los datos de cuatro informes anteriores en los que participaron 30.000 personas, llegó conclusiones que van mucho más allá.

“Uno de nuestros sorprendentes descubrimientos fue que las tasas de violencia doméstica entre parejas del mismo sexo son consistentemente más altas que las de parejas heterosexuales”, afirmó Richard Carroll, psicólogo y coautor del informe.

Fuentehttp://www.northwestern.edu/newscenter/stories/2014/09/domestic-violence-likely-more-frequent-for-same-sex-couples.html

3) La prevalencia de pedofilia es mayor en personas heterosexuales que en personas homosexuales:

Si los heterosexuales realmente fuesen mas a menudo pedófilos, entonces tendría sentido que ciertas profesiones y actividades fuesen reservadas para los homosexuales. Los homosexuales deberían ser los que trabajan con nuestros hijos en las guarderías, los que llevan a los niños exploradores en sus acampadas etc. Para reducir las probabilidades de acoso sexual de niños. Pero si la verdad es lo contrario entonces debería ser al revés. 

Los hechos son hechos y no se deberían ocultar intentando en vano cumplir con lo políticamente correcto si estamos tratando con individuos intelectualmente honestos.

Lo que sigue ahora es otro análisis mas de una base de datos muy extensiva. Aunque la tendencia es muy evidente, es algo complicado llegar a números precisos por razones obvias. Ya que la pedofilia sigue siendo un delito y las victimas mismas no saben como o si deben denunciarlo, hay mucho que ocurre sin llegar a formar parte de las estadísticas. Y cuando pillan al acosador, no siempre es posible averiguar su orientación sexual. Especialmente en nuestra sociedad de lo políticamente correcto donde no siempre se llega a mirar este tema.

Un estudio bastante exhaustivo sobre este tema fue realizado por el Departamento de Justicia de los EEUU – Estadísticas del Departamento de Justicia en el 2000 basado en los datos recogidos entre el año 1991 y 1996 en 12 estados (Alabama, Colorado, Idaho, Illinois, Iowa, Massachussets, Michigan, Dakota del Norte, Carolina del Sur, Utah, Vermont y Virginia).  Estos estados formaban parte del NCVS (Sondeo Nacional de Victimas de Crímenes) y la base de datos es conocida por las siglas NIBRS (Sistema Nacional de Denuncias Basadas-en-Incidentes).  El nombre del estudio es “Asalto Sexual de Niños Menores tal como se Denuncio a las Agencias del Orden Publico: Victima, Incidente, y Características del Delincuente”. El estudio fue dirigido por el Dr. Howard Snyder y los suyos (http://www.emaso.com/links/ref-articles/ref11e/ref11e.pdf).  Los datos de apoyo se muestran en la (http://www.emaso.com/links/ref-articles/ref12e/ref12e.htm).

Aquí están los puntos mas destacados del estudio:

1.  De los 57,762 delincuentes identificados por las victimas, la división en porcentajes por tipo de asalto sexual es la siguiente:
violación forzada: 42%
sodomía forzada: 8%
asalto sexual con objeto: 4%
acaricias forzadas: 45%

2.  Casi todos los delincuentes en los asaltos sexuales denunciados a los servicios del orden eran varones (96%).  Entonces, para tener una suposición razonable, vamos a suponer que el 4% de mujeres tenían una distribución por categorías parecida a la del 96% de hombres.
Para los hombres, la “violación forzada” es un acoso heterosexual y la “sodomía forzada” es un acoso homosexual.

3.  Los porcentajes por categoría (bajo el articulo 1) son una combinación de todas las edades. Pero si consideramos solo los casos de asalto sexual con víctimas con menos de 18 años (acoso sexual a niños) encontramos (en la tabla 1 del informe) que el

45.8% de todas las “violaciones forzadas” caen en este grupo por edad.
78.8% de toda la “sodomía forzada” cae en este grupo por edad.
75.2% de todos los “asaltos sexuales con objeto” caen en este grupo por edad.
83.8% de todas las “acaricias forzadas” caen en este grupo por edad.

Fíjate que hasta el 54.2% (=100%-45.8%) de todas las “violaciones forzadas” ocurren sobre mujeres de “18 años o más” mientras que solo el 21.2% (=100%-78.8%) de toda la “sodomía forzada” ocurre sobre hombres de “18 años o más”. Claro que esto refleja el hecho de que las mujeres todavía son vulnerables a ser violadas (un acto heterosexual) con edades donde los hombres se pueden defender físicamente, hasta cierto punto, contra un asalto.

4. Si combinamos los índices de incidentes del articulo 3 anterior con el articulo 1 mas arriba encontramos lo siguiente:
45.8% x 42% (de la tabla 1) = 19.2%
de todos los asaltos sexuales son “violaciones forzadas” sobre chicas (<18 años) – es decir acoso sexual heterosexual.
78.8% x 8% (de la tabla 1) = 6.3%
de todos los asaltos sexuales son “sodomías forzadas” sobre chicos (<18 años) – es decir acoso sexual homosexual.
75.2% x 4% = 3.0% de todos los asaltos sexuales son “asaltos con objeto” sobre tanto chicos como chicas (<18 años) – es decir acoso sexual tanto heterosexual
como homosexual.
83.8% x 45% = 37.7% de todos los asaltos sexuales son “acaricias forzadas” sobre tanto chicos como chicas (<18 años) – es decir acoso sexual tanto heterosexual
como homosexual.
De la información estadística presentada en el informe no es posible averiguar que proporción de los “asaltos sexuales con objeto” y las “acaricias forzadas” son cometidas sobre chicas (actos heterosexuales) o sobre chicos (actos homosexuales).

