El Fariseísmo moderno, tradiciones humanas (enseñanzas orales)

Había un conflicto grande entre Yeshúa y los fariseos por causa de la enseñanza y práctica de éstos de las tradiciones humanas; p. ej., preguntaron, “¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan” (Mat. 15:2). Esta enseñanza y práctica no eran de Dios sino de ellos mismos. Con tales leyes humanas ellos se justificaban a sí mismos e ignoraron la justicia de Dios (Rom. 10:1-3).

Yeshúa les contestó, “¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición” (Mat. 15:3). Les citó el caso del quinto mandamiento de la ley (honrar a los padres), que ellos con su tradición quebrantaron, diciendo, “Es Corbán (es decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte” (Mar. 7:11). Con esta enseñanza diabólica invalidaban la ley de Dios y menospreciaban a sus propios padres.

Con razón Yeshúa dijo (Mat. 16:12) que sus discípulos deberían cuidarse de la doctrina de los fariseos. (Sin embargo, recuérdese — como ya hemos visto — que no toda enseñanza de ellos era mala. Ya citamos Mat. 23:2, 3, “En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos.  Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen”; recuérdese también lo que Lucas dice en Hech. 23:8, “Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los fariseos afirman estas cosas”. Por eso hay que recordar que no toda la enseñanza de ellos era mala).

Cuando Yeshúa denunció sus tradiciones, ellos “se ofendieron” (Mat. 15:12). La reacción de Yeshúa a esto fue que “Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada” (Mat. 15:13). Y luego les dijo: “Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mat. 15:14). ¿Por qué dijo “ciegos guías”? Porque las leyes y tradiciones humanas no pueden salvar. “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mat. 15:9).

Otra vez preguntamos, ¿quiénes son los verdaderos fariseos hoy en día? Los que enseñan las doctrinas de hombres, doctrinas que no se hallan en las Escrituras. Y hay muchas: el “bautizo” de infantes, la aspersión (en lugar de la sepultura en agua, Rom. 6:4; Col. 2:12), el uso de instrumentos de música en el culto, nombres religiosos que no aparecen en las Escrituras (1 Ped. 4:11, “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios”), la práctica de dejar predicar a la mujer (cosa prohibida por Pablo, 1 Tim. 2:11, 12; 1 Cor. 14:33, 34). Como Yeshúa dice (Mar., 7:8), “y hacéis otras muchas cosas semejantes”.

¿Son fariseos los que usan la “espada del Espíritu” (la palabra de Dios, Efes. 6:17) para combatir la tradición humana? Claro que no. Lo curioso es que la misma gente que nos acusa de ser fariseos son los que practican el error de los fariseos: “os aferráis a la tradición de los hombres” (Mar. 7:8).

¿Somos fariseos cuando hablamos de la inferencia necesaria? Algunos piensan que sí. Dicen que la “inferencia necesaria” es razonamiento humano y, por lo tanto, pura tradición humana, pero la verdad de Mat. 22:31, 32 (y muchos otros textos) se aprende sólo por medio de la inferencia necesaria. Yeshúa no expresó su enseñanza en este texto en tantas y cuantas palabras, sino que entregó una enseñanza por implicación, y la gente tuvo que sacar la conclusión lógica. Por lo tanto, la inferencia necesaria no es enseñanza humana, pues la Biblia enseña tanto implícita como explícitamente, y el hombre tiene que emplear la inteligencia que Dios le da para inferir la verdad.

La hipocresía, Luc. 12:1; 16:15; Mat. 23:5, 14, 23-31.

La palabra que da el resumen de lo que es el fariseísmo es la palabra “hipócrita” y Yeshúa es El que la pronuncia.

Lucas 12:1, “Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.

Después de requerir Yeshúa que sus discípulos guardaran la ley de Moisés enseñada por los fariseos, les da esta advertencia: mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas” (Mat. 23:, 3, 4).

Luego siguen los siete ayes sobre ellos y siete veces son denunciadas como hipócritas.

ver. 13, “3  Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando”. Véase también Luc. 11:52, “¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis”. Siendo maestros, no enseñaron la verdad para salvar sus propias almas y por enseñar el error, la tradición humana, etc., causaron la caída de aquellos que les escuchaban. ¿Qué indica esto para los que enseñan error hoy en día?

ver. 14, “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones”. Siendo líderes gozaban de la confianza de la gente, y abusaban de ella.

ver. 15. Ya hablamos acerca de los prosélitos (conversos). Aunque no había mal en convertir a otros, sí había mal en lo que los fariseos hacían, porque “una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros”. ¡Ahí está el mal!

vers. 16 – 22. Yeshúa les condena por jurar a la ligera, jurar sin intención alguna de cumplir su palabra; por esto también les llamó hipócritas.

vers. 23, 24. Ya se mencionó la práctica de diezmar las semillas más pequeñas y luego descuidar los asuntos muy importantes de la ley (“la justicia, la misericordia y la fe”). Por eso, les dijo, “Coláis el mosquito y tragáis el camello”.

vers. 25-31. Ponían todo el énfasis sobre las cosas externas, mientras que por dentro eran hombres corruptos.

