Ex subsecretaria de Salud que compró vacunas contra el AH1N1 pasará a presidir Fundación Rockefeller

La ex subsecretaria de Salud Pública del gobierno de Michelle Bachelet pasará a ser la primera mujer en dirigir la “filantrópica” fundación internacional de los Rockefeller. En el pasado, la funcionaria jugó un rol fundamental en fomentar la histeria colectiva por la presunta pandemia del AH1N1 y coordinar la compra de vacunas innecesarias al establishment farmacéutico.

Jeanette Vega Morales, antigua directora del Instituto de Salud Pública (ISP), presidirá a partir de este domingo el cargo de “managing director” de la polémica Fundación Rockefeller. El anuncio fue publicado en El Mercurio de Agustín Edwards el pasado 24 de marzo, ensalzando la “filantropía” del organismo en continentes como África y Asia.

“Fui contactada por los head hunters, y presenté un proyecto donde los énfasis están puestos en cómo los sistemas de salud donde coexisten privados y públicos deben ser revisados”, declaró Vega al periódico.

Beneficiando a la industria farmacéutica

Anteriormente, la especialista en medicina familiar, médico cirujano y doctora de la University of Illinois de Chicago, se había desempeñado como consultora de la Fundación Rockefeller y la Organización Panamericana de Salud. Uno de sus mayores protagonismos lo alcanzó en medio del boom del virus AH1N1, conocido también como “gripe porcina”, cuando coordinó personalmente la compra de vacunas al laboratorio francés Sanofi Pasteur.

“Dentro de las actividades paralelas que ha tenido la Subsecretaria Vega, destaca la reunión con los encargados del Fondo Rotatorio para la compra de vacunas de la Organización Panamericana de Salud, dada la decisión estratégica del Gobierno de Chile para adquirir inmunizaciones a través del mismo”, informó el sitio Extra Noticias sobre una visita efectuada en septiembre de 2009 a Washington.

En beneficio de la industria farmacéutica, Jeanette Vega también alimentó la histeria colectiva por la presuntamente “mortal” y “pandémica” gripe del AH1N1 cuando compartió las impresiones de la directora de la OMS, Margaret Chan, respecto a que el virus se trataba del “equivalente epidemiológico de un maremoto mundial”. La revista New Scientist de la época publicó declaraciones de Vega durante una cumbre en Cancún, sosteniendo que el 98% de los casos en Chile estaban siendo causados por el AH1N1 y que la vacuna contra la gripe estacional era “inútil”.

La política de vacunación del gobierno entre los años 2009, 2010 y 2011 recibió fuertes críticas y generó desconfianzas en la población. En abril de 2010, la inasistencia a los centros de vacunación llevó al Minsal a pronunciarse por la baja demanda de beneficiarios, llevando incluso a extender el plazo.

En junio del mismo año, el ministro Jaime Mañalich debió reconocer que la cantidad de vacunas adquiridas por el Estado chileno había sido excesiva. “Cayó la percepción de la gravedad de la influenza, lo que disminuyó la urgencia por vacunarse de la población.”, declaró Mañalich a El Mostrador. El medio electrónico comunicó en su momento que 900 mil dosis de vacunas contra el AH1N1 permanecían guardadas, sin haber sido administradas durante la campaña de inoculación. Es más, el gobierno perdió cerca de 1.200 millones de pesos por una ineficiencia de gestión que llevó a la inoperancia de 21 cámaras frías para almacenar las vacunas.

Los intereses económicos de las farmacéuticas, posicionadas detrás de la psicosis generada en 2009 por el virus AH1N1, salieron a la luz cuando la propia Unión Europeainvestigó a la OMS por exagerar los peligros de la gripe. “En abril, cuando saltó por primera vez la alerta desde México, quedé enormemente sorprendido por las cifras que adelantaba la OMS para justificar la proclamación de una pandemia”, declaró Wolfgang Wodarg, presidente de la comisión de salud del Consejo de Europa. “No se había llegado siquiera a los mil casos cuando ya se hablaba de la pandemia del siglo”.

Vacunas que atentan contra la salud

Pero el fomento de vacunaciones a nivel global también tendría otros fines. Los vínculos de la Fundación Rockefeller con proyectos de inoculación que despiertan escepticismo y sospechas son amplios.

Un informe anual de 1968 de la Fundación (página 51 en adelante) llama al desarrollo de una vacuna capaz de reducir la fertilidad humana – objetivo que, por cierto, comenzó persiguiendo el infame John D. Rockefeller III al establecer el Consejo de la Población en 1952. El financiamiento de la Fundación Rockefeller al desarrollo de vacunas anti-fertilidad fue reconocida en 1997 por el Centro Internacional para la Ingeniería Genética y la Biotecnología (ver página 9).

El organismo de la poderosa familia norteamericana que hizo su fortuna con el petróleo también participa activamente en la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA) con la Fundación Bill & Melinda Gates, según su propio sitio web. El plan pretende introducir en el continente las semillas transgénicas de Monsanto, cuyos peligros para la salud han sido señalados por diversos estudios científicos. Cabe recalcar que la fundación de Bill Gates posee cerca de 500 mil acciones en Monsanto, mientras también impulsa programas de vacunación que pretenden “sanar a las personas” a través de la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI).

Numerosos casos de vacunas esterilizantes distribuidas por GAVI han sido reportados en África. En 2004, la UNICEF fue denunciada por impulsar una campaña de vacunación contra la polio que resultó esterilizar a niños nigerianos. “Algunas de las cosas que descubrimos en las vacunas son dañinas, tóxicas; algunas tienen efectos directos sobre el sistema reproductivo humano”, señaló el Dr. Haruna Kaita. “Estos fabricantes o promotores de estas cosas dañinas tienen una agenda secreta (…)”.

Algo similar ocurrió en 1994, antes del advenimiento de GAVI pero incluyendo la participación de UNICEF, cuando la Corte Suprema de Filipinas descubrió un programa de esterilización subrepticia que había afectado a tres millones de mujeres entre los 12 y 45 años de edad. La población femenina había sido inyectada a través de una “filantrópica” campaña de vacunación contra el tétano.

Con antecedentes tan oscuros, ¿qué es lo que podemos esperar de estas iniciativas? ¿Son “filantrópicas” las actividades de la Fundación Rockefeller, tal y como define el medio de Agustín Edwards? Luego de haber beneficiado a la industria farmacéutica con sus gestiones en el gobierno, ¿qué aporte a la salud podrá entregar Jeanette Vega en la presidencia de la Fundación? Los oscuros proyectos del organismo y sus conexiones internacionales abren muchas dudas al respecto.

Fuente: http://verdadahora.cl

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