Entonces, vamos a considerar lo que tenemos ahora: un 19.2 % de todos los asaltos sexuales son definitivamente casos de acoso sexual a niños por heterosexuales y un 6.3% de todos los asaltos sexuales son definitivamente casos de acoso sexual a niños por homosexuales. Esto es igual a una proporción de 3:1 (=19.2/6.3) lo que significa que 1 de cada 4 (25%) de todos los casos de pedofilia (acoso sexual a niños) son hechos por homosexuales y un 75% por heterosexuales.  La proporción de heterosexuales por homosexuales en la población general varia mucho de país a país y de una época de la civilización humana a la siguiente. Pero la base de datos estadística era desde el año 1991 al año 1996 en 12 estados de los EEUU. Durante este tiempo se ha estimado que un 2-3% de la población era homosexual. Si usamos una media de un 2.5% encontramos que un 25% de todos los acosos sexuales a niños fueron cometidos por el 2.5% de la población que eran homosexuales. Esto es una sobre representación con un factor de 10.

En otras palabras: usando esta metodología encontramos que la persona homosexual de la “media estadística” tiene una probabilidad 10 veces mas alta de ser un pedófilo que una persona heterosexual de la “media estadística”.

Las investigaciones de Baldwin son corroboradas en un trabajo completado recientemente escrito por la Dra. Judith Reisman, presidenta del Instituto para la Educación en los Medios de Comunicación y autora de numerosos libros autorizados desacreditando mitos sexuales, incluido Kinsey, Crímenes & Consecuencias.

En su tesis – también escrito para el Comité de Revisión de Leyes de la Universidad Regent – Reisman cito al psicólogo Eugenio Abel, cuya investigación encontró que los homosexuales “acosan sexualmente a chicos menores con una incidencia que ocurre sobre cinco veces mas que el acoso sexual de chicas. …”

Abel también encontró que los no-encarcelados “acosadores de niños admitieron de 23.4 a 281.7 actos por delincuente … con objetivos varones.”

“El índice de abuso sexual homosexual contra heterosexual es pasmoso, dice Reisman, que fue la investigadora principal para una beca de $800,000 del Departamento de Justicia estudiando la violencia y pornografía infantil.”

Fuentehttp://www.emaso.com/links/ref-articles/ref38e/ref38e.htm

4) Los homosexuales pueden criar niños:

Para no alargar demasiado esta sección, por favor referirse a: http://verdadyfe.com/2013/02/06/los-ninos-y-el-matrimonio-entre-parejas-del-mismo-sexo/, cuyo análisis es bastante completo y demoledor.

Extracto:

“Sólo familias de padre-madre le ofrecen a los niños a formar relaciones con un padres del mismo sexo y del sexo opuesto. Estas relaciones con ambos sexos en la vida temprana de un niño logra que sea más fácil para el niño relacionarse con ambos sexos luego en la vida. En fin, el relacionarse con padres varones y madres hembras hace que la posibilidad de que el niño tenga relaciones de amistad y amorosas saludables sean mejores.(5)

Además, aunque los estudios existentes sobre los niños criados por homosexuales no sólo son científicamente defectuosos, sino extremadamente limitados,(6,7,8) algunos de los estudios indican que esos niños tienen un aumento en riesgo hacia varios resultados negativos. Otros estudios encuentran que los niños criados por parejas homosexuales son más propensos a experimentar sexualmente, experimentar confusión sexual y participar en conducta homosexual y bisexual por sí mismos.(5,6,9)

Y para los niños que luego practican conductas no-heterosexuales, los estudios revelas que son más propensos a sufrir de desórdenes psiquiátricos, abuso de sustancias controladas y y alcohol,(10) INtentae suicidarse,(11) experimentar violencia domestica y asaltos sexuales(12) y están en riesgo de enfermedades crónicas, SIDA y una vida más corta.(13,14,15)

No debe ser sorprendente que los estudios demuestran que los niños criados por homosexuales son más propensos en participar en conductas homosexuales, (16,9,17) dado a que las investigaciones minuiciosas mundiales revelan que la homosexualidad es primordialmente inducida en el entorno de crianza. Específicamente, factores sociales y/o familiares – al igual que entornos permisivos que afirman la homosexualidad, tienen un rol importante en el desarrollo de la conducta homosexual.(18,19,20,21)

El artículo en su totalidad – y todas las referencias pertinentes – puede ser encontrado aquí.

5) La homosexualidad no se puede curar:

La homosexualidad,  dejó de ser considerada un trastorno en 1973 por la Asociación Norteamericana de Psiquiatría (APA), pero la Organización Mundial de la Salud la mantuvo en su catálogo de enfermedades hasta 1990.

Al respecto el experto Gerard J. M. Van Den Aardweg, de “Vivir en Familia”, escribe que “mucha gente no sabe que la génesis psíquica de esta condición sexual carece en absoluto de misterio y que su terapia es posible. El método que he utilizado consta de dos partes: la primera consiste en hacer adquirir al interesado una visión clara de la propia identidad y de su propio mundo afectivo; la segunda, en afrontar esa situación”.

Asimismo, en 2003 se publicó un artículo en la revista científica “Archives of Sexual Behavior” en el que se dio a conocer un estudio realizado por uno de los expertos en epidemiología psiquiátrica más importantes en el mundo, Robert L. Spitzer, que a través de numerosos casos médicos demuestra que la homosexualidad es una enfermedad y puede curarse.

