Reflexiones sobre el Domingo de Ramos William L. Craig

TRANSCRIPCIÓN:

Hoy celebramos el día llamado Domingo de Ramos, el día de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén una semana antes de su crucifixión y muerte. Si alguno de vosotros se pregunta por qué se le llama domingo de Ramos, es porque según el evangelio de Juan, la muchedumbre de Jerusalén salió al encuentro de Jesús llevando estas ramas, que o bien movían en el aire o tendían en su camino, según entraba en la ciudad.

Ahora, tenemos dos alegaciones independientes en los evangelios de esta entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Una se encuentra en el evangelio de Marcos, y la otra se encuentra en el evangelio de Juan. Históricamente hablando, este hecho es muy importante porque una de las pruebas más importantes sobre la historicidad de un evento es la existencia de narraciones independientes del mismo evento. Marcus Borg, un erudito eminente del Nuevo Testamento lo explica de la siguiente manera. Dice, “la lógica esta clara. Si una historia tradicional aparece en una fuente temprana y en otra fuente independiente, entonces, no solo es temprana, sino también es improbable que haya sido inventada” Desde luego, nosotros como cristianos creemos en la inspiración por Dios del Nuevo Testamento, de modo que sabemos a parte de la evidencia histórica que estas narraciones no son inventadas, pero aún así, es agradable saber, que incluso cuando consideras los evangelios al nivel de documentos históricos ordinarios, pasan el test de confiabilidad que usan los historiadores al examinar la historia secular. Creo que esto puede robustecer nuestra confianza en la verdad de los evangelios y también darnos una manera de comentar la verdad con nuestros amigos no cristianos que aún no creen en la inspiración de la Biblia.

Ahora, en el caso de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, está narrada en el mas temprano de los 4 evangelios, el evangelio de Marcos, y luego también, de un modo independiente, en el evangelio de Juan. Es más, aunque las narraciones de la entrada triunfal que encontramos en los evangelios de Mateo y Lucas dependen en gran parte de Marcos, aún así los eruditos creen que Mateo y Lucas también tuvieron otras fuentes independientes, además de Marcos, para las narraciones de este suceso. Así pues, el caso histórico para la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén es bastante sólido. Tenemos bastante buenos fundamentos cuando afirmamos que Jesús de Nazaret entró triunfal en Jerusalén durante la pascua, al principio de la última semana de su vida.

Aunque las narraciones de la entrada triunfal de Jesús encontradas en Marcos y Juan difieren un poco en ciertos detalles circunstanciales, coinciden totalmente en el núcleo de la historia: Que al principio de la semana final de su vida, Jesús de Nazaret entro en Jerusalén montado en un pollino y fue recibido por la multitud que habían ido a la fiesta anual de la pascua, con gritos de ¡Hosanna! ¡Bendito sea el que viene en el nombre del Señor! pues anticipaban la llegada del reino de Dios. Bien, hoy queremos enfocar nuestra lección en la mas temprana de estas dos narraciones, la que se encuentra en el evangelio de Marcos, capitulo 11, versos 1 al 11…. Así que quiero invitarles a que saquen sus Biblias esta mañana y vayan al capítulo 11 de Marcos, y leeremos juntos los versos del 1 al 11…. Marcos capitulo 11, versos del 1 al 11…

Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá. Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron. Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino? Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron. Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino. Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!

Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce.

Antes de examinar este pasaje en detalle, ubiquemos la escena geográficamente y cronológicamente. Es la parte del año en la que se celebra la fiesta de pascua en Jerusalén durante el mes judío de Nisán, no se refiere al fabricante de coches japonés, está hablando del mes judío llamado Nisán, que a groso modo se corresponde con principios de abril en nuestro calendario moderno. La Pascua siempre comenzaba el día 14 del mes Nisán, que aquel año cayó en viernes. Así, los académicos usando los datos de la astronomía, han determinado que el día de la fiesta de Pascua durante la que Jesús fue crucificado, se corresponde con el 3 de abril del año 30 después de Cristo, o con el 7 de abril del año 33 después de Cristo.

