Al tenor de la biblia: ¿ABOLIÓ YESHUA LA LEY DEL A.T.?

La ley dada a los israelitas en aquellos días, antes de que quedara abolida, no aplica para quienes estan en la ley de Cristo.

Muchos aseguran que ninguna ley del viejo testamento (leyes de la tora oral o mishná) ha sido abolida y que Jesús las cumplió todas, pero ¿es cierto eso?

Vamos a ver evidencias de que muchas leyes del viejo testamento quedaron abolidas por Jesucristo de modo que los cristianos ya no tenían que cumplirlas y Jesús tampoco las cumplió.  Un ejemplo claro es la ley del Talión (“ojo por ojo y diente por diente”).  Jesucristo la dejó abolida al decir así:

Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo:  No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.  (Mateo 5:38).

Éxo 21:24  ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,

¿No es evidente que estas palabras de Jesucristo dejaron abolida la ley que mandaba Ojo por ojo, y diente por diente de modo que los cristianos no tenían que cumplir esa ley? ¿Y no es cierto que Jesús tampoco cumplió esa ley?  A Jesucristo le hicieron mucho daño y finalmente le crucificaron, sin embargo, cuando Él estaba en la cruz, dijo:  “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.  Ahí vemos claramente que esas palabras de Jesús demuestran que no cumplió la ley del “ojo por ojo y diente por diente”.    Negar estas cosas, es negar las evidencias.

Igualmente, Jesucristo dejó abolida, Y NO CUMPLIÓ, la ley que mandaba matar a pedradas a las adúlteras cuando nos dejó este ejemplo en el Evangelio:

“Y Jesús se fue al monte de los Olivos. Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba. Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?  Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más”  (Juan 8:1-11).

Otro ejemplo:

Lev 20:1 Habló YHVH a Moisés, diciendo:
Lev 20:2 También dirás a los hijos de Israel: Cualquier varón de los hijos de Israel, o del extranjero que reside en Israel, que entregue a alguien de su descendencia a Moloc, será muerto irremisiblemente. El pueblo de esta tierra lo lapidará con piedras.

Es evidente que Jesús NO CUMPLIÓ la ley del viejo testamento que mandaba apedrear a las adúlteras (Ni yo te condeno; vete, y no peques más), y es evidente que la dejó abolida al decirles “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella“, pues como no hay nadie libre de pecado, nadie tiene autoridad, ni nunca la tuvo, para arrojar piedras contra ningún pecador.  El único que estaba libre de pecado era Jesucristo y TAMPOCO CUMPLIÓ ESA LEY, pues no condenó a aquella mujer, dejándonos el ejemplo de lo que debían hacer todos aquellos que quisieran seguir el camino de Jesucristo:  perdonar y no condenar.

Como hemos visto en estos pocos ejemplos, Jesucristo SÍ dejó abolidas leyes del viejo testamento.  E igual que fueron abolidas esa ley que mandaba apedrear a las mujeres sorprendidas en adulterio y la ley que mandaba “ojo por ojo y diente por diente”, también fueron abolidas por las enseñanzas de Jesús todas las leyes del viejo testamento que mandaban que unos hombres hicieran daño y mataran a otros hombres, pues eran leyes contrarias al Evangelio.  Sólo hay que estudiar bien el Evangelio para darse cuenta de que Jesucristo, con sus enseñanzas, dejó abolidas todas las leyes del viejo testamento que no coincidían con las enseñanzas que Él nos entregó en el Evangelio.  Jesús dejó abolida toda ley que faltaba al amor, la misericordia y el perdón, que es lo que Él mandó.

Y para los que dicen que Jesús no abolió nada del viejo testamento porque esas leyes siguen vigentes para el pueblo judío, aquí está la prueba de que eso no es así, pues la Ley del Evangelio es la Ley que Jesucristo trajo para TODOS LOS PUEBLOS (incluido Israel):

” Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criaturaEl que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado“.  (Marcos 16,15-16).

