Pentágono rompe el silencio y revela el mayor de sus secretos sobre los ovnis

Por primera vez en la historia: Pentágono rompe el silencio y revela el mayor de sus secretos sobre los ovnis

Por primera vez en la historia, el Pentágono admitió que investiga informes relacionados a objetos voladores no identificados, popularmente conocidos como ovnis.

De acuerdo al NY Post, un portavoz del Departamento de Defensa reveló que existe una iniciativa secreta del gobierno bautizada como Programa Avanzado de Identificación de Amenazas Aeroespaciales (AATIP), la cual oficialmente fue cerrada el 2012. Sin embargo, asegura que esta iniciativa todavía “analiza e investiga fenómenos aéreos no identificados”.

El funcionario identificado como Christopher Sherwood detalló que “el Departamento de Defensa siempre está preocupado por mantener una identificación positiva de todos los aviones en nuestro entorno operativo, así como por identificar cualquier capacidad extranjera que pueda ser una amenaza para la patria”.

“El departamento continuará investigando, a través de procedimientos normales, los informes de aeronaves no identificadas encontradas por aviadores militares de EE. UU. Para garantizar la defensa de la patria y la protección contra la sorpresa estratégica de los adversarios de nuestra nación”, agregó.

“Una revelación bomba”

El ex funcionario de defensa del Reino Unido que investigó el fenómeno Ovni durante años, Nick Pope, manifestó su opinión sobre esta información, afirmando que la declaración de Sherwood es una “revelación bomba”.

“Esta nueva admisión deja en claro que realmente estudiaron lo que el público llamaría Ovni”, sostuvo al respecto de la existencia del Programa Avanzado de Identificación de Amenazas Aeroespaciales.

Por su parte John Greenewald Jr., quien mantiene un sitio web en donde archiva documentos gubernamentales desclasificados sobre informes de ovnis, señaló que se terminó sorprendido por las palabras del portavoz, recalcando que le llamó la atención que nombrarán a los ovnis como “fenómenos aéreos no identificados”.  “Estoy sorprendido de que lo dijeran de esa manera”, expresó.

De igual manera, afirmó que espera que en los próximos días se de a conocer más información sobre las investigaciones llevadas a cabo por AATIP, destacando eso sí que “al menos estamos un paso más cerca de la verdad”.

Lo que se sabe de AATIP

El Programa Avanzado de Identificación de Amenazas Aeroespaciales (AATIP) fue detectado por los medios de comunicación el 2017 luego que un video del Departamento de Defensa norteamericano mostrara un video de 33 segundos de duración en donde se ve a un objeto aéreo  perseguido por dos aviones de la Marina en la costa de San Diego en 2004.

Tras esta revelación, el ex líder de la mayoría en el Senado Harry Reid confirmó la existencia de esta iniciativa secreta al NY Times, indicando que recibía un aporte anual de 22 millones de dólares. “Fue una de las cosas buenas que hice en mi servicio en el Congreso”, aseguró.

Cabe mencionar que Reid justamente es originario de Nevada, lugar donde se encuentra el mítico Área 51, zona en donde habría ocurrido el conocido caso de la presunta caída de una nave alienígena en Roswell en 1947. Eso sí, el otrora senador no quiso comentar con el citado medio las revelaciones del portavoz.

Fuente: https://www.publimetro.cl/cl/social/2019/05/22/pentagono-ovni-extraterrestre-aliens-roswell-estados-unidos-ufo.html

La ideología dominante se atreve a censurar la ciencia

En uno de los artículos más leídos y polémicos de este blog, Lo que dice la ciencia sobre la vida humana, que tuvo 92 comentarios (hasta ahora el récord del blog), expliqué cómo, por razones puramente ideológicas, los partidarios del aborto cierran los ojos a lo que dice la ciencia, que no duda en afirmar (y lo hace desde hace siglo y medio) que la vida de cada ser humano comienza en la fecundación del óvulo por el espermatozoide. Frente a esto, los abortistas se empeñan en hacer afirmaciones falsas como estas: un feto no es más que una parte del cuerpo de la madre; un feto no es un ser humano; un feto no es más que un conjunto de células (¿pues qué son los abortistas?).

Denunciando que se ha dado un paso más hacia el control ideológico de la investigación científica, la revista británica The Lancet, segunda en factor de impacto en el campo de la Medicina, ha publicado un artículo que acusa de injerencia en la investigación científica a ciertas ONG abortistas y al gobierno del Reino Unido. Los científicos firmantes del artículo forman parte de un equipo perteneciente a la London School of Hygiene and Tropical Medicine, que realizó la evaluación de un proyecto destinado a reducir las muertes por embarazos no deseados en 14 países de África y Asia (o sea, el número de muertes causadas por abortos provocados). El proyecto, que tenía asignada una financiación de 140 millones de libras esterlinas, estaba patrocinado por el Departamento para el Desarrollo Internacional del reino Unido (DFID por sus siglas en inglés) y llevado a cabo por dos importantes ONG dedicadas a la salud reproductiva internacional (un eufemismo para ocultar la palabra aborto, aunque esas organizaciones no la ocultan en sus webs). El problema surgió cuando los resultados de la evaluación realizada por el equipo universitario no fueron del agrado de las dos ONG abortistas, que a base de presiones y amenazas consiguieron impedir la publicación de una serie de artículos científicos que detallaban los resultados de la evaluación y que ya estaban aceptados por revistas del ramo. Ante las protestas y acusaciones de las ONG, la universidad abrió una investigación sobre el trabajo del equipo evaluador, llegando a la conclusión de que dicho equipo había trabajado correctamente, aunque le ordenó dejar en el anonimato la participación de las dos grandes ONG abortistas y los países donde habían trabajado, lo que en la práctica concedía a dichas empresas la facultad de decidir qué resultados de la investigación podían publicarse y cuáles no.El equipo investigador recurrió la decisión, porque equivalía a instaurar la censura de las ONG abortistas sobre los resultados de su investigación, pero el departamento gubernamental DFID del Reino Unido desestimó su recurso. Posteriormente se les permitió publicar un solo artículo, pero quedan muchos resultados que no han podido hacerse públicos, lo que ha inducido a dos de los investigadores a escribir el artículo de denuncia para The Lancet. Los autores señalan que no se trata sólo de su caso, sino que muchos otros investigadores se encuentran en la misma situación que ellos, cuando los resultados de sus trabajos chocan con la ideología dominante. Veámoslo con sus palabras:

Numerosos colegas han descrito formas similares de interferencia, en diferentes etapas del proceso de investigación, que dan como resultado una “evaluación…” diseñada para complacer a los donantes; informes “archivados” o “embargados”; y un “regateo” sobre qué resultados pueden publicarse. A menudo, tal interferencia se expresa en el lenguaje de la ética; otras veces los donantes y sus socios atacan el rigor de los métodos de investigación o tratan de desacreditar las interpretaciones de los investigadores llamándolas “ingenuas”, para presionarlos y obligarlos a suprimir hallazgos y análisis que arrojan una luz desfavorable sobre sus estrategias o resultados programáticos.

En otro sitio dicen esto:

“Censura” es una palabra fuerte. ¿Pero qué otra cosa se puede llamar, cuando un donante que encarga una investigación basada en la evaluación de uno de sus principales programas globales de salud ordena a los investigadores que omitan resultados importantes en su informe final? ¿O cuando les presiona para que cambien sus conclusiones? ¿O cuando un miembro del personal de un socio que está siendo evaluado amenaza la reputación de los investigadores y su Universidad si publican resultados negativos?

Fuente: http://divulciencia.blogspot.com/2019/05/ideologia-dominante-censura.html