Jesús y sus discípulos están de camino a Jerusalén para la fiesta de Pascua, como otros miles de peregrinos que están yendo a la fiesta. Acaban de pasar por la antigua torre de Jericó, donde, de acuerdo con Marcos, capitulo 10, Jesús curó a un hombre ciego, Bartimeo, al salir de la ciudad. Si miran al mapa, Jericó está situado a lo largo de la calzada romana, a 17 millas al este de Jerusalén. Los peregrinos venían por la calzada romana, subiendo a Jerusalén con una elevación de unos 2600 pies, hasta la cima del monte de los Olivos, que está en el lado opuesto al templo, en el valle de Cedrón. Los Peregrinos de Galilea, al norte, de donde era Jesús, normalmente seguían esta calzada romana hasta Jerusalén y en el camino, pasarían las ciudades de Betania y Betfagé, que son mencionadas por Marcos en el versículo 1 del capitulo 11. Betania se encuentra en la ladera sur del Monte de los Olivos, algo fuera de la calzada romana, mientras que Betfagé estaba probablemente ubicada en la ladera oeste del Monte de los Olivos, al otro lado del valle de Cedrón desde Jerusalén, era virtualmente una extensión de la ciudad de Jerusalén.

Ahora bien, cuando se lee la narración de Marcos, uno puede preguntarse por qué menciona a Betania, dado que Jesús no pasaría literalmente por Betania en su camino a Jerusalén, ya que Betania se encuentra fuera de la calzada romana, algo hacia la izquierda. Se puede especular, que tal vez sea la ciudad no mencionada, a la que se refiere el versículo 2, cuando pide a los discípulos que vayan a buscar un pollino, pero en ese caso, la procesión triunfal de Jesús en Jerusalén sería de casi dos millas, y eso es una distancia larga para que la gente le tendiera ramos y mantos al camino, así que podría parecer bastante raro que Marcos mencione a Betania en conexión con el viaje de Jesús a Jerusalén. Cuando leemos la narración en el evangelio de Juan, sin embargo, descubrimos un hecho muy interesante: Jesús y sus discípulos de hecho pasaron la noche en Betania en su camino a Jerusalén, ya que Betania era el hogar de María y Marta, cuyo hermano, Lázaro, había resucitado Jesús de entre los muertos, y así, Juan informa en el capítulo 12, versículos 1 y 2, que 6 días antes de Pascua, Jesús fue a Betania, donde estaba Lázaro, a quien había resucitado, y allí le ofrecieron cena. Así que, habiendo salido de Jericó esa mañana, Jesús debió haber llegado a Betania en algún momento de la tarde y luego disfrutaría de una cena con sus amigos. Y fue durante esta cena que María ungió los pies de Jesús y los secó con su cabello. Es interesante, que Marcos también conoce este incidente con María en Betania, pero lo cuenta en otro contexto en el capítulo 14 de su evangelio. Pero es también interesante saber que en el capítulo 11, versículos 11 y 19, Marcos dice que Jesús no pasó la noche en Jerusalén durante la última semana de su vida. En cambio, dice, volvería a Betania cada noche, y se quedaba allí con sus discípulos. Así pues, no creo que la entrada triunfal ocurriera el mismo día en que Jesús salió de Jericó, sino más bien Juan dice que Jesús paso una o quizás dos noches en Betania, y que la multitud, al enterarse de su llegada a Betania, estaban ya saliendo desde la ciudad de Jerusalén a Betania para poder verle. Así pues, ¿Cuándo tuvo lugar la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén? Juan dice que Jesús estaba en Betania o llegó a Betania, 6 días antes de la Pascua. Según Juan, Pascua se comía el viernes por la noche. Juan dice repetidamente que los líderes judíos querían eliminar a Jesús antes de que empezara la comida de Pascua. Y dice esto en Juan 18, versículo 28, y de nuevo en el capítulo 19, versículo 14. Los líderes judíos querían a Jesús muerto y quitado de en medio antes de que comenzara la cena de Pascua.

