El exorcismo de Marta, un duro reto para el padre Fortea

La chica presentaba los signos normales de posesión. Las cosas sagradas le producían una profunda aversión que le llevaba a gritar y retorcerse, cuenta en su libro.

El padre español José Antonio Forteano quiso entrar en detalles sobre las posesiones demoniacas que ha atendido en su parroquia, pero en su libro “Summa Daemoniaca”, su tratado de demología y manual para exorcistas, no solo profundiza en el tema, sino también revela uno de los más sonados y mediáticos casos, el de “Marta”, que fue reconocido por el Vaticano y se difunde desde hace unos años por internet.

“Todo lo que voy a contar en esta historia como sacerdote puedo asegurar que es verdad, todos los nombres son reales. Y cada vez que se da un nombre se ofrecen datos adjuntos para poder comprobar que son personas reales a las que se les puede consultar. No obstante, un solo nombre es ficticio, el de la posesa”, escribe Fortea.

Narra la historia de una chica que pasó doce días en la Unidad de Cuidados Intensivos y que al salir del hospital su madre notó cosas extrañas, como ruidos y crujidos de difícil explicación que recorrían la casa. Cada día empeoraba la joven al punto de que levitaba.

El video muestra al padre Fortea en una de las muchas sesiones realizadas. Con sus oraciones pide a los demonios que dejen de atormentar a la mujer y ella reacciona iracunda a cada invocación divina.

En la parroquia Santa Rosa de Lima, en Lince, se refirió al caso de “Marta”,  la joven que hablaba en latín sin que ella, a decir de su madre, conociera este idioma.  “En latín volví a insistir en que me dijera de qué medios concretos se había servido para entrar en esa persona. Tras insistir yo en mi orden, la respuesta entrecortada que obtuve fue hechizo de muerte”, refiere en la publicación.

También aludió a que estas personas posesas son confundidas por supuestamente padecer un tipo de trastorno psiquiátrico, hasta los propios curas lo creen así.

IDENTIFIQUEN LAS SEÑALES.
La ferviente madre acudió a sacerdotes y se entrevistó con un obispo, quien le pidió que llevara a la joven a un psiquiatra.  Lo sorprendente fue que este profesional señaló en un informe que la joven estaba mentalmente sana. Fue allí cuando la progenitora inicia su odisea por encontrar un exorcista, aunque los religiosos insistían en una supuesta locura.

“Así que la madre la llevó un día a su parroquia, iglesia distinta de la de los religiosos a la que había acudido la primera vez. Le pidió al párroco que la bendijera. Él lo hizo sin darle mayor importancia, cuando de pronto se encontró con la chica furiosa cayendo al suelo y revolviéndose allí en la Sacristía. Los gritos, la mirada, la furia era tal que el anciano párroco se llevó un gran susto, para ser exactos: el susto de su vida”, comenta.

También cuestionó a sacerdotes que no creen en el exorcismo, por eso la noche  que se encontró con religiosos limeños en Lince insistió en la identificación de señales para salvar a una persona de los demonios.

“El párroco, sin usar ritual alguno, comenzó a darle bendiciones y a rezar por ella. Hay que hacer notar que el cura hizo exactamente lo inverso a lo que hay que hacer en esos casos. Ojalá que el párroco hubiera visto al menos El Exorcista. Pero parece ser que ni de esa mínima formación gozaba, pues hizo justo al revés de lo que se debe”, recalca en su libro sobre el caso de “Marta”.

Hasta que en marzo de 2002 madre e hija se encontraron con el padre José Antonio.  “Le pregunté al demonio que cuántos había dentro. Contestó que cinco. La chica presentaba los signos normales de posesión. Las cosas sagradas le producían una profunda aversión que le llevaba a gritar y retorcerse. Habíamos colocado una colchoneta allí en el suelo, ante el altar, sujetándola entre varios sobre esa colchoneta, procedimos a pedir a Dios la liberación de ella”, narra.

Marta tenía cinco demonios en su cuerpo. El primer demonio se llamaba Fausto, el tercero Perfidia, el penúltimo en salir, Azabel, y el último y el más poderoso Zabulón. Uno se marchó sin decir el nombre.

Este caso sigue siendo un misterio. Así lo describe: Satán estaba dentro de ella y para acabar de complicar la cosa, nuevos demonios seguían entrando en la posesa. ¿Por qué? En una sesión lo escribió. Había un grupo satánico que hacía ritos para que entraran nuevos demonios en ella. Uno de los miembros estaba obsesionado con la chica, la “amaba” y quería que fuera de él.

ESTO DIJO EN LIMA.
“Todas las confesiones cristianas, incluso los protestantes, estamos de acuerdo con la existencia del demonio, aunque pueden haber pequeños matices”.

“La posesión (demoniaca) es un fenómeno, es algo extraordinario. La persona pierde la conciencia, puede decir cosas y hacer cosas que después no recuerda”.

“La misma realidad nos induce a pensar de que existe el espíritu. Lo que hacen esos brujos o hechiceros a veces no es un fraude, no son tonterías, a veces ellos tienen contacto con ese mundo espiritual maligno”.

“Al demonio no se le echa gritos o manifestaciones de fuerza física. Por más que grite con fuerza eso al demonio no lo inmuta porque es un ser espiritual. Las armas que usa el exorcista son espirituales. No importa si es un sacerdote menudo o anciano”.

Fuente: http://www.rpp.com.pe

Mat 7:22  Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Mat 7:23  Entonces les protestaré: Nunca os conocí. ¡Apartaos de mí, hacedores de maldad!

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