El estudio fue presentado en 2001 en el Congreso de la Asociación Psiquiátrica Americana, luego de que Spitzer se retractara de la postura que lo hizo impulsar en 1973 el retiro de la homosexualidad de la lista de desórdenes psiquiátricos.

http://www.narth.org/docs/evidencefound.html

Crestomatía de la entrevista que le hizo el Dr. Throckmorton al Dr. Spitzer en el 2004

https://bibliaytradicion.wordpress.com/2011/06/02/el-historico-estudio-de-robert-spitzer-el-cambio-en-la-orientacion-sexual-es-posible/

Conclusiones finales

En su esfuerzo por dar a la homosexualidad todas las apariencias de normalidad, el movimiento homosexual se ha vuelto hacia la ciencia, intentando probar tres premisas fundamentales:

*la homosexualidad es genética o innata;
*la homosexualidad es irreversible;
*una vez que hay animales que tienen vida sexual con otros del mismo sexo, esto es natural.

Los medios de izquierda han estado demasiado dispuestos a anticipar el veredicto de la comunidad científica y difundir la falsa impresión de que la ciencia valida la homosexualidad. La evidencia que he proporcionado en este artículo indica todo lo contrario.

Varios investigadores han tratado de encontrar una “causa biológica” para la atracción entre seres del mismo sexo. Los medios de comunicación han promovido la idea de que un “gen gay” ya ha sido descubierto pero, a pesar de varios intentos, ninguno de los muy publicitados estudios ha sido científicamente demostrado. Varios autores han revisado cuidadosamente estos estudios y encontrado que, no sólo éstos no prueban la base genética para la atracción por el mismo sexo, sino que ni siquiera contienen tales declaraciones.

Un saludo cordial a todos quienes nos leen en este blog…   que gracias a Dios presenta laverdadysololaverdad.  Y opino que el amigo del blog Ojo Curioso: http://curiosidades.batanga.com/, va a tener que ser un poco más curioso y escéptico con la información que proporciona.  Porque:

La ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia.
Kostantin Tsiolkovsky.

«Por qué dejamos de hacer operaciones de cambio de sexo»: Ciencia real contra ideología de género

Paul R. McHugh es Catedrático de Servicios Distinguidos en Psiquiatría en la Universidad Johns Hopkins. Escribe sobre el cambio de sexo en FirstThings.com.

Cuando la práctica de cambio de sexo mediante cirugía surgió por primera vez, a principios de los años 70, solía recordarles a menudo a los psiquiatras que defendían este tipo de operación que con otros pacientes, especialmente con los alcohólicos, ellos solían citar la Oración por la Serenidad: “Dios, concédeme la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”.

¿De dónde sacaron la idea de que nuestra identidad sexual (“género” es el término que ellos prefieren) como hombres o mujeres estaba en la categoría de cosas que se pueden cambiar?

Su respuesta habitual era mostrarme a sus pacientes. Los hombres (y hasta poco antes eran todos hombres) con los que hablaba antes de ser operados me decían que sus cuerpos e identidad sexual estaban en desacuerdo; con los que hablaba después de la operación me decían que la cirugía y los tratamientos de hormonas que les habían convertidos en “mujeres” les habían proporcionado felicidad y satisfacción.

Sin embargo, ninguno de estos encuentros era convincente.

Los sujetos post-quirúrgicos me parecían caricaturas de mujeres. Llevaban zapatos de tacón alto, mucho maquillaje y vestidos llamativos; me explicaban cómo se sentían al poder dar rienda suelta a sus inclinaciones naturales por la paz, la domesticidad y la dulzura.

Pero sus grandes manos, sus prominentes nueces de Adán y sus evidentes rasgos faciales eran incongruentes y lo serían cada vez más a medida que envejecieran.

Las psiquiatras a las que los enviaba para que hablaran con ellos conseguían ver intuitivamente a través del disfraz y la exageración en los gestos. “Las chicas conocen a las chicas”, me dijo una de ellas, “y eso es un chico”.

Tres rasgos de estas “nuevas mujeres”

Los sujetos antes de la cirugía me llamaban la atención aún más cuando veía que intentaban convencer a cualquiera que quisiera influirles sobre su operación.

Primero, dedicaban una increíble cantidad de tiempo a pensar y hablar sobre sexo y sus experiencias sexuales; su hambre sexual y sus aventuras parecían preocuparles.

Segundo, hablar de bebés y niños no les interesaba demasiado; incluso parecían indiferentes a los niños.

Y tercero y más importante, muchos de estos hombres que declaraban ser mujeres decían que encontraban a las mujeres sexualmente atractivas y que se veían como “lesbianas”.

Cuando les decía a sus defensores que sus inclinaciones psicológicas se parecían más a las de los hombres que a las de las mujeres, recibía varias respuestas, pero la mayoría me decía que haciendo esta clase de juicios estaba recurriendo a estereotipos sexuales.

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Hasta 1975, cuando me convertí en jefe de psiquiatría del John Hopkins Hospital, no solía compartir mis sugerencias sobre estas cuestiones. Pero cuando se me dio autoridad sobre todos los casos en el Departamento de Psiquiatría me di cuenta de que si era pasivo estaría eligiendo tácitamente impulsar la cirugía de cambio de sexo en el departamento que la había propuesto en origen, y que seguía defendiéndola.

Decidí desafiar lo que yo consideraba ser una mala dirección de la psiquiatría y exigir más información, tanto antes como después de las operaciones.

Dos “dogmas de género” a estudio
Dos cuestiones se presentaron como objetivo de estudio. Primero, quería examinar la declaración según la cual los hombres que habían sido operados de cambio de sexo habían encontrado la solución a sus muchos problemas psicológicos.

Segundo (y esto era más ambicioso), quería ver si los niños con genitales ambiguos que eran transformados quirúrgicamente en niñas y educados como tales, como afirmaba la teoría (del Hopkins), se normalizaban con facilidad en la identidad sexual que se había elegido para ellos.