Ahora bien, de acuerdo a la regulación judía, la matanza de los corderos de Pascua en el templo, comenzaba a las 3 de la tarde, el día 14 de Nisán. A las 3 en punto, en la tarde del 14 de Nisán la matanza de los corderos de Pascua se iniciaba en el Templo, y luego esos corderos se comían esa noche, después de que llegara la noche cerrada. Ahora, escuchen esto, de acuerdo a la cronología de Juan, entonces, cuando Jesús murió en la cruz, a las 3 PM, el día 14 de Nisán, fue justo al mismo tiempo en que los jefes sacerdotes en el templo comenzaban a sacrificar los corderos de Pascua. No se dieron cuenta, que al instigar la crucifixión de Jesus a manos de los romanos, estaban de hecho ofreciendo un sacrificio a Dios que de una vez por todas aboliría los sacrificios animales que estaban llevando a cabo a esa misma hora en el templo mientras Jesús estaba siendo crucificado. Como Pablo escribiría luego en Corintios, 1, 5-7; “Porque Cristo, nuestro Cordero pascual, ya ha sido sacrificado”. Así pues, en la narración de Juan, entonces, Jesús murió en el momento del sacrificio de Pascua, antes de la cena de Pascua esa noche. El problema aquí, es que según Marcos, y los otros evangelios, Jesús comió la cena de Pascua con sus discípulos en la habitación de arriba, en la noche anterior a su crucifixión. En Marcos, capitulo 14, y versículo 12, leemos: “El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron sus discípulos: “¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero de Pascua?” Y Jesús entonces dio instrucciones a los discípulos de preparar la Pascua en la habitación superior. Ahora bien, Juan coincide en que Jesús compartió una última cena con sus discípulos el jueves por la noche en la habitación de arriba antes de la traición de Judas y su arresto, pero ¿cómo pudo haber sido esta una cena de Pascua? Si los corderos no eran sacrificados en el templo hasta las 3 en punto el viernes por la tarde, como dice Juan, ¿cómo pudo Jesús estar comiendo la cena de Pascua con sus discípulos el jueves por la noche si los corderos no estaban si sacrificados hasta las 3 del día siguiente. Bueno, varias soluciones se han encontrado a este rompecabezas, y una de las más plausibles, es que debido a calendarios en competencia que estaban en uso en la Palestina del siglo I, los sacrificios podían haber sido ofrecidos en más de un día. Y aquí os invito a sacar vuestro papel que trata del día de la Pascua.

Los Fariseos y la gente de Galilea, contaban el día como empezando al amanecer y terminando al siguiente amanecer, así que los días empezaban por la mañana a las 6 AM, y terminaban a las 6 AM del día siguiente. Pero los Saduceos y la gente de Judea contaban los días comenzando al atardecer, y terminando al siguiente atardecer, así que para los Judíos, su calendario iniciaba el día desde las 6 de la tarde, hasta las 6 PM del siguiente día. Ahora, en nuestros días, hemos adoptado lo que creo que es la extraña costumbre de que el día comienza en mitad de la noche, a las 12, y continua hasta la siguiente media noche, cuando piensas sobre ello, es realmente un método extraño de marcar el día… Bien, pues esta diferencia en marcar los días, descalabra los días de ciertos eventos, como pueden ver en la tabla que os he pasado. Según el cómputo de Galilea, el día 14 de Nisán, comienza a las 6 AM del día que llamamos jueves, es decir, que 14 de Nisán, comienza a las 6 AM del jueves, pero para los Judíos, el 14 de Nisán no comenzaba hasta 12 horas después, a las 6 PM del día que llamamos jueves. Así pues, cuando los Galileos siguiendo las normas Judías sacrificaban los corderos pascuales la tarde del 14 de Nisán, ¿en qué día lo hacían? Bien, lo hacen el jueves. Pero cuando los Judíos ofrecen sus corderos para el sacrificio en la tarde del 14 de Nisán, ¿qué día es?, Bueno, es viernes! Cuando llega la noche, el come el cordero, que para su cómputo es el 15 de Nisán. Y así pues, para poder satisfacer las necesidades de ambos, la sensibilidad de los Galileos y Fariseos por un lado, y la de los Judíos y Saduceos por otro, los sacerdotes del templo habrían tenido que admitir sacrificios pascuales ambos días, jueves y viernes. Jesús como Galileo, y conociendo su inminente arresto, eligió celebrar la Pascua el jueves por la noche, mientras que el jefe de los sacerdotes y los escribas, responsables del arresto de Jesús, iban por el calendario judeo-saduceo, como dice Juan. Aunque no tenemos evidencia de que los sacrificios de Pascua tuvieran lugar ambos días, creo que esta solución es muy plausible, según nos aparece. La población de Jerusalén aumentaba a alrededor de 125.000 personas durante el festival de Pascua, y simplemente sería logísticamente imposible para los sacerdotes del templo sacrificar suficientes corderos para 125.000 personas entre las 3 de la tarde y las 6, en un día. Debían haber realizado sacrificios en más de un día para poder proporcionar suficientes corderos pascuales para los peregrinos que estaban en la ciudad, y eso haría totalmente posible para Jesús y sus discípulos que celebraran la Pascua el jueves por la noche antes de su arresto.

