¿Meditar es bueno para el cerebro según estudio?

RPP Wikimedia Commons

Un estudio revela que las personas que practican meditación durante años refuerzan las conexiones de su cerebro.

Un estudio publicado en la revista Frontiers in Human Neuroscience indica que las personas que practican meditación durante años refuerzan las conexiones de su cerebro y presentan una mayor cantidad de plegamientos en la corteza del mismo.

Estas características se relacionan con una mayor memoria y con la habilidad para procesar información y tomar decisiones. Además, el trabajo demuestra la plasticidad del cerebro, es decir, su capacidad para adaptarse a los cambios ambientales.

En el estudio se incluyeron tanto a personas que llevaban más de 20 años practicando meditación como a otras que no lo hacían. Los investigadores, de la Universidad de California (UCLA), compararon las imágenes de resonancia magnética de los cerebros de los voluntarios y midieron los plegamientos de la corteza.

“Los meditadores son considerados unos maestros en la introspección y la consciencia, así que los datos obtenidos son lógicos”, indica Eileen Luders, uno de los autores, quién sin embargo afirma que también hay que tener en cuenta que aspectos genéticos y otros factores ambientales pueden contribuir a los resultados observados.

Comentario de laverdadysololaverdad

¿Estamos ante un estudio acabado y con resultados empíricos?

La doctora responde: indica Eileen Luders, uno de los autores, quién sin embargo afirma que también hay que tener en cuenta que aspectos genéticos y otros factores ambientales pueden contribuir a los resultados observados.

¿Podría la meditación tener los efectos deseados por aspectos ambientales y/o genéticos?

Estudiar la MT (Meditación trascendental) con ojos críticos es una excentricidad, pero buscando buscando, algo hemos encontrado.

Hay una monografía, (Meditation, classic and contemporary perspectives, editada por D. H. Shapiro y R. N. Walsh en 1984), en la que uno encuentra cosas interesantes e inesperadas. Por ejemplo, me sorprendió comprobar que la MT no consigue bajar la frecuencia cardiaca más allá que la simple relajación. Yo pensaba que eso sí podían hacerlo.

Aunque algunos estudios modernos muestran efectos positivos en la reducción de la hipertensión, los doctores Raj Dhwarka P. y Chittaranjan A. entre otros, discuten su relevancia estadística. Cualquier técnica de relajación tiene efectos parecidos, y la predisposición de los creyentes en la meditación a implicarse activamente en el estudio constituye un sesgo importante. Los practicantes de la MT se esfuerzan en convencer a los investigadores de que funciona, mientras que la relajación no suelen tener practicantes tan proselitistas. Un metaestudio de 2004 dice que definitivamente no hay nada serio al respecto.

Un artículo de 2006 de cuatro psiquatras tailandeses no consiguen encontrar una mayor efectividad de la meditación con respecto a otras técnicas como el biofeedback o la relajación en el tratamiento de la ansiedad.

Aún más explícito es el metaestudio de Canter y Ernst sobre 107 artículos relativos al efecto de la MT sobre diferentes funciones cognitivas. La conclusión final es que no hay evidencias de tales efectos.

¿Y efectos adversos?

En el capítulo 17 de la monografía que citábamos antes (Adverse effects of transcendental meditation), L.S. Otis  explica que, en su opinión, los efectos alegados por los propagandistas de la MT son consecuencia de una selección de las historias más favorables. El psicólogo describe su estudio, que parece bien hecho, con un grupo de voluntarios control que no aprendieron MT y que proporcionaron los valores de “línea base”, un grupo que fue adiestrado en MT simulada y un tercer grupo que recibieron la formación típica en el SIMS (Students International Meditation Society). También pasaron unos 800 cuestionarios a alumnos del SIMS, dividiéndolos en tres grupos: “novicios”, experimentados (realizaban un curso para ser profesores) y abandonos. Curiosamente, los meditadores con largo historial mostraban más efectos adversos que los que habían abandonado el proceso voluntariamente. Esta paradoja apunta hacia una posible conducta adictiva respecto a la MT. Ansiedad, conducta antisocial, confusión, intolerancia a los demás, dificultades para descansar… Se demostró que el número y severidad de los desórdenes estaba positivamente relacionado con el tiempo que llevaban meditando. Los efectos adversos fueron duraderos en algunos casos y algunos voluntarios tuvieron que abandonar el experimento por consejo médico.

Sus conclusiones son que no es una práctica recomendable para todo el mundo y que, en muchos casos es desaconsejable. Publicó sus resultados en 1974 en Psychology Today, pero la marea de la meditación estaba en su máximo por entonces y aquello era remar en contra. El SIMS puso fin a su colaboración con el científico y envió un carta a todos sus profesores de los EEUU atacando duramente el artículo y proporcionándoles respuestas estándar para eludir las sospechas de efectos adversos que pudieran tener los alumnos.

Pasada la marea, en 1993, Persinger publicó un estudio comparando a 221 meditadores con 860 no meditadores y encontró una gran cantidad de efectos de tipo epiléptico: percepciones no relacionadas con los sentidos, percepción de significados ocultos en estímulos intrascendentes y toda una serie de síntomas asociados a los que los psicólogos llaman “pensamiento mágico”… Su hipótesis es que estos procedimientos cognitivos potencian desórdenes de tipo epiléptico. Este investigador encuentra toda una serie de síntomas de preponderancia del hemisferio derecho en los meditadores. Experimentar “presencias” era más frecuente en mujeres, especialmente si eran zurdas. Finalmente advierte que la meditación está contraindicada en esquizotípicos, trastornos de personalidad disociada y todos los grupos que muestren un frágil concepto de sí mismos.

Así que el Dalai Lama que diga misa o recite mantras, pero la Meditación trascendental puede tener efectos secundarios perniciosos.

Contra los problemas físicos y psicológicos los resultados son pobres, y si sus efectos son tan beneficiosos no se explica la elevada tasa de abandono, que es del 35 al 70% según la fuente. Así que no parece una técnica muy poderosa y, aunque sus propagandistas tratan de ocultarlo, existen sospechas razonables sobre posibles efectos secundarios. Entonces, ¿para qué sirve? Pues hay un campo de aplicación en el que la meditación trascendental no tiene competencia: conseguir la paz mundial, evitar las catástrofes naturales, como los terremotos o las epidemias y acabar con la contaminación…¡estamos salvados!

Fuentes:

http://www.rpp.com.pe/2012-03-17-meditar-es-bueno-para-el-cerebro-segun-estudio-noticia_462358.html

http://nomehagasmuchocaso.wordpress.com/2009/10/25/medite-pero-seguro/

La meditación en sí, no es completa, si no va acompañada de la verdad de Dios. En su Palabra, ÉL hizo promesas a la humanidad. Por Ej; “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche Meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. (Josué 1:8 La Biblia)

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Un pensamiento en “¿Meditar es bueno para el cerebro según estudio?

  1. bueno, honestamente no puede esperarse nada más de alguien acostumbrado a buscar salvadores afuera: que Dios en los cielos salva, que Jesús el cristo salva, etc, etc. Obviamente si le dicen: no es afuera la cosa, es adentro, Dios está adentro. Se convierte en un verdadero dilema para alguien acostumbrado a no responsabilizarse de su propia liberación.

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