Estas afirmaciones habían generado la opinión en círculos psiquiátricos de que el “sexo” y el “género” de una persona eran cosas distintas: el sexo estaba determinado genética y hormonalmente desde la concepción, mientras que el género estaba modelado por la cultura mediante la acción de la familia y otros durante la infancia.

La primera cuestión era más fácil y sólo requería que yo impulsara la investigación continua en comportamiento sexual humano de un miembro de la facultad que fuera un estudiante con capacidad.

El psiquiatra y psicoanalista Jon Meyer ya estaba desarrollando un método para hacer el seguimiento de adultos que habían sido operados de cambio de sexo en el Hopkins para ver en qué medida la cirugía les había ayudado.

Encontró que la mayoría de los pacientes que había localizado años después de la cirugía estaban satisfechos con lo que habían hecho; sólo unos cuantos se arrepentían. Pero en el resto de los aspectos habían cambiado poco en lo que se refiere a sus condiciones psicológicas. Seguían teniendo los mismos problemas que antes con las relaciones, el trabajo y las emociones. La esperanza que tenían de superar sus dificultades emocionales para mejorar psicológicamente no se había cumplido.

Arreglar sus mentes, no sus genitales

Leímos los resultados como demostración de que del mismo modo que estos hombres disfrutaban del travestismo antes de la operación, después de ella les gustaba vivir en el sexo opuesto, pero no se sentían mejor en su integración psicológica ni la vivían mejor.

Con estos hechos en la mano llegué a la conclusión de que el Hopkins estaba fundamentalmente colaborando con una enfermedad mental.

Pensé que nosotros, los psiquiatras, teníamos que concentrarnos en intentar arreglar sus mentes y no sus genitales.

¿Qué lleva a pedir el cambio de sexo quirúrgico?
Gracias a su investigación, el Dr. Meyer pudo dar algo de sentido a los trastornos mentales que estaban llevando a solicitar este tratamiento inusual y radical. La mayoría de los casos cayeron dentro de uno de estos dos grupos que menciono a continuación, bastante diferentes entre ellos.

Un grupo consistía en hombres homosexuales conflictivos y guiados por un sentido de culpa que veían en el cambio de sexo un modo de resolver sus conflictos sobre la homosexualidad, pues les permitiría comportarse sexualmente como mujeres con hombres.

El otro grupo -la mayoría, hombres más mayores- estaba formado por varones heterosexuales (y algunos bisexuales) que sentían gran excitación sexual al travestirse de mujeres. A medida que envejecían, estaban cada vez más deseosos de añadir verosimilitud a sus disfraces y buscaban o se les sugería una transformación quirúrgica que incluía implantes mamarios, amputación del pene y reconstrucción pélvica para parecerse a una mujer.

Posteriores estudios sobre sujetos similares en los servicios de psiquiatría del Clark Institute de Toronto identificaron a estos hombres por la auto-excitación que sentían al imitar a mujeres seductoras sexualmente.

Muchos de ellos imaginaban que sus demostraciones podían ser excitantes también para los espectadores, sobre todo las mujeres.

Esta idea, una forma de “sexo en la cabeza” (D. H. Lawrence), era lo que provocaba su primera aventura al disfrazarse con ropa interior femenina, llevándolos después a considerar la opción quirúrgica.

La mayoría de ellos veían en las mujeres el objeto de su interés, por lo que al hablar con los psiquiatras se identificaban a sí mismos como lesbianas.

El término que con el tiempo acuñaron en Toronto para describir esta forma de mala dirección sexual fue “autoginefilia”.

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Autoginefilia: hombres que se excitan vistiéndose como mujeres… y buscando gustar a mujeres; después de usar ropa de mujer, buscan un cuerpo de mujer.

De nuevo concluí que alterar quirúrgicamente el cuerpo de estas personas desgraciadas era colaborar con un trastorno mental en lugar de tratarlo.

Esta información y una mejor comprensión de lo que habíamos estado haciendo nos hizo tomar la decisión de dejar de prescribir las operaciones de cambio de sexo para adultos en el Hopkins —para gran alivio, tengo que decirlo, de varios de nuestros cirujanos plásticos que habían recibido orden previamente de llevar adelante este tipo de intervención.

El caso de los bebés con genitales deformes

Y con esta solución en lo que respecta a la primera cuestión, puedo ahora hablar sobre la segunda, a saber: la práctica de asignar un sexo femenino a recién nacidos varones que al nacer tenían genitales malformados y ambiguos sexualmente, como también defectos severos en el pene.

Esta práctica, que pertenece más al campo de la pediatria que al mío propio, era sin embargo motivo de preocupación para los psiquiatras porque las opiniones que se habían generado alrededor de estos casos contribuían a formar la opinión de que la identidad sexual era una cuestión de condicionamiento cultural más que algo esencial en la constitución humana.

Varias enfermedades, afortunadamente raras, pueden llevar a defectos en la formación del tracto genitourinario durante la vida embrionaria. Cuando esto ocurre en un varón, la forma más simple de cirugía plástica -con la idea de corregir la anormalidad y ganar una apariencia estética satisfactoria- es quitar todas las partes masculinas, incluyendo los testículos, y construir una vagina y unos labios con los tejidos disponibles.

Esto proporciona a estos bebés malformados una anatomia genital de apariencia femenina sin importar su sexo genético. Dada la afirmación de que la identidad sexual de un niño seguirá fácilmente a su apariencia genital si está apoyado por la familia y el entorno cultural, los cirujanos pediátricos se aficionaron a construir genitales de apariencia femenina tanto a niñas con una constitución cromosómica XX como a niños con una XY, para que así todos tuvieran aspecto de niñas pequeñas, a la vez que eran educadas como tales por sus progenitores.