Así que, si retrocedemos 6 días, desde el día de Pascua que marca Juan, cuando Jesús llega a Betania, tenemos que Jesús llegó a Betania el sábado por la noche, el 9 de Nisán. Dependiendo del tiempo que se quedara en Betania, luego llegó a Jerusalén al día siguiente, el domingo o el lunes.

I. Howard Marshall, que es un prominente académico del Nuevo Testamento, ha proporcionado una reconstrucción de la última semana de Jesús, que aparece en vuestra fotocopia, que también os di. Noten que en la reconstrucción de Marshall, Jesús llega a Betania el sábado, el domingo la multitud va a ver a Jesús, el lunes, tiene lugar su triunfal entrada en la ciudad, martes es el día de la maldición de la higuera y la purificación del templo, el miércoles, encontraron a la higuera seca, tiene lugar la controversia del templo y Jesús dice la parábola de la viña, luego el jueves es la ultima cena de Jesús con sus discípulos, su traición y arresto, y luego el juicio ante Anás y Caifás. El viernes, Jesús es llevado ante el Sanedrín completo, conducido y juzgado ante Pilato y Herodes, y luego finalmente es crucificado y enterrado ya tarde el viernes. El sábado Jesús yace en el sepulcro, y luego el domingo, es el día de la resurrección.

Y bien, habiendo ubicado entonces la escena cronológicamente y geográficamente, veamos con mayor detalle la narración de Marcos. La primera parte de la historia de Marcos, se refiere a Jesús obteniendo un pollino sobre el que entrar en la ciudad. Dado que Jesús y sus discípulos estarían volviendo desde Betania por la calzada romana, el pollino estaba probablemente en la ciudad de Betfagé, según comienzan a descender del monte de los Olivos a Jerusalén, y Jesús envía a dos de sus discípulos para que le traigan el pollino, para montarlo en el descenso del monte de los Olivos, a través del valle de Cedrón, y en la llamada Puerta Dorada de la pared este del Templo, tal y como está ilustrado en la fotocopia con una línea roja marcando la ruta de la entrada triunfal de Jerusalén en la ciudad.