Creer en el Evangelio es predicar y cumplir la Ley y los mandamientos que Jesucristo enseña en el Evangelio.  Y es que la Ley del Evangelio es la verdadera Ley que Dios dio a Israel, pues Jesucristo dijo:

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.  Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará
de la ley
, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos”.  (Mateo 5:17-20).

¿Cuál era esa Ley de la que Jesús nos habla cuando dice “estos mandamientos muy pequeños”  ¿Cuál era esa “Ley y los profetas” que Jesucristo no vino a abolir y de la que no pasaría ni jota ni una tilde?  Jesucristo mismo nos lo enseña:

” todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque ésta es la ley y los profetas”. (Mateo 7:12).

Como vemos, ésta es la Ley que Dios dio a Israel porque Jesucristo mismo dice que “ésta es la ley y los profetas“.  Ésta es la Ley que sigue vigente, que no ha sido abolida.  De esta Ley es de la que no ha pasado “ni una jota ni tilde”.  Y esta Ley comprende los mandamientos que Jesucristo nos enseña en el Evangelio, que son los “mandamientos muy pequeños“, mandamientos que están basados en el amor, la misericordia y el perdón.  Pero nada tiene que ver esta Ley con las leyes del viejo testamento que faltan al amor, la misericordia y el perdón, nada tiene que ver esta Ley de Jesucristo con las leyes del viejo testamento que mandan que unos hombres hagan daño y maten a otros hombres.   Esas leyes del viejo testamento quedaron abolidas por la Ley y los mandamientos de Jesús.  Negar esto es negar lo que enseña el Evangelio, pues todo el Evangelio enseña que la única Ley vigente para TODOS LOS PUEBLOS es la Ley y los mandamientos entregados por Jesucristo, quedando abolidas todas las leyes del viejo testamento que son contrarias a la Ley y los mandamientos de Jesucristo.

¿A QUIÉN QUEREMOS SEGUIR?   ¿A LOS HOMBRES Y SUS RELIGIONES?  ¿O A JESUCRISTO?

Cualquier comentario déjelo y lo revisamos…  Shalom.

Fuente: http://elamordejesus.mforos.com

En nombre de Dios y su pronunciación

Antes que nada, no es mi propósito hacer sentir que es incorrecto que se utilice cualquier variante de la pronunciación del tetragrámaton, sino, dentro de mis limitaciones, ayudar a la comprensión de cómo estas llegaron a darse, y analizar la importancia y consecuencias de su utilización.

Este trabajo se basa en uno mucho más extenso por Gerard Gertoux hebraísta francés, quien es un erudito en hebreo antiguo e historia.

Este erudito, en resumen, explica que las letras vocales presentes en “Jehová” son las letras que corresponden al hebreo de tiempos de los documentos que se encontraron en Qumram en las inmediaciones del mar muerto, y que la pronunciación Yahweh corresponde a una variante aramea de la pronunciación original.

Esta representa un retorno de la opinión erudita a la posición “ortodoxa” de los que ha apoyado el forma “Jehova” para referirse al Nombre Divino.

A mi juicio, la opinión de este erudito es la que presenta mayor mérito histórico y lingüístico y hecha  por tierra la aseveración de que las vocales que incluye la forma Jehová son el resultado de la adición de las vocales en Adonay y/o Elohim.

Así, tal como lo escribí en la parte I de esta serie de artículos, es mi criterio que la pronunciación más parecida a la del hebreo antiguo es IEOUA.

Muchos de los que me han escrito en términos peyorativos harían bien en adquirir el libro “The name of God Y.e.H.oW.aH  Which is pronounced as it is written I_Eh_oU_Ah” por Gerard Gertoux.

Cabe indicar, sin embargo, que la pronunciación más exacta (IEOUA) presenta dificultades de pronunciación en el idioma español, lo cual conduce a una corrupción fonética aún mayor, e incluso se aproxima un vocablo que tiene un significado trivial.

Por esta razón he escogido utilizar en este sitio de internet la pronunciación Jehová o la pronunciación Yahweh, la cual se origina en el arameo antiguo y es la que utilizaban en el “vecindario” donde Cristo efectuó su ministerio.