Los psicólogos persuadían a los padres

Todo esto se hacía, desde luego, con el consentimiento de los padres que, afligidos por las graves malformaciones de sus bebés, eran persuadidos por los endocrinólogos pediátricos y los psicólogos que los asesoraban a aceptar la cirugía de transformación de sus hijos.

Se les decía que la identidad sexual de sus hijos (de nuevo, su “género”) simplemente se amoldaría al condicionamiento ambiental.

Si los padres sistemáticamente respondían al niño como si fuera una niña ahora que su estructura genital parecía la de una niña, él aceptaría este rol sin mucho esfuerzo.

Esta propuesta les planteaba a los padres una decisión crítica. Los médicos aumentaban la presión después de hacer la propuesta diciendo a los padres que la decisión había que tomarla pronto porque la identidad sexual de un niño se establece a los dos o tres años de vida.

El proceso de inducir al niño en un rol femenino debía empezar rápidamente con el nombre, el certificado de nacimiento, la parafernalia para el bebé, etc.

Con los cirujanos preparados para la operación y los médicos seguros, a los padres se les ofrecía algo que era difícil de rechazar (a pesar de que, y esto es interesante, unos cuantos padres, pocos, rechazaron este consejo y decidieron que la naturaleza hiciera su curso).

Pienso que estas opiniones profesionales y la elección con la que se presionaba a los padres estaban basadas en pruebas anecdóticas difíciles de verificar y más difíciles aún de reproducir. A pesar de la seguridad que demostraban sus defensores, les faltaba un apoyo empírico sustancial.

Animé a unos de nuestros psiquiatras residentes, William G. Reiner (que estaba ya interesado en el tema porque antes de su formación psiquiátrica había sido urólogo infantil y había sido testigo del problema desde el otro lado) a empezar un seguimiento sistemático de estos niños, en particular de los niños transformados en niñas durante su infancia, para así determinar hasta qué punto llegaban a estar integrados sexualmente como adultos.

Un caso a estudio: la extrofia vesical

Los resultados fueron aún más sorprendentes que en el trabajo de Meyer. Reiner escogió estudiar intensamente la extrofia vesical porque pondría mejor a prueba la idea de que la influencia cultural tiene el papel principal en la identidad sexual.

La extrofia vesical es una deformación embrionaria que produce una gruesa anormalidad de la anatomia pélvica, por lo que la vejiga y los genitales están terriblemente deformados en el momento del nacimiento. El pene masculino no se ha formado del todo y la vejiga y el tracto urinario no están claramente separados del tracto gastrointestinal. Fue crucial para el estudio de Reiner el hecho de que el desarrollo embrionario de estos desafortunados varones no es hormonalmente distinto al de los varones normales. Ellos se desarrollan dentro de un ambiente hormonal prenatal típicamente masculino proporcionado por su cromosoma Y y su función testicular normal.

Esto expone a estos embriones/fetos en desarrollo a la hormona masculina de la testosterona, como les sucede a todos los otros varones en los vientres de sus madres.

A pesar de que la investigación sobre animales ha demostrado hace tiempo que el comportamiento sexual masculino deriva directamente de su exposición a la testosterona durante su vida embrionaria, este hecho no impidió la práctica pediátrica de tratar quirúrgicamente a estos bebés varones que tienen esta severa anomalía mediante castración (amputando sus testículos y cualquier otro vestigio de estructuras genitales masculinas) y la reconstrucción de una vagina, para que así pudieran crecer como niñas. A mediados de los años 70 esta práctica se había convertido prácticamente en universal.

Estos casos ofrecieron a Reiner la mejor prueba de los dos aspectos que son el trasfondo de este tratamiento: (1) que los humanos cuando nacen serían neutrales en lo que se refiere a su identidad sexual y (2) que para los humanos son las influencias posnatales y culturales y no hormonales, especialmente en la primera infancia, las que más influirían en su identidad sexual última. Los varones con extrofia vesical eran modificados habitualmente mediante cirugía para parecerse a niñas; a los padres se les instruía para que los educaran como tales.

Pero, el hecho de que habían sido expuestos por completo a la testosterona en el útero ¿derrotaba el intento de educarlos como niñas? Las respuestas serían más evidentes con el cuidadoso seguimiento que Reiner estaba empezando.

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Antes de describir los resultados, quiero señalar que los médicos que proponían este tratamiento para los varones con extrofia vesical entendían y eran conscientes de que estaban introduciendo nuevos y severos problemas físicos a estos varones.

Obviamente, estos niños no tenían ovarios y sus testículos habían sido quirúrgicamente amputados, lo que significaba que tenían que recibir hormonas exógenas durante toda su vida. La misma cirugía les negaba cualquier posibilidad de fertilidad en el futuro. Y uno no podía preguntar al pequeño paciente si quería pagar este precio.

Los médicos que asesoraban a los padres las consideraban cargas aceptables con el fin de evitar la angustia en la infancia de unas estructuras genitales malformadas y se esperaba que pudieran seguir un rumbo sin conflictos hacia su maduración como niñas y mujeres.

Educados como niñas, pero actuaban como chicos

Sin embargo, Reiner descubrió que estos varones re-diseñados nunca se sintieron cómodos como mujeres cuando fueron conscientes de ellos mismos y del mundo.

Desde el principio de su vida infantil de juegos actuaban espontáneamente como chicos y eran claramente distintos a sus hermanas y otras niñas; les divertían más las riñas de chavales que las muñecas y “jugar a las casitas”.

Más tarde, muchos de estos individuos, cuando supieron que genéticamente eran varones, desearon reconstituir sus vidas como tales (algunos incluso pidieron reconstrucción quirúrgica y tomar hormonas masculinas) -todo ello a pesar de los sinceros esfuerzos de sus padres para tratarlos como niñas.

