La ideología de género mata, el maligno doctor John Money

El experimento definitivo sobre la ideología de género ya tuvo lugar en 1966.

Al encontrarme con este caso en al menos tres obras —“La tabla rasa” (2003) del científico cognitivo de Harvard Steven Pinker, “Ideología de género y feminismo radical” (2015) del cristiano ortodoxo Mario Cely y en “El libro negro de la nueva izquierda” (2016) del politólogo Agustín Laje que retoma lo dicho por Pinker— y entendiendo la importancia que nuevamente toma en el debate público, a continuación, hago reseña del experimento del psicólogo John Money.

En 1966, con tan solo 8 meses, Bruce Reimer perdió su pene producto de una circuncisión mal hecha. Los padres muy preocupados por el futuro de su hijo y sin saber qué hacer, confiaron en la gran reputación que tenía en ese entonces el doctor John Money —quien sostenía que el género no es algo natural sino algo aprendido— lo contactaron y aceptaron su sugerencia de reasignación de sexo, así, se prosiguió 14 meses después, a retirar los testículos de Bruce y a crearle una vulva artificial, desde entonces sería conocido como Brenda y estaría sometido a tratamiento psicológico y hormonal.

Este experimento sería la prueba reina a favor de los teóricos de la construcción social, ya que Bruce tenía un hermano gemelo homocigótico (del mismo “huevo”), Brian, el cual, al compartir el 100% de los genes y la misma familia, haría posible demostrar que lo importante para determinar la identidad de género es el entorno.

Dada la tesis de Money, de que el género es algo que se aprende, —por decirlo de forma simple, no se nace, se hace— él le dijo a la familia que nunca le contarán la verdad a Brenda y, además, que la trataran como a una niña. Si la tesis de Money era correcta, y los bebés vienen al mundo con la mente en blancosolo hacía falta que al antes Bruce Reimer, lo educaran como niña, le pusieran vestidos y le comparan muñecas para que el experimento fuera exitoso.

El nombrado caso que Money llamó John/Joan fue expuesto al mundo como un éxito rotundo, sin embargo, en 1977 saldría a luz que:

[…] desde muy pequeña, Brenda se sentía un niño atrapado en un cuerpo de niña y un rol de género. Rasgaba los vestidos con volantes, rechazaba las muñecas y prefería las armas, le gustaba jugar con chicos y hasta insistía en orinar de pie. A los 14 años se sentía tan desgraciada que decidió que o bien vivía su vida como chico o bien acababa con ella, y al final su padre le contó la verdad. Se sometió a una nueva serie de operaciones, asumió una identidad masculina y hoy está felizmente casado con una mujer. [1]

Durante al menos 10 años Money estuvo dando apoyo psicológico a Brenda, y evaluando los resultados de su operación y reasignación de sexo. Lo que dice otra parte de esta historia es que a los 13 años Brenda amenazó a sus padres con suicidarse si la seguían obligando a ver al doctor Money, las visitas al doctor money eran «traumáticas más que terapeuticas». Cuenta Agustín Laje:

[…] a medida que la “niña” se negaba a adoptar su nuevo género, el doctor se veía obligado a aplicar enfoques cada vez más extremos. Pidió tener sesiones conjuntas con los gemelos, a quienes les hacía quitarse la ropa, mirarse mutuamente, ensayar poses sexuales y someterse a sesiones fotográficas. Los dos niños cumplían un papel no muy diferente del que pueden cumplir dos ratas de laboratorio.

[…] El último intento de Money consistió en intentar convencer a “Brenda” de someterse a una cirugía que perfeccionara su vulva rudimentaria y se le pudiera construir una vagina artificial. A los trece años de edad, llegó a entrevistarla con un transexual para que éste la persuadiera respecto de las bondades de la cirugía. Pero “Brenda” se negó, y pidió a sus padres no volver a ver nunca más al doctor Money. [2]

Con ello, Money dejaría de hablar de su supuesto exitoso caso John/Joan, sin revelar que había sido un fracaso, y Brenda, por su parte:

[…] decidió asumir su papel masculino, y se puso por nombre David. En 1997, David Reimer se había sometido a un tratamiento para revertir la reasignación, que incluía inyecciones de testosterona, una mastectomía doble, y dos operaciones de faloplastia. Conoció a una mujer, con la que se casó y se convirtió en el padrastro de sus tres hijos. [3]

La vida de David nunca fue fácil, no logró terminar su escuela normalmente como el resto de niños, estuvo muchos años desempleado y hasta fue estafado por un hombre al que le vendió su historia, finalmente, luego de separarse de su esposa, sumándose al dolor el suicidio de su hermano Brian por sobredosis en 2002, a causa de todos sus traumas, el 4 de mayo de 2004, a sus 38 años, en un aparcamiento de un supermercado, se pegó un tiro en su cabeza.

La trágica destrucción de la familia Reimer a causa de la negación de la naturaleza humana no fue un caso aislado contra la ideología de género. En un estudio realizado a veinticinco niños que nacieron sin pene (un defecto de nacimiento conocido como extrofia cloacal) a los cuales se castro y educó como niñas:

Todos mostraron unos patrones masculinos, se dedicaban a juegos bruscos y tenían unas actitudes y unos intereses típicamente masculinos. Más de la mitad de ellos declararon espontáneamente que eran niños, uno cuando sólo tenía cinco años. [4]

Lo que actualmente se llama ideología de género, es el adoctrinamiento educativo-cultural por parte del Estado hacia los niños, negando la naturaleza humana para “meterles en la cabeza” que el género se puede cambiar al antojo.

No debemos tampoco caer en el error de pensar que cualquier intento educativo enfocado en visibilizar a homosexuales o transexuales para disminuir el bullying o intolerancia hacia estos, entre otros, hace parte de la llamada ideología de género, desde luego, si en una clase se le enseña a los niños a que deben valorar a las personas por lo que son, y no por su físico, religión u orientación sexual, esto en cambio, es digno de felicitación, y sin duda nos conducirá hacia sociedad mejor.


[1] Pinker, S. (2003) “La tabla rasa”. Barcelona: Paidós. (p. 559).

[2] Laje, A. Márquez, N. (2016) “El libro negro de la nueva izquierda”. Buenos Aires: Unión Editorial. (p.83).

[3] Cely, M. (2015) “Ideología de género y feminismo radical”. Editorial CLIR. (p. 79).

[4] Pinker, S. (2003) “La tabla rasa”. Barcelona: Paidós. (p. 559).

Fuente: https://www.misescolombia.co/la-ideologia-genero-mata-maligno-doctor-john-money/

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s