El arameo igual que el árabe actual se vocaliza un poco diferente cambiando la o por la a en muchas palabras.

De hecho, la comunidad de habla aramea en Qumram expulsaba a aquellos que utilizaren el sagrado Nombre Divino en la lectura pública de las Escrituras. Este nombre, muy probablemente se pronunciaba Yahweh, que es la forma aramea.

Dado que Cristo vivió en esa misma época y hablaba arameo, cabe preguntarse si utilizó la forma aramea Yahweh o la forma hebrea Yehowah.

De hecho ambos idiomas, tanto el hebreo como el arameo tienen el mismo origen.

Tanto Abraham como Nacor su hermano eran hebreos porque descendían de Eber el hijo de Selah, el nieto de Noé.

Por el lado de Jacob, el nieto de Abraham se originaron los hebreos actuales, no obstante por el lado de Nacor y específicamente Aram su hijo, se originó el arameo.

¿Cuál de las dos vertientes del hebreo original mantuvo la pronunciación exacta del nombre divino? No lo sabemos.

De manera que aún sabiendo que en el hebreo antiguo el Nombre se pronunciaba Yehowah, aún es posible pensar que la verdadera pronunciación sea Yahweh.

Voy a analizar, entonces, con más detenimiento el tema de la utilización y la correcta pronunciación del nombre divino.

Primeramente es importante que el lector entienda la diferencia entre lo que es un nombre y lo que es un apelativo.

Nombres y apelativos

En el caso de los seres inteligentes, existe una diferencia fundamental entre el verdadero nombre de una persona y un mero apelativo.

Por definición, el nombre es el apelativo principal de una persona y es el vocablo ante el cual esa persona responde, es un sonido de características particulares.

Por otra parte un apelativo no necesariamente es el nombre de esa persona, sino que puede ser un apodo o nombre inventado, una variante tradicional, o hasta una mala pronunciación del mismo. Hasta un diminutivo y una contracción son apelativos, y no el nombre formal de la persona.

Ejemplos de apelativos son Pepe por José, Perico por Pedro y Juanito por Juan.

También, cuando, por ejemplo, una persona de habla inglesa pronuncia incorrectamente un nombre hispano, crea un apelativo como Jousei por José, Peidrro por Pedro, u Oan por Juan. 

Si la persona a quien se llama no está consciente de que alguien se está refiriendo a ella con un apelativo, simplemente no se sentirá aludida, porque ese no es su nombre.

Una vez que la persona se ha familiarizado con la pronunciación distorsionada que se le da a su nombre, esta empezará a responder normalmente; así cuando llamen a Jousei o a Peidrro, Jose y Pedro responderán sin ningún problema, porque se los ha llamado con el debido respeto, dado que la mala pronunciación se debe únicamente a la incapacidad del que los llama. Así, un apelativo puede llegar a ser reconocido, y funcionar como un nombre.

Ahora bien, si un hispano amigo nuestro, constantemente y en forma de burla nos llama por la pronunciación incorrecta, entonces, eso mismo sería una ofensa que nos cause desagrado y rechazo.

En la misma línea de pensamiento, la palabra Juan identifica a uno de los apóstoles de Jesús y la palabra Jesús identifica al Hijo del Dios Vivo. No obstante, si en la resurrección llamáramos  Juan al apóstol amado, seguramente este no reconocería ese nombre, ya que su nombre real es Yehokanan o Yukhanan. Lo mismo Jesús, su nombre verdadero es Yahshua; un sonido totalmente diferente.

De la misma manera, podemos decir que el Nombre de Dios en las formas de uso actual son meramente apelativos si las comparamos con lo que sería la verdadera pronunciación del mismo.

Este razonamiento nos demuestra que la importancia de un nombre radica en su significado, en su utilización respetuosa, en la aceptación del mismo por parte de quien se nombra, y no en su pronunciación o enunciación exacta.