Vale la pena relatar los resultados de Reiner, de los que informaba la edición del 22 de enero de 2004 del New England Journal of Medicine. Hizo un seguimiento a dieciséis varones genéticos afectos de extrofia vesical vistos en el Hopkins, de los cuales catorce fueron sometidos, en el periodo neonatal, a reasignación al sexo femenino social, legal y quirúrgicamente. Los padres de los otros dos niños rechazaron el consejo de los pediatras y educaron a sus hijos como varones.

Ocho de los catorce sujetos reasignados como mujeres declararon ser varones. Cinco vivían como mujeres y uno vivía sin una identidad sexual clara. Los dos que fueron educados como varones permanecieron varones.

Los dieciséis tenían intereses que eran típicamente masculinos, como la caza, el jockey sobre hielo, el karate y el bobsleigh.

De este trabajo Reiner sacó la conclusión de que la identidad sexual sigue a la constitución genética. Las tendencias masculinas (juegos de fuerza, sentirse excitados por las mujeres y agresividad física) son el resultado del desarrollo intrauterino fetal rico en testosterona de los individuos estudiados, a pesar de los esfuerzos por socializarlos como mujeres desde el nacimiento.

Después de examinar los estudios de Reiner y Meyer, nosotros, en el Departamento de Psiquiatría del Johns Hopkins llegamos a la conclusión de que la identidad sexual humana está construida en nuestra constitución por los genes que heredamos y la embriogénesis que experimentamos. Las hormonas masculinas sexualizan el cerebro y la mente.

A disgusto con el propio sexo

La disforia sexual -un sentido de inquietud respecto al rol sexual de uno mismo- ocurre naturalmente en esos raros casos de varones que crecen como mujeres en un esfuerzo por corregir un problema estructural genital infantil. Una inquietud similar puede ser socialmente inducida en hombres aparentemente normales desde un punto de vista de la constitución, en asociación con (y presumiblemente motivados por) serias aberraciones en el comportamiento, entre las cuales están la orientación homosexual conflictiva y la notable desviación masculina llamada ahora autoginefilia.

Estaba claro, entonces, que los psiquiatras debíamos trabajar para disuadir a los adultos que buscaban la cirugía de reasignación de sexo.

Cuando el Hopkins anunció que pararía estos procedimientos en adultos con disforia sexual, muchos otros hospitales le imitaron, pero algunos centros médicos siguen realizando este tipo de cirugía. Tailandia tiene varios centros que realizan esta cirugía “sin preguntar” nada; basta tener el dinero para pagarla y medios para viajar a Tailandia.

Estoy decepcionado pero no sorprendido por esto, dado que algunos cirujanos y centros médicos pueden ser persuadidos de llevar a cabo cualquier tipo de cirugía si son presionados por pacientes con desviaciones sexuales, sobre todo si esos pacientes encuentran un psiquiatra que responde por ellos.

El ejemplo más asombroso es el del cirujano de Inglaterra que estaba dispuesto a amputar las piernas de pacientes que declaran excitarse sexualmente observando y exhibiendo muñones de piernas amputadas.

De todas formas, nosotros en el Hopkins sostenemos que la psiquiatría oficial tiene pruebas suficientes para dar razones contra este tipo de tratamientos y debe empezar a clausurar esta práctica en todas partes.

Para bebés: ayuda urológica, esperar a que crezca

Para los niños con defectos de nacimientos el enfoque más racional en este momento es corregir lo antes posible cualquiera de los principales defectos urológicos que tienen, pero posponiendo cualquier decisión sobre identidad sexual para mucho más tarde, mientras se educa al niño según su sexo genético.

Los cuidadores médicos y los padres deben procurar que el niño sea consciente de que los aspectos de la identidad sexual pueden surgir mientras él o ella crece. Decidir lo que se debe hacer debe esperar a la maduración y el reconocimiento del niño o de la niña de su propia identidad.

Cuidados adecuados, incluyendo un buen acompañamiento por parte de los progenitores, significa ayudar al niño a través de las dificultades médicas y sociales presentadas por la anatomía genital, pero protegiendo en el proceso los tejidos que pueden ser útiles, en especial las gónadas.

Hay que continuar este esfuerzo hasta que el niño pueda ver el problema de su rol en la vida de un modo más claro a medida que el individuo diferenciado sexualmente surge de su interior.

Entonces, a medida que el joven adquiere un sentido de responsabilidad en lo que atañe al resultado, él o ella puede ser ayudado mediante cualquier construcción quirúrgica que desee.

Un verdadero consentimiento informado lo proporciona sólo la persona que va a vivir con el resultado y no se apoya en las decisiones tomadas por otros que creen “que saben más”.

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Detrás del maquillaje y los colores llamativos, hay un dolor y sufrimiento psíquico y espiritual que es el que necesita ser atendido

La ideología de los activistas transgénero

¿Cómo se reciben ahora estas ideas? Creo que medianamente bien. Los activistas “transgéneros” (ahora a menudo aliados de los movimientos de liberación gay) siguen defendiendo que sus miembros tiene derecho a cualquier cirugía que ellos quieran y siguen declarando que su disforia sexual representa una concepción verdadera de su identidad sexual. Han protestado algo contra el diagnóstico de autoginefilia como mecanismo para generar peticiones de operaciones de cambio de sexo, pero han ofrecido pocas pruebas que refuten este diagnóstico.

Los psiquiatras están recibiendo mejores historias sexuales de las personas que piden el cambio de sexo y están descubriendo más ejemplos de esta extraña tendencia al exhibicionismo masculino.