Marcos no nos dice que clase de pollino es el que montó Jesús, pero sabemos que hay 3 tipos de animales equinos que estaban en uso en Palestina en aquellos días: Caballos, burros y mulas. Las mulas son los híbridos entre una yegua y un burro. Los otros evangelios, sin embargo, nos dicen que Jesús eligió un burro. Los burros son pequeños animales de carga muy fuertes que eran ampliamente utilizados en Palestina como animales de carga, y la elección de Jesús de un burro es deliberada y significativa. Ahora, en la narración de Marcos, Jesús presenta asombrosa presciencia sobre eventos altamente particulares que los discípulos tendrán al ir a conseguir el asno, y la simple explicación que han de dar: “el Señor lo necesita”, muestra el sentimiento de dominio soberano de Jesús sobre los hechos. Alguien al leer la historia puede pensar que Jesús ya había hecho previos arreglos con el dueño del asno, sin decir nada a los discípulos, pero ello pasaría por alto la lección que Marcos intenta enseñar aquí: A saber, la presciencia de Jesús y control sobre los hechos que conducirán a su sufrimiento y muerte. Marcos quiere que veamos que Jesús no es la victima impotente de eventos que se precipitan fuera de control, sino que permanece como dueño soberano de su destino eligiendo ir a la cruz. Este énfasis en el control soberano de Jesús es incluso mas evidente en Marcos capitulo 14, versículos del 12 al 16, donde en respuesta a las preguntas de los apóstoles sobre la Pascua y donde habrían de celebrarla, Jesús les dice lo siguiente: “Id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle, y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? Y él os mostrará un gran aposento superior, ya dispuesto; preparadlo para nosotros allí”, y los discípulos salieron y fueron a la ciudad, le encontraron tal como les había dicho. Parece incluso menos probable que este encuentro con un hombre llevando un cántaro de agua fuera algo arreglado previamente. Más bien Marcos esta ilustrando de nuevo el conocimiento sobrenatural de Jesús y su autoridad. Jesús está desplegando aquí las credenciales de un profeta verdadero. Por ejemplo, en Samuel 1, capitulo 10, cuando Samuel unge a Saúl como rey de Israel, le dice lo siguiente: Hoy, después que te hayas ido, encontrarás dos hombres junto al sepulcro de Raquel, y te dirán: “los asnos que has venido a encontrar ya se han encontrado. Y luego, seguirás y cuando llegues a… oh, oh…. Parece que me falta una página….aquí está!…llegarás a la encina de Tabor donde 3 hombres te saldrán al encuentro, uno llevando 3 cabritos, otro llevando tres tortas de pan, y el tercero, una vasija de vino. Te saludarán y ofrecerán dos panes. Después de esto, llegarás a la guarnición de los Filisteos, y cuando entres en la ciudad encontrarás un grupo de profetas que vienen de la zona alta, con pandero, flauta y arpa delante de ellos, entonces el espíritu del Señor vendrá sobre ti, y profetizarás”. En Samuel 1, capitulo 10 versículo 7, dice que el cumplimiento de estas predicciones dadas por Samuel eran signos para ver que Dios estaba con él. De un modo similar, las predicciones e instrucciones de Jesús, son signos para sus discípulos del control soberano de Jesús sobre su destino. Y tratar estas tradiciones como meros arreglos naturales como los de alguien que planea un viaje, creo que es omitir la lección teológica que Marcos intenta enseñar aquí. Los eventos de la pasión o el sufrimiento de Jesús, no le cogieron por sorpresa. En el viaje desde Galilea a Jerusalén, Jesús había llevado a los apóstoles a parte, y en Marcos, 10, versículos 33 al 34 les dice: “Observad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles; y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará”. De hecho, es una subestimación decir que estos sucesos no tomaron a Jesús por sorpresa, al contrario, Él provocó estos sucesos como vemos en la segunda parte de la narración de Marcos. Con su entrada triunfal en Jerusalén, Jesús, deliberadamente inició la cadena de acontecimientos que al final de la semana le costarían la vida. Ahora, para poder apreciar lo que ocurre después en la narración, hemos de entender algo sobre los sentimientos de los judíos hacia Roma. En el año 63 antes de Cristo, las legiones romanas bajo Pompeyo pusieron fin a un estado independiente judío, conquistando Jerusalén y deponiendo al rey judío. Aunque Israel había vuelto del exilio de Babilonia, cientos de años antes, la edad dorada que había sido vaticinada por los profetas no se había materializado. En cambio, ahora Israel trabajaba bajo la dictadura opresiva militar de una nación pagana. El imperio Romano. Los judíos bajo el yugo de la ley romana, en 35 años tras la muerte de Jesús, Israel estaría en rebelión abierta contra Roma, resultando finalmente en la destrucción catastrófica de Jerusalén el 70 AC, y la aniquilación del estado Judío. Entretanto, Israel fue un caldero de disturbios. Los Judíos esperaban un libertador Mesiánico que de una vez por todas restaurara en Israel el trono de David, en Jerusalén, y desterrara el yugo romano y estableciera el reino de Dios en esa tierra. Los profetas del Antiguo Testamento, hablaron de la venida de tal rey Davídico, y los judíos anhelaban el cumplimiento de esas profecías. Durante su ministerio, Jesús había ocultado el pronunciamiento público de que él era el mesías prometido. Los eruditos del Nuevo Testamento, han discutido largamente sobre lo que se ha dado en llamar “el secreto mesiánico”, tema que recorre el evangelio de Marcos. En Marcos nos encontramos con que Jesús nunca afirmo públicamente ser el Mesías, sino más bien, cuando la gente le reconocía como el Mesías, como en la gran confesión de Pedro en Marcos 18, 29, “tú eres el Cristo”, o “tú eres el Mesías”, Jesús les encarga no digan a nadie nada sobre su identidad. Pero ahora, en Marcos 11, con su entrada triunfal en Jerusalén, todo cambia.