De todas maneras, aunque toda la vida todos nos llamen Jousei por José, no hace que olvidemos que nuestro verdadero nombre es José.

Es “Jehová” el nombre de Dios?

Desde el punto de vista estrictamente fonético, el vocablo Jehová, como se pronuncia en español no pasa de ser más que un apelativo al igual que lo son Jesús o Juan. De modo que, solamente considerando su sonido, se podría decir que no es realmente el nombre de Dios; al menos no es el sonido que salió de la boca de Dios cuando se lo manifestó a sus siervos.

De la misma manera Jesús no es el nombre del Hijo de Dios sino un apelativo mediante el cual nos referimos a él.

¿Por qué decimos eso?

Primeramente, el sonido de la jota es completamente erróneo, sino que más bien debe utilizarse el sonido de la y.

El origen de la utilización de esta letra es el siguiente:

En el inglés antiguo, la jota sonaba como “y”, al provenir del alemán. Así, cuando se escribió el nombre IEOUA en inglés, correctamente se utilizó la letra J para representar el sonido “I”. Luego esta forma pasó por adopción al español, pero en este caso, el lector naturalmente pronuncia el fuerte sonido de la jota hispana. Además, en inglés mismo la “j” ha modificado su pronunciación a una diferente a la de la “Y”, a un sonido parecido al de la “ll” hispana.

La “v”, de fuerte sonido dentolabial, tampoco formaba parte del sonido original, no obstante recordemos que la v es una variante de la vocal u; por eso es llamada “uv” y la w es llamada también “doble u”, “uv doble” o “doble v”. El origen de su inserción en el vocablo “Jehová” es similar al de la Jota.

Recordemos una vez más que el nombre de Dios está constituido solamente por sonidos vocálicos.

De tal manera que la palabra “Jehová”, con la que nos hemos referimos a Dios, el Padre, es una corrupción fonética desde el punto de vista de las consonantes envueltas, de la misma manera que lo es la palabra Jesús, con la cual nos referimos a su Hijo Unigénito.*

En cuanto a las vocales, una gran cantidad de eruditos creen que los puntos vocálicos que los masoretas incluyeron corresponden a los sonidos vocálicos de Adonaí.  Según esta teoría, los masoretas deseaban evitar que la gente pronuncie el nombre de Dios y, al poner estos sonidos vocálicos el lector debía leer Adonaí o Elohim. Así, aún si utilizásemos los sonidos adecuados para las semivocales YHW, las vocales eoa, según esta teoría esto sería un barbarismo, o, como muchos afirman, una imposibilidad gramatical. El hecho es que la pronunciación de las vocales del nombre divino debe hacerse tomando en cuenta el marco histórico-cronológico porque, aunque en el hebreo contemporáneo y aun el de alguna antigüedad, esto puede ser considerado cierto, en el hebreo antiguo el asunto puede ser radicalmente diferente.

Recordemos que la pronunciación y el uso de las vocales varía de una época a otra en un mismo idioma.

En breve consideraremos el argumento en cuanto a cómo sonaban las vocales en el hebreo contemporáneo al tiempo de Jesús, el cual se acerca más al paleo hebreo, o hebreo original.

Los nombres teofóricos

Primeramente veamos lo que revela el análisis de los nombres teofóricos, es decir aquellos que incluyen el nombre de Dios en cualquiera de sus dos formas, la corta YH o la larga YHWH.

El erudito Gerard Gertoux afirma que los nombres teofóricos en el idioma hebreo, derivados de YHWH siempre contienen el sonido EO al comienzo del nombre y nunca al final, en esta línea están  Yehohanan, Yehonatan; a su vez, los nombres teofóricos derivados de la forma corta YH que aparece en Isaías 65:12  y en el Salmo 68:4, y que se pronuncia Yah o Yahu, incluyen el sonido IA al comienzo o al final de la palabra.

Así, por lógica es posible concluir que el origen de estos nombres teofóricos, YHWH también incluya los sonidos EO y no con los sonidos IA, que corresponden a la forma corta Yah o Yahu.