Gran parte del entusiasmo relacionado con un arreglo rápido de los defectos de nacimiento terminó cuando la prueba anecdótica sobre un caso que recibió mucha publicidad acerca de un varón gemelo educado como una niña resultó ser falso. El psicólogo responsable escondió, mediante la utilización de una mala información, el hecho de que el niño, a pesar de los esfuerzos de su familia para tratarlo y educarlo como una niña, había desafiado constantemente el tratamiento, averiguando al final el engaño y restableciendo su masculinidad. Desgraciadamente, tenía un diagnóstico adicional de depresión grave y cometió suicidio.  [ReL publicó este caso estremecedor aquí].

Hostilidad para defender que “todo es maleable”

Pienso que, desde el otro lado, ya no se puede decir mucho acerca de la cuestión del cambio de sexo para los hombres. Pero he aprendido de la experiencia que el desafío más duro es intentar obtener conformidad para buscar pruebas empíricas sobre opiniones relativas al sexo y al comportamento sexual, incluso cuando las opiniones parecen claramente sinsentido.

Uno esperaría de las personas que declaran que la identidad sexual no tiene una base biológica o física ofrecerían más pruebas para persuadir a los otros. Pero según he aprendido, hay una gran hostilidad y se favorece la idea de que la naturaleza es totalmente maleable.

Sin una posición fija sobre qué es la naturaleza humana cualquier posición puede entonces defenderse como legítima. Una práctica que parece que le da a la gente lo que quiere -y que algunos de ellos reclaman ruidosamente- es difícil de combatir con una experiencia profesional ordinaria y la sabiduría. Incluso a menudo se ofrece resistencia -rechazando sus resultados- a ensayos controlados y estudios de seguimiento meticuloso realizados para asegurar que la práctica no sea perjudicial en sí misma.

El gran daño del cambio de sexo

He sido testigo del gran daño que puede provocar la reasignación de sexo. Los niños que han visto transformada su constitución masculina en un rol femenino sienten mucho sufrimiento y tristeza pues son conscientes de su disposición natural.

Sus progenitores normalmente viven con sentimiento de culpa por las decisiones tomadas -cuestionándolas a posteriori y avergonzados de algún modo por la fabricación, tanto quirúrgica como social, que han impuesto en sus hijos.

Y respecto a los adultos que vienen a nosotros declarando que han descubierto su “verdadera” identidad sexual y que han oído hablar de las operaciones de cambio de sexo, nosotros los psiquiatras nos hemos olvidado de estudiar las causas y la naturaleza de su trastorno mental y nos hemos dedicado sólo a prepararlos para la operación y una vida en el otro sexo.

Hemos malgastado recursos científico y técnicos y dañado nuestra credibilidad profesional colaborando con la locura en lugar de intentar estudiarla, curarla y, en última instancia, prevenirla.

(Traducción de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares)

Artículo publicado originalmente en First Things.

Lea sobre esto el caso emblemático de Bruce y Brenda/Brian: Así destruye a la gente la ideología de género: la realidad estremecedora de su inventor, John Money

Visto en: http://www.religionenlibertad.com/por-que-dejamos-de-hacer-operaciones-de-cambio-de-sexo–42897.htm

 

 

¿Por qué no apoyamos el Acuerdo de Vida en Pareja?

136675867537El AVP busca legitimar legalmente la unión entre personas del mismo sexo, otorgándole un estatus de “matrimonio”. Sin embargo, el AVP contraría lo más propio del matrimonio: la procreación y el cuidado de los hijos.

Los pasos que siguen a la legalización del AVP son la procreación médicamente asistida y el alquiler de vientres de manera de permitir a estos falsos matrimonios tener hijos.

Entre lo que silencian quienes abogan por la legalización del AVP, está la necesidad psicológiga y emocional (no sólo “el derecho”) de cada niño de saberse engendrado de manera normal y de ser educado por un padre y una madre reales (no sólo “autopercibidos”), como la naturaleza lo dispuso desde siempre.

El peso de este argumento ha llevado a muchos homosexuales a oponerse al matrimonio gay con el fin de proteger el desarrollo del niño, sobre todo en la infancia.

………………………

Para no usar sólo nuestras palabras, incluimos aquí las de activistas homosexuales franceses contrarios al AVP, expresadas en diversas entrevistas y actos públicos realizados durante este año (2013) ante la posibilidad de que se legalizara el matrimonio homosexual en Francia

El derecho de los niños prevalece sobre el derecho a los hijos” era el eslogan de manifestantes como Jean-Marc Veyron, alcalde francés de Chasselas en Maconnais, homosexual, y que firmó a finales de 2012, junto con alrededor de otros 15.000 alcaldes, la petición ‘Alcaldes por la infancia’ para que se reconozca su derecho a la objeción de conciencia si finalmente se aprueba la ley.

“Como ciudadano homosexual, no me siento representado por las asociaciones LGBT. […] Lo ideal para el niño es crecer en una familia compuesta por un padre y una madre. […] La ley debe reconocer lo que es bueno y aconsejable y no animar a prácticas minoritarias. La ley debe proteger al más débil, el niño”, insiste.

Asimismo, Xavier Bongibault, ateo y líder del grupo ‘Plus gays sans marriage’ (‘Más gays sin matrimonio’), se manifiesta totalmente contrario al proyecto: “El estudio más serio realizado hasta ahora… demuestra de forma muy clara que un niño tiene problemas cuando es criado por padres homosexuales”.

Bongibault considera que “estamos secuestrados por una minoría de activistas sectarios que obligan a callar a la gran mayoría de homosexuales”. En declaraciones a Le Figaro, a finales de septiembre del año pasado, señaló que “eso hace imposible pronunciarse contra el matrimonio y la adopción sin temor a ser tratado de reaccionario o de homófobo por los militantes LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales). ¡Lo cual, en mi caso, es paradójico!”.