Jesús era conocedor de las profecías del antiguo testamento, como sabemos por sus discusiones con los escribas judíos, Él sabía y comprendía las profecías sobre el futuro rey de Israel, que restauraría el trono de David en Jerusalén. En particular, había absorbido las profecías del libro de Zacarías. El profeta Zacarías había hablado de un Pastor, que sería señalado por Dios sobre su gente y en el capítulo 13 de su profecía, Zacarías dice que “el pastor será derribado, y las ovejas se dispersarán”. Jesús, en Marcos capitulo 14, versículo 27, se aplica a sí mismo esta profecía. Les dice a sus discípulos que todos le abandonaran, dice: “Todos os iréis, pues está escrito, — citando ahora a Zacarías 13 -, heriré al pastor y las ovejas serán dispersas”. Jesús se aplica a sí mismo la profecía de Zacarías sobre el rey pastor. Así pues, qué está haciendo Jesús, cuando monta un asno, y desciende el monte de los Olivos entrando en Jerusalén. Noten que esta es la única ocasión registrada en los evangelios, en que Jesús monta un animal en vez de caminar. Los peregrinos que iban a la fiesta de Pascua normalmente caminaban, normalmente llegaban a pie, pero Jesús hace algo muy singular, algo muy inusual al llegar montado desde el monte a la ciudad. ¿Qué significa? ¿de qué va todo esto?