Ejemplos de nombres teofóricos derivados de la forma corta Yahu, son Abías y Zacarías, que son Abiyah y Zacaryah respectivamente, y contienen Yah siempre al final del nombre. Por supuesto Aleluyah incluye la forma corta del Nombre.

De manera que, por consecuencia ortográfica y relación fonética YHWH debe contener las vocales EO, como “JEHOVA”.

Gertoux concluye su poderoso argumento diciendo: “Por lo tanto, aquellos que vocalizan YHWH como Yahweh se ven obligados a admitir que el Tetragramaton, el nombre teofórico por excelencia, no pertenece a la familia de los nombres teofóricos, lo cual es inconcebible.”

Así, el que los cientos de nombres teofóricos hubiesen mutado a partir de la inclusión de los sonidos vocálicos de Adonay por parte de los masoretas es altamente improbable por no decir imposible.

Eso demuestra a mi criterio que los sonidos EO deben incluirse en la pronunciación correcta del tetragrámaton en el hebreo antiguo. Pero hay aún más.

Testimonios a favor

Flavio Josefo, el famoso historiador judío que relató la caída de Jerusalén y la destrucción de su templo en 70 EC, dice lo siguiente en “Las Guerra Judía” V:325: “El Sumo sacerdote tenía su cabeza cubierta con una tiara de lino fino con un reborde purpura bordado, y rodeado por otra corona en oro que tenía las letras sagradas en relieve: estas son cuatro vocales.”

Estas llamadas vocales, son en realidad semiconsonantes, ya que sirven  forma dual en el idioma hebreo y se denominan “matres lectionis” o madres de la lectura, ya que en su función de vocales, ayudaban en la lectura de cualquier texto, bajo reglas específicas de ubicación y combinación.

En base a esto muchos han argumentado a favor de la pronunciación Yahweh, la cual resultaría de la mera pronunciación de las vocales incluidas. No obstante los documentos encontrados en Qumram muestran que en el hebreo del primer siglo, la “Y”  indicaba los sonidos “I” y “E”, la “W” los sonidos  “O” y “U”, y la “H” el sonido “A”.

De la misma forma es posible inferir que la “H” sonaba “A” solamente al final de las palabras y que la combinación “YH” se pronunciaba “Ie” es decir el sonido I con una E tenue.

De acuerdo a Gerard Gertoux “estas equivalencias puedes ser verificadas en miles de palabras.”

Otro testimonio a favor de esta postura es el del Talmud judío, el cual se refiere al tetragrámaton como Shem hamephorah, que significa “el nombre que se pronuncia según sus letras”.

Esto apoya la idea de que YHWH simplemente se pronuncia de acuerdo al sonido de las letras semivocales que lo componen.

El talmud permite deletrear el nombre pero no pronunciarlo, lo cual demuestra que no es un mero asunto de deletreo, sino de conocer cómo estas “matres lectionis” se pronunciaban según el orden y combinación en que se encuentren. El deletreo del tetragrámaton sería Yod (Y) , He (H),Wau (W), He (H).

De manera que, si seguimos la guía del Talmud y los estudios fonéticos derivados de los escritos en Qumram, nuevamente llegamos a IEHOUAH o Yehowah como la pronunciación más aproximada a la pronunciación original; aunque para muchos esta parezca una pronunciación “imposible”.

Un tercer testimonio es la forma en que la septuaginta griega y los masoretas ponen el nombre YHWDH el cual hoy en español se vierte Judá. Este nombre, según sus letras y siguiendo los lineamientos fonéticos de Qumram se pronunciaría IHUDA ; en la LXX se vierte IOUDA y los masoretas Yehudah.

Esto demuestra que YHWH se pronuncia IEHOUA.

Recordemos que los eruditos que produjeron la septuaginta antigua,  que según Gertoux, tenían acceso al sacerdocio, fijaron la pronunciación de los nombres propios de personas, antes de que la costumbre de limitar el uso del Nombre a dentro del templo y, más aún, antes de que los masoretas sustituyan el nombre por ADONAY y/o ELOHIM. De manera que allí no funciona el argumento de que  la “EOUA” son vocales añadidas por los masoretas para “despistar” al lector, por ignorancia o “guiar” al lector a utilizar un título en lugar del Nombre Santo.