Conclusión. La consecuencia ineludible para ellos era la destrucción, Mat. 23:37-39; 24:1, 2.

Yeshúa concluye su discurso con gran tristeza. No le dio gusto ver tal hipocresía: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!  38  He aquí vuestra casa os es dejada desierta” (Mat. 23:37, 38). Luego sigue la profecía de la destrucción de Jerusalén.

Entonces, ¿qué diremos? Evitemos la levadura de los fariseos, su enseñanza y su hipocresía, porque ineludiblemente lleva a la ruina.

Estudiemos bien este tema para saber lo condenable que había en los fariseos. Conviene hacer una distinción clara entre lo que es el fariseísmo y lo que no es el fariseísmo.

“Ustedes son de su padre, el diablo, cuyos deseos quieren cumplir. Desde el principio éste ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira!” (Juan 8:44).  ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros” (Mat. 23:15).  “Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones” (Luc. 16:15).  Querían justificarse a sí mismos por sus propias tradiciones (Mat. 15:8, 9).  Los fariseos no obedecieron la ley de Dios (p. ej., no hurtar, no adulterar) con el propósito de obtener el favor de Dios, sino que, siendo hipócritas, buscaban la gloria de los hombres (Jn. 5:40, 41). Su “obediencia” no era obediencia aceptable.  Yeshúa comía con los publicanos y pecadores (Luc. 15:2), y los fariseos murmuraban contra El por ello. La actitud de los fariseos era mala y condenable. Tanto ellos como los demás eran pecadores. Les convenía ser “pobres en espíritu” (Mat. 5:3) al igual que el publicano pero no querían humillarse.  En una ocasión (Jn. 8:5) los judíos citaron la ley de Moisés, como si ellos fueran seguidores fieles de Moisés, pero citaron a Moisés solamente cuando les convenía, y no le hicieron caso cuando no les convencía. Yeshúa dijo (Jn. 5:45, 46), “No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él”.  Su obediencia incompleta se ve también en Luc. 7:30, “Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan”.  ¿Quiénes son, pues, los fariseos hoy en día? ¿Quiénes son los que desechan el bautismo? ¿Quiénes rehúsan el patrón bíblico en cuanto al culto y la organización de la iglesia? Los tales se identifican con los fariseos. Pablo dice (Hech. 20:20, 27), “cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas … porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios”. Cualquier maestro que no enseña todo el consejo de Dios no está imitando a Pablo, sino a los fariseos.

Además, se registró que Yeshúa había dicho que ellos anularon todos los Mandamientos de Dios por su tradición, “sus enseñanzas no son más que reglas humanas” (Marcos 7:13; Mateo 15:6-9, etc.). Su invectiva, en verdad, no puede ser igualada. Todo Mateo 23 es como un latigazo. Comparó el fariseísmo con un sepulcro blanco, de hecho hermoso por fuera, pero “lleno por dentro de huesos de hombres muertos y de toda inmundicia”. Mashiaj llegó al clímax de una condena tras otra con la imprecación “¡Hipócritas!”. Llamó a los fariseos hijos de aquellos que mataron a los Profetas. Predijo que ellos matarían, crucificarían y perseguirían hasta que la culpa por toda la sangre derramada desde Abel para abajo recaería sobre ellos. “¡Serpientes! ¡Camada de víboras! ¿Cómo escaparán ustedes de la condenación del Infierno?”.

Shalom

Fuentes:

1.- http://amigoval.com/WP/Sermones/s4328.html

2.- Liga Antidifamación, El Talmud en las Polémicas Antisemitas, Febrero 2003, (http://www.adl.org/presrele/asus%5F12/the_talmud.pdf).

3.- Profesor Israel Shahak, Historia Judía, Religión Judía: El Peso de Tres Mil Años(Boulder: Pluto Press, 1994). Cap. 3.

4.- Rabino Dr. Louis Finkelstein, Los Fariseos: Los Antecedentes Sociológicos de Su Fe, p. 21.

 

 

 

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s