La respuesta es que Jesús está deliberadamente dando cumplimiento a la profecía de Zacarías, capitulo 9, versículos 9 a 10. Escuchen esto, del libro de Zacarías: “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí que tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra” Jesús está deliberadamente y provocativamente afirmando ser el rey prometido de Israel que restablecerá el trono de David. Sus acciones son un paralelo viviente, llevado a la acción para declarar su verdadera identidad de una manera pública, el secreto mesiánico es ahora noticia. La entrada triunfal nos muestra la autoconsciencia de mesiánica de Jesús y quien creía ser. Se identifica a sí mismo como el rey pastor profetizado por Zacarías. La idea no se perdió entre la multitud, La gente comenzó a estirar sus mantos para Jesús, como desplegando la alfombra roja para que Él montara sobre ella. Esta era una acción que recordaba como las multitudes en el antiguo testamento colocaban sus mantos en el suelo, en Reyes 1, capitulo 9, versículo 13, cuando Jehu fue ungido rey de Israel. Cortaron hojas de Palmera y otras hojas y comenzaron a colocarlas en la calzada…para que Jesús montara sobre ellas, y luego la gente, recordando quizás al ciego Bartimeo que en Jericó había gritado repetidamente a Jesús “Hijo de David!, “Hijo de David!,”, comenzaron a cantar las palabras del salmo 118 , versículos 25 y 26: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! y otros respondían, ¡Bendito sea el reinado de nuestro padre David!, ¡Hosanna en las alturas! La gente pensó que por fin, el rey ungido de Dios había llegado a Jerusalén. El Maestro y obrador de milagros de Nazaret, que desbancaría a todos los dirigentes paganos de Israel y establecería el reino verdadero de Dios, centrado, no en Roma, sino en Jerusalén. Y así, entre los gritos y cantos de la multitud, Jesús llega montado por la puerta este de Jerusalén, hasta el templo y… no hace nada. No hace nada. En las narraciones de Mateo y Lucas, la historia de Jesús de la limpieza del templo viene en los talones de la historia de la entrada triunfal, dando la impresión de que fueron eventos consecutivos, pero Marcos, 11, versículo 11 leemos: “Y llegó a Jerusalén, y entró en el templo, y después de mirar alrededor, como era ya tarde, salió hacia Betania con los doce. Eso sí que es un anti-climax. Jesús no purifica el templo, no lidera a la multitud en revueltas contra Roma, ni siquiera da un discurso, Él simplemente mira a su alrededor, y se marcha. Eso explica por qué Jesús no fue arrestado allí mismo. Su entrada triunfal en la ciudad no era anticipada por los romanos, ni era algo que habrían comprendido, y la procesión de Jesús, se diluyó entra la multitud de la Pascua una vez que llegaron a Jerusalén. Pero ¡¡qué decepción para aquellos que habían seguido su entrada triunfal! ¿Qué tipo de Mesías era aquel? ¿Qué clase de libertador? En los días siguientes, Jesús sí purificó el templo, pero ni siquiera levantó un dedo contra los romanos, de hecho, ni siquiera levanto la voz contra ellos. En cambio, cuando se le preguntó si deberían rendir tributo a Cesar, Él dijo; “Dad al César lo que es del César”… un slogan muy antirrevolucionario… ¿Quién quiere un rey así? Para el viernes, sabiendo que la multitud estaba lo suficientemente desencantada con Jesús, el sacerdocio del templo que había organizado su arresto, y entregado a los romanos bajo los cargos de ser el rey de los judíos, pudo volverlos contra Jesús. Y ahora no dicen gritos de Hosanna, sino crucificadle!, crucificadle!, … y así fue a la cruz, a morir como él sabía que debía hacer.

¿Qué lecciones podemos sacar de esta narración de la entrada triunfal de Jesús? Quiero mencionar solo dos esta mañana. Primero, vemos el señorío de Jesús. La crucifixión de Jesús no fue un accidente que pilló a Jesús desprevenido cuando estaba visitando Jerusalén, sino que Jesús entendió y abrazó su vocación de pasar por una muerte tan insoportable. De hecho, Él deliberadamente provocó los sucesos que conducirían a su ejecución. Él se veía a sí mismo como el rey Pastor profetizado por Zacarías, y abiertamente asumió ese rol en su provocativa entrada triunfal en la ciudad. Durante todo el proceso, el mostró su presciencia de los eventos de su pasión: el encuentro del asno, los arreglos para su ultima cena de Pascua en la habitación superior, la traición de Judas, las 3 negaciones de Pedro, el abandono de sus discípulos, su entrega a los gentiles, su humillación su ejecución… el anunció todas estas cosas con anticipación. Y por lo tanto, con ello se mostró como Señor de la Historia.

La segunda lección está relacionada con la primera. Es decir, Jesús no siempre cumple con nuestras expectativas. Los Judíos estaban esperando un rey que sería un gran líder militar, como David, que destronaría el yugo de Roma y establecería el reino de Dios por la fuerza, y cuando leemos algunas de las profecías del Antiguo testamento, podemos entender por qué tenían esa expectación, no estaban siendo del todo irrazonables. Pero Jesús era radicalmente diferente a sus expectativas. Cuando Jesús entró montado en Jerusalén, no lo hizo sobre un caballo, símbolo de guerra y opción de conquistadores, como había hecho Pompeyo, ni siquiera eligió un mulo, que era símbolo del rey judío, como el mismo David. Él eligió un asno, un animal de carga, como cabalgadura real. Como Zacarías había profetizado, llegó humilde, y trayendo la paz. El reino de Dios que Él predicó e inauguró no era un reinado político terrenal, sino mas bien el gobierno de Dios en los corazones de los hombres y mujeres que le conocen y le sirven. Pero este no era el reinado que la gente quería o esperaba, y así, rechazaron a Jesús como su Señor.

