¿Y si el “Big One” no fuera solo uno, sino varios grandes terremotos?

En la costa Oeste de EE.UU. todo el mundo espera la llegada de un megaterremoto, pero no saben exactamente cuándo

ARCHIVO Imagen tomada tras el terremoto de San Francisco de 1906. Fuente: http://www.abc.es/fotonoticias/fotos-ciencia/20140520/imagen-tomada-tras-terremoto-1612608273218.html

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Imagen tomada tras el terremoto de San Francisco de 1906.
Fuente: http://www.abc.es/fotonoticias/fotos-ciencia/20140520/imagen-tomada-tras-terremoto-1612608273218.html

A lo largo de la costa Oeste de los Estados Unidos, el término “Big One” se ha incorporado, como uno más, a las conversaciones diarias de los habitantes de esta zona del planeta. Se comenta en los cafés, en los hogares o en el trabajo como un tema popular más entre los contertulios de cualquier reunión. Todo el mundo sabe que el megaterremoto llegará, aunque nadie sabe exactamente cuándo. Mientras, bajo sus pies, las fuerzas de la naturaleza siguen actuando, las placas tectónicas siguen acumulando tensión y todo parece preparado para que, en apenas un instante geológico, se produzca uno de los terremotos más destructivos jamás sufridos por el hombre.

O quizá no. De hecho, un grupo de investigadores del Servicio Geológico de los Estados Unidos apunta, en el Boletín de la Sociedad Sismológica de América (BSSA), que varios terremotos de menor intensidad a lo largo de todo un siglo, en lugar de uno solo y enorme, podría liberar la misma y peligrosa cantidad de tensión acumulada en la zona de subducción de las placas tectónicas.

Según sus cálculos, un “racimo ” de terremotos muy próximos en el tiempo (100 años entre los siglos XVII y XVIII), liberó la misma cantidad de estrés acumulado bajo la Bahía de San Francisco que el gran terremoto que sufrió la ciudad en 1906. Lo cual amplía a dos los posibles escenarios para el próximo “Big One” en la región.

“Las placas se siguen moviendo” -asegura David Schwartz, coautor del estudio-. El estrés vuelve a acumularse y tendrá que liberarse de nuevo. Pero cómo lo hará?”

La región de la Bahía de San Francisco (SFBR) se considera dentro del área de acción de los bordes de las placas del Pacífico y Norte América. La energía liberada durante su ciclo de terremotos llega a la superficie a través de sus principales fallas: San Andreas, San Gregorio, Calaveras, Hayward-Rodgers Creek, Greenville, y el valle Concord-Green.

“El gran terremoto de 1906 sucedió cuando aún no había tanta gente y el área estaba mucho menos poblada que en la actualidad -afirma Schwartz-. El terremoto tuvo el efecto beneficioso de relajar el estrés en los bordes de ambas placas y relajar la tensión de la corteza, lo que desembocó en un periodo posterior de actividad sísmica muy baja”.

Un seísmo cada cinco años

El ciclo de terremotos constituye un fiel reflejo de los procesos de acumulación y liberación del estrés de las placas, periodos que se van sucediendo a lo largo del tiempo. El Area de la Bahía de San Francisco no ha vuelto a experimentar un ciclo pleno de terremotos desde que fue habitada por primera vez, según se desprende de los registros históricos o las mediciones sísmicas. Fundada en 1776, la Misión Dolores y el Presidio de San Francisco guardan los primeros registros disponibles sobre la actividad sísmica en la zona.

“Estamos mirando al pasado para tener un punto de vista más razonable de lo que puede suceder en las próximas décadas, en el futuro -afirma Schwartz- . Y la única forma de conseguir una historia más larga es llevar a cabo más estudios paleosísmicos, que pueden ayudar a construir la verdadera historia de las fallas de la región. Estamos tratando de averiguar lo que pasó y entender las incertidumbres que aún tenemos sobre el área de la Bahía”.

Schwartz y sus colegas excavaron zanjas a lo largo de las fallas y observaron antiguas grietas en la superficie provocadas por terremotos del pasado. La datación por radiocarbono de los restos de carbón y la presencia de polen ayudó a establecer las fechas de los paleoterremotos, ampliando el arco temporal de los eventos mayores hasta antes del año 1700.

Los datos recogidos sugieren que entre 1690 y la fundadión de la Misión Dolores y Presidio en 1776 se produjeron, en varias de las fallas, una serie de terremotos con una magnitud comprendida entre 6,6 y 7,8.

“Lo que esto supone para nuestros cálculos es que la suma de todos estos terremotos liberó una cantidad de energía comparable a la del terremoto de 1906”, afirma Schwartz.

Con estos datos a la vista y dado que el estrés se sigue acumulando en la región, los autores ven por lo menos dos formas de que en el futuro se libere la energía acumulada. Una es un único megaterremoto, y la otra una serie de terremotos “menores” aunque, como hemos visto, de gran intensidad. La segunda opción, según los investigadores, es más probables que la primera.

“Todo el mundo piensa que algún día se repetirá el gran terremoto de 1906 -asegura Schwartz-. Pero una cosa es tener un gran terremoto una vez, y pasar los siguientes 110 años en relativa calma, y otra es tener cada cinco años un terremoto de magnitud 6,8 o 7,2. Lo cual no está fuera de las posibilidades”.

Fuentehttp://www.abc.es/

Inglés: http://www.livescience.com/15716-big-hit-dc-ny.html

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