Otra destacada líder de un colectivo homosexual, Nathalie de Williencourt, una de las fundadoras de Homovox, una de las mayores asociaciones gays en Francia, en una entrevista concedida el 11 de enero al sitio web italiano Tempi.it manifestaba estar en desacuerdo con el proyecto de ley del presidente François Hollande.

En la entrevista hacía referencia a que la mayoría de homosexuales, incluida ella misma, no quieren ni el matrimonio ni la adopción de niños, “creemos que los niños tienen derecho a tener un padre y una madre, posiblemente biológicos, que ojalá se amen”.

Si las parejas homosexuales adoptan niños que ya están privados de sus padres biológicos, entonces (los niños) estarían sin un padre y sin una madre por segunda vez”.

Y concluía argumentando que “la pareja homosexual es diferente a la heterosexual por un simple detalle: no podemos dar origen a la vida”.

Fuente: http://redprovida.com

Noruega promociona un festival gay infantil

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En el festival de la ciudad noruega de Bergen, los organizadores dicen que pretenden sentar las bases para ” la seguridad, la tolerancia y el respeto entre los niños y los adultos”, esto suena muy bien, pero es que los niños fueron aleccionados para que cantaran canciones sobre lo que es vivir con ” dos padres” del mismo sexo.
El festival se llevó a cabo en apoyo de la investigación sobre la homosexualidad pediátrica , así como en apoyo del libro, que fue publicado como resultado de este estudio.
He aquí lo que escribe en el prefacio y la introducción a la página web del festival :

– “Niños gay “, un libro sobre el amor homosexual entre los niños y los jóvenes.

¿Preparamos a los niños para relaciones precoces o pederastas? Porque si el libro trata sobre el amor entre niños y jóvenes homosexuales, es pederastia.
Los que venden y promocionan dicho libro dicen que los adultos, especialmente los padres y profesores, pueden beneficiarse enormemente de este libro.
El libro “niños gay ” le da el conocimiento acumulado durante muchos años de investigación en el área de la homosexualidad en Noruega.

Este libro es el primero de su tipo. Es una descripción completa y extensa de vida de los jóvenes y adultos que se enamoran de una persona de su mismo sexo.
Hablar sobre mayores de edad es una cosa, hablar sobre niños y sexo, bien sea hetero como homosexual está fuera de contexto y sólo induce al crimen del abuso de menores, sea en el plano sexual que sea.
“Los muchachos homosexuales ” sentarán las bases para la seguridad, la tolerancia y el respeto entre los niños y los adultos – con independencia de su orientación sexual – escribe entre otras cosas.
Si se promociona sólo la homosexualidad ¿Quién promociona y defiende la heterosexualidad? ¿O es que creyeron el cuento feminista de que toda relación heterosexual es una violación aunque sea consentida?

Traducido y reescrito por Hipatia

Fuente

Visto en: http://circuloatenea.com/2014/05/15/noruega-promociona-un-festival-gay-infantil/

Niños adoptados por parejas gay sufren trastornos psicológicos: científico de EEUU

04-06-2013 0-24-55Sufren menores adoptados por parejas del mismo sexo mayor estrés y tendencias suicidas, así como trastornos psicológicos, principalmente afectivos, como depresión, trastornos de conducta, abuso de sustancias, intento de suicidio y consumación del mismo, señala el estudio sobre la investigación relativa a la paternidad y adopción homosexual.

Dicho trabajo, presentado ayer durante el simposio “Adopción homosexual, lo que la ciencia ha descubierto”, plantea que de acuerdo con diversos estudios que contienen testimonios de hijos de padres homosexuales, la mayoría de estos reconoció haber padecido fuertes emociones, tales como miedo, ansiedad, aprehensión, vergüenza y enojo al tratar de esconder o negar la homosexualidad de sus padres ante sus compañeros o familiares, así como la presión social a sobrenombres dolorosos y alteración de amistades.

La investigación, elaborada por el doctor George A. Rekers, profesor de neuropsiquiatría y ciencias del comportamiento en la escuela de medicina de la Universidad de Carolina del Sur, en EU, plantea conclusiones científicas sobre la inviabilidad de la adopción por parte de parejas del mismo sexo.

En su intervención, Rekes dijo que existía mayor probabilidad de que los menores adoptados desarrollen una tendencia homosexual, que aquellos que viven con madre y padre, ya que los menores tienden a vivir y copiar los roles de vida de sus padres.

Durante la apertura del simposio, Óscar Rivas, presidente de Renacer, Instituto Mexicano de Orientación Sexual, dijo que en materia de adopciones lo que debe prevalecer es el derecho de los niños o niñas. “La ciencia tiene mucho que aportar en el debate sobre matrimonios homosexuales y adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, sobre todo luego de que los diputados de la ALDF aprobaron reformas en este sentido, sin considerar el posicionamiento de diversos sectores involucrados”, recalcó.

Óscar Rivas aseguró que privilegiar las condiciones de niños o niñas adoptadas que permitan tener un desarrollo integral y una convivencia sana para superar su ya de por sÍ difícil condición de huérfanos es sin duda el principal objetivo de las adopciones.

“Creemos que las adopciones por parte de homosexuales o lesbianas no crea esas condiciones que los menores requieren en etapas cruciales de crecimiento, desarrollo y formación. El niño necesita un ambiente de hombre y mujer, una figura paterna, una figura materna, para crecer, es lo mejor, no hay nada mejor que eso para el sano crecimiento del niño”.

Mayor promiscuidad en su adolescencia o madurez, adicciones, desórdenes psiquiátricos, tendencias suicidas y elevado número de enfermedades de transmisión sexual son algunos problemas que los especialistas aseguran podrían enfrentar menores adoptados por parejas del mismo sexo.

Fuentehttp://www.cronica.com.mx/notas/2010/488443.html