Por tanto queda totalmente destruido un argumento tan propagado por mucho tiempo por los que desean desprestigiar a aquellos que utilizan la forma “Jehová”.

El vocablo Yehowah y su origen

Como hemos visto he demostrado con poderosas razones que, por el lado de las consonantes, el sonido Jehová es una corrupción fonética de la pronunciación original del nombre de Dios, aunque las vocales que contiene son las vocales originales, según el análisis de los documentos de Qumram.

Yehowah, sin embargo es la pronunciación más cercana del Nombre en el hebreo antiguo.

Veamos lo que derivamos de un análisis de los vocablos según la concordancia Strong, que se basa en la biblia del Rey Jaime (King James bible).

James Strong creó un número para cada vocablo hebreo y griego presente en las escrituras.

Si el vocablo es en hebreo el número va después de una letra “H” y si el vocablo es en griego, el número va precedido por una G.

YHWH es el número Strong H3068.

Veamos lo que esa concordancia dice acerca de la pronunciación y origen de la palabra.

יהוה

yehôvâh

yeh-ho-vaw’

From H1961; (the) self Existent or eternal; Jehovah, Jewish national name of God: – Jehovah, the Lord. CompareH3050H3069.

Como se ve, Strong admite la pronunciación Yehowah.

Ahora examinemos el origen de la palabra H1961

H1961

היה

hâyâh

haw-yaw’

A primitive root (compare H1933); to exist, that is, be or becomecome to pass (always emphatic, and not a mere copula or auxiliary): – beacon, X altogether, be (-come, accomplished, committed, like), break, cause, come (to pass), continue, do, faint, fall, + follow, happen, X have, last, pertain, quit (one-) self, require, X use.

Se nos indica que la palabra origen es hayah, que significa existir. Por obvias razones no es posible admitir que esta palabra sea el origen del nombre divino, sino todo lo contrario. El nombre divino debe ser el origen del verbo existir, dado que nada existió antes que Dios, y menos el idioma.

Podemos correctamente decir que Yehowah es la palabra original, la primera en existir, Yehowah es La Palabra, por excelencia.

En otras palabras, la palabra Yehowah significa Existente-Creador-Originador y su derivación verbal hayah significa existir, causar que llegue a ser, llegar a suceder.

Así, la palabra Yehowah,  el titulo primigenio, el apelativo más antiguo, el Nombre Eterno, la primera Palabra, la Palabra Original, o simplemente “La Palabra” o “La Palabra de Dios”.

Otras derivaciones de “la palabra original” son las siguientes:

H1933

הוה    הוא

hâvâ’  hâvâh

haw-vaw’, haw-vaw’

A primitive root (compare H183H1961) supposed to mean properly to breathe; to be (in the sense of existence): – be, X have.

Su pronunciación es muy parecida y se traduce con el verbo ser y tener.

Así, esta derivación de la “palabra original” nos revela también que Yehowah es el Ser por Excelencia, o el Ser Absoluto.

H183

אוה

‘âvâh

aw-vaw’

A primitive root; to wish for: – covet, (greatly) desire, be desirous, long, lust (after).

La derivación lógica es que a partir de la palabra original se hubiese derivado la palabra ser o tener, y la siguiente derivación el desear ser, o desear tener, que es precisamente el significado de esta palabra.

 Notemos que esta también llega a tener una connotación negativa al significar de forma secundaria, codiciar  y desear de manera lujuriosa. Son derivaciones lógicas de la palabra original .

Veamos ahora otra derivación ha llevado a algunos hasta a cometer blasfemia contra Dios.

H1942

הוּה

havvâh

hav-vaw’

From H1933 (in the sense of eagerly coveting and rushing upon; by implication of falling); desire; also ruin: – calamity, iniquity, mischief, mischievous (thing), naughtiness, naughty, noisome, perverse thing, substance, very wickedness.