En nuestras vidas cristianas, según crecemos todos encontraremos situaciones en las que Dios no cumple con nuestras expectativas. Quizás no trae a nuestras vidas una pareja para casarnos, o tal vez nuestro matrimonio no responde a nuestras expectativas, o tal vez te han ignorado para una promoción o una posición que realmente mereces, o quizás la enfermedad o la tragedia ha sacudido tu vida en algún modo inesperado. Y la tentación en todas estas situaciones es “rescatarnos” de lo que enseña la fe cristiana y tratar de hacer las cosas a nuestra propia manera. Te casas con la persona equivocada que está enamorada de ti, pides el divorcio, guardas rencor y amargura ante las oportunidades pérdidas, pierdes la confianza en el amor de Dios por ti y ya no confías en Él. Según he ido creciendo como cristiano he visto ocurrir este tipo de cosas una vez y otra en las vidas de amigos cristianos. Cuando Dios no cumple nuestras expectativas, apartamos a Dios y hacemos las cosas del modo que creemos que deben hacerse, o nos sentimos resentidos con Él por no darnos lo que pensamos que merecemos. Y en lo que quiero insistir en este momento, es lo que la primera lección nos enseña. Jesús es Señor. Él no tiene obligación alguna de responder a nuestras expectativas. Si elige darte una vida de sufrimiento y privaciones, decepción y fracasos, Él es el Señor.

Si Cristo no se ajusta a nuestras expectativas, entonces simplemente le rechazamos, como la multitud en Jerusalén. Pero Cristo es el Señor y no tiene por qué encajar en nuestras expectativas. Cristo nunca prometió a sus seguidores una vida feliz o fácil. El discípulo no está por encima de su maestro, y el maestro ha elegido el camino de Gólgota. Si eres llamado a seguir ese mismo camino, esa es prerrogativa del Maestro. Lo que estoy diciendo aquí, es que debemos ajustar nuestras expectativas a lo que Dios decreta, y no ajustar a Dios a nuestras expectativas. Cristo es el Señor, y Él sabe lo que es mejor. Si intentamos que Él se acomode a nuestras expectativas, a aquello que es aceptable para nosotros, o si no le rechazamos, ese es el camino garantizado a la autodestrucción. No debemos ser como la gente de Jerusalén, que gritaba, Jesús es el rey! mientras se ajustaba a su imagen de lo que debería ser un rey. Mas bien, reconozcamos a Cristo realmente como nuestro rey, nuestro Señor, nuestro Soberano, y recibamos de su mano, lo que el decrete.

Acabemos con unas palabras de oración: Padre, reconocemos tu señorío sobre nosotros, y aceptamos esta lección de la entrada triunfal de Jesús, el es el señor, Padre te rogamos nos des paz y coraje para aceptar de tu mano lo que quiera que decretes, y para seguirte donde quiera que nos conduzcas.

Fuente: http://lastresllavesdepablo.blogspot.com/

Referencias:

1. Ian Howard Marshall (born 1934) is Professor Emeritus of New Testament Exegesis at the University of Aberdeen, Scotland. He was formerly the chair of the Tyndale Fellowship for Biblical and Theological Research; he was also president of the British New Testament Society and chair of the Fellowship of European Evangelical Theologians. Marshall identifies as an Evangelical Methodist. He is the author of numerous publications, including 2005 Gold Medallion Book Award winner New Testament Theology.  http://www.abdn.ac.uk/divinity/staff/howard-marshall.shtml

2. Haught, Nancy: “Belief and meaning: His faith in Jesus doesn’t deter Marcus Borg from asking difficult questions about divinity”, The Oregonian, 2007-03-24

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