UN PLANETA EN CONVULSIÓN

Cierto día los discípulos acudieron a Jesús con una pregunta candente. Le preguntaron: “¿Qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mateo 24:3) Aunque pidieron una señal, Jesús les dio una lista de indicaciones que revelarían la cercanía de su venida. Entonces hizo una declaración que es clave para la comprensión de la profecía. Jesús dijo: “Todo esto será principio de dolores” (Mateo 24:8).

Escuché algunos burladores diciendo que los acontecimientos de la lista que se presenta en Mateo 24 no son señales,porque la mayoría de esos sucesos descritos en Mateo 24 no son nuevos. Siempre han habido guerras y rumores de guerras, pestilencias, hambrunas, etc. Los que toman esa posición parecen estar perdiendo de vista al verdadero asunto que Jesús presenta en ese versículo. Su teoría encaja bien con la traducción que hace la versión Reina-Valera de la palabra“dolores”. El término griego “Odin” tiene un significado más profundo. Buscando en un Léxico griego encontramos como primer significado la siguiente definición: “Tener dolores o contracciones para el nacimiento de un niño, estar en trabajo de parto”.

Aquí nos viene la imagen de un padre primerizo nervioso, calculando con ansiedad el tiempo que media entre las contracciones de su esposa, tratando de determinar la proximidad del nacimiento. El dolor en sí mismo no es la señal. Sólo cuando los dolores son más frecuentes y más intensos sabe que el bebé está a punto de nacer.

En los últimos cinco años estas señales se han acelerado hasta el punto en que se suceden en rápida secuencia. No sólo se están volviendo más frecuentes sino que también se están haciendo mucho más intensas. Esto nos indica claramente que los días finales de nuestro sufrimiento y el nacimiento de un nuevo mundo están sobre nosotros. Jesús nos dio señales para vigilar en tres áreas generales: el mundo religioso, el mundo político y el mundo natural.

El mundo religioso: Jesús dijo que cuando “muchos” vengan diciendo que son el Cristo, será una indicación de que estamos viviendo en los últimos momentos antes de su aparición (Mateo 24:5, 11). En los últimos años, la cantidad de personas que ha pretendido ser el Mesías ha escalado a una cifra cercana a las 1.200, y continúa creciendo. Recuerda algunos fraudes notables como los de Charles Manson, David Koresh, Jim Jones y Marshall Applewhite, por mencionar unos pocos.

Además, buena parte del mundo cristiano ha comenzado a tender hacia una “apariencia de piedad” pero negando “la eficaciade ella” ( 2 Timoteo 3:1-5). Los mojones del pasado, tales como la autoridad de la Palabra de Dios y la divinidad de Cristo,se están dejando de lado a una ritmo alarmante. Aún quedan millones de fieles creyentes en cada rincón de la cristiandad,pero ha habido en muchos una tendencia alarmante hacia la incredulidad.

El mundo político: Una de las señales que se nos dieron son las guerras y los rumores de guerras. Jesús dijo: “se levantaránación contra nación, y reino contra reino” (Mateo 24:6, 7). Nuestra generación fue testigo de la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial, la guerra de Corea, la guerra de Vietnam, las guerras entre árabes e israelitas, la guerra en Bosnia,la Guerra del Golfo, Kosovo, Irlanda del sur y del norte, y a través del África desde Ruanda y Somalía hasta Sudán, el Congoy Afganistán en el Asia. Pablo predijo que en el momento en el cual los hombres estuvieran hablando acerca de la paz, les sobrevendría la destrucción repentina (1 Tesalonicenses 5:3).

Nuestro Señor apuntó con su dedo profético a nuestra época y nuestros días cuando habló de hombres “desfalleciendo… por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra” (Lucas 21:26). Hoy en día, nuestro mayor temor ya no es la sombra amenazante de una guerra nuclear; sino el armamento biológico que los terroristas pueden fabricar a bajo costo. Los ataques terroristas alcanzaron un nuevo récord en 2003, y al año siguiente casi se triplicaron.

El mundo natural: Entre las señales que enumera Jesús están el hambre, las pestilencias y los terremotos (Mateo 24:7). El hambre alcanzó las cifras más altas de todos los tiempos. Cuatro de cada cinco niños nacen hoy en el seno de familias que no pueden alimentarlos. Diez mil personas por día, o más de tres millones y medio de personas por año, mueren de inanición. Más de 800 millones de personas están desnutridas en un planeta que fácilmente puede producir alimentos para todos.

Las pestes también están en aumento, con nuevas enfermedades atemorizantes como la gripe aviar, el Ebola, el Virus del Nilo, y las cepas de tuberculosis que son resistentes al tratamiento. No sólo las enfermedades son un problema, también tenemos los desastres naturales que se están convirtiendo en cosa común. Un reciente artículo de tapa de la revista TIME indicaba que las que antes era catástrofes de una vez en la vida, se han vuelto comunes. La revista Discover (diciembre2004) denominó al 2004 como el “año de las calamidades”, por el enorme número de problemas que debieron enfrentar los habitantes del planeta. En 2004, cuatro devastadores huracanes aporrearon los estados del golfo en solo seis semanas, y en el 2005 nuevamente, Katrina devastó la ciudad de Nueva Orleans, seguido luego por Rita y Wilma en rápida sucesión. ¡2005 fue el primer año en el que se nos acabaron los nombres para los huracanes! Jesús también mencionó el aumento de los terremotos (Mateo 24:7). Los sismos de magnitud en el último siglo suman más que en todos los 19 siglos anteriores juntos.No se necesita ser estadista ni sismólogo para advertir el sorprendente aumento de los terremotos en esta época. El sismo que provocó el tsunami en Asia es el primero que fue captado por todos los instrumentos que hay sobre la tierra. Fue de 9,3en la escala de Richter, y dejó una hendidura de 1.300 kilómetros de longitud en el subsuelo oceánico. Según la CNN, hasta los científicos más veteranos se quedaron sin habla por la increíble magnitud de este terremoto.

Como es obvio, ninguna de estas señales tenían el propósito de atemorizarnos, sino de mantenernos alerta. Jesús dijo, en Juan 16:21, 22, que llegará el momento cuando los dolores de parto habrán pasado, y tú estarás con él. Cuando eso suceda, nuestra felicidad sobrepasará tanto nuestras tristezas que tendremos dificultades para recordar cómo era este mundo.

Mientras tanto, cuando estamos esperando, el mensaje del evangelio continúa esparciéndose a un ritmo sorprendente. Una de las más grandes señales que dio Jesús se encuentra en Mateo 24:14. El mensaje del evangelio será predicado en todo el mundo. Hace algunos años, ésta parecía una tarea imposible. Con la tecnología moderna el mensaje evangélico está llegando a las masas. Los re avivamientos espirituales están surgiendo en África, Centroamérica y Sudamérica. Cientos de antiguos hinduistas se están convirtiendo a la Palabra de Dios. A pesar de la feroz persecución, la iglesia continúa creciendo en China. Desde las islas del mar hasta las metrópolis masivas, Dios está en marcha. La profecía se está cumpliendo. Este no es un tiempo común. El llamado final de Dios está abarcando a todo este planeta. Millones alrededor del mundo están respondiendo. Al ver el cumplimiento de las señales, ¿qué le responderás a Dios?.

Fuente: http://www.estaescrito.org

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