En esta otra variante ya el significado es completamente negativo, viene del mismo origen desear ser o desear tener, pero esta palabra se traduce iniquidad, perversión, calamidad, maldad.

El apóstol Santiago describió plenamente el deseo como el origen del pecado, el cual es la maldad y la desobediencia de la ley. (Santiago 1:14)

Parecida a esta es la palabra H1943, que significa ruina y destrucción, como una derivación de la maldad y la codicia.

H1943

הוה

hôvâh

ho-vaw’

Another form for H1942ruin: – mischief.

Esta es la palabra que ha lllevado a muchos a blasfemar, al decir que la palabra Jehovah significa destrucción, ruina y maldad, simplemente porque se parece a “hovaw”.

Aún otros han llegado a “deducir” a partir de esto que Jehová y Satanás son la misma persona.

Notemos que por esta razón la pronunciación del sonido “Ye” es de vital importancia para evitar este tipo de confusiones, ya que la “H” es muda.

Esta afirmación es carece totalmente de mérito, sería como decir que el señor Aumala es malo porque las ultimas letras de su apellido lo significan.

Quiera el Soberano, El Viviente, que los que lean este artículo se den cuenta que relacionar a Jehová con el inicuo es una falsedad total, ya que “la Palabra Original” es el Nombre del Dios Todopoderoso y así como en la creación, todo, tanto lo bueno como lo malo tienen su origen en El.

Así mismo, en el idioma todas las palabras se originan en una sola: YHWH.

Jehová no es el causante del mal, pero sí es el Origen absoluto de Todas las Cosas. Dios creo a angeles y hombres con voluntad propia, lo cual significa que podemos elegir hacer el bien o el mal, de esta manera, “Dios crea el mal”, no obstante el es Santo, Santo, Santo, es decir, de santidad absoluta.

Que forma utilizar

El profeta Moisés, a quien Yahweh le reveló el significado de su Santo Nombre, era tartamudo. De manera que lo más probable es que la forma en que habló al dirigirse a Dios por su nombre no haya sido cien por ciento clara y diáfana.

¿Habrá pronunciado Moisés el nombre de Dios a la perfección y en toda ocasión?

En otra ocasión Moisés rompió las tablas de la ley que Dios había escrito con su propia mano, y, sin embargo Dios no lo castigó, sino que hizo que volviese a subir a la montaña por otros 40 días y 40 noches para recibir las tablas nuevamente.

Esto demuestra que Jehová es un Dios paciente y compasivo, que comprende las limitaciones del ser humano.

De hecho hay miles de variantes de la palabra Jehová y Yavé según el idioma, dialecto y acento de la persona que lo expresa.

Cuando reveló su nombre a Moisés, le explicó su significado y no le dio una lección de pronunciación del idioma hebreo antiguo.  De hecho, no es difícil suponer que los Israelitas hubiesen desarrollado acento y dialecto después de 215 años de contacto estrecho con el idioma egipcio.

Es solamente lógico suponer que habían diferencias fonéticas entre el lenguaje israelita al salir de Egipto y el que habló el patriarca Abraham.

De hecho, el idioma arameo viene del sobrino de Abraham, Aram el hijo de Nacor.

Y como vimos el arameo y el hebreo, aunque muy parecidos, se diferenciaban en variaciones vocálicas.

¿Fue el idioma que se derivó de Aram o el que se derivo por el lado de Abraham el que conservó las características del lenguaje original?

No hay forma de saberlo.

Un caso parecido ocurre entre el portugués y el español. En español se dice “estoy”, mientras que el sonido en portugués es “ishteu”.

No obstante es revelador que cuando Cristo estuvo en la tierra el idioma de los judíos, y el que el aprendió desde su cuna, no fue el hebreo, sino mas bien el arameo.

Así, volvemos al dilema, de si la forma hebrea Yehowah o la forma aramea Yahweh son la pronunciaciónoriginal del Gran Nombre!

De manera que, aunque e importante y piadoso el tratar de encontrar la verdadera pronunciación del Nombre Divino, más importante aún es reconocer que este nombre tiene un significado, un dueño y que su Dueño se complace en que lo santifiquemos y lo respetemos; y que fue utilizado de manera muy respetuosa y reservada tanto por Jesús como por sus apóstoles.

Debemos aprender de la tradición de los hombres piadosos antiguos, quienes no utilizaban indiscriminadamente el Nombre Divino. Ni siquiera el propio Señor Jesús lo utilizó de la manera tan liberal y relajada con que muchos ahora lo hacen.

El prefirió enseñarnos a dirigirnos en oración a Dios como Padre y a santificar su nombre por referencia y no por mención. Recordemos que nos dijo: “Padre Nuestro, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino; hágase tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra…”

El nombre de Dios debe utilizarse con extrema prudencia, y conscientes de que nuestro Padre y otras personas sí nos entienden cuando utilizamos sus numerosos títulos y apelativos.

De manera que, es mi criterio, que si su biblia incluye el vocablo “Jehová”, no trate de cambiarlo en su lectura, ni se sienta mal de utilizarlo, es un apelativo aceptado, y se refiere al Dios Todopoderoso, su significado es el mismo que el del nombre original, por tanto, para todos los efectos es el nombre de Dios.

Tampoco considero digno el tratar de desacreditar de forma irreverente tal o cual pronunciación; sino más bien, tratar con respeto cualquier apelativo que se utilice para referirnos a nuestro Padre Celestial, y en especial aquellos que de una u otra forma se refieren al Nombre divino.

Debemos utilizar el Santo Nombre?

Como hemos explicado el Nombre de Dios hace alusión a que Él es el Origen absoluto de Todas las cosas.

Hace alusión a que el Todopoderoso es el Ser por excelencia.

Así por ejemplo, las palabras Padre, Creador y Señor dichas en el sentido absoluto transmiten de manera individual partes del significado completo del nombre de Dios.

El nombre hebreo-arameo es la suma absoluta de todos los atributos de Dios y el origen de todos los título y apelativos que utilizamos para referirnos al Padre.

Todos los títulos con los que nos referimos a Dios se funden en una sola palabra, en su nombre personal, Jehová.

Por esta razón es un nombre Santo, único, porque único es aquel que puede llevar este nombre.

El hecho de que El nos lo dio indica que tenemos Su permiso para utilizarlo pero siempre y cuando observemos el tercer mandamiento:

“No debes pronunciar el Nombre de Yahweh tu Dios en vano, por que Él no te dejará sin castigo”

Un solo Dios y un solo Nombre

A medida que se acerca el tiempo de la revelación de Nuestro Señor Jesucristo, se acerca así mismo el tiempo en que se cumplirán las palabras registradas en Zacarías 14:9:

9 Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.

En aquel día ya no tendremos necesidad de preguntarnos si la pronunciación Yehowah del hebreo antiguo es la correcta o la pronunciación Yahweh del arameo antiguo lo es, porque escucharemos al propio Hijo de Dios nombrar a su padre por un solo nombre.

Tal y como Jesucristo dio a conocer el nombre de su Padre a sus discípulos. Durante su primera venida, así mismo dará a conocer a toda la humanidad  el único nombre de su Padre, y su propio nombre.

Hasta entonces, solamente podemos conformarnos con conocer el maravilloso significado del nombre y utilizar apelativos aproximados, según el idioma que hablemos.

En ese entonces se nos dará un cambio a un lenguaje puro, el idioma de los ángeles del cielo, y es solamente sabiendo ese idioma que podremos pronunciar exactamente el nombre que hasta ahora nos es inefable.

No utilizo en este trabajo la palabra corrupción en el sentido agravado sino en el sentido atenuado de la palabra, para expresar una desviación de lo que sería la pureza fonética, y no con el afán de rechazar o promover el rechazo del vocablo.

Fuente original: